viernes, 22 de octubre de 2021

Cuando el quid pro quo no es una equivocación

El 10 de octubre una manifestación neonazi contra las vacunas y otras cosas en Italia terminó con el asalto a una sede del sindicato CGIL, una especie de CCOO en el Estado español. De inmediato todos los "demócratas" salieron a defender en tromba al sindicato que si por algo se caracteriza es por su apoyo sistemático al gobierno de turno. Un pequeño repaso a cómo actuó en los momentos más duros de la pandemia lo tenéis en el apartado Italia

La imagen del primer ministro italiano Mario Draghi arropando paternalmente al secretario general de la CGIL tras ese asalto es más significativa que ningún discurso.

Eso fue un día antes de que se hubiese convocado una huelga general en Italia, el 11 de octubre, a la que no se habían sumado ni la CGIL ni los otros sindicatos considerados "grandes". Pese a todo, a esa huelga se sumaron más de un millón de trabajadores y trabajadoras. Era una huelga contra los despidos en Alitalia (la gran compañía aérea del país), contra la explotación y la precariedad, el aumento del costo de la vida, los salarios cada vez más bajos y la destrucción de los servicios de salud, educación y otros servicios públicos. Y se añadió el antifascismo.

Estas son trabajadoras de Alitalia en esa huelga realizando una protesta en la Plaza Campidoglio, la llamada colina sagrada de Roma. Se quitaron sus uniformes de trabajo y los dejaron en la plaza, donde también está la sede central de Alitalia.

La CGIL y sus apoyos, incluyendo los gubernamentales, organizaron una manifestación el 16 de octubre contra el neofascismo y en rechazo al asalto a la sede. 

¿Qué pasó entre el 11 y el 16? Pues una feroz campaña de los medios de propaganda contra los organizadores de la huelga general, a quienes acusaron veladamente de "terrorismo" por algunas acciones de los piquetes hablando de "riesgo generalizado de violencia". Y la CGIL callando.

Y quien calla, otorga. Lo que ha venido después es la consecuencia de ello.

El 20 de octubre el Senado italiano admitió una propuesta para ilegalizar al movimiento neofascista que asaltó la sede de la CGIL. Pero metiendo en el saco a otras organizaciones también, organizaciones de izquierda. Lo curioso (desde luego, no tanto) es que el Partido Democrático (ex Partido Comunista, hoy una especie de PSOE) retiró su propuesta de ilegalizar solo a los neofascistas para sumarse a la del saco, del totum revolutum de todos los demás partidos. 

Aunque el Senado es casi inoperante porque corresponde al Congreso la potestad de ilegalización (que ya ha dicho que adelante) que, además, queda a criterio del gobierno el sí o el no definitivo, marca el rumbo de por dónde se debe actuar. Y en el documento que se ha aprobado se comienza diciendo que “El asalto a la sede de la CGIL llevado a cabo por representantes de Forza Nuova constituye no solo un grave acto contra el orden público, sino también una intolerable violación de los valores constitucionales de nuestro sistema (...) pero, de inmediato, se pasa a lo que interesa: "lamentablemente, episodios similares de violencia no son desconocidos en la historia reciente de nuestro país (...) y aquí se relata algunas acciones en huelgas -como digo, es el discurso que se utilizó contra la huelga general del 11 de octubre- aunque se arropa con un lenguaje como el que sigue: "episodios de violencia igualmente graves son atribuibles a organizaciones y asociaciones vinculadas tanto a la extrema izquierda como a la extrema derecha y al radicalismo islámico, activamente comprometidas en la propaganda antisemita dirigida instrumentalmente contra el Estado de Israel (...) el Partido Marxista Leninista Italiano de Florencia, que organiza la conmemoración del dictador Mao Tse Tung y publica carteles acusando a Israel de ser una nación de "criminales sionistas nazis" con fotos de un palestino armado; los cien centros sociales que luchan contra el "apartheid israelí", cuya lista se publica en línea (...). Podría seguir, pero con esto creo es más que suficiente para que os hagáis una idea.

Y se termina de esta manera: "Del Informe sobre la Política de Seguridad de la Información 2020 de la Presidencia del Consejo de Ministros también se desprende que "la evidencia recopilada por inteligencia en 2020, compartida sistemáticamente con las fuerzas policiales, refleja cómo el anarcoinsurreccionismo sigue siendo el componente subversivo endógeno más vital". 

Ya está, ya se ha llegado a donde se quería y con el apoyo de los "demócratas" como la CGIL y todos los demás de la pretendida "izquierda". Este quid pro quo, uno por otro, no es una equivocación, porque eso es lo que significa la expresión latina. Los fascistas son parte del sistema, la izquierda revolucionaria no. Es una decisión que se ha estado buscando y que se implementará. Como cuando en Catalunya hubo protestas en la plaza de Urquiaona de Barcelona en 2019 y que todos los "demócratas habituales" calificaron de "violencia callejera de alta intensidad" llegando a equipararla a "terrorismo" y arremetiendo contra los Comités de Defensa de la República como "terroristas".

Esto demuestra por una parte que el sistema es fuerte, pero también débil. Fuerte porque se blinda con sus supuestos contrarios (los sindicatos) y débil porque cuando surgen las luchas solo tiene una salida: la represión. Con el apoyo de los sindicatos, se lanza una nueva muestra del autoritarismo social y político en el que flota el neofascismo, por ahora blando.

La historia, esa gran desconocida ahora que se reescribe, enseña que el fascismo es el hijo predilecto del liberalismo económico y solo la lucha puede evitarlo. Si no hay lucha, o se prohíbe, o se circunscribe a lo políticamente correcto el autoritarismo es inevitable al igual que la explotación en la que se sustenta.

