viernes, 24 de enero de 2020

Juegos de mesa

Irán inventó el ajedrez, EEUU nada. Si hay un juego que le define es el póquer, pero es de tradición francesa (por eso se juega con la baraja francesa). Y aquí tenemos a dos contrincantes diferentes: unos tienen paciencia y van moviendo sus peones y sus piezas, otros sólo van de farol y poniendo dinero encima de la mesa con grandes apuestas (acompañado todo ello con la pistola, o sea, la amenaza de matar al sucesor de Soleimani al frente del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica). Dinero y fuerza, eso es lo único de lo que entienden los estadounidenses.

Lástima que lo que está en marcha no sea un juego. Y lástima que los estadounidenses no juegen al ajedrez (con la única y notable excepción del genial Robert Fisher y Paul Morphy) porque aprenderían no solo a pensar, sino a reflexionar cada movimiento.

Hace un par de semanas os dije que Irán había comenzado a mover sus peones y sus piezas tras el asesinato de Soleimani. Hoy ha hecho otro movimiento: una multitud de iraquíes se ha manifestado para exigir al gobierno que ponga en marcha el calendario para la retirada de las tropas de EEUU en ese país. La manifestación de hoy no tiene desperdicio porque hay que interpretarla de dos maneras: la primera, un claro rechazo de toda la población shií (chiíta) a EEUU; la segunda, como un rechazo añadido a un gobierno que aún sigue mareando la perdiz sobre si pone en marcha la resolución del parlamento (y el presidente del país, un kurdo, se ha reunido con Trump en Davos). Incluso hay una tercera: un aviso a navegantes de que no se van a aceptar maniobras que se están poniendo en marcha desde los propios EEUU y los países del Golfo para crear una región autónoma sunní (sunita) cuasi-independiente -similar a la del Kurdistán- en Irak.

La manifestación ha sido grande, muy grande. Unos, muy entusiastas, dicen que es la mayor desde 1920, una contra el colonialismo británico. Otros, que ha sido imposible de medir en gente pero no en terreno: una riada de gente en 8 km de extensión. Para que os hagáis una idea, Bagdad es una mega ciudad toda recta, con grandes calles rectas y con una extensión en algunos lugares de 23 km. No es descabellado, por lo tanto, que se hable de que los manifestantes cubrían una extensión de 8 km.

Su impulsor es un tipo que ha dado varios giros, Moqtada al-Sadr, que siendo chiíta y habiendo estudiado en Qom, la ciudad santa shíi, que está en Irán, estaba distanciado de este país pero que es profundamente nacionalista y anti EEUU. Ya su milicia combatió a EEUU entre 2003 y 2008, la disolvió para alejarse de la política y estudiar, volvió, se convirtió en el partido con mayor número de escaños en el parlamento (en coalición con el Partido Comunista iraquí) y ahora ha vuelto a resucitar a su milicia, el Ejército del Mahdi. Y Al-Sadr ha establecido siete condiciones que son prácticamente inapelables: cierre de todas las bases de EEUU, cierre de todas las oficinas de los contratistas, cierre del espacio aéreo para aviones militares y de reconocimiento, cancelación de todos los acuerdos de seguridad porque no cumplen con el derecho internacional (como el ataque contra Soleimani), no menospreciar las deciciones del parlamento (Trump ha dicho que EEUU no se va a ir), que otros países (especialmente los de la OTAN, aunque también los árabes vasallos de EEUU) no interfieran en las relaciones Irak-EEUU tras la votación del parlamento y, por último, que si EEUU se niega a retirarse "será considerado un país hostil". O sea, será atacado como ocupante y habrá "acciones activas contra los invasores".

La manifestación de hoy tiene otro elemento añadido: si el parlamento aceptó dar un año a EEUU para su retirada, ahora se está presionando para que esa retirada sea inmediata.

De los siete puntos de Al-Sadr me voy a centrar solo en uno: la no interferencia de otros países.

