miércoles, 19 de junio de 2019

Zarmena Waziri 

Hace un mes os comenté que había dado una conferencia en una universidad en la que tuve una discusión con un conocido intelectual europeo, ahora profesor en una universidad mexicana, sobre si el capitalismo chino es "más duro y agresivo" (sic, eso decía él) que el occidental. Desde luego, la respuesta es obvia, pero tenéis un recordatorio, más o menos, en lo publicado unos días después.

Pero allí pasó algo más. Como dice una muy buena amiga, soy una rana que me meto en charcos. Y lo hice. No sólo en el de más arriba, sino en otro: el feminismo. Utilizando el caso de Sudán, y de la icónica foto de una mujer subida en el techo de un coche cantando durante las protestas populares iniciadas en abril, critiqué la forma neocolonial que se tiene de interpretar el feminismo. Yo, un hombre. Y lo hice poniendo un ejemplo del que os hablé también aquí: Fátima Ahmed Ibrahim. Una de las organizadoras me dijo que tenía razón, que era algo en lo que ya estaba el movimiento feminista y, para mi sorpresa, mi aportación se recogió en la declaración final de ese seminario.

Pues hay otro caso de feminista histórica, en este caso afgana, que está en serios problemas por culpa de los mal llamados "progres".

Se trata de Zarmena Waziri, una de las impulsoras de la Organización Democrática de las Mujeres Afganas en 1965, y está a punto de ser deportada desde Dinamarca a su país. Lo dramático del caso es que tiene 72 años y tiene demencia senil.


Y lo más dramático del caso, aún, es que en Dinamarca ha ganado las elecciones un partido socialdemócrata que ha calcado, casi línea por línea, palabra por palabra, el programa xenófobo de corte casi neonazi del gobierno anterior del Partido Liberal.

En unos momentos en los que el avance del fascismo es general, con las excepciones de Bélgica o Chipre, por ejemplo, son casos como este los que marcan algunas diferencias entre las distintas etiquetas. Y las marchas de marzo, o las de abril, o las de noviembre o de cuando sea, si es que han servido para algo, tienen que tener en cuenta estas realidades. Hay mucha gente, en muchas partes, que lleva una vida de lucha, que la ha llevado y que es desconocida totalmente por ese endogámico Occidente que, una y otra vez, no hace otra cosa que mirarse el ombligo.

Hubo una época en la que en Afganistán el gobierno, gracias a la presión de las mujeres, reconoció igualdad en la educación, en los derechos de la familia, en la igualdad de acceso a la atención médica. Zarmena Waziri fue una de esas luchadoras que lo hicieron posible.

El Lince

domingo, 16 de junio de 2019

Marta

Ha muerto Marta Harnecker, una amiga, una maestra. Con ella aprendí a entender el mundo, con ella me formé como intelectual, como militante, como persona. Sus "Cuadernos de educación popular" han sido leídos, releídos, subrayados, devorados. Su "Conceptos elementales del materialismo histórico" ha sido mi libro de cabecera durante años. Guardo como un tesoro su dedicatoria en el libro "América Latina: Izquierda y crisis actual".


Coincidí con Marta Harnecker varias veces, en Cuba. Me la presentó otro amigo, otro maestro también muerto hace unos años: Ernesto Gómez Abascal. Esas veces siempre comíamos juntos y las tertulias se alargaban, y se alargaban... Las discusiones entre el maestro y el alumno sobre Oriente Próximo eran seguidas con avidez por Marta, siempre deseosa de conocer el estado de los movimientos populares en el mundo. Un mundo que Ernesto conocía a la perfección y en el que yo me iba asentando.

Marta no se cansaba de preguntar, de apuntar, de conocer, de analizar. Marta siempre ponía el contrapunto a nuestras casi eternas discusiones con una sonrisa, siempre hacía la pregunta adecuada, la pregunta mordaz. No tenía miedo de reconocer que había cosas que desconocía, y se empapaba de ellas con avidez. No se cansaba de conocer, no se cansaba de analizar, no se cansaba de estudiar. Así ha vivido, así ha muerto. Y gracias a ello muchos, muchas hemos aprendido.

Si ya estaba casi huérfano con la muerte de Ernesto, ahora estoy huérfano del todo.

Hasta siempre, maestra, hasta siempre.

