Ankara va, Alaska viene
En la penúltima entrada, antes de irme unos días, hablaba de la cumbre de la OTAN que se celebraba en Ankara (Turquía) y añadía que lo que allí dijese o callase EEUU iba a ser determinante para que Putin, en concreto, se caiga definitivamente del burro o siga insistiendo en la cuadradura del círculo del acuerdo con EEUU, eso del "espíritu de Anchorage (Alaska)" que solo está en su cabeza y en la de los euroatlánticos porque hasta el propio EEUU lo rechaza.
Aparentemente, allí lo que se decidió fue institucionalizar la estrategia de resistencia frente a Rusia, dando una imagen de unidad con aquello del "apoyo inquebrantable" al país 404, antes conocido como Ucrania, con el compromiso de alcanzar los 70.000 millones de euros en asistencia militar en 2027 (y el compromiso más lejano de otros 70.000 para el 2028), así como "ampliar la cooperación en la industria de defensa" -sobre todo en la producción de drones- y "ayudar a Ucrania a desarrollar la capacidad de fabricar sistemas de misiles Patriot". La imagen del majara Trump y del bufón Zelenski juntos debería haber sido suficiente para que los euroatlánticos, Putin en concreto, se cayesen del burro. Pero no. Y más cuando está en marcha una nueva ronda de sanciones contra Rusia impulsada por el propio Trump, que acaba de decir, ayer, día 19, que "los republicanos deberían incluir a Irán en el proyecto de ley de sanciones contra Rusia", añadiendo que "la propuesta [de sanciones del rusófobo recién muerto Lindsey Graham] es muy importante". Porque, además, Trump presionó a la OTAN para que se comprometiera a un aumento acelerado del gasto militar y del armamento. Contra quién está claro.
El Kremlin sigue insistiendo en la cuadratura del círculo con lo del "espíritu de Anchorage" y ahora va y dice que "casi un año después de la cumbre ruso-estadounidense en Alaska, el "espíritu de Anchorage" sigue siendo un elemento clave en el proceso de paz ucraniano" y que "Rusia se ha aprovechado al máximo del mismo".
Puede ser que yo no me entere de nada. Puede ser. Pero o bien esto se interpreta como más de lo mismo, la negativa de los euroatlánticos (Putin incluido) a enfrentarse a EEUU, o como el penúltimo intento de apostar por un muerto con la esperanza de que quede en el imaginario colectivo lo de "positivo" que haya tenido, si es que lo ha tenido, semejante engendro. Es decir, que alguien del Kremlin ya ha visto que la cosa no da más de sí, aunque harán todo lo posible y lo imposible por negar la realidad. Es un discurso para consumo interno, preparando a la gente para las elecciones del 20 de septiembre y que no haya mucha erosión en el apoyo a Putin y a Rusia Unida. Para eso, entre otras cosas, se está desviando la atención hacia la inmigración, como en otros países occidentales, y dando pábulo a los discursos xenófobos y neofascistas como los que representa el Partido Liberal Democrático, entre otros, y en quienes se confía el que arrebaten al Partido Comunista la segunda plaza entre el electorado. Eso pone de manifiesto hacia dónde va Rusia a nivel político interno.
Pero voy por partes. La cumbre de la OTAN en Ankara considera a Rusia como la única amenaza a largo plazo para la OTAN y garantiza la financiación de la guerra contra ella a través del país 404 durante al menos dos años (140.000 millones de euros). Nada nuevo. ¿O sí? Porque el que los EEUU de Trump lo aprobasen deja en muy mal lugar a los euroatlánticos y toda su parafernalia sobre el "espíritu de Anchorage". Los alarmistas de siempre, los que temen que la guerra nuclear esté a la vuelta de la esquina, dicen que la OTAN "ha subido la apuesta acelerando la guerra contra Rusia". Y lo argumentan en las inversiones en defensa, en la industria militar y el apoyo al país 404. Pueden decir lo que quieran, pero no hay dinero ni lo habrá ni a corto ni a medio plazo. El país 404 es la sangría de Europa, y más cuando Irán sigue manteniéndose firme con Ormuz y en el hipotético caso de que ceda, el tránsito petrolífero y gasístico tardará al menos un lustro en normalizarse. El compromiso de Ankara es alcanzar el 5% del PIB para gastos de defensa... para el 2035. Mucho suponer que Europa llegue hasta ese año. Porque es Europa la que está sosteniendo la OTAN.
