lunes, 2 de noviembre de 2026

La ira y los agentes del caos

Estos días he tenido una muy interesante conversación con una amiga muy preocupada con la represión que se avecina en el Estado español. La lástima es que el Estado español está anestesiado por la "progresía" desde hace muchísimos años, hasta convertirse en uno de los pocos países de Europa donde no hay contestación social alguna y donde se fía todo a la cuestión institucional. Como si eso sirviese para algo.

Pero hay cosas que hay que tener en cuenta y donde el referente sigue siendo Francia. Porque el tercer fin de semana de ira en Francia ya ha calado con fuerza en Italia, en Alemania y en Albania. 

En Italia el día 30 hubo una huelga general bastante exitosa pese a que no fue convocada por los sindicatos tradicionales, cada vez más amarillos, sino por la Unión Sindical de Base. Mi amiga dice que no fue tan exitosa porque apenas ha hecho cosquillas a Meloni. Se equivoca. De medio a medio. Es un síntoma del colapso social, de cómo la gente ya está sobrepasando a los institucionales (sindicatos incluidos) y cómo el colapso social se está transformando en movilización política. Esto es evidente que no se ve desde el Estado español, donde la poca gente que se mueve lo hace por emociones, no por política. Aquí no hay ninguna referencia a la guerra, al rearme, a lo que se envía a los neonazis del país 404 -antes conocido como Ucrania-, al alto costo de la vida que es consecuencia de lo anterior. En Italia sí. Y en Alemania. Y, sobre todo, en Francia.

Así que comienzo por aquí, por Italia. La huelga general del 30 de octubre es importante, en el marco italiano, casi excepcional, porque fue en contra de los sindicatos tradicionales, porque marca una nueva fase de la lucha social y política en Italia y donde se produjo algo que ha hecho que los institucionalistas, de derecha y de la pretendida "izquierda", estén bastante preocupados con lo que llaman "los agentes del caos" porque hubo una convergencia de los movimientos obreros, estudiantiles, de trabajadores precarios, migrantes, estibadores, campesinos y defensores del derecho a la vivienda demostrando que hay un sector creciente de la sociedad que se niega a soportar pasivamente las políticas del gobierno de Meloni, la economía de guerra, la pérdida de poder adquisitivo y el desmantelamiento de los derechos sociales. Por ello, ya hay otra gran movilización convocada para el 20 de noviembre y para el 12 de diciembre, porque hay que dar continuidad, organización y perspectiva política a lo que se hace y no dejarlo como una acción aislada, por muy exitosa que sea.

La huelga del 30 de octubre tuvo una fuerte participación, que sorprendió a los institucionalistas confiados en que su inacción, su posición de poder, su control del estercolero mediático iban a ser suficientes para hacer que fracasase. Fracasaron ellos porque la participación no solo superó las expectativas sino que mostró que ha surgido una nueva capacidad de gestión de conflictos sociales. Y una cada vez mayor oposición de clase, concepto que había desaparecido en la práctica. Se empieza a reconocer la guerra, la austeridad, la privatización de los servicios y la precariedad laboral como diferentes manifestaciones de la misma lógica de dominación económica y política. Por eso es importante, porque se constata que no basta con modificar el panorama electoral si no se transforma el equilibrio de poder en la sociedad, si no se establece un liderazgo organizado de los trabajadores y las clases trabajadoras. 

Uno de los resultados más importantes del 30 de octubre fue vincular explícitamente la cuestión social con la cuestión internacional. El país antes conocido como Ucrania ya no es un desconocido, porque la cantidad de dinero que se ha enviado a los neonazis del país 404 repercute directamente en las condiciones de vida de la población europea. El comisario de Energía de la UE acaba de decir que 50 millones de europeos "tendrán que elegir entre comer o calentarse este invierno", y lo hace tan ufano el mismo día en que la UE acuerda dar a los neonazis otros 45.000 millones de euros (y ya son casi 160.000 los entregados). Y no hay reacción alguna excepto en Francia, en Italia y en Alemania. Porque eso va en detrimento de la protección social, la sanidad, la educación, las pensiones y las inversiones productivas y sociales.

No hay que perder de vista que esta huelga general en Italia coincidió con la iniciativa de Puertos en Acción, de los estibadores de 113 puertos de 22 países que paralizaron el transporte portuario contra el tráfico de armas y la complicidad económica en guerras y genocidios. Esto es importante porque se ha demostrado que los estibadores, que forman parte del mundo del trabajo, no están condenados a ser un engranaje pasivo en la economía de guerra. Al contrario, pueden convertirse en un actor activo, capaz de obstaculizar el transporte de armamento y denunciar la responsabilidad de los sectores económicos en la producción y distribución de armas de guerra. Es una práctica concreta de internacionalismo.

Por supuesto que no ha faltado represión, que ha habido amenazas, que ha habido prohibiciones, que ha habido campañas de criminalización desde el estercolero mediático. Pero todo ello no disuadió la movilización. Todo lo contrario. Lo mismo que en Francia, donde los movimientos sociales continúan manifestando una fuerte oposición a las políticas gubernamentales y donde el uso de prohibiciones y medidas represivas no ha logrado que se olviden las causas profundas del conflicto.

En Italia no se conforman con el éxito del 30 de octubre. Tampoco en Francia, y ya llevan tres semanas continuas de movilizaciones y hay quien habla ya, tal vez con optimismo, de situación preinsurreccional. Porque una movilización de un día no altera para nada el equilibrio del poder, pero sí una constante movilización. Por eso en Francia ya se está hablando de ampliar la huelga general convocada para el día 5 de este mes a los días 6 y 7. Y lo que venga. 

Mi amiga dice que en Francia todo se va a calmar declarando muerta la V República y diciendo que se instaura la VI. Puede que tenga razón y que quien quiera que herede el desastre francés institucional intensifique la dictadura de la burguesía, como dijo Marx. Ella es anarquista y no conoce mucho a Marx. Pero la respuesta a esto es que ahora, cada vez más, esa actitud se enfrentará a un tsunami social y político. Ya no hay en el mundo ni un Lenin, ni un Fidel Castro, ni nadie así. Pero eso no significa que no haya que prestar atención a lo que está surgiendo. Asistimos a una crisis de Estado y de gobernanza que no va a ser fácil encauzar.

El camino que se está abriendo en Francia está generando unos nuevos campos y marcos de confrontación. Ya lo dijo Fidel Castro en 1976: "cuando hay una revolución, esta genera sus propios marcos". ¿La hay en Francia? Todavía no, pero se ha sobrepasado a partidos, sindicatos y a todo bicho viviente. La gente, mucha gente, ya ve que vivimos en una sociedad estancada con élites que se perpetúan en un círculo cada vez más cerrado, y los jóvenes no tienen un futuro, así que hay motivo para el optimismo.  

