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jueves, 20 de octubre de 2022

El pensamiento muerto que está vivo

De unos años a esta parte los "progres" occidentales (y, por supuesto la burguesía) vienen insistiendo en que el marxismo no existe y que, cuando alguien lo recoge, no es más que un pensamiento muerto sin influencia en la realidad. Esta es una forma como cualquier otra de regar el "jardín" occidental, lo riegue Agamenón (Borrell) o sus porqueros "progres". Si no fuesen patéticos, que lo son, nadie debería sorprenderse por lo que están diciendo del XX Congreso del Partido Comunista de China y que no es otra cosa que su versión edulcorada para papanatas de lo que dicen los medios de propaganda occidentales: que si el tercer mandato de Xi, que si control del poder, que si las amenazas contra Taiwán, que si... El primitivismo "analítico" es una muestra de su primitivismo general. 

Quieran o no, que quieren, su visión no es otra cosa que la del mundo occidental. Porque ni siquiera tienen en cuenta que cuando Occidente critica algo, ese algo debe entenderse como un cumplido involuntario de lo que se critica. Y así llegamos a este crucial congreso, el evento más importante no ya de este año sino de los próximos porque es lo que va a definir el mundo en este tiempo. Pero resulta que las conclusiones, que conoceremos en toda su amplitud en los próximos meses, tienen unos precedentes que se han venido desarrollando estos cinco años transcurridos desde el XIX Congreso y que tienen como eje el indudable peso que tiene la influencia del pensamiento marxista (incluso los chinos se atreven a hablar de marxismo-leninismo) en las decisiones que se están tomando.

Como todo lo que se refiere a China, hay que huir de la dicotomía clásica occidental de o yo o contra mí o del blanco y del negro, al igual que no se puede aceptar acríticamente todo lo que llega de China. Es decir, no se puede, ni se debe, considerar a China como el faro revolucionario mundial al mismo tiempo que no se puede sostener que es un país capitalista más. Y hay mucha gente supuestamente "progre" que se sitúa, sobre todo, en la segunda posición porque sus análisis están trufados de otros previos realizados por occidentales, siguiendo los parámetros occidentales.

Si en Occidente el marxismo se considera muerto, no digamos uno de sus conceptos clásicos, la lucha de clases. Sin embargo, la lucha de clases en China nunca ha desaparecido y ahora se está viendo de forma mucho más clara. Para Occidente, la "desaceleración económica" de China es presentada como el principio del fin del intento chino de ser alguien en el mundo. Acostumbrados a que el "jardín" se regaba con "la fábrica del mundo" se encuentran, de repente, con que ya no es así. No es solo la crisis de Ucrania, que también; no son solo las agresiones "democráticas" occidentales en forma de sanciones, que también. Son las decisiones políticas adoptadas por China y puestas en el papel en 2020 cuando se aprobó el XIV Plan Quinquenal y que se sancionan en las resoluciones de este congreso crucial. Y entonces se llega a la conclusión de que la tan traída y llevada "desaceleración", como sostiene Occidente, tiene mucho que ver con el aumento de la intervención estatal en la economía. Justo la antítesis del capitalismo occidental.

En este XX Congreso se está reforzando el control de lo público sobre lo privado y se está enfatizando la redistribución de la riqueza. Occidente lo ve, los "progres" no. Los analistas occidentales ya están diciendo que esto va a provocar una "caída de la confianza empresarial que reducirá la inversión privada", que "decae el atractivo para los inversores extranjeros" y que "las élites empresariales están asustadas por la campaña anticorrupción por la naturaleza arbitraria de un sistema judicial controlado por el partido comunista". Los occidentales nunca hacen lo más mínimo por comprender otro pensamiento que no sea el suyo, otra cultura que no sea la suya, y la china es milenaria: hay un dicho que dice que "es mejor ofender a unos pocos que no defraudar a miles". Occidente estará ofendido, los casi 1.500 millones de chinos seguro que no.

Porque este tema también ha sido abordado al reconocer sin tapujos que "existían graves amenazas ocultas al interior del partido, del país y de las fuerzas armadas" de carácter corrupto. Eliminar estos elementos dañinos dentro del PCCh está siendo determinante para la renovada confianza en el PCCh a nivel social. La corrupción fue una de las lacras del PCUS y una de las razones de la descomposición moral y social que llevó a la desaparición de la URSS.