Aquí hay un país, Qatar, que se está convirtiendo en una especie de correveidile de unos y otros. Si primero medió entre EEUU e Irán para que las represalias iraníes fuesen comedidas ahora está mediando con los kurdos (o, al menos con una facción de los kurdos, la de Barzani) para que no enreden en demasía. Los kurdos, todos, decidieron no acudir a la sesión del parlamento que votó a favor de la retirada de EEUU con la intención de que no hubiese quorum y esa decisión no fuese válida jurídicamente. Porque hay otros kurdos que sí están enredando. El presidente de Irak es otro kurdo, de la facción de Talabani, y se acaba de reunir en Davos con Trump causando un gran revuelo en Irak. Y los kurdos están jugando, otra vez, la baza de EEUU y su apoyo a un país independiente. Eso es lo que Qatar está intentando apaciguar, aunque desde EEUU y otros países árabes, como Arabia Saudita (e incluso Israel) se alienta cada vez más esta posibilidad intentando evitar el despropósito de 2017 cuando en respuesta al referéndum de independencia el ejército iraquí y las FMP derrotaron a los kurdos (incluyendo un acuerdo con la facción de Barzani). El Kurdistán iraquí se convierte en vital porque solo a través de él EEUU puede seguir robando el petróleo sirio, por ejemplo, además de mantener allí sus bases si finalmente es obligado a retirarse de Irak.

Porque si Irán está haciendo sus movimientos, también EEUU ha pedido más cartas, y no solo la kurda. Mientras vulnera la legalidad nacional (de Irak) e internacional (en todos los países) sin el menor asombro y con absoluto desparpajo se acoge a la legalidad iraquí para impulsar la creación de un estado semi-independiente sunita en la región de Anbar. Es una vieja idea, ya desde la primera guerra del Golfo contra Saddam Hussein, la creación de tres zonas étnicas en Irak: la kurda, la sunita y la chiíta. La primera se puso en marcha, la segunda comenzó a tomar cuerpo en el 2007 durante la etapa más gloriosa del llamado Estado Islámico. Pero el llamado Estado Islámico fue derrotado por las Fuerzas de Movilización Popular (bajo la influencia de Soleimani) y ahora vuelven a pensar en ello. Y resulta que tampoco los sunitas (en su gran mayoría) acudieron a la votación del parlamento intentando también que no hubise quorum.

Pero son los vasallos de EEUU quienes están actuando en su nombre. Especialmente, los Emiratos Árabes Unidos. Ya ha habido reuniones en Dubai, la capital de los Emiratos, para concretar este asunto argumentando que lo permite la constitución iraquí, lo que es cierto. Pero aquí hay dos problemas: el primero, que toda esa zona está prácticamente en ruinas, que no se ha reconstruido después de la derrota del llamado Estado Islámico y que, además, está bajo control de las FMP que son en su gran mayoría chiítas. Así que en realidad lo que se está alentando es una guerra sectaria. Otra vez. Y para ello volveremos a ver manifestaciones, aparentemente contra la corrupción pero que tienen otro trasfondo. Son las fichas que EEUU pone encima de la mesa para aumentar la apuesta.

Fuera de Irak, Líbano ya tiene gobierno después de tres meses y es muy cercano a Hizbulá y más pro-iraní que el anterior (que no lo era). También aquí los sunníes (sunitas) han decidido apartarse para facilitar la acusación de que es un gobierno sectario. Pero aquí lo tienen más complicado porque en su inmensa mayoría son cristianos y, además, hay en él 6 mujeres. Inédito en un país árabe. Meses de protestas y presiones de EEUU, Arabia Saudita e Israel no han surtido efecto. Por lo tanto, también aquí se volverá a las manifestaciones y a la amenaza de boicot y sanciones a "un gobierno sometido a los terroristas".

PD.- El mundial de ajedrez femenino lo disputan una rusa y una china. Todo un símbolo.

El Lince

martes, 21 de enero de 2020

Capitalismo para todos (pintado de verde)

Hoy ha dado comienzo el ritual anual del capitalismo: el Foro de Davos. Y lo quieren hacer grandioso porque cumple 60 años: 2.800 invitados de 118 países (de ellos, 1.700 son empresarios), políticos, politiquillos, "líderes sociales", "figuras públicas"... ¡Qué bonito!, que suenen las trompetas, que arrojen pétalos de rosas a nuestros benefactores porque...