Francia es el epicentro de la crisis sistémica en la que está Europa y por eso hay que prestar mucha atención a lo que sucede allá. El debate es hacia dónde se va y cómo se quiere ir, una cuestión que trasciende a la limitada canalización político-institucional. Pero sin lanzar las campanas al vuelo ni mucho menos, en Francia hay una fuerza política institucional, La Francia Insumisa, que es mucho más seria que cualquier otra en cualquier otra parte de Europa.

Ahora mismo los acontecimientos se desarrollan a una gran velocidad y lo que decimos hoy se puede quedar viejo mañana. También lo dijo Lenin: "Hay décadas en las que no pasa nada, y hay semanas en las que pasan décadas". En Francia el movimiento de masas ha desbordado claramente a todo el mundo, especialmente a los institucionalistas. Y esto por una sencilla razón: para la mayoría de la gente que se está movilizando el sistema ha fracasado por completo. Se pueden hacer manifestaciones pacíficas, referendos sobre si gusta más el color verde que el azul, lo que sea. Pero no es más que apariencia porque los de siempre dicen "te escuchamos", lo que en realidad significa "hacemos lo que nos da la gana". Y eso ya no cuela, al menos en Francia. 

En Francia ya no vale lo pacífico, entendiendo por pacífico lo suave. Ante la brutalidad política de los constantes recortes, ante la privatización y destrucción de lo público, ante la brutalidad policial solo cabe la ira. Y la ira es algo más que un enfado pasajero. Mi amiga dice que no se han saqueado supermercados por comida. Sí, se ha hecho. ¿Es indicativo de hambre? No se sabe, aunque en algunos suburbios sí. Por eso la crisis no cede y va a más, porque cuando entramos en estos niveles el pueblo arrasa con todo. Aunque a gran escala la crisis alimentaria aún no ha llegado, mientras que sí la financiera o la energética. Pero se está muy cerca.

¿Es una situación insurreccional y potencialmente revolucionaria? No, no todavía. Se está entrando en ese momento, pero solo entrando. Se están analizando las relaciones de poder, se están moviendo instituciones que hasta ahora parecían estatuas, como el Ejército. Aquí hay quien dice que la represión que se está ejerciendo por parte de la policía es "contraria a los valores republicanos" y quien plantea un golpe de Estado antes de que la situación les desborde por completo. Algo debe haber cuando el principal dirigente de LFI, Melenchon, ha dicho públicamente que "la policía es degenerada mientras que el Ejército tiene una lealtad republicana". Confiar en el Ejército es mucho confiar, sobre todo porque en el proceso de fascistización que se está produciendo también se está infectando al Ejército, aunque sea a niveles de mandos intermedios. Pero el comentario es significativo de la situación actual. Porque quien lo dice no es un pirómano, sino un hombre institucional.

Esta es la contradicción de LFI, el defender las instituciones cuando las instituciones saltan por los aires. Porque las instituciones son odiadas, porque la policía es odiada, porque la "sociedad de consumo", esa que hace atractivos los escaparates, no se toma en serio sus famosos "valores". Porque cuando no hay follón los de siempre se regocijan ("un día sin incidentes importantes", editorial de Le Monde) y dan por amortizada la manifestación. Por eso se necesita cada vez más acción, más ira. Porque es la única fuerza motriz que impulsa el progreso de la situación. 

Aquí entra la huelga general del 5 de noviembre. Los sindicatos, desaparecidos en los primeros momentos, ahora la respaldan, sobre todo la CGT, una CGT que vuelve un poco a sus orígenes. Si la clase trabajadora, esa de la que abomina mucha gente, esa que en un alto porcentaje también apuesta por el neofascismo, entra en escena, la cosa cambia de cariz. Las encuestas dicen que el 82% de la población ve negro su futuro y el de sus hijos. Eso es mucha gente. De uno y otro color. 

Por eso la huelga del día 5 es importante, porque una huelga de masas, y el movimiento que hay en Francia es de masas, es un instrumento político con un gran poder. Alguien puede decir, como mi amiga, que desde los "chalecos amarillos" hasta los movimientos de pensionistas y "la revuelta de Nahel" (un joven asesinado por la policía en 2023) todo han sido fracasos. Bien, fracasos relativos. Porque han dejado las brasas que ahora arden. Y la diferencia es que ahora todos ellos están juntos.

Así que atención a Francia. No se está retrocediendo en absoluto. Se está haciendo frente al poder, a los cierres de calles, a las prohibiciones con las que ni siquiera se pretende respetar los "valores" y "las reglas de la democracia". Hay que recordar que el gobierno de Macron resiste porque ha contado con la vergonzosa ayuda de los "socialistas", a quienes se dio aire al aceptarles como "izquierda" en el Nuevo Frente Popular de las elecciones de 2024 y que rápidamente lo abandonaron para apoyar a Macron. También Macron ha contado con el apoyo de los gaullistas y los neofascistas de Le Pen. 

El sistema es extremadamente violento y no se oculta. Los manifestantes responden y tampoco se ocultan. No hay que tener miedo, ni al discurso. El gobierno, el sistema, sigue adelante con su plan neoliberal de recortar el gasto social en más de 40.000 millones de euros, especialmente en educación, sanidad y pensiones, por lo que los movimientos no tienen más remedio que continuar con sus protestas. Y sus acciones. 

La "paz social" ya no existe. Ha saltado por los aires con la estupidez de unas élites que dan todo al país 404 (117.330 millones de euros hasta ahora, más otros 45.000 prometidos) mientras dicen que sus poblaciones tienen que elegir entre comer o calentarse en invierno. Y quieren "paz social" y "no violencia". No es posible.

Por eso, para el sistema lo recurrente es la represión, Se detiene a miles, se identifica a miles, se multa a miles (y en el Estado español sigue vigente la "Ley Mordaza", esa que "el gobierno más progresista de la historia" se comprometió a derogar hace 8 años) y se dice que todos son violentos. Todos los psicópatas que nos gobiernan, y sus colaboradores (en especial el estercolero mediático) critican duramente las protestas masivas durante semanas, sin ninguna concesión para nadie, y estas mismas clases dirigentes, sus funcionarios y sus secuaces, son incapaces de responder de manera muy diferente a como el funcionario de la Jefatura de Policía interpretado por Gian Maria Volontè en la gran película social italiana de 1970 "Investigación sobre un ciudadano libre de toda sospecha" concluye su discurso: "¡La represión es civilización!".

P.D.- Una buena noticia: la empresa de LBD quiebra en Suiza. Dicho así no os sonará a nada, pero es la empresa que fabrica las pelotas de goma que nos lanza la policía en todo el mundo, con las que se ha cegado y mutilado a miles de personas en todo el mundo. La empresa se llama Brügger & Thomet, y no solo fabrica(ba) pelotas de goma, sino los chalecos antibala de muchas policías. Hay que decir que esas pelotas de goma están clasificadas como armas de guerra.

Resulta que en la noche del 28-29 de octubre hubo un incendio que destruyó toda la empresa. ¿Fortuito? No se sabe. ¿Provocado? Pudiera ser. Cerca del lugar se han visto algunas pintadas como "Jode a LBD". LBD es Lanzadores de Balas de Defensa. Así de bonito. Y así de bonito es que el fabricante de estos instrumentos de terror se haya visto atacado por ¿el terror? Los manifestantes de todo el mundo no llorarán por ello, eso seguro. 

