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lunes, 22 de noviembre de 2021

Otro buen movimiento entre lo predecible

Dos cuestiones predecibles: Venezuela avanza y Chile retrocede (si es que había avanzado algo). Así se puede resumir lo acontecido en estos dos países en las elecciones de este domingo pasado aunque hay un hecho que, para mí, tiene mucho más relieve: Nicaragua a iniciado oficialmente el procedimiento para la retirada del país de la OEA por sus acciones injerencistas.

La victoria del chavismo es aplastante, al igual que la derrota de los pro-estadounidenses. Todos los medios de propaganda de la burguesía han estado hablando del 58% de abstención en un intento de desvirtuar esa victoria, pero hay que recordar que la participación es la más alta desde 2002. Sin embargo en Chile la abstención ha sido del 52% y apenas nadie habla de ello. Desde luego, quien esperase otra cosa haría el tonto. Estamos ante el modelo estándar de la propaganda en los casos en los que los títeres pro-occidentales pierden o ganan.

La victoria del chavismo es relevante y va a dejar con el culo al aire a quienes desde el decadente Occidente, empezando por la moribunda UE, siguen con la cantinela del apoyo al Juanito Calamidad Guaidó. Y si esto es relevante, también lo es que la moribunda UE tres días antes, o sea, el jueves, renovó sus sanciones contra Venezuela en un claro intento de favorecer y fortalecer a los suyos. Y eso que en febrero la ONU pidió el levantamiento de las sanciones por sus efectos "devastadores" sobre la población. ¿Occidente y sus valores democráticos? ¿De verdad?

Pese a todo, que una parte de los pro-estadounidenses participase y ganase en algunos sitios (en 3 de 23) les debilita a los titiriteros. Pero como esta gente depende única y exclusivamente de EEUU y cuenta con un muy escaso apoyo local, como ha quedado reflejado, el resultado ha sido predecible.

Predecible porque la gente entiende que los problemas socioeconómicos son generados en gran parte por las políticas de EEUU y sus sanciones, ilegales según el derecho internacional. Predecible porque se ha demostrado, una vez más, que el chavismo mantiene un apoyo muy significativo en la sociedad y, de forma especial, entre los pobres y la clase trabajadora. Solo así se explica otro hecho del que no veréis .nada en los medios de propaganda de los demócratas habituales: de un total de 70.244 candidaturas a esas elecciones autonómicas y municipales 66.762 eran de "fuerzas opositoras". Traducido a porcentaje, 96% opositor frente al 4% chavista. Esto os da un relieve claro de la magnitud del triunfo.

EEUU no se va a detener en su agresión, y menos tras ver cómo otra pieza de su tinglado se desmorona porque el anuncio de Nicaragua de iniciar el proceso oficial para abandonar la OEA asesta a este engendro un buen golpe. 

Un buen movimiento, también tardío, pero que se suma al que ya dio Venezuela en su momento al abandonar ese engendro injerencista aunque la OEA no lo aceptó y reconoció al Juanito Calamidad Guaidó. Con Nicaragua no tiene esa posibilidad siquiera. Para completar la derrota de EEUU solo haría falta que López Obrador dejase de hablar sobre la OEA y México la abandonase y que Bolivia dejase de felicitar a quienes abandonan la OEA e hiciese lo mismo.

Dicho esto, debo una explicación a las salpicaduras que produje cuando me tiré al charco el otro día en el escrito en el que apuntaba varias cosas (patronal, dinero, soberanía, la actitud de Cuba en el control de la producción de medicamentos y, sobre todo la diferencia entre el sistema capitalista y el socialista) aunque de ellas solo ha quedado una: la vacunación obligatoria contra el coronavirus. Decía que es algo que se había hecho en China, Cuba y Vietnam. Debería haber hilado un poco más fino dado que los trazos gruesos impiden ver bien los perfiles.

Estamos en cuestiones jurídicas, si de derecho o si de hecho. En términos de derecho, ninguno de estos países ha hecho obligatoria la vacuna, aunque dependiendo de los tramos de edad porque en niños y adolescentes ha sido prácticamente obligatoria, aún sin serlo. Tampoco la OMS recomienda la obligatoriedad, aunque sí recomienda y defiende la importancia de vacunarse contra el COVID-19.

Tanto en Cuba como en China y en Vietnam lo que ha primado ha sido la confianza en lo que dice el gobierno. En el caso de China y Vietnam es algo que trasciende de ellos y se extiende a otros asiáticos como consecuencia del confucionismo, donde se da más valor a la armonía social que al egoísmo individual, y supongo que no hará falta recordar cómo en los primeros meses de la pandemia en Occidente se contraponía a la “democrática” Corea del Sur con la “autoritaria” China en la forma de combatirla aunque en ambos casos se hablaba de la confianza de la población en lo que decían sus gobiernos en esta materia haciéndose eco del confucionismo social. En el caso de Cuba en concreto, lo que hay es una confianza sinigual en su sistema sanitario.

Que eso haya sido obligatorio de derecho o no es irrelevante, aunque de hecho lo ha sido y no por decisión estricta de los gobiernos respectivos sino por decisión de la propia población. 

En Cuba hay un plan nacional de inmunización desde 1962, incluyendo la polio (primera experiencia de su tipo con participación comunitaria en América Latina), difteria y así. Al contrario que en otros países (a excepción de China o Vietnam), en Cuba apenas se han producido negativas a vacunarse contra el COVID-19, y esta es la razón por la que no ha sido necesario decretar, de derecho, la obligatoriedad. No tenéis más que leer las páginas cubanas para saberlo. Directamente y sin intermediarios. En cualquier caso, en Cuba el índice tradicional de vacunación alcanza entre el 96% y el 100% para la práctica totalidad de las vacunas y ese es el porcentaje de vacunación de la población y el que se aspira a lograr con el coronavirus. Un buen estudio de todo ello, aunque anterior a la pandemia, lo proporciona la Revista Panamericana de Salud Pública.

No suelo hablar de oídas, y menos de Cuba donde pasé casi dos años cuando preparaba mi tesis doctoral. Desde entonces he vuelto unas cuantas veces. Si echáis un vistazo a la etiqueta Cuba os haréis una idea porque si algo he tratado ha sido, precisamente, la medicina en Cuba. En cualquier caso, en Cuba no hay en estos momentos ninguna normativa que obligue a vacunarse dado que la participación ciudadana ha sido de tal calibre y de tal responsabilidad que ha hecho innecesaria esa posibilidad que, en los primeros momentos, sí se pensó dada la imperiosa necesidad para Cuba de reabrir el país pronto para el turismo y escapar un poco de la agresión estadounidense recibiendo divisas.

Lo cierto es que ya en el mes de mayo del año pasado se inició la campaña de inmunización y en junio se estaba ya en la tercera fase de los ensayos con Abdala. Ya entonces se dijo que la vacunación no era obligatoria, y se alababa la alta responsabilidad de la población por la cantidad de voluntarios para probar las vacunas. Insisto: esta ha sido, sin la menor duda, la razón por la que se ha hecho innecesario decretar legalmente esa medida. Y por cierto, esta ha sido también la razón por la que ha fracasado estrepitosamente la campaña contrarrevolucionaria del 15 de noviembre, porque la inmensa mayoría de la población cubana es altamente responsable.

Una muestra de cómo suele actuar Cuba en cuestiones sanitarias lo tenéis en lo que escribí hace unos años sobre unos progres y sus estupideces.

El Lince

viernes, 19 de noviembre de 2021

La obsesión capitalista y el hecho socialista

De nuevo al charco, mi especialidad. Además, hoy está lloviendo en el lugar donde vivo. Y de nuevo porque todo el Occidente "democrático" (y más allá) se está revolcando en el barro que deja una nueva ola del coronavirus COVID-19.  Algo que ha desaparecido de los medios de propaganda, más preocupados por lo inexistente ("los luchadores por la libertad de Cuba") que por lo real. 

En este caso voy a hablar de ese zombi que es la Unión Europea.

Porque todo este mundo se las prometía muy felices con los fondos de recuperación postpandemia y cosas así. Fondos que, por otra parte, se diseñaron como un decorado para las reformas estructurales que tenía que acomenter cada país receptor, unas "reformas" decididas por el capital multinacional que no tienen como objetivo mejorar las condiciones de vida de la población sino preparar un retorno a la austeridad dando todos los recursos a las empresas mientras se vuelve a comprimir los salarios hasta el umbral de la supervivencia. Es un hecho que hoy día el tener un trabajo no es indicativo de que no se sea pobre. Las empresas (y los gobiernos que se pliegan a sus designios) se las prometían muy felices, pero ahí está el COVID-19, de nuevo, como una bomba que estalla debajo de la silla.

El capitalismo occidental está demostrando una criminal -no puede ser otro el calificativo- indiferencia hacia la salud de la población. Los índices de crecimiento de la pandemia en Alemania, Francia, Italia, España... son significativos y demuestran que los adalides del "mercado libre" han sido, y serán, incapaces de tomar ninguna medida efectiva contra la pandemia: la sanidad pública sigue desmantelándose en aras de la privatización.

El capitalismo occidental decidió que la economía tenía que estar antes que la salud, dijo que quienes morían, mayoritariamente ancianos, eran "socialmente improductivos" (sic) -como dijo un dirigente empresarial español- y se aferró a la vacuna como una esperanza (temporal). Los transportes siguieron abarrotados, las fábricas siguieron trabajando... aunque se intervino en las actividades recreativas.

La vacuna, occidental, por supuesto, parecía ser la única y definitiva solución. Y no. Por razones científicas de cajón, el virus cambia, muta, circula. La vacuna contra el coronavirus no inmuniza en sentido estricto, da cobertura temporal. Además, mucha gente no quiere vacunarse. Y se les dio esa opción de no vacunarse.

En esas estamos. Ahora está lo del "pase verde" o "pase COVID" como forma para incentivar la vacunación. Pero de lo que no se habla es de que es la patronal quien más lo solicita. Es decir, que estamos ante otra decisión más económica que sanitaria. Y lo hacen porque en su obsesión por no "obstaculizar el crecimiento" (sic) se aprieta a los gobiernos capitalistas en unos momentos en los que, como ocurre en Austria, se está planteando la posibilidad de un nuevo cierre y hacer la vacunación obligatoria para frenar el aumento imparable de los contagios.

Y todo esto por ignorar la realidad, que la pandemia llegó para quedase y que la vacunación solo es eficaz si es obligatoria para toda la población (como ha sido el caso de China, Cuba y Vietnam). Aún así, esto no resuelve el problema porque los vacunados también se infectan y contagian a su vez. Por eso hay que volver a China, Cuba o Vietnam, porque su estrategia se ha revelado como la mejor.