El Lince

lunes, 18 de octubre de 2021

 La subversión

Termino con la cuestión cinematográfica y lo hago con la conclusión para evitaros leer más: China está tratando de subvertir la opinión del público mundial a través de dos vías, censurando las películas estadounidenses e inyectando propaganda tanto en las películas que produce como en las que co-participa. 

La película china "La batalla del lago Changjin", de la que os hablaba el otro día, ha desatado finalmente todas las alarmas porque, con ella, "China está tratando de evitar que los consumidores chinos absorban los valores de Hollywood" (sic). Y, en consecuencia, ello no es más que la última muestra de algo que se viene produciendo desde hace algún tiempo y es que "las películas estadounidenses han sido bloqueadas cada vez más para que no se muestren en el mercado del entretenimiento chino".

La cosa puede parecer banal, pero en EEUU no se lo toman a broma porque "hacer películas muy caras antes de poder distribuirlas en el mercado chino y que luego no sea posible es una estrategia muy irresponsable desde el punto de vista financiero". Observad dónde queda eso de "valores" cuando de lo que se trata es de dinero. 

Resulta curioso que una de las cosas que se está discutiendo en las conversaciones entre EEUU y China sobre los aranceles, impuestos por Trump, replicados por China y que están perjudicando claramente a los propios estadounidenses, es la cuota de películas extranjeras (léase de EEUU) que China estrena cada año en sus pantallas de cine. Hasta ahora, son 34 al año y ni una más. Hollywood lleva ya unos cuantos años presionando al gobierno de EEUU (y negociando con China) para que esa cifra se aumente porque los datos son los que son y nada halagüeños para esa industria vital para la imagen de EEUU en el exterior. En el caso de China, Hollywood va de capa caída.

Hay quien lo achaca a la pandemia y a la paranoia de EEUU de culpar a China de su propia negligencia, de esos 724.502  muertos que llevan ya (recuerdo, "el virus chino" como referente inmediato) y de las represalias de China que han sido, dicen y entre otras, la cuestión de las películas. 

Como siempre en el caso de EEUU, no es ni siquiera una verdad a medias sino una mentira manifiesta. Porque si hay un hecho claro es que Hollywood ha dependido hasta ahora de China para hacer caja, pero China no depende para nada de Hollywood. "La batalla del lago Changjin" lo pone de relieve.  No es un fenómeno de ahora, lleva ya varios años y la pandemia no ha hecho más que reforzar la tendencia.

Esta película es patriótica, sin duda, porque un ejército que acababa de salir de la guerra civil (ganándola), mal equipado y sin aviación, propinó una sonora bofetada a EEUU, que venía de la II Guerra Mundial en plan machito. Pero es que, además, llega en el momento justo: otra bofetada que recibe EEUU en Afganistán donde otro ejército (y ni siquiera eso) mal equipado le obliga a retirarse. Exactamente igual que en Corea hace 70 años.

La verdad, y con héroes de carne y hueso, siempre es más poderosa que cualquier historia de ficción. Es por eso por lo que los superhéroes omnipotentes ya no tienen tanto recorrido en China. La lástima es que solo es en China.

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Hablando de verdades, hoy es un día para recordar a los cientos de miles de iraquíes que murieron por la mentira manifiesta de uno de los psicópatas más terribles de los últimos tiempos: Colin Powell. Fue un elemento claro en la invasión y ocupación neocolonial de Irak en 2003. Un criminal de guerra no condenado, como tantos otros, ha muerto sin castigo. Lástima. 

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Y hoy hace dos años que se inició la revuelta ciudadana en Chile. Ahora están en la Asamblea Constituyente, pero desde fuera la impresión es que esa revuelta se puede esfumar en los recuerdos y solo quedará la verdad oficial, como siempre, que tergiversará los hechos si en esa Asamblea no se logra dar la vuelta a lo que hay. Y lo que se percibe no es precisamente alentador.

El Lince

miércoles, 13 de octubre de 2021

El ladrón y la condición

Ya que estoy con cine, sigo con cine. Una de las sorpresas de esta página es la cantidad de gente que la lee desde EEUU. Una persona me manda de allí algo relativo al cine, pero de aquella manera. O sea, de cuando el ladrón piensa que todos son de su condición.

Que el cine es un instrumento de propaganda nadie en su sano juicio lo puede discutir. Más allá de la diversión o precisamente por ello. Hay sesudos escritos sobre eso y no voy a entrar aquí. Que ha sido uno de los principales medios de Occidente, especialmente de EEUU, para reescribir la historia es un hecho. Sobre todo, desde la II Guerra Mundial (incorporando todo el entramado de la Guerra Fría) y pasando por Vietnam, Irak o lo que sea. Que diesen el Oscar (y a mí me importan una mierda los Oscar, lo mismo que los Nobel) a una película que glorificaba la invasión y ocupación neocolonial de Irak y, encima, lo revistiesen de "feminismo" es ya más repulsivo aún. Todo vale para Occidente y para EEUU. O valía. Tal vez alguien, alguna vez, haga un estudio sobre el papel del cine (occidental, por supuesto) en las relaciones internacionales. Pero mientras, aquí estoy yo.

Si el otro día os hablaba de la mejor película bélica (antibélica) de todos los tiempos, y de inmediato varias personas replicaron con películas de EEUU (lo que lleva al párrafo anterior y cómo solo tenemos ese modelo como referente, perdiendo de vista que las excepciones, como esas películas, confirman la regla), ahora vuelvo a la carga con otra película que está poniendo los pelos de punta a EEUU.