El Lince

viernes, 14 de junio de 2019

El lugar donde crecen las flores

Algunos de mis amigos están estos días decaídos, desanimados y, por qué no decirlo, derrotados. Los resultados de las elecciones europeas, las municipales y autonómicas en el Estado español les han dado de bruces con la realidad, una realidad que sólo ellos no veían. Hace cinco años hablaron de asaltar los cielos y lo único que hicieron fue asaltar los sillones: se desdijeron en todo, desmovilizaron y, a pesar de todas sus renuncias, de todas sus muestras de servilismo, la bofetada es de las que hacen época. Y no lo asumen. De nada les ha servido vestirse de lagarterana (para quienes lo leáis desde otras latitudes: es una expresión típica castellana que significa disfrazarse y con mucha ostentación, algo recargado), las máscaras ya no ocultan nada y sólo quedan las flores marchitas. El caso de la alcaldía de Barcelona es el más evidente y la antigua flor de allí se ha convertido en un adorno de plástico. Decorativo, pero inofensivo, sin color, sin brillo y sin olor.

La tónica en el Estado español es la misma en toda Europa. En aquellos lugares donde las formaciones "progres" han gobernado, el descenso es espectacular. No sólo el caso de Grecia, sino sobre todo en Portugal. Aquí el Partido Comunista, que ha estado apoyando al gobierno socialdemócrata, ha perdido ni más ni menos que la mitad de su representación. Ser alabado por los medios de propaganda, ser considerado "responsable" por el sistema es el mejor indicativo de que algo estás haciendo mal. Los errores se pagan, desde luego, porque entre el original y la copia, la gente prefiere el original.

Sin embargo, sí hay un sitio donde las copias lagarteranas son irrelevantes y lo original hace brotar las flores, hace crecer con fuerza las flores y más: ya arraigan los árboles. Un sitio donde todavía se resiste al invasor. No, no es la Galia (Francia, rememorando mi juventud con Asterix), donde la táctica dubitativa con los "chalecos amarillos" también ha hundido a La Francia Insumisa (una especie de Unidas Podemos). Ese sitio es Bélgica. Ya os lo anuncié hace seis o siete meses y los resultados ahora lo confirman.

El Partido del Trabajo de Bélgica ha subido, otra vez, rompiendo aún más los techos anteriores. Y, al contrario que en otros lugares, los verdes, mal llamados "ecologistas" -también alabados y jaleados desde los medios de propaganda del sistema-, se han situado en muchos lugares detrás del Partido del Trabajo. De ellos sí hemos oído hablar, del PTB ni una palabra. Como tampoco hemos oído hablar del Partido de los Trabajadores Progresistas de Chipre (comunista), que también ha logrado un resultado muy bueno, ni más ni menos que el 27'49%, subiendo un poco más de dos puntos. Pero me voy a centrar en Bélgica por su relevancia, por ser el país donde se asienta el poder plutocrático de la moribunda Unión Europea.

Siguiendo las referencias que os di en la entrega que os menciono más arriba, el PTB ha logrado unos resultados espectaculares: en Anderlecht en 2014 tenía el 3'34% y ahora está en el 17'63%; en Bruselas ha pasado del 4'27% al 16'38%, en Charleroi del 8'71% al 22'01%, en Flameries del 4'95% al 17'55%, en Lens del 2'77% al 9'16%, en Liege del 11'49% al 19'10%... y así sucesivamente.

El ascenso es general en las elecciones europeas, en las regionales y en las federales aunque todavía hay una significativa diferencia entre Valonia y la región de Bruselas, donde el ascenso en el cómputo global de las tres convocatorias ha sido del 8'32% y del 8'44%, respectivamente, y Flandes, donde es mucho más matizado con una subida del 2'80%.

Lo interesante del caso es que ahora ha sido un ascenso en todas las circunscripciones de Valonia, de la región de Bruselas y de Flandes. No hay ni una sola localidad donde no haya subido (el porcentaje más pequeño ha sido en la ciudad flamenca de Hoogstraten con un ascenso del 1'86%). Eso significa que el PTB se convierte en el partido de referencia de la izquierda europea, muy por encima de cualquier otro. Y lo ha hecho sin vestirse de lagarterana, lo ha hecho yendo de frente, con su nombre, con sus siglas, con sus emblemas. Un PTB que se proclama abiertamente marxista-leninista, que proclama un Socialismo 2.0 y que sigue hablando de la necesidad de combatir la explotación del hombre por el hombre. Un partido que se define a sí mismo como "de principios" y entre ellos está "el marxismo en acción".