El Lince 

jueves, 29 de octubre de 2026

Mucha tela que cortar

Indagando un poco en las elecciones de Brasil se observan varias cosas interesantes: 1) el voto a Lula en las favelas (asentamientos urbanos informales y precarios de origen popular) fue del 54'7%; 2) el voto a Lula entre las comunidades indígenas (los pueblos originarios) fue del 71%; 3) el voto a Lula en los quilombos (asentamientos fundados por esclavos fugitivos, la esclavitud no ha sido erradicada del todo en Brasil) fue del 72%. Lo lógico sería que estos fuesen los sectores donde más se tiene que volcar, pero de ahí a la realidad hay mucho camino.

Lo curioso aquí es el porcentaje que sacó el neofascista Bolsonaro en las favelas. La razón es cómo se ha vendido, y la gente se lo ha creído, que solo "el esfuerzo personal", "el ser emprendedor" es lo que los va a sacar de la pobreza, no el Estado. Este es el ideal de éxito, el personalismo, el que se extiende por toda América Latina, desde Argentina a Brasil y a cualquier otra parte. Y eso es así porque desde el Estado lo que se ha fomentado ha sido el asistencialismo, el enfoque paliativo que alivia una situación de pobreza pero que no ataca las causas estructurales. Esto ha sido la principal política de los gobiernos supuestamente "progres" tanto de Lula (12 años) como de Dilma (4 años).

Lula ahora promete que va a cambiar su forma de gobernar. Puede que quiera, pero no va a cambiar ni un ápice. Está preso de la abrumadora superioridad de las derechas de todo tipo. Así que llega tarde, muy tarde. Ha ganado una batalla, pero ha perdido la guerra.  

Por el momento, ya son miles los trabajadores despedidos por haber votado por Lula. La Fiscalía General del Trabajo reconoce que está gestionando centenares de denuncias de este tipo, de trabajadores que habían manifestado su apoyo a Lula en las redes sociales y que tras las elecciones han sido despedidos. La pregunta que surge es de cajón: ¿qué ha estado haciendo el gobierno de Lula para permitir este estado de cosas? Ahora, cuando tiene mucho menos poder ¿va a meter mano a las empresas? No, para nada. 

Y eso que la huida de Bolsonaro a EEUU le ha puesto las cosas un poco más fáciles a Lula. Pero esto es un arma de doble filo. Lula está siendo víctima de lo que él mismo sembró. Porque Bolsonaro está repitiendo las mismas tácticas golpistas del neofascismo latinoamericano. Horas después de aterrizar en Miami publicó una carta en la que se declaraba "el verdadero presidente electo de Brasil". La primera versión de la carta que circuló utilizaba un antiguo escudo de armas de 1889, cuando el país se llamaba Estados Unidos de Brasil; pero la versión publicada tenía la ortografía en inglés, Brazil. Es la misma táctica que utilizó el inefable Juan Guaidó en Venezuela cuando se proclamó "presidente electo" y fue apoyado por medio mundo. Brasil no formalmente, pero sí indirectamente porque Lula se prestó muy agradablemente a satanizar a Maduro. 

Bolsonaro está haciendo lo que siempre han hecho los neofascistas, sobre todo los de Cuba y Venezuela: utilizar EEUU como base para presionar a sus gobiernos, abogar por bloqueos económicos y promover campañas internacionales de boicot y desestabilización. Sin olvidar las redes involucradas en ataques terroristas e intentos de golpe de Estado.

Es cierto que la victoria de Lula rompe la racha de victorias electorales de neofascistas apoyados por la administración Trump o políticamente cercanos a ella: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Honduras, Perú. Pero eso no implica una derrota ni mucho menos. No hay más que ver cómo han votado estos países en la Asamblea General de la ONU sobre el bloqueo contra Cuba.


Brasil no es Cuba. Ni siquiera en la decisión de enfrentarse a EEUU. Como muestra, este botón de lo ocurrido ayer en la ONU.
 
Esto sería más que suficiente para que se cuestionase a EEUU como sede de la ONU. Pero eso es un cuento de hadas ahora mismo. 
 
La historia es que el tipo de EEUU, durante el debate del bloqueo a Cuba, dijo que no hay tal bloqueo porque un bloqueo es "un un cerco de buques militares alrededor de una isla, por lo que el bloqueo no existe". Y dijo que el problema es que hay "un enriquecimiento de la élite mientras la población sufre escasez". El digno comportamiento del embajador cubano es el contrapunto a tanta estupidez. No fue la priemra vez. El "Ché" Guevara la tuvo contra otro tipo de EEUU en 1964. Y ya demostró lo que es Cuba. 

Pero son estas estupideces de EEUU y sus vasallos las que llegan al 46% de las favelas, por ejemplo. Y más allá de las favelas. Para hacer frente a esta agresión contra los pueblos, a esta negación de derechos colectivos, a estas fuerzas que desprecian toda verdad hay que estar armados. Y eso va más allá de los votos. Mucho más allá de los votos, que no representan nada. Hay que armarse ideológicamente. Y entonces todos nosotros, individuos, y países, como Brasil, verán cómo emerge un nuevo orden en el que nos pareceremos mucho a Cuba, a los cubanos, a quienes no será fácil despreciar. 
 
No basta con declararse antifascista o antiimperialista: hay que serlo mediante acciones concretas. Hay que saber resistir la presión, el miedo. Muchos países que antes apoyaban a Cuba ahora la critican y se callan (y Brasil no ha enviado ni un solo barril de petróleo, en desafío a EEUU). Si cada gobierno criticado por EEUU (Brasil el penúltimo) solo piensa en sí mismo toda la fraseología pierde su sentido. Hay que ir más allá, porque solo la solidaridad se convierte en un importante instrumento que reduce la capacidad de chantaje. México tampoco ha enviado petróleo, pero sí varios barcos son otro tipo de ayuda, algo que se echa de menos desde Brasil. El Brasil de Lula. El de antes y el de ahora. Porque no se puede hablar de autodeterminación (o de antifascismo) y luego mirar para otro lado.
 
 
 El Lince

lunes, 26 de octubre de 2026

El alivio (casi conmovedor)

Lula ha ganado las elecciones presidenciales en Brasil. Mucha gente ha respirado con alivio. Un alivio casi conmovedor. Muy bien. Lula es la "soberanía nacional", con muchos matices, frente al entreguismo del neofascista Bolsonaro. Pero la pregunta es qué tipo de soberanía es la que se está defendiendo. Si es "anti Trump" se queda corta. Si es en contra de los intereses del imperialismo estadounidense, bienvenida sea. Si eso sirve para que se terminen las idas y venidas que ha tenido con los BRICS, corregidas en los últimos meses de su presidencia, mucho mejor.

