El mapa que tiene importancia
Solo los neocolonialistas, los occidentales, los defensores del jardín, los ignorantes y los pusilánimes no son conscientes de un hecho: Eurasia es el eje sobre el que pivota el siglo XXI. Esto es así desde que en 2008 dos países, Rusia y China, cada uno por su lado y por diferentes motivos, aprovecharon el momento de la gran crisis capitalista -de la que todavía no se ha salido- para impulsar el nuevo mundo que ya está en marcha. Un mundo que tiene su eje en Eurasia. Y todo lo que estamos viendo, y la agudización del declive de la hegemonía occidental, se sustenta en este hecho: Eurasia es el presente y, por supuestísimo, es el futuro.
En unos momentos en los que la ONU es una institución muerta, en los que el derecho internacional es inexistente, hay algunas cosas que adquieren tal relieve que no se las puede, ni debe, dejar pasar. Es el caso de la elección ayer para el Consejo de Seguridad de la ONU de los cinco nuevos miembros no permamentes. Porque lo que ha ocurrido ahí es significativo de la decadencia occidental hasta extremos poco vistos en los últimos años.
La teoría dice que el Consejo de Seguridad de la ONU tiene la responsabilidad principal del mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales porque, a diferencia de las resoluciones de la Asamblea General, que en general no son vinculantes, sus decisiones tienen fuerza legal para todos los Estados miembros. En teoría. Así mismo, tiene autoridad para imponer sanciones, autorizar misiones de mantenimiento de la paz, establecer tribunales internacionales y, en circunstancias excepcionales, autorizar el uso de la fuerza. En teoría, cuando impone sanciones son legales, al contrario de lo que estamos acostumbrados en el lenguaje occidental y, sobre todo, de EEUU y sus vasallos europeos. Las sanciones del CS son las únicas legales. Todas las demás son ilegales según el derecho internacional. Por eso Occidente no hace más que hablar de "orden internacional basado en reglas". Su orden y sus reglas.
Al menos desde 2001, existen crecientes llamados a la reforma del CS porque es más que evidente que su composición ya no refleja las realidades geopolíticas actuales. Es una institución atrapada en el mundo de 1945. Desde entonces, son los países africanos quienes con más ahínco defienden esa postura. Sin éxito, por supuesto.
El CS está compuesto por 15 países, cinco miembros permanentes, con derecho de veto (China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia) y 10 miembros no permanentes elegidos por mandatos escalonados de dos años y que representan zonas geográficas. Junto a esos cinco, Baréin, Colombia, Congo, Letonia y Liberia tienen su puesto hasta 2027. La historia de la que hablo tiene que ver con esos otros cinco que faltan, y que ahora han sido elegidos porque la elección de los no permanentes es cada dos años, luego los que ahora están dentro de dos años serán reemplazados.
La votación para elegirlos es secreta entre los países que forman la Asamblea General. Y aquí es donde ha saltado una doble sorpresa: Alemania no ha sido elegida, como tampoco Filipinas. Estos dos países contaban con todo a su favor, sobre todo la presión occidental -sobre todo europea- en el primer caso, y estadounidense y japonesa en el segundo. La votación ha sido épica, eligiendo a los rivales no patrocinados por Occidente. En el caso de Alemania, la AG se decantó por Austria (el otro representante de Europa elegido ha sido Portugal) por 131 votos frente a los 104 de Alemania, mientras que en el caso de Asia la AG aceptó a Kirguistán y rechazó a Filipinas (142-49).
Por lo tanto, los nuevos países miembros del CS son Austria (131 votos), Kirguistán (142 votos), Portugal (134 votos), Trinidad y Tobago (181 votos) y Zimbabwe (182 votos). Lo serán hasta 2028.
Os explico el caso de Portugal, apoyado no solo por los occidentales sino por los países africanos que mantienen el portugués como una de sus lenguas y Brasil. El caso de Austria es mucho más claro en cuestión geopolítica. Que tres países europeos presenten su candidatura al CS de la ONU es normal, lo que no es normal es que ninguno se achante cuando aparece un "grande", bien sea Italia, o España o, como en este caso, Alemania. Aquí Austria ha mantenido el tipo con una simpleza sorprendente: "somos un pequeño país, neutral y ajeno a la OTAN". Y añadiendo: "y no somos alemanes". Eso ha sido el factor que ha derrotado a Alemania, pese a que este país tiene a la psicópata Annalena Baerbock, ex ministra de Exteriores y supuesta ecologista, presidiendo la Asamblea General hasta septiembre de este año y su poder de intimidación hacia otros países es grande. De hecho, en la ONU se comenta que "Alemania ejerció una presión directa sobre 80 países del denominado Sur Global en busca de apoyo". Pues ni así.
El rechazo a Alemania y a Filipinas indica cómo está el mundo y cuál es el nivel del declive de la hegemonía occidental. Aunque no sirva para nada, es una clara señal de los cambios geopolíticos que estamos viviendo.
En Alemania, el ministro de Exteriores ha dicho que "la amarga derrota se debe al apoyo a Ucrania y a Israel". Es la primera vez en la historia de la ONU en que Alemania queda fuera del CS como miembro no permanente cuando presentaba su candidatura. Pero claro, hay un culpable: Rusia. "El duro revés es consecuencia de la campaña adversa de Rusia por nuestro decidido apoyo a Ucrania. Apoyamos firmemente a Ucrania; Rusia no quiere ver una voz así en el Consejo de Seguridad". La pataleta ha sido esperpéntica, pero demuestra el nivel de psicopatía de los drogadictos que nos gobiernan, porque este tipo ha añadido: "Esta amarga derrota no nos impedirá seguir cumpliendo con nuestra responsabilidad histórica para con Israel". Y en la línea occidental, neocolonial y basada, como no podía ser de otra forma en la "democracia" y en los "valores", ha añadido: "Como resultado, una de las mayores economías del mundo dejará de participar en la toma de decisiones importantes. Además, somos uno de los mayores donantes a la ONU. Si en el futuro no tendremos la influencia que merecemos, cabe preguntarse: ¿por qué deberíamos seguir invirtiendo tanto dinero en la ONU?". ¿Democracia, valores y todas esas tonterías occidentales supremacistas neocoloniales? No me hagáis reír. Esta es Alemania. Esta es Europa. Esto es Occidente.
Que un país de Asia Central, claramente identificado con Rusia y con China, gane por abrumadora mayoría a uno del famoso Indo-Pacífico, ese engendro creado por EEUU, muestra cómo están las cosas. Muestra cómo el Sur Global se está distanciando cada vez más de Occidente, sobre todo cuando en lo que respecta a Filipinas todo Occidente -de forma especial EEUU y Japón- había defendido su candidatura como "el apoyo al lado correcto de la historia porque Rusia y China apoyan a Kirguistán". Sobre todo, porque Filipinas es un bastión de la estrategia de EEUU de enfrentamiento con China. Pues a lo que se ve, el lado correcto de la historia no está con Occidente.
Es cierto el apoyo ruso y chino, por razones diferentes. Rusia, por el pasado soviético; China, porque considera a los países "stán" de Asia Central como elementos importantes para reducir su vulnerabilidad respecto a sus importaciones en caso de conflicto con EEUU.
En cualquier caso, y como he dicho más de una vez, siempre que abordéis cuestiones de geopolítica tened un mapa a mano. Y veréis entonces cuál es el mapa, o la zona del mapa, que realmente tiene importancia. Y no es la occidental.
El Lince