Sus resultados lo avalan, desde luego. Ningún parecido con otras formaciones que dicen que si pueden, que si insumisas, que si más, que si menos, que si comunes, que si mareas, que si reflujos... El PTB no reniega de nada, se reafirma. Y ahí está, este sí, en pie de lucha.


Y como no me he podido contener, y dado que hace tiempo que no pongo música, aquí tenéis una curiosa versión de un clásico del inolvidable Pete Seeger. Es un tema antimilitarista pero que se puede aplicar también a toda esa gente que se dijeron flores hace cinco años, que se han marchitado muy rápidamente y que, además, se niegan a comprender. Como mis amigos.


El Lince

martes, 11 de junio de 2019

Preparados, listos... ¡ya!

La carrera ya está disparada. Rusia y China van a dejar atrás, muy atrás, a EEUU. No es una carrera corta, sino de larga distancia. Pero mientras uno anda solo, los otros se van dando relevos. Así hay que interpretar los acuerdos económicos, sociales y militares alcanzados por Rusia y China la semana pasada en al marco de la reunión entre Xi y Putin en conmemoración del 70 aniversario de las relaciones diplomáticas entre la antigua URSS y la República Popular China. Y en este marco os voy a comentar un dato que va más allá del simbolismo: Xi y Putin visitaron el histórico acorazado "Aurora", desde el que se lanzó el cañonazo que inició la Revolución de Octubre bolchevique. Era un viejo sueño de Xi Jinping, ahora cumplido.

Por cerrar, por ahora, esta pequeña serie sobre China, su resistencia la agresión estadounidense y su búsqueda de nuevos mercados (y contestando a alguna duda surgida) voy con unos cuantos datos.

El comercio exterior de Rusia y de China es totalmente diferente. Mientras que para los primeros, el principal destino exportador es China, para los segundos es EEUU; en cuanto a las importaciones, a Rusia llegan desde China y a China llegan desde Asia, especialmente Corea del Sur. Son economías que no se parecen en nada, y los lugares comunes (como las inversiones), tampoco. Hasta ahora.

Los datos que os ofrezco son de 2017, pero en 2018 se comenzó a dar un vuelco que ahora se ha sancionado, ya para siempre, con el encuentro citado. Ese año de 2017 el comercio entre los dos países alcanzó la cifra de 82.900 millones de dólares. Pero en 2018 se dio el salto hasta los 108.000 millones, un aumento sustancial. Y con la guerra de aranceles lanzada por EEUU, la proyección es aún mucho más espectacular: para el 2025 se espera que alcance los 200.000 millones aunque el camino que lleva este 2019, con un aumento del 5'8% respecto a lo alcanzado en el cuatrimestre del año pasado, es una cifra que se sobrepasará con creces para entonces. Eso supone que dentro de cinco años, el comercio bilateral entre Rusia y China será ya casi la mitad del de China-EEUU. Es decir, China ya ha decidido que su nueva ruta comercial pasa, sí o sí, por Rusia.

Los acuerdos firmados entre los dos países tienen un montante de 20.000 millones de dólares, pero hay que hacer hincapié en dos cosas: la primera, que el Fondo de Inversión Directa de Rusia y la Corporación de Inversión de China han establecido un fondo de mil millones de dólares para apoyar la investigación y la innovación tecnológica. ¿A que no sabéis dónde se va a ubicar? Pues en Shenzhen, donde está la sede de Huawei. Traducido: Huawei gana.

La segunda, que las compañías energéticas estatales rusas y chinas (recalco, estatales) han establecido una empresa conjunta para vender gas natural licuado ruso en China. Son, por una parte, la rusa Novatek y la china Sinopec, respaldada la empresa conjunta por otro banco estatal ruso, Gazprombank. Por otra, Novatek y la China National Offshore Oil Corporation, que ya trabajan juntas con una participación igual de cada una del 10% en la otra, quienes van a aumentar sus participaciones en un proyecto de instalación, desarrollo y explotación de gas natural en el Ártico.

Y, además, China y Rusia van a construir al menos una central nuclear conjunta en la provincia de Liaoning.