El lema de este año es, también, grandioso: "Capitalismo para todos". ¡Ah!, se les ha ido un poco el buenismo porque de forma encubierta reconocen que el capitalismo hasta ayer no era para todos. Debe ser porque ayer se dijo eso de que los 26 más ricos del mundo tienen tanto dinero como la mitad de la población del planeta. Pero tranquilidad, eso era ayer. Hoy todo el mundo es bueno, de lo mejor, y el capitalismo va a ser para todos. Ya me estoy imaginando a esos 26 dándose golpes de pecho y lamentándose por lo que tienen y cómo van a dar un poquito a los que no tienen. Leyendo los temas de discusión no puedo evitar las lágrimas: "el objetivo es crear el capitalismo de los interesados", que todo el mundo quiera hacerse rico es legítimo y hay que ayudar. O sea, un "capitalismo popular" que hasta ayer no se veía por ninguna parte. Pero eso era ayer. Hoy Davos lo cambia todo. Me veo obligado a mostrar mi más sincero agradecimiento. Gracias, ricachones, gracias por vuestra condescendencia y magnanimidad.

Y me imagino los discursos autocríticos con el neoliberalismo, al que van a dar si no por muerto sí por amortizado. Eso ha creado demasiados pobres. Y pobres los pobres. Por eso ahora hay que hablar de "capitalismo para todos". Por eso y porque anda por ahí circulando una encuesta terremoto, hecha en todo el mundo y según la cual el 56% de los habitantes del planeta creen que el capitalismo "hace más daño que bien".

Así que ahora los capitalistas se asustan un poquito, y ahora resulta que ahora los capitalistas van a recuperar el Estado, ese estado que han destruido con el neoliberalismo. Y por ello hablan de "revitalizar la asociación público-privada", o sea, una especie de socialdemocracia muy devaluada (el retorno de Keynes) como la que existió en Europa hasta la desaparición de la URSS. Una "asociación público-privada" que debe actuar en seis áreas: ecología, economía, sociedad, industria, tecnología y geopolítica. No sé si os habéis dado cuenta, pero el orden de los factores sí altera el producto. Ecología en primer lugar, economía en el segundo...

"Enfrentando el apocalipsis climático". "Camino sostenible hacia el futuro común". "Libérese del plástico desechable". Así se denominan algunas de las sesiones de estos tres días. Y ahí tenemos a nuestra joven heroína, Greta Thunberg, hablando en Davos sobre todo esto, siendo aplaudida por estos arrepentidos depredadores, como lo serán otras figuras que hablarán sobre feminismo, igualdad de género, derechos de las minorías sexuales... No me diréis que no es para llorar de agradecimiento. ¡Gracias, mil veces gracias!

Casi a otro nivel está el tema económico: "Pronóstico económico global" (y el FMI diciendo que ciudadito que puede haber una nueva recesión), "El futuro de los mercados financieros", "El futuro de la economía digital". Tanto interés por el futuro significa que el presente no se tiene claro. Y no se tiene, entre otras cosas, porque lo que han dejado para lo último o como último tema, la geopolítica, es lo primero y está revuelto. Por eso en Davos se va a hablar de "El futuro de la política exterior de EEUU", "Prioridades del G-7" (sin tener en cuenta que aquí no está ni Rusia, ni India, ni Indonesia, ni México, ni Brasil...) o sobre "Nueva narrativa europea" (pero con el secretario general de la OTAN como perro cancerbero estrella).

En fin, de esto es de lo que están hablando ahora y estos tres días. Pero como mal pensado que soy lo interpreto a mi manera: el capitalismo ha alcanzado un punto de crisis real, una crisis de sobreproducción que se está enfrentando a dos intentos de salir del embrollo diferentes: el de EEUU, que está actuando ahora en el segmento más retrógrado y reaccionario del capitalismo (casi un neofascismo dentro y fuera del país) y el de una moribunda Europa que quiere levantar algo la cabeza poniendo el énfasis en el color verde. Y Europa lo ve como una oportunidad para hacer negocios (con el añadido de Greta, buena chica) porque una buena mano de pintura verde puede ocultar el rojo de la sangre y la pobreza.

Y aquí están los verdes, sobre todo los alemanes, defendiendo el "progresismo capitalista" (¡huy, casi hablo de los "progres" españoles de Unidas Podemos!).

