Siempre y cuando (o la última oportunidad de humanizarse)
No ha habido mucha fanfarria por la visita de Xi Jinping a EEUU la semana pasada. Y eso que lo que hizo Xi fue, ni más ni menos, que ofrecer a EEUU una salida digna al atolladero en el que ahora está y seguir siendo una potencia importante del mundo multipolar que ya está en marcha. Es lo que China llama "estabilidad estratégica constructiva".
Y es que, a lo mejor, lo que hay que hacer es explicar qué se esconde tras el lenguaje diplomático. Pero antes, vuelvo al tema. Xi le dejó claro al majara Trump que no sirve de mucho el que China y EEUU se enzarcen hasta niveles oscuros (léase, guerra), sino que lo que hay que hacer es encaminarse a un "modelo de refuerzo mutuo". Ya tenéis dos elementos de ese lenguaje diplomático tan raro y encriptado: "estabilidad estratégica constructiva" y "modelo de refuerzo mutuo".
Pero quedaba aún otro elemento más de la propuesta de Xi y que no es otra cosa que la última oportunidad para que EEUU se humanice o se vaya a la mierda: "la gran revitalización de la nación china y el resurgimiento de la grandeza estadounidense pueden ir de la mano". Esto fue dorarle la píldora al majara Trump por aquello de los 250 años de independencia aunque contraponiéndolo con los 7.000 años de la civilización china.
No es una formalidad ni un discurso de protocolo, es el modelo chino para fortalecer el mundo multipolar que ya está en marcha y en el que ofrece, China, a EEUU un papel central y respetado. Claro está que con una condición: siempre y cuando abandone las ansias hegemónicas que ya no puede mantener de ninguna forma y abandone la práctica agresiva e imperialista que le caracteriza.
O sea, que en el lenguaje críptico de la diplomacia China le está dando a EEUU una última oportunidad: o te humanizas o se acabó. Algo así a si quieres guerra, la vas a tener. Y no la ganarás.
Por eso Xi habló de la inteligencia artificial y la "responsabilidad compartida de desarrollar y gestionar la IA para el bien común". Esto crea un mecanismo estructural para la cooperación en la tecnología más crucial del siglo XXI.
Es una muestra del pragmatismo chino, otra más por si hacía falta. China no quiere la confrontación, pero no la teme. Le ofrece a EEUU la posibilidad de seguir siendo alguien en el mundo multipolar y le quita algo de miedo por el declive como superpotencia. Ofrece "estabilidad estratégica". Pero si EEUU deja pasar esta oportunidad no podrá celebrar los 300 años.
¿Ingenuidad china? Para nada. Xi ha hecho todo esto cuando el majara Trump ha rechazado la oferta iraní para reabrir Ormuz, no ha cumplido los famosos "Acuerdos de Anchorage" con Rusia y lanza baladronadas amenazantes en la ONU contra todo lo que se mueve. Xi ha mostrado al mundo que hay dos posturas en el mundo multipolar en marcha: o la suya, el futuro, o la estadounidense, el pasado.
El mundo decide.
Y para ayudar a que decida, China ha firmado esos acuerdos y entendimientos con EEUU para reducir los aranceles, con lo que se reduce un poco la tensión. Es una forma concreta de demostrar con actos lo que dice. Son unos acuerdos y entendimientos para ayudar a EEUU integrarse en ese mundo multipolar. Pero China no puede obligar a EEUU a comprenderlos, más allá de que los respete coyunturalmente por esta o aquella cuestión interna como las elecciones que vienen. Viene a decir justo lo contrario de lo que viene diciendo EEUU, eso de "o estás con nosotros o contra nosotros". China dice "adáptate, y te ofrezco un asidero, o muere".
Porque en paralelo a eso, el mejor ministro de Asuntos Exteriores del mundo, el ruso Lavrov, ha tenido dos reuniones con diferentes personajes pero con el mismo mensaje: "se nos está acabando la paciencia". Igual es que ya se está terminando la tinta roja para dibujar líneas.
Una de esas reuniones, la importante, fue con el secretario de Estado de EEUU, Rubio. La otra fue con el ministro alemán de Exteriores. Si hay que hacer caso a EEUU, esa reunión fue algo menos que importante.
Dos miserables líneas. Y eso que la reunión con Lavrov se produjo después de que Trump hiciera lo propio con el bufón Zelenski.Pero lo que dice el comunicado ruso es justo lo contrario: sí fue importante. Porque dice, simple y llanamente, que Lavrov le leyó la cartilla a Rubio y que la postura paciente, por ser suave en el calificativo, de Rusia se ha terminado. Eso es lo que dice el lenguaje críptico diplomático. Y no solo es lo que interpretamos algunos.
Bien es verdad que Lavrov es la cara más visible del sector euroasiático del Kremlin, muy alejado de las posturas sumisas y conciliadoras de los euroatlánticos como el representante especial de Putin, el derechista Kirill Dmitriev, quien ha mantenido hasta ahora los contactos y reuniones con EEUU. Pero también es verdad que esto se produce tras las elecciones rusas (y tal vez sería interesante hablar del pucherazo que ha sufrido el PC) y tras el fallido intento neonazi de perturbarlas con un ataque de miles de drones que solo pudo producirse con el apoyo y la inteligencia satelital de EEUU y, en menor medida, de Europa.
Las dos líneas de EEUU no dicen nada, y cuando Rubio abrió la boca para hablar de ello ante los del estercolero mediático, mintió. Por ejemplo, cuando dijo que no se había hablado de la presencia de Putin en la reunión del G-20, y luego se ha sabido que sí. Incluso está recogido en el documento ruso. ¿Por qué mintió? Porque Lavrov había dicho que o se avanza en el restablecimiento de relaciones o no hay nada de nada. Eso entre otras cosas más gruesas.