Brasil no es un país fácil. Para comprender lo que ha pasado hay que profundizar en la historia de este país. Para comprender el auge del neofascismo es fundamental recordar que se trata de un país capitalista con una desigualdad social extrema y una alta concentración de riqueza, donde diversas facciones de la burguesía poseen condiciones casi inquebrantables para el dominio y la reproducción política. A ello hay que sumar su control, como en todas partes, de los mal llamados medios de comunicación, su control de todos los estamentos de seguridad (Ejército, Policía) que en estos años de presidencia de Lula no se han cortado un pelo en defender tanto el golpe militar de 1964 como las pretensiones del neofascista Bolsonaro y el apoyo al intento de golpe de Estado de Bolsonaro padre tras lae elecciones de 2022 y por el que 1.200 personas fueron procesadas. Sumad a ello el control casi total de los jueces.

Y, a todo ello, se suma el control casi absoluto del parlamento, del senado y de los gobernadores. De hecho, el Partido del Trabajo está en una situación bastante precaria: Lula solo tendrá el apoyo garantizado de 130 diputados federales (de un total de 513), 15 senadores (de 81) y 5 gobernadores de los 27. Así que la tarea de Lula por aprobar algo digno en la cuestión social va a ser muy ardua, si es que lo puede hacer. No hay que olvidar que el PT tiene una plataforma política muy moderada y que cuando ha gobernado ha sido manteniendo buena parte, por no decir toda, del marco macroeconómico neoliberal. 

Por lo tanto, Lula está, mucho más que antes, en manos de lo que en Brasil se conoce como "o Centrão". No es un partido, sino un bloque informal de partidos influyentes, principalmente de centro y centroderecha. Los une no tanto la ideología como un enfoque pragmático del poder: están dispuestos a apoyar a un presidente de izquierda o de derecha si obtienen beneficios políticos y económicos. La respuesta de qué va a pasar es bastante fácil de adivinar. Lula ha prometido gasto social e inversión pública, pero sus socios no están por la labor hoy por hoy y dudo que lo estén mañana.

Sin embargo, financiar estas expectativas contrapuestas se está volviendo cada vez más difícil. La deuda pública de Brasil es del 82'9% del PIB, la tasa de interés de referencia es del 13'75% y la inflación anual es del 4'58%. Lula promete gasto social e inversión, pero el Parlamento buscará fondos para sus regiones y los mercados financieros exigirán disciplina fiscal. Por lo tanto, para el nuevo presidente, las negociaciones presupuestarias van a ser tan importantes como la política exterior.

Hay quien dice que apuntar todo esto en unos momentos en los que América Latina está ahogada es casi contrarrevolucionario; que al menos ahora, con el triunfo de Lula, América Latina coge un poco de aire. Sin duda. Y si se me apura un poco, la propia Europa. No hay más que ver lo que ha dicho la psicópata von der Leyen, la condesa presidenta de la Comisión Europea: "Felicitaciones a mi amigo Lula por su victoria electoral. La democracia y el multilateralismo han triunfado en Brasil. La asociación entre Europa y Brasil está floreciendo. Permaneceremos a su lado en los años venideros. Juntos, continuaremos trabajando estrechamente por un comercio libre y abierto , un orden mundial basado en normas y ambiciones concretas para nuestro clima". ¡Toma ya! La condesa hablando de "multilateralismo". Bueno, una muestra más de cómo se va a cortejar a Lula, ya aprisionado por los resultados internos, para que siga con los vaivenes de los BRICS.

Se puede hablar de cómo está el equilibrio de poder. O, en términos marxistas, de la correlación de fuerzas. Es algo histórico porque ya desde el primer gobierno del PT, allá por el año 2002, esta formación se impuso un compromiso con sectores de la burguesía a cambio de que esta no pusiese muchas trabas a una cierta redistribución de la renta a través de programas de bienestar social, como el "hambre cero". Hay mucho que hablar de ello, y os insisto en que visitéis la etiqueta Brasil. 

Lo mejor que se puede decir es que los gobiernos de Lula (y de Dilma Rousseff) han sido de "reformismo moderado", evitando abordar cuestiones demasiado espinosas (como el conflicto entre el trabajo y el capital). Pero, a diferencia de Venezuela o Bolivia, por ejemplo, nunca se apoyó -excepto en ocasiones muy puntuales, como unas elecciones- en la movilización de masas ni en fortalecer la conciencia política de la ciudadanía para fortalecer su gobierno. Y eso ha llevado a la campaña de persecución contra Lula (estuvo encarcelado por ello) durante la presidencia de Bolsonaro padre, y al auge del neofascismo de ahora. Y a la vista de los resultados tras estas elecciones, fuera de la reelección de Lula, la cosa no pinta nada bien. 

El PT ha relegado la educación política de la gente y la confrontación directa, e indirecta, con las élites hasta el punto de que hoy es ya imposible de recuperar por mucho que la movilización de última hora haya logrado mantener a Lula en la presidencia. En el PT gusta la frase de "compromiso y pragmatismo" para abordar las presidencias de Lula y Dilma. Bueno. Lo cierto es que los grandes problemas que afectan al sustento de la población siguen sin resolverse: un transporte público caro e ineficiente; infraestructuras frágiles e inadecuadas en las vastas zonas periféricas urbanas; oleadas de delincuencia violenta, a menudo asociadas con los enclaves territoriales de los cárteles de la droga o las milicias ilegales; y un mercado laboral saturado, incapaz de proporcionar empleos y salarios dignos. No hay que olvidar que no ha sido hasta hace un par de semanas, es decir, en plena ofensiva electoral para esta segunda vuelta, cuando en Brasil se impuso la semana laboral de 40 horas, que el tándem Lula-Dilma había mantenido en 44 como consecuencia de sus pactos con los sectores de la burguesía.

Aquí es donde han entrado a saco los evangelistas, en los grupos marginados social, política y económicamente, con una red de apoyo ante la ausencia del Estado. Y esta gente ha sido uno de los puntales de Bolsonaro y el neofascismo. Esto ya no se va a poder desmantelar, si es que Lula lo intenta. Porque ahora sería el momento, con el neofascismo tocado y cuando la movilización de última hora -de última hora- ha sido grande entre la clase trabajadora, los sindicatos, los partidos que se proclaman de izquierda, los movimientos sociales ha sido capaz de demostrar su poder y de generar divisiones y fisuras entre diferentes sectores de la burguesía.

La cosa no está fácil, eso es evidente. Por eso digo que a nivel interno Brasil ya está perdido. Lula solo va a tener algo de maniobra en la política exterior, y eso en sí ya es bastante. Se suele olvidar que Bolsonaro padre no retiró a Brasil de los BRICS, y eso no es por ideología precisamente sino por conveniencia. China representa casi el 30% de las exportaciones de mercancías de Brasil, mientras que EEUU representa alrededor del 11%. Por lo tanto, incluso un presidente cercano a EEUU no podría desviar la economía brasileña de China sin consecuencias. Por eso Lula va a jugar la carta de la "soberanía estratégica", incluso con vaivenes en los BRICS, para no molestar a nivel interno a sus socios y mostrar que no está vinculado a un solo bloque.