Hablando de Cuba, el país de moda esta semana por los quejidos, los aullidos y las fugas, un país asediado por EEUU desde hace más de 60 años, es de destacar un hecho que no se produce en el zombi europeo: no solo manda sus médicos a otros lugares del mundo donde son necesarios (como han hecho con la pandemia, y antes con el ébola), sino que ha logrado desarrollar su propio sistema de salud (que privatizarían los de los quejidos, los de los aullidos y las fugas) y donde hacen un ejercicio de soberanía en la producción de medicamentos y otros productos sanitarios. Sí, ya sé que con limitaciones aún, pero ahí está. Pero sobre todo lo que quiero resaltar es que lo hace a diferencia de muchos países europeos, por no decir todos, que incluso han renunciado a desarrollar sus propias vacunas contra el COVID-19 atándose así de pies y manos a las multinacionales farmacéuticas.

Fue Fidel Castro el muñidor de todo ello y hoy la realidad es que Cuba se autoabastece en un 56% de medicamentos y otros productos para la salud, la agricultura, la ganadería y demás. El problema está en ese otro 44% que tiene que importar y eso, con las 243 sanciones de todo tipo aprobadas por EEUU en los últimos 4 años, ha llevado a la escasez de medicinas.

Sin embargo, Cuba diseñó hace tiempo, antes del COVID-19, un plan estratégico para el 2030 que consistía en producir el 80% de los medicamentos y fortalecer así su soberanía en este sector. De hecho, ya antes de la pandemia Cuba había logrado fabricar totalmente los productos secundarios (envoltorios, etiquetas, etc.) de los medicamentos. Y eso, aunque parezca una minucia, es dinero que no sale porque son productos que no se importan.

El caso de las vacunas cubanas es un claro ejemplo de soberanía y el impacto que han tenido y tienen en los indicadores de salud es significativo. Sin el desarrollo totalmente nacional de ello no hubiese sido posible la reapertura del país. Y sin el costo desorbitado que han tenido que pagar los países occidentales, subyugados por las vacunas estadounidenses. Es por ello que Cuba ha vendido lotes importantes de sus vacunas a Vietnam (10 millones), Nicaragua (7 millones, aunque una parte son donaciones) y ha alcanzado acuerdos de co-producción con Irán y Siria.

Aquí no puedo evitar una comparación: cómo es posible que en el zombi europeo, tan atento siempre a cuestiones de dinero, no se le haya ocurrido a nadie algo similar. Respuesta: un zombi es un cadáver andante, no piensa.

La pandemia está demostrando que Cuba puede lograr resultados mayores y más rápidos en términos de soberanía que los países occidentales. Incluso en una situación de acoso y derribo como está ahora. Aún quedan equipos, dispositivos y medicamentos que tiene que importar pero el objetivo es producir todo internamente sin tener que hacerlo. Eso incluye los ventiladores mecánicos, que ya son propios en una gran parte o en fase de investigación muy avanzada.

Por eso el prestigio de la medicina cubana, porque no es necesaria una explicación mayor sobre el primer país del mundo en este ámbito.

Cualquier parecido con otro país de América Latina es pura coincidencia. Al igual que con muchos países occidentales. Esa es la diferencia entre un país socialista y un país capitalista.

Y hablando de fugas, aquí tenéis un simpático vídeo sobre el valiente luchador fugado.


El Lince

viernes, 16 de julio de 2021

La abeja hace su labor

La abeja cubana está haciendo su labor. Ya no se contenta con mirar el frasco de miel, sino que está volviendo a hacerla. Bien. Los discursos y las actitudes van ahora de la mano. Como tiene que ser. 

Veo a la gente algo angustiada por cómo los medios de propaganda de la burguesía están tratando el tema. No aprendemos. Hay una palabra mágica en México que deberíamos llevar tatuada en lugar visible: "ningunear". El día que seamos capaces de ningunear a los medios de propaganda de la burguesía habremos dado un gran paso hacia nuestra propia emancipación. Mientras tanto, no. 

Las protestas de hace unos días han tenido (utilizo el pasado porque si se mantiene el control revolucionario y el pueblo en la calle en su defensa tardarán en reproducirse) un fácil caldo de cultivo para la agresión aunque en ellas haya participado gente agotada y desorientada por los apagones, las dificultades económicas y el coronavirus. Y es innegable que se ha intentado terminar con el modelo político y social cubano.

Cuba ya ha vivido años más difíciles que estos dos últimos, sobre todo esos terribles 1992-1993 del Período Especial en el que la economía se derrumbó a niveles inimaginables e insoportables que solo la militancia revolucionaria fue capaz de afrontar, sostener y doblegar. Los llamados países socialistas se habían desvanecido en el humo, ningún país estaba interesado en el comercio con Cuba y los más ilustrados izquierdistas solo le daban seis meses "al régimen". Pues han pasado 30 años. Cuba salió adelante. No se doblegó. 

En esos años también hubo protestas por la alimentación. ¿Alguien recuerda que Fidel Castro salió a las calles a enfrentar el enfado de la gente, por una parte, y a explicar el por qué de la situación y de la actitud del gobierno? Fidel siempre, siempre, mostró su preocupación por el pueblo. Y la situación se controló.

Del Período Especial se salió diez años después, como quien dice. Fueron años de total aislamiento en los que Cuba fue un ejemplo de resistencia y de coraje. Su ejemplo, porque fue un ejemplo, sirvió para el triunfo de Hugo Chávez en Venezuela en 1998. Fue, también, el faro para la llamada "ola progresista" que se extendió por América Latina en los años siguientes (Brasil, Bolivia, Ecuador, Argentina) y solo los tradicionales vasallos de EEUU (Chile, Perú, Colombia) se mantuvieron al margen.

Pero la contrapartida fue que el bloqueo de EEUU se internacionalizó aún más, aunque esa "ola progresista" permitió limitar algunos de sus efectos. Cuba intercambió conocimientos por combustible y médicos y maestros por alimentos y materias primas. Y tuvo que abrir la isla al turismo, con su doble circulación del dinero y las inevitables desigualdades que ello conlleva. 

Pese a ello, lo que en otros lugares hubiese llevado a un duro conflicto de clases, sí, de clases, en Cuba no se produjo porque el gobierno gestionó de la mejor manera posible la redistribución social de los recursos que tenía a su disposición. Sin ocultar ni el descontento ni los agravios porque las contradicciones nunca se pueden negar ni ocultar. Pero sí se gestionan desde la visión política y social que inspira un modelo de sociedad. Comparad dos gobiernos y dos situaciones: Cuba y Colombia. Sacad vuestras propias conclusiones.

La "ola progresista" desapareció como desaparecen las olas. El bloqueo se impuso también a Venezuela (ahora con las sanciones) y Cuba volvió a tener una situación difícil. China ayuda, Rusia también. Pero China y Rusia están muy lejos geográficamente. Y el COVID arruinó a la principal entrada de divisas, el turismo.

El único recurso que le queda hoy a Cuba es la vacuna, las vacunas anti-COVID. Una de ellas, Abdala, es tan o más eficaz que la Sputnik y la Pfizer. Pero EEUU hará todo lo posible porque no se pueda comercializar. Abdala está mostrando una eficacia asombrosa, del 92'28% frente a la enfermedad sintomática y está en la fase III de su ensayo clínico. Está a muy pocos meses de su fabricación en masa. Por eso son muy sospechosas las protestas y dónde se han producido, en el centro de la pandemia en Cuba.

Si se fabrica un medicamento eficaz y luego no puede venderse ¿la gente se preguntará qué repercusiones tiene eso? No. Si a Cuba se le imponen condiciones más duras que a cualquier otro país para acceder a un préstamo o para conseguir jeringuillas, por ejemplo, ¿la gente se preguntará qué repercusiones tiene eso? No. Verán los efectos, pero no las causas. Y las causas están en el bloqueo impuesto por EEUU, que asfixia a la economía y golpea directamente a la población.

Los datos de cómo Cuba ha enfrentado la pandemia son claros y dicen que la ha manejado mucho mejor que cualquier país latinoamericano e, incluso, occidental. Pero las dificultades y la inseguridad por la pandemia han provocado las protestas y el malestar ante una crisis con muchas incógnitas. Y aquí han entrado los de siempre, desde donde siempre.

Como digo, la reacción ha sido la correcta. La abeja se había conformado mirando el tarro de miel, no trabajaba. Ahora lo hace. Es buena la movilización de abajo y de arriba, que se manejen las contradicciones como se hizo en el Período Especial y que, a la postre, sirvió de galvanizador para toda América Latina. Todos tenemos una pequeña deuda con Cuba y debemos actuar para que lo vuelva a hacer. Incluso mejor. Se lo debemos.

El Lince

sábado, 27 de marzo de 2021

Detrás de la exitosa respuesta pandémica de Cuba


Cuando se imprimió The Lancet Infectious Diseases , Cuba debía lanzar un ensayo de fase 3 de su vacuna conjugada de subunidades contra COVID-19. Soberana-2 es una de las cuatro vacunas COVID-19 candidatas en desarrollo en Cuba. Es producido por el Instituto Finlay de La Habana. Sobre la base de los resultados aún no publicados de los ensayos clínicos en etapa inicial, Vicente Verez-Bencomo, director general del Instituto Finlay, espera que la vacuna muestre una eficacia en la región del 80-95%. “Somos muy optimistas”, dijo. Si todo sale según lo planeado, Cuba podría iniciar un programa de vacunación masiva para sus 11,2 millones de ciudadanos en algún momento del verano.

Después de mantener a raya al SARS-CoV-2 durante la mayor parte de 2020, Cuba experimentó un aumento repentino de infecciones en 2021. Al 8 de marzo, el país había reportado 55 693 casos de COVID-19 y 348 muertes. Solo en febrero se produjeron 23 093 casos nuevos, casi el doble de los ocurridos en todo el 2020. Cuba todavía está mucho mejor que la mayoría de los demás países de la región, pero se necesita una vacuna con urgencia.


Se planea una segunda fase 3 de prueba de Soberana-2 para Irán, como parte de una asociación entre el Instituto Finlay y el Instituto Pasteur de Irán. Se ha programado un ensayo de fase 2/3 para Soberana-1, que también fue desarrollado por el Instituto Finlay. El Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (La Habana, Cuba) está detrás de las otras vacunas candidatas. Abdala y Mambisa, un aerosol nasal, entraron en ensayos de fase 1/2 a fines del año pasado.

Soberana significa soberano en español. Abdala es el título de un poema de un revolucionario cubano, y Mambisa lleva el nombre de las guerrillas que lucharon contra los colonialistas españoles en el siglo XIX. Todo lo cual indica que la campaña de vacunas es un motivo de orgullo nacional. El presidente Miguel Díaz-Canel ha visitado el Instituto Finlay en tres ocasiones durante el transcurso de la pandemia de COVID-19. En casa y en el exterior, la identidad cubana posrevolucionaria siempre ha estado ligada a la salud. En 1960, Cuba se unió al esfuerzo de socorro después del terremoto de Chile. En 1963, envió trabajadores de la salud para ayudar al estado recién independizado de Argelia.