Hace cuatro años me invitaron, como ponente, a participar en la constitución de la Coordinadora Estatal Contra la OTAN y las Bases y mantuve que es más importante abogar por la salida de la UE que por la salida de la OTAN. No creo haberme equivocado. Y mucho menos cuando en el apartado 3 de la declaración final de Ankara se dice lo siguiente: "Los aliados europeos de la OTAN y Canadá, en colaboración con Estados Unidos, asumen una mayor responsabilidad en la defensa de la Alianza del Atlántico Norte, una Alianza modernizada. Estamos construyendo el futuro: una Europa más fuerte, con una OTAN más fuerte". El orden de los factores aquí sí es importante, y lo importante es Europa. Obsérvese lo de "en colaboración con EEUU". Significativo. Y un dato curioso cuando menos: desde la cumbre que se celebró en Madrid en 2022, China siempre ha estado incluida -como amenaza, por supuesto- en la declaración final de la OTAN, pero en esta ocasión no habla para nada de China. Sin embargo, un día después del término de esta cumbre de la OTAN en Ankara el zombi conocido como Unión Europea arremetió contra China calificándola de "enemigo". Sobre eso irá la siguiente entrega.
La cumbre de la OTAN no fueron más que palabras: no hay ninguna iniciativa que vaya más allá del conflicto, que se alarga hasta el año 2027 como poco (con la aquiescencia de Rusia). Nada de diálogo. La imagen de la OTAN es que abandonan por completo la búsqueda de una solución política a las cuestiones que planteó Rusia hace mucho tiempo, la última vez en diciembre de 2021. La imagen de la OTAN es que apuesta por prolongar la guerra para así ganar tiempo para el rearme de Europa mientras busca imponer el máximo coste militar, económico y político a Rusia mediante sanciones, ataques con drones y misiles de largo alcance y un continuo desgaste en el campo de batalla.
Aquí entra EEUU. El anuncio de Trump de que el país 404 eventualmente tendría la capacidad de producir sistemas de misiles Patriot fue políticamente simbólico y así es como parece que lo ha interpretado Rusia. Salvo que se fabriquen en cualquier país europeo de la OTAN y se transfieran después al país 404. Pero a eso Rusia no dice nada. O bien da por hecho que no será así.
En cualquier caso, la OTAN sigue insistiendo en la "capitulación rusa", algo que los psicópatas y drogadictos que nos gobiernan (porque nos dejamos) han expresado una y otra vez. Pero una cosa son los deseos y otra la realidad, como se está demostrando en los constantes avances rusos. Por eso lo que hay que interpretar de esta cumbre de la OTAN es que se intenta ganar tiempo para el rearme, donde los gobiernos de todo tipo están aumentando los presupuestos de defensa, expandiendo la capacidad industrial y reconstruyendo sus ejércitos. Y eso no se puede hacer de la noche a la mañana. Eso son años. Como poco, hasta 2035 y ellos mismos lo dicen así. Mucho tiempo y van a pasar muchas cosas. Entre otras ¿existirá para entonces Europa tal como la conocemos?