Rusia y China están muy agradecidos a Trump. Su irracional política de aranceles, que no es otra cosa que el desesperado intento por mantener la hegemonía mundial, está acelerando su caída. Es evidente que no será ni hoy ni mañana, pero sí se visualiza ya cada vez más cerca y con más fuerza. Los chinos se habían abstenido, hasta ahora, de apoyar activamente a Rusia tras la imposición de sanciones por Ucrania en 2014. Pero la necesidad obliga y ya no hay vuelta atrás. Ahora no sólo hay una asociación estratégica integral entre los dos países, sino un entendimiento activo que les lleva a enfrentarse a EEUU en el convencimiento de que si no lo hacen juntos, y simultáneamente, sería más fácil para EEUU (y sus vasallos) desestabilizarlos. Más a Rusia que a China, por supuesto.

Veremos cada vez más una mayor presencia de China en Rusia y de Rusia en el sistema financiero chino (es decir, créditos). Traducido: adiós, Occidente, adiós. Los mercados que está perdiendo EEUU los va a ocupar Rusia. Por ejemplo, en la agricultura (Rusia es el principal exportador mundial de trigo, por ejemplo). China ha dejado de importar soja desde EEUU, y este mercado va a ser suplido, al menos en parte, por Rusia puesto que se ha firmado un acuerdo para crear una empresa conjunta por valor de 153 millones de dólares para desarrollar este sector en Primorsky, que, curiosamente, tiene frontera no solo con la provincia china de Heilongjiang sino con Corea del Norte.

Esta es la concreción de lo que aparece reseñado vagamente en la declaración conjunta firmada por los dos países tras esta visita de Xi a Rusia. Se dice textualmente: "las dos partes se coordinarán estrechamente entre sí para alinear sus estrategias de desarrollo, ampliar la cooperación mutuamente beneficiosa en el comercio y la inversión y ampliarán aún más los lazos bilaterales en general".

Pero hay más, algo que ya os comenté: "China está lista para trabajar con Rusia para fomentar una mayor sinergia entre la Iniciativa Un Cinturón, Una Carretera (la Nueva Ruta de la Seda) y la Unión Económica Euroasiática". Eso significa que la cosa va más allá de los dos países, significa el fin del mundo unipolar definitivamente y la apuesta por el multilateralismo y el impulso definitivo de Eurasia como eje del siglo XXI.

Teniendo en cuenta que la cosa sigue, que esta semana se va a reunir la Organización de Cooperación de Shanghái y la Conferencia sobre Interacción y Medidas de Construcción de la Confianza en Asia, el terreno se avisa más liso y con más facilidades para que los dos países continúen su carrera, conjunta y por relevos, para distanciarse de EEUU.

Porque a ello hay que añadir lo que cada país está haciendo por su cuenta, como la compra de oro. Si hasta ahora era Rusia quien llevaba la delantera, China ha decidido esprintar y acaba de comprar más oro que nadie, por delante de India y de Rusia que han sido los otros dos grandes compradores de oro en ese mismo tiempo.



Y ¿a que no sabéis que pasa en octubre? Pues que en Shenzhen se va a celebrar la conferencia anual de la Asociación de Mercados de Lingotes de Londres. Y ¿por qué? Pue porque en Shenzhen, desde abril de 2016, está ya funcionando la bolsa de oro de China que, aunque mantiene los precios de referencia de Londres, ya ha anunciado que va a poner los suyos propios. Es decir, que esa bolsa de Londres, junto a la otra que hay en Occidente, que es la de EEUU, van a tener que aceptar las condiciones chinas. El primer paso lo da la de Londres, que claramente prefiere negociar y ceder algo que perder su cuota de mercado porque China ha vinculado su otra gran maniobra, el petroyuan (que ya controla el 14% del comercio mundial del petróleo) al oro. Y cuando la desdolarización se acelera, todo el mundo quiere estar preparado y negociar con quien va a tener el mando a medio y largo plazo.

Todo esto es bueno también para Rusia, porque a medida que se afianza su alianza con China, la presión de EEUU y sus vasallos europeos en zonas como Ucrania, Siria o Irán pierden gran parte de su fuerza.

Así que lo dicho: Rusia y China os dan las gracias, chicos. En esta carrera llegaréis con la lengua fuera y muy detrás.

El Lince

miércoles, 5 de junio de 2019

Jugar al go

Al igual que el ajedrez es de origen persa, en el continente asiático hay otro juego que en Occidente habría que tener en cuenta: el go. Ideado en China, se considera que tiene más de 2.500 años de antigüedad y ni qué decir tiene que cualquiera que se adentre un poco en el terreno geopolítico tendría que tener en cuenta estas dos referencias a la hora de abordar conflictos y estrategias con Irán y con China. Occidente nunca ha sido tan sutil, siempre ha utilizado la fuerza bruta y a lo más que llega es a los juegos de cartas en los que el engaño es la estrategia principal. Es decir, marrullerías varias.