La Brigada Henry Reeve de Cuba se estableció en 2005. Ha enviado cuadros de profesionales de la salud por todo el mundo para combatir desastres y epidemias. Los médicos cubanos estuvieron en la escena en Haití durante el brote de cólera que siguió al terremoto de 2010; llegaron a África occidental durante la crisis del ébola de 2013-16. Y cuando COVID-19 se extendió a Europa, dos equipos de Henry Reeve aterrizaron en Italia. A fines de abril de 2020, más de 1000 trabajadores de la salud cubanos estaban ayudando a países extranjeros a responder al COVID-19.

“El programa de salud internacional se trata de solidaridad; Cuba cree que las poblaciones saludables son la base de la sociedad global y quieren apoyar eso de cualquier manera que puedan ”, dijo Clare Wenham, profesora asistente de política de salud global en la London School of Economics and Political Science (Londres, Reino Unido). En Cuba se han erradicado la malaria, la poliomielitis, el tétanos y el sarampión. La respuesta exitosa de la isla al COVID-19 fue en gran parte el resultado de años de inversión en atención primaria y atención asidua a la salud de la población. El país cuenta con atención médica universal integral y una de las proporciones de médico por paciente más altas del mundo.

Los equipos de médicos y enfermeras están integrados en la comunidad local. “Todo el mundo tiene un chequeo de rutina anual, y si no va, el médico vendrá a buscarlo”, dijo Wenham a The Lancet Infectious Diseases . “Significa que los médicos identifican proactivamente los problemas; hay un énfasis real en la prevención ”. Los brotes de enfermedades se pueden detectar de forma más o menos inmediata. Bajo un modelo conocido como CARE, los pacientes se estratifican en cuatro categorías: aparentemente sanos, en riesgo de enfermedad, indispuestos y en rehabilitación o recuperación. Aquellos en riesgo de enfermedad incluyen personas con sobrepeso, diabetes o hipertensión. Cuando Cuba registró su primer caso de COVID-19 el 11 de marzo de 2020, ya conocía el paradero de sus ciudadanos más vulnerables.

En entrevista con MEDICC Review , la médica de familia Marta Gálvez destacó las ventajas del sistema cubano: “Lo primero que debe saber cualquier médico que se precie es la situación de salud de la población a la que atiende”, explicó. “El principal objetivo de un médico de atención primaria es la promoción de la salud y la prevención de enfermedades, por eso hay que conocer a su comunidad para diseñar una estrategia que se adapte a sus necesidades. CARE es una herramienta vital: es por eso que sé que tengo 658 adultos mayores en una población total de 1093 personas, y 42 de los ancianos viven solos ”. Aproximadamente uno de cada cinco cubanos tiene más de 60 años.

“La red de salud pública es muy fuerte en Cuba, pero a costa de las libertades civiles”, dijo Wenham. “Cuba es un contexto muy específico; no muchos países van a aceptar ese tipo de vigilancia médica estrecha, y la mayoría de los gobiernos no tienen un control tan estricto sobre sus ciudadanos ”. Luego de que el SARS-CoV-2 ingresara a la isla, más de 28 mil estudiantes de medicina lideraron un programa de pesquiza activa que en pocas semanas llegó a 9 millones de cubanos. Cuba había comenzado a prepararse mucho antes de su primer caso de COVID-19. Rápidamente cerró sus fronteras y estableció centros de aislamiento y un sistema eficiente de prueba y rastreo. Pero poco después de que Cuba se abriera a fines del año pasado, los casos comenzaron a aumentar.

La pandemia ha sido extremadamente cara. El producto interno bruto se redujo un 11% en 2020. En lugar de los 4 millones de turistas habituales, Cuba acogió a solo 80 000. El bloqueo económico de larga data impuesto por Estados Unidos ha cobrado un gran precio. “Los centros de salud y las clínicas se enfrentan a desabastecimientos regulares de medicamentos básicos, como paracetamol, y otros equipos como vendajes”, señala Fiona Samuels, investigadora principal y profesora asociada honoraria de la London School of Hygiene & Tropical Medicine (Londres, Reino Unido) . “El personal está muy bien capacitado, pero la infraestructura de salud está deteriorada y, a menudo, carecen de los elementos básicos que les permitan hacer su trabajo de manera eficaz”.

La industria de la biotecnología de Cuba surgió como respuesta al bloqueo de Estados Unidos. Está formado por más de 30 instituciones de investigación y fabricantes, bajo la égida del conglomerado estatal BioCubaFarma. A fines de la década de 1980, Cuba desarrolló la primera vacuna antimeningocócica B del mundo. Produce ocho de las diez vacunas que se utilizan habitualmente en el país y envía cientos de millones de dosis al exterior. Pero la obtención de materias primas es una lucha constante, especialmente tras el endurecimiento de las sanciones estadounidenses durante la presidencia de Donald Trump. “Hay situaciones en las que los proveedores de componentes importantes para nuestra industria durante varias décadas se han visto obligados a pararse repentinamente; hace que todo sea más caro y complicado, y es una preocupación real ”, dijo Verez-Bencomo.

El turismo trae un flujo de moneda muy necesaria, especialmente desde que se ha prohibido a los cubanoamericanos enviar remesas, pero con los turistas viene el virus. El Gobierno cubano reconoce que más del 70% de los casos actuales de COVID-19 están vinculados a recién llegados al país.

Si Soberana-2 tiene éxito, Cuba planea exportarlo a bajo costo una vez que hayan terminado los esfuerzos nacionales de vacunación. El sistema de atención de salud centralizado significa que es poco probable que el despliegue nacional sea problemático, aunque es difícil acceder a zonas de la isla.

Verez-Bencomo calcula que a finales del verano el país tendrá capacidad para producir 10 millones de dosis de vacuna al mes. Los cubanos están entusiasmados con el esfuerzo. “Cuando llamamos a voluntarios para ensayos clínicos, siempre tenemos dos o tres veces más personas de las que necesitamos”, dijo Verez-Bencomo. “En la calle, dondequiera que voy, todo el mundo pregunta por la vacuna”.

The Lancet

sábado, 27 de febrero de 2021

La caja de herramientas de los mil millones de oro

Entre la "democracia consolidada" del Estado canalla (más conocido como España) y las "democracias plenas" del resto del "mundo libre" que se contraponen a los "modelos autoritarios" que disputan la hegemonía a Occidente hemos estado entretenidos unos cuantos días. Para estas "democracias" el bufón Navalny es importante pero no Assange, se sanciona a Rusia pero no a Gran Bretaña y volvemos a oír el mantra, repetido y aburrido, de los "derechos humanos".

Esta es la caja de herramientas recurrente de los mil millones de oro cuando se constatan las grietas de un edificio que se derrumba sin remisión. Es un regreso al pasado, un aferrarse a una verborrea que ya no cuela ni entre esos mil millones de oro que se están dando cuenta que lo que son, en realidad, es mil millones de plomo que durante años, hasta 2008, han estado recubiertos de una fina capa de oro que daba brillo pero ocultaba la realidad. 

Durante mucho tiempo a Occidente se le ha denominado "los mil millones de oro" en referencia a su población y a su nivel adquisitivo. Es un concepto racista, por supuesto, y supremacista al tiempo que neocolonialista pero ¿qué más da? Occidente tenía el control del relato y lo demás no existe. Que existiese ese referente cuando en el mundo hay cerca de 8.000 millones de habitantes indica de qué estoy hablando y del comportamiento "democrático" occidental.

El mismo comportamiento "democrático" que se está viendo ahora con las vacunas anti-COVID y cómo Occidente las está acaparando. La revista médica de referencia, The Lancet, lo ha dicho claramente: "los gobiernos de los países de altos ingresos, que representan el 16% de la población mundial, han realizado pedidos anticipados que cubren al menos 4.200 millones de dosis de vacunas COVID-19, lo que significa que han logrado asegurar al menos el 70% de las dosis disponibles en 2021". Es un ejemplo, pero habría miles de este "democrático" comportamiento.

La historia viene a cuento de la penúltima gracia de EEUU (y de sus vasallos). Esta semana EEUU ha emitido una declaración solemne sobre el "regreso" al Consejo de Derechos Humanos de la ONU afirmando que "la nueva Administración (Biden) coloca la democracia y los derechos humanos en el centro de la política exterior". Estamos de regreso al pasado, a cuando en 1948 los países que sometían a control colonial a los pueblos africanos y asiáticos aprobaron la pomposa Declaración Universal de los Derechos del Hombre bajo una estrecha concepción individualista sin tener en cuenta los derechos colectivos ni de los pueblos. Lo mismo, exactamente lo mismo, que en el siglo XVIII cuando en Haití se creyeron eso de "Libertad, Igualdad y Fraternidad" de la Revolución Francesa y pretendieron que se les aplicase también a ellos, los esclavos. Y no, fueron masacrados. Los probos revolucionarios franceses consideron una "insolente aspiración" las pretensiones de los esclavos haitianos y los pasaron a cuchillo, literalmente.

Hubo que esperar a la revuelta y rebelión anticolonial de los años 60 del siglo pasado para que el muy "democrático" Occidente aceptase una ampliación de los derechos humanos que recogiese el sentir de los pueblos. Es lo que se conoce como derechos de segunda generación. Estos derechos son los económicos, sociales y culturales y en la Proclamación de Teherán de 1968 queda recogida en el derecho internacional público de forma tajante: 

- "Los actos de agresión acarrean la denegación general de los derechos humanos" (párrafo 10)

- "Como los derechos y libertades fundamentales son indivisibles, la realización de los derechos civiles y políticos sin el goce y disfrute de los económicos, sociales y culturales resulta imposible" (párrafo 13)

Este es el andamiaje del derecho internacional público que el Occidente de los "mil millones de oro" reconoce de boquilla pero no de derecho. Investigad por ahí y veréis el por qué desde entonces sólo se hace hincapié en los de primera generación, de 1948. Y lo mismo ahora.

Ante esta respuesta y actitud occidental, el resto de pueblos del planeta reaccionaron, como no podía ser de otra manera y desarrollaron su propia perspectiva de los derechos humanos, quedando así patente, también, en el derecho internacional público: no existe una concepción única respecto a ellos a escala planetaria, es decir, adaptada a todas las naciones y pueblos, por toda la comunidad jurídica internacional. Quien diga lo contrario, miente. Pero eso también ha sido ocultado por el Occidente de los "mil millones de oro": ha tratado de imponer sus propias reglas como las únicas en discusión en esta esfera.

No voy a entrar aquí en el derecho a la autodeterminación de los pueblos que, por cierto, consagra de manera generalizadora el artículo 1 de la Carta de la ONU, sino en los económicos, sociales y culturales. 