Por eso la cumbre de la OTAN ha dejado claro que el país 404 es su "baluarte estratégico" para lograr todo lo anterior añadiendo que "Ucrania contribuye a la seguridad transatlántica". Pues muy bien, palabras y solo palabras. Porque no hay un pero, sino muchos. Desde la desaparición de la URSS, y subida en la ola de EEUU, la OTAN ha establecido una doctrina en la que la superioridad tecnológica, las armas de precisión, la maniobra rápida y las campañas decisivas son suficientes para derrotar a un enemigo. Han vivido de la ilusión de machacar a los débiles (Libia, por ejemplo). Y no han tenido, ni tienen, en cuenta, que Rusia no es débil. De lo poco que queda del pensamiento soviético en la Rusia de hoy, el pensamiento militar ruso siempre ha considerado el tiempo, el espacio, la movilización industrial, la profundidad operacional y el desgaste no como signos de fracaso estratégico, sino como instrumentos de victoria.
Así que aquí estamos, con una OTAN que quiere atacar pero que no sabe cómo salir de la guerra que impone Rusia. Sí, insisten en lo de los drones y en el ataque "a la profundidad estratégica de Rusia", pero eso, hoy por hoy, son más efectos propagandísticos que reales aunque hagan un daño relativo. Suponiendo que alguien en Occidente tuviese medio milímetro de cerebro, vería que la cosa no se centra en las ganancias territoriales, que las hay por parte de Rusia, sino en la destrucción sistemática del poder de combate del enemigo, que es lo que hace Rusia. El territorio se puede recuperar. Los soldados experimentados, los oficiales entrenados y el equipo escaso son mucho más difíciles de reemplazar. Esto es algo que ni Occidente, ni por supuesto la OTAN, entienden. Y la OTAN ya no tiene mucho más que ofrecer porque sus "wunderwaffen", sus armas maravillosas arden maravillosamente bien. Una tras otra. Por mucho que se rearmen, por mucho que amenacen, están muy por detrás de Rusia en casi todo lo armamentístico. Y, además, necesitan las tierras raras de China, a la que Europa acaba de calificar de "enemigo". ¿De verdad alguien cree en todas esas tonterías que dicen?
Así que no hay que hacer mucho caso de lo que dice la OTAN. ¿La alianza militar más poderosa del mundo? Cuentos. Porque enfrente tiene a una potencia nuclear aunque esta potencia se desespera porque EEUU no la hace casito. Y ni una ni otra van a usar las armas nucleares. Pese al miedo que algunos tienen y difunden.
Lo más alucinante es que ahora, como he dicho más arriba, todavía hay una campaña diseñada desde el Kremlin alabando el "espíritu de Anchorage". Alucinad: "A pesar de la falta de acuerdos firmados, la reunión entre Vladimir Putin y Donald Trump transformó la situación del conflicto". Porque "Moscú está recibiendo señales de Estados Unidos de que Washington pretende continuar sus esfuerzos de mediación en Ucrania" aunque eso no será hasta que esté "resuelta la situación en el Golfo Pérsico, que aún dista mucho de ser estable". El lenguaje que el Kremlin utiliza no es inocente: evita cualquier crítica a EEUU que, junto con el IV Reich sionista -antes conocido como Israel-, son los causantes de la agresión que ha desencadenado eso de que "la situación en el Golfo Pérsico no es estable".
Como no es inocente decir que "la etapa diplomática a la que alude el "espíritu de Anchorage" ha reportado considerables beneficios a Rusia" porque "juzgar esto según la escala de si se logró la paz o no es un error porque lo que hay que tener en cuenta es si el equilibrio de poder ha cambiado". Si se refieren a lo que dice el punto 3 de la declaración de la OTAN que os he puesto, aciertan. Si no, supongo que vosotros estáis como yo, un poco perplejos, así que no está de más que nos lo expliquen: "Rusia inicialmente no se hacía ilusiones sobre la plena implementación de los acuerdos: la resistencia de Europa y de los opositores de Trump dentro de Estados Unidos era demasiado fuerte. Por lo tanto, la tarea clave se veía de otra manera: lograr la retirada de Estados Unidos de la fase activa del conflicto, o al menos reducir radicalmente su participación en él. Once meses después, podemos afirmar que este objetivo se ha logrado en gran medida. Si bien los estadounidenses siguen compartiendo datos de inteligencia satelital y vendiendo armas a los europeos para Ucrania, este nivel de colaboración es muy diferente al de la administración Biden, cuando Washington era el principal donante y coordinador".