Es lo que se ve con la actitud de EEUU y sus vasallos con Irán (desde la retirada de los acuerdos firmados hasta la campaña para hacer ver que quien ofende y agrede es el ofendido) y es lo que se ve con la actitud de EEUU y sus vasallos con China por Huawei. Marrullerías varias.

Hoy el presidente chino comienza una nueva visita a Rusia acompañado, ni más ni menos, que de más de mil personas para firmar 30 nuevos acuerdos de todo tipo, desde económicos a militares. No es una fecha elegida al azar, ni siquiera hay que enmarcarla en lo que formalmente se hace: en el marco del Foro Económico Internacional de San Petersburgo. Hay que enmarcarla en algo mucho más importante y de más relieve: en el 70 aniversario del establecimiento de lazos diplomáticos entre la Unión Soviética y la República Popular China.

No hago el recordatorio porque sí, tiene una explicación: el cuento de que China va a ceder a las demandas de EEUU por los aranceles no es más que un desconocimiento no sólo de la historia de China, sino del juego del go. Van ya 11 reuniones entre EEUU y China y no hay ningún acuerdo a la vista porque los chinos no van a ceder. Ellos saben jugar al go, los estadounidenses sólo saben hacer marrullerías.

Pero hay algo más. El presidente chino, Xi Jinping, tiene hoy mucho más poder del que tuvo Mao en sus tiempos, pero está más circunscrito por la dirección colectiva del Partido Comunista Chino que Mao. Y ahora la dirección del PCCh está sintiendo en su cogote el aliento maoísta, que se opone ferozmente a cualquier síntoma de flaqueza ante EEUU. Porque las amenazas (que no demandas) de EEUU han tocado el centro neurálgico de la estructura de poder del PCCh de la misma manera que lo hizo con el Partido Comunista de la Unión Soviética. Por eso os hacía mención a que esta visita de Xi se produce en el 70 aniversario de las relaciones entre los dos países, cuando Rusia era la URSS.

En los estertores de la URSS, con Gorbachov y antes, las "demandas" de EEUU fueron acoplándose en el sistema soviético poco a poco, sobre todo en el ámbito educativo y "civil". En el primero, con la adopción de un sistema educativo que se parecía cada vez más al occidental y, en el segundo, con la aparición de las primeras ONGs, verdaderos caballos de Troya del capitalismo. Con la destrucción de la URSS la cosa fue a más y EEUU exigió, literalmente (podéis ver el espléndido libro de Naomi Klein "La doctrina del Shock"), que se redactasen leyes para "acomodar" la economía y la sociedad a los cánones occidentales capitalistas. Eso destruyó el país, paralizó el desarrollo doméstico, provocó el auge de los oligarcas, se destruyó el tejido educativo, sanitario y científico y en ese caldo de cultivo crecieron, como las setas, los quinta columnistas neoliberales que hoy, todavía, andan bien asentados en el Kremlin y sus proximidades. Todo ello adornado con la parafernalia clásica de "esplendor económico, libertad y democracia".

Aunque me parezca a una rana, me voy a meter en un charco: algo parecido se intentó hacer en China hace 30 años, cuyo exponente máximo fue Tiananmen. Los chinos -y no hay que olvidar quién estuvo al frente de la represión de Tiananmen, el tan alabado por Occidente Deng Xiaoping- vieron en todo ello el mismo esquema que en la URSS, vieron una nueva intrusión occidental, una nueva cultura del opio, una pérdida de su sociedad, en definitiva. Vieron, en síntesis, el mismo esquema que se había utilizado con la URSS y que provocó su caída. Y recordaron que entre sus señas de identidad está el juego del go, mucho más complejo que el ajedrez y donde el tiempo es fundamental a la hora de hacer un movimiento.