La persona de la que os hablaba que me escribe desde EEUU me manda esto. Por si no pincháis, es una película china que sobrepasa en taquilla a las estadounidenses. Habla de China, sí, pero no solo. Está diciendo que EEUU está perdiendo la primacía en una industria vital para su imagen exterior. Porque siguiendo el hilo de lo que hay detrás, se llega a esa conclusión dado que se leen cosas como "la película está superando todas las películas que Hollywood puede poner en su camino". Y, a partir de aquí, se desata la histeria.

Solo cinco muestras, aunque hay decenas:

- "El presidente chino, Xi Jinping, asediado por crisis desde China Evergrande hasta cortes de energía, puede sentirse reconfortado con noticias recientes: una ola humana de ciudadanos entusiastas está asaltando los cines de su nación".

- "El impulso de Beijing por inculcar el patriotismo y el machismo está dando frutos".

- "Está en sintonía con el impulso puritano marxista de Xi: este tipo de películas que son esencialmente herramientas de propaganda".

- "El estallido de la cultura popular cinética y patriótica es parte de un zeitgeist que no es solo nacionalista, sino antiamericano". Este es más sibilino porque mete una palabra alemana utilizada por los nazis en sus películas de propaganda y que viene a decir algo así como "clima cultural dominante".

- “El patriotismo es el mensaje y el antiamericanismo es el subtexto. La Guerra de Corea es sólo el conducto para la expresión del patriotismo”.

 ¿A que estáis viendo a EEUU a lo largo de toda su historia cinematográfica? Pues no, os equivocáis de medio a medio. EEUU siempre es bueno, los demás siempre son malignos y no tienen ningún derecho a reivindicar su historia si, además, esa historia es una derrota de EEUU.

Porque, esa es otra: la película relata una batalla histórica de la guerra de Corea que siempre ha sido vista de forma muy diferente por unos y otros. Porque, dígase lo que se quiera, con esa batalla China ganó y EEUU perdió. Tanto que supuso el principio del fin de las tropas occidentales en Corea. Si os molestáis en buscar por ahí, toda, pero lo que se dice toda, la referencia habla bien de EEUU y de cómo la victoria china fue "pírrica". Faltaría más. Y veréis que la bibliografía que se añade es un 95% estadounidense y un 5% china. Faltaría más. Así que os dejo una página china, y podéis dar al botoncito de traducir, para que al menos conste que los chinos tienen su propia versión.

 ¿Cuál es la película en cuestión? Pues "La batalla del lago Changjin". Después de Stalingrado, es la otra gran batalla moderna que se significa por su crueldad. Estos son algunos de los avances que ya están circulando por ahí.


El Lince

jueves, 7 de octubre de 2021

La masacre y las reglas del juego

"Idi i Smotri" ("Ven y mira") es la mejor película bélica (antibelicista) de todos los tiempos, basada en hechos reales como la destrucción de pueblos y aldeas bielorrusas por los nazis; el guión fue escrito por un antiguo guerrillero. Es una película soviética que en el Estado español fue retitulada como "Masacre: ven y mira"

Ni una sola película de Hollywood le llega a los talones, ni siquiera contando con guionistas del Pentágono como, otra vez, se acaba de certificar. La primera vez que se hizo fue en 2015 y os lo conté, ahora vuelve la saga con otra entretenida entrega de cómo los guionistas del Pentágono y de la CIA han estado presentes en 800 películas. Ya era conocido, pero se aportan algunos datos nuevos porque la primera entrega termina en 2015 y esta en 2017. Solo que ahora se ha hecho un libro del que, por si tenéis interés, aquí tenéis su reseña.

No es en la Unión Soviética, sino en el país "líder del mundo libre y capitalista", donde ahora hay una masacre: 707.778 muertos por COVID-19 en EEUU. Ya nadie habla de ello. Son las reglas del juego capitalista en las que tan alegremente entra la pretendida izquierda. Que en su inmensa mayoría esos más de 700.000 muertos sean pobres es lo de menos. A fin de cuentas son las reglas del juego del capitalismo donde las ganancias y el proceso de acumulación son lo primero, la propiedad privada lo segundo y la gente a la mierda. 

Si este baño de sangre sin sangre, aunque los muertos están ahí, se produce en China, Cuba o cualquier otro país "comunista", se estarían vertiendo ríos y ríos de tinta (a falta de sangre) sobre el comunismo y las pretendidas izquierdas de todo el mundo mundial estarían produciendo como churros encendidos análisis sobre el "fracaso del comunismo" situándose en el mismo lugar que los derechistas clásicos. Y, como ya lo están ahora, apostarían por la socialización de las pérdidas que el COVID-19 ha provocado en el capitalismo intentando salvar el "mercado libre" con dinero del Estado.

Y lo mismo con la miseria y con la droga. Aquí tenéis unos intereseantes vídeos de unas zonas de Filadelfia. Otra masacre, pero son las reglas del juego. De día y de noche. Y sin guionistas del Pentágono.



El Lince

lunes, 4 de octubre de 2021

Molinos de viento y gigantes

Ya que el otro día hablaba de Alemania, pero no solo, ahora termino hablando de Alemania pero con referencia a "El Quijote" que, supongo sabéis, era un hidalgo castellano que peleaba contra los molinos de viento creyéndolos gigantes. Ni más ni menos que los Verdes alemanes, que se subieron en las palas de los molinos creyendo alcanzar el cielo y terminaron de bruces en tierra por pelear con gigantes que, hasta ese momento, habían sido sus gigantes.

