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martes, 30 de agosto de 2022

El miedo y el pánico

En la cumbre de la OTAN, celebrada con todo boato a finales de junio, se aprobó un documento en el que se amenaza a todos los países que no siguen las imposiciones occidentales, su traído y llevado "orden basado en reglas", su orden y sus reglas. A pesar de ello, he venido manteniendo que no es más que un bluff, un meter miedo como se atemoriza a los niños con el "hombre del saco" que no tiene ninguna base real hoy por hoy y que eso no fue más que un acto a la desesperada por parte del Occidente colectivo para, apoyándose en ese miedo, intentar mantener su hegemonía.

El reposicionamiento mundial que se venía produciendo antes de la crisis de Ucrania es evidente y desde entonces, y como consecuencia de lo que se está viendo y, en gran medida, por la agresión de Occidente contra Rusia (el robo de reservas monetarias, sobre todo), se ha acentuado. 

Así, hoy Egipto acaba de anunciar que emitirá bonos en yuanes por valor de 2.000 millones de dólares. Es un movimiento natural que se une a lo que ya ha hecho Israel al anunciar que añadía el yuan a sus reservas de divisas (os lo comenté también el en artículo del enlace anterior) y al más que probable que haga, antes de finalizar esta año, Emiratos Árabes Unidos. Y hay que prestar mucha atención al viaje programado de Xi Jinping a Arabia Saudita.

Las Islas Salomón, un archipiélago situado en Oceanía, ha prohibido oficialmente a los buques de guerra de EEUU ingresar en sus puertos. La decisión ha sido acogida por EEUU como suponéis, pero ha sido el perro faldero de EEUU en la zona, Australia, quien ha dado el ladrido más fuerte: está empezando el relato de que China va a crear en el archipiélago una "base de poder hostil", concepto repetido hasta la saciedad por los medios de propaganda australianos utilizando el fantasma de la creación de una base naval china. El acuerdo actual entre los dos países no establece nada parecido, pero en los "valores democráticos" occidentales hay una norma muy clara: lo que yo digo es la verdad, para eso soy democrático y tú no.

Y el gobierno de las islas no se ha quedado callado y ha prohibido a los medios de propaganda australianos la presencia en el archipiélago por "intento deliberado de sabotear la relación entra China y las Islas Salomón" promocionando información falsa. Como es lógico, ya se habla de "ataque a la libertad de expresión" y "chantaje a los medios". Supongo que los censusados por Occidente medios rusos están sonriendo.

Y pasado mañana se inician los "ejercicios militares" Vostok 2022 en Rusia. Vostok significa Oriente (Este, en sentido literal) y participan nada menos que 14 países. Es la primera vez que el número es tan alto, pero lo relevante es quiénes participan en ellos: Azerbaiyán, Argelia, Armenia, Bielorrusia, India, Kazajstán, Kirguistán, China, Laos, Mongolia, Nicaragua, Siria, Rusia y Tayikistán.

Id tomando nota de algo más que curiosidades: Argelia, Nicaragua y Siria, por una parte. Armenia y Azerbaiyán, enemigos enfrentados en un conflicto no hace mucho, por otra. India y China, lo mismo con un conflicto fronterizo irresuelto desde hace la pila de años y que anduvieron a palos hace unos tres años por ello.

Es evidente que algo se está moviendo aquí, que el mundo se está dirigiendo hacia un nuevo sistema de relaciones internacionales en el que las alianzas tácticas (como estas) están superando, y con mucho, a los viejos estándares que representa el Occidente colectivo, con OTAN o sin OTAN. Unas alianzas que con sus conflictos, diferencias y contradicciones están mostrando de forma clara cómo la hegemonía occidental decae a velocidad de vértigo y cómo el miedo desaparece en unas partes del mundo, a pesar del "hombre del saco", y aparece en otras, en las que hasta ahora amenazaban.

Es evidente que Occidente está en pánico ante otro ejercicio de estas características y lo que supone: el fortalecimiento de las relaciones entre Rusia y China en el ámbito militar. Los chinos han ido un poquito más lejos en esta ocasión. Dicen que su participación tiene como objetivo "mejorar la capacidad de respuesta conjunta a diversas amenazas a la seguridad, independientemente de la situación internacional y regional actual" (sic). Como siempre, miran hacia el futuro.

El Lince

jueves, 14 de julio de 2022

¿Tanto para nada?

Leer a los amigos sirve porque nos reafirmamos, pero lo interesante es leer a los enemigos. Uno de ellos, mío y de cualquiera que tenga dos dedos de frente, es Josep Borrell, pomposamente llamado Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y, además, vicepresidente de la Comisión Europea. Por encima de él solo estaría la condesa de la UE.

Es un chulo, un prepotente y, como todos los de su calaña, un rusófobo empedernido que cada vez que se enfrenta con ese gigante de las relaciones internacionales que es el ministro ruso de Exteriores sale escaldado y con el rabo entre las piernas. Ocurrió cuando el prepotente fue a Rusia enarbolando la bandera de los "derechos humanos" por el bufón Navalni y el ruso le contestó con los presos del proces catalán. Desde entonces el motivo central de su gestión es darle duro a Rusia.

Fue uno de los primeros en decir, con la crisis de Ucrania, que "hay que ganar a Rusia en el campo de batalla", que "no se puede consentir que Rusia gane" y cosas así. Pues bien, en la reciente cumbre de ministros de exteriores de los países del G-20, preparatoria de la cumbre en la que estarán los jefes de estado después del verano, Borrell fue a lo mismo: a saco contra Rusia. Y volvió a salir con el rabo entre las piernas.

No lo digo yo, lo dice él mismo en un sorprendente ejercicio de honestidad (a su manera, por supuesto, justificándose). "La batalla mundial de las narrativas está en pleno apogeo, y por ahora, no la estamos ganado". ¿Cómo? Tantos meses, antes y durante la crisis de Ucrania, es decir, desde hace más o menos medio año insistiendo en que Rusia no solo es mala, sino de lo peor, ¿y aún no se ha ganado? Observad el lenguaje y veréis de qué trata todo esto.

¿Cómo es posible que controlando todos los medios de propaganda, que machacando días tras día, hora tras hora, minuto tras minuto, segundo tras segundo lo de que Rusia es culpable -consigna franquista, por cierto- y suprimiendo todos los medios rusos, es decir, difundiendo un único mensaje, el correcto, para las poblaciones occidentales y resaltando los "valores occidentales" como la "libertad de expresión" al prohibir esos medios rusos, Occidente haya perdido "la guerra de la información", por utilizar sus palabras? 

Borrell sabe dónde está el problema (para Occidente): en el Sur Global. También lo dice él mismo: "Pero otros países, y podemos hablar aquí de la mayoría del “Sur Global”, a menudo adoptan una perspectiva diferente" que la de culpabilizar a Rusia por todo. ¡Diablos, a ver si es que eso de "comunidad internacional" ni es comunidad -fuera de Occidente- ni es internacional porque solo recoge a Occidente! Porque, de nuevo lo dice el prepotente, estos países del Sur Global "se quejan del doble rasero". 

Vaya, va a resultar que eso de la hipocresía occidental es tan evidente que hasta el país más remoto y pequeño lo ha notado. A ver si va a resultar que Rusia no va a ser la culpable de todos los problemas del mundo y que Occidente tiene la mayor parte de culpa en ellos.

Siempre he dicho que en lo único que es bueno Occidente es en la propaganda, pero va a ser que no tanto si el propio Borrell lo reconoce. A ver si solo son ellos quienes se la creen -y nosotros, los occidentales- y que el resto de la humanidad solo ve lo que hay: neocolonialismo occidental. Así, la narrativa se construye en función de una realidad que solo ellos ven, y solo ellos se la creen. Pero ¿qué pasa cuando esa narrativa occidental, que llega a todo el mundo a través de los medios de propaganda, no es creída? Que la hegemonía de Occidente desaparece. Y eso es lo que está ocurriendo. 

Puede que como consecuencia de la narrativa occidental, acompañada de las consabidas presiones y amenazas, se haya empujado directamente a muchos gobernantes de países del Sur Global (África, América Latina, Asia) a votar en contra de Rusia, por ejemplo en la ONU, como dice Borrell, pero no han ido más allá. Es un voto que no compromete a nada porque las resoluciones de la Asamblea General no son más que recomendaciones. Y lo que cuenta es lo que estos países están haciendo desde entonces, y es de lo que se queja Borrell: que no siguen a Occidente, a los nuevos cruzados.

Voy a ponerme en plan abogado del diablo: si la narrativa occidental no logra "derrotar" a Rusia eso no significa que Rusia gane. 

Me respondo a mí mismo: pero si es así, aunque Rusia no gane, ciertamente no pierde; por lo tanto, gana porque la presión propagandística occidental no ha podido ocultar la realidad. 

¿Tanto esfuerzo y dinero occidental para nada? Pues sí, así es. Toda la mierda de la propaganda occidental es recibida por el Sur Global como lo que es, mierda. 