La pandemia ha dejado a los "mil millones de oro" occidentales desnudos, como en el cuento de Hans Christian Andersen. Si os tomáis la molestia de ver cómo van los datos, veréis que de los 2'5 millones largos de muertos que van 1'5 millones se han producido solo en 7 países, por este orden: EEUU, Brasil, México, India, Gran Bretaña, Italia y Francia. O sea, la crem de la crem. Coged los datos y cruzadlos, veréis que los países "autoritarios" o "dictaduras" avergüenzan a todos y cada uno de los países occidentales: Cuba (2'2 casos por cada millón de habitantes), Venezuela (1 caso por cada millón) o Siria (59 por millón) son solo una pequeña muestra y pongo tres que están siendo acribillados a sanciones y críticas por los "derechos humanos" porque en EEUU son 239 por millón, en Francia 67 por millón y en Gran Bretaña 67 por millón.

Occidente está en declive social, político, económico y militar. Especialmente, EEUU. Si hay un sitio donde el racismo y la desigualdad es evidente es allí y supongo que no hará falta recordar eso del Black Lives Matter. Pero ahora viene con eso de los derechos humanos, que no tiene nada que ver con lo interno y sí con sus objetivos geopolíticos. 

El descrédito de Occidente es irreparable, aunque vuelvan a coger su gastada caja de herramientas para pavonearse, ocultar sus propias miserias y volver a someter y sojuzgar a pueblos y naciones a sus intereses. El caso de Bielorrusia no está lejano. Quienes han gobernado el mundo durante los últimos 500 años son incapaces de entender lo que está pasando, pero con su bonita caja de herramientas siguen pensando que son los "mil millones de oro" y, por lo tanto, que pueden dar lecciones y chantajear y presionar a los "autoritarios" que, además, han optado por su propio camino.

EEUU no da este paso porque sí, porque quiera "revertir el legado de Trump". En absoluto. Sabe que es el único instrumento que tiene para volver a aglutinar a sus vasallos europeos y porque las posturas propias sobre derechos humanos tienen cada vez más resonancia y predicamento entre los países viendo, como ven, en qué consiste eso de los "valores occidentales" centrados en las elecciones, o en la religión pero no en que para la inmensa mayoría de la humanidad (7.000 millones frente a los "mil millones de oro") existe el derecho básico de la vida y del desarrollo y que estos dos derechos no tienen por qué seguir el camino occidental y dicen ya abiertamente que ese camino occidental ni siquiera es el mejor ni el más adecuado.

Así que volvemos a los orígenes, ya anunciados por Biden hace poco y que acaba de visualizar con el ataque a las milicias pro-iraníes en Siria: los "derechos humanos" occidentales son una herramienta para intentar perpetuar los intereses occidentales aunque, tal y como está el mundo ahora, es una batalla perdida. Se lo creerán los "mil millones de oro", pero no el resto. El mundo va ya decididamente en otra dirección, hay otro orden mundial, multilateral, y en él Occidente no tiene mucha cabida porque el resto del mundo ya ha visto que lo que hay no es oro, sino simples barras de plomo.

El Lince

lunes, 18 de enero de 2021

Dime de qué presumes

... y te diré de lo que careces. Es un refrán popular castellano que se aplica a casi todo, especialmente a Occidente y sus famosos "valores". 

Acaba de llegar a China la misión de la Organización Mundial para la Salud para investigar el origen del COVID-19. Supongo que no hace falta recordar cómo durante todo un año se ha estado vilipendiando a China con lo del "virus chino" y la campaña que se ha hecho contra este país no solo por ello, sino por haber sido capaz de derrotar sin paliativos una pandemia que sigue haciendo estragos en Occidente, además de ayudar a otros como en África y Asia de forma notoria. Se acusó al país de todo lo habido y por haber -recordad toda la propaganda de entonces- porque se utilizaba el coronavirus como "el último paso" en la escalada geopolítica occidental para destruir al país que pone patas arriba su hegemonía. Desde entonces, lo más recurrente es calificar su sistema político como autoritario, en el mejor de los casos, o directamente hablar de comunismo como el gran Satán. Merkel usó los dos calificativos, por ejemplo, cuando en el verano parecía que Alemania había vencido a la pandemia -contraponiendo la "democracia" a China- y ahora anda llorando por las esquinas porque no ha sido así, como no lo es en ningún país occidental. Quitad Alemania, poned el nombre de cualquier país occidental y veréis el mismo patrón de comportamiento.

Sea consecuencia de ello o no, y en política exterior no hay casualidades, la moribunda Unión Europea acaba de publicar un documento "para luchar contra la desinformación y la manipulación extranjera", con apartado relevante sobre la pandemia. Y quien lo hace público es el mismísimo Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. O sea, el español Josep Borrell.

Borrell es un histórico bocazas que ha pasado por todos los estamentos políticos internos (del Estado canalla, más conocido como España) a externos. Lleva en el cargo desde julio de 2019 y sus meteduras de pata son sonadas, desde Catalunya (arremetiendo contra los jueces belgas o pidiendo al parlamento europeo "contundencia" contra el independentismo catalán) a China (hablando de "intencionalidad política" con la donación de mascarillas en los comienzos de la pandemia, en marzo) y pasando por la doble vara de medir por la "violencia policial" en EEUU (inaceptable) y la de Catalunya con el referéndum del 1 de octubre de 2017 (inexistente, llegando a calificarla de "noticias falsas") y arremetiendo contra la vacuna rusa Sputnik (acusando a Rusia tanto de "interés" en su venta como de "burlarse" de Occidente).

El paso natural era el que acaba de dar (28 de diciembre): elaborar un "manual de combate" sobre las "batallas de información" y que no es otra cosa que la continuación de la postura de EEUU. 

Atención a lo que dice, textualmente; "Durante la «infodemia» de covid-19, muy especialmente, hemos podido ver lo extensas y dañinas que pueden ser las injerencias extranjeras y la desinformación para nuestra sociedad, nuestra seguridad y nuestra democracia. Combatir la desinformación es, por lo tanto, una necesidad urgente. (...) No estamos, obviamente, ante un fenómeno nuevo. Sin embargo, con las posibilidades que ofrece Internet, la desinformación se propaga ahora más rápidamente que nunca, llegando directamente cada día a los hogares de los ciudadanos. Algunos agentes estatales, como Rusia y China, participan activamente en estas actividades, intentando socavar y deslegitimar nuestros sistemas democráticos y los valores de libertad y pluralismo, así como los sistemas de contrapoderes institucionales en los que se basan". ¿La UE se inmiscuye en algo socavando sistemas y gobiernos? ¡Jamás! Hong Kong es parte integral de China, Navalny un reputado actor de teatro, Guaidó no existe, la Juanita Calamidad de Bielorrusia un ente de ficción y el apoyo al golpe contra Evo Morales en Bolivia fue un espejismo malévolo de los de siempre. Y de Siria para qué hablar. O de Yemen. O...

Menos mal que aquí está nuestro aguerrido ejército democrático para combatir a esos facinerosos rusos y malévolos chinos: "Gracias a la cooperación con nuestros socios internacionales, como el G7 y la OTAN, podemos seguir también las tendencias mundiales y prepararnos para hacerles frente. Los verificadores de datos, periodistas, ONG y grupos de reflexión están también contribuyendo enormemente a frenar la propagación de la desinformación". Pasmaos y reflexionad sobre si estos encantadores muchachitos y muchachitas son tan inofensivos y bellas personas como parecen. Todos en el mismo barco, para que no haya dudas.

Estos demócratas de postín son los que han "informado" verazmente y verificado datos sobre los "chalecos amarillos" franceses, sobre los independentistas catalanes, sobre los yihadistas de Siria, sobre las elecciones en Venezuela, sobre el golpe en Bolivia, sobre... Sabido es que aquí está la aquiescencia del "periodismo independiente" y la "sociedad civil".

Por eso la UE no solo lucha para que la verdad resplandezca dentro de su territorio, sino que "la UE está desarrollando un proyecto para hacer frente a la desinformación sobre la covid-19 en los países africanos y en Oriente Próximo. Estamos creando asociaciones con verificadores de datos en todos los países de la Asociación Oriental y los Balcanes Occidentales, y seguimos apoyando al periodismo independiente a través de la Dotación Europea para la Democracia en nuestra vecindad y fuera de ella". Si no pilláis la diferencia entre "ayuda" e "injerencia", recurrid a ese ente medio muerto que es la UE para que os lo explique mejor.

Uno de los lugares donde la Dotación Europea para la Democracia está más activa es Bielorrusia, tal como reconoce nuestro encomiable bocazas (y es que no lo puede evitar). Si el documento que os comento es del 28 de diciembre, el 25 concede una entrevista a un medio de propaganda alemán (gracias a mis amigos de Leipzig por el envío) en donde cuenta qué está haciendo la UE. Entre otras cosas, se ayuda a "la oposición democrática", a la sociedad civil y a los periodistas independientes "con finanzas" (o sea, los compran para que defiendan sus intereses) aunque, eso sí, sin exagerar "porque no podemos empujar a Bielorrusia a los brazos de Moscú". Ya lo dije, Juanita Calamidad y los suyos, cada vez menos, pueden seguir con sus apariciones circenses para ganarse la vida, pero sin muchas esperanzas de derrocar a Lukashenko. Exactamente igual que el otro Juanito Calamidad (Guaidó) y los suyos, viviendo de esas "ayudas" occidentales y saqueando los activos públicos venezolanos. 

Y todavía hay quien piensa que este zombie de la UE es referente de algo. De todas maneras esto es antes del simpático espectáculo de la toma del Congreso en EEUU y el derrumbe definitivo del sueño de la superioridad de Occidente. El mundo -que es mucho más que la famosa y mentirosa "comunidad internacional" con que nos bombardean los medios de propaganda- ha tomado buena nota de ello y no aceptará las conferencias (e injerencias) morales habituales de unos muertos vivientes.

PD.- El don nadie ruso Navalny, que estaba en Alemania, ha sido detenido en Moscú al bajar del avión. En Alemania el partido de Merkel ha elegido esta semana como sucesor a un tipo que, a priori, es partidario de regularizar las relaciones con Rusia. Teniendo en cuenta que se han restablecido los trabajos para completar el gasoducto Corriente del Norte 2, que ha terminado su desarrollo en Alemania y está comenzando los últimos kilómetros en Dinamarca, es un evidente intento de volver a poner palos en la rueda. Otro Juanito Calamidad a añadir a la lista de títeres occidentales.

El Lince

sábado, 23 de mayo de 2020

Primero, el pueblo

Ya está claro todo. La reunión del Congreso Nacional del Pueblo de China ha aprobado una serie de cuestiones que deberían poner en cuestión muchos parámetros mentales. ¿China es capitalista? Sin duda, pero un capitalismo "sui géneris" que está subordinado al interés del Estado como ha quedado claro en la pandemia.