Los Verdes son los nuevos niños bonitos del capital, no solo en Alemania, aunque en estas elecciones al final los gigantes del capital les han tirado de las orejas. Ya hace tiempo que el propio Fondo Monetario Internacional anda en ello, en eso de lo verde, con el beneplácito de los "progres" habituales, pero en Alemania por demás. Aquí, en el Estado español, hay mucha gente que mira con simpatía a los Verdes alemanes sin tener ni puñetera idea de qué va esta gente, o sí, lo que sería mucho más terrible aún. Los Verdes gobiernan medio país, con la derecha clásica, con la nueva derecha y en tres tripartitos donde está Die Linke también. Hasta aquí, digamos que normal. Desde hace tiempo no tienen ninguna ideología y solo los mueve lo verde, aunque sea de fábrica, y un abrigo verde tiene dos mangas también. 

Bueno sí, tienen ideología: derecha moderna vestida de inhibición. Solo hay que seguirles en los gobiernos en los que están y, sobre todo, en el Parlamento Europeo donde su gran gurú, Daniel Conn-Bendit, es el más furibundo defensor de las posturas rusófobas y chinófobas e impulsor, o co-impulsor, de todo lo que se cuece allí en ese sentido. No en vano, este "progre" sesentaiochista, y los Verdes, fueron firmes defensores de la guerra de agresión de la OTAN contra Yugoslavia en 1999 y desde entonces su amor por la OTAN (y EEUU) no ha dejado de crecer. Por dar un dato reciente, los Verdes fueron co-impulsores de la Alianza Interparlamentaria sobre China creada en julio de 2020 a instancias de EEUU. Estos, entre otras cosas tan o más jugosas, son los Verdes a quienes se les llama, y no sin razón, "el ala alemana del Partido Demócrata de EEUU" (sic). 

En estas elecciones se las prometían muy felices. Todas las encuestas les daban grandes posibilidades de ganar las elecciones, el impulso de la patronal era evidente y se lo creyeron. Han subido, cierto, (un 5'8%, cogiendo votos de Die Linke y de los cristianodemócratas de la CDU, curiosamente), pero han perdido porque los gigantes han desinflado el globo al final. Puede que estén en el gobierno federal después de todo, sí, pero será diferente. ¿Cuál ha sido el factor del espejismo? Pues se pueden utilizar dos símiles: o el general invierno, que diría Napoleón, o no ver que los molinos de viento son en realidad gigantes.

La cosa les iba bien hasta la subida del precio de la luz, que es general en toda Europa y no solo en el Estado canalla (más conocido como España). Y aquí los molinos de viento se quitaron el disfraz y se mostraron como gigantes. Porque se está demostrando que ni Alemania ni Europa pueden vivir sin el gas ruso. La crisis energética se ha llevado por delante a los Verdes y eso va a tener repercusiones no solo para ellos sino para la política alemana en general, a nivel interno y externo. Porque ha ganado el SPD que, siendo atlancista también, capitalista y eso, no es tan rusófobo como los Verdes y es partidario del gasoducto Corriente del Norte 2. De hecho, en las zonas donde termina el gasoducto el SPD ha arrollado en votos.

Hasta última hora, los Verdes se han opuesto al gasoducto Corriente del Norte 2 y llegaron a decir, unos dias antes de las elecciones, que si ganaban no sería puesto en funcionamiento. Y la patronal comenzó a rechazarlos. A partir de ahí, una feroz campaña de prensa fue contra ellos y desvió sus simpatías hacia los socialdemócratas del SPD. Porque hay un hecho cierto: los precios de la energía han alcanzado tales niveles por dos razones: por un lado, debido a la escasez de gas; por otro, por la acaparación monopolìstica de las empresas energéticas. Oponerse al gas ruso pero no a las empresas alemanas ha sido letal para los Verdes, y no solo por la anticampaña de prensa contra ellos. Porque ha habido cretinos Verdes, cretinas, en este caso, que han optado por exculpar a las empresas y culpar solo a Rusia de manipular los precios de la energía "para socavar la recuperación económica post COVID-19". Pero los Verdes siempre se han opuesto al gasoducto, entre otras cosas, porque "representa una grave amenaza económica y de seguridad para Ucrania" (porque, esa es otra, apoyan a los nazis del Maidán). El presidente de los Verdes, Robert Habeck, llegó a pedir el suministro por Alemania de "armas letales" a Ucrania para "luchar contra la agresión rusa".

Pero es que, además, los empresarios alemanes están presionando porque se aceleren los trámites finales del Corriente del Norte 2 (por cierto, ya hay un Corriente del Norte 1 en funcionamiento ¡desde 2012! entre Alemania y Rusia) para que entre en funcionamiento cuanto antes porque el gasoducto está terminado. Quieren el gas porque es barato, porque quieren garantías de continuidad en el suministro y porque no quieren tener sus empresas paralizadas. Hasta tal punto que además presionaron a la Agencia Inernacional de la Energia para que se instase a Rusia a aumentar sus entregas de gas a Europa "en previsión de una mayor demanda invernal, ya que la escasez de suministro mundial empuja los precios". Y dicen algo sensato: "los Verdes se oponen a las entregas (del gas ruso), pero no dan ninguna alternativa viable, probablemente porque no hay ninguna". Y, en este caso, es cierto porque la única es o el gas de Noruega, y este país no tiene más capacidad para aumentar el suministro, o el gas licuado proveniente de EEUU, mucho más caro. Y si algo miran los empresarios, es el dinero. O eso o la energía nuclear, y ahí los Verdes están pillados porque son, con razón, radicalmente antinucleares.

Esta ha sido su gran metedura de pata y el por qué dejaron de ser los niños bonitos del capital a última hora y por qué el mismo capital se ha vestido de verde, ha vestido de verde a todos los partidos, y los Verdes se quedaron, de repente, sin discurso. Ya es un partido más con temática verde, no el único. Es lo que pasa cuando no tienes otra ideología "alternativa". Porque, por ejemplo, el SPD ha asumido sin complejos muchas de las cuestiones planteadas por los Verdes y dado que los dos miran "al mercado", no hay diferencia apreciable entre unos y otros. Y la gente ha votado en consecuencia, de ahí el triunfo de un SPD al que se daba por amortizado. 