La victoria de Lula no significa un triunfo para la izquierda. El presidente controla el gobierno, la derecha, clásica o neofascista, controla una parte muy significativa del parlamento, del senado y las regiones, y los intereses económicos trascienden las líneas ideológicas, cada vez más difuminadas entre la pretendida "izquierda" y la derecha. Desconocerlo es estar en las nubes y eludir la gran pregunta: bajo qué condiciones podrá Lula conformar una mayoría para gobernar el país.


El Lince

viernes, 23 de octubre de 2026

La escalera al cielo

No, no es la emblemática canción de Led Zeppelin. Es una historia de las mujeres que participaron en la Larga Marcha china de 1934 (se inició el 16 de octubre) y que tan amablemente, como suele hacer, envía la entrañable Meili Yueguang. Tenía que haberlo publicado en su fecha, pero quería terminar antes con la trilogía sobre Francia, que aún colea con la convocatoria formal de huelga general el 5 de noviembre y la prohibición de manifestaciones desde la de este fin de semana, convocada por los "chalecos amarillos". Veremos.

La Larga Marcha la comenzaron 86.000 integrantes del Partido Comunista y solo la terminaron vivos 8.000 el 22 de octubre de 1936. Fueron dos años de combates y caminatas –recorriendo casi 12.500 kilómetros, atravesando 18 cordilleras y 24 ríos, calzando sandalias hechas de hierbas secas, marcharon un promedio de 50 kilómetros diarios y participaron en alguna batalla cada 72 horas, mientras eran perseguidos por ataques aéreos y cientos de miles de soldados enemigos del Kuomintang (KMT)

La Larga Marcha fue una retirada estratégica, después de que los comunistas comprendieran que ya no podían resistir el Quinto Cerco del KMT, pero no fue una retirada hacia la nada. Quien tenga interés en profundizar, que lo haga por su cuenta. Pero tened valor: pasad de esa mierda conocida como wikipedia, una página directamente vinculada a la CIA. 

Porque lo que envía Meili es totalmente diferente de la interpretación clásica: la participación de las mujeres en ella. De esos 86.000 integrantes del PC no más de 3.000 eran mujeres, y de ellas apenas 390 terminaron la Larga Marcha con vida. Un aporte para quienes se han entusiasmado con ese cuento de hadas de las kurdas, de los destacamentos de mujeres que han vendido como "los únicos del mundo". La ignorancia es muy atrevida: ya hubo un regimiento aéreo en la Unión Soviética compuesto únicamente por mujeres, el que ha pasado a la historia como "Las brujas de la noche", en la lucha contra los nazis en la II Guerra Mundial, y hubo un Regimiento Independiente Femenino (500 integrantes), dentro del Ejército Rojo chino, que durante esta Larga Marcha tuvo un papel fundamental en el buen éxito de la misma. Pero claro, estas historias nunca tendrán acogida en Occidente. Sobre todo, viendo el papel que han tenido los y las kurdas como fuerzas de choque pro imperialistas.

Este es el texto de Meili.

Mujeres soldados del Ejército Rojo durante la Larga Marcha

Desde octubre de 1934 hasta octubre de 1936, fue un instante fugaz en el largo curso de la historia, pero para aquellas mujeres soldado del Ejército Rojo que valientemente se embarcaron en la Larga Marcha, representó una serie de pruebas a vida o muerte. Miles de mujeres soldado del Ejército Rojo participaron en la Larga Marcha sin temor a las dificultades.

En el Ejército Rojo Central había solo 32 mujeres, entre ellas 30 cuadros y 2 soldados. De estas, 27 cuadros y 2 soldados completaron la Larga Marcha. Entre ellas figuraban destacadas revolucionarias como Cai Chang, Kang Keqing, Deng Yingchao, Liu Ying y He Zizhen. Ocupaban puestos de relativa importancia en aquel entonces: en 1934, Cai Chang y Kang Keqing fueron elegidas miembros y suplentes del Comité Ejecutivo Central de la República Soviética China, respectivamente; Deng Yingchao y Liu Ying fueron secretarias generales del Buró Central durante la Larga Marcha; y He Zizhen fue secretaria confidencial de la Comisión Militar Central.

En el Segundo Ejército del Frente había más de 20 mujeres soldados del Ejército Rojo. En noviembre de 1935, Ren Bishi y He Long dirigieron el Segundo y el Sexto Cuerpo del Ejército Rojo desde el oeste de Hunan para iniciar la Larga Marcha. Entre ellos, el Sexto Cuerpo del Ejército Rojo incluía a Li Zhen, Zhang Jilan, Chen Luoying, Chen Congying, Zhou Xuelin y Qi Yuande, mientras que el resto eran mujeres soldados del Ejército Rojo pertenecientes al Segundo Cuerpo del Ejército Rojo. Fue en esta fuerza donde nació la primera generala de la República Popular China: Li Zhen, la única mujer generala que recibió rangos en la primera ceremonia de ascensos del Ejército Popular de Liberación en 1955.

El Cuarto Ejército del Frente contaba con el mayor número de mujeres soldados del Ejército Rojo durante la Larga Marcha. Según estadísticas incompletas, el número total de mujeres soldados del Ejército Rojo en el Cuarto Ejército del Frente era de aproximadamente 3000. Poseía el único regimiento femenino organizado e independiente en la historia del Ejército Rojo de Obreros y Campesinos de China, y dos de estos regimientos participaron en la Larga Marcha.

En el 25.º Ejército Rojo solo había siete mujeres soldados. En noviembre de 1934, después de que el hospital general del 25.º Ejército Rojo atendiera a su último grupo de heridos, doce mujeres soldados del Ejército Rojo, encargadas de su cuidado, recibieron repentinamente órdenes de formar un equipo de atención provisional y viajar a través de las montañas para presentarse en el cuartel general del ejército. Entre ellas, Zhou Dongping, Dai Juemin, Yu Guoqing y otras tres fueron autorizadas a acompañar al Ejército Rojo en su traslado como enfermeras acompañantes, y fueron conocidas como las "Siete Hadas". Cinco de ellas sobrevivieron a su llegada al norte de Shaanxi.

Al igual que sus compañeros varones, las mujeres soldado del Ejército Rojo lucharon con valentía y soportaron arduos viajes. Superaron numerosas dificultades, consiguieron provisiones para las tropas, rescataron a soldados heridos y cantaron inspiradoras canciones de batalla, escribiendo así un glorioso capítulo en la historia de la Larga Marcha.