Y lo ven también otros fuera de Occidente. Ven que lo que Occidente considera "obstáculos para la prosperidad", es decir el libre mercado como la única herramienta -a pesar de los desastres que ha generado y está generando-, es lo que realmente funciona, que el secreto del crecimiento chino está siendo el sólido control de las fuerzas del mercado por parte del Estado (de nuevo hay que remitirse al XIV Plan Quinquenal"). Este XX Congreso sanciona la visión marxista de un mayor control del Partido sobre el sector privado, la expansión del papel de las empresas estatales y la búsqueda de la "propiedad común" ya esbozada en el XIV Plan Quinquenal a través de la redistribución de la riqueza. Y aquí Xi Jinping ha jugado un importante papel.

El objetivo es "la transformación de China en un gran y moderno país socialista en todos los aspectos", y ese objetivo tiene dos etapas: la primera ya se está recorriendo y terminará en 2035 y la segunda comenzará entonces y terminará en 2049. Por lo que se lee en los documentos, esta "modernización con características chinas" aprovecha la globalización, sí, pero desecha los "subproductos perversos asociados con los modos occidentales de modernización: la hegemonía y la colonización".

Para ello, se pone el énfasis no en el crecimiento económico al estilo occidental, a cualquier costo, sobre todo el social, sino en el "crecimiento cualitativo", "igualando los ingresos de los diferentes grupos de la población y elevando las áreas rurales a los estándares del estilo de vida urbano teniendo en cuenta la preservación del medio ambiente".

De este congreso salen muchas cosas relevantes, una de ellas es la importancia de la geopolítica y el compromiso de China de contribuir a la creación de "un sistema internacional más equitativo y justo", con lo que da por hecho que ahora no lo hay -y que es a lo que se aferra con desesperación un Occidente moribundo-. China defiende el derecho internacional, y no eso de "orden basado en reglas" occidental, y por ello es el principal país en defender el multilateralismo lo que, a su vez, le ha granjeado un mayor carisma e influencia internacional.

Una de esas cosas relevantes es que en este congreso se ha vuelto a resaltar la "asociación estratégica integral de coordinación entre China y Rusia en la nueva era", lo que en estos momentos clave para el mundo como consecuencia de la guerra de EEUU-OTAN contra Rusia adquiere una importancia añadida a pesar de las consabidas referencias a que "las relaciones entre China y EEUU se adhieran a la dirección correcta de los tres principios de respeto mutuo, coexistencia pacífica y cooperación de beneficio mutuo" y a algo parecido respecto a la UE.

La conclusión es lógica: "Frente a la contención externa, las sanciones, la supresión y la interferencia irrazonable hemos lanzado una lucha de ojo por ojo firme y poderosa". Es decir, que soberanía nacional, desarrollo y seguridad van unidos de manera inexorable. China ya no se calla.

China tiene claro que vienen tiempos turbulentos porque Occidente se resiste a perder su hegemonía matando, pero también que las fuerzas del cambio histórico están impulsando a muchos países, y no solo a China, a ir hacia adelante abandonando el camino occidental. El reciente caso de Arabia Saudita queriendo unirse a los BRICS es la penúltima prueba de ello. O el que países como Egipto, Pakistán, Siria, Guyana, Malasia o la Organización para la Unidad Africana no se hayan dirigido al "jardín occidental" sino a China para aplicar su método de erradicación de la pobreza extrema dice bastante de por dónde van las cosas.

El Lince

jueves, 23 de junio de 2022

Luces y sombras

Las elecciones en Francia y Colombia nos colocan en el viejo dilema del vaso medio lleno o medio vacío. A primera vista, es un avance importante de la "izquierda", algo que hay que poner entrecomillas en los dos países. Estos triunfos tienen sus luces y sus sombras, y han tenido poco de sorprendente en Francia y un poco más sorprendente en Colombia. 

En el caso francés, entre las luces y las satisfacciones está la derrota parcial de Macron, una desautorización del presidente como nunca se había producido y, con ella, la de indeseables como el ministro del Interior, ex socialista, el responsable de las muertes, mutilaciones, heridas y detenciones de miles de los "chalecos amarillos", que no ha sido elegido, o la de la ministra de Deportes, derrotada por una "simple" (sic) empleada de hotel, de las que limpian las habitaciones, una "kelly". Esta mujer, Rachel Keke, que encabezó una huelga de 22 meses, desde julio de 2019 a mayo de 2021, por los derechos de estas trabajadoras. Y ganaron.