Un apunte al margen: "gente de orden, pero no fascista" (sic) ha votado a los socialdemócratas del SPD porque sectores de la derecha clásica (CDU-CSU) dijeron que "no harían ascos" a un acuerdo con los fascistas "para impedir el triunfo de los rojos", entendiendo "rojos" como un pacto entre SPD, Verdes y Die Linke. Y eso a pesar de que Die Linke no es, para nada, un partido amenazante para el sistema tras su aceptación tanto de la UE como de la OTAN. Pero es evidente que el SPD lo sabe y cuidará esos nuevos apoyos, por lo que su gobierno no será muy progresista que digamos.

Aquí hay que dar otro dato: el voto a los Verdes es urbano, básicamente universitario, pero sido rechazado en las zonas rurales. Algo que deberían tener en cuenta quienes van de ecologistas. 

Así que sí, es muy probable que entren en el gobierno, de una forma (SPD) o de otra (CDU) porque fuera de lo "verde" no tienen ideología, o sí como ya he dicho y no es precisamente emancipadora porque no se oponen al marco capitalista y este marco impone sus restricciones. Si como muestra vale un botón, es algo que acaba de quedar claro con el resultado favorable del referéndum sobre la expropiación a los grandes propietarios de viviendas de alquiler (normalmente fondos buitre) en Berlín y que los Verdes y el SPD no quieren cumplir a rajatabla. Eso por dar solo un ejemplo.

Porque el debate, como quieren tanto el SPSD y los Verdes como las empresas y la derecha clásica, no es si es legalmente vinculante el referéndum sino si lo es políticamente. Para el poder no lo es, para la gente sí porque si no lo es ¿qué sentido tiene el que se permita la consulta? No es una cuestión baladí porque al rechazarlo se está diciendo que solo se acepta lo que resulte según los intereses del poder. Por lo tanto, el resultado del referéndum tiene que ser vinculante, mal que les pese a los Verdes y al SPD. Sin embargo, los movimientos de estos ya indican por dónde van a ir con eso de "tomar nota" del resultado, que no cumplirlo: están pidiendo a las empresas propietarias de viviendas "generosas donaciones" para evitar la expropiación y socialización. Y se escudan en que si se aplica en sentido estricto el referéndum afectaría a las cooperativas de viviendas que existen. Curiosamente, y por ley, estas cooperativas no pueden ser "sujeto de socialización" siempre que estén orientadas al bien común y no tengan ánimo de lucro, pero eso a ellos les da igual. Otro ejemplo de qué tipo de partido es. 

Por si hubiese dudas, en su balance de resultados de estas elecciones hablan como gran logro el "llevar al país a un futuro climáticamente neutro" como su principal reivindicación en el "gobierno progresista" que aspiran a formar con el SPD, sin muchas más concreccions y ni una sola mención a otro tipo de cuestiones, aunque también hablan de "fortalecer Europa" sin entrar a especificar a qué se están refiriendo. Aunque es de suponer. Y no descartéis todavía un gobierno con la CDU al estilo de Austria, donde los Verdes (clon de Alemania) gobiernan con los neofascistas.

No en vano, en la primera encuesta tras las elecciones, y preguntados sobre las perspectivas de formar gobierno y con quién, dos tercios de los votantes Verdes dicen que la situación social "es justa" o "bastante justa".

El Lince

jueves, 30 de septiembre de 2021

El motor gripado

En el mundo digamos "desarrollado" no seremos más de un par de docenas quienes no tenemos coche porque no queremos. Un servidor entre ellos. Siempre me muevo en transporte público -especialmente, el tren- que tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Pero entre las ventajas está el leer. 

Una de las cosas que he leído es eso de "motor gripado" porque me lo comentaban amiguetes y no tenía ni idea de lo que era. Supongo que quienes lo leéis sí, pero yo no. Y leí que un motor gripado es habitual pese a las moderneces, que se deriva de la negligencia por parte de quien conduce y se debe a cuestiones como "alarmas a las que no se hace caso", "desconexión con los sistemas de protección" y cosas así.

Justo lo que pasa con los "progres" cuando llegan a las instituciones y dejan eso de la calle, y comienzan las negligencias, el no hacer caso de las alarmas, el no hacer caso a las reivindicaciones de la gente. En definitiva, la desconexión con la gente. Que cada quien piense en sus propios "progres", pero aquí voy a hablar de los alemanes y, en concreto, de Die Linke (La Izquierda). A los Verdes ni siquiera los considero "progres", pero también hablaré de ellos otro día.

Quienes leáis esta página desde hace tiempo sabréis que tengo amigos alemanes, en Leipzig en concreto. Que nos vemos, nos escribimos y me cuentan lo que pasa por allá. Y que son, todavía, militantes de Die Linke. Así que hablo no solo por mí, sino también por ellos. Esta es la historia del declive de Die Linke en estas elecciones en Alemania.

El porcentaje ha sido decepcionante, un 4'9% a nivel federal, y solo ha conseguido representación parlamentaria porque el sistema electoral alemán dice que si tres diputados son elegidos directamente en su distrito aunque su formación no llegue al 5% legal para tener representación con eso vale y se tiene. Por eso el otro día os hablaba de tres distritos, uno en Leipzig y dos en Berlín, donde Die Linke había sobrepasado con mucho el 20% de apoyos. Esto dio los tres representantes directos y el derecho a grupo parlamentario, 39 diputados en total aunque 30 menos que los que tenían.