El Regimiento Independiente Femenino, especialmente. Ya era conocido por su arrojo desde que en 1933 resistió un ataque contra el Hospital General del IV Ejército del Frente. La comandante del Regimiento, Zhang Qinqiu, consciente de la superioridad del enemigo y la inferioridad de sus propias fuerzas, decidió superarlo tácticamente. Ordenó a sus soldados que ocuparan rápidamente las alturas, permaneciendo en silencio hasta que el enemigo se acercara y entrara en el rango de tiro óptimo. A su orden, las mujeres soldados desataron toda su potencia de fuego, sembrando el caos entre las filas enemigas. Zhang Qinqiu ordenó pasar al contraataque, consiguió derrotar al enemigo, ejecutó a su comandante y se logró capturar un importante número de armas y municiones. 

Las mujeres soldado también participaron en la captura del Paso de Jianmen (1935), ya durante la Larga Marcha, que permitió la construcción de la "escalera del cielo" para que las tropas posteriores pudieran ascender las montañas nevadas y las sangrientas batallas libradas junto al Ejército de la Ruta Occidental en el Corredor de Hexi. 

El Ejército Rojo Central contaba con relativamente pocas mujeres soldado. Para facilitar la acción unificada, poco después de su partida, fueron reunidas en un destacamento femenino, con Liu Qunxian como capitana y Jin Weiying como comisaria política.

Tras la entrada del Ejército Rojo en zonas de minorías durante la Larga Marcha, las ventajas de las mujeres soldado del Ejército Rojo para la recopilación de suministros y el apoyo logístico se hicieron evidentes rápidamente. Cuando el Ejército Rojo Central atravesó por primera vez la región de Ma'erkang, el Segundo Regimiento Independiente de Mujeres del Cuarto Ejército del Frente se encargó del aprovisionamiento de alimentos. Para garantizar que las tropas tuvieran suficiente para comer, cumplieron las órdenes con firmeza y trabajaron diligentemente en la recolección de grano. Sin embargo, el Kuomintang llevaba a cabo propaganda anticomunista en la zona, coaccionando y sobornando a los jefes locales, y difundiendo rumores de que el Ejército Rojo era extremadamente peligroso, afirmando que nadie podía prestar ayuda si llegaba el Ejército Rojo y que cualquiera que infringiera esta norma sería severamente castigado según la ley militar. Además, la población local no hablaba mandarín, lo que creó una barrera lingüística en la comunicación. Por lo tanto, el equipo de recolección de grano tuvo que encontrar comerciantes que entendieran mandarín para que actuaran como traductores. En ese momento, la ventaja de género de las mujeres soldados del Ejército Rojo se hizo patente; la población local, al ver que las traductoras iban acompañadas de mujeres aparentemente frágiles, sintió menos temor. En definitiva, las mujeres soldados del Ejército Rojo no solo dieron a conocer las políticas del Ejército Rojo, sino que también recaudaron una cantidad considerable de grano.

La consigna del Partido era "No le quites ni una sola necesidad, ni un solo hilo al pueblo". Esto formaba parte de las "Tres Reglas de Disciplina y Ocho Puntos de Atención", publicadas en 1928. Las Tres Reglas incluían: Obedecer las órdenes en todas las acciones; no tomar nada de la gente, ni siquiera un hilo; y entregar todo lo capturado. Los Ocho Puntos eran: hablar con cortesía; pagar con justicia por lo que se compra; devolver todo lo que se pide prestado; pagar por cualquier daño causado; no golpear ni insultar a la gente; no dañar los cultivos; no abusar de las mujeres; y no maltratar a los cautivos. Con estas prácticas bien definidas, que contrastaban enormemente con el enfoque brutal de los nacionalistas, los terratenientes feudales y los señores de la guerra, los comunistas obtuvieron apoyo popular allá donde iban. Más que una retirada, la Larga Marcha se convirtió en una oportunidad para la masificación del Partido en el interior del país.

Gracias a la escrupulosa observación y cumplimiento de ello durante la Larga Marcha, en la que se recorrieron diez regiones de minorías étnicas, donde vivían los pueblos Miao, Yao, Zhuang, Dong, Tujia, Shui, Li, Buyi, Gelao, Naxi, Yi, Tibetano, Bai, Qiang, Hui, Dongxiang y Yugu, se pudo no solo avanzar, sino conseguir el apoyo de todos estas minorías. En especial, sin el apoyo del pueblo Yi el Ejército Rojo jamás habría logrado atravesar Daliangshan, en Sichuan. En consecuencia, allí se formó un destacamento especial del Ejército Rojo del Pueblo Yi Chino.

Las mujeres soldado del Ejército Rojo tienen un lugar en la historia de la Larga Marcha. En ese largo viaje, al igual que sus camaradas varones, superaron dificultades fisiológicas y ambientales, enfrentando sin temor las adversidades y los peligros, y sin miedo al derramamiento de sangre ni al sacrificio. Jamás buscaron un trato especial por su género, ni utilizaron sus posiciones para beneficio personal. Siempre respetaron conscientemente la disciplina revolucionaria, manteniendo la autodisciplina y la vigilancia. A menudo arriesgaron ser perseguidas por el enemigo para salvar a sus camaradas. Las mujeres soldado del Ejército Rojo que completaron la Larga Marcha son un valioso activo para el Partido y el país, y pioneras y modelos a seguir para las mujeres de hoy.

Foto de algunas de las 390 supervivientes de la Larga Marcha e imagen de la última viva, Wang Quanying, con 106 años.

Meili Yueguang 

P.D.- Las elecciones en Brasil son determinantes para el futuro de América Latina. No siento ninguna simpatía por Lula ni por lo que representa (podéis echar un vistazo a lo que pienso en la etiqueta Brasil), pero es tal la inmensidad de la injerencia que está habiendo a favor del neofascista Bolsonaro que casi hay tentación de apoyarle. Sin embargo, con los resultados de la primera vuelta a nivel parlamentario, Brasil ya está perdido a nivel de política interna. Solo hay un clavo al que agarrarse para apoyarle: los BRICS. Ningún otro.

Así que nada mejor que esta canción de un clásico cantada por otro clásico (con ayuda). Por si alguien tiene la tentación de llorar tras este domingo.



El Lince

martes, 20 de octubre de 2026

La mejor lección de la historia

Por terminar esta trilogía sobre Francia, aquí os dejo la mejor definición de lo que está pasando no solo en este país, sino en toda Europa y buena parte del mundo. El presidente del Centro Nacional de la Propiedad Forestal (en Francia hay bosques públicos y privados), uno de los pesos pesados de la gran patronal, ha dicho en público algo que es de cajón. Preguntado por las razones de la contestación social que se está produciendo a la política de austeridad y destrucción de lo público, ha respondido con una franqueza que debería ayudar a que los "progres", los papanatas, miedicas y pusilánimes de siempre se suiciden en el acto para evitarnos más bochornos por sus actuaciones y sus impúdicas luchas por los sillones: "concedíamos cosas cuando el Partido Comunista tenía un 20% de representatividad; hoy, cuanto tiene un 5%, no se pueden aplicar las mismas políticas". 

¿Lo entendéis? Décadas de renuncias, décadas de abandono de la calle, décadas de componendas con la burguesía han llevado a esto. Con una derecha y una pretendida "izquierda" cada vez más indistiguibles no hay nada que hacer. El empresario francés ha sido brutalmente sincero: la explotación está en la naturaleza del capital y solo cuando se ve obligado por la fuerza -bien sea sindical, laboral, política y/o social- es cuando se aviene a ceder algo.

