viernes, 26 de junio de 2026

Misión incumplida 

Hasta ahora hemos hablado nosotros, los occidentales, incluyéndome a mí, aunque con un evidente sesgo pro-iraní. En mi caso es indudable, con las prevenciones de que quienes gobiernan Irán son pro-occidentales. Por eso creo que llega el momento de escuchar a los propios iraníes. Y lo que dicen es esto: 

"I.- La reciente guerra impuesta a la República Islámica de Irán por Estados Unidos y su aliado sionista se basó en numerosos objetivos ambiciosos y de gran alcance, entre ellos el "cambio de régimen", el desmantelamiento del programa nuclear iraní, la destrucción de su capacidad misilística y la contención de su influencia regional.

En cambio, Irán no solo sobrevivió a la ofensiva militar más intensa y sin cuartel de su historia moderna, sino que emergió más fuerte, más cohesionado y más influyente que nunca.

El Memorando de Entendimiento firmado digitalmente la semana pasada entre los presidentes de Irán y Estados Unidos es una prueba de la victoria estratégica de Irán. Cada cláusula refleja el éxito de Teherán en el campo de batalla y el fracaso de Washington en el mismo.

Objetivo 1: “Cambio de régimen”: una fantasía que murió en el campo de batalla

Estados Unidos lanzó una guerra ilegal y no provocada con el objetivo declarado públicamente de derrocar a la República Islámica. Durante décadas, Washington había soñado con un Teherán dócil, maleable y libre de la independencia ideológica y estratégica que ha caracterizado a Irán desde la Revolución Islámica de 1979, liderada por el imán Jomeini.

La guerra se presentó como el momento en que ese sueño finalmente se haría realidad.

La estrategia se basaba en la clásica doctrina estadounidense de "cambio de régimen": bombardeos aéreos masivos, estrangulamiento económico, guerra psicológica y el fomento de una quinta columna dentro de la sociedad iraní. Se partía de la premisa de que la presión sostenida quebraría el sistema y desencadenaría un levantamiento popular contra el gobierno.

En cambio, ocurrió lo contrario.

El liderazgo de Irán se mantuvo intacto y unificado. El asesinato del amado Líder de la Revolución Islámica no fracturó el sistema, sino que lo fortaleció.

El pueblo iraní, que los estrategas occidentales habían supuesto que se alzaría contra su gobierno bajo la presión de la guerra, salió a las calles por millones.

Noche tras noche, durante más de 110 días consecutivos, los iraníes se han manifestado en apoyo del liderazgo y las fuerzas armadas del país. La campaña "Janfeda" (Autosacrificio) se convirtió en un fenómeno nacional, donde ciudadanos comunes expresaron su firme compromiso con el sistema que gobierna la República Islámica y las fuerzas armadas.

La fantasía del “cambio de régimen” no se desvaneció por maniobras diplomáticas, sino porque nunca se fundamentó en la realidad. El sistema iraní demostró su resiliencia. Sus instituciones funcionaron bajo una presión extrema. Sus fuerzas armadas lucharon con cohesión y valentía, manteniendo la eficacia operativa a pesar de la pérdida de altos mandos.

Y, lo más importante, su pueblo se negó a traicionar a su nación. La comunidad de inteligencia estadounidense cometió un error de cálculo catastrófico. Habían asumido que la presión económica se traduciría en descontento político, pero se tradujo en desafío. Habían asumido que los ataques militares doblegarían la voluntad del pueblo, pero la fortalecieron.

El memorando de entendimiento no incluye ninguna disposición para un “cambio de régimen” porque Estados Unidos simplemente no pudo lograrlo. Es una admisión por parte de Washington de que su proyecto fracasó. El sueño estadounidense de un Irán post-Islámico está prácticamente muerto, y la guerra lo demostró sin lugar a dudas.

Objetivo 2: Destrucción del programa nuclear de Irán: un fracaso total

El programa nuclear fue una de las principales justificaciones de la guerra no provocada. Washington y Tel Aviv afirmaron que Irán estaba acelerando su desarrollo hacia un arma nuclear y que la acción militar era necesaria para evitarlo.

Los ataques contra las instalaciones nucleares de Irán —primero en junio del año pasado y ahora durante la Guerra del Ramadán— tenían como objetivo retrasar el programa años, si no destruirlo por completo. La meta era el "enriquecimiento cero": el cese total de las actividades de enriquecimiento de uranio de Irán, el desmantelamiento de sus centrifugadoras y la eliminación de todo el uranio enriquecido del territorio iraní.

Sin embargo, la infraestructura nuclear de Irán permanece intacta. Las instalaciones de enriquecimiento siguen funcionando. Las centrifugadoras siguen girando. El objetivo de "enriquecimiento cero", tan anhelado por Israel y sus aliados estadounidenses, ha sido abandonado de facto.

Los científicos nucleares iraníes, a pesar de haber sido blanco de campañas de asesinato durante años, han continuado su trabajo incluso en medio de la guerra. Las instalaciones nucleares subterráneas sobrevivieron al bombardeo y el programa nuclear del país demostró su capacidad de resistencia.

El memorando de entendimiento refleja esta realidad. Irán no se compromete a desmantelar su programa nuclear. No hay suspensión del enriquecimiento. No hay transferencia de uranio enriquecido. El único compromiso relacionado con la energía nuclear en el acuerdo es la reafirmación por parte de Irán de su promesa, en virtud del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), de no producir armas nucleares, un compromiso que Teherán siempre ha mantenido y que es totalmente coherente con su programa nuclear pacífico.

Estados Unidos se ha visto obligado a aceptar que los derechos nucleares de Irán no son negociables.

Esto representa un giro radical en los objetivos estadounidenses. Estados Unidos inició la guerra con la intención de acabar con el programa nuclear de Irán. Terminó la guerra al aceptar que dicho programa es permanente.  

Objetivo 3: Debilitar el poder misilístico defensivo de Irán – Fortalecerlo en su lugar

El programa de misiles de la República Islámica era otro objetivo primordial. Los estrategas estadounidenses e israelíes creían que un bombardeo incesante paralizaría la capacidad de producción de Irán, destruiría sus arsenales y mermaría su capacidad de proyección de poder.

El objetivo era dejar a Irán indefenso e incapaz de tomar represalias. Se lanzaron mil ataques aéreos contra instalaciones de producción de misiles, depósitos y plataformas de lanzamiento. El objetivo era destruir la capacidad de Irán para amenazar a sus adversarios o defenderse.

En cambio, la industria misilística iraní se ha fortalecido. La guerra proporcionó un campo de pruebas real para la tecnología iraní. El uso de municiones y equipos antiguos allanó el camino para sistemas más nuevos y avanzados.

Las ciudades subterráneas de misiles de Irán, excavadas en las profundidades de las montañas, demostraron ser resistentes a las bombas antibúnker. Las líneas de producción nunca se detuvieron. De hecho, se aceleraron.

El cálculo estratégico de los planificadores iraníes resultó profético. Al distribuir las instalaciones de producción por todo el país, situándolas a gran profundidad bajo tierra y manteniendo cadenas de suministro redundantes, Irán se aseguró de que ninguna campaña de bombardeos pudiera paralizar su industria misilística. Estados Unidos podía destruir objetivos en la superficie, pero no podía alcanzar el corazón de la producción de misiles iraní.

El memorando de entendimiento no menciona el programa de misiles de Irán. No se discutió ni se negoció. Ni siquiera se puso sobre la mesa. Incluso el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, admitió el martes que no figuraba en la agenda durante las conversaciones mediadas por Islamabad.

Estados Unidos se ha visto obligado a aceptar que la capacidad misilística de Irán es una realidad con la que tiene que convivir. El programa que supuestamente debía ser destruido ahora es más fuerte que nunca, y Estados Unidos ha firmado un acuerdo que ni siquiera lo menciona.

Objetivo 4: Contención de la influencia regional de Irán – Ampliado

Washington y Tel Aviv esperaban utilizar la guerra para reducir la influencia regional de Irán. Querían desmantelar el Eje de la Resistencia, aislar a Teherán y reconfigurar el mapa regional a su favor. La estrategia consistía en separar a Irán de sus aliados en Líbano, Palestina, Siria y Yemen, y crear un nuevo orden regional que excluyera a Teherán.

En cambio, la influencia de Irán se ha expandido significativamente. El Frente de Resistencia es más cohesionado y poderoso que nunca. La guerra demostró que Irán no puede ser aislado, que sus aliados son socios estratégicos y que cualquier solución a la seguridad regional debe incluir a Irán.