Vale, han podido mantenerse en el Parlamento ¿y ahora? Pues ahora nada. Ya ni pinchan ni cortan. Porque querían pinchar y cortar habían fantaseado con un gobierno socialdemócrata, verde y ellos. Pero no. El declive se ha producido por un abandono de todo movimiento de protesta, sindicatos, estudiantes, de todo. Solo a nivel local, como en Berlín y el apoyo al referéndum sobre la expropiación de viviendas a los grandes propietarios, se salva de la quema. Die Linke llevaba ya tiempo siendo un partido socialdemócrata con otro nombre, aceptando no solo gestiones corruptas y capitalistas "normales" (sic), sino las políticas neoliberales que las acompañaban y daban cobertura. 

Como dicen mis amigos, "con su participación en gobiernos Die Linke perdió su credibilidad como alternativa de izquierda a los partidos establecidos y, sobre todo, dejó de desempeñar un papel como motor de la movilización popular". Igual os suena por otros lares.

Y ponen como ejemplo el gobierno del land, equivalente a una comunidad autónoma en el Estado español, de Bremen. Es, en realidad, una ciudad-estado al norte del país. Die Linke se veía en la luna, por lo que dijo una gran estupidez: "un pequeño paso para los habitantes de Bremen, un gran paso en la estructura de poder en Alemania". Lo mismito que con las "mareas" de por aquí, que fueron tan efímeras como ellas. La diferencia es que aquí se llegó al gobierno y allí no. Se quedaron en el gobierno, pero desaparecieron las mareas. Pero a lo que voy.

Fuera de los territorios de la antigua Alemania del Este, Die Linke no estaba en ningún gobierno. Bremen era su gran salto. Se entusiasmó tanto que tiró por la borda el poco vestigio que tenía de partido alternativo. Instituciones y solo instituciones. Había que demostrar al capital que se era "responsable". Pero resultó que socialdemócratas y verdes, los niños bonitos del capital que ya estaba dando por amortizada a la Merkel y los suyos, presionaban mucho y Die Linke cedía y cedía. Y las costuras empezaron a saltar. Alguna gente, los más socialistas, comenzaron a criticar internamente a la dirección: "el acuerdo de coalición contiene parte de lo que llevamos exigiendo durante años, pero no se cuantifica, esto nos coloca bajo la cortadora de césped porque está claro que son ellos quienes van a determinar qué es la prioridad y qué no". Por ejemplo, recortes en los gastos sociales para cubrir el déficit. Insisto, a lo mejor os suena.

Y pasó lo que tenía que pasar: sanidad precaria, parón en la construcción de viviendas sociales, desahucios... Die Linke asumía lo que criticaba en aras del poder y de las esperanzas. Ahora el globo se ha pinchado del todo y Die Linke ya casi no es nadie en Alemania. "Donde no hay movimientos extraparlamentarios, o sea, movilizaciones potentes en la calle, la política no trae cambios visibles", dicen mis amigos. Exacto.

Al participar en gobiernos de este tipo, y en estas circunstancias, Die Linke ha perdido su credibilidad como alternativa de izquierda. Así de sencillo. Ya no es el motor de la movilización popular, es un motor gripado. De ahí que haya estado a punto de la debacle total, solo salvada in extremis por Leipzig y Berlín.

No es nada nuevo. Ya en el propio Berlín, entre 2003 y 2011, participó en un gobierno corrupto y envuelto en el nepotismo. Se puede argumentar que sí frenó todo eso, pero no lo eliminó. Y fueron 8 años, no uno ni dos. O sea, tuvieron tiempo y, sobre todo, pudieron abandonar el gobierno al ver que la cosa seguía. Pero no lo hicieron. "No se pueden hacer viviendas sociales desde la oposición", dijeron los de siempre. Igual os suena. Y siguieron dando cobertura a todo eso y perdiendo, y perdiendo, y perdiendo apoyos. Porque al someterse a la lógica neoliberal debilitaron la infraestructura social y sus apoyos. 

No obstante, volvieron de nuevo al gobierno de Berlín en 2017 y todavía siguen. Pero el Die Linke de ahora es diferente del de entonces. De ahí los porcentajes que han sacado en esos dos distritos que han resultado claves. Porque, ahora sí, están con la calle y en la calle. El referéndum sobre la expropiacion de viviendas a los grandes propietarios para ponerlas en alquiler social es un ejemplo. Pero es una actitud que solo se da en Berlín porque la organización aquí está casi al margen de la dirección federal. Digamos que han vuelto a los orígenes mientras que a nivel federal se socialdemocratizan cada vez más.

Die Linke ahora, en Berlín, ya no cuida las formas institucionales y el éxito del referéndum lo empuja. Y ha dado un ultimátum a sus socios de gobierno, SPD y Verdes: o se acepta el resultado (56% a favor) o se rompe la coalición. Es el momento de la credibilidad definitiva de Die Linke. Pero ha tenido que llegar el varapalo de este domingo para ello. Y habrá que ver si al final lo hace porque el SPD y los Verdes ya dicen que el referéndum no es vinculante "aunque lo tendrán en cuenta". No es lo mismo cumplir el referéndum, o sea, expropiar, que "tenerlo en cuenta", o sea, están diciendo que algo harán pero no expropiar. Trasladad esto, por ejemplo, a la Ley de Vivienda que lleva meses de retraso en el Estado español porque tenía que haberse aprobado en marzo, según el acuerdo del gobierno de coalición "más progresista de la historia", (sic) porque el PSOE se pone del lado de las empresas y Unidas Podemos se aferra al poder y no quiere plantear un ultimátum similar al de Die Linke.

El argumento es el de siempre: hay que estar en los gobiernos. En Die Linke se dice que descartar eso significa perder entre el 5 y el 10% de votos. Bueno, ahora han perdido exactamente la mitad de lo que tenían, han perdido el 4'3% y no van a estar en el gobierno federal (han perdido unos 2 millones de votos, de los que unos 600.000 han ido al SPD, unos 400.000 a los Verdes -ambos claramente el "voto útil" porque entre la copia, Die Linke, y el original mejor votar al original- y el resto se ha quedado en casa). Luego ese argumento no vale. Sobre todo porque no sirve de nada estar por estar si no se cambia la vida de la gente y si hay resistencias para ello, lo mejor es no estar y hacer un enfrentamiento total. En pocas palabras, "el miedo a romper con las políticas de austeridad europea está en la base del fracaso", como dicen mis amigos. Y ponen como modelo a Syriza. Un buen modelo, sin duda.

Otro de los argumentos es el "antifascista": "el progreso de la extrema derecha nos presenta nuevos desafíos, ya no es una cuestión de capitalismo o socialismo sino de defender la democracia". Pero Die Linke no ha frenado al fascismo porque, simplemente, abandonó la calle (que tomaron los fascistas, junto a muchios de sus votos "antisistema") y los aceptó en las instituciones. Y debatió con ellos de igual a igual. Lo mismo os suena, también. Aquí hay que hacer una mención que, a la postre, sirve para aclarar un poco lo que ha pasado, sobre todo en la Alemania del Este donde Die Linke era una fuerza poderosa. 

Antes de eso, algo actual: en Die Linke, tras el estrepitoso fracaso, se habla ya de "neuaufstellung", o sea," reposicionamiento" porque ha habido "un corte profundo" entre Die Linke y su electorado. Normal. El camino seguido hasta ahora ha sido erróneo, lo que hace falta es que ese reposicionamiento sea sincero. Que el motor estaba gripado era evidente, que quienes no lo veían eran los institucionalistas, los apegados a los sillones, también. La cuestión es que ya están buscando culpables que, por supuesto, no son ellos. Se señala a Sara Wagenknecht y su movimiento "Aufsthen"(Levantarse), lanzado en 2018. 

Os voy a explicar un poco de qué va. En 2015, Merkel, acuciada por la patronal alemana, lanzó un movimiento de acogida de refugiados que tenía dos vertientes: reforzar la campaña contra Al-Assad en Siria (intentando impedir la presencia de Rusia) al mismo tiempo que vendía a Arabia Saudita el lote más grande de toda la historia armamentística alemana y, sobre todo, debilitar al movimiento sindical en unos momentos en los que recuperaba fuerza. Los refugiados (que no eran tanto sirios como afganos e iraquíes) se convirtieron en mano de obra dócil, mal pagada, pero agradecida. Y los sindicatos alemanes perdieron. Fue un movimiento parecido al de Thatcher con los sindicatos mineros ingleses en 1984. Toda la progresía se sumó con entusiasmo a esa campaña de acogida, entre otras cosas por el dinero que recibió para gestionar y acoger a los refugiados, sin ver lo que había detrás. Cuando lo vieron, ya era tarde.

Sara y su movimiento fueron quienes dieron la voz de alarma. En síntesis, decía que había que centrarse más en cuestiones sociales y laborales que en el tema de los refugiados, sin abandonar este pero sin darle la primicia, como se dio. Y decía que hablar solo de los refugiados sin ver el contexto "reforzará al neofascismo porque las preocupaciones de los trabajadores no tienen nada que ver con el racismo sino con unas políticas que les quitan derechos". Y criticaron lo evidente, que la llegada de los refugiados, impulsada por la patronal, había servido para reducir los salarios y perjudicar al movimiento sindical. Les cayó la del pulpo. Y una parte de Die Linke parece que ha pasado factura al partido por eso. Son quienes se han ido a los Verdes, por ejemplo. Pero si hay un partido atlancista, que está en las antípodas de Die linke, ese son los Verdes. 

Pero otra parte parece que les da la razón cuando un millón de votantes se ha quedado en casa. Porque en la Alemania del Este quien ha subido esponencialmente han sido los neofascistas con un discurso socio-económico en el que aparecen muchas de las reivindicaciones históricas de la izquierda y que esta ha dejado de lado.

En defintiva, como dicen mis amigos, "Die Linke pasó de ser un partido joven a ser un partido viejo, de ser un partido innovador a uno conservador. Porque si no se tiene claro que tiene que haber primacía de la política sobre la economía no se tiene claro nada. La participación en el gobierno no es solo una cuestión de unas, pocas, reformas que no son más que simples parches sin cambios estructurales porque lo que queda son los fracasos, y esto es un sentimiento de largo alcance y de largo recorrido en el tiempo. Porque a un traidor no se le perdona nunca". Ni yo lo hubiese dicho mejor. 

¿Hablaba de Alemania? Desde luego, pero con el espejo delante.

El Lince

lunes, 27 de septiembre de 2021

Nihilismo o rebelión

Viendo lo que ocurre con los jóvenes españoles, que son capaces de reunirse a millares para beber los fines de semana, un fin de semana tras otro, pero son incapaces de hacer lo mismo para reivindicar, ya que lo luchar, por una vivienda digna, por ejemplo, he sentido la tentación de ponerme filosófico y hablar del nihilismo, eso de negar toda creencia o principio que está muy arraigado en los genes de toda una generación. Que sea el país europeo con mayor indice de paro juvenil no importa, que sea el país europeo con más contratos -basura les da igual, que sea el país europeo donde más tarde se emancipan, lo mismo, que no haya un parque público de viviendas en alquiler les es indiferente... y así se puede seguir y seguir.