Es la importancia de los que mandan, cómo manipulan el lenguaje y a nosotros mismos, cómo se dan una pátina de democracia invitando a personajes y personajillos "de oposición" (de nuevo Greta y similares) y cómo, con todo ello, forman las opiniones de la mayoría. O sea, la nuestra. Lo más gracioso de todo es que en esta sesión de Davos a la aparición de estos personajes "sociales" se le ha llamado "contraste de estrategias". No me negaréis que no es democrático.

Mañana hablará Trump, y mañana todo el mundo verá cómo a Trump se le lee la cartilla con lo del cambio climático. Y se dirá algo así como ¡hemos ganado a Trump, se ha quedado solo! La pintura verde sobresaldrá sobre todas las demás. Sobresaldrá sobre la pugna con China y el acuerdo comercial de "fase 1".

En definitiva, mucha retórica pero mucha preocupación porque el modelo de producción capitalista está tocado y por eso hablan ahora de "nuevo modelo de desarrollo" (verde) porque es la única posibilidad de que el sistema capitalista se mantenga vivo y se reduzcan los riesgos de una nueva crisis que sería más dura que la de 2008 y, tal vez, letal.

El Lince

viernes, 17 de enero de 2020

Paciencia frente a chulería

Casi dos años. Ese ha sido el tiempo que ha durado la guerra comercial desatada por EEUU contra China. Ahora se ha firmado la tregua, que no la paz. Una tregua que da un respiro evidente a Trump y que, pese a ello, no es ninguna victoria para EEUU.

Han sido dos años de enfrentamientos, de golpes recíprocos y con el capitalismo mundial conteniendo la respiración. Han sido dos años de demostración de lo que es el comportamiento chulesco del matón de barrio y la paciencia típica de quien tiene miles de años a sus espaldas y sabe comportante con astucia. Con astucia y con un cierto desdén hacia el matón, puesto que el acuerdo comercial, la "fase 1", no ha sido suscrito por los dos presidentes, como había anunciado Trump, sino por el presidente de EEUU y el viceprimer ministro chino. O sea, el tercero en el escalafón gubernamental.


Trump se ha tragado el desaire porque esta tregua es importantísima para él en un año electoral. Trump se ha visto obligado a ello porque muy lejos queda eso de hace dos años: "aplastaremos a la economía china". Pues no. EEUU no ha aplastado a China y la reacción china ha hecho daño a EEUU demostrando que los viejos tiempos de hegemonía económica han desaparecido y que una economía como la china, la mayor del mundo ya pese a todos los pesares, pueden no solo devolver el golpe sino hacer daño. Porque las cosas son como son, y no voy a recoger fuentes chinas, que las hay, sino de la propia Reserva Federal de EEUU: en estos dos años de guerra la economía china se ha contraído un 0'25%, pero la de EEUU lo ha hecho en un 0'30%.

El acuerdo firmado está muy próximo a lo que desde el principio ofreció China. Beijing no se ha movido de ahí, quien se ha movido -exasperado por la paciencia- ha sido el matón chulo. China ya dijo que estaba dispuesta a aumentar las compras en manufactura, servicios, agricultura y energía. Y es lo que recoge la "fase 1". Así que todos contentos. Pero hay peros.

Por ejemplo, que si bien de todo ello lo único que le importa a Trump de verdad es la cuestión agrícola -su gran granero electoral, duramente golpeado por las contramedidas chinas- Beijing ha dejado claro, a modo de advertencia, que ello sólo será posible "dependendiendo de la demanda del mercado". Es decir, de sus intereses en Brasil y Argentina y si los precios de EEUU son más bajos que los de los países latinoamericanos. ¿Pagar 50.000 millones de dólares por ello, como se dice en esta "fase 1"? Pues claro, pero si ello se traduce en muchas más toneladas por un precio bajo, mejor que mejor. Y eso no va a ayudar al 24% de los agricultores estadounidenses que han ido a la bancarrota en estos dos años y no va a ayudar a los que quedan. O, al menos, no los va a ayudar en la medida que espera Trump. Pero eso será para después de las elecciones, cuando haya que discutir la "fase 2".

 ¿Y aquello, también muy trumpiano de "Huawei como amenaza a la seguridad nacional"? Pues ese acuerdo de "fase 1" establece que tiene que haber un trato igual en cuestiones de propiedad intelectual, lo que es una aprobación tácita a Huawei. Va a ser curioso observar los movimientos del matón chulesco con Huawei y si mantiene a esta compañía dentro de la lista negra, lo que sería una violación evidente de este acuerdo. Pero con los chinos no se puede jugar como juega EEUU con Irak, por ejemplo. Los chinos observarán, pacientemente, y responderán sin la menor duda a cualquier violación de lo establecido en esta "fase 1".

EEUU manatiene sus aranceles del 25% en muchos productos y del 7'5% en otros, cierto. Pero también lo hace China con los suyos,  y en los mismos porcentajes. Así que hala, buscad al ganador.

El Lince

martes, 14 de enero de 2020

Y ahora, los puertos

Francia, otra vez. La vanguardia de la lucha de clases. Ni India, con sus 250 millones de huelguistas la semana pasada, llega al nivel de Francia. Aquí es donde se está jugando nuestro futuro. Si los trabajadores resisten, y ganan, nada será igual; si pierden, será la muerte definitiva de los derechos sociales y laborales conseguidos hace más de 70 años. Ya casi se han perdido en todo el mundo, menos en Francia. Por eso se lucha y son ya 39 días ininterrumpidos de movilizaciones, con mucha, pero que mucha gente de huelga.

Una huelga que ahora llega a los puertos. Si hace una semana fueron las refinerías, desde hoy y hasta el jueves los puertos están en huelga. Como siempre, hay una vanguardia y ha sido el puerto de Saint-Nazarie el que ha visto cómo los huelguistas decidieron adelantarse a la convocatoria sindical el viernes y el puerto lleva bloqueado desde entonces. Como resultado de ello, ya ha habido dos petroleros que se han visto obligados a mantenerse en alta mar puesto que no han podido atracar en el puerto.


No ha sido el único, en Le Havre no salió ningún barco aunque no se bloqueó el acceso al puerto industrial. En Nantes la paralización ha sido total. En Marsella los huelguistas han bloqueado el puerto totalmente, así como los accesos por carretera para impedir la llegada de camiones al área de carga.

La huelga es masiva en Calais, Cherburgo, Saint-Malo, Lorient, Bastia, Ajaccio...

La Federación Nacional de Puertos y Muelles de la CGT ha denominado a estos tres días de huelga como "puertos muertos". Y este primer día lo ha logrado. Y eso ha hecho salir de sus cuevas a los empresarios del transporte, que han pedido al gobierno el desbloqueo de los puertos porque "no pueden soportar el impacto económico de la huelga" dado que hay "cientos de camiones y conductores inmovilizados en los puertos debido a la falta de bienes". Y lo consideran, además, "un sabotaje de la economía portuaria en general y del transporte por carretera en particular". Y también a los armadores, que consideran "dramático" lo que está pasando porque desde que han comenzado las movilizaciones, en estos 39 días, han tenido un 40% menos de escalas en los puertos porque los barcos se están yendo hacia Amberes (Bélgica).

El gobierno francés está comenzando a estar contra las cuerdas, por eso retira la pretensión de aumentar la edad de jubilación de 62 a 64 años (una medida que "congela" hasta 2027) con la pretensión de que los sindicatos amarillos, como estaba anunciado, inicien negociaciones y se avengan a pactar cualquier cosa.

Bruselas cada vez está más impaciente, el gobierno francés también, y los empresarios no digamos. Los medios de propaganda de la burguesía se han puesto de acuerdo en entrevistar a empresarios este fin de semana y el discurso es unánime: "esto tiene que terminar". Y se anima a los sindicatos amarillos a pactar.

Es evidente la creciente impaciencia de todos estos ante la movilización social. Es evidente que la fuerza de gravedad no está en las burocracias sindicales, ni siquiera en la CGT, sino en las asambleas de trabajadores. Es evidente que hay voluntad de continuar hacia adelante.