Cuando dejemos nuestras fobias internas y nuestros parámetros occidentales veremos que la combinación de elementos del socialismo y del capitalismo es un hecho. Pero es la planificación la determinante. Y ahora lo vuelve a ser. Porque lo que ha aprobado el Congreso Nacional del Pueblo de China está claro: primero, el pueblo. Esta combinación del capitalismo y la planificación es lo que se llama "socialismo con características chinas".

Como de costumbre, todo lo que los propagandistas habituales han publicado no tiene que ver con la realidad, o tangencialmente. Y se hace con tonos alarmistas y catastróficos porque China no ha establecido un porcentaje de crecimiento anual como venía haciendo. Es decir, la visión occidental de políticas fiscales y monetarias expansivas que crean burbujas y que luego algún imbécil utiliza para justificar la destrucción de lo público, mal llamada "recortes", con el infame argumento de que "vivimos por encima de nuestras posibilidades".

China ha actuado justo al contrario de lo que hace Occidente y eso se interpreta como que China está casi en apuros por la pandemia.

Para nada. Lo que ha hecho el Congreso Nacional del Pueblo es centrarse en la gente, en el pueblo. En su lenguaje habitual, se habla de "las seis áreas" en las que se han centrado y que son, y por este orden: seguridad en el empleo, mejora de los medios de vida de las personas, sistema de mercado, suministro de alimentos y energía, cadena de suministro industrial y servicios públicos. Veis que al menos cuatro de ellas tienen que ver con la gente, con el pueblo, no son, digamos, "empresariales".

Pero de todo lo que se ha aprobado a mí lo que me interesa es el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social. Porque lo que se ha decidido es apostar por el empleo, por la atención médica y por el aumento de las pensiones sobre todo. Y esto último no es baladí: en China hay 300 millones de pensionistas, es decir, el 30% de la población. Y en cuanto al empleo, se apuesta por crear 9 millones de puestos de trabajo solo en las ciudades, así como mantener el combate contra la pobreza en el mundo rural y debajarla a la mitad, de los 11 millones que hay ahora a 5'5 exactamente en este año.

¿De donde va a salir el dinero? Pues entre otras cosas, de la reducción de los gastos militares. El año pasado suponía el 7'5% mientras que ahora queda reducido al 6'6%. Comparad lo que hace EEUU y Europa, por ejemplo. En unos momentos en los que la agresividad estadounidense es evidente, China opta por lo que siempre hay que apostar: primero, el pueblo.

Y eso supone que se incremente el déficit público (el miedo de los neoliberales) desde el 2'8% al 3'6%. Eso significa, entre otras cosas, un aumento de salarios.

 No se dejan desamparadas a las pequeñas y medianas empresas, para quienes se establece una reducción de impuestos y se estipula que no tendrán que pagar los préstamos e intereses que les sean concedidos hasta dentro de un año. Pregunta: ¿por cuánto tiempo se hace eso en Occidente? No más de dos meses.

Se establece que el Partido Comunista impulsa a la ciudadanía a que se compren productos de las empresas de exportación chinas para solventar la caída de las exportaciones y eso, en el corto plazo, va a suponer una recuperación notable para ellas.

Y siendo todo lo demás importante, la guinda: China abre la puerta a la reducción de las horas de trabajo para fomentar el empleo. Hasta ahora solo un país, Nueva Zelanda, se ha planteado algo similar.

También se habla de aumentar y mejorar la infraestructura pública de salud, de acelerar la investigación y el desarrollo de vacunas y medicamentos y de mejorar el mecanismo de prevención de enfermedades infecciosas.

No solo se habla de infraestructura pública de la salud, sino de la otra, de forma especial en las nuevas tecnologías (5G) e inteligencia artificial. 

Y otro dato: aumentar en casi 6 millones de hectáreas las tierras de cultivo. Es decir, se apuesta por la soberanía alimentaria aunque este es un objetivo difícil de cumplir ante los casi 1.500 millones de chinos. Aunque China lleva años luchando contra los desiertos.


Es decir, China se sitúa en las antípodas de lo que hizo en 2008, cuando salvó al mundo capitalista impulsando los créditos financieros para las grandes empresas. Ahora lo hace justo al revés.

P.D.- Alguna gente ha considerado que me pasé cuando hablé de la diferencia abismal entre las tasas de contagio y mortalidad por el coronavirus entre Oriente y Occidente. Pues nada, comparad y sacad vuestras propias conclusiones.


El Lince

miércoles, 20 de mayo de 2020

Ganador a los puntos

Terminó la Asamblea Mundial de la Salud y si hay que hablar de ganador está claro quién fue: China. Ganador a los puntos, eso sí. Nada lo ejemplifica mejor que la pataleta de Trump de mandar una carta al director general de la OMS (¡nada más terminar la asamblea!) dándole un plazo de 30 días para que se reforme totalmente la OMS por su "sesgo pro-chino" o no solo dejará de pagar totalmente (ahora lo ha suspendido) sino que abandonará la OMS.

No sé si os habéis fijado en que la asamblea no ha despertado mucho interés entre los propagandistas habituales, en contraposición a lo que ha ocurrido antes de su celebración. La razón es muy sencilla: Occidente no ha logrado nada más que mínimamente sus intereses. Porque a su pretensión de "investigación independiente" de cómo se ha originado y gestionado la pandemia se añadió "imparcial y objetiva". Vaya hombre, muchos países tenían, y tienen, la mosca detrás de la oreja sobre lo que se pretendía.

Voy con un poco de historia. La idea de una "investigación independiente" provino de Australia, rápidamente asumida por EEUU y Canadá y algún otro vasallo clásico como Gran Bretaña y, en menor medida, Francia. Como el tufo era evidente -dirijirla ellos y con el objetivo de condenar a China para ocultar sus propias miserias-, y dado que los tres primeros países con conocidos por sus tendencias "chinófobas", se introdujo la Unión Europea por medio con la intención de lograr una "resolución de consenso" al tiempo que se buscaba que un gran número de países la apoyasen.

Y aquí apareció Francia, de nuevo, que si por una parte ha defendido a la OMS frente a EEUU en la etapa más virulenta del ataque estadounidense, por otra está siendo uno de los principales arietes contra China en África. La gran potencia colonial en el continente africano volvió a ejercer su influencia, pero solo lo pudo hacer a medias. La Organización para la Unidad Africana (54 países) se sumó a la propuesta de resolución de la UE pero exigió que se añadiese lo de "imparcial y objetiva", con lo que se desvirtuaba el objetivo inicial de Occidente. Se ganó apoyo, pero a costa de dejar muchos pelos en la gatera. Esta ha sido la razón por la que todo el mundo (Rusia y China, por ejemplo) también han apoyado la resolución y lo que hizo que EEUU se sumase finalmente para no quedar con el culo al aire de forma definitiva.

En total, la resolución ha sido co-patrocinada por 112 de los 194 países que forman parte de la OMS y la mitad exactamente han sido los africanos. Sin duda es a ellos a quienes hay que apuntarles en principal tanto y logro.

Y así ha quedado:

OP9.10 Iniciar lo antes posible, y en consulta con los Estados Miembros, un proceso gradual de evaluación imparcial, independiente y exhaustivo, en particular mediante el uso de mecanismos existentes, según proceda, para examinar la experiencia acumulada y las enseñanzas derivadas de la respuesta sanitaria internacional coordinada por la OMS contra la COVID-19, en particular i) la eficacia de los mecanismos con que cuenta la OMS; ii) el funcionamiento del RSI y la situaciónde la aplicación de las recomendaciones pertinentes de los anteriores Comités de Examen del RSI; iii) la contribución de la OMS a los esfuerzos del conjunto de las NacionesUnidas; y iv)las actuaciones de la OMS y la cronología de estas en relación con la pandemia deCOVID-19, y formular recomendaciones para mejorar la prevención, preparación y capacidad de respuesta ante pandemias mundiales, mediante el fortalecimiento, según proceda, del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS.

Os ayudo un poco a que la entendáis y el por qué la pataleta final de EEUU y el triunfo de China.

Cuando se habla de "en consulta con los Estados Miembros" se está reconociendo no solo a países sino a organizaciones de integración regional (reconocido así en los estatutos de la OMS), con lo que se está dando carta de naturaleza a que organizaciones como la OUA, por mencionar la de antes y que ha tenido un papel importante en esta Asamblea Mundial de la Salud, tengan voz y voto. Y  hoy por hoy, y mayoritariamente, la OUA está a favor de China al tiempo que defiende con uñas y dientes al director general de la OMS ante los ataques de que ha sido objeto.

Cuando se habla de "mediante el uso de mecanismos existentes" se está hablando del Comité de Asesoramiento y Supervisión para el Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, al que se vuelve a citar expresamente al final.

Y para terminar de rematar a EEUU, el párrafo anterior de la resolución:

OP9.9 Velar por que la Secretaría cuente con los recursos adecuados para apoyar a los Estados Miembros concediendo las aprobaciones de reglamentación necesarias para hacer posible la aplicación de contramedidas oportunas y adecuadas contra la COVID-19.

El tema de las cuotas y de las aportaciones, con un tirón de orejas implícito a EEUU.

¿Entendéis ahora la pataleta de Trump? EEUU empieza a ser un paria internacional, un país que ante su progresiva pérdida de hegemonía y decadencia en casi todos los parámetros, menos en el económico, solo cuenta o con las sanciones o con las amenazas de impagos o medidas similares. Y a medida que avance la desdolarización será el fin de la historia de la hegemonía estadounidense.

La resolución ha sido consensuada, por lo que casi todo el mundo ha salido contento, aunque unos más que otros. Es evidente que China ha ganado a los puntos porque la resolución tiene dos mensajes clave: "identificar la fuente zoonótica del coronavirus" (fin a la campaña del "laboratorio de Wuhan") y respaldo claro a la OMS.

Si a eso se añade el gesto hecho por el presidente chino Xi Jinping de entregar 2.000 millones de dólares durante dos años para fortalecer las medidas contra el COVID-19 y añadiendo que si China logra la vacuna la pondrá a disposición del mundo ("bien público global") queda aún más clara la cosa.

Por cierto, la chulería de Trump dando un plazo de 30 días a la OMS es la misma que la del presidente español, Pedro Sánchez, cuando el año pasado cuando dio un plazo de una semana para que Maduro convocase elecciones en Venezuela o reconocía a Guaidó como "presidente interino" siguiendo los dictados de EEUU. Son los tufos coloniales y los comportamientos neocoloniales clásicos de Occidente resistiéndose a su caída, pero ya casi sin fuerza.