Algo normal cuando se vive en un continente zombi donde la apariencia de vida queda circunscrita a un fin de semana de botellón. 

Sin embargo, hay pequeños núcleos de resistentes que contraponen la rebelión al nihilismo. Esos pequeños núcleos están en Noruega, en Alemania, en Austria, en Portugal...

Hace una semana hubo elecciones en Noruega y el Partido Rojo (se llama así) consiguió el 4'7% de los votos, consiguiendo 8 parlamentarios. Histórico no solo porque tenían uno sino porque son imprescindibles para echar del poder a los derechistas clásicos. No ocultaron su discurso de clase y les fue bien. Especialmente, porque su voto fue básicamente joven, menor de 35 años. Ni qué decir tiene que los medios de la burguesía arremetieron contra el peligro, literal, que suponía Rodt (Rojo) para la Noruega "moderna y atlántica" (sic) y no faltó quien dijo que su modelo era Corea del Norte. ¿Cuál fue su respuesta? Provocar a los millonarios pidiendo expropiaciones de aviones privados, yates, coches de lujo y cosas así. No se quedaron callados, no agacharon la cabeza, no les amedrentaron los medios de la burguesía. Y ahí están.

Este fin de semana ha habido elecciones en los otros tres países. En Alemania, una izquierda que no lo es, Die Linke, ha sufrido un descalabro general, perdiendo la mitad de su apoyo, pero sosteniéndose en aquellos lugares donde el discurso se enfrentaba con el oficial, ya casi indiferenciable respecto a la socialdemocracia. Ha sido el caso de Leipzig, donde ha conseguido el 22'8% (4'9% a nivel global) y dos distritos emblemáticos de Berlín Este como Treptow (35'5%) y Lichtenberg (25'8%). Poco teniendo en cuenta el resultado global, pero significativo en tanto en cuanto son muestras de cómo rebelarse contra la dirección tiene recompensa. Sobre todo, porque en estos tres lugares mencionados, el voto joven a Die Linke ha sido determinante para su crecimiento porque apostó, en concreto, por la vivienda social y la regulación de alquileres. Igual que Los Verdes, por ejemplo, pero con la diferencia que estos no consideran bajo ningún procepto la expropiación a los grandes propietarios y dicen que acturán (porque han ganado) con mesura y respetando "al mercado".

Exactamente igual que en Austria, donde la historia se repite con mucho mayor énfasis puesto que el Partido Comunista ha logrado triunfar en la segunda ciudad del país, Graz, con un histórico 29'3%. No es probable que se haga con la alcaldía porque se vislumbra un acuerdo entre el resto de partidos para impedirlo, pero ahí queda. Sobre todo, porque el PC de esta ciudad es especial por su resistencia y su rebelión.

Aquí tenéis una pequeña historia de cómo actuar cuando se tienen las cosas claras. 

Érase una vez un partido que, como todos los de su especie, entró en una crisis existencial tras la desaparición de la Unión Soviética. Había que reciclarse porque el comunismo había muerto y había que arrojar por la ventana cualquier atisbo de lo que se fue y ya no se quería ser. Lo primero, el marxismo-leninismo. Lo segundo, el rechazo a la Unión Europea, que ya no se veía como "una herramienta para promover la desregulación económica y la privatización de bienes y servicios del sector público en beneficio del privado" (sic). 

Pero una organización local se resistió y dijo que no, que de renuncias nada, que nanai. Ni a una cosa ni a otra. El PC de Austria (KPO) era irrelevante desde 1970 y a partir de 1991 fue mucho más irrelevante aún. Excepto los irreductibles de Graz. Al oponerse a las renuncias, la dirección les dejó por imposibles y, en consecuencia, ellos renunciaron a la escisión, pero gracias a ellos, en 1998, el PC austriaco logró su primer representante institucional en 30 años y desde entonces no han hecho más que crecer. Y con el mismo discurso. Y así hasta el éxito de ahora, que está extendiéndose a otros lugares.

Con una militancia que no deja de crecer, con un ejemplo de trabajo y de austeridad personal, con un discurso sin concesiones respecto a la lucha de clases, han llegado hasta aquí. Lo que para muchos como Lula, Pablo Iglesias, Varoufakis... hablar de lucha de clases es un discurso "tóxico", para otros es una forma de entender la vida y la política. No han tenido que buscar subterfugios ni palabras políticamente correctas para ganarse la confianza de la gente. Su credibilidad está en el compromiso directo, en la formación de la militancia y en el distanciamiento comprometido de cualquier enfoque burgués. Uno de sus logros ha sido mantenerse distantes de los discursos alentados por los medios de propaganda de la burguesía y crear, y mantener, los suyos propios. Y otro de sus logros: la penetración entre la juventud.

Y queda Portugal. Menos mal que nos queda Portugal, que decía una canción. Este domingo el Partido Comunista ha retenido, y crecido, en alcaldías significativas. Aunque a nivel global su porcentaje ha bajado un par de puntos, sus alcaldías han sido reforzadas en lugares emblemáticos como Grandola (sí, el pueblo de la canción que dio inicio a la Revolución de 1974) con el 43'8%, Seixal (33'4%), Loures (una parroquia, municipio, de Lisboa) con 29'7%, Évora (27'4%)...

Enlazando con el principio, y como no me he podido resistir, os dejo con un cartel soviético de 1958 que habla de la bebida. Dice: "¡Avergonzado! Me emborraché, rompí un arbolito y ahora me da vergüenza mirar a la gente a la cara".

Ya que nada les importa, ni se importan a sí mismos, tal vez deberían hacerse una camiseta con él estos (y estas) nihilistas de hoy.

El Lince