Entre la abstención y la derrota de Macron, la V República está hecha añicos. Y eso es importante porque ocurre en un momento de crisis abierta del zombi Unión Europea. Este zombi va a tener apariencia de vida en la cumbre de la OTAN de la semana que viene, pero nada más. El muerto viviente europeo ya apenas puede levantarse.

La pregunta que hay que hacerse es cuál es el precio de todo ello. Veo con sorpresa que mucha gente está apuntando a que la abstención es la principal fuerza política, pero es una ira sin fuerza motriz salvo si está en la calle, y desde que la pandemia terminó con los "chalecos amarillos", la calle está casi desierta. Algo se recupera en Italia y en Gran Bretaña, esbozos en Alemania, pero hasta ahora no en Francia, donde el movimiento obrero es muy potente. ¿Se va a presionar a la alianza de "izquierda", segunda en la votación, para que se radicalice, para que vaya más allá de la "guerra de guerrillas parlamentaria" (sic), como ya han dicho desde NUPES que van a hacer, y vaya a la "guerra de movimientos"? Macron solo puede sobrevivir si busca un acuerdo con las otras derechas si quiere poner en marcha su programa, de más poder para los ricos, a favor del capital y contra el mundo del trabajo. 

La "izquierda" francesa NUPES (Nueva Unidad Popular Ecológica y Social) ha presentado un programa donde hay de todo, desde posturas valientes (como la de bajar la edad de jubilación) hasta timoratas o conservadoras y es por eso por lo que ha logrado estos resultados. Hay quien dice que son una "limitación de daños" porque salvo que se lance al ataque no va a evitar desde el parlamento la liquidación de los servicios públicos y derechos sociales que propugna Macron. Y eso está por ver. Está por ver si se limita a la institucionalidad (tipo Syriza o Unidas Podemos) o recupera su lugar social, de formación de base y situada lo más cerca posible de quienes no confían en la maquinaria institucional solamente. Con todo, en el debe de NUPES está el no haber sido capaz de movilizar a los jóvenes que se han abstenido, en su mayoría (solo ha votado el 25% de ellos), cuando no se han decantado por los neo fascistas (casi 6 de cada diez de los que han votado) en lo que se considera su "odio profundo al macronismo".

El neofascismo también ha subido, y mucho. En aquellas circunscripciones donde competía con NUPES ha ganado porque ha aglutinado el voto "anti-izquierda", incluidos los macronistas. Sus candidatos se enfrentaban en 60 circunscripciones y los neofascistas ganaron en 36. Solo los ignorantes se pueden asombrar de esto. Es por eso que el discurso de los macronistas se ha suavizado mucho con respecto a los neofascistas. Tendrá que negociar con ellos, sin duda, porque les debe una dado que con esos 36 escaños la "izquierda" habría logrado su objetivo: la cohabitación, es decir, su principal dirigente tendría que haber sido nombrado primer ministro.

Pese a todo, Macron no lo tiene fácil para imponer la agenda neoliberal de Bruselas de destrucción de lo público que queda en Francia, de forma especial el tema de las pensiones, aunque no ha pasado una semana de las elecciones y ya asoma la patita derechista. No obstante, también va a recurrir al "divide y vencerás", a negociar tal cosa con unos y tal otra con otros. En la "izquierda" ya hay candidatos a este juego, el Partido Socialista y Los Verdes. Aunque formalmente dentro de la alianza NUPES, es conocido que tienen una buena disposición a abandonar el barco a la menor oportunidad una vez se han servido de él.

En plena guerra reaccionaria de EEUU y su mastín otánico en Ucrania, en la que Macron quería jugar un papel, y en plena crisis del neocolonialismo francés en África, el papel francés se diluye y, por lo tanto, se tambalea uno de los tres "reyes magos" (Francia, Alemania e Italia) en el escenario internacional. Se debilita considerablemente el relanzamiento del proceso de integración europeo autónomo que planteaba Macron, entrando de cabeza en un impás político significativo.

