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lunes, 18 de mayo de 2020

Una lección de dignidad y dos apuntes

Bélgica, hospital Saint-Pierre de Bruselas. Recibimiento de médicas, enfermeras, ayudantes de logística, personal de limpieza, administrativas y bomberos (representantes elegidos en asamblea) a la primera ministra belga durante su visita el sábado pasado.



 Comienza una semana importante por dos razones:

1.- Hoy y mañana tiene lugar en la Asamblea Mundial de la Salud la reunión anual sobre sanidad en el mundo. Como no va a ser presencial, sino telemática, en vez de la semana larga que suele durar va a circunscribirse a estos dos días y no hace falta ser muy listo para adivinar el monotema: el coronavirus.

Occidente en pleno ha cerrado filas para exigir una "investigación independiente" tanto sobre la OMS como sobre China. Independiente ya sabéis lo que quiere decir: que la dirijan ellos. El objetivo es en lo que desde siempre han insistido: culpabilizar a China -y no a ellos por la destrucción de lo público en beneficio de lo privado- del desastre sanitario que está suponiendo. Y en el caso extremo, y es a lo que apuntan países como EEUU, Australia, Gran Bretaña e, incluso, Francia, según los estatutos de la AMS se podría, condicional, enviar a China a la Corte Internacional de Justicia de La Haya como culpable de la pandemia. No perdáis de vista este asunto. Pero aunque así fuese, improbable porque contaría con la oposición de la propia China y de Rusia (y el tema tiene que pasar por el Consejo de Seguridad de la ONU), supondría un "enganche legal" a la propaganda occidental para desviar sus propias responsabilidades (en estos momentos son 315.000 los muertos, de los que 237.000 son en esos cuatro países junto a algún otro como España, Italia, Brasil o Alemania que también apoyan la "investigación independiente"; es decir, solo en estos 8 países se acumula el 75% de los muertos). Y lo curioso del caso es que todos los países, todos, están violando las normas sanitarias mundiales con la pandemia.

Va a ser interesante lo que ocurra porque pondrá de relieve quién está con quién, dado que la votación es pública.

2.- Esta semana da comienzo el Congreso Nacional del Pueblo en China, previsto inicialmente para febrero y que se pospuso hasta ahora. Mientras que la pandemia ha resaltado las fortalezas y debilidades de China, está mostrando solo las debilidades occidentales, por lo que a medida que se reconoce en todos los estamentos la pérdida de hegemonía occidental se muestra más la agresividad neocolonial de este mismo Occidente, tanto en EEUU como en la moribunda Europa.

Es por lo que en EEUU se está viendo el resurgimiento del macarthismo contra el Partido Comunista chino y la constante reiteración de "China comunista", que está también resonando como el eco en Europa.

En el Congreso Nacional del Pueblo se tiene que conocer el plan económico de China para este año, así como los datos de cómo la pandemia ha afectado al empleo, a la industria y, en general, a la economía china. En cuanto al empleo, aunque ha sido golpeado -ni comparación con lo que está ocurriendo en Occidente- se dice que está en el 6% (cifra oficial) aunque otros lo elevan al 10% (cifra no oficial). Y un dato muy, pero que muy importante: se espera un impulso a la política "Hecho en China 2025", cuyo mascarón de proa es la tecnología de 5ª generación. Esta es la razón por la que ahora Trump ha vuelto a arremeter contra Huawei.

El Lince

lunes, 20 de abril de 2020

La tierra es plana

Seguro que os sorprende, pero he llegado a esta conclusión después de todo lo que se lee por ahí, supuestos "progres" incluídos, sobre la muerte del neoliberalismo -que no del capitalismo-, la forma de afrontar el futuro geopolítico -con el evidente giro hacia el Este-, europeo -con una UE aún más zombi que antes- y local.

Cualquiera que se atreva a aseverar que hay otras salidas o -parafraseando a Sartre ya que el pasado 15 de abril hizo 40 años de su muerte- afirme que "hay otro mundo, pero no está en este" está abocado a la quema por la Inquisición. Es como criticar al "gobierno de progreso" español, porque de inmediato te colocan en el mismo bando que los fascistas. Sin pretender comparación alguna, es como cuando Galileo intentó defenderse en el juicio a que fue sometido diciendo a sus acusadores que mirasen por el telescopio para observar el cielo y fue respondido diciendo que no, que ya tenían la teoría en "las sagradas escrituras".

Y las sagradas escrituras son ahora el capitalismo y el mantra (alguien me ha dicho que utilizo mucho esta palabra, por lo que la explicaré: el mantra es una oración -hindú o budista- que se repite inmunerables veces) "democrático". China ha puesto de relieve que no, que ni lo uno, en su sentido clásico, ni lo otro. Pero da igual. En cuanto se propone alguna otra cosa, rápidamente la acusación es de "totalitario". Y a la hoguera. Bueno no, ahora hacen como con Galileo: o te encierran o te ningunean.

Con la pandemia, los empresarios han demostrado que son terraplanistas, insistiendo una y otra vez que el cierre de fábricas y actividades comerciales es más grave que las muertes y los contagios. ¿Mirar por el telescopio? Eso no va con ellos. Pero sí pedir y exigir al Estado que acuda en su ayuda con dinero público. Eso sí, pero que ese dinero vaya para sanidad no. Y muchos gobiernos están totalmente pendientes de lo que dicen.

Con la pandemia, los gobiernos europeos siguen insistiendo en la viabilidad y fortaleza de la UE demostrando que son terraplanistas después de constatar cómo se ha negado a los países más afectados ayudas sin condiciones de préstamo, actuando igual que siempre y con Grecia como referente de lo que ocurrió y ocurrirá. Pero también son terraplanistas los países más afectados (Italia y España, sobre todo, pero también Francia y Bélgica) cuando andan hablando de un "plan de reconstrucción" que abordaría algunas medidas de reforma que suavicen el desastre pero que ni lo niegan ni lo evitarán otra vez en el futuro. Debe ser por eso que según las encuestas (no conozco ninguna en el Estado español) en Francia el 74% (¡ojo!) dice que tiene miedo (39%) de la UE o está desilusionado (35%). O que en Italia el 53'4% (¡también ojo!) dice que o quiere salir de la UE (40%) o solo de la UE pero no del euro (6'1%) o solo del euro pero no de la UE (7'3%).

Como son terraplanistas quienes siguen insistiendo en la campaña contra la OMS. ¿Mirar el telescopio de la batalla que está habiendo entre Occidente y los demás en la nueva geopolítica, que se escenificará este año y el que viene en el control de las agencias de la ONU? Eso no va con ellos. A fin de cuentas el papa Trump y los cardenales británicos y franceses saben, a través de las sagradas escrituras occidentales y sus "valores", que China ha ocultado fechorías con el coronavirus y que las recomendaciones de la OMS, que son eso, recomendaciones, favorecen el modelo chino de cierre empresarial y comercial lo que debilita a Occidente. Como Galileo, mirar por el telescopio para ver lo que pasa con la OMS y lo que hace Occidente con la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPCW) en Siria no tiene sentido porque ahí están las sagradas escrituras occidentales con su verdad.

Como son terraplanistas quienes siguen culpando a China en lugar de ver las ineficiencias, retrasos y demás estropicios que ha provocado la inacción y la prepotencia occidental al haber desperdiciado todo el tiempo que se tuvo desde que se conoció hasta que llegó el coronavirus (los países occidentales han tardado casi 70 días en reaccionar).

Las sagradas escrituras dicen que no puede haber equivocación tras 30 años de neoliberalismo, por lo que los herejes son quienes hablan de la maldad de un sistema ineficaz haciendo apología de la mala fe insinuando otro mundo, que no está en este. Al igual que con Galileo, el dominio de la religión afecta a la experimentación o, traducido, el dominio del "mundo libre" y, en el caso de los "progres", de "lo único posible" hace hoy la misma función.

Así que antes de que me trinquen porque las medidas que ahora han puesto en marcha con la pandemia (¿"libertad-autoritarismo"?) ya no van a desaparecer de nuestras vidas (un ejemplo: ¿alguien se acuerda hoy de que en Euskadi la policía empezó a utilizar pasamontañas por "miedo a ser reconocidos y que ETA atentase contra ellos" y que ahora es la norma en todas las policías cuando, por no haber, ya casi ni hay manifestaciones?), hago autocrítica y me ratifico en la doctrina oficial: la tierra es plana.

El Lince

jueves, 9 de abril de 2020

100 días

Hoy se cumplen 100 días desde que China anunció oficialmente a la Organización Mundial de la Salud el brote de coronavirus en Wuhan. 100 días que han cambiado el mundo, sin la menor duda. Y como os he venido diciendo, ante la ineficacia y derrumbe del muy "democrático" Occidente, las culpas ahora ya no se están dirigiendo tanto hacia China, que también, como a la propia OMS.

La campaña contra la OMS es ya seguida, sin distinción, en todos los países occidentales aunque no se llega, aún, a amenazar con retirar los fondos como sí ha hecho EEUU. Volvemos a lo de siempre, dinero. El capitalismo no entiende otra cosa, y Occidente mucho menos. Capitalismo y ganancias. Es decir, como la OMS nos critica, vamos a dejar de darle dinero y así nos garantizamos que no nos critique. Porque, además, no solo está dirigida por un negro sino que, además, es un negro muy progresista, africano y no hay nada mejor que eso para ocultar nuestro propio fracaso. Aquí, en el Estado canalla más conocido como España, tenéis un buen ejemplo en esto.

Es una muestra, porque no es el único. En Italia están criticando a cuatro bandas, criticando no solo a la OMS sino a China, a Rusia e, incluso, a Cuba. En Francia, son la OMS y China. En Gran Bretaña otro tanto. En Alemania, lo mismo. Ya lo comenté hace tiempo. Los medios de propaganda hacen muy bien su trabajo, sin duda. Pero el péndulo de la historia sigue funcionando, al igual que Foucault demostró con su péndulo en 1851 la rotación de la tierra: la tierra gira, aunque no nos demos cuenta. Y ahora estamos girando hacia el Este y sí nos damos cuenta. Por eso Occidente tiene miedo. Y de ahí las campañas para asustar.

La crisis sanitaria es histórica; la económica, también. Pero por este orden. Aunque el capitalismo invierta los términos porque le interesa lo segundo y no lo primero. Pero como la realidad es tozuda y no se puede ocultar, hay que desviar la atención. Y como lo de China ya hace aguas por su comportamiento solidario (y también comercial), hay una víctima más propiciatoria: la OMS. Porque la gente no sabe lo que es, en primer lugar. Y a alguien hay que culpar no vaya a ser que nos culpen a nosotros, dicen. Es el nuevo chivo expiatorio de Occidente ante su desastrosa gestión.

Y la crítica no es solo contra la OMS como institución, sino contra su director general en particular. Un ejemplo.


Este hombre es Tedros Adhanom Ghebreyesus, etíope, microbiólogo reconocido, director general de la OMS. En él se están personalizando todas las críticas. Pero...

Está la historia, que la histeria Occidental olvida porque parte del desconocimiento de la gente. El aquí y ahora, sin tener en cuenta el pasado. Y el pasado está ahí, muy cerca.

En 2009, sin ir más lejos. El año de la gripe porcina (que se originó en EEUU, por cierto, en California para ser más exacto) y a la que nadie llama "gripe estadounidense" como sí hace EEUU con "el virus chino". Ese año la directora general de la OMS era Margaret Chan, de Hong Kong, y fue apoyada para el cargo por todo Occidente, también por China. Cuando se extendió la gripe porcina se acusó a la OMS de ser "demasiado alarmista". Cuando se logró controlar, habían muerto entre 150.000 y 575.000 personas, cogiéndome tanto a la banda más baja (la de los gobiernos) y la banda más alta (la de los epidemiólogos).

En 2014 ocurrió el brote de ébola en África occidental. También era Chan la directora general, reelegida. Se acusó a la OMS de "arrastrar los pies" a la hora de declarar la emergencia sanitaria aunque el número de muertos fue mucho menor: unas 11.000 personas.

¿Se podría argumentar que se sigue la estela de crítica contra la OMS iniciada con el ébola? Para nada. Porque entonces no hubo ataques personales contra la directora general, y ahora sí. Esa es la diferencia. Y son ataques, también, racistas. "Soy una persona negra, y muy orgullosa de ello. No me importa que me llamen negro. Lo soy". Esta ha sido la respuesta del director general de la OMS. Y por ello la Organización para la Unidad Africana ha acudido en bloque a defenderle. Seguro que era algo que los occidentales no esperaban. Porque, de rebote, se refuerza la unión africana en estos tiempos y si ya la OUA había dado un paso crucial al pedir ayuda a China con la pandemia, a partir de ahora será mayor. Porque lo que ha dicho la OUA es clave: "África ha sido insultada". Esto es, también, Occidente. El colonialismo occidental que subyace en su comportamiento.

Estos son algunos ejemplos de lo que digo, para no aburrir con todos.




La prepotencia y arrogancia neocolonial de Occidente es eso, neocolonial. Es evidente que la OMS no es perfecta, que se puede y se debe criticar su papel -en ocasiones subordinada a los intereses de las grandes farmacéuticas, es decir, a los gobiernos (especialmente EEUU) que defienden a las farmacéuticas- pero no hay que olvidar que desempeña un papel de coordinador más que otra cosa. La campaña de Occidente contra la OMS enmascara que Occidente, el muy "democrático" Occidente, se está hundiendo en su misma mierda. Especialmente, EEUU, cuya actitud frente al coronavirus es, ya, la peor del mundo. Porque a día de hoy son 432.438 los afectados y 14.808 los muertos los que se contabilizan (si es que hay que hacer caso de sus cifras, por utilizar el mismo criterio que ellos utilizaron con China). Y subiendo.

Lo he dicho y lo repito: Occidente actúa con tres arrogancias, racial, cultural e ideológica. Las tres se resumen en una sola cosa: neocolonialismo. Por eso tiene miedo por lo que está ocurriendo, porque se diluye su poder, porque cada vez son menos quienes le siguen. Y por eso tiene miedo, además, a lo que ocurra este 2020 en la ONU y sus agencias.

Adiós, Occidente, adiós.

El Lince