Occidente controla toda la "esfera de la información", pero ya empieza la gente a ser impermeable a ella porque el "doble rasero" que le espetan a Borrell en su cara es una realidad inocultable. Mientras que la "comunidad internacional" solo existe en la mente occidental, la comunidad real, el mundo real ya no compra el discurso occidental, eso de "orden internacional basado en reglas" del que habla la OTAN, su orden y sus reglas. 

Occidente inició la destrucción del derecho internacional en 1999 con la guerra contra Yugoslavia (y, que yo sepa -aunque soy un ignorante-, eso es Europa, y no como dicen ahora que "Ucrania es la primera guerra en Europa desde la Segunda Guerra Mundial") y se completó con la guerra contra Irak en 2003. Desde entonces viene insistiendo en eso de "orden internacional basado en reglas". Pero el mundo ve que no son las mismas reglas para todos. De ahí eso de la acusación a Occidente del doble rasero. Porque ve que cuando le interesa a Occidente apela a la ONU (como con la votación mencionada antes) y cuando no le interesa se salta la ONU (como con Yugoslavia e Irak, pero también con Libia y Siria o Kosovo, o Venezuela, o Irán).

El Sur Global se está plantando y ve que eso del "orden internacional basado en reglas" oculta la hegemonía occidental. Y ya no más esa hegemonía. Para que el mundo sea libre de elegir su propio sistema político, económico, social y cultural esa hegemonía occidental tiene que desaparecer. Eso es lo que hay en juego en Ucrania.

También es importante constatar que Borrell responsabiliza a Rusia de la crisis alimentaria, otra de las batallas perdidas por Occidente porque la gente del Sur Global tampoco acepta ese discurso. Porque no es Rusia, son las sanciones occidentales a Rusia quienes han provocado el colapso.

PD 1.- Hablando de propaganda, que han repetido todos como loros (o sea, sin saber lo que dicen) ¿alguien ha notado que las historietas de que EEUU ha matado a otro "líder del ISIS" y que Irán sumistra drones a Rusia se producen cuando el gagá Biden visita Arabia Saudita en busca de petróleo? 

Y ya que el gagá está en Oriente Próximo (lo de Medio es solo una denominación de los anglos ignorantes de la geografía, y ya se sabe que mucha gente lo repite como loros) hay una sorprendente noticia de esa zona: Arabia Saudita, Egipto y Turquía han mostrado su disposición a trabajar en la versión ampliada de los BRICS conocida como BRICS+ con la pretensión de pedir su plena incorporación en un futuro próximo. Recuerdo que Irán y Argentina han pedido ser miembros de los BRICS, por lo que el proceso de descomposición de la hegemonía occidental es evidente. No hay que exagerar el caso porque aún quedan unos años para que fructifique esta ampliación de los BRICS, pero se evidencia que muchos países, cada vez más, buscan alejarse del cáncer occidental. Mi impresión es que esto es una ruptura evidente del G-20, en ciernes, porque sus integrantes no quieren seguir el carro occidental y Occidente ha pretendido utilizar el G-20 desde siempre, pero más ahora con la crisis de Ucrania. Véase lo que dice Borrell como ejemplo.

PD 2.- El comercio entre Rusia y China creció un 27'2% en estos primeros seis meses de 2022. Bien, Occidente, bien, lo estás haciendo muy bien.

PD 3.- Bielorrusia es el primer país del mundo que especifica con porcentajes la nueva distribución de sus reservas monetarias: 50% en rublos, 30% en dólares, 10% en euros y 10% en renminbis.  El equiparar el euro con la moneda china es un importante indicador de por dónde corren los nuevos aires, aunque Bielorrusia sea un país pequeño en cuestiones monetarias. El movimiento se suma al de otros países que han anunciado el aumento de sus monedas de reserva en renminbis.

PD 4.- Putin va a viajar a Irán el día 19. Allí se va a ver también con el turco Erdogan. Interesante: el gagá en un sitio, Putin en otro. Los dos en la misma zona.

El Lince

jueves, 3 de febrero de 2022

Los duques de York

Hay una ciudad en Gran Bretaña que se llama York. Hay una ciudad en EEUU que se llama Nueva York. También hay una carne medio de cerdo que se llama jamón de York porque fue en la ciudad británica donde se comenzó a hacer hace más de un siglo y medio. Si tenemos en cuenta que Gran Bretaña y EEUU se están comportando en la cosa de Ucrania como cerdos, ya tenemos toda la etimología completa.

También hay un duque de York inglés que es un pedófilo y abusador de menores y un nuevo duque de York, estadounidense, que dice tonterías, una tras otra cuando habla, y que lo mismo no come jamón en cuaresma porque es católico. Y, como está gagá, ni siquiera se le ocurre tirar el cerdo al río y luego pescarlo y así no pecaría porque sería equivalente a pescado.

Aunque ya tenemos filtrada la respuesta de la OTAN y de EEUU a Rusia, esa que ellos mismos dijeron que habían pedido a Rusia que se mantuviese en secreto -por lo que ya está claro quién lo ha filtrado- y que no acepta nada de lo que proponía Rusia, hay que esperar a lo que diga y haga Rusia. Cualquier otra cosa es tontería. Así que viene bien empezar con una tontería para sacar alguna sonrisa antes de entrar un poco en harina (expresión castellana para decir que se entra en el asunto).

Si os tomáis la molestia de recordar lo que pasó cuando la invasión neocolonial de Irak en 2003, vemos la misma pauta de comportamiento de los medios de propaganda, pero no solo: también políticos, del régimen o pretendidamente "progres", sumándose al carro de la estulticia y de la manipulación. Es lo suyo, a fin de cuentas. Ahora no hay armas de destrucción masiva, ahora lo que hay es una invasión. "Inminente", además y según EEUU. Y, en consecuencia, hay que hacerla frente con armas, barcos, soldados y sanciones. Sobre todo sanciones, porque ya me diréis el susto que llevan encima los rusos cuando oyen que EEUU despliega 3.000, 8.000 o tropecientos mil soldaditos, aunque sean expertos en matar niños como demostraron en Afganistán o en Irak. O Siria. O...

Prácticamente no hay medio de propaganda, los de siempre del régimen y los nuevos del régimen (antes llamados alternativos) en donde no haya tres o cuatro artículos sesudos con estas tonterías cada día. Solo con trabajar un poquito, lo que se dice un poquito, podrían dejar de hacer el ridículo. Pero claro, eso no vende (en publicidad y apoyos del régimen). Una de las cosas que estos días han repetido como loros -y ya se sabe que los loros repiten algunas palabras, pero no saben lo que dicen- es que no hubo ninguna promesa de EEUU a la difunta URSS sobre la expansión de la OTAN al Este, como dice Rusia. Hurgando por ahí, he podido encontrar el registro de la conversación entre Gorbachov y Baker en 1990 sobre ello. Hasta ahora se daba como bueno, pero resulta que ya no porque no conviene. Pues así todo lo que leáis, veáis u oigáis.

Es lo del "orden basado en reglas" que quiere imponer EEUU y que, de repente, desaparece en el documento filtrado cuando se dice que "Estados Unidos no se desviará de sus valores, obligaciones bajo el derecho internacional o normas internacionalmente aceptadas". Mira tú, ahora aparece algo que vienen rechazando desde hace veinte años, sobre todo los últimos cinco, aunque mete de matute lo de "normas internacionalmente aceptadas". Pero si eso es así, lo del derecho inernacional, digo, no tienen lugar las sanciones, que son ilegales si no las impone el Consejo de Seguridad de la ONU (art. 39 y 41 del Capítulo VII de la Carta de la ONU). 

Si embargo, eso se lo vienen pasando por el forro tanto EEUU como sus vasallos. Para más recochineo, el caso de EEUU es conocido pero no el de sus vasallos. La UE, por aquello de los "valores democráticos", dice que las impone de tres tipos: las que impone la ONU, las complementarias a la ONU y que, también, son decididas por el CSONU, y las "autónomas". Estas las impone porque sí, "para la defensa de sus intereses estratégicos y la protección de sus objetivos fundamentales en el exterior" (art. 21 del Tratado de la UE). ¿Valores? y una mierda.

Es aquí donde nos encontramos ahora y donde todo hace agua. EEUU sigue insistiendo, y los bocazas repitiendo, las sanciones del infierno, catastróficamente dolorosas, madres de todas las sanciones, que si Rusia no va a poder vender deuda (desconociendo u ocultando que Rusia la vende desde 2014, cuando empezó todo, en el mercado interno y no externo) y así. Cada vez que alguien de estos abre la boca,  gruñe como un cerdo diciendo tonterías. Son como los duques de York.