Colombia entra en el carro "rosa" latinoamericano. Un país estratégico para la hegemonía estadounidense, "socio extracontinental" de la OTAN, tiene ahora un presidente que puede poner algunos peros a eso. Al igual que pasó con Boric en Chile, cuya ilusión duró bastante poco, la victoria de Petro envía una señal a EEUU de cuál es el camino que está recorriendo América Latina en su emancipación si es que el nuevo presidente cumple con lo que dice. Está por ver si esa señal se hace con un farolillo que pronto se apaga o con un faro, que siempre ilumina.

Al igual que Boric, lo primero que ha dicho Petro ha sido en favor de la libertad de los detenidos en las protestas. En Chile siguen encarcelados, aunque hay un marcha un proyecto de ley de amnistía que no afectará a todos con la excusa de si se ha puesto o no en peligro la vida de alguna persona. El hecho de recurrir a una ley, que tiene que pasar por el parlamento, y no recurrir al indulto, que es potestad del gobierno, ya es indicativo en sí mismo. Con la ley, los presos siguen encarcelados; con el indulto ya estarían en la calle.

Un hecho destacable es que, al contrario que en Francia, en Colombia la juventud jugó un papel importante y gran parte de los votos a Petro vinieron por ahí. Es por eso que la promesa de libertad de los detenidos tiene una significación más que simbólica: tiene que cumplir o este sector social le dará la espalda.

Entre las medidas anunciadas está el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Venezuela y la apertura de la frontera (que, en sí, es ya una sonora bofetada a EEUU); la revisión de los tratados de libre comercio con EEUU (y si se logra, otra bofetada); juicios civiles a los militares involucrados en crímenes de guerra; la declaración de "ineficaz" de la guerra contra las drogas y la prohibición de que la policía participe en operaciones de asalto a los cultivos campesinos, y el mantenimiento del tratado de paz con las FARC y la negociación con el ELN. 

Ambicioso, desde luego, si se tiene en cuenta que no tiene mayoría en el parlamento (aunque puede tener ayuda del Partido Liberal en algunas cuestiones), que sigue existiendo la simbiosis entre la burguesía compradora y mafiosa -enriquecida con el extractivismo- y las multinacionales (por no hablar de sus vínculos con el narcotráfico) y que la policía y el ejército (y los medios de propaganda) nunca se han depurado ni tienen intención de hacerlo. Si a eso se le añade que EEUU tiene 7 bases militares en Colombia, la cosa no es para tirar muchos cohetes salvo que las propuestas de Petro vayan acompañadas de una constante movilización popular. Y ya se sabe que lo primero que hacen los "rosas" es desmovilizar y cooptar los movimientos populares.

A priori, el triunfo de Petro muestra otro fracaso de EEUU y su fantochada de la Cumbre de las Américas. A priori. Queda por ver si este carro "rosa" rueda finalmente si se le añade otro caballo potente, si Lula gana en Brasil. 

Lula es la gran esperanza de la progresía latinoamericana -y más allá- aunque está por ver si cumple lo que dice (como impulsar ahora el Banco del Sur, idea de Chávez que el propio Lula echó para atrás). Lula anda jugando a dos bandas, diciendo que ha aprendido de los errores cometidos, como ese que os señalo, y que ahora hará otra cosa, algo difícil de creer cuando ha nombrado como su candidato a vicepresidente a un notorio conservador.

Uno de sus errores fue el no tocar al Ejército, fascista y uno de los apoyos de Bolsonaro. ¿Lo va a hacer ahora? Lo dudo. Dicen que el Ejército se ha cansado de Bolsonaro, por lo que es probable que sea "neutral" ahora -o sea, como la primera vez de Lula a cambio de dejarlo todo como estaba-, pero si no se limpia de los elementos fascistas la espada de Damocles que ve mucha gente seguirá ahí. Pasa lo mismo en Chile y le va a pasar lo mismo a Petro en Colombia: limpiar los cuerpos represivos es una cuestión de supervivencia si se quiere ir más allá de lo cosmético.

Y lo más importante, queda por ver si todos estos "rosas" son capaces de ver el nuevo mundo que se está creando, que existe ya, en el que Occidente, y por lo tanto EEUU, no tiene la hegemonía. Y actuar en consecuencia.

Como decía Lenin, "sólo cuando los de abajo no quieran y los de arriba no puedan seguir viviendo a la antigua [o en el habla de hoy, viviendo como hasta ahora] puede triunfar la revolución". Una frase que mucha gente debería tener muy en cuenta.