El Lince

lunes, 18 de mayo de 2020

Una lección de dignidad y dos apuntes

Bélgica, hospital Saint-Pierre de Bruselas. Recibimiento de médicas, enfermeras, ayudantes de logística, personal de limpieza, administrativas y bomberos (representantes elegidos en asamblea) a la primera ministra belga durante su visita el sábado pasado.



 Comienza una semana importante por dos razones:

1.- Hoy y mañana tiene lugar en la Asamblea Mundial de la Salud la reunión anual sobre sanidad en el mundo. Como no va a ser presencial, sino telemática, en vez de la semana larga que suele durar va a circunscribirse a estos dos días y no hace falta ser muy listo para adivinar el monotema: el coronavirus.

Occidente en pleno ha cerrado filas para exigir una "investigación independiente" tanto sobre la OMS como sobre China. Independiente ya sabéis lo que quiere decir: que la dirijan ellos. El objetivo es en lo que desde siempre han insistido: culpabilizar a China -y no a ellos por la destrucción de lo público en beneficio de lo privado- del desastre sanitario que está suponiendo. Y en el caso extremo, y es a lo que apuntan países como EEUU, Australia, Gran Bretaña e, incluso, Francia, según los estatutos de la AMS se podría, condicional, enviar a China a la Corte Internacional de Justicia de La Haya como culpable de la pandemia. No perdáis de vista este asunto. Pero aunque así fuese, improbable porque contaría con la oposición de la propia China y de Rusia (y el tema tiene que pasar por el Consejo de Seguridad de la ONU), supondría un "enganche legal" a la propaganda occidental para desviar sus propias responsabilidades (en estos momentos son 315.000 los muertos, de los que 237.000 son en esos cuatro países junto a algún otro como España, Italia, Brasil o Alemania que también apoyan la "investigación independiente"; es decir, solo en estos 8 países se acumula el 75% de los muertos). Y lo curioso del caso es que todos los países, todos, están violando las normas sanitarias mundiales con la pandemia.

Va a ser interesante lo que ocurra porque pondrá de relieve quién está con quién, dado que la votación es pública.

2.- Esta semana da comienzo el Congreso Nacional del Pueblo en China, previsto inicialmente para febrero y que se pospuso hasta ahora. Mientras que la pandemia ha resaltado las fortalezas y debilidades de China, está mostrando solo las debilidades occidentales, por lo que a medida que se reconoce en todos los estamentos la pérdida de hegemonía occidental se muestra más la agresividad neocolonial de este mismo Occidente, tanto en EEUU como en la moribunda Europa.

Es por lo que en EEUU se está viendo el resurgimiento del macarthismo contra el Partido Comunista chino y la constante reiteración de "China comunista", que está también resonando como el eco en Europa.

En el Congreso Nacional del Pueblo se tiene que conocer el plan económico de China para este año, así como los datos de cómo la pandemia ha afectado al empleo, a la industria y, en general, a la economía china. En cuanto al empleo, aunque ha sido golpeado -ni comparación con lo que está ocurriendo en Occidente- se dice que está en el 6% (cifra oficial) aunque otros lo elevan al 10% (cifra no oficial). Y un dato muy, pero que muy importante: se espera un impulso a la política "Hecho en China 2025", cuyo mascarón de proa es la tecnología de 5ª generación. Esta es la razón por la que ahora Trump ha vuelto a arremeter contra Huawei.

El Lince

domingo, 3 de mayo de 2020

El bicho que para el tanque

El coronavirus ha destrozado el mito occidental: ni son tan guapos, ni tan listos, ni tan poderosos, ni tan... Y, ahora, ni siquiera, tan valientes ni tan militaristas. Siguen insistiendo en ello, pero el bicho se está comiendo al tanque.

Hace casi un mes os conté un cuento divertido: la OTAN, fiel reflejo de la situación de Occidente, era incapaz de tomar decisión alguna sobre cómo ayudar a sus países miembros en el desastre de la pandemia. El bloque político-militar "más poderoso de la historia" (risas) demostró su incapacidad, en tiempo real, de hacer algo. En un plis-plas quedó al desnudo la famosa "solidaridad atlántica".

Pues hay más. El bicho está resultando ser más poderoso que los tanques. Otra vez.

La debilidad occidental es tal que se asusta por casi todo: por los rusos (y eso que ahora están calladitos), por los chinos (a quienes acusan de todos sus males pandémicos), por los iraníes (que también están calladitos ahora), por... Por todo. Este hatajo de lloricas es incapaz de comprender que su tiempo terminó y que hay otro mundo en construcción. Pero como hay que mantener la ficción, ahí están elucubrando, como si no hubiera pasado nada y como si fuese posible volver a la situación anterior al coronavirus.

Y no. Pese a toda su parafernalia, saben que es imposible. El 22 de abril se ha publicado un informe de 58 páginas sobre la movilidad militar europea de la OTAN que tenía que haber ido en paralelo con la no-nata maniobra "Defensor de Europa 2020" que se cargó el bicho. Aún así, se ha publicado porque de esta forma parece que la OTAN hace algo.

El informe diseña la nueva "línea frontal de la OTAN" con Polonia como eje y los países bálticos como principales ramas. Es decir, la OTAN sigue con la obsesión rusa. Pero lo interesante es que marca unas "líneas de intervención" que recogen todo el Mediterráneo, el Mar Negro y se extienden hasta Siria y Egipto ("por la posible creación de una base militar rusa" en este país árabe). Hasta aquí, digamos que la cosa es normal para los estándares de la OTAN.

Se habla de muchas cosas, pero me voy a centrar en una: "proporcionar fondos sustanciales continuos para medidas para aumentar la movilidad militar de la UE, la OTAN y sus estados miembros". No sé si debería decir que el informe está redactado exclusivamente por estadounidenses, o sea, que no se enteran de nada o pasan de enterarse.

Pero una cosa es la teoría y otra, la práctica. Porque resulta que como consecuencia del desastre que ha generado en Occidente el coronavirus, la OTAN tiene que reconocer que "hay problemas de movilidad, legales, de infraestructura, organizacionales y otros" para que su "línea frontal" vaya más allá de la teoría. Porque claro, a ver quién es el guapo que ahora plantea que tiene que haber un incremento de los gastos militares. La población de todos los países europeos se le comería con patatas. O sin ellas, pero se le comería.

Y así, el informe reconoce que la situación generada por el maldito bichito "anula potencialmente la financiación de la movilidad militar" que se había decidido para los próximos siete años y que se cifraba en 20.000 millones de euros. Pero no solo: "la falta de coordinación política y militar entre países, y entre la OTAN y la UE, impide la adopción de decisiones políticas". Ya cuando comenzó el bichito a enredar, Finlandia, que ostentaba la presidencia de la UE (que es rotatoria), propuso que ese presupuesto se redujese el 60%. Ahora, cuando ya el bichito ha convertido en un desastre a toda Europa, es inimaginable que ni siquiera ese 40% restante se vaya a otorgar. Como dice el informe, la pandemia del COVID-19 ha creado "desafíos adicionales" para la financiación. Eso no quiere decir que no la haya, pero o será a escondidas o se mantendrá en las cifras actuales.

No obstante, no se va a trabajar en vano por lo que el informe vuelve al eje central, Polonia y los países bálticos, para apuntar que allí tiene que haber inversiones en infraestructura ferroviaria. Eso, al menos, sí podría cumplirse porque no son de los países más afectados por la pandemia.

Junto a ello se sigue insistiendo en la preparación de 30 batallones de tierra, mar y aire para asustar a los malos rusos, en la cuestión cibernética y en el aumento de sus jueguecitos de guerra, con mayor duración de los que hacían hasta ahora (y que solo en 2019 fueron un total de 102) y, así, comprobar "las posibilidades de transporte estratégico", sobre todo el ferrocarril. Se dice que los rusos llevan mucha ventaja en la "transferencia de fuerzas significativas a largas distancias" y que eso debilita a la OTAN.

Estos son sus planes. Con permiso del bicho. Porque aunque no hay datos de cómo está afectando el bicho a los ejércitos, supongo que sabéis que solo uno de los 11 portaaviones de EEUU está operativo porque las tripulaciones están contagiadas, que el portaaviones de Francia está varado por lo mismo...

El Lince

viernes, 24 de abril de 2020

Nada más que muerte

Eso es la UE y no se puede esperar otra cosa de un zombi. Ya está todo dicho, sobre cómo ese sueño no es otra cosa que pesadilla y cómo no hay una UE, sino tres. Y de esas tres sólo una manda, la nórdica.

Lo repetiré una vez más: dentro de la UE solo hay muerte, la vida está fuera. Si lo que se quiere es eso, el futuro es de zombis. Sin más. Fin del debate.

La reunión de ayer del zombi europeo volvió a poner de manifiesto que en la UE no hay más que muerte. 48 días después de que la pandemia de coronavirus esté asolando Europa, con más de 120.000 muertos en total en el continente europeo y casi un millón de contagiados, la UE aún no ha tomado ninguna medida, ninguna.

Tras el fracaso de ayer, el presidente del Consejo de la UE, el belga Michel, solo dijo que había presentado una "hoja de ruta" a los 27 países pero, curiosamente, y hurgando más allá de las simplezas de los propagandistas habituales de la burguesía, y no pocos "alternativos" que repiten como loros los argumentos burgueses, dicha "hoja de ruta" no contiene detalles ni sobre la cantidad de dinero, ni los objetivos específicos, ni el marco temporal. Así que ¿de qué demonios están hablando, trasladando insensateces como que la UE está dispuesta a otorgar 2 billones de euros para no se sabe qué cosas? Lo cierto es que no hay nada real, todo es ficticio y simplemente para tener entretenido al rebaño.

Porque tras la reunión de ayer, tras el nuevo fracaso de ayer, hay que esperar hasta la semana que viene, sobre el 29, para ver si hay otro fracaso o, como dijo ayer también un francés, "el paquete final puede no estar listo antes de seis meses".

Supongamos que es el juego típico de alargar los plazos para luego tenerlo antes y decir: lo logramos. Pero sea como sea todo lo que haga la UE estará fuera de lugar. Porque la misma UE, ese zombi que es la UE ya está fuera de lugar.

El debate tecnocrático y de poder entre la Europa nórdica o alemana, la de Visegrado y la Mediterránea no va solo de préstamos o coronabonos. La burguesía se queda ahí. Pero nosotros deberíamos ir más allá, incluso quienes todavía creen en las hadas, sobre los problemas económicos y sociales estructurales, originados por los desequilibrios preexistentes a la crisis del coronavirus, es decir, al capitalismo y, si se quiere ser más moderado, al capitalismo neoliberal. El COVID-19 lo que ha hecho ha sido acentuarlos y acelerarlos a escala global.