El Lince

jueves, 9 de enero de 2020

Un movimiento de ajedrez

El espectáculo sigue. EEUU e Irán siguen estrictamente los protocolos de actuación, sobre todo para su gente respectiva. Como os dije, todo fue casi pactado y hoy se ha sabido que Irán avisó a Irak una hora antes del ataque e Irak avisó a todo el mundo, empezando por EEUU y siguiendo por Alemania (que así lo ha reconocido) y el resto de países que tienen tropas en Irak.

Pero Irán ha dado un pequeño pasito más.


Es el sustituto de Soleimani al frente del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica y aparece aquí rodeado de banderas y no cualquiera: son las de Hizbulá (Líbano), Ansar Allah (los hutíes de Yemen), Hahsd Shaabi (Irak), Kataeb Hizbulá (Irak), Hamás (Palestina), Liva Fatimyun (Afganistán) y Zeynabiyun (Pakistán). Estas son las organizaciones que forman parte oficialmente del Eje de la Resistencia, al que se acaba de sumar de forma oficial la Yihad Islámica de Palestina.

Es decir, Irán está enseñando al mundo lo que es la guerra asimétrica que se desarrollará contra EEUU en esos países y por quién. El ataque coreografiado de ayer no ha sido el final de la historia aunque no deja de ser divertido oír a Jamenei hablar de que fue solo una bofetada y que la venganza por Soleimani es otra cosa mientras que Zarif, el ministro de Exteriores, hablaba de "venganza concluída" en lo que es una muestra, otra más, de lo alejados que están los pro-occidentales como Rouhani y el propio Zarif y Jamenei,el principal dirigente espiritual y político del país, y quienes le siguen (entre ellos se situaba el propio Soleimani). O si esto os parece muy duro, hablaré de los primeros como "moderados". Revisad lo que os conté sobre cómo Soleimani se había convertido en el gran referente para mucha gente en Irán, lo que se ha puesto de relieve con las inmensas multitudes que han asistido a su entierro.

Irán ha demostrado que tiene capacidad para hacer daño, aunque ha evitado hacerlo con un golpe limitado y hasta cierto punto teatral. Y ahora demuestra cuáles son sus armas asimétricas y quién las empuña. Y se activarán cuando sea necesario para lograr la retirada de EEUU de la región, sobre todo de Irak y Siria.

Desde luego no se ha revelado ningún secreto, pero el que lo haya hecho público inmediatamente tras el ataque a las bases de EEUU en Irak indica su confianza y advierte de forma clara a EEUU y a sus vasallos, árabes incluidos, que ni está asustado ni derrotado y que cuenta con aliados capaces de hacer temblar muchas zonas y muchos países. Irán se ha moderado en la guerra abierta, pero se siente cómodo en la guerra asimétrica y escenifica su apoyo a los movimientos del Eje de la Resistencia en toda la zona y más allá. Estas fuerzas pueden crear las condiciones que hagan insoportable la presencia de EEUU, bien con ataques o con simples hostigamientos.

La batalla ahora es diplomática, con la resolución del parlamento iraquí para expulsar a las tropas de EEUU como bandera. Pero eso es por ahora, que diría Chávez. Como os dije, tras la velada de lucha libre aún está por llegar la verdadera lucha. Irán, el país que inventó el ajedrez, ha colocado en el tablero alguno de sus peones y de sus piezas.

El Lince



miércoles, 8 de enero de 2020

Una imponente velada de lucha libre

Terminaos las palomitas porque el espectáculo acabó. Irán ha respondido, EEUU ha hablado. Los dos se han ido a los camerinos sin problemas. Una imponente velada de lucha libre, una representación de disciplina de combate y de arte escénico. Eso es lo que hemos visto ahora, aunque la cosa ni está terminada ni se va a quedar aquí. Por eso Jamenei ha dicho que esto es una simple bofetada y que la venganza por la muerte de Soleimani es otra cuestión.

Los dos han hecho lo que tenían que hacer, los han dicho lo que tenían que decir. Los dos han salvado la cara, un ejercicio de relaciones públicas para evitar el enfrentamiento bélico. Aunque quien sale ganando, moralmente, es Irán que puede argumentar que no se arredra y que es capaz de responder a EEUU sin que haya reacción por su parte.