Al margen de estas elecciones, en Ecuador ya llevan una semana larga de lucha contra las medidas de ajuste impuestas por el FMI y que son llevadas a la práctica por el gobierno: el aumento del combustible, la destrucción de los sistemas de salud y educación y los abusivos préstamos bancarios. Ahora se acaba de aprobar un decreto que autoriza la "fuerza letal", como en la Bolivia golpista, sin que el muy democrático Occidente y sus "valores", más democráticos aún, haya protestado. ¿Os acordáis de las críticas a Cuba y al derecho a la protesta y bla, bla, bla? Pues nada de eso se oye para Ecuador, donde el estado de excepción ya cubre medio país. Por el momento, ya hay dos muertos por la represión. Estoy esperando con ansia la procesión de los embajadores de la UE para poner flores en el lugar donde murieron, al igual que hicieron cuando hubo un muerto en Bielorrusia en las revueltas de 2020.

La historia en Ecuador es cíclica y se sigue aplicando el mismo diagnóstico: la ira de Fanon, que enlaza con lo que dijo Lenin. Es la enésima revuelta protagonizada por la CONAIE y es la enésima revuelta donde hay una reacción pacífica contra la oligarquía, pero sin la intención de derrocarla. Cuando la oligarquía apuesta por la fuerza, por la violencia, hay que responder con lo mismo, como decía Fanon, puesto que solo la violencia en la calle equilibra la relación de subordinación de la población con el Estado y que hay que negar que la violencia sea un monopolio del Estado. Porque entonces el poder se equilibra y el Estado comienza a coger miedo. Y eso es lo que hay en Ecuador ahora, y por eso se autoriza la "fuerza letal". Como hace un tiempo ocurrió en Colombia, y aún así no cedieron las movilizaciones que ahora han llevado a Petro a la presidencia. Por el momento, la CONAIE mantiene el pulso en la calle.

PD 1.- Hoy se inicia en Beijing la XIV Cumbre de los BRICS de la que puede salir una versión ampliada en el futuro próximo, lo que se comienza a llamar BRICS +, porque a ella asisten como países invitados Argentina, Egipto, Argelia, Tailandia, Senegal y Kazajstán. Ninguno de estos países se han sumado a las sanciones contra Rusia y forman, de hecho, un bloque alternativo a Occidente. En unos momentos en los que está claro que Occidente intenta mantener su hegemonía imponiendo sanciones económicas y presionando para mantener la hegemonía del dólar, la respuesta está siendo la desdolarización de las economías (lo que arrastra al euro). Los BRICS van por ahí desde hace tiempo, aunque muy lentamente. Por eso es conveniente recordar que en abril realizaron la quinta prueba de su mecanismo bancario alternativo al SWIFT para agrupar sus reservas de "moneda alternativa" (sic) y protegerlas de las sanciones occidentales. No obstante, aunque se dará un paso en esa dirección -y Rusia ha ofrecido que los BRICS se conecten al Sistema de Pagos Financieros ruso-, no será hacia un enfrentamiento directo con Occidente. Por ahora.

PD 2.- Lo gracioso del mes es que Macron "el disminuido", sigue con sus ínfulas neocoloniales en África y aprovechando a sus ex colonias, ha presionado para que la Organización de la Unidad Africana oyese al comediante Zelensky. Todo con pompa y boato, con presidentes y jefes de Estado, como en los países occidentales. Y el tiro les ha salido por la culata a los dos, al diosecito disminuido y al comediante: solo dos jefes de Estado se interesaron por la tontería y oyeron al comediante el día 20. Buena media: 2 de 55. Lo podéis leer aquí y ver cómo "la cumbre de alto nivel no vuela alto". Con ironía y memoria incluida por cómo trató Ucrania a los migrantes y estudiantes de raza negra que, al principio del conflicto, decidieron dejar el país.

PD 3.- Bulgaria es el primer gobierno europeo que cae por la crisis de Ucrania. Ayer una moción de censura contra el presidente del país le derrotó. Las razones son la postura pro-ucraniana, como toda la UE, y sobre todo la ruptura con Rusia que conllevó el fin del suministro de gas y el consiguiente acelerón de la crisis económica del país (15'6% de inflación). El tipo, que tiene la doble nacionalidad búlgaro-canadiense, acusó a Rusia de estar detrás de la moción de censusa, y es lo que está jaleando también la UE. Cuando en abril ocurrió algo similar en Pakistán tras decir el presidente que no eran esclavos de nadie, en referencia las presiones occidentales para que condenase a Rusia, y el presidente pakistaní acusó a EEUU y a la UE de promover la moción de censura en su contra por esa postura, desde Occidente se dijo que era "un movimiento normal dentro de la Constitución". De nuevo Occidente, su orden y sus reglas. Y sus valores.

PD 4.- Por si hubiese dudas de lo que está pasando en Ucrania, aquí tenéis las jugosas declaraciones del mastín principal de EEUU, el secretario general de la OTAN, hechas ayer en Bruselas: "El costo de las consecuencias de una victoria rusa en Ucrania para la OTAN será mayor que apoyar a Kiev durante mucho tiempo". Más claro, agua.

El Lince

sábado, 18 de abril de 2020

Empieza la contra-narrativa, pero sigue el interés

Os dije ayer que EEUU y dos de sus principales vasallos, Gran Bretaña y Francia, están coordinando al unísono los ataques contra China bajo la acusación de que "mintió" sobre el coronavirus.

El pequeño Luis XVI francés, Macron, es quien está poniendo más énfasis en ello a raíz de lo que está ocurriendo en África tras la decisión de la Organización para la Unidad Africana de solicitar ayuda a China para combatir la pandemia.

África se va a convertir en el continente crucial para decantar la historia de este siglo XXI, ya claramente girando sobre el eje de Eurasia. En él EEUU tiene intereses, por supuesto, pero no tiene la influencia que tienen Francia o Gran Bretaña (sobre todo Francia) como antiguas potencias coloniales. Por eso lo que se ve es un reparto muy cuidadoso de tareas y es Francia quien lleva la voz cantante anti-china en este continente.

Cuando la OUA pidió ayuda a China sólo las antiguas colonias francesas se abstuvieron de participar, mientras que las británicas se dividieron. Entonces se había detectado coronavirus en 43 de los 54 países africanos y de esos 43 fueron 24 los que solicitaron la ayuda de China. Eso me llamó mucho la atención. Ahora tengo alguna respuesta.

Según el Centro para la Prevención y Control de Enfermedades de la Unión Africana no llegan a los 14.000 los casos de COVID-19 y tampoco llegan a 800 las muertes. Pero como en todos los países, y más en África, son cifras ante las que hay que tener muchos reparos. En cualquier caso, son los países del África Meridional los más afectados y después los del Magreb árabe. Por esta razón, e intentando lograr una unidad de acción, la OUA decidió que todos los países, teniendo en cuenta sus filias o sus fobias, tenían que hacer un frente común en lo relativo a la deuda externa dado que ante la situación mundial que reseña el FMI a la emergencia pandémica hay que sumar la económica. Por esta razón se nombraron cuatro "enviados especiales" de la OUA (de Nigeria, Ruanda, Costa de Marfil y Sudáfrica) "para solicitar un apoyo rápido y concreto" para sus países de todo el mundo, especialmente del G-20. Esta es la razón por la que el G-20 decidió hace pocos días conceder un "alivio temporal" a los países para que paguen su deuda externa.

En el G-20 están todos los países que tienen intereses en África, por lo que es el vehículo perfecto para que pro-chinos y pro-occidentales (simplificando) lleguen a acuerdos. Si os fijáis en los enviados especiales, dos serían pro-chinos (Sudáfrica y Ruanda), y dos pro-occidentales (Nigeria, ex colonia británica, y Costa de Marfil, ex colonia francesa), aunque Nigeria tiene también una importante presencia china.

Esta unidad no solo se ha producido por el tema de la deuda externa, sino ante los ataques que está recibiendo la OMS. Porque, en paralelo, la OUA ha vuelto a insistir en que no solo es necesario el "alivio temporal" que se les ha ofrecido para el pago de la deuda, sino "la creación de un fondo global para prevenir el colapso de los sistemas de salud en África". Y aquí, por ejemplo, se resalta lo ocurrido con un país, Nigeria, al que en 2016 el FMI concedió un crédito de 3.600 millones de dólares pero sólo 82 millones fueron destinados a sanidad, es decir, el 2'27% exactamente. Son las formas clásicas de actuación no solo del FMI (aunque ahora se dé algún golpe de pecho por ello), sino del Banco Mundial y de su estructura local, el Banco Africano de Desarrollo.

En este contexto, la actitud china de ayuda y solidaridad no puede ser pasada por alto puesto que tiene, además, un alto componente geopolítico. Mientras EEUU y la UE están colapsadas, China se ha repuesto y está a la iniciativa. Por ello el único lugar donde Occidente puede responder es, precisamente, en África. Y por eso quien lleva la voz cantante es Francia. Porque la UE (8 de abril) decidió "responder" al llamamiento de ayuda de los enviados especiales de la OUA con una simple afirmación de que ya ofrece financiación al continente africano por valor de 3.200 millones de euros y que lo que hay que hacer es "completar los programas en curso". Es decir, no hay dinero extra. África se tiene que apañar con lo que tiene.

Y al rescate de la UE salió quien únicamente podía hacerlo, Francia, que ha decidido ofrecer 1.200 millones de euros a través de la Agencia Francesa para el Desarrollo a todas sus ex colonias, especialmente Senegal, Burkina Faso, Guinea y Madagascar. Pero lo más interesante es el discurso de Macron: "esto tiene una perspectiva estratégica, el juego no es solo desarrollar una contra-narrativa [a China] sino poder confiar en un equilibrio [económico] elocuente". Pero, al mismo tiempo, se vuelve a lo de siempre porque se recuerda que ese dinero no es una donación sino un préstamo (solo 150 millones de euros son donación), es decir, que tiene que devolverse con intereses aunque, eso sí, "500 millones de euros deberían destinarse al tratamiento de diversas enfermedades infecciosas".

Es un intento claro por parte de Occidente de dificultar el "Camino de la Salud" de la Nueva Ruta de la Seda que se inició el 18 de marzo y que sigue desarrollándose semanalmente desde entonces. La OUA ha sido concisa y clara al respecto: "China está movilizada [con África], su apoyo es crucial y salvífico".

Es evidente que nadie da duros a pesetas, o euros a céntimos, pero lo que sí es evidente también es que las relaciones de China con África con "más suaves" (expresión de la OUA) que las de Occidente en comparación con la condición de pago de las deudas contraídas. La lucha geopolítica que vivimos, ahora a gran escala, afecta a todo el planeta y África no es una excepción, pero lo que se está viendo en este continente como resultado de la pandemia es una lucha entre quienes quieren separarse aún más de los actores tradicionales anteriores, sobre todo neocoloniales, y quienes siguen aferrados a ellos. Pero aquí entramos, desde nuestra perspectiva occidental y eurocéntrica, en si China actúa de forma neocolonial o no porque ya lo dice el refrán castellano: "el ladrón piensa que todos son de su condición".

El Lince

jueves, 9 de abril de 2020

100 días

Hoy se cumplen 100 días desde que China anunció oficialmente a la Organización Mundial de la Salud el brote de coronavirus en Wuhan. 100 días que han cambiado el mundo, sin la menor duda. Y como os he venido diciendo, ante la ineficacia y derrumbe del muy "democrático" Occidente, las culpas ahora ya no se están dirigiendo tanto hacia China, que también, como a la propia OMS.

La campaña contra la OMS es ya seguida, sin distinción, en todos los países occidentales aunque no se llega, aún, a amenazar con retirar los fondos como sí ha hecho EEUU. Volvemos a lo de siempre, dinero. El capitalismo no entiende otra cosa, y Occidente mucho menos. Capitalismo y ganancias. Es decir, como la OMS nos critica, vamos a dejar de darle dinero y así nos garantizamos que no nos critique. Porque, además, no solo está dirigida por un negro sino que, además, es un negro muy progresista, africano y no hay nada mejor que eso para ocultar nuestro propio fracaso. Aquí, en el Estado canalla más conocido como España, tenéis un buen ejemplo en esto.

Es una muestra, porque no es el único. En Italia están criticando a cuatro bandas, criticando no solo a la OMS sino a China, a Rusia e, incluso, a Cuba. En Francia, son la OMS y China. En Gran Bretaña otro tanto. En Alemania, lo mismo. Ya lo comenté hace tiempo. Los medios de propaganda hacen muy bien su trabajo, sin duda. Pero el péndulo de la historia sigue funcionando, al igual que Foucault demostró con su péndulo en 1851 la rotación de la tierra: la tierra gira, aunque no nos demos cuenta. Y ahora estamos girando hacia el Este y sí nos damos cuenta. Por eso Occidente tiene miedo. Y de ahí las campañas para asustar.

La crisis sanitaria es histórica; la económica, también. Pero por este orden. Aunque el capitalismo invierta los términos porque le interesa lo segundo y no lo primero. Pero como la realidad es tozuda y no se puede ocultar, hay que desviar la atención. Y como lo de China ya hace aguas por su comportamiento solidario (y también comercial), hay una víctima más propiciatoria: la OMS. Porque la gente no sabe lo que es, en primer lugar. Y a alguien hay que culpar no vaya a ser que nos culpen a nosotros, dicen. Es el nuevo chivo expiatorio de Occidente ante su desastrosa gestión.

Y la crítica no es solo contra la OMS como institución, sino contra su director general en particular. Un ejemplo.


Este hombre es Tedros Adhanom Ghebreyesus, etíope, microbiólogo reconocido, director general de la OMS. En él se están personalizando todas las críticas. Pero...

Está la historia, que la histeria Occidental olvida porque parte del desconocimiento de la gente. El aquí y ahora, sin tener en cuenta el pasado. Y el pasado está ahí, muy cerca.

En 2009, sin ir más lejos. El año de la gripe porcina (que se originó en EEUU, por cierto, en California para ser más exacto) y a la que nadie llama "gripe estadounidense" como sí hace EEUU con "el virus chino". Ese año la directora general de la OMS era Margaret Chan, de Hong Kong, y fue apoyada para el cargo por todo Occidente, también por China. Cuando se extendió la gripe porcina se acusó a la OMS de ser "demasiado alarmista". Cuando se logró controlar, habían muerto entre 150.000 y 575.000 personas, cogiéndome tanto a la banda más baja (la de los gobiernos) y la banda más alta (la de los epidemiólogos).

En 2014 ocurrió el brote de ébola en África occidental. También era Chan la directora general, reelegida. Se acusó a la OMS de "arrastrar los pies" a la hora de declarar la emergencia sanitaria aunque el número de muertos fue mucho menor: unas 11.000 personas.

¿Se podría argumentar que se sigue la estela de crítica contra la OMS iniciada con el ébola? Para nada. Porque entonces no hubo ataques personales contra la directora general, y ahora sí. Esa es la diferencia. Y son ataques, también, racistas. "Soy una persona negra, y muy orgullosa de ello. No me importa que me llamen negro. Lo soy". Esta ha sido la respuesta del director general de la OMS. Y por ello la Organización para la Unidad Africana ha acudido en bloque a defenderle. Seguro que era algo que los occidentales no esperaban. Porque, de rebote, se refuerza la unión africana en estos tiempos y si ya la OUA había dado un paso crucial al pedir ayuda a China con la pandemia, a partir de ahora será mayor. Porque lo que ha dicho la OUA es clave: "África ha sido insultada". Esto es, también, Occidente. El colonialismo occidental que subyace en su comportamiento.

Estos son algunos ejemplos de lo que digo, para no aburrir con todos.




La prepotencia y arrogancia neocolonial de Occidente es eso, neocolonial. Es evidente que la OMS no es perfecta, que se puede y se debe criticar su papel -en ocasiones subordinada a los intereses de las grandes farmacéuticas, es decir, a los gobiernos (especialmente EEUU) que defienden a las farmacéuticas- pero no hay que olvidar que desempeña un papel de coordinador más que otra cosa. La campaña de Occidente contra la OMS enmascara que Occidente, el muy "democrático" Occidente, se está hundiendo en su misma mierda. Especialmente, EEUU, cuya actitud frente al coronavirus es, ya, la peor del mundo. Porque a día de hoy son 432.438 los afectados y 14.808 los muertos los que se contabilizan (si es que hay que hacer caso de sus cifras, por utilizar el mismo criterio que ellos utilizaron con China). Y subiendo.

Lo he dicho y lo repito: Occidente actúa con tres arrogancias, racial, cultural e ideológica. Las tres se resumen en una sola cosa: neocolonialismo. Por eso tiene miedo por lo que está ocurriendo, porque se diluye su poder, porque cada vez son menos quienes le siguen. Y por eso tiene miedo, además, a lo que ocurra este 2020 en la ONU y sus agencias.

Adiós, Occidente, adiós.

El Lince