Discutir si son galgos (coronabonos) o podencos (préstamos) solo enturbia el debate sobre el zombi de la UE. Porque el primer caso está descartado ya y el segundo implica que después de la "flexibilidad" que aparenta por la pandemia, en base a los acuerdos de la UE -que es a lo que se aferra la Europa nórdica o alemana- una vez pasada la emergencia "hay que fortalecer las obligaciones de rigor presupuestario". O sea, de nuevo a lo de siempre. De nuevo Grecia como fondo. De nuevo aplastando las condiciones económicas y sociales de la gente con más medidas de ajuste.

Salir de la UE es ya una cuestión de vida o muerte.

El Lince

sábado, 18 de abril de 2020

Empieza la contra-narrativa, pero sigue el interés

Os dije ayer que EEUU y dos de sus principales vasallos, Gran Bretaña y Francia, están coordinando al unísono los ataques contra China bajo la acusación de que "mintió" sobre el coronavirus.

El pequeño Luis XVI francés, Macron, es quien está poniendo más énfasis en ello a raíz de lo que está ocurriendo en África tras la decisión de la Organización para la Unidad Africana de solicitar ayuda a China para combatir la pandemia.

África se va a convertir en el continente crucial para decantar la historia de este siglo XXI, ya claramente girando sobre el eje de Eurasia. En él EEUU tiene intereses, por supuesto, pero no tiene la influencia que tienen Francia o Gran Bretaña (sobre todo Francia) como antiguas potencias coloniales. Por eso lo que se ve es un reparto muy cuidadoso de tareas y es Francia quien lleva la voz cantante anti-china en este continente.

Cuando la OUA pidió ayuda a China sólo las antiguas colonias francesas se abstuvieron de participar, mientras que las británicas se dividieron. Entonces se había detectado coronavirus en 43 de los 54 países africanos y de esos 43 fueron 24 los que solicitaron la ayuda de China. Eso me llamó mucho la atención. Ahora tengo alguna respuesta.

Según el Centro para la Prevención y Control de Enfermedades de la Unión Africana no llegan a los 14.000 los casos de COVID-19 y tampoco llegan a 800 las muertes. Pero como en todos los países, y más en África, son cifras ante las que hay que tener muchos reparos. En cualquier caso, son los países del África Meridional los más afectados y después los del Magreb árabe. Por esta razón, e intentando lograr una unidad de acción, la OUA decidió que todos los países, teniendo en cuenta sus filias o sus fobias, tenían que hacer un frente común en lo relativo a la deuda externa dado que ante la situación mundial que reseña el FMI a la emergencia pandémica hay que sumar la económica. Por esta razón se nombraron cuatro "enviados especiales" de la OUA (de Nigeria, Ruanda, Costa de Marfil y Sudáfrica) "para solicitar un apoyo rápido y concreto" para sus países de todo el mundo, especialmente del G-20. Esta es la razón por la que el G-20 decidió hace pocos días conceder un "alivio temporal" a los países para que paguen su deuda externa.

En el G-20 están todos los países que tienen intereses en África, por lo que es el vehículo perfecto para que pro-chinos y pro-occidentales (simplificando) lleguen a acuerdos. Si os fijáis en los enviados especiales, dos serían pro-chinos (Sudáfrica y Ruanda), y dos pro-occidentales (Nigeria, ex colonia británica, y Costa de Marfil, ex colonia francesa), aunque Nigeria tiene también una importante presencia china.

Esta unidad no solo se ha producido por el tema de la deuda externa, sino ante los ataques que está recibiendo la OMS. Porque, en paralelo, la OUA ha vuelto a insistir en que no solo es necesario el "alivio temporal" que se les ha ofrecido para el pago de la deuda, sino "la creación de un fondo global para prevenir el colapso de los sistemas de salud en África". Y aquí, por ejemplo, se resalta lo ocurrido con un país, Nigeria, al que en 2016 el FMI concedió un crédito de 3.600 millones de dólares pero sólo 82 millones fueron destinados a sanidad, es decir, el 2'27% exactamente. Son las formas clásicas de actuación no solo del FMI (aunque ahora se dé algún golpe de pecho por ello), sino del Banco Mundial y de su estructura local, el Banco Africano de Desarrollo.

En este contexto, la actitud china de ayuda y solidaridad no puede ser pasada por alto puesto que tiene, además, un alto componente geopolítico. Mientras EEUU y la UE están colapsadas, China se ha repuesto y está a la iniciativa. Por ello el único lugar donde Occidente puede responder es, precisamente, en África. Y por eso quien lleva la voz cantante es Francia. Porque la UE (8 de abril) decidió "responder" al llamamiento de ayuda de los enviados especiales de la OUA con una simple afirmación de que ya ofrece financiación al continente africano por valor de 3.200 millones de euros y que lo que hay que hacer es "completar los programas en curso". Es decir, no hay dinero extra. África se tiene que apañar con lo que tiene.

Y al rescate de la UE salió quien únicamente podía hacerlo, Francia, que ha decidido ofrecer 1.200 millones de euros a través de la Agencia Francesa para el Desarrollo a todas sus ex colonias, especialmente Senegal, Burkina Faso, Guinea y Madagascar. Pero lo más interesante es el discurso de Macron: "esto tiene una perspectiva estratégica, el juego no es solo desarrollar una contra-narrativa [a China] sino poder confiar en un equilibrio [económico] elocuente". Pero, al mismo tiempo, se vuelve a lo de siempre porque se recuerda que ese dinero no es una donación sino un préstamo (solo 150 millones de euros son donación), es decir, que tiene que devolverse con intereses aunque, eso sí, "500 millones de euros deberían destinarse al tratamiento de diversas enfermedades infecciosas".

Es un intento claro por parte de Occidente de dificultar el "Camino de la Salud" de la Nueva Ruta de la Seda que se inició el 18 de marzo y que sigue desarrollándose semanalmente desde entonces. La OUA ha sido concisa y clara al respecto: "China está movilizada [con África], su apoyo es crucial y salvífico".

Es evidente que nadie da duros a pesetas, o euros a céntimos, pero lo que sí es evidente también es que las relaciones de China con África con "más suaves" (expresión de la OUA) que las de Occidente en comparación con la condición de pago de las deudas contraídas. La lucha geopolítica que vivimos, ahora a gran escala, afecta a todo el planeta y África no es una excepción, pero lo que se está viendo en este continente como resultado de la pandemia es una lucha entre quienes quieren separarse aún más de los actores tradicionales anteriores, sobre todo neocoloniales, y quienes siguen aferrados a ellos. Pero aquí entramos, desde nuestra perspectiva occidental y eurocéntrica, en si China actúa de forma neocolonial o no porque ya lo dice el refrán castellano: "el ladrón piensa que todos son de su condición".

El Lince

viernes, 17 de abril de 2020

Enfoque histórico: yo y... yo

Ya estamos en guerra oficialmente. No una guerra clásica, todavía, pero sí una guerra híbrida en toda su extensión. Y cuando digo extensión es que incluye a todo el planeta y no solo uso de peones internos quintacolumnistas, comercio o diplomacia. Quien la ha desatado es EEUU. El derrumbe del capitalismo occidental es evidente con la crisis del coronavirus. El desastre en Europa y, sobre todo, en EEUU es determinante. Por lo tanto, hay que identificar rápidamente al enemigo y hacer resurgir el patriotismo de la población. Como el enemigo es invisible, el COVID-19, lo más eficaz es ponerle cara: China.

EEUU, Gran Bretaña y Francia están coordinando al unísono los ataques tanto al país como al Partido Comunista de China. Detrás de ellos van a ir, lo están ya, aunque de una forma aún no tan burda, el resto de perros falderos.

Es el pistoletazo de salida de la Guerra Fría 2 en toda su extensión, así que preparémonos contra ella desde ya. Sobre todo, a nivel mental.

Ayer el Senado de EEUU anunció que va a estudiar la aprobación de una ley anti-china que tiene como objetivo acusar al país asíatico de la pandemia y preparar a EEUU para un escenario de reclamaciones judiciales de indemnización, algo a lo que son tan aficionados los estadounidenses. Para ellos, es una forma muy rápida de salir de la miseria y nunca jamás lo hacen a la inversa, aceptan que otros países les reclamen a ellos. Eso se llama patriotismo, yo y yo y tú me importas una mierda. Sobre todo si el tú no es como el yo.

Quieren llamar a la ley "Justicia para las víctimas del COVID-19" y lo primero que se establece en ella es que se priva a China de su inmunidad soberana para que así se puedan entablar "demandas privadas" contra el PCCh por "acciones aventureras" como "ocultar información". Y se dice que el Departamento de Estado llevará a cabo una "investigación internacional para descubrir el alcance del engaño del PCCh al mundo" que haga posible responsabilizar al gobierno chino, "que debe ser responsable ante sus víctimas".

Esto supondría, entre otras cosas, permitir que los tribunales congelen los activos del gobierno chino para que "sus víctimas" puedan recibir las indemnizaciones.

Desde luego, si se aprobase la respuesta china sería demoledora. O imaginad que los múltiples países que han sido agredidos por EEUU hiciesen lo mismo. Sería bastante divertido. Pero no adelantemos acontecimientos.

Porque también, y dentro del articulado de este proyecto de ley se habla del "papel fundamental" que ha tenido en todo ello (la ocultación, el oscurantismo, el aventurerismo, etc.) la Organización Mundial de la Salud, "que ha ayudado a China con sus mentiras".

Es un intento muy torpe, al estilo de EEUU del yo y yo y nadie más que yo, de transferir sus errores hacia otros, de ocultar el desastre de su sistema no ya social, sino sanitario y del bochornoso sistema médico que tiene.

Pero es, también, una muestra, otra más, de que no hay ninguna diferencia entre republicanos y demócratas y de cómo actúa, más allá de las películas de Hollywood y sus cuentos de hadas.

La agresión contra la OMS, otra vez más, no es más que la guinda de todas y cada una de las actuaciones de EEUU, además de la constatación de que la ONU no sirve para nada. Es, también, la demostración más evidente de la preocupación que tiene EEUU, y Occidente en general, por el cada vez menor peso que tiene en la ONU y cómo le preocupa lo que pueda pasar este año con la elección de seis directores generales de otras tantas agencias de la ONU. Ya os dije que Occidente controla 21 de las 32 agencias, pero pese a ello tiene mucho miedo porque cada una que pierde es una pérdida de su poder.

Supongo que sabéis que EEUU ha decidido "suspender" su contribución a la OMS por su supuesta "postura pro-china". Y está de moda culpar a Trump por ello, por actuar como hacen todos los empresarios del mundo mundial: amenazar, actuar, presionar... y volver a negociar bajo sus condiciones. El objetivo es siempre el mismo: cuantificar las ganancias. Y en este caso, las ganancias son una OMS bajo su tutela.