Ya lo dije en la entrada anterior: el fin de la URSS y la desaparición de ese "campo socialista", que desde el comienzo de la Guerra Fría había sido el principal enemigo del imperialismo, significó la pérdida de aquello que daba profundidad estratégica a los movimientos obreros y comunistas en Occidente, a parte de su propia deriva ideológica. Lo que nadie se para a pensar es que si el comunismo del siglo XX fue parcialmente derrotado -parcialmente, ahí está el caso de China y la soberbia muestra de dignidad de Cuba, por ejemplo-, el capitalismo del siglo XXI ha fracasado por completo.

El estercolero mediático, de aquí y de allá, aprovecha los saqueos a comercios para empañar las causas de la revuelta. Francia está llena de vídeos en los que se ve cómo "manifestantes violentos" regresan a las furgonetas policiales cuando terminan de tirar piedras o de romper escaparates. No es nada nuevo. El sistema francés, Macron, no inventa nada. Lo utiliza y abusa de ello, como de cualquier otro recurso, constitucional o no, legal o no, que le permite silenciar a la ciudadanía. Al mismo tiempo, se presenta la imagen de un país sumido en el fuego y el derramamiento de sangre y se minimizan las manifestaciones pacíficas, cada vez más numerosas (hasta la intervención policial). 

Hay que recordar que el Ministro del Interior había prometido el día 6 de octubre "represión sin límites contra los alborotadores". Pero eso no paró la magnífica respuesta de la convocatoria del 17. Porque la realidad de sus vidas trastocadas es innegable: el precio del combustible encabeza la lista, seguido por el de los productos de primera necesidad. Millones de personas se enfrentan a una emergencia absoluta. Simplemente intentan sobrevivir. ¿De verdad importan unos escaparates destrozados? A mí no.

A mí me importa el todo, no una mínima parte. A seis meses de las elecciones es más que improbable que Macron renuncie, como piden los manifestantes. Hay demasiados intereses económicos y políticos en juego. Su marcha sería un alivio para todos aquellos a quienes ha maltratado y oprimido. Sin embargo, el equilibrio de poder en Francia difícilmente cambiaría. Ya se están preparando alternativas desde la "izquierda responsable", es decir, se está elevando a la categoría de "líder de la izquierda" al secretario general del PS... que ha venido apoyando al gobierno de Macron hasta ahora y que no ha tardado ni un segundo en desmarcarse de la "violencia". Esto junto a una mayor desacreditación de La Francia Insumisa, a quien se culpa de estar azuzando las protestas.

Para los papanatas, miedicas y pusilánimes de siempre, de esos de "no violencia", hay que aportar algún que otro conocimiento de historia: la Revolución de 1789, la Comuna de París , la resistencia antinazi... Con ello se les puede añadir algún que otro aporte más: lo que está ocurriendo en Francia -las protestas de estudiantes, tanto jóvenes como adultos, a las que se han sumado profesores, personal sanitario, funcionarios y los "chalecos amarillos", ya curtidos en protestas- es completamente natural. Porque el país ha ido demasiado lejos y sus élites, sencillamente, se han vuelto locas. Como en toda Europa.

Ellos están locos y nosotros, idiotas. La matriz creada por las redes sociales, la cultura de masas y el estercolero mediático ciertamente adormece, pero es incapaz de erradicar por completo la agresión y la crueldad arraigadas tanto en la sociedad como en la mayoría de la gente. Aquí ha habido alguien que ha hablado bien del filósofo de moda de la "izquierda", Byun Tul Han. Pues bien, él habla de la sociedad occidental como una "una sociedad de fatiga". Dejémoslo ahí, por ahora. Puede que por esa "fatiga" los manifestantes de estos días (en París, Rennes, Marsella y Estrasburgo, por lo menos) han cantado la popular canción soviética "Katyusha" con una letra adaptada a apoyar la huelga general. Y como el poder está en manos de locos, y el estercolero mediático en manos de descerebrados, se ha dicho que es una muestra de la "interferencia rusa". No es más que una muestra de desafío a las élites, de desafiarles no solo en las calles sino con todo aquello que les irrita. Como cuando aquí, en el Estado español, se lanzó la consigna de "vota lo que más les duele" cuando Herri Batasuna se presentó a las elecciones al Parlamento Europeo por primera vez. En mi ciudad votamos HB 222 personas y el editorial del periódico local al día siguiente fue "¿222 etarras en...?". HB sacó un representante, así que ayudamos un poquito votando lo que más dolía en ese momento.

Así que mira, a los papanatas, miedicas y pusilánimes les doy una pista de lo que pueden hacer. Si es que encuentran alguien que hoy irrite al poder, por supuesto.

No olvidéis que todo esto se produce porque el gobierno francés ha decidido aumentar el gasto militar para cumplir con sus compromisos con la OTAN, al tiempo que recorta los servicios sociales y congela las pensiones y los salarios mínimos.

La criminalización de La Francia Insumisa es de manual. Es una espina clavada para el sistema, pese a lo modosita que es esta formación política. Pero está a años luz de cualquier similar en el Estado español. Por eso todo lo que estamos viendo estos días va en esa dirección: criminalizar a LFI. Hasta ahora lo más probable es que fuese su principal dirigente, Melenchon, quien se enfrentase a la neonazi La Pen. En la primera vuelta es casi seguro que este será el resultado. Pero lo que veo es que el sistema ya está jugando otra carta, la de la "izquierda responsable" que gane a Melenchon. Aquí entra el PS, como siempre haciendo el juego sucio al capital. Aunque no lo tiene fácil: la última encuesta conocida dice que el 82% de la ciudadanía se muestra "pesimista sobre el futuro para ellos y sus hijos". 
 
Está por ver cómo reacciona la "clase media", ahora en proceso de proletarización, ante la evidente incapacidad de redistribuir, ni siquiera mínimamente, la riqueza cada vez más acaparada por un círculo muy reducido de personas y las "clases altas" que las sustentan. Ahora hay una fuerte presión desde abajo, a la que se está contestando con represión y criminalización. Pero está quedando claro que la única vía no es el voto, sino la rebelión mediante la acción colectiva. No hay organización, unos esperarán a los votos y otros seguirán con las piedras. Eso es lo que diferencia Francia de otros países, que por muy mal que se vean las cosas todavía creen que las cosas se pueden cambiar y que vale la pena luchar por ello. Y que el germen francés se está extendiendo por toda Europa. No es fácil y hay que partir casi de cero, gracias a los "progres", los papanatas, los miedicas y los pusilánimes. Pero hay camino.

Un apunte más: estos movimientos no conducirán a ninguna parte mientras ignoren el cambio histórico en el que se desarrollan y a su principal adversario. El cambio histórico es la pérdida de la hegemonía occidental, el principal adversario es el sistema imperialista y neocolonial en el que vive Occidente. Ambas cuestiones están en el origen del malestar y de las protestas.


El Lince

viernes, 16 de octubre de 2026

Lección de francés

Mañana hay convocada en Francia una serie de bloqueos y manifestaciones con las que calentar la convocatoria de huelga general que tendrá lugar el 5 de noviembre en contra de la política gubernamental de recortes y retrocesos en cuestiones sociales. En ella van a confluir estudiantes y obreros. Es lo que en Francia se conoce como "acto V", la quinta convocatoria de una serie de movilizaciones iniciadas por los estudiantes y que se están extendiendo por todo el país.

Por el momento la represión es incapaz de detener estas movilizaciones, así como tampoco han caído en la trampa de aceptar las "sugerencias" del gobierno de pararlas para "escuchar" las razones de la protesta. Demasiado poco, demasiado tarde y demasiada brutalidad para aceptar siquiera una mínima tregua que dé oxígeno a un sistema putrefacto. 

El movimiento francés está mostrando una madurez que ya quisieran otras manifestaciones de descontento, como en el caso del Estado español (España, para otras latitudes) por el tema de la vivienda. Aquí se apuesta todo a unas elecciones en las que sigan los mismos que ahora están, fiando en que -por una vez- cumplan sus promesas. En Francia ya no vale con las emociones, ya no vale con el desahogo de la ira, ya no vale con "hacer propaganda para el cambio de políticas", ya no valen las palmaditas en la espalda, ya no valen ni siquiera las amenazas. No. En Francia se va a por todas. En Francia no se habla de "crisis social", como sí se hace en el Estado español, sino de "crisis política". Eso es lo que diferencia un movimiento politizado y otro emotivo.

El desencadenante fue el anuncio gubernamental, como aquí ya se está diciendo, de "esfuerzo y sacrificio" porque "las cuentas no cuadran". Un "esfuerzo y sacrificio" que no saldría de meter mano a los ricos, sino de más destrucción del gasto público y social: subida de la edad de jubilación, recortar más de 100.000 millones de euros en cinco años en el gasto público, cumplir los designios de la caquistocracia de Bruselas de reducir el déficil e introducir todo ello, y más, en la constitución. El gobierno ha venido contando con el apoyo de toda la derecha, la clásica y la otra, la supuesta izquierda representada en este caso por el Partido Socialista. Lo aberrante del caso es que el PS estaba a las puertas de la desaparición, le sacó del pozo la alianza con La Francia Insumisa en el Nuevo Frente Popular y no tardó en romper el NFP para asumir el histórico papel de la socialdemocracia: no asustar al capital y salir siempre en su defensa.

El movimiento en Francia va creciendo y aglutinando a todo el mundo, desde los estudiantes a los obreros y a unos renovados "chalecos amarillos". Tras la desaparición de la URSS, donde estaba la raíz de las conquistas sociales porque el capital tenía que competir con lo que había allá, el neoliberalismo ha ido aprovechando cada momento para destruir todo eso que se ha llamado "estado de bienestar". Eso está llegando a un callejón sin salida. De hecho, se vuelve a la casilla de salida. O complacer a los famosos "mercados" -que son quienes moldean las políticas según sus deseos- o la soberanía del pueblo. La derecha, la clásica y la otra, la pretendida "izquierda", tiene claro que hay que complacer a los mercados (véase lo que ha venido haciendo el PSOE, con la aquiescencia de Sumar, con la vivienda, entre otras cosas). Y contra quienes están en contra de eso y defienden aunque sea de boquilla eso de "progreso social", la policía. En Francia es más que evidente. Aquí, en el Estado español, se está comenzando ver, los jóvenes lo están comenzando a ver, con la represión de las movilizaciones por la enseñanza. En Francia, la policía mutila y arranca ojos. Aquí también se ha hecho, especialmente en Catalunya, aunque no en la misma proporción. Todavía.

En Francia se está dando un interesante debate sobre si se lucha por algo o contra algo, pero lo cierto es que Francia está a años luz del resto de Europa en cuanto a luchas sociales. Por ahora, van a por todas.

Occidente entero ha entrado en una fase de "crisis perpetua" en la que los psicópatas y drogadictos que nos gobiernan se muestran incapaces de cambiar el rumbo. Al contrario, siguen empeorando progresivamente mientras nos entretienen con que la culpa es de los "izquierdistas", de los musulmanes, de los chinos, de los rusos, de los osos polares... Por lo tanto, nos dicen que nos tenemos que meter en la cabeza que solo con librarnos de toda esta gentuza las cosas van a ser maravillosas.

No esperéis oír hablar de las causas sistémicas de todas estas crisis por las que atraviesa Occidente. Ni una palabra de que es el sistema el que está corrompido y el que las genera. Porque no es que la culpa sea de que quienes tienen "dificultades" (neolengua que, también, utilizan los "progres") porque son quienes generan sus propios problemas (como dice el neofascismo en estos momentos en toda Europa), sino que es el propio sistema el que las genera. 

Por utilizar esa neolengua que niega la lucha de clases, cuando las personas más privilegiadas de la sociedad buscan obtener influencia política no lo hacen para reducir sus privilegios ni para luchar por los sectores oprimidos y marginados de la sociedad. Lo hacen para reforzar sus privilegios y transferir la carga de la sociedad a los grupos oprimidos y marginados. Porque hay un hecho tan cierto como que hay día y que hay noche: los beneficios de las grandes empresas están batiendo récords, mientras que los impuestos que se recaudan de ellas están disminuyendo.

Por lo tanto, no es de extrañar que las sociedades "cada vez están más polarizadas" y que cualquier salida que no contemple la lucha de clases no es más que una ilusión. Con "salida" me refiero a un punto en el que los ricos se detengan a reflexionar si tienen suficiente y si los pobres tienen demasiado poco. El sistema occidental no permite tal corrección de rumbo, por lo que la única salida es o una revolución o una guerra civil. 

O, tal vez, hay una tercera salida: la eliminación de los pobres. Ya lo están diciendo por ahí, como bien recordaba el otro día Hartmann. 

La crisis occidental, una de cuyas consecuencias es su pérdida de hegemonía a nivel mundial, no se va a resolver con medidas convencionales ni reformistas. 

Esto me lleva de nuevo a Francia. Un mes después del comienzo de las movilizaciones iniciadas por los estudiantes el ministro de Educación ha anunciado la contratación de 3.000 profesores suplentes para cubrir algunas de las plazas vacantes. El curso pasado, aproximadamente el 10 % de las clases no se impartieron debido a la escasez de profesorado. La pregunta es fácil: ¿por qué no se hizo antes? Dinero para privatizaciones, dinero para el país 404, antes conocido como Ucrania, dinero para rearme, dinero para la OTAN... pero no para la educación. Occidente, y Francia es una parte importante, tiene sus prioridades. Y no son la gente.

Es un parche, otro más de los típicos del sistema, un intento de ganar tiempo y desmovilizar. No se ha logrado. A los