¿Como qué? Pues desencriptando el lenguaje diplomático, Lavrov le dijo a Rubio que a menos que EEUU acepte un pacto de seguridad integral que abarque todos los frentes de guerra, el fin de las sanciones y la guerra en alta mar contra los cargamentos rusos, y la restitución de las propiedades diplomáticas rusas en EEUU, no habrá acuerdo alguno ni el el caso del país 404, antes conocido como Ucrania, ni en nada. Eso incluye el combustible, sobre todo el diésel, que tan de cabeza le está llevando a Trump, además de los fertilizantes o el uranio.
Observad el documento ruso, traducido para que veáis la diferencia entre uno y otro:
Leed con detenimiento el tercer párrafo, especialmente la parte que habla de "compromiso absoluto con los objetivos de la operación militar especial, incluyendo la resolución política y diplomática mediante la eliminación de las causas profundas del conflicto". Esto se ha dicho ya varias veces pero con esta contundencia y publicidad pocas, si es que ha habido alguna.Las causas profundas implican una guerra permanente contra Rusia en todos los frentes. Lavrov significa que no habrá ceses del fuego a corto plazo, ni moratorias sobre los objetivos energéticos, ni repetición de la iniciativa de cereales del Mar Negro, ni ayuda invernal para Kiev, ni nada de nada. Ese momento ya pasó. Es lo mismo que, con palabras más amables, le dijo Xi a Trump.
Es una cuestión bilateral, pero aquí Lavrov echó una mano a China cuando refleja que "entre los temas internacionales y regionales tratados figuraban los acontecimientos en Oriente Medio, el Cáucaso Meridional, América Latina y el Caribe, así como la cuestión de cómo contrarrestar las prácticas ilegítimas de varias instituciones multilaterales que atañen al derecho internacional". Eso significa que las injerencias de EEUU en Armenia, Azerbaiyán, Brasil, Cuba, Ecuador, Georgia, y Venezuela son hostiles a Rusia puesto que tiene intereses económicos en esos países, además de políticos. Xi no lo dijo, pero son casi los mismos países donde hay intereses chinos.
Como no podía ser de otra forma, ya que Lavrov sigue siendo el ministro de Exteriores y, por lo tanto, subordinado al gobierno, está la referencia a los fantasmagóricos "Acuerdos de Anchorage" que tanto fascinan a los euroatlánticos y a los que se aferran como una lapa porque en ello está su poder y su dinero.
Pero todo lo anterior demuestra que la paciencia rusa se ha terminado y que los euroatlánticos, aunque han visto reforzado (con malas artes) su poder interno tras las elecciones, saben que gran parte del voto favorable que han tenido ha sido como consecuencia del hartazgo de la población si no con la inacción en el país 404 sí con la forma con la que se ha desarrollado todo estos casi 5 años. Y que ya es hora de dar el puñetazo encima de la mesa.
P.D.- Los "progres" europeos, en especial los españoles, siguen fascinados con el triunfo de Die Linke en Berlín. En esa entrega en la que hablé de ello y que ahora resalto dije que daba la impresión de una posibilidad alternativa. Pues la impresión ha durado menos que un caramelo a la puerta de un colegio.
Die Linke llevaba en su lista electoral a una alemana de origen palestino, Hannah Bruns.
Pues bien, tanto el estercolero mediático como los socialdemócratas y los verdes, y un importante sector de Die Linke, están a punto de expulsar a esta mujer por sus opiniones de defensa de Palestina y críticas con el genocidio sionista. Este sábado pasado la Comisión de Arbitraje de Die Linke ha propuesto su expulsión no solo de las listas, sino del partido.
Los Verdes, esos atlantistas furiosos, esos niñatos que van de ecologistas y son defensores a ultranza tanto del IV Reich sionista, antes conocido como Israel, como del país 404, ya habían dicho que no negociarían con Die Linke por su "antisemitismo" y piden "expulsar de sus filas a cualquiera que no apoye firmemente a Israel". Los socialdemócratas alemanes han dicho lo siguiente antes de iniciar la conversaciones con Die Linke para, hipotécamente, votar a favor de este partido para la alcaldía de Berlín: "Die Linke no debe dejar ni un milímetro de espacio para el antisemitismo y los criminales de clanes en sus filas".
Desde la dirección federal de Die Linke se ha respondido lo siguiente: "Die Linke no es un partido antisemita, y se sabe".
Die Linke está optando por el (poco) poder que le van a dejar y ha mandado la ilusión, esa "impresión de la posibilidad alternativa", a la mierda. Esa es la progresía europea, este es el espejo donde se mira la progresía española. Es el afán por los sillones. Esta gente, ignorante políticamente, no sabe nada de Lenin ni mucho menos de su famosa frase: "salvo el poder, todo es ilusión". Ellos la han dado la vuelta y la han pervertido: "teníamos ilusión de tener algo de poder". Ya ni una cosa ni, por supuesto, la otra.
Adenda.- Gracias a Juan Manuel, se da pie a conocer un poco mejor China. Con el tema de los años de la civilización china pasa lo mismo que con la decadencia de la hegemonía occidental: que, en el primer caso, esa civilización aumenta en antigüedad cada vez que se hace un hallazgo arqueológico y, en el segundo caso, la hegemonía occidental desaparece cada vez con mayor rapidez ante cualquier estupidez de quienes nos gobiernan.
Hace exactamente un año unos arqueólogos chinos hicieron un descubrimiento espectacular, que puso patas arriba lo que se conocía hasta ese momento sobre la historia de la civilización china. En el estado español se difundió así:













