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jueves, 29 de septiembre de 2022

Despertar llamando a la tierra

El triunfo del neofascismo en Italia no es único: Austria, Chequia, Eslovenia, España, Estonia, Francia, Letonia y Suecia son, por ahora, otros países europeos donde el neofascismo tiene un importante papel. A ellos hay que sumar Lituania, Polonia y Hungría, con fuerzas cuasi neofascistas (más claro en los dos países primeros que en el último). Es decir, la mitad de los países de la Unión Europea tienen fuerzas neofascistas muy potentes y en posiciones de gobierno. 

Centrados en Italia, hemos perdido de vista lo ocurrido en la República Checa, donde el neofascismo ha barrido en las elecciones municipales. En 8 de las principales 13 ciudades ha ganado, aunque no en Praga ni en Brno, las dos más grandes del país. Al igual que en Italia, el discurso ha sido doble: el rechazo a las decisiones de la plutocracia de Bruselas, con especial referencia a la crítica por las sanciones a Rusia (el origen de la crisis energética de Europa), y la "lealtad euroatlántica". No obstante, al ser elecciones locales, el primer aspecto fue determinante.

No han sido los únicos: el ascenso de las formaciones locales ha sido muy importante también. 

Con ser significativo, lo otro es que la caída de la pretendida "izquierda" fue generalizada, perdiendo casi el 70% de los concejales y alcaldes que tenía. 

Esta va a ser la tendencia en toda Europa ahora. Y eso tiene que ver con el deplorable papel de toda esta peña desde hace años.

Un ejemplo de lo que está pasando está en Alemania, donde Die Linke (La Izquierda) se acaba de dividir como consecuencia de la postura a adoptar con respecto al apoyo a Ucrania. Si ya estuvo a punto de perder su representación parlamentaria en las últimas elecciones, ahora va a desaparecer del todo. Tras ella van a ir todas las demás fuerzas similares. El día 17 convocó una movilización general en el país que fue un absoluto fracaso. Sin paliativos.

El movimiento contra el empobrecimiento ciudadano como consecuencia de la miserable actitud seguidista respecto a EEUU con Ucrania no está siendo ni recogido ni capitalizado por esta gente, sino por el neofascismo. Donde se está en el gobierno se apuesta por el asistencialismo (ayudas puntuales sin cambios estructurales) y no se oculta el malestar con las movilizaciones populares, mientras que donde no se está, simplemente, se ha desaparecido y no hay capacidad de convocatoria ninguna. 

Están tan subordinados al capital que cuando hablan de "justicia social" no son creíbles, mientras que esa credibilidad se la está llevando el neofascismo y sus apariencias de hacer frente a Bruselas y lo que representa. Por utilizar una terminología marxista, las masas ya no están con la pretendida "izquierda" sino frente a ella. Y, por seguir con Marx, hay que tener cada vez más en cuenta que tan perjudicial para el movimiento emancipatorio es el enemigo secundario (esta pretendida "izquierda") como el enemigo principal.

Nos costará despertar, desde luego. Y solo es posible rompiendo la doble jaula: la UE y la OTAN. 

Original y versión, misma música, distinta letra, mismo mensaje.




Hablando de despertares y de llamar a la tierra cuando se está en la luna, o en Neptuno, vaya usted a saber, perdidos en otra dimensión, hay que hablar de los rusos: después de bombardear la planta de energía nuclear que ocupan en "el país 404" y después de hacer fosas comunes en las que ponen cruces y los nombres de los enterrados, ahora van y sabotean sus propios gasoductos. Más tontos, imposible. O más marcianos. 

Y esto no va por los rusos precisamente y tiene que ver con lo primero de este escrito.

El Lince

lunes, 19 de abril de 2021

Elogio de la estupidez (3)

Esto de ser un gran pensador agota. Mucho. Ya sabéis de mi afán por pasar a la historia escribiendo el  "Elogio de la estupidez" y que, como sabéis también, es una obra que está inspirada en el "Elogio de la locura" de Erasmo de Roterdam. Pues bien, he terminado el capítulo tercero de mi gran obra, que pasará a la posteridad.