Está claro que Irán está jugando la carta diplomática, que la votación del parlamento iraquí para expulsar a las tropas de EEUU es la principal carta que se está jugando porque es legal y acorde con el derecho internacional y ahí EEUU no tiene ningún asidero. Si en el caso de Siria se acoge tangencialmente a la resolución de la ONU sobre el llamado Estado Islámico, de 2014, aquí no hay resolución que valga porque la decisión es un acto soberano del parlamento. Del parlamento, y no del gobierno que, aunque sea interino, está obligado a dar cumplida respuesta a la decisión.

Lo que no se ha dicho es que la votación establece que se da un año a EEUU para la retirada de Irak, por lo que este es el tiempo que EEUU tiene para enredar y es a lo que se acoge ahora, insisto, ahora EEUU para decir que no se va. No hace falta, pero ese es el plazo. Justo el plazo que necesita Trump para afrontar con cierta comodidad las elecciones de este año.

Por eso hoy, tras el ataque de respuesta iraní, se ha vuelto a hacer hincapié en la resolución del parlamento iraquí. Y junto a ello, y lo más importante, es que Irán ha presentado queja formal de las acciones de EEUU (tanto de las sanciones como del asesinato de Soleimani) en las estructuras internacionales, o sea, ante el secretario general de la ONU y ante el Consejo de Seguridad de este organismo multinacional (de naciones). Esto es imporante en estos momentos porque cambiará la situación en Oriente Próximo a largo plazo, mucho más allá de las escaramuzas de ahora.

La respuesta iraní ha sido medida, casi al mismo nivel que los ataques de EEUU en Siria otras veces, golpeando pero poco y sin muchas víctimas. Un gesto directo que también sirve para contener las posibles acciones autónomas de las milicias iraquíes, muy predispuestas a atacar y que ahora se ven imposibilitadas de hacerlo porque ha respondido Irán como país. Ha sido un golpe limitado y demostrativo que satisface a todo el mundo. Pero la guerra asimétrica continuará por una y otra parte.

   

Como véis, aquí hay dos cosas a tener en cuenta: que los impactos han sido casi en el extrarradio de la base, evitando o intentando evitar víctimas, y que no es cierto que EEUU argumente que en la misma no tenía sistemas de vigilancia y antimisiles. Dos datos que refuerzan la idea de que hemos asistido a un espectáculo de lucha libre y tal vez con otros actores entre bambalinas.

No me voy a equivocar si digo que Irán está presentándose ahora como el principal defensor del derecho internacional al hablar de "respuesta limitada" y de aplicar el artículo 51 de la Carta de la ONU (Capítulo VII) relativo al derecho a la legítima defensa en caso de ataque armado. Irán está jugando con el tiempo, dejando pasar el necesario para las elecciones y apostando por la derrota de Trump. Y si no lo ve posible, será entonces cuando la guera asimétrica adquirirá todo su esplendor. Y no me extrañaría que Irán haya amenazado con lo definitivo: esta vez sí, esta vez atacaría a Israel y no solo los objetivos militares de EEUU. Y eso son palabras mayores tanto para el régimen sionista como para EEUU.

EEUU ha matado a Soleimani, sí, pero está perdiendo la guerra. Su posición en Irak es tremendamente inestable no solo desde un punto de vista político, sino de seguridad como acaba de demostrar este ataque casi coregrafiado.

Y a todo esto, un dato no menor tampoco: Irán se retira de ciertos aspectos legales del acuerdo nuclear, pero no cierra la puerta a algún tipo de negociación. El domingo anunció que no cumpliría con las limitaciones impuestas en cuanto al número de centrifugadoras, producción, enriquecimiento y porcentaje de uranio enriquecido pero también que seguía permitiendo que la Agencia Internacional de la Energía Atómica revisase sus instalaciones y que volvería a implementar del todo el acuerdo nuclear si se eliminan las sanciones. O sea, de nuevo una puerta abierta a la diplomacia y, sobre todo, a Rusia, China y la moribunda Unión Europea. Por cierto, es muy probable que este viernes el ministro de Exteriores iraní viaje a Bruselas.

Y curiosamente, es algo a lo que también se ha referido Trump en su discurso post-ataque.