Por utilizar un dicho castellano, quien no se contenta es porque no quiere. U otro: nada es verdad ni mentira, todo depende del color del cristal con que se mira. Y si no, que se lo pregunten al ministro de Exteriores ruso, que lleva meses desgañitándose contra el "espíritu de Anchorage". Igual es porque no cree ni en espíritus ni en fantasmas y por eso va por ahí con camisetas de la URSS.
Es alucinante que el Kremlin siga insistiendo en que "hemos extraído el máximo provecho del "espíritu de Anchorage" dado que hemos logrado, de alguna manera, facilitar la vida de los soldados en el frente, aliviar la carga de nuestros fabricantes y ganar tiempo y recursos. Además, no detuvimos los combates, no le dimos al enemigo un respiro para que reforzara sus fuerzas, pero al mismo tiempo, nosotros mismos pudimos invertir recursos teniendo en cuenta que podría avecinarse un conflicto mucho más grave, que requeriría gastos incomparablemente mayores". Puede que estemos ante la botella medio llena o medio vacía, en la que cada uno ve lo que le interesa, por añadir otro dicho.
La cumbre de la OTAN no es otra cosa que una representación teatral en la que los espectadores, nosotros, o nos asustamos (muchos) o nos reímos (pocos). Sí, la OTAN se ha crecido con la inacción rusa: ha atacado la tríada nuclear rusa, ha infligido daños, considerables o no, a las minas y las instalaciones de exportación rusas, y ha normalizado la piratería en alta mar. Ante ello, Rusia ha hecho la vista gorda y ha ido retrasando, una y otra vez, sus famosas y fantasmagóricas "líneas rojas". Es sabido que Rusia reacciona tarde y muy lentamente. Como con lo del acuerdo de granos firmado en 2022 con la ONU y que Rusia, pese a haber dicho por activa y por pasiva desde 2023 que la ONU no lo cumple, no lo ha denunciado. Otra de sus líneas rojas que no son líneas rojas aunque ahora esté atacando los puertos del país 404, sobre todo el de Odesa. Si es un cambio, tres años más tarde, no está mal. Otro dicho: nunca es tarde si la dicha es buena (esto va para los putinistas, para que se puedan agarrar a algo).
Así que las grandes preguntas son: ¿ve el Kremlin la reunión de Ankara como yo, como una representación teatral? y, si no es así y sigue insistiendo en que la amenaza no proviene de EEUU sino de Europa, ¿va a seguir reaccionando tarde y lentamente, como dicen los "siloviki"? Porque si ve esta cumbre de Ankara como una nueva agresión la única salida es la que vienen proponiendo los militares desde hace un año y a la que se oponen los euroatlánticos del Kremlin: abandonar las restricciones e ir a por todas para no dar tiempo al tiempo que busca Europa.
P.D.- Ya que hablo de Libia, aunque sea tangencialmente, aquí está un movimiento espectacular: Libia se acaba de adherir al Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos de China (CIPS), con lo que China se asegura una nueva vía de suministro de petróleo ajena al dólar y eliminando, además, a los bancos (occidentales) intermediarios.
Y ya que hablo de China y de Rusia, un dato que refuerza a los eusoasiáticos frente a los euroatlánticos: el suministro de petróleo ruso a China ha crecido un 31'1% en este primer semestre del año frente a 16'7% durante el mismo tiempo el año pasado. En este mismo semestre, y también según la Administración General de Aduanas de la República Popular China, sus exportaciones de automóviles de pasajeros a Rusia aumentaron un 134'7%. En el mismo tiempo del año pasado fue del 42'6%.
El Lince