Voy a hacer un poco de historia: el cargo de director general de una agencia de la ONU se elige cada cuatro años. El año que viene toca elegir (o reelegir) al de la OMS. En 2016 se presentaron seis candidatos, cuatro occidentales (Francia, Italia, Hungría y Gran Bretaña) y dos no occidentales (Etiopía y Pakistán). La votación es secreta entre todos los miembros de la Asamblea General de la ONU, aunque hay un proceso previo de revisión de candidaturas e idoneidad de los propuestos. En este caso, quedaron tres candidatos tras ese proceso: una paquistaní, un británico y el etíope. En la votación posterior se eliminó a la pakistaní y quedaron solo el británico y el etíope. Aquí ya se conocieron los votos de cada uno: 52 el británico (todo Occidente en pleno y las neocolonias británicas de la Commonwealth, aunque no todas porque algunas votaron por la pakistaní y, en el caso de África, por el etíope) y 95 el etíope. Luego, la Asamblea General realizó una última votación para ratificar al que era claro ganador y recibió el apoyo de 186 países de un total de 194 que forman parte de la ONU.

Nada más ser elegido Tedros Adhanom Ghebreyesus, desde EEUU se lanzó una primera andanada contra él acusándole de haber ocultado una epidemia de cólera en Etiopía durante su etapa como ministro de Asuntos Exteriores. Pero se añadía otra variable que es la que está detrás de todo lo que ahora vemos: su pasado como dirigente del Frente Popular de Liberación del Tigray (o Tigré), una organización marxista-leninista que luchó contra el gobierno etíope de las décadas 1970-80 y que también se proclamaba socialista, curiosamente. Primero fue ministro de Salud del Tigray y después de Asuntos Exteriores de Etiopía en un gobierno que si hay que situarle en algún lado, habría que decir que es "ligeramente socialista". Pero entonces la labor sucia contra Ghebreyesus no corrió a cargo del gobierno de EEUU, sino de uno de sus engrendros: la pretendida ONG de derechos humanos Human Right Watch.

Así que no es nueva la campaña contra él. Derrotó a un occidental y eso Occidente no lo olvida, ni lo perdona. Ese es el derecho internacional que entiende Occidente: el que está a su servicio. El yo y... yo.

La campaña de EEUU contra la OMS no es nueva, ni tampoco única. Desde hace mucho tiempo, y no solo con Trump, EEUU tiene otras muchas maneras de hacer la guerra cuando le conviene sin mandar a los marines. Aunque sí es cierto que Trump lo ha convertido en su principal arma de guerra en estos momentos, junto con las sanciones a países (ilegales según el derecho internacional).

Por ejemplo, ya en 1984 EEUU se retiró de la UNESCO (Organización para la Educación y la Cultura) argumentando el "sesgo anti-israelí". Pues lo mismo, con el mismo argumento, hizo en 2017. La razón fue que la UNESCO aceptó el ingreso de Palestina en la organización pese a no ser un país reconocido por la ONU. Para EEUU eso fue "parcialidad contra Israel".

Ese mismo año se retiró del Acuerdo del Clima porque "impone restricciones engorrosas en el sector energético".

Y de la Asociación Trans-Pacífico, afirmando que volvería al mismo "si se le ofrecían mejores condiciones".

En 2018, le tocó el turno a la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA). EEUU lo hizo para preparar el terreno para su "acuerdo del siglo" en el que desaparece el derecho al retorno y se presiona a los países árabes que acogen a unos 8 millones de refugiados palestinos para que se mantengan allí.

Y al Acuerdo Nuclear con Irán, con las consiguientes sanciones (ilegales según el derecho internacional) al considerar que "hay falta de protección de los intereses de la seguridad nacional de EEUU".

Y al Consejo de Derechos Humanos de la ONU tras la condena a EEUU por separar a los niños migrantes de sus padres en la frontera, lo que para EEUU fue "sesgo político".

En 2019 le tocó el turno al Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio que tenía con Rusia.

Y ahora la OMS. En medio de la pandemia y aunque la OMS deje mucho que desear, sea proclive a los intereses de las farmacéuticas y no tenga, en realidad, poder decisorio. Pero tampoco es nuevo, porque EEUU ya amenazó a la OMS con retirada de fondos cuando el SIDA, o el rebrote de tuberculosis, o... a los propios organismos estadoundienses que se encargan de la salud, que solo en la etapa de Trump han visto reducir su presupuesto el 35%. A lo mejor eso ayuda a entender el desastre sanitario de ahora.

EEUU tiene fama de contar con una de las poblaciones más ignorantes del planeta. No es de extrañar, el único enfoque histórico que conocen es el yo, yo y yo. Así que aquí va un pequeño recordatorio solo de la etapa Trump porque no es un comportamiento único de este presidente. Para que luego no se extrañen de por qué se les odia. Sin contar otras agresiones ni las guerras, por supuesto.

El Lince

jueves, 16 de abril de 2020

Decirlo con flores perversas

¿Pueden ser perversas las flores? Evidentemente, no. Pero si recurrimos a otro escritor, Ramón María del Valle-Inclán, se pueden juntar las flores del almendro con las historias perversas. Cuando vemos los almendros en flor ya sabemos que llega la primavera. Eso pasa siempre. Y siempre por estas fechas el Fondo Monetario Internacional publica su "informe de primavera". No se le suele hacer mucho caso fuera de los círculos habituales, pero ahora, en plena crisis capitalista, había una expectativa mundial sobre qué diría el FMI.

Y aquí estamos, mezclando las flores del almendro con las historias perversas. Porque el FMI no se ha limitado, como otras veces, a hacer una fotografía de lo existente sino que aventura predicciones para la economía mundial para este año y el que viene. Es decir, está diciendo a los gobiernos que tienen que hacer planes a medio plazo, más allá de la inmediatez habitual. Eso, entre otras cosas, pone de relieve la gravedad de la situación.


Lo que dice el FMI es siempre desde la vertiente capitalista clásica, pero en este caso y dado que no hay una varita mágica sobre cómo va a salir el mundo de la crisis, no ha tenido más remedio que establecer tres escenarios posibles. Sin embargo, los medios de propaganda habituales no los han mencionado sino que se han quedado en lo que el FMI llama "el escenario más probable". Pero, como digo, hay más.

Primer escenario.- El FMI reconoce que "llevará más tiempo del esperado detener la pandemia de coronavirus".

Segundo escenario.- Plantea la hipótesis de una segunda ola pandémica el año que viene.

Tercer escenario.- Dice que como consecuencia de los dos escenarios anteriores, que se interconectan, "hay que tener en cuenta las hipótesis anteriores" por lo que el escenario real sería que el Producto Interior Bruto Mundial caería hasta el -13'8%.

Como esto desataría el pánico total, el FMI lo oculta tras las flores de los dos primeros escenarios, estableciendo que este año habrá una caída generalizada en todos los países menos los asiáticos (ver China e India) aunque ya para el año que viene se volvería a la "recuperación". Es decir, está obligado el FMI a mostrar la fortaleza del capitalismo global siempre y cuando, claro está, se sigan sus recetas.

Es un juego psicológico perverso: pintar escenarios cada cual más catastrófico para llevarte a donde ellos quieren que estés. O sea, a un cierre de filas y si es con sus parámetros y variables, mejor. Por eso, en varias partes del informe aparece el condicional: "si la pandemia desaparece". Y si desaparece en una fecha concreta, "en la segunda mitad de 2020". Pero no solo aquí, sino "si las acciones de política emprendidas en todo el mundo son efectivas para evitar la quiebra generalizada de empresas y una amplia pérdida de empleos". Si-si..., no hay certezas en el informe del FMI. Aún así, se dice que si se logra todo lo anterior es cuando el mundo volvería a crecer un 5'8% en 2021. Pero hay un pero: "la recuperación será parcial".

El FMI ha tenido que reconocer lo evidente: que se está en recesión, que no tiene nada que ver con la de 2008 y que se está a las puertas de una depresión como la de 1929. Lo que se lee es textual: "Al igual que durante una guerra o crisis política, existe una continua y grave incertidumbre sobre la duración e intensidad del choque". Por lo tanto, sus previsiones solo serán posibles si la pandemia desaparece en la segunda mitad de este año. Si no es así, ya no se puede ocultar el hecho de que todo el mundo capitalista está en modo pánico. Y lo sitúa con dos referentes como la guerra y la crisis política. Tomad nota de ello. Es decir, ninguna de esas dos referencias es descartable para el FMI.

Porque, como también se reconoce, "datos mucho peores son posibles y quizás incluso probables". Por lo tanto, y sin que sirva de precedente, el FMI se ve obligado a reconocer una obviedad: "la prioridad inmediata es la de contener la pandemia" y, pasmaos, "aumentar los gastos de apoyo a los sistemas de salud". El FMI reconoce así, de forma sibilina y encubierta, que han sido sus métodos los que han llevado al desastre actual porque entre ellos ha estado la destrucción de la sanidad pública. Aunque bien es cierto que aquí no se pronuncia de forma expresa por la sanidad pública, sí subyace a lo largo de todo el texto.

Una parte importante del informe del FMI se centra en el paro, que será especialmente duro en los países mediterráneos. Grecia (22'3%) y España (20'8%) lo vuelven a encabezar, pero la bomba no está aquí sino en EEUU donde el FMI vaticina el 10'4%. A ver, se supone, si hay que hacer caso a las cifras oficiales, que el paro en EEUU es del 3'7% por lo que el FMI lo triplica. Y como es de sobra sabido, las cifras de EEUU hay que cogerlas con pinzas porque en cuestiones de empleo hay mucho informal y mucho escondido debajo de la alfombra. Por eso se dice que casi la mitad de la población de EEUU no tiene unos ahorros superiores a los 400 dólares, por la precariedad del empleo. Por lo tanto aquí está el Talón de Aquiles: la "primera economía del mundo" es la más vulnerable ante la crisis del coronavirus. De ahí el miedo existente en EEUU.

Porque, además, el FMI tiene que reconocer que "la crisis amenaza la estabilidad del sistema financiero mundial" lo que "aumenta el riesgo de que los endeudados no puedan cumplir con sus compromisos, presionando a los bancos". Y ya sabemos lo que ocurrió en el 2008, que hubo que salir en tromba a rescatar a los bancos (a costa de todos nosotros, recuerdo). Solo que ahora ya no sería gratis para el capital, como en el 2008, porque el FMI intuye que habría disturbios y revueltas sociales si se llegase a esta situación.

Y es por eso que el FMI (y el Banco Mundial) ayer "dieron la bienvenida" a la decisión del G-20 de dar un "alivio temporal" a los países para que paguen su deuda externa. En un rasgo de gran generosidad, el FMI dice: "Defendemos esta iniciativa y estamos comprometidos a tomar todas las medidas posibles para apoyar a los países pobres".

Tenía razón Valle-Inclán: sí se pueden juntar las flores del almendro con las historias perversas.

El Lince