En esas se está ahora, en el juego del go. China es la potencia sobre la que está ya girando el siglo XXI y todos los movimientos de EEUU, y sus vasallos, van en la línea de ahogar a China intentando evitar que vaya consiguiendo nuevas casillas, nuevas intersecciones y haciéndose con el tablero. Solo que en el go, los mejores jugadores son los chinos. No es un juego occidental donde es Occidente quien hace las reglas, establece las normas y siempre gana o por las buenas o por las malas. Aquí las reglas son otras y lo que cuenta es el tiempo, la concentración y la estrategia. Porque lo que hay es un plan a largo plazo sin la hegemonía de EEUU (y de Occidente, por tanto).

El juego ya está bastante desarrollado, aunque aún Occidente tiene una ventaja añadida porque es quien ha empezado los movimientos, y ese es el turno de ventaja que tiene. China está respondiendo, pero tiene aún que encontrar nuevos mercados por un equivalente a 350.000 millones de dólares (más o menos el coste de los aranceles impuestos), lo que no es fácil. De ahí la importancia de la visita de Xi a Rusia. Porque una de las posibilidades es el traslado de empresas chinas a Rusia dado que nunca los dos países han estado más interconectados y su alianza ya es estratégica en todos los aspectos. Por ejemplo, en el económico donde el comercio entre los dos países creció el año pasado el 27'1% y en lo que va de año es ya el 5'8% más que en el mismo cuatrimestre de 2018.

China y Rusia van a firmar 30 nuevos acuerdos económicos, pero hay algo más importante: una propuesta rusa de ayudar a China a desvincularse de EEUU acelerando la integración entre la Unión Económica Euroasiática y la Nueva Ruta de la Seda. Si China acepta, será otra casilla más en el tablero porque se habrán eliminado, de golpe, varios movimientos occidentales en Asia Central.


El Lince

jueves, 30 de mayo de 2019

La presión popular al coraje elegante

Decía Ernest Hemingway que el coraje es enfrentarse a la presión con elegancia. La frase viene al pelo con la actitud de China frente a la agresión de EEUU. La guerra ya está en marcha y los chinos están respondiendo a la vieja usanza, la guerra popular prolongada de Mao para desgastar al enemigo. Porque el tiempo juega claramente a su favor. Lo hacen con elegancia y sin demasiadas estridencias, respondiendo y ofreciendo una rama de olivo. Pero...

La guerra contra Huawei es el desencadenante de todo porque China ya ha superado a EEUU en tecnología artificial, en la 5G y en lo habido y por haber. Molestaos en echar un vistazo a este informe de enero de este año. En él se dicen dos cosas:
 - que China ha superado, y con mucho, a EEUU en la industria de datos en 2018 porque representó el 23'4% de la industria de datos mundial mientras que la de EEUU fue del 21%.
 - que para el 2025 la industria de datos de China representará el 27'78% del mundo mientras que la de EEUU apenas llegará al 17'5%.

¿A que entendéis mucho mejor la histeria contra Huawei?

El mundo que vivimos no es el que nos cuentan, ni mucho menos. Pero como occidentales, cada vez más ignorantes pese a que en las apariencias estamos más informados, es una realidad que pasa ante nuestros ojos pero que no vemos habituados a no levantar la vista de nuestro ombligo.

Y los chinólogos (sinólogos, palabra de raíz griega) no son tampoco conscientes de cómo la guerra lanzada por EEUU está reviviendo al maoísmo y eso pone en verdaderos aprietos al aparato del Partido Comunista chino.

Ya os dije que hay en marcha una campaña popular de boicot contra marcas estadounidenses como Apple o Coca-Cola. Pues ahora a esa campaña se están sumando las compañías, alentando a sus empleados a usar Huawei y no Apple, por ejemplo. También os dije que esta campaña está obligando a la dirección del PCCh a dar pasos que tal vez no quisiera dar, y así hay que interpretar la retransmisión televisiva, en horario de máxima audiencia, de películas patrióticas (y antiestadounidenses) de los años 60 y el paso dado ahora de permitir la difusión masiva de un vídeo en el que se insta al Estado a "luchar hasta el final" con EEUU y se pide el boicot a todo lo estadounidense.


¿Es un cambio drástico en la política oficial del PCCh? Seguramente no, pero es un indicativo del sentimiento popular contra "un país imperialista moderno", como se dice en el vídeo y que se calcula que ha sido visto por más de 300 millones de personas. Fue retransmitido por canales oficiales de televisión y colgado en la plataforma más vista de China.

Y digo que no estamos ante un cambio en la política oficial del PCCh porque se insta al gobierno chino a imponer sanciones a las empresas estadounidenses que hacen negocios en China como Boeing, Walmart, General Electric, Ford, McDonald's, KFC y similares. Para que no haya dudas, todas ellas aparecen en el vídeo. Y claramente el gobierno chino no está por la labor, por ahora.