Hezbolá, Ansarullah, Hamás y los grupos de la resistencia iraquí lucharon junto al ejército iraní, coordinando sus esfuerzos y demostrando la profundidad de la relación estratégica. Este eje demostró ser una alianza genuina, no un conjunto de aliados.

La guerra también puso de manifiesto la debilidad del sistema de alianzas regionales estadounidense. Los estados del Golfo Pérsico, que habían dependido del paraguas de seguridad estadounidense durante décadas, observaron con horror cómo las bases estadounidenses eran atacadas sistemáticamente y la capacidad de disuasión de Estados Unidos se derrumbaba.

La metáfora del "tigre de papel" adquirió un nuevo significado cuando los misiles iraníes impactaron en el corazón de la infraestructura militar estadounidense en la región. Las monarquías del Golfo Pérsico, ante la realidad del poderío militar iraní, se han visto obligadas a replantearse sus estrategias regionales.

Por eso, el Memorando de Entendimiento exige explícitamente el cese de la agresión del enemigo en todos los frentes, incluido el Líbano. Irán no solo se protegió a sí mismo, sino también a todo el Eje de la Resistencia. La inclusión del Líbano en el acuerdo es un claro reconocimiento de que el papel regional de Irán es ahora una realidad permanente e innegociable. Estados Unidos ha reconocido, de hecho, que no puede eliminar la influencia de Irán; debe adaptarse a ella.

Se suponía que la reciente guerra contra Irán sería el principio del fin para la República Islámica. En cambio, fue el principio del fin para la hegemonía estadounidense en la región.

II.- El reciente memorando de entendimiento entre Irán y Estados Unidos para poner fin a la guerra ilegal e impuesta a la República Islámica marca un momento crucial en las relaciones internacionales contemporáneas, que desafía fundamentalmente las suposiciones convencionales sobre la eficacia de la presión militar y la diplomacia coercitiva.

Durante décadas, Washington partió de la premisa de que la "máxima presión" —sanciones económicas, agresión militar y aislamiento diplomático— podría obligar a Irán a capitular ante sus exigencias maximalistas e irrazonables.

Los acontecimientos posteriores a la Guerra del Ramadán han refutado categóricamente esta tesis. Lo que ocurrió no fue la rendición de Irán ante la presión externa, sino más bien el colapso de dicha presión frente a una increíble resiliencia nacional, una adaptación estratégica y una concepción de la gobernanza basada en el principio de que "la humillación está lejos de nosotros".

El entendimiento que Irán logró no le fue impuesto, sino que fue moldeado por las realidades que Irán creó a través de su resistencia indomable, su poder disuasorio y su capacidad para transformar la firmeza militar en victoria política.

El principio de Ashura como doctrina estratégica

Para comprender la postura de Irán, es necesario entender el marco cultural e ideológico que fundamenta su respuesta a la presión occidental. El principio de Ashura, inspirado en el martirio del Imam Hussein (la paz sea con él) y sus compañeros en las llanuras desérticas de Karbala, ofrece algo más que inspiración religiosa; constituye una doctrina estratégica de resistencia digna y necesaria ante una adversidad abrumadora.

Tal como lo expresó el portavoz del IRGC, el general de brigada Hossein Mohabi, las fuerzas iraníes luchan "con la cultura de Ashura y consideran la rendición una deshonra para sí mismas", reconociendo que en esta batalla desigual, "nuestro combatiente o gana o muere como mártir".

Refleja un cálculo fundamental sobre la naturaleza del poder y los límites de la coerción material en la escuela de pensamiento de Karbala, que se encuentra en el corazón de la República Islámica.

Inspirándose en las enseñanzas de Ashura, la nación iraní jamás se rendirá ante las potencias hegemónicas mundiales, pues ha adoptado el lema «nunca a la humillación» como principio rector. Este marco religioso y cultural transforma la resistencia de una opción táctica en un imperativo existencial. Cuando los iraníes dicen «nunca a la humillación», no alardean, sino que expresan un compromiso civilizatorio que ha sido puesto a prueba a lo largo de los siglos.

Fundamentalmente, este principio ha demostrado su relevancia operativa. Frente a un adversario con recursos y experiencia militar superiores, Irán ha recurrido al diseño estratégico y a la preparación para hacer retroceder al enemigo. Como afirmó recientemente Mohammad Bager Qalibaf, presidente del Parlamento iraní y jefe del equipo negociador, Irán no es militarmente más fuerte que Estados Unidos, pero ha librado una guerra asimétrica y ha logrado hacer retroceder al enemigo.

El enemigo, por el contrario, poseía recursos pero carecía de coherencia estratégica.

El estrepitoso fracaso de la “presión máxima”

La piedra angular de la estrategia estadounidense hacia Irán ha sido la denominada campaña de "máxima presión", una política basada en la premisa de que el estrangulamiento económico provocaría un colapso interno o una capitulación política.

Esta suposición ha resultado ser un error catastrófico. La estrategia se basaba en tres pilares: sanciones económicas paralizantes, aislamiento diplomático y agresión militar. Sin embargo, casi un año después de su reinstauración, ninguno de sus objetivos se ha cumplido.

El sector petrolero iraní, principal objetivo de estas sanciones ilegales, sigue operativo. A pesar de la intensificación de las sanciones, la producción de crudo iraní se ha estabilizado en torno a los 3,2 a 3,4 millones de barriles diarios en 2026. Esta cifra supera los niveles de producción registrados durante el primer mandato de Trump, cuando la producción cayó por debajo de los 2 millones de barriles diarios.

Las razones de esta resiliencia son estructurales: el exceso de oferta mundial de petróleo ha limitado el poder de negociación del mercado, China ha absorbido más del 80 por ciento de las exportaciones marítimas de crudo de Irán, y la infraestructura de Irán para evadir las sanciones ha evolucionado desde tácticas improvisadas hasta convertirse en redes sistemáticas.

Quizás lo más revelador haya sido la admisión de los propios funcionarios estadounidenses sobre la ineficacia de las sanciones. Tras la firma del memorando de entendimiento, el vicepresidente JD Vance se vio obligado a reconocer que las disposiciones del acuerdo sobre las exportaciones de petróleo iraní no constituían una concesión importante, ya que lo que había impedido sus ventas de petróleo no eran las sanciones, puesto que estas, en aquel momento, habían perdido prácticamente toda su eficacia.

Esto representa un notable retroceso respecto al objetivo declarado de Trump de reducir a cero las exportaciones de petróleo de Irán, un deseo que el ministro de Petróleo iraní, Mohsen Paknejad, afirmó que "nunca lograrán".

El fracaso de la máxima presión trasciende el ámbito económico. Irán ha demostrado que las amenazas y la coerción externas no generan fragmentación, sino cohesión. El manual de desestabilización —guerra económica, intimidación militar, operaciones encubiertas y manipulación de la información— ha llegado a su límite.

En lugar de aislar a Irán, esta estrategia ha desestabilizado regiones enteras y afianzado ciclos de guerra, al tiempo que ha reforzado la firmeza y la resiliencia iraníes. Estados Unidos, tras agotar sus herramientas tradicionales, se encuentra en una fase peligrosa donde la retórica se ha vuelto más temeraria y el respaldo abierto a los disturbios, las amenazas públicas de uso de la fuerza y ​​el abandono de la moderación diplomática señalan un cambio de la coerción calculada a la escalada impulsiva.

Una diplomacia de fuerza

La diferencia fundamental entre las negociaciones actuales y los esfuerzos diplomáticos anteriores radica en el contexto estratégico. Como enfatizó el negociador principal, Qalibaf, las negociaciones se llevan a cabo ahora desde una "posición de fuerza", con el "estandarte de la victoria en el campo de batalla" como respaldo para la diplomacia.

Esto representa una inversión fundamental del paradigma tradicional, donde la diplomacia solía abordarse desde una posición de debilidad o desesperación. Irán ha trascendido el modelo lineal que separa la guerra de la diplomacia, optando en cambio por ambas simultáneamente.

Este enfoque de doble vía ha demostrado ser decisivo. Si bien los canales diplomáticos permanecieron abiertos, las fuerzas armadas iraníes demostraron que cualquier intento de aprovechar el clima de calma para obtener ventaja militar se encontraría con una respuesta firme e inmediata.

El valor estratégico del estrecho de Ormuz —donde Irán mantiene un control efectivo— ha funcionado como palanca de negociación, garantía y recordatorio constante de los límites de la coerción militar. Como señaló un análisis, Irán ha utilizado el estrecho no solo como un activo militar, sino también como un medio para «transformar la resistencia en el campo de batalla en influencia diplomática».

Las negociaciones en sí mismas han servido como método de lucha más que como señal de retirada, sin dejar lugar a la rendición ni a eslóganes vacíos. Este enfoque se basa en el reconocimiento expresado por el general Yadollah Javani, alto comandante de la Guardia Revolucionaria Islámica, de que "el adversario debe asumir el costo de sus acciones y comprender que no puede imponer sus demandas mediante la presión y las amenazas".

La experiencia de Irán ha demostrado que el adversario debe asumir las consecuencias de sus acciones imprudentes y temerarias, y comprender que no puede imponer sus demandas mediante la presión y las amenazas. Este entendimiento representa un reconocimiento de que la agresión militar ilegal y no provocada no produjo los resultados deseados.

Fundamentalmente, este enfoque ha generado un amplio consenso interno. El reconocimiento de que la diplomacia debe ser la voz elocuente del poderío militar se ha convertido en un principio unificador. Este consenso refleja la comprensión de que los logros militares deben, en última instancia, traducirse en ventajas políticas y jurídicas.

Como señaló Qalibaf, toda guerra que termine en victoria, si no se plasma en un documento legal y político y esas victorias no quedan registradas, no aportará ningún beneficio.

Implicaciones para la región y más allá

La experiencia iraní tiene profundas implicaciones para los países de la región y para el orden internacional en general. Demuestra que la premisa de que una potencia dominante puede imponer su voluntad mediante sanciones y amenazas militares ha sido cuestionada fundamentalmente.

En un mundo multipolar caracterizado por potencias emergentes y nuevos marcos multilaterales de cooperación, la coerción unilateral puede profundizar la resistencia en lugar de imponer la sumisión.

El memorando de entendimiento representa el reconocimiento de que los objetivos estratégicos no pueden lograrse únicamente mediante la fuerza o la presión. Lo que ha ocurrido es que el enemigo ha aceptado los términos posibilitados por la firmeza y la fortaleza de Irán. La lección es que las naciones que se mantienen firmes pueden obligar a sus adversarios a aceptar nuevas realidades.

Este es el mensaje perdurable de Ashura y del levantamiento del Imam Hussein contra el corrupto déspota omeya, adaptado a las complejidades de la política moderna.

La resistencia inquebrantable, combinada con la adaptación estratégica y la demostración de poder, puede transformar la presión militar y política en victoria estratégica. El entendimiento alcanzado por Irán no es un punto final, sino un hito en una lucha más larga, en la que la dignidad, la soberanía y el rechazo a la humillación siguen siendo los principios fundamentales de la política nacional.

A medida que el orden mundial sigue evolucionando, la experiencia iraní ofrece un caso de estudio convincente sobre cómo las naciones pueden afrontar confrontaciones asimétricas y convertir la resistencia en resultados políticos tangibles".

De mucho de lo que se dice aquí debería ser consciente Rusia. El problema es el mismo: los pro-occidentales. En Irán, por ahora, están supeditados a los militares de la Guardia Revolucionaria. En Rusia es al revés, son los militares quienes están supeditados a los pro-occidentales. Lo deseable también sería decir "por ahora", pero eso no es tan claro.

Tan es así que a pesar de lo que acaba de reconocer el Secretario de Estado de EEUU sobre la entelequia del "espíritu de Anchorage" (ha dicho que nunca ha habido tal) al que se aferran como desesperados los euroatlánticos, aún se va a recibir en el Kremlin a los dos enviados de Trump. Lavrov puede seguir desgañitándose contra el "espíritu de Anchorage" (lo acaba de volver a hacer en un discurso, también el día 24) en un ejercicio de descarga física y emocional, pero la realidad es la que es, y no es otra que lo que he dicho una y otra vez: los euroatlánticos del Kremlin nunca, jamás, acaso, ni se enfrentarán a EEUU.

Esta gente no tiene remedio. Y quienes les apoyan, por acción o por omisión, tampoco.

El Lince

martes, 23 de junio de 2026

El parque jurásico y la evolución

Irán sigue demostrando que tiene la sartén por el mango a nivel externo mientras que a nivel interno comienza una estrecha vigilancia de la Guardia Revolucionaria sobre el gobierno, repleto de pro-occidentales. Por el momento se le deja hacer, veremos con el paso de las semanas. La GR sabe que la fuerza de Irán reside en su falta de confianza en los procedimientos occidentales y en su constante disposición a actuar por encima del gobierno. Este está ya haciendo llamados a la sociedad iraní para que abandone las calles por la noche. La respuesta es un rotundo: "Abandonaremos las calles cuando nuestro líder nos lo ordene". Es decir, la desconfianza en el gobierno es alta y no se le va a permitir desviarse ni un milímetro de lo pactado. Porque ya hay cosas que han desaparecido del lenguaje iraní como las reparaciones de guerra.

Mientras tanto, el mundo sigue evolucionando al margen del parque jurásico que es Occidente.

Estos días el mundo universitario occidental está muy revuelto. Por una parte, quienes siguen anclados en el pasado siguen insistiendo en que ellos son lo más de lo más. Son como el insecto que se conserva en ámbar o en resina: está fosilizado aunque mantiene la apariencia de su esbeltez como cuando estaba vivo. Por otra, hay quienes se han visto obligados a avanzar y a reconocer lo obvio, que las universidades occidentales solo son relevantes para los payasos del Nobel o del paleto Premio Cervantes.

Da la casualidad, o no, que se han cruzado dos informes sobre las "principales universidades del mundo" y no pueden ser más dispares. Quienes son como el insecto fosilizado siguen insistiendo en lo de siempre: Occidente es lo más de lo más. Lo fue y aparenta seguir siéndolo.


Quienes nos dedicamos a estas cosas vemos que este rango sigue inalterable... ¡desde 2004! Es una burla el que mientras la economía de Gran Bretaña se cae a cachos, con una tasa de crecimiento en los últimos 20 años del 0'6% del Producto Interior Bruto, ese al que se agarra Occidente para mantener la ficción de su superioridad pero que no vale para nada, se siga manteniendo que son sus universidades las principales del mundo. Pero como no se puede tapar el sol con un dedo, afirma ufano: "las universidades chinas están alcanzando rápidamente a las instituciones británicas y estadounidenses". 

¡Ah, se me olvidaba: esto se elabora en Gran Bretaña, que todavía se sigue creyendo que es alguien en el mundo! Gran Bretaña, como todo Occidente, no es más que una fantasía grotesca, un parque jurásico que bajo el manto de la monarquía se hunde en su propia miseria y mediocridad.

La Oficina de Estadísticas Nacionales de Gran Bretaña ha publicado su último informe y en abril el país estaba así en términos de contribución al PIB por sectores. 

Solo por esto ya es suficiente para que quienes tengan medio milímetro de cerebro se cuestionen no ya la metodología de tal engendro sobre la superioridad universitaria occidental, sino su realidad. Pero esto es Occidente, esta es la calidad educativa y esta es la ficción en la que vive. Es como el anciano que sonríe mirando una foto amarillenta de su juventud.

Así que no merece la pena hablar más del tema, salvo para que veáis cuál es el gen occidental. 

Pero sí merece la pena que os recuerde que ya en 2018 os comenté que China había comenzado a publicar sus propias revistas científicas después de que dos años antes comenzase un movimiento, "Más Marx, menos Occidente", en las universidades que se extendió a todos los ámbitos educativos acusando al gobierno de "estar viciado por las prácticas occidentales" y obligó al gobierno a comenzar a retirar de sus sistemas educativos el método occidental. Como digo, en 2018 China comenzó a publicar sus propias revistas científicas y se prohibió a las universidades seguir la costumbre occidental de utilizar las citas de los artículos que se publican en las revistas científicas occidentales como condición para los contratos de personal.

Cuatro años más tarde, en 2022, tres de las principales universidades chinas, las de Renmin, Nanjing y Lanzhou, se retiraron de las clasificaciones universitarias internacionales. El argumento fue que "hay que centrarse menos en Occidente y más en la autonomía educativa china y sus características". La reacción de Occidente fue ignorar el movimiento, como podéis ver más arriba y especialmente el Times Higher Education (THE) World University Rankings, el entonces baranda de este tipo de calificaciones (ya no lo es). Y sigue en ello.

Pero otros reaccionaron, como la revista Nature, también británica, que dijo que "este movimiento [de las universidades chinas] puede hacer que las clasificaciones internacionales de ranking universitario sea menos representativo a nivel mundial". Y comenzaron a cambiar. Desde entonces, sus informes anuales (ver aquí el de 2023, y aquí el de 2024) reconocieron el cambio radical en el sistema universitario mundial: no son las universidades occidentales quienes dominan, sino las chinas. Eso fue determinante para provocar un cambio en el paradigma de este tipo de recopilaciones sobre la excelencia universitaria, situando a Nature como la revista científica de referencia a nivel mundial.

El informe que acaba de publicar Nature sobre el año 2025 deja a Occidente por los suelos. Nada menos que 18 de las 20 principales universidades con chinas. Pinchad en el gráfico para verlo con mayor claridad. 


Por supuesto que no aparece ni una de Gran Bretaña, puesto que solo es el insecto fosilizado en el ámbar o en la resina. Y Estados Unidos está muy cerca de serlo también. Y no digamos el resto de Europa, inexistente. No busquéis a la Sociedad Max Planck de Alemania, considerada "una de las mayores redes científicas de Europa", no busquéis al Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS), otro de los "mayores institutos de investigación de Europa". No están, eso por hacer referencia dos de las punteras en ámbitos científicos, de esos que tanto gustan a los del Nobel. Y no están porque año tras año bajan en esta lista, siendo superados por instituciones chinas.
 
Pero por si tenéis dudas, el estudio de Nature es mucho más exhaustivo que el otro y dice lo siguiente, traducido para su mayor comprensión (gracias a s8a).  

 El caso de Química es paradigmático. 


Ahora preguntaos el por qué de la absoluta superioridad en las tierras raras o el por qué los Nobel siempre a occidentales, entre una de las muchas estupideces que hace un Occidente fosilizado, como el insecto en el ámbar o en la resina.  

Todo lo de Occidente se ha quedado obsoleto, especialmente en educación. Por el contrario, China se ha colocado en la estratosfera, ha escalado posiciones en la cadena de valor, dominando diversos sectores, desde los vehículos eléctricos hasta la electrónica y las energías limpias. Está compitiendo de tú a tú con Estados Unidos en inteligencia artificial y descubrimiento de fármacos, y se encuentra a la vanguardia de tecnologías futuras como la computación cuántica y la fusión nuclear. Esto es lo que dice Nature en su resumen. 

No es solo una cuestión de cifras, sino que refleja el crecimiento explosivo de China que ningún país occidental, ni siquiera EEUU, puede seguir. De ahí el miedo, de ahí las amenazas, de ahí todo lo que se está viendo en contra de China. Y, sobre todo, porque ese crecimiento explosivo se da en la educación superior.

En total, y según Nature, entre las 100 mejores universidades del mundo, 51 son chinas. Para que os hagáis una idea de cómo están las cosas por países, o sea, de esas 49 restantes, la cosa es así:

¿Sorprende que no aparezca ninguna universidad rusa? A mí no. Tras la desaparición de la URSS, los prooccidentales se apresuraron a destruir todo lo que tuviera que ver con la Unión Soviética. Una de esas cosas fue la educación. Tan es así que en 2003 Rusia se sumó al Plan Bolonia europeo (cuatro años antes que España, por ejemplo). El Plan Bolonia es la mercantilización de la universidad y una cantera para las empresas, tirando a la cuneta el papel de lugar de formación y desarrollo humano y pasando a ser una mera fábrica de mano de obra (si es que se consigue trabajo) y, además, pagando mucho más por ello, como con el escándalo de los máster. Pero no fue hasta mayo de 2022 cuando se retiró del mismo, y no por decisión propia precisamente sino como consecuencia de la agresividad europea tras la famosa "operación militar especial" en el país 404, antes conocido como Ucrania. Porque unas de las cosas que hizo Europa fue retirar a Rusia de los convenios universitarios (colaboración académica, científica y de movilidad). Rusia siempre, como bien dijo en el Foro de San Petersburgo el "siloviki" Andrey Bezrukov, actúa tarde y con lentitud. Él se refería a la cuestión del país 404, pero es aplicable a todo. 

Tan es así que solo ahora, en 2026, o sea, cuatro años después de haber abandonado el Plan Bolonia y haber estado casi en una parálisis universitaria total, el gobierno ha aprobado (el pasado día 19) "las normas para un proyecto piloto de transición a un nuevo sistema de educación superior". Ese plan piloto, a la velocidad del Kremlin repleto de pro-occidentales, los euroatlánticos, va a tardar otro tanto en comenzar a concretarse. Así que no habrá universidades rusas de calidad en mucho tiempo porque está previsto que dicho plan se concrete en 2030, aunque ya hay 6 universidades que lo están aplicando de forma experimental y se espera que el curso que viene lo hagan otras 11 más. Este "proyecto piloto" se centra específicamente en "matemáticas y mecánica, informática y ciencias de la información, seguridad informática, física y astronomía, medicina, agronomía, ingeniería mecánica y transporte, administración pública y municipal, economía, lingüística, publicidad y relaciones públicas". O sea, si os fijáis, en casi todo en lo que destaca China. No está mal, tarde pero abandonando un poco la fosilización y mirando un poco al este.

Por dar un poco de oxígeno a los putinistas me referiré a un refrán ruso: "Rusia se toma su tiempo para ensillar el caballo, pero cuando coge impulso es muy difícil de frenar". A la espera de que así sea (antes de morirnos de viejos, claro).

P.D.- China respondió la semana pasada a las nuevas sanciones impuestas por EEUU con una amplia represalia en dos frentes: prohibiendo a los departamentos gubernamentales comprar productos de 46 contratistas de defensa estadounidenses e incluyendo en una lista negra a 10 empresas que no pueden recibir exportaciones chinas de doble uso. Están incluidas Lockheed Martin Corporation y Raytheon Missiles & Defense, por ejemplo. Con ser importante, lo más revelador es que se añade a las dos empresas emblemáticas del esfuerzo estadounidense por reconstruir su cadena de suministro de tierras raras, así que toda esa fanfarria occidental sobre el "romper el monopolio chino en tierras raras", del que se acaba de hablar en el fantasmagórico G-7, no va a ir a ninguna parte. Salvo a la propaganda, claro. En eso es en lo único en que el parque jurásico occidental es insuperable: todavía hace buenos carteles entretener a una sociedad fosilizada.

El Lince

jueves, 18 de junio de 2026

Lo dicho, la derrota

Hay que reírse a carcajadas de lo que está pasando, como esta niña mongola y su camello, cuya foto también os puse en la entrada anterior.

Se puede seguir elucubrando sobre el futuro, pero el presente es el que es: Irán ha ganado, EEUU ha perdido y el IV Reich sionista -antes conocido como Israel- ha sido derrotado. Y no importa nada lo que haga o deje de hacer, que será cada vez menos, en Líbano. 

Entiendo que no haya mucha gente, o mucha disponibilidad, que quiera o pueda leer lo que publican los diferentes estercoleros mediáticos del mundo, comenzando por el IVRS. Pero, al menos, habría que hacer algo como ver lo que se está publicando en el mundo árabe. Y para eso hacer uso del único instrumento de cualquier servidor que merece la pena: la tecla de traducir. Atreveos a hacerlo. 

Cada vez es más general un sentimiento: "Irán ha frenado, o destrozado, el proyecto del 'Gran Israel'". Esto, que es real, es el gran éxito de Irán. Los famosos "Acuerdos de Abraham" están muertos. Ahora mismo ningún país árabe va a mover ni un dedo por recongraciarse con el IVRS. Y esto, de rebote, es un gran fracaso de EEUU. Porque uno de los aspectos no declarados de la agresión contra Irán era doblegar a este país, bien con un cambio de gobierno o bien con una debilidad absoluta y sumisa tipo Venezuela, para centrarse en el gran escollo que tenían esos acuerdos: Arabia Saudita. Pensaron que sin Irán, los saudíes irían corriendo a firmarlos. Incluso que Irán los firmase con un gobierno dócil tipo Venezuela. Dicen que este fue el caramelo que Netanyahu puso en la boca de Trump, además del ansia de controlar el petróleo. Pero el tiro les ha salido, a EEUU y al IVRS, sobre todo a este último, por la culata.

El desastre para el IVRS es enorme y va a tardar aún mucho tiempo en recuperarse. Esto lo dicen sin tapujos en el IVRS. Y animan al genocida número 1 a "actuar por su cuenta" a partir de ahora, y no solo en Líbano. Son los bocazas de siempre, porque Irán ha demostrado que no necesita ninguna arma nuclear para poner al IVRS de rodillas: sale de la agresión como una importante fuerza regional, casi global, y con sus aliados reforzados. "El Eje de la Resistencia ha pasado de ser un eslogan a un principio organizador de la seguridad regional", se escribe, no sin pesar, en los medios árabes. En cualquier caso, el dominio nuclear de Irán está ahí, sus universidades (aunque muchas bombardeadas), sus técnicos (aunque muchos asesinados) siempre están ahí. Puede que no tenga la bomba, que no tenía antes por voluntad propia, pero los conocimientos los tiene. De sobra.

Y si esto pasa con el IVRS, imaginaos cómo están las cosas en los países del Golfo, muchos de ellos firmantes de los "Acuerdos de Abraham". Ahora acaban de ver cómo Irán ha machacado al IVRS mucho más de lo esperado, aún contando con el apoyo de todo Occidente y de los propios países árabes, especialmente Jordania. Acaban de ver que el "garante de su seguridad" sale corriendo tras dejar patente que sus bases militares, sus radares, sus antimisiles eran mantequilla. En Qatar hay un profundo debate, desde la élite a la calle, sobre si hay que expulsar al Comando Central de Estados Unidos (Centcom) del país o no. No se atreverán, pero el debate haberlo haylo. En los Emiratos Árabes Unidos, el país más prosionista de la zona, se está corriendo a pagar a los iraníes para que no les hagan más daño. Lo niegan, por supuesto, pero nadie se lo cree y el registro de aviones emiratíes en Teherán confirma que esto es así.

Sigo con una opinión árabe que me parece más que reseñable: "la incómoda conclusión resulta difícil de evitar, y es que el resultado más importante del conflicto de 2025-2026 quizás no sea lo que Irán destruyó, sino lo que demostró. Demostró que, en el siglo XXI, la resistencia puede vencer a la superioridad. Demostró que las redes pueden competir con los Estados. Demostró que la paciencia estratégica puede superar una fuerza abrumadora. Y demostró que un hegemón exhausto, por muy poderoso que sea, no es lo mismo que un hegemón victorioso. Oriente Medio no solo ha presenciado otra guerra, sino que quizás haya sido testigo del nacimiento de una nueva era geopolítica". Aquí está todo el meollo: Oriente Próximo ya no es el que era y el mundo, tampoco.

Así que dejad de mirar solo una parte, como digo siempre hay que ver el todo. El majara Trump está estos días muy locuaz, pero tiene una cosa clara: si EEUU incumple o el si IVRS incumple o ataca a Irán el estrecho de Ormuz vuelve a cerrarse. Eso es más efectivo que la bomba atómica, como se ha demostrado. Y si el IVRS recurre a lo único que sabe hacer bien, el masacrar civiles como en Gaza, la poca simpatía que le queda en el mundo se acabará. Incluyendo a los psicópatas europeos. Y por supuesto a unos árabes muy debilitados por sumisos y prosionistas que sean.

Que esto es una pausa lo tienen claro los iraníes. La Guardia Revolucionaria no se va a relajar. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Ghalibaf, ha dicho hoy mismo que "cada compromiso que asumimos en este memorándum se basa en el principio de "acción por acción ". El punto 13 también se formuló sobre esta base. Esto significa que si Estados Unidos no cumple con sus obligaciones, nosotros también tomaremos medidas".

Porque aquí hay mucha gente que se tiene que retratar al calor del memorando firmado: los países que retienen los fondos iraníes, que se tienen que desbloquear en función del memorando. Corea del Sur, Japón, India, Irak, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos, Luxemburgo y el mismísimo FMI. También China, pero Irán no reclama la deuda porque tiene acuerdos concretos con el país asíatico que son beneficiosos para ambos y por los que ha sorteado todos estos años de sanciones y bloqueos occidentales. Los casos de Qatar y Emiratos, que ya están o pagando o devolviendo esos fondos o una parte de ellos ya los he mencionado. Por lo tanto, desde hoy veremos cómo Irán reclama la devolución al resto de países.

Así que la cosa va mucho más allá del IVRS. Lo dicho, a pesar de Líbano ha sido derrotado. Y tened siempre un mapa a mano cuando os enfrentéis a este tipo de cuestiones geopolíticas. Porque esta es una, y de calado.

Por cierto, Irán dice que la reunión de Ginebra del viernes "ya no es relevante". 

Y como durante estos meses de la agresión a Irán han entrado a visitar esta página muchos árabes, aquí os dejo a un imprescindible. Dos, Roger Waters y Mona Miari.  


El Lince 

lunes, 15 de junio de 2026

Hay incógnitas aún, pero...

Irán ha ganado, EEUU ha perdido, el IV Reich sionista -antes conocido como Israel- ha sido derrotado. Nada será igual a partir de ahora, con independencia de que el acuerdo se firme definitivamente el viernes o no. 

Hay cosas que Irán tiene que explicar, como el que haya desaparecido al menos inicialmente eso del cobro en yuanes a los petroleros y graneleros que transiten por Ormuz (y desde Irán se dice que lo que hace es ofrecer "un tránsito gratuito" durante los 60 días de conversaciones tras la firma, pero que luego "se diseñarán y recaudarán las tasas necesarias para los servicios de navegación y seguros en el Estrecho de Ormuz"), o el papel de EEUU y sus vasallos del Golfo en la reconstrucción de Irán por valor de 300.000 millones de dólares, pero lo que es innegable es que los iraníes han ganado.

Irán ha ganado porque hay dos logros tangibles en el memorando acordado: eliminar de la agenda de negociación dos demandas estratégicas no solo de EEUU y del IVRS, sino de sus vasallos europeos: limitar las capacidades de misiles y cortar el apoyo al Eje de la Resistencia. Solo tenéis que recurrir al estercolero mediático occidental para ver qué es lo que ha venido diciendo desde el inicio de la agresión, y antes. Tras la sorpresiva y decisiva respuesta inicial de Irán, se añadió también el tema de los drones. Todo eso ha desaparecido e Irán insiste en que "nada de esto está previsto que se aborde en las próximas etapas de las negociaciones".

Irán ha ganado porque las futuras negociaciones se centrarán exclusivamente en cuestiones nucleares, el levantamiento de sanciones y cuestiones económicas.

Hasta aquí el análisis del acuerdo. Ahora bien, la lucha interna dentro de Irán va a ser, está siendo ya, apasionante. El acuerdo ha llegado precedido de una movilización impresionante en las calles exigiendo que no se firmase nada y que continuase el enfrentamiento con EEUU y el IVRS. Tras 116 días de apoyo incondicional al gobierno y a los soldados, especialmente a la Guardia Revolucionaria, y después de que cada dirigente, moderado o no, prooccidental o no, agradeciera efusivamente -incluso entre lágrimas- a la sociedad este apoyo, es lo más lógico que la calle manifieste su opinión. Y no es favorable al acuerdo. 

¿Qué ha llevado a los miembros del gobierno a firmarlo? En primer lugar, su propia posición puesto que no hay que olvidar que es pro-occidental. En segundo lugar, ha sido presentado este texto final, así como otros anteriores, a Rusia y a China, que han venido presionando para que se firmase. Esto lo han reconocido los propios iraníes. En tercer lugar, y así ha sido reconocido por Pakistán, la implicación de varios países de la zona, sobre todo Qatar y Arabia Saudita, incluso Turquía, en el mismo lo que supone un acercamiento sin precedentes a Irán. Estos países han elegido proteger con uñas y dientes sus industrias petrolera y gasística, muy golpeadas por Irán, y si no abandonando a EEUU sí haciendo gala de una ambigüedad que beneficia a Irán y perjudica a EEUU.

El presidente Pezeshkian, el ministro de Exteriores y el presidente del Parlamento llevaban dos días intentando apaciguar a la calle. Ahora lo vuelven a hacer y Pezeshkian acaba de comparecer públicamente en la televisión para decir lo siguiente: "Si todas las disposiciones del memorando de entendimiento se implementan correctamente, será considerado un documento honorable para el país". Aquí está el meollo de la cuestión, si todas y si se implementan correctamente. Estas son las incógnitas, y no lo que haga o deje de hacer el IVRS.

Esta es la gran cuestión del día, pero hay más aunque no de tanta importancia. O sí. Puede que mayor aún. 

En enero os hablé del Proyecto MBridge que impulsa China junto a Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Tailandia por el que los bancos centrales de estos países realizan transacciones financieras en monedas digitales respaldadas por sus bancos centrales y reduciendo significativamente el tiempo así como las comisiones, con lo que se producen dos cosas: se eliminan los riesgos y se incentiva la desdolarización. Hasta ahora era una cuestión solo de estos cuatro países, pese a que Rusia y Brasil también utilizaban el PMB de forma limitada. 

Pero eso era hasta ahora. El viernes China anunció que el PMB va a iniciar su "lanzamiento comercial" desde Hong Kong. Eso significa que se abre a la presencia de otros países, y no dudéis que serán muchos, muchos más que los BRICS, quienes acudan presurosos. Y no será para comerciar en dólares o en euros precisamente.

Junto a esto, un chascarrillo. Putin llamó por teléfono a Trump para felicitarle por su 80 cumpleaños, le alabó, le doró la píldora. El comunicado oficial está aquí, y hay párrafos sonrojantes como "Permítanme reiterar que la conversación fue informal y, diría yo, con un toque de humor. Incluso les revelaré un secreto: a Donald Trump no le agrada mucho el número 80, porque está rebosante de energía y vitalidad". No os lo perdáis, aunque también se habló de otras cosas.

Sin embargo, hoy es el 70 cumpleaños de Xi Jinping y Putin le ha felicitado con un telegrama. Mucho más correcto pese a no haber sido en persona: "Bajo su liderazgo, la República Popular China ha logrado impresionantes avances en el desarrollo económico, social, científico y tecnológico, fortaleciendo constantemente su posición en el escenario mundial. Y usted goza, con toda razón, de un gran prestigio tanto entre sus compatriotas como en el extranjero".

En cualquier caso, alguien le debería haber dicho a Putin que en China, y en el caso de los funcionarios, no se menciona el día del nacimiento, sino solo el mes. Los chinos creen en el cálculo de un horóscopo personal (八字) y consideran que sus cumpleaños son un asunto privado para ellos y sus familias. No obstante, algunos chinos sí celebran el cumpleaños según el calendario lunar. Así que si alguien quiere felicitar a Xi, que espere al 22 porque el quinto día del quinto mes lunar este año es ese día.

Como digo, no es más que un chascarrillo pero os ayudará a entender un poco más a China. 

El Lince

jueves, 11 de junio de 2026

El modelo del futuro, pero ¿cuál?

Por terminar con el jugoso Foro Económico Internacional de San Petersburgo celebrado la semana pasada, donde se expusieron dos visiones antagónicas sobre cómo terminar el conflicto en el país 404, antes conocido como Ucrania, hubo también un acalorado debate entre el modelo de futuro a seguir en la Rusia actual: o el occidental, que es el que defienden los euroatlánticos -al igual que una salida rápida del país 404-, o el chino.

Uno de los defensores del modelo chino fue el secretario general del Partido Comunista de la Federación Rusa, Zyuganov. Incluso hay quien dice que el propio Putin lo defendió, sin mencionarlo, al menos en tres cuestiones: inteligencia artificial, plataformas digitales y sistemas autónomos tecnológicos. Mucho decir, pero para dar oxígeno a los putinistas, digamos que es así. 

Muchas de las intervenciones abordaron el panorama de transformación global que vivimos, donde el poder se desplaza de Occidente al Este y donde la importancia de los centros económicos y políticos que todavía son controlados por Occidente está disminuyendo de forma acelerada. Este es uno de los logros del Foro de San Petersburgo.

El debate está donde siempre: o el viejo mundo, representado por EEUU, o el nuevo, representado por China. Muchos oradores, Putin entre ellos, remarcaron que los próximos años van a seguir marcados por una feroz lucha por la soberanía y que solo quienes luchen podrán sobrevivir. Aquí se elogió a China (con una amplia representación, y de alto nivel, en este foro) por muchas cosas, pero en especial por su capacidad para mantener su independencia en la digitalización, gracias al control que ejerce sobre sus propias plataformas, software y hardware, que fabrica internamente. Este es un tema que preocupa a mucha gente en muchas partes del mundo, la dependencia en estos ámbitos de Occidente.

Putin no podía mantenerse al margen de este debate en su discurso. Y lo hizo a medias, porque todas las plataformas tecnológicas rusas siguen los parámetros estadounidenses, no chinos. Ese es el error, la absoluta dependencia mental de los euroatlánticos hacia todo lo que proviene de Occidente, de EEUU en particular. Por eso tanto empeño e interés que han venido mostrando desde 2014 porque hubiese presencia de EEUU en el foro, y este año lo han logrado.

Este es un campo en el que se internó Zyuganov: "el desarrollo económico de China bien podría ser una preocupación importante para el presidente, incluso cuando habla de un uso más eficiente de los recursos y las inversiones, la inadmisibilidad de operaciones lentas, costosas e irrazonables, y la necesidad de facilitar la vida a los empresarios y a los ciudadanos en general. Sin embargo, es improbable que las directivas que abogan por una mayor automatización y un aumento de la productividad tengan eco en la burocracia rusa, a menudo aún supeditada a sus propios intereses, incluso en tiempos de guerra". 

Y añadió algo más: "muchos estamos convencidos de que la guerra traerá consigo una renovación de la élite y que el rígido ejército de los 'chinyovniks' (burócratas) será reemplazado por estructuras orientadas a la eficiencia, impulsadas por una visión del mundo". 

¿Qué visión? Aquí está el meollo de la cuestión que se viene dilucidando desde octubre, cuando la división entre los euroatlánticos y los euroasiáticos traspasó los muros del Kremlin. Porque si bien es elogiosa la lucha que se está llevando adelante en Rusia contra la corrupción, los euroatlánticos abogan por la "paciencia al abordar las zonas grises de la economía" porque, argumentan, "una campaña anticorrupción excesiva corre el riesgo de sofocar las iniciativas existentes". Para mí es un misterio descifrar cuáles son esas iniciativas.

Os recuerdo que Zyuganov tiene un alto nivel de popularidad, lo que está haciendo que la campaña contra el Partido Comunista sea muy potente -incluso encarcelando a sus miembros-, y por eso estuvo presente en el foro. Y no perdió la ocasión para arremeter contra el ministro de Finanzas, uno de la flor y nata de los euroatlánticos, porque no prioriza la financiación a docentes, médicos, vivienda y servicios públicos. 

Lo importante de la presencia de Zyuganov en este foro es no solo lo que dijo, por ejemplo que "la vida obligaría inevitablemente a la dirigencia a estudiar las experiencias soviética y china y a dar un giro decisivo hacia la izquierda", sino que mantuvo reuniones tanto en el foro como fuera de él con "miembros del Distrito Militar Central, gobernadores, científicos destacados y líderes empresariales".

De estas reuniones lo relevante es lo de "miembros del Distrito Militar Central", una de las cinco divisiones administrativas del ejército ruso pero con una importante presencia en el país 404, en concreto donde se están desarrollando fuertes combates: la zona de Pokrovsk, en Donetsk. Porque aquí hay que hablar de lo de siempre: la popularidad del ejército supera a la de Putin desde hace casi un año. Pinchad en el gráfico para hacerlo más visible.


El apoyo al ejército es del 76% (43% mucho, 33% bastante), a Putin el 71%. La sociedad lo sabe, y los euroatlánticos, también. Incluido Putin. 
 
Por eso hay que hacer otra mención al comentario de Zyuganov sobre que "la guerra traerá una renovación de la élite". Ya os dije que todo gira en torno al 20 de septiembre, cuando se celebren las elecciones en Rusia. El objetivo de los euroatlánticos es que el PC deje de ser la segunda fuerza política para así afianzar su poder y su estrategia pro-occidental, pero según están las cosas eso tampoco serviría de mucho ni para el control de la situación externa ni interna. Sobre todo porque la popularidad y credibilidad de Putin empieza a resentirse. No cumplió lo que dijo en las elecciones presidenciales de 2024, de hacer ajustes en un gobierno trufado de neoliberales, por lo que se verá obligado de hacer algún gesto ahora. Por ejemplo, con la elección de un/a gobernador/a del Banco Central. Por ejemplo, con la destitución de alguno de sus más cercanos asesores. Por ejemplo, con el ascenso de algún militar.
 
En cualquier caso todo eso, si es que se da, no será hasta después de las elecciones. Entonces se verá si esa famosa frase de Putin de "la guerra está llegando a su fin" se concreta en conversaciones o en mano dura.  
 
El Lince

lunes, 8 de junio de 2026

¿Primero Manhattan y luego Berlín?

Con unos días tan ajetreados es difícil decidir por dónde tirar. ¿Por la "Operación Marítima Especial" de China en los alrededores de Taiwán? ¿Por el espectacular incremento de las reservas de oro de China y lo que eso supone para la desdolarización mundial? ¿Por la respuesta iraní a la enésima agresión del IV Reich sionista, antes conocido como Israel? ¿Por el cierre del estrecho de Bab al-Mandeb para los buques del IVRS que han anunciado mis amigos en zapatillas? ¿Por el Foro Económico Internacional de San Petersburgo? ¿Por el enésimo compromiso de Rusia de apoyo a Cuba realizado en este foro, pero sin mención a lo importante, al petróleo? ¿Por el sorprendente discurso de alguien que ha puesto los puntos sobre las íes a la oligarquía rusa, muy presente en ese foro, sobre el por qué no se puede seguir haciendo en el país 404, antes conocido como Ucrania, lo que se está haciendo, es decir, dar largas en favor de un fantasmagórico "espíritu de Anchorage"?

Pues a riesgo de provocar un infarto a los putinistas, por acción o por omisión, o sea, eso de "no soy , pero...", voy a entrar por esto último. 

El Foro de San Petersburgo es uno de los más importantes del mundo en estos momentos, situándose en un triángulo con el de Davos (capitalista clásico) y el de Boao (la alternativa china al anterior). Rusia llevaba años intentando que asistiese EEUU a este foro. Los euroatlánticos que controlan el Kremlin han hecho lo posible y lo imposible (sobre todo manteniendo el mantra de Anchorage) para que asistiesen. Y este año lo han logrado. A pequeña escala, pero lo han logrado. Con eso el "espíritu de Anchorage" ha resucitado durante algunos meses más para esta peña, ya muy debilitada ante la constatación social y militar de que es algo que no va a ninguna parte, en el mejor de los casos, o que solo ha servido para que se haya dado tiempo a la restauración del complejo militar europeo y, consiguientemente, a la ayuda militar al país 404, como dicen los militares. Es aquí, en este contexto, donde hay que situar el ataque con drones del país 404 a San Petersburgo en la inauguración de ese evento.

Putin, en su discurso, volvió a insistir en los fantasmas porque sigue creyendo en los fantasmas. Todavía hay "Anchorage" para rato porque los euroatlánticos nunca, repito, nunca se van a enfrentar a EEUU. Porque no quieren, porque en ello les van sus negocios, su posición, su todo. En unas palabras: su poder. 

Y aquí saltó la sorpresa. Relativa, porque que el que un tipo como del que voy a hablar tenga una tribuna en ese foro indica que no actúa por su cuenta ni mucho menos. Así que o bien es un acuerdo con los euroasiáticos o bien es que la situación interna llega hasta tal punto que hay que dar algo de satisfacción a la crítica social y militar diciendo en público, y con un cierto respaldo del poder, lo que es vox populi. 

Es Andrey Bezrukov, considerado uno de los "siloviki" (hombre duro) dentro del Kremlin y se dice de ellos que son quienes tienen más fuerza dentro el aparato estatal. Con independencia de que sea así o no, lo que dijo es muy relevante: "Rusia permanecerá en estado de guerra durante quizás los próximos 20-30 años; será una guerra de desgaste cuyo objetivo es dañar los sistemas críticos del adversario: gasoductos, yacimientos petrolíferos, centrales eléctricas y redes de telecomunicaciones; la estrategia occidental consiste en mantener a raya a la "rana rusa" (provocar siempre un poco más hasta lograr el colapso pero evitar un enfrentamiento nuclear)".

Por si esto fuese poco, añadió la bomba; "el enfoque de Rusia ante el conflicto es demasiado blando y, en esencia, favorece a Occidente y su estrategia de la rana hervida: Somos lentos. Les permitimos demasiado. No nos temen... porque muchas de las líneas rojas que hemos discutido se han quedado solo en el papel". Vaya, resulta que sí hay líneas rojas, de esas que algunos dicen que no hay porque el Kremlin dice que no hay pero resulta que sí hay porque alguien del Kremlin reconoce que sí hay.

No es por nada, pero es algo que vengo defendiendo desde octubre, que las tensiones entre los euroatlánticos y los euroasiáticos ya han traspasado los muros del Kremlin y están en la calle. Y mucha gente tendría que comenzar a pensar algo sobre ello. Comenzar a pensar, si no es pedir demasiado. 

Que una intervención como esta se produzca en un foro como ese indica hasta dónde están llegando las cosas. Y que Putin, aun suponiendo que esté en el medio, que no lo está, no puede parar. Indica que si los "siloviki" sustentan esta postura es porque la cosa está muy, pero que muy seria. Porque Bezrukov ha ido más lejos en su exposición: "Estados Unidos está enredado en una crisis de deuda externa cada vez más peligrosa (Posición Financiera Neta) y, además, se ve amenazado a nivel tecnológico, industrial y militar por el poder emergente de China; Francia y el Reino Unido también tienen enormes problemas de deuda externa que podrían traducirse potencialmente en graves crisis financieras tanto en términos de las finanzas estatales como en términos de la estabilidad del sistema financiero nacional; la Unión Europea está experimentando enormes problemas relacionados con la competitividad tanto por el agotamiento de las fuentes de suministro de energía de bajo costo (es decir, el petróleo y el gas ruso) como por la muy pobre capacidad de innovación del espacio económico europeo".

Es decir, Occidente está en las últimas, por lo que solo tiene una alternativa: la de la fiera herida, atacar, utilizar todas las estrategias que estén en sus manos para impedir o retrasar su decadencia hegemónica y, para ello, hay que centrarse en sus dos principales oponentes, Rusia y China. Pero como no lo puede hacer con los dos a la vez, se está centrando en el que considera más débil: Rusia.

En palabras de Bezrukov, "esto se observa en la 'Gran Estrategia' occidental con Rusia que se sustenta en tres pilares: la desestabilización del Cáucaso, que se lograría mediante la incorporación de Armenia y Azerbaiyán a la esfera occidental, tanto europea como de la OTAN; la penetración occidental en Asia Central para ampliar el arco de crisis existente o, al menos, aumentar el área en la que Rusia está rodeada de estados y naciones hostiles; militarización de Groenlandia, lo que permite amenazar toda la región rusa de Siberia con bombarderos y misiles de alcance intermedio desde el norte, ampliando así la amenaza y el cerco a Rusia también en esa zona". 

Por lo tanto, a Rusia solo le queda lo que vienen sugiriendo los militares desde hace casi un año: dejarse de historias fantasmagóricas y atacar con mayor dureza. Dicen que así hay que interpretar lo penúltimo que dijo Putin, en ese foro precisamente: "trabajad, hermanos". Un lema que va dirigido a los militares. 

Pero el sector euroatlántico del Kremlin no está por la labor. En ese foro estuvieron presentes, con un papel muy destacado, el ministro de Finanzas ruso, Antón Siluanov, la gobernadora del Banco Central, Elvira Nabiullina, y el negociador especial de Putin, nombrado directamente por él, con la administración Trump, Kirill Dmitriev. Ya os he hablado de este personaje, que no hace ni una crítica a EEUU, ni siquiera con los ataques a Irán. Pero junto a ellos apareció otra figura: Román Abramóvich. Este tipo no solo es ruso, sino que tiene otras dos nacionalidades: israelí y portuguesa. Todo un personaje. Y está en contacto directo con Putin. Otro multimillonario euroatlántico que estos días anda viéndose con Zelenski, aunque Putin dice que no tiene ninguna misión oficial.

Estos cuatro forman parte de la flor y nata de los euroatlánticos, los que vienen insistiendo una y otra vez en que hay que parar la cosa en el país 404 por "demasiado larga y demasiado costosa". Y abogan por un rápido acuerdo de paz que, en estos momentos, no solo favorece al país 404 sino a Europa. En este foro también lo han dicho: si no se hace, "el pueblo ruso debe pagar por el desgaste mediante la movilización de los jóvenes, la imposición de impuestos a los más pobres y la reducción del déficit presupuestario a costa de la destrucción de la demanda, los ingresos reales y la inversión en crecimiento económico". O sea, apelan al miedo.

Dos discursos diferentes en el mismo foro, lo que da una idea de cómo está el patio y cómo el debate no se puede parar. 

¿Putin en el medio? Para nada. Pero para evitar infartos, digamos que lo está, que está entre lo que dice el "siloviki" y lo que dicen estos euroatlánticos. 

Sin embargo, tal y como están las cosas, y el propio Putin lo reconoce, aún no es el momento de reconocer el fiasco de Anchorage. Por lo tanto, vuelve a posicionarse con los euroatlánticos, de los que forma parte. Primero se dijo que el plazo para su cumplimiento era mayo. Ya ha pasado (otra línea roja que no es línea roja aunque sea otra línea roja que no ha ido a ningún lado) y ahora la fecha se pospone a septiembre. ¿Por qué a septiembre? Porque el 20 de ese mes hay elecciones y los euroatlánticos tienen muchas esperanzas en que el Partido Comunista sea derrotado, entendiendo que esa derrota es que pierda la segunda posición que tiene hoy día tras Rusia Unida. Se reforzará así el espectro euroatlántico y les dará mucho más margen de actuación. Por eso cada vez hay más represión contra la izquierda. Pero llegará septiembre y se aumentará el plazo del fantasma porque estarán las elecciones intermedias en EEUU, y si Trump resiste tendremos Anchorage para rato. A eso es a lo que juegan los euroatlánticos.

Y eso que el ministro de Exteriores, Lavrov, no pierde ocasión de decir todo lo contrario: "Estados Unidos no muestra interés alguno en retomar los acuerdos alcanzados en Alaska. Espero sinceramente que la experiencia de fracasos anteriores, cuando Occidente se negó a implementar acuerdos que él mismo había respaldado, no se repita con respecto a los acuerdos de Alaska. Pero, lamentablemente, hasta ahora nuestros socios estadounidenses no han mostrado interés alguno". Lamentablemente no solo es eso, sino que él tiene las manos atadas para ir más allá de las palabras.

Así que ¿tomar Manhattan? Al Kremlin ni se le ocurre. ¿Tomar Berlín? Pudiera ser. Pero entre medias está el aburrimiento. 


 El Lince

jueves, 4 de junio de 2026

El mapa que tiene importancia

Solo los neocolonialistas, los occidentales, los defensores del jardín, los ignorantes y los pusilánimes no son conscientes de un hecho: Eurasia es el eje sobre el que pivota el siglo XXI. Esto es así desde que en 2008 dos países, Rusia y China, cada uno por su lado y por diferentes motivos, aprovecharon el momento de la gran crisis capitalista -de la que todavía no se ha salido- para impulsar el nuevo mundo que ya está en marcha. Un mundo que tiene su eje en Eurasia. Y todo lo que estamos viendo, y la agudización del declive de la hegemonía occidental, se sustenta en este hecho: Eurasia es el presente y, por supuestísimo, es el futuro.

En unos momentos en los que la ONU es una institución muerta, en los que el derecho internacional es inexistente, hay algunas cosas que adquieren tal relieve que no se las puede, ni debe, dejar pasar. Es el caso de la elección ayer para el Consejo de Seguridad de la ONU de los cinco nuevos miembros no permamentes. Porque lo que ha ocurrido ahí es significativo de la decadencia occidental hasta extremos poco vistos en los últimos años.

La teoría dice que el Consejo de Seguridad de la ONU tiene la responsabilidad principal del mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales porque, a diferencia de las resoluciones de la Asamblea General, que en general no son vinculantes, sus decisiones tienen fuerza legal para todos los Estados miembros. En teoría. Así mismo, tiene autoridad para imponer sanciones, autorizar misiones de mantenimiento de la paz, establecer tribunales internacionales y, en circunstancias excepcionales, autorizar el uso de la fuerza. En teoría, cuando impone sanciones son legales, al contrario de lo que estamos acostumbrados en el lenguaje occidental y, sobre todo, de EEUU y sus vasallos europeos. Las sanciones del CS son las únicas legales. Todas las demás son ilegales según el derecho internacional. Por eso Occidente no hace más que hablar de "orden internacional basado en reglas". Su orden y sus reglas.

Al menos desde 2001, existen crecientes llamados a la reforma del CS porque es más que evidente que su composición ya no refleja las realidades geopolíticas actuales. Es una institución atrapada en el mundo de 1945. Desde entonces, son los países africanos quienes con más ahínco defienden esa postura. Sin éxito, por supuesto. 

El CS está compuesto por 15 países, cinco miembros permanentes, con derecho de veto (China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia) y 10 miembros no permanentes elegidos por mandatos escalonados de dos años y que representan zonas geográficas. Junto a esos cinco, Baréin, Colombia, Congo, Letonia y Liberia tienen su puesto hasta 2027. La historia de la que hablo tiene que ver con esos otros cinco que faltan, y que ahora han sido elegidos porque la elección de los no permanentes es cada dos años, luego los que ahora están dentro de dos años serán reemplazados.

La votación para elegirlos es secreta entre los países que forman la Asamblea General. Y aquí es donde ha saltado una doble sorpresa: Alemania no ha sido elegida, como tampoco Filipinas. Estos dos países contaban con todo a su favor, sobre todo la presión occidental -sobre todo europea- en el primer caso, y estadounidense y japonesa en el segundo. La votación ha sido épica, eligiendo a los rivales no patrocinados por Occidente. En el caso de Alemania, la AG se decantó por Austria (el otro representante de Europa elegido ha sido Portugal) por 131 votos frente a los 104 de Alemania, mientras que en el caso de Asia la AG aceptó a Kirguistán y rechazó a Filipinas (142-49).

Por lo tanto, los nuevos países miembros del CS son Austria (131 votos), Kirguistán (142 votos), Portugal (134 votos), Trinidad y Tobago (181 votos) y Zimbabwe (182 votos). Lo serán hasta 2028.

Os explico el caso de Portugal, apoyado no solo por los occidentales sino por los países africanos que mantienen el portugués como una de sus lenguas y Brasil. El caso de Austria es mucho más claro en cuestión geopolítica. Que tres países europeos presenten su candidatura al CS de la ONU es normal, lo que no es normal es que ninguno se achante cuando aparece un "grande", bien sea Italia, o España o, como en este caso, Alemania. Aquí Austria ha mantenido el tipo con una simpleza sorprendente: "somos un pequeño país, neutral y ajeno a la OTAN". Y añadiendo: "y no somos alemanes". Eso ha sido el factor que ha derrotado a Alemania, pese a que este país tiene a la psicópata Annalena Baerbock, ex ministra de Exteriores y supuesta ecologista, presidiendo la Asamblea General hasta septiembre de este año y su poder de intimidación hacia otros países es grande. De hecho, en la ONU se comenta que "Alemania ejerció una presión directa sobre 80 países del denominado Sur Global en busca de apoyo". Pues ni así.

El rechazo a Alemania y a Filipinas indica cómo está el mundo y cuál es el nivel del declive de la hegemonía occidental. Aunque no sirva para nada, es una clara señal de los cambios geopolíticos que estamos viviendo. 

En Alemania, el ministro de Exteriores ha dicho que "la amarga derrota se debe al apoyo a Ucrania y a Israel". Es la primera vez en la historia de la ONU en que Alemania queda fuera del CS como miembro no permanente cuando presentaba su candidatura. Pero claro, hay un culpable: Rusia. "El duro revés es consecuencia de la campaña adversa de Rusia por nuestro decidido apoyo a Ucrania. Apoyamos firmemente a Ucrania; Rusia no quiere ver una voz así en el Consejo de Seguridad". La pataleta ha sido esperpéntica, pero demuestra el nivel de psicopatía de los drogadictos que nos gobiernan, porque este tipo ha añadido: "Esta amarga derrota no nos impedirá seguir cumpliendo con nuestra responsabilidad histórica para con Israel". Y en la línea occidental, neocolonial y basada, como no podía ser de otra forma, en la "democracia" y en los "valores", ha añadido: "Como resultado, una de las mayores economías del mundo dejará de participar en la toma de decisiones importantes. Además, somos uno de los mayores donantes a la ONU. Si en el futuro no tendremos la influencia que merecemos, cabe preguntarse: ¿por qué deberíamos seguir invirtiendo tanto dinero en la ONU?". ¿Democracia, valores y todas esas tonterías occidentales supremacistas neocoloniales? No me hagáis reír. Esta es Alemania. Esta es Europa. Esto es Occidente.

Que un país de Asia Central, claramente identificado con Rusia y con China, gane por abrumadora mayoría a uno del famoso Indo-Pacífico, ese engendro creado por EEUU, muestra cómo están las cosas. Muestra cómo el Sur Global se está distanciando cada vez más de Occidente, sobre todo cuando en lo que respecta a Filipinas todo Occidente -de forma especial EEUU y Japón- había defendido su candidatura como "el apoyo al lado correcto de la historia porque Rusia y China apoyan a Kirguistán". Sobre todo, porque Filipinas es un bastión de la estrategia de EEUU de enfrentamiento con China. Pues a lo que se ve, el lado correcto de la historia no está con Occidente.

Es cierto el apoyo ruso y chino, por razones diferentes. Rusia, por el pasado soviético; China, porque considera a los países "stán" de Asia Central como elementos importantes para reducir su vulnerabilidad respecto a sus importaciones en caso de conflicto con EEUU.

En cualquier caso, y como he dicho más de una vez, siempre que abordéis cuestiones de geopolítica tened un mapa a mano. Y veréis entonces cuál es el mapa, o la zona del mapa, que realmente tiene importancia. Y no es la occidental.

El Lince