En este capítulo hablo de mis héroes que son, ni más ni menos, que dos agentes secretos rusos. Lo de secretos es un decir porque dicen que fueron quienes intentaron envenenar con el super letal gas Novichok (ese que no mata ni a una mosca) a un ex agente ruso y a su hija en Gran Bretaña y ahora dicen que fueron quienes causaron la explosión de un almacén militar en la República Checa. Digo que son mis héroes porque todo el mundo sabe quiénes son y, a pesar de ello, andan por ahí haciendo diabluras. Y digo que son mis héroes porque no se puede ser más torpe al ir dejando pistas y rastros por donde pasan para que todo el mundo sepa que son ellos.

Este capítulo hace un muy concienzudo análisis sobre estos dos agentes y sobre el Estado que les patrocina. Porque o bien su torpeza lo que hace es poner de manifiesto la mayor torpeza, aún, de los países donde actúan o es que Rusia no tiene más agentes secretos que estos dos, por eso son chicos para todo y lo mismo se pasean por Praga (supongo que no evitarían entrar en algún museo) o por Londres (donde harían lo mismo). A fin de cuentas, el pueblo ruso es bastante culto (herencia soviética) y, sobre todo, como buenos facinerosos saben que los museos son excelentes cuevas de ladrones que exhiben lo que ha sido saqueado a otros pueblos. Y el Museo Británico está en muy buena posición en eso de mostrar lo que los británicos han robado a otros pueblos.

Lo más curioso del caso es que esa explosión ocurrió en 2014, que el gobierno checo acusó directa y oficialmente, después de una investigación, a la empresa propietaria por "negligencia". Y ahora los responsables son mis héroes. Mira tú. Así, por sorpresa.

Estos dos agentes poco-secretos acaban de hacer un flaco favor a su país porque la República Checa, en represalia, no va a utilizar la vacuna Sputnik contra el coronavirus, no va a terminar una central nuclear con tecnología rusa (os apuesto una cerveza a que la terminará una empresa de EEUU) y ha expulsado a diplomáticos rusos. ¡Maldita sea! Rusia otra vez sin dinero, con lo que lo necesita por culpa de dos agentes torpes. Ni Pepe Gotera y Otilio lo hubiesen hecho mejor.

Y como todo el mundo sabe quiénes son estos dos agentes poco-secretos rusos se les da a conocer junto a sus fechorías una hora después -sí, una hora después- de que en Bielorrusia se hiciese público un complot para matar a Lukashenko. Esto no tendría nada de particular si no fuese porque quien ha descubierto el complot ha sido el servicio secreto ruso, con la colaboración del KGB bielorruso.

O sea, que si el servicio secreto ruso es tan eficaz ya me diréis qué hacen estos dos agentes poco-secretos en sus filas salvo que los tengan para poner en ridículo a todos sus colegas occidentales, que todo puede ser. Si no son capaces de coger a dos chapuzas cómo vamos a creer lo que dicen los servicios secretos occidentales, tan serios y profesionales desde aquello de las "armas de destrucción masiva en Irak", sobre cualquier cosa, ya sea la interferencia rusa en las elecciones de EEUU, en toda Europa, en el Ártico o en Júpiter. Y añadid lo que queráis.

Lo interesante de mi análisis es que entro a comparar a mis dos héroes con sus colegas rusos y bielorrusos. Que una operación como la de matar a Lukashenko haya sido ocultada con la estupidez checa dice mucho de que es cierta. Y también lo rápido con que EEUU lo ha desmentido, porque resulta que uno de los detenidos es ciudadano estadounidense.

Estamos en la práctica habitual de los Estados en este tipo de casos (menos con mis héroes, que todo el mundo sabe quiénes son y para quién trabajan): la negación plausible. O sea, negar que han estado detrás de todo. Como EEUU hizo tras el atentado contra Maduro en agosto de 2018 utilizando unos drones. En el caso de mis héroes, Rusia ha pedido oficialmente que se presenten las pruebas contra los dos agentes poco-secretos y los checos han dicho que nanai, que no las proporcionan pero que las tienen y que son ellos.

La República Checa está en la misma senda que el resto de Europa, fortaleciendo el frente anti-ruso aunque sea con payasadas. Destruye estatuas de los generales soviéticos que liberaron Praga de los nazis, por ejemplo, y ponen las de los colaboracionistas de los nazis. La UE ni habla ni siente. EEUU aplaude. Otra muestra de que la "gran esperanza para la democracia" que representa Biden (Lula dixit) va a hacer que echemos de menos a Trump.

El Lince