Quien esté detrás del vídeo afirma que "la guerra comercial [de EEUU] no es en sí la meta, sino solo un medio para el fin" que no sería otro que "proteger su propia ventaja competitiva y obstaculizar el progreso de China en la mejora de nuestra industria" por lo que rendirse no es la opción: "los compromisos y las concesiones no pueden ganarse la compasión del enemigo, basta con ver el caso de ZTE", se dice de forma taxativa. La referencia a la ZTE es significativa e importante porque ante las sanciones de EEUU contra esta empresa el gobierno chino se limitó a mirar hacia otro lado y EEUU impuso a la compañía, también puntera en la tecnología, prácticamente lo que quiso. Entonces, como digo, se dejó hacer y luego vino la agresión a Huawei. De ahí la mención envenenada del vídeo a la dirigencia del PCCh por su actitud con ZTE.

Pero el vídeo no se queda ahí, sino que insta al gobierno chino a dejar de vender los metales de tierras raras a EEUU, a vender sus grandes tenencias de bonos del Tesoro de EEUU y a eliminar del país a las compañías que controlan empresas chinas. Dice textualmente: "deberíamos estar preparados para la expansión de la guerra comercial porque EEUU es un país que admira la fuerza. Es una cuestión del futuro de nuestro país, y China no debe hacer concesiones, La fortuna favorece a los audaces ¡todos los imperialistas son tigres de papel!", una cita clásica de Mao.

Tenga o no recorrido el mensaje de este vídeo, el soplo maoísta está en el cogote de la dirigencia china. Tal vez por ello hoy China ha hecho un anuncio audaz: deja de importar totalmente una variedad de soja de EEUU. Esto va directamente a la línea de flotación de la base electoral de Trump, por lo que obliga al gobierno de EEUU a subvencionar a los agricultores que la cultivan. Vamos, justo a hacer algo que desde EEUU se acusa a China.

El Lince

martes, 21 de mayo de 2019

El capitalismo moribundo, el regenerado y la larga marcha

Supongo que ahora nadie discutirá que estamos en guerra, una guerra no bélica pero con un mayor impacto. Es la guerra anunciada por Gramsci hace cien años entre lo viejo que no termina de morir y lo nuevo que no termina de nacer. Gramsci hablaba de ello en unos momentos en los que el socialismo estaba naciendo, con muchas dificultades -entre otras por la agresión extranjera a la Rusia bolchevique- y en los que el capitalismo se resistía a morir de todas las maneras posibles, empezando por la injerencia y el apoyo a los reaccionarios rusos del "ejército blanco".

La diferencia ahora es que lo viejo y lo nuevo son lo mismo: el capitalismo. Solo que entre ellos hay una diferencia esencial: lo viejo quiere mantener las mismas estructuras de poder en las que se ha asentado su dominio hasta ahora (amenazas, sanciones, agresiones e injerencia) y lo nuevo plantea otras estructuras (multipolaridad, diplomacia y no injerencia) curiosamente más democráticas. Para ser más preciso: la guerra entre lo viejo y lo nuevo es entre el capitalismo moribundo y el capitalismo regenerado. Y lo más curioso es que el capitalismo moribundo es defendido a capa y espada por los Estados "democráticos" y el regenerado lo es por los Estados "autoritarios" (siempre según el argot occidental, de ahí las comillas).

No hace falta decir que Occidente (EEUU y sus vasallos europeos, incluyendo aquí a Japón y Australia, por ejemplo) representan lo viejo y que China y Rusia representan lo nuevo. Y entre ellos hay dos hegemones claros, EEUU por lo viejo y China por lo nuevo. Lo sarcástico de todo esto es que ha sido EEUU, básicamente, quien ha facilitado el ascenso de China a la posición en la que ahora está en su estrategia -que logró- de debilitar y destruir a la Unión Soviética.

A lo que estamos asistiendo es a una lucha entre hegemones. Y eso es una cuestión clara de geopolítica donde cualquier otro frente (como el económico)  es fundamental para el desarrollo de la guerra porque debilita al otro. En esa fase estamos ahora. Con el añadido que lo viejo (EEUU) es ahora un poco más viejo, y débil, y que lo nuevo (China) ya ha superado la niñez y la adolescencia y ha crecido hasta la fase adulta.