A ver, a finales de diciembre la UE se lamía las heridas por las contra-sanciones que recibe de Rusia por las sanciones que impone a Rusia presentando una denuncia en la OMC por valor de 256.000 millones de euros porque, dice, es lo que ha dejado de ingresar desde 2014 por las contra-sanciones. Y eso que en EEUU ya se llevaba un mes hablando de la "invasión" y que Rusia había enviado sus documentos con sus demandas y propuestas. Ahora imaginaos lo que va a perder Europa si la cosa va a más, y quién perderá más, si los vasallos o Rusia. ¿Sabéis a cuánto está el barril de petróleo? Casi a 100 dólares. ¿Y el metro cúbico de gas? Buscadlo por ahí y luego mirad si las pomposas sanciones van a hacer mella o no a Rusia cuando con dos países muy cercanos, grandes compradores de petróleo y gas, ya comercia en su propia moneda. Y, además, tiene su propio sistema de pagos y el chino.

Como buenos duques de York, EEUU y Gran Bretaña están estirando la cuerda por la misma razón: el uno ve cómo se deshace su imperio y el otro sueña con el viejo imperio. Nueva York y York. El uno habla de enviar soldaditos, el otro habla de golpe prorruso en Ucrania y dice que está dispuesto a una alianza militar con Ucrania y Polonia. Los dos, y algún otro como Polonia, envían armas y más armas a Ucrania, que tendrá que pagar. Los dos sacan a su gente de sus embajadas para sembrar bien el pánico. Pero nadie los ha seguido. Por el contrario, algunos se han movido por su cuenta: Macron, Orban, Draghi, Stolz... ¿Destino? Moscú. Dejando aparte a Croacia, que fue la primera en desmarcarse de todo.

Todos saben que Ucrania es un inmenso montón de mierda, que está en bancarrota, que no tiene gas y en la UE el recibo que estamos pagando todos es porque una parte importante del gas de reserva europeo va a Ucrania porque este país no tiene reservas desde hace dos meses, dilapidadas, y porque no tiene dinero para pagar más. Es lo que se llama "flujo inverso" y que no es otra cosa que el gas ruso que llega a Europa por otros gasoductos (no por Ucrania) y que luego la UE revierte a otros países. Y no es solo Ucrania, sino también Polonia quien recibe el gas ruso por esta vía y así dicen tan ufanos, los polacos, que ellos no reciben gas ruso. Buen negocio para la UE, sin duda. Por eso EEUU está tan preocupado intentando el suministro alternativo al ruso, que no le es fácil en absoluto (y, en cualquier caso, no para mañana ni pasado mañana).

Rusia tiene las cartas en su mano, pero está pensando la jugada porque lo que estoy leyendo por ahí es que el tiempo (y la paciencia) para la negociación se ha terminado. A esperar, aunque los locos nazis ucranianos (y los occidentales) siempre hacen locuras y ayer el secretario del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional de Ucrania anunció que este país no cumplirá con los acuerdos de Minsk de 2015 y que son los que están en el origen de todo porque los nazis siempre se negaron a aplicarlos.

Por cierto, mañana Putin y Xi se ven personalmente. Seguro que Rusia adelanta algo a China de lo que hará.

Así que termino como empecé, con alguna sonrisa. Esta es una tipica canción infantil inglesa donde parece que se hace mucho, pero no se hace nada. Dedicada a los duques de York.

¡Ah!, y otra cosa sobre las sanciones: Bielorrusia acaba de contraatacar a las sanciones que se le imponen cerrando el tránsito de mercancías hacia Lituania. ¿Qué significa eso? Pues que el mayor exportador del mundo de potasa, que es Bielorrusia, dejará de hacerlo o lo reduce significativamente y que el precio de los fertilizantes en Europa va a aumentar.

Bielorrusia ha dado el paso cuando se ha visto que tenía razón desde siempre: las sanciones occidentales comenzaron no tanto cuando la historia de Juanita Calamidad y el supuesto fraude electoral, sino cuando el pretendido aterrizaje forzoso de un avión para sacar a un chiquito de Juanita. La Organización Internacional de la Aviación Civil ha publicado un informe dando la razón a Bielorrusia al afirmar que nunca se obligó al avión a aterrizar y que fue el propio piloto quien lo hizo ante una amenaza de bomba que no se sabe de dónde llegó porque, curiosamente, el servidor de correo ha desaparecido. Se dice en él que el operador de la torre de control que supuestamente habló con el avión huyó a Polonia, donde no se le puede encontrar. ¿Habéis visto algo en Occidente después de toda la parafernalia que se montó sobre el tema y que dio origen a la mayoría de sanciones, que todavía siguen pese a que se sustentan en algo falso?

En Lituania, fiel vasallo de EEUU, ya se calculan las pérdidas en cerca de 1.000 millones de euros como no se renueve pronto el tránsito ferroviario, con la consiguiente pérdida de empleos. Habrá que ver si los afectados se levantan o siguen callados como ovejas, "dispuestos a morir hasta el último lituano por EEUU", el faro de la democracia.

El Lince

jueves, 11 de noviembre de 2021

No hay límite para la mierda

Me voy unos días y resulta que la libertad y la democracia europeas están amenazadas. Ni más, ni menos. Es lo que han dicho la condesa no descalza en nombre de la UE y el perrito faldero de EEUU, o sea, el secretario de la OTAN, por el tema de los migrantes en la frontera entre Bielorrusia y Polonia. Normal, hay que defenderse con sanciones y si es necesario con bombardeos humanitarios dado que el malvado Lukashenko los utiliza como armas impropias (guerra híbrida han dicho). 

La condesa no descalza y el perrito faldero -lo que son las cosas- acusan a Bielorrusia por no hacer gratis lo que está haciendo Turquía, a quien pagan. O sea, Turquía está recibiendo miles de millones de euros (3.000 millones al año) de la muy democrática Unión Europea por contener a los inmigrantes en su territorio pero Bielorrusia lo tiene que hacer gratis. El amigo lo hace recibiendo dinero, el enemigo lo tiene que hacer gratis. Pero el primero es bueno y el segundo, malo. No hay límite para la mierda en Europa.

En Turquía se rechaza y encarcela a los migrantes, lo mismo que en la también muy democrática Grecia, para salvaguardar a la rica Europa, pero en la perversa y dictatorial Bielorrusia no. Inaceptable. No hay límite para la mierda en Europa.

Bielorrusia es culpable por no coloborar con la agencia europea Frontex, esa organización (buscad por ahí, igual os sorprende saber que está acusada de crímenes contra la humanidad por la propia ONU) que entrega a los inmigrantes a los asesinos de los campos de concentración de Libia (ese fantástico y liberado país de la horrible dictadura de Gadafi gracias a Occidente y sus valores). No hay límite para la mierda en Europa.

Y los hasta ayer fascistas polacos (¿recordáis toda la parafernalia "democrática" europea contra los jueces polacos, el "estado de derecho" y eso?) protegiendo las fronteras de Europa. ¿A que es fantástico? En nombre de la democracia, eso sí. No hay límite para la mierda en Europa.

A ver, pregunta: ¿en qué ciudad tiene su sede el Frontex? Os facilito la respuesta: Varsovia. Una organización con más de 10.000 guardias fronterizos armados, criticada incluso por la ONU por su política con los inmigrantes, especialmente las deportaciones, y con un presupuesto de 5.600 millones de euros hasta el 2027. Una organización que ha construido 1.000 kilómetros de muros y vallas fronterizas. ¿El muro de Berlín? Una mota de polvo comparado con los muros que ahora asientan y protegen los valores de la muy democrática Europa. La migración es desde hace mucho en Europa símbolo de inseguridad y de amenaza. Hay universidades europeas colaborando con el Frontex en levantamientos cartográficos y topográficos de las fronteras para facilitar el control y el rechazo. Y eso está haciendo crecer el fascismo. No hay límite para la mierda en Europa.

La Unión Europea ha acusado a Bielorrusia de "patrocinar la migración como herramienta política para desestabilizar la UE y sus estados miembros". ¡Rayos y truenos, lo mismito que hizo la UE con Juanita Calamidad y sus seguidores para desestabilizar Bielorrusia y quitarse de encima al viejo Lukashenko! Pero claro, entonces se hizo en nombre de la democracia y ahora la democracia está amenazada. No hay límite para la mierda en Europa.

El Lince

lunes, 24 de mayo de 2021

Los ofendiditos

Los malos malísimos atacan de nuevo los sacrosantos "valores democráticos". Los demócratas habituales se ofenden de nuevo y hacen lo que saben hacer muy bien: amenazar (y sancionar). 

La historia es de las que se leen a gusto con un par de cervezas. Resulta que un avión comercial que iba a Lituania sobrevolaba Bielorrusia y fue obligado a aterrizar escoltado por un caza. Bielorrusia dice que hubo una amenaza de bomba en ese avión. Aquí hubo dos secuencias: la primera, registro infructuoso del avión en busca de la supuesta bomba; la segunda, registro de los pasajeros. Aquí es cuando se detiene a un presunto periodista opositor. Consiguientemente, escándalo mayústulo de los ofendiditos.