Lo dicho: ahora hemos asistido a un espectáculo de lucha libre, no a una lucha abierta. Eso quedará para más adelante, puede que para noviembre.

El Lince


martes, 7 de enero de 2020

La fuerza acompaña

Todo el mundo pendiente de Irán y su respuesta. Como estaba previsto, Irak es ahora la primera línea y lo que pasó este fin de semana en la votación para exigir la retirada de EEUU es el indicativo de por dónde van a ir los tiros. Literalmente. Pero no voy ahí, me quedo mucho más cerca: en Francia.

Son ya 60 las semanas ininterrumpidas que llevan los "chalecos amarillos" en su lucha y son ya 32 días ininterrumpidos en los que las huelgas están acorralando al gobierno. Hoy ha dado comienzo la fase más dura, el cierre total de las refinerías de petróleo (7 de las 8 que hay). Y es la primera vez que el gobierno ha dado señales de flaquear, como quien ve que no puede respirar y da bocanadas para que le entre algo de aire en los pulmones.

Los trabajadores de las refinerías ya habían decidido paralizar las mismas en asamblea los días 26-28 de diciembre en solidaridad con las dos que llevan paralizadas desde hace ya 14 días, Lavéra y Grandpuits. La novedad es que ahora ha sido el sindicato más potente y más poderoso, la CGT, quien ha hecho el llamamiento a la paralización total durante hoy, mañana y pasado mañana. Y lo ha logrado. En siete de las refinerías la paralización es total. La octava se mantiene trabajando con relativa normalidad en lo que la CGT denomina "responsabilidad" para no dejar desabastecida totalmente de combustible a Francia (y no enajenarse la hostilidad de una población que mayoritariamente secunda y apoya las huelgas, entre el 61% y el 75% según varias encuestas de los medios de propaganda burgueses este fin de semana).

La primera en paralizarse hoy ha sido la más emblemática: la de la multinacional estadounidense Exxon en Fos-sur-Mer. Aquí se refinan 140.000 barriles por día. Y se ha paralizado por completo. Esa ha sido la señal para el resto, que han ido paralizándose posteriormente.

El golpe ha sido fuerte, aunque desde el gobierno y sus ramificaciones (los medios de propaganda, mal llamados de comunicación) se ha venido insistiendo durante todo el día que no hay escasez de combustible y que las gasolineras están abastecidas porque se ha hecho estos días de fiesta. Pero, como pasa siempre, las verdades a medias ocultan grandes mentiras porque los depósitos de petróleo y las terminales claves de Dunkerque, Le Havre y Marsella hoy no han trabajado tanto por la huelga como por la falta de combustible.

El golpe recibido ha sido duro, muy duro. Tanto que por primera vez desde que comenzaron las huelgas y las luchas el gobierno está dando muestras de ceder. El primer ministro ha dicho que hay partes de la ley que se quiere imponer sobre las pensiones y la subida de la edad de jubilación que se pueden retirar y que, para ello, va a mantener reuniones el viernes, es decir, cuando finalice la huelga de las refinerías, con los "interlocutores sociales". Es decir, con los sindicatos amarillos que están deseando algún tipo de acuerdo pero que ahora no pueden asumirlo por la presión de la calle. Si van a esa reunión, e irán, será cuando parezca que han participado, también, en las huelgas y tras ellas hacen gala de su "responsabilidad". Para presionarlos, el gobierno ya ha enviado el texto de esas modificaciones en el sistema de pensiones y de jubilación al Consejo de Estado, un formulismo leguleyo antes de pasar al parlamento.

Es un retroceso parcial, cierto, pero también la constatación de que solo la duración de la protesta y la firmeza en los objetivos hacen posible estas pequeñísimas victorias. Desde luego, para la gran mayoría de los trabajadores franceses no hay nada que negociar salvo la retirada total del proyecto y por ello sigue siendo más que necesario la amplificación de la huelga y la radicalización del movimiento. Porque la fuerza sí acompaña, más allá de manifestaciones más o menos masivas.

Y porque los sindicatos franceses saben que en Francia se está viviendo, 30 años después, la guerra neoliberal que lanzó Margaret Thatcher contra los sindicatos mineros británicos y que les quebró definitivamente.

El Lince