Por dejarme de ejemplos, está claro que EEUU está actuando a la desesperada porque su participación en el comercio mundial, la hegemonía del dólar y su poder militar se ha reducido significativamente en las dos últimas décadas. Un lugar que ha sido ocupado por China en el ámbito económico y por Rusia en el militar. Aquí me voy a centrar solo en lo económico porque en lo militar ya lo he hecho.


Estos gráficos son esclarecedores de todo lo que está pasando, y más si veis la fuente. China sube, EEUU baja. Así de simple. Con un añadido del que nadie habla: desde hace tiempo, en China hay cada vez mejores salarios y los empleos son de calidad y de mucha duración mientras que en Occidente cada vez son más bajos y los empleos cada vez más precarios. Esto ocurre en muchos sectores productivos, pero sobre todo en la industria tecnológica. Y eso ha llevado a China a ser el país puntero en innovación tecnológica y, por consiguiente, en inteligencia artificial.


Es algo que va directamente a la línea de flotación de Occidente, de forma especial de EEUU. Por eso el año pasado EEUU arremetió contra la compañía china ZTE, y la derrotó, y ahora contra Huawei. Pero mientras que entonces el gobierno chino prácticamente dejó hacer, ahora ha considerado el caso Huawei como una declaración de guerra. Y no en vano porque EEUU considera a Huawei "una amenaza para la seguridad nacional".

Huawei se ha convertido en el icono del orgullo nacional chino y, con ello, se termina cualquier posibilidad (querida por el aparato del PCCh en el gobierno) de una solución amistosa con EEUU. Y más cuando Trump ha dicho que no puede haber un acuerdo 50/50; es decir, que China tiene que ser derrotada. Eso es lo que ha enervado a la militancia del PCCh y está obligando a responder a la dirigencia. De ahí que ahora se estén retransmitiendo películas patrióticas en horario de máxima audiencia en China, películas de la década de 1960. Es una forma simple de aplacar el malestar de la población pero, al mismo tiempo, de reconocer que el sentimiento popular puede hacer estragos porque ya hay llamamientos, y se está practicando, al boicot a empresas como Apple o Coca-Cola. Pero hay un pero para el aparato: esto refuerza los sentimientos maoístas de la población (y que viene de lejos). Y de ahí que la dirigencia china se vea obligada a multiplicar su presencia en fechas, aniversarios y lugares históricos, como la visita que acaba de hacer el presidente Xi Jinping a Ganzhou, la aldea desde la que Mao lanzó la Larga Marcha en 1934. Es un símbolo, pero también es algo más que un símbolo: es la visibilización de una guerra prolongada.

Tal vez por ello ahora se pueden ver en China carteles como este:


Dice: "Negociar, ¡seguro!; Luchar, ¡cuando quieras!; Intimidarnos, ¡piénsatelo!"

En China ya se está dejando de lado el confucionismo clásico, el aislamiento y la neutralidad estratégica. No han sido ellos quienes han dado el primer paso, pero no rehúyen la lucha. Y que quepan pocas dudas de cuál será el resultado. Al igual que no hace mucho 126 países (incluyendo a 37 jefes de Estado y de gobierno) se reunieron en Beijing para sancionar su presencia en la Nueva Ruta de la Seda (pese a las amenazas y presiones de EEUU), lo mismo va a ocurrir con las nuevas tecnologías. 

¿Un dato? pues ayer China anunció que pone en marcha un proyecto eólico marino por valor de 21.000 millones de euros. ¿Y sabéis por qué? Pues porque China es el mayor productor del mundo de energía eólica y solo el aprobado ayer va a proporcionar energía a 26 millones de personas. En total, y desde el año 2014 (ahora termina su XIII Plan Quinquenal de Tecnología e Innovación en la Energía) ha invertido 330.000 millones de euros en energías renovables, tanto en investigación como en producción y desarrollo. Y no son solo cifras oficiales de China, sino del Consejo Mundial de la Energía que afirma que "a este ritmo, China tendrá el 50% de la energía que necesita de fuentes no fósiles (o sea, no dependiente del carbón o del petróleo sino también de la nuclear) en el año 2030". 

Esto nos lleva a otra cuestión, cómo China está desempeñando un papel central en la búsqueda de un futuro verde (también lo dice el Consejo Mundial de la Energía). Pero esta es otra historia.

El Lince