Si hay que hacer caso a los bielorrusos, este "periodista opositor" había pedido el asesinato de significados empleados de las estructuras de poder del país como espoleta para acelerar el derrocamiento del gobierno de Lukashenko. Si hay que hacer caso a los demócratas de toda la vida, es un acto más de las violaciones de los derechos humanos que se producen en Bielorrusia, además de un "acto de terrorismo sin precedentes" por "secuestrar un avión civil".

Juanita Calamidad no ha tardado en pedir a la OTAN una "zona de exclusión aérea" sobre Bielorrusia. El secretario general de la OTAN dice que es "un incidente peligroso que debe ser examinado por una consulta internacional". El presidente del Consejo Europeo habla de "sanciones inmediatas" contra Bielorrusia. En Italia se habla de "violación inaceptable de las reglas internacionales de navegación aérea". Grecia (país desde donde salió el vuelo) habla de "secuestro estatal". No tengo ni idea, aunque lo he buscado, de lo que han dicho ni Francia ni España más allá de que "el vuelo pueda seguir libremente su itinerario".

¿Por qué menciono a estos países? Pues por que hay que contar unos cuantos cuentos y en el principal son actores importantes.

Érase una vez (2013) el presidente de Bolivia, Evo Morales, que en el avión presidencial volvía de una visita a Rusia cuando los ofendiditos (en este caso España, Francia, Italia y Portugal) denegaron el vuelo por su territorio a dicho avión. Tuvo que aterrizar en Austria porque nadie más le autorizó a ello (y porque se quedaba sin combustible). Se argumentaba que dentro del avión iba Edward Snowden, el ex agente de inteligencia de EEUU que acababa de denunciar, entre otras muchas cosas, el espionaje que realiza la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU sobre millones de ciudadanos y el acceso a los principales servidores de internet de las grandes compañías para ese espionaje. EEUU le había acusado de traición. Buena parte de los documentos proporcionados por Snowden sobre dichas prácticas de espionaje fueron publicadas por Wikileaks (tomad nota de esto). Las autoridades austriacas (y varios de los ofendiditos, como el embajador español en Viena, físicamente) hicieron varios intentos de registrar el avión (unos dicen que se hizo, otros que no) en busca de Snowden. El avión presidencial de quien sea tiene inmunidad, pero a los ofendiditos les salió la vena colonial, qué se le va a hacer. 

Érase una vez (2015) que Turquía obligó a un avión sirio de pasajeros, escoltado por un caza, a aterrizar en Ankara porque suponía que en su bodega iba "un cargamento de armas para el régimen".

Érase una vez (2016) que Ucrania obligó a un avión bielorruso de pasajeros, escoltado por un caza, a aterrizar en Kiev porque en él iba un significado militante anti-Maidán (o sea, anti nazi).

¿Los ofendiditos? En estos casos se mantuvieron callados.

¿Y quién es este simpático y abnegado "periodista opositor"? Pues como casi todo se sabe, ya están comenzando a salir cosas. Por ejemplo, que desde 2017 trabajó en la emisora anticomunista Radio Free Europe/Radio Liberty, financiada por el gobierno de EEUU desde 1949. Y que se ha fogueado como militante del batallón nazi "Azov" en el Donbás ucraniano desde el 2014 hasta que comenzó su etapa "periodística". El batallón nazi "Azov"envió varias cajas con cabezas de milicianos del Donbás a sus familiares siguiendo el ejemplo de los yihadistas sirios. Pero antes de entrar en el batalón nazi "Azov", a este simpático y agradable "periodista opositor" ya le gustaba cortar cabezas. Aquí está con la de Lenin en Kiev ese año 2014.

Seguro que los ofendiditos lo saben. Y por eso se ofenden con su detención.

Adenda del día 25.- La foto del simpático y abnegado "periodista opositor" en el batallón nazi "Azov" 


Y otra de sus simpatías y valores, los mismos que defienden los ofendiditos.

 Como es lógico, a medida que pasen los días la cosa irá a más porque estas las proporcionan los resistentes anti-nazis del Donbás ucraniano.

El Lince

lunes, 19 de abril de 2021

Elogio de la estupidez (3)

Esto de ser un gran pensador agota. Mucho. Ya sabéis de mi afán por pasar a la historia escribiendo el  "Elogio de la estupidez" y que, como sabéis también, es una obra que está inspirada en el "Elogio de la locura" de Erasmo de Roterdam. Pues bien, he terminado el capítulo tercero de mi gran obra, que pasará a la posteridad.

En este capítulo hablo de mis héroes que son, ni más ni menos, que dos agentes secretos rusos. Lo de secretos es un decir porque dicen que fueron quienes intentaron envenenar con el super letal gas Novichok (ese que no mata ni a una mosca) a un ex agente ruso y a su hija en Gran Bretaña y ahora dicen que fueron quienes causaron la explosión de un almacén militar en la República Checa. Digo que son mis héroes porque todo el mundo sabe quiénes son y, a pesar de ello, andan por ahí haciendo diabluras. Y digo que son mis héroes porque no se puede ser más torpe al ir dejando pistas y rastros por donde pasan para que todo el mundo sepa que son ellos.

Este capítulo hace un muy concienzudo análisis sobre estos dos agentes y sobre el Estado que les patrocina. Porque o bien su torpeza lo que hace es poner de manifiesto la mayor torpeza, aún, de los países donde actúan o es que Rusia no tiene más agentes secretos que estos dos, por eso son chicos para todo y lo mismo se pasean por Praga (supongo que no evitarían entrar en algún museo) o por Londres (donde harían lo mismo). A fin de cuentas, el pueblo ruso es bastante culto (herencia soviética) y, sobre todo, como buenos facinerosos saben que los museos son excelentes cuevas de ladrones que exhiben lo que ha sido saqueado a otros pueblos. Y el Museo Británico está en muy buena posición en eso de mostrar lo que los británicos han robado a otros pueblos.

Lo más curioso del caso es que esa explosión ocurrió en 2014, que el gobierno checo acusó directa y oficialmente, después de una investigación, a la empresa propietaria por "negligencia". Y ahora los responsables son mis héroes. Mira tú. Así, por sorpresa.

Estos dos agentes poco-secretos acaban de hacer un flaco favor a su país porque la República Checa, en represalia, no va a utilizar la vacuna Sputnik contra el coronavirus, no va a terminar una central nuclear con tecnología rusa (os apuesto una cerveza a que la terminará una empresa de EEUU) y ha expulsado a diplomáticos rusos. ¡Maldita sea! Rusia otra vez sin dinero, con lo que lo necesita por culpa de dos agentes torpes. Ni Pepe Gotera y Otilio lo hubiesen hecho mejor.

Y como todo el mundo sabe quiénes son estos dos agentes poco-secretos rusos se les da a conocer junto a sus fechorías una hora después -sí, una hora después- de que en Bielorrusia se hiciese público un complot para matar a Lukashenko. Esto no tendría nada de particular si no fuese porque quien ha descubierto el complot ha sido el servicio secreto ruso, con la colaboración del KGB bielorruso.

O sea, que si el servicio secreto ruso es tan eficaz ya me diréis qué hacen estos dos agentes poco-secretos en sus filas salvo que los tengan para poner en ridículo a todos sus colegas occidentales, que todo puede ser. Si no son capaces de coger a dos chapuzas cómo vamos a creer lo que dicen los servicios secretos occidentales, tan serios y profesionales desde aquello de las "armas de destrucción masiva en Irak", sobre cualquier cosa, ya sea la interferencia rusa en las elecciones de EEUU, en toda Europa, en el Ártico o en Júpiter. Y añadid lo que queráis.

Lo interesante de mi análisis es que entro a comparar a mis dos héroes con sus colegas rusos y bielorrusos. Que una operación como la de matar a Lukashenko haya sido ocultada con la estupidez checa dice mucho de que es cierta. Y también lo rápido con que EEUU lo ha desmentido, porque resulta que uno de los detenidos es ciudadano estadounidense.

Estamos en la práctica habitual de los Estados en este tipo de casos (menos con mis héroes, que todo el mundo sabe quiénes son y para quién trabajan): la negación plausible. O sea, negar que han estado detrás de todo. Como EEUU hizo tras el atentado contra Maduro en agosto de 2018 utilizando unos drones. En el caso de mis héroes, Rusia ha pedido oficialmente que se presenten las pruebas contra los dos agentes poco-secretos y los checos han dicho que nanai, que no las proporcionan pero que las tienen y que son ellos.

La República Checa está en la misma senda que el resto de Europa, fortaleciendo el frente anti-ruso aunque sea con payasadas. Destruye estatuas de los generales soviéticos que liberaron Praga de los nazis, por ejemplo, y ponen las de los colaboracionistas de los nazis. La UE ni habla ni siente. EEUU aplaude. Otra muestra de que la "gran esperanza para la democracia" que representa Biden (Lula dixit) va a hacer que echemos de menos a Trump.

El Lince

lunes, 23 de noviembre de 2020

Los cien días de Juanita Calamidad

En la historia del mundo ha habido una Juanita Calamidad (Calamity Jane) que a finales del siglo XIX hizo de todo en EEUU: desde asesinar sioux lakota y cheyennes para el Ejército a trabajar de lavandera, prostituirse o figurar en el espectáculo circense de Búfalo Bill. A fin de cuentas, hay que comer. 

Un siglo y medio después, tenemos tanto otro Juanito como otra Juanita. Estamos a punto de llegar al segundo aniversario del intento de golpe de Juanito (Guaidó) Calamidad en Venezuela y ahora se acaban de cumplir los cien días del intento de golpe de Juanita (Tijanovskaya) Calamidad en Bielorrusia. Los dos trabajan para el ejército de EEUU (y los de la UE), los dos se han prostituido vendiendo a sus países, pero ninguno de los dos ha encallecido sus manos lavando sus miserias y lo suyo es espectáculo de circo sin la menor duda.

Una constante de los llamados medios alternativos es que siguen sistemáticamente la estela de los medios de propaganda de la burguesía. En cuanto un tema desaparece de los medios de propaganda de la burguesía, desaparece de los llamados medios alternativos. Y si hay excepciones, estas confirman la regla. Pocas veces se analiza por qué les interesa a los medios de la burguesía determinados temas y no otros.

Uno de los temas que ha desaparecido como por encanto -porque Occidente ha perdido, básicamente- es Bielorrusia, y se acaban de cumplir cien días desde el intento de derrocamiento de Lukashenko. En este tiempo nuestra Juanita Calamidad (Tijanosvskaya) ha seguido la estela de su predecesor, Juanito Calamidad (Guaidó), y con los mismos resultados: ninguno. Que si huelga general -¿sabéis que para el 26 de octubre se había convocado una que no tuvo lugar?-, que si boicot al consumo, que si sanciones internacionales, que si... Nada de nada. Sanciones de sus proxenetas sí, pero nada más.

Hace un par de semanas en Bielorrusia ocurrió algo inédito: el surgimiento de la "oposición constructiva". Dije que Lukashenko era un mago y que cuando a un mago se le ven los trucos deja de ser mago. Me equivoqué. Aún le quedaba alguno oculto: crear esa "oposición constructiva" es uno de ellos. Y no me queda ninguna duda que lo ha hecho siguiendo las sugerencias de Rusia.

Ya entonces, cuando lo escribí, Lukashenko había anunciado reformas constitucionales -algo que llevaba en su campaña electoral- y de distribución de poderes sin especificar. Algo se ha comenzado a mover en ese sentido. El 10 de octubre fue liberado uno de los candidatos contra Lukashenko, el empresario Yuri Voskresensky, alguien bien visto en Rusia, por cierto, y desde entonces es un firme partidario del "diálogo constructivo" incluso desde la televisión. Se está convirtiendo en la antítesis de Juanita Calamidad.

Así, se acaba de crear la Mesa Redonda de Fuerzas Democráticas que se antepone al Consejo de Coordinación de la Oposición que encabeza Juanita Calamidad y que está reconocido por el Parlamento Europeo como "representación interina legítima de Bielorrusia". Los ataques de ésta no se han hecho esperar y ahora Lukashenko ocupa un lugar muy secundario en toda la trama "opositora". Es entre ellos donde se está librando la batalla.

Calamity Jane era, además, una mentirosa compulsiva: entre otras mentiras, hizo correr la especie de que había formado parte de las fuerzas del general Custer, el que fue derrotado por una coalición de pueblos mandada por el sioux oglala Caballo Loco en Little Big Horn (Pequeño Gran Cuerno), cuando nunca fue así. Lo mismo que nuestros Juanito y Juanita, que son dos vendedores de nada y fabuladores natos. Nuestra Juanita está reconocida por Europa ("representación interina legítima"), como el Juanito ("presidente interino" para unos, "presidente encargado" para otros"), y ahora se está desgañitando para que la Europa no reconozca a Voskresensky. No vaya a ser que el dinero que le llega sea menos o no le llegue si es que Europa, sobre todo EEUU y Polonia, deciden que hay que repartir los fondos para la "sociedad civil".

 La cosa se ha puesto tan difícil para las fuerzas de Juanita Calamidad que acaba de anunciar que se ha formado un Consejo Coordinador de la Oposición "dentro del país" para combatir contra la Mesa Redonda de las Fuerzas Democráticas y que estará en la clandestinidad. Juanita Calamidad, acompañada en esta ocasión por Svetlana Aleksievich para dar algo de fuerza a su historia, dice que "Occidente no comprende lo que está pasando en Bielorrusia".

La cosa no sería reseñable si no fuese porque desde Bielorrusia se ha acusado a Juanita Calamidad de todo porque lo poco que queda del llamenos "anterior" Consejo Coordinador de la Oposición dice no tener noticias del nuevo y que ellos siguen funcionando. O sea, que ahora hay dos Consejos. O tres, con los de la "oposición constructiva".

Hasta ahora la apuesta de Occidente por Juanita Calamidad no ha dado sus frutos, como tampoco las décadas de "sanciones selectivas" contra Bielorrusia. La imagen de los embajadores europeos depositando flores donde murió un manifestante (¿habéis visto algo similar en Bolivia tras el golpe de Estado, en Chile o en Perú?) está ya muy lejos. Ahora en Occidente se está comenzando a hablar de cómo Juanita Calamidad está comenzando estar desfasada porque no es posible "impedir la influencia económica china en Europa" que tiene en Bielorrusia uno de sus centros, secundario, pero importante y "el abrazo ruso".

Por si todo ello fuese poco, Lukashenko acaba de sacar otro truco de su chistera de mago: acaba de anunciar que "antes de fin de año se tiene que resolver la cuestión de la creación de organizaciones sindicales en todas las empresas privadas" y que aquellas que no lo hagan "serán liquidadas". Lo poco que ha habido de protestas y huelgas siguiendo el llamado de Juanita Calamidad, la última este pasado 26 de octubre, han sido cierres patronales y no huelgas obreras propiamente dichas. Lukashenko ha tomado nota. Dado que mal o bien los trabajadores no están siguiendo los llamamientos de la "representación interina legítima", el tener sindicatos dentro de estas empresas privadas le va a garantizar a Lukashenko un control sobre estas empresas dado que es desde arriba desde donde se impulsan estos sindicatos. Es bastante obvio que el Estado considera que esto fortalece su control sobre el sector privado. Y que tiene toda la sartén por el mango. Juanita Calamidad tendrá que seguir con sus apariciones circenses por Europa para ganarse (bien) la vida.

El Lince

lunes, 31 de agosto de 2020

Lecciones de anatomía

Tres cuerpos: Bielorrusia, Palestina, Malí. Y en los tres hay que realizar lecciones de anatomía, es decir, disecciones de lo que no se ve y que está dentro del cuerpo. O sea, de los por qués de lo que está ocurriendo. Y ya que hablo de anatomía, voy por partes.

1.- Bielorrusia: Resulta que tras toda la parafernalia occidental, EEUU está corriendo a Moscú para hablar con Rusia sobre Bielorrusia. Ni más ni menos que el subsecretario de Estado ha dicho que "no hay un enfrentamiento entre Oriente y Occidente por Bielorrusia". Por supuesto eso no se lo cree ni él, pero lo que hay dentro del cuerpo occidental es miedo abierto. Porque los pro-occidentales han mostrado su cara, su fea cara, y les está saliendo el tiro por la culata. Es decir, en román paladino, lo que ha hecho este tipo de EEUU es intentar controlar los daños en lo que es una derrota en toda regla del proyecto de derribo del gobierno de Lukhasenko. Esta es la información oficial, y esa información es la nada. Si EEUU la reconoce y no dice nada, es que se la ha tenido que envainar.

Un control de daños que implica a los diferentes servicios secretos occidentales que, bajo la cobertura de "periodistas", han venido actuando en Bielorrusia. Ahora han sido descubiertos y expulsados. ¿Me paso? Pues no. Uno de ellos es sueco y los suecos lo han reconocido implícitamente para conseguir su liberación, porque había sido detenido.

Esto, entre otras cosas, es lo que atenaza a la UE en su reacción y en el casi reconocimiento de la participación activa de EEUU, Polonia, Lituania y Ucrania. El que Alemania, Italia o Francia no hayan querido ir más allá, que estos tres presidentes, uno tras otro y en días sucesivos (comenzó Merkel) hayan hablado con Putin "para aliviar las tensiones" indica en qué punto están las cosas.

Rusia lo ha dejado claro: si continúa la operación occidental de desestabilización, intervendrá porque no va a permitir otra Ucrania. Así de simple y así de fácil. Pero lo hará aplicando eso a lo que teme Occidente: el derecho internacional. Porque Rusia y Bielorrusia, y por extensión los países de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva tienen "el derecho y el deber de protegerse mutuamente de injerencias externas". Es de suponer que tanto EEUU y la UE sepan de qué se está hablando, sobre todo porque esta apelación sienta un precedente no solo para Bielorrusia, sino para Armenia, Kazajstán, Kirguizistán y Tayikistán. Es decir, Rusia acaba de "blindar" todos estos países, todos ex pertenecientes a la URSS en el Asia Central y el Cáucaso, ante la injerencia y desestabilización occidental.

2.- Palestina. Toda la alharaca que ha habido en Occidente y fuera de él ante el establecimeinto de relaciones diplomáticas abiertas (las había ya encubiertas) entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos se ha tornado en silencio ante otro hecho fundamental, tanto o más que el anteior: Turquía ha recibido de forma oficial, y casi con honores de Estado, a una delegación de Hamás encabezada por Ismail Haniye, el hombre que dirige y gobierna la franja de Gaza pero que ganó limpiamente las elecciones palestinas de 2006 aunque ni Fatah ni Occidente reconocieron ese triunfo (o sea, como siempre).

El hecho es más que simbólico: es la contraposición oficial al acuerdo emiratí-israelí y un aviso de lo que está dispuesta a hacer Turquía que es, ni más ni menos, resucitar el papel político de los Hermanos Musulmanes en el mundo árabe. Si hay alquien que tenga pánico a esta gente son los países del Golfo. ¿Queréis un nuevo orden regional con Israel como centro? Juguemos. Eso es lo que ha hecho Turquía. Al mismo tiempo, si alguien en el terreno palestino tenía la intención de rendirse y levantar la bandera blanca, se cercena de cuajo ese intento y obliga a Fatah y a la mal llamada Autoridad Palestina a moverse por donde no querían, es decir, aceptar a Hamás o sucumbir.

3.- Malí: ¿Cómo es posible que haya un golpe de estado en un país casi controlado por el colonialismo francés? Esta es la pregunta del millón, por lo que hay que coger de nuevo el bisturí y diseccionar lo que pasa. Y mira tú por dónde, la principal fuerza que apoya a los militares que han dado el golpe es el Partido Socialista, la principal fuerza de una coalición, el Movimiento 5 de Julio-Agrupación de Fuerzas Populares, que es hipercrítico con Francia y su papel no solo en Malí sino en África.

En Malí no se habla de otra cosa que de un golpe contra la neocolonización. Y, para más recochineo, los militares que dieron el golpe se reunieron en primer lugar... ¡con diplomáticos rusos! ¡Toma ya!, patada en toda la boca a Occidente. Luego se reunieron con otra gente, sobre todo europeos, pero el primer gesto fue sintomático y es por ello que la Organización Mundial de la Francofonía ha suspendido la presencia de Malí en la misma. Y se pretende que pase lo mismo con la Organización para la Unidad Africana y la Comunidad Económica de África Occidental (compuesta exclusivamente por países ex colonias francesas, curiosamente) si el presidente derrocado no es repuesto en el poder.

Francia tiene un problema y también la UE, que están de los nervios porque resulta que el ejército maliense ha sido formado por instructores europeos, y ahora les salen con esas los muy ingratos. Josep Borrell, el responsable de la diplomacia de la UE, está que no le llega la camisa al cuerpo porque dice que "nosotros [la UE] no formamos líderes golpistas". Pero desde luego, sí han formado a quienes desde 2013 han estado reprimiendo a sangre y fuego las movilizaciones populares sin que se les haya hecho ni una sola reconvención. ¿Es el mismo ejército? No, porque quienes han dado el golpe llevaban tiempo criticando todo esto.

Es un triple golpe: contra los vasallos de Francia, contra la propia Francia y contra la prepotente UE. Se habla de Bielorrusia pero no de Malí, donde desde hace cuatro meses, si no más, había prácticamente todos los días manifestaciones contra la corrupción, la política neoliberal, las privatizaciones y el servilismo al FMI sin que un miserable periodista occidental se haya interesado por ello. O sea, contra todo lo que propugnan Francia y la UE. ¿Está de vuelta el panafricanismo? Por ahora no, pero el batacazo occidental es de los que hacen época.

El Lince

viernes, 21 de agosto de 2020

El penúltimo error

Hay un dicho en el ajedrez: el ganador es el que comete el penúltimo error. La partida se está jugando en Bielorrusia y lo que parecía un cómodo paseo de las blancas (el blanco es el color de los pro-occidentales) se ha tornado en casi una posición de jaque contra ellas.

Se las prometían muy felices, y aún siguen soñando con ello gracias al apoyo occidental, pero la cosa no la tienen tan fácil como hace diez días, ni mucho menos. El tahúr, el mago, el viejo zorro (utilizad el calificativo que queráis) de Lukashenko se está reponiendo rápidamente, tanto que ahora quienes están desaparecidos son los pro-occidentales y solo se atreverán a intentar volver a ser visibles este fin de semana, sin duda. Pero entre semana, la calle ha sido de Lukashenko. Todos los días de esta semana, todos, ha habido manifestaciones en la práctica totalidad de las ciudades en favor no tanto suyo como del Estado y de lo que significa: un estado social.

Esta semana los pro-occidentales han cometido errores garrafales, como publicar su progama en el que el neoliberalismo, es decir, la destrucción del sistema público en beneficio del privado, es el eje de todas y cada una de sus propuestas. Y eso en un Estado social como Bielorrusia está comenzando a ser determinante para que se vaya deshinchando poco a poco el globo de colorines. Tanto que ahora dicen que ese programa es una manipulación de Lukashenko. Como suena. Todos los errores cometidos por Lukashenko se están quedando pequeños ante los planes de los "demócratas". Y claro, la gente los ve. Y reacciona.

Eso y la constitución de un Consejo de Coordinación de la Oposición en el que están rusófobos históricos como Svetlana Aleksievich, premio Nobel de literatura en 2015 (y por eso se lo dieron) que siempre ha defendido que el pueblo de Bielorrusia no es ruso sino polaco. Nunca entenderé a los mal llamados progres que hicieron de esta tipa uno de sus iconos a partir de ese premio. Ya lo decía una consigna anarquista en la guerra civil española: "la ignorancia es la antesala del fascismo". Y qué razón encierran esas palabras.

El caso de la Aleksievich es paradigmático de lo que está pasando y del papel de Polonia, sobre todo, en este asunto. Tanto que el ministro de Relaciones Exteriores de Polonia ha reconocido formalmente que se ha creado un fondo polaco-estadounidense para el apoyo financiero y legal de la sociedad civil bielorrusa.

Así que nada, a seguir creyendo en las hadas, en los cuentos esos de "lucha por la libertad", "no injerencia externa" y demás simplezas. Lo más gracioso es que se sabe que Merkel habló con Putin en nombre de la Unión Europea diciendo que no intervenga en Bielorrusia. Los rusos, que ya se sabe son malos malísimos, no pueden hacerlo; Occidente, que ya se sabe que son buenos buenísimos, sí.

Y luego están las fábricas, donde los pro-occidentales intentan desesperadamente lograr lo que están perdiendo. En realidad, la fuerza laboral del país a nivel industrial se concentra en cinco grandes fábricas de las que depende gran parte del presupuesto estatal y donde se está siguiendo con toda claridad el modelo polaco que lideró Walesa con el sindicato Solidaridad en Polonia. Es una empresa de potasas, otra de tractores y camiones, dos petroleras y una de automóviles. La batalla se está librando ahora en la de potasas, puesto que esa empresa es la mayor productora de fertilizantes del mundo, y en la de tractores. Aquí está la élite laboral, los trabajadores mejor pagados del país y los que pueden estar haciendo el caldo gordo a los directores que pretenden beneficiarse de la privatización segura si cae Lukashenko. Ya os comenté lo que ocurrió en la URSS, y ahora añado que muchos trabajadores sucumbieron a los cantos de sirena diciendo que se convertirían en accionistas de las empresas privatizadas si apoyaban a Yeltsin. Algunos lo lograron, muy pocos; la inmensa mayoría fue despedida porque se implantó la reducción de plantillas cuando no, simple y llanamente, el cierre de la empresa.

Los pro-occidentales llevan días desgañitándose con llamamientos a la huelga general que no está siendo seguida ni por el forro. Si hay que hacer caso a los datos oficiales, en la empresa de potasas de 17.000 trabajadores hicieron huelga 360. Puede que los datos no sean reales, pero lo que es cierto es que hoy por hoy las huelgas son muy pequeñas y sin repercusión. Y han transcurrido ya 12 días y los pro-occidentales claramente están perdiendo fuelle y apoyos dentro de Bielorrusia, que no fuera. 

En cualquier caso, la partida está embrollada y blancas y negras siguen cometiendo errores. Por ejemplo, Lukashenko sigue manteniendo a su ministro de Exteriores, el artífice del suicida acercamiento a Occidente; he leído por ahí que presentó su dimisión y no fue aceptada. Pero no lo he podido confirmar porque hay mucha basura publicándose. Si ese fuese el caso, significaría que Lukashenko se sigue aferrando a la suicida pretensión de buenas relaciones con Occidente intentando mantener su política oficial de "equilibrio" cuando Occidente le está intentando arrojar al abismo.

Y para intentar desenredar el embrollo hay que hacer dos anotaciones: la primera, que los hilos que está moviendo Rusia ya se están viendo y que Lukashenko está planteando una transición por etapas. El anuncio de cambios constitucionales que anunció en su discurso del domingo pasado se produce después de sus al menos tres charlas con Putin. Es muy probable que estemos asistiendo al último mandato de Lukashenko como presidente, pero todavía tiene por delante cuatro años para consolidar a su sustituto.

La segunda, que el factor pro-Rusia por excelencia, el Ejército, acaba de decir bien alto y bien claro que las elecciones fueron ganadas por Lukashenko sin la menor duda y que ante este hecho "hubo intentos contundentes de tomar el poder, coordinados desde el exterior". El dato es relevante, pero aún más el calificativo que el Ejército hace de los pro-occidentales, a quienes llama "fuerzas destructivas". Habla del programa de los pro-occidentales, neoliberal, y dice que hay que hacer pedagogía con él para explicar al país los verdaderos objetivos que se plantean y que "los resultados de este trabajo deben considerarse como el criterio más importante para evaluar la competencia profesional de los responsables de la implementación de la política del Estado".

Y dice algo que parece sacado de Venezuela: "Hasta que el Ejército no se ponga del lado de los manifestantes, el Estado no puede ser destruido. No estamos desmoralizados y debemos luchar, si es necesario, con armas. Porque hay estatutos que están escritos con sangre".

Por lo tanto, ya que la cosa va de ejércitos, se puede decir eso de alea jacta est para los pro-occidentales.

El Lince

martes, 18 de agosto de 2020

Cuando se ven los trucos, el mago deja de ser mago

La actitud de la izquierda con Bielorrusia es bastante curiosa. Hay, claramente, un intento de cambio de gobierno impulsado por Occidente y hay, también, una muy mala (y tardía) respuesta por parte de los partidarios del sistema político actual. Para el primer caso no hacen falta muchos más argumentos ni siquiera menciones. Para el segundo hay que mencionar el tema de las huelgas y de las protestas laborales de un colectivo harto de cargar siempre con la peor parte. Este es el factor determinante a nivel interno, si las huelgas se extienden o se circunscriben a pequeñas empresas y por pequeños colectivos de trabajadores. Hasta el momento, y en contra de lo que dicen los apologistas del cambio de gobierno, no son muy numerosas y se está lejos de paralizar la actividad industrial.

Los pro-occidentales no descansan nunca. Al igual que en Venezuela no se acepta ninguna otra disyuntiva que la derrota de Maduro, o en Nicaragua la de Daniel Ortega, o en Bolivia la de Morales (como se vio tras el golpe), en Bielorrusia no se acepta nada que no sea la derrota de Lukashenko. Ninguna otra cuestión es aceptable.

Como no lo es que el tan esperado Tribunal Internacional para el Líbano haya exculpado formalmente a Hizbulá y a Siria del atentado que mató al primer ministro Rafik Hariri hace 15 años. Durante todo este tiempo se ha hecho lo posible y lo imposible porque el discurso se amoldase a la realidad, y este tribunal -auspiciado por la ONU bajo la presión de EEUU- ha invertido todo este tiempo en encontrar algo en que sustentar todo lo que se dijo entonces y en este tiempo. No ha sido posible, pero 15 años después ¿a quién le importa? No, desde luego, a sus patrocinadores, aunque los pro-occidentales libaneses hayan montado en cólera por lo que consideran "absolución" de Hizbulá. Porque ese, y no otro, era el objetivo.

Con Bielorrusia pasa igual. El domingo, partidarios de unos y otros midieron sus fuerzas. Por primera vez, los partidarios del gobierno salieron a la calle. Y aquí está la novedad: que gran parte de la izquierda bielorrusa salió a defender al gobierno conscientes de lo que hay detrás de los pro-occidentales y que no es otra cosa que la destrucción del sistema público que domina la práctica totalidad del tejido social y laboral del país. Eso a pesar de la paternalista política gubernamental en sueldos, pensiones, políticas de juventud o de vivienda.

Junto a esta constatación, otra: no hay deserciones entre las fuerzas del gobierno o, al menos, significativas (sí algún embajador y algún funcionario intermedio). Esto significa una cosa: la élite gobernante que rodea o de la que se rodea Lukashenko es bastante monolítica y sin divisiones ideológicas notorias. Por lo tanto, Lukashenko puede resistir mucho tiempo aún y dar la vuelta a la tortilla con relativa facilidad. En este caso, el tiempo juega a su favor.

Lo pinten los medios de propaganda como lo pinten, lo cierto es que la llamada oposición no es mayoría y no tiene el monopolio de la calle como se ha trasladado en estos 10 días. Está claro que es el intento más serio de los pro-occidentales en los últimos años (y son varios los intentos, siempre coincidiendo con las elecciones) y que aún queda bastante para salir de la crisis. Pero la reacción del gobierno, tardía, pero menos da una piedra, está comenzando a poner las cosas en su sitio (con la excepción de las huelgas; el factor obrero es determinante).

¿Cuáles son las motivaciones de los trabajadores que están impulsando las huelgas? Sinceramente, no lo tengo tan claro porque hay bastante de todo. Pero hay un factor a tener en cuenta: los directores de fábricas están impulsando algunas de ellas. Esto solo tiene una explicación: están preparando el terreno para la privatización y su papel en ella tras el derrocamiento de Lukashenko. Al igual que en la descomposición de la URSS los directores fueron los primeros en beneficiarse de la privatización y se convirtieron en propietarios (y de ahí vienen los nuevos clanes oligárquicos en Rusia) lo mismo quieren hacer ahora en Bielorrusia. Pero eso no quiere decir que sean clientes occidentales porque también hay grandes intereses capitalistas rusos en las empresas bielorrusas y no les vendría nada mal una privatización, total o parcial. Lukashenko, de alguna manera, se refirió a esto en el mitin del domingo cuando dijo que "si uno no quiere trabajar no lo arrastraremos (...) pero los rusos, los canadienses, los alemanes y los estadounidenses se alegrarán".

Es evidente, como también os dije, que los neo-marxistas bielorrusos tienen una actitud negativa hacia ese paternalismo de Lukashenko y que no apoyan a la oposición pro-occidental porque tienen sus propios proyectos y defienden intereses sociales que no están en la mente de los pro-occidentales, al tiempo que consideran a Lukashenko un exponente tanto del capital estatal como del privado.

 Esta es otra batalla en Bielorrusia: al igual que en Ucrania la burguesía logró neutralizar a la clase obrera con mucha facilidad, a excepción del Donbás, hay un intento de hacer lo mismo en Bielorrusia y en ello tiene mucho que ver la política gubernamental de los últimos años, cada vez más alejada de los parámetros "soviéticos" que hasta entonces definían al país y con claras muestras de fortalecimiento del capital privado en detrimento de lo público y mirando siempre hacia el "mercado".

Lukashenko es visto casi como un padre por mucha gente, dentro y fuera de Bielorrusia, por su estilo y por sus políticas paternalistas. Pero no es oro todo lo que reluce.

En primer lugar, se está poniendo de relieve algo que los romanos ya iniciaron cuando un grupo de guerrilleros lusitanos mataron a uno de los grandes jefes que luchaban contra el imperialismo romano: Viriato. De ahí viene el dicho "Roma no paga a traidores". Pues eso es lo que le está ocurriendo a Lukashenko, un viejo tahúr.

Una de sus políticas estrella de los últimos años ha sido el "equilibrio" entre Occidente y Rusia, un equilibrio que nunca ha sido tal y que siempre ha sido apoyarse en uno más que en otro e intentar casar beneficio de uno y de otro alternativamente. Rusia, como dije, se cansó de este costoso (para su bolsillo) juego. Y ahora está pasando lo mismo con Occidente.

Como contrapartida al fin de las sanciones que la Unión Europea impuso a Bielorrusia en 2004 por lo de siempre, por elecciones no fiables, fraudes y demás, se permitió la libertad de acción sin restricciones a las fundaciones y ONGs europeas y estadounidenses. El 90% de ellas se dedicaron a trabajar entre la juventud al estilo de lo sucedido en Serbia: básicamente, formando cuadros especialmente en la parte más occidental, es decir, la más cercana a Polonia y los países bálticos para que estos países sirviesen como "espejo democrático". De esos polvos vienen estos lodos. No es extraño que Polonia tenga en sus presupuestos generales del estado una partida para financiar a los "medios de comunicación independientes" en Bielorrusia desde hace ocho años y que en este país se asiente la principal red de mensajes que están utilizando los pro-occidentales para la desestabilización actual.

Uno de los artífices de esta política de "equilibrio" es el ministro de Exteriores, un tipo incombustible que anda sin problemas con cualquiera de los dos pies en función casi de cómo se levante ese día. Y este hombre en los últimos tiempos solo ha caminado sobre el pie occidental. No es extraño que suene como reemplazo de Lukashenko y sea cortejado por Occidente en estos momentos. No es extraño porque fue él quien impulsó a Lukashenko para estrechar las relaciones con EEUU, hasta el punto de hablar de "asociación prioritaria" entre los dos países y abrir una "superembajada" (sic) en Minsk, entre otras lindezas.

Este "equilibrio" se sustentaba en una de cal y dos de arena y ha fracasado estrepitosamente. A la última jugada de Lukashenko de enviar un memorando a Rusia para volver a hablar la cuasi-fusión diciendo que los dos países "son como hermanos" Rusia ha respondido en el único ámbito en el que puede responder con rapidez: el militar. Su disposición de ayuda sirve para lanzar un mensaje a Occidente y reforzar, un poco, a Lukashenko. Pero un poco solo. Está dejando que el viejo tahúr, o el viejo mago, muestre sus trucos para constatar que la única opción realista que tiene ahora es volverse a Moscú. Lo que rechazó en los últimos años tendrá que hacerlo ahora, pero con otras condiciones y menos favorables.

Esta es su gran baza, porque Occidente se dará cuenta que presionar más a Lukashenko lo empujará más hacia Rusia. Por lo tanto, Occidente tendrá una victoria pírrica con la aprobación de "sanciones" contra unos cuantos dirigentes, incluido Lukashenko.

Ya prácticamente no le quedan trucos a Lukashenko. Por eso en su discurso del domingo habló de la introducción de reformas constitucionales (un guiño a los menos beligerantes de la oposición pro-occidental), de redistribución de poderes (sin especificar) y otras medidas más vagas pero que indican ciertas concesiones a derecha e izquierda.

El Lince

jueves, 13 de agosto de 2020

Dos problemas en uno

Hace un tiempo una persona preguntó sobre las elecciones en Bielorrusia. Ya se han celebrado. Los resultados oficiales indican un triunfo de Lukashenko, pero la oposición -como siempre alentada, financiada y apoyada por Occidente- habla de fraude, con manifestaciones y todo. Hasta aquí, todo normal. Lo que no es normal es la actitud de Rusia.

Como es lógico, Occidente no reconoce las elecciones mientras que China, por ejemplo, ha felicitado con entusiasmo a Lukashenko por su triunfo. Pero no Rusia, que está teniendo una actitud fría, muy fría. Aunque de derecho sí ha reconocido el triunfo de Lukasenko, en la práctica lo ha hecho con la boca pequeña. La historia está en desentrañar el por qué.

Y ese por qué se resume en que Rusia tiene dos problemas; por una parte, Bielorrusia; por otra, Lukashenko.

Bielorrusia llevaba un tiempo coqueteando con Occidente y alejándose de Rusia hasta extremos irritantes para el Kremlin: desde afirmar que Ucrania tiene que retomar el control del Donbás (eso dicho por el país que dio cobijo a los Acuerdos de Minsk que garantizan una cuasi independencia del Donbás y que, por supuesto, han sido incumplidos por Ucrania) hasta deshacerse en elogios a EEUU y ofrecer a este país la apertura de una "super embajada" para celebrar la "asociación prioritaria" entre los dos países abriendo, además, la posibiliad de otro tipo de colaboración (o sea, un cierto coqueteo con la OTAN). Así que cuando los medios de propaganda hablan de "la última dictadura de Europa" están desviando la atención hacia otro lado.

¿Por qué la "última dictadura de Europa" lo es ahora y no lo era antes? Pues porque Lukashenko ha estado utilizando ese coqueteo con Occidente para arrancar más concesiones a Rusia (económicas, sobre todo) al tiempo que ralentizaba el camino hacia una "democracia liberal" que se había comprometido a recorrer.

No tengo la menor duda de que Lukashenko ha ganado las elecciones, sea por el 80% como dice el resultado oficial o por menos. Bielorrusia mantiene un sistema social cuasi soviético, con muchas ventajas sociales de todo tipo, y eso hace que tenga un alto porcentaje de apoyo. La cuestión está en si ese apoyo está o no en las ciudades. En otras elecciones también hubo protestas contra el supuesto fraude; lo de siempre. Pero se circunscribieron a Minsk, la capital. Ahora se están dando en algunas otras ciudades.

Pero la cuestión no está ahí, sino en los trabajadores. Por primera vez está habiendo huelgas que están siendo de cierta importancia. Este es el factor nuevo y que inquieta, y mucho, a Lukashenko. Porque se está dando una confluencia de intereses entre los liberales pro-occidentales, que hablan de fraude,  y los neo-marxistas, por utilizar una expresión que tal vez sea poco afortunada, pero que están hartos de la crisis y de que siempre sea la clase obrera la pagana.

Por ejemplo, el Partido Comunista de Bielorrusia (que tiene 11 diputados) ha apoyado a Lukashenko en estas elecciones pero de forma muy crítica y ahora está haciendo llamamientos a no secundar las huelgas, pese a la mala situación socioeconómica, recordando lo que ocurrió en Rusia cuando se hicieron huelgas para apoyar a Yeltsin en la antesala de la desparición de la URSS y que fueron agradecidas con el cierre, la privatización de las que permanecieron abiertas y despidos masivos al tomar el poder. Desde luego, Bielorrusia seguiría sin duda alguna ese mismo camino de la mano occidental. Este es el quid de la cuestión.

Otro partido que también lo ha hecho ha sido el Partido Comunista de Todos los Bolcheviques de la Unión, que participó por primera vez en las elecciones y que centró su campaña en que su voto era sobre todo un voto en contra de "las fuerzas reaccionarias y neonazis que apoya Occidente" y no tanto un apoyo a Lukashenko, a quien califica de burgués. Y compara su postura con la de los bolcheviques en 1917 cuando se enfrentaron a la revuelta del general zarista Kornilov en contra del gobierno de Kerenski. No fue porque los bolcheviques defendiesen a Kerenski, a quien derrocaron más tarde, sino que combatían contra el impulso de una dictadura reaccionaria.

¿Por qué hay una mala situación socioeconómica? Pues porque Lukashenko es un tahúr, un tipo que ha querido camelar tanto a Occidente como a Rusia. Con Rusia se ha venido hablando de una cuasi-fusión desde hace años, y Rusia ha ofrecido ingentes cantidades de ayuda, sobre todo petróleo. Pero llegó un momento en que Rusia se hartó del saco sin fondo y cortó. Lukashenko incrementó sus coqueteos con Occidente y EEUU aprovechó para suministrar parte del petróleo que ya no llegaba de Rusia. Y eso, precisamente, es ahora la principal amenaza de Occidente: cortará el suministro de petróleo si no se cancelan las elecciones, no se dialoga con la oposición y, por supuesto, el resultado es la renuncia de Lukashenko. El viejo tahúr pillado en su propia trampa.

Este es el motivo por el que Rusia está actuando de manera tan fría. Porque ya no se fía del viejo tahúr. En una última jugada, Lukashenko ha enviado una especie de memorando a Rusia volviendo a decir que sí, que adelante con el proceso de cuasi-fusión, que los dos países "son como hermanos". Que yo sepa, no hay respuesta de Rusia y no la habrá a corto plazo. Supongo que Rusia está viendo cómo se desarrollan los acontecimientos y, sobre todo, cuenta con el papel que tenga en todo ello el ejército, muy prorruso y, hasta ahora, inactivo en toda esta crisis.

Pero Rusia no puede esperar mucho porque la pérdida de Bielorrusia sería mucho más determinante que la de Ucrania y entonces sí habría ganado EEUU: Rusia no solo tendría a la OTAN en todas sus fronteras occidentales, sino que se acabaría el tránsito del gas hacia Europa por estos países. Si ya ha tenido problemas con Ucrania por eso, por Bielorrusia pasa el 20% de todo el gas que llega a Europa.

Así que Rusia tiene dos problemas en uno: cómo deshacerse de Lukashenko y mantener a Bielorrusia somo tapón de la OTAN. Rusia no puede cometer el mismo error que en Ucrania, cuando reconoció al gobierno neonazi salido del Maidán, pero en la práctica casi ha actuado igual. Ahora ha reconocido la victoria de Lukashenko pero con la boca pequeña, que viene a ser lo mismo. O actúa pronto o eso de Putin como "un gran estadista" será bastante más efímero de lo que nos pensamos y hasta aquí habrá llegado.

La disyuntiva en Bielorrusia es la misma que en Líbano: o con Occidente o con el Este. Pero aquí se añade otro factor: nadie quiere a Lukashenko (aunque doy por hecho que Rusia ya está moviendo sus hilos para encontrar un sustituto, aunque debe darse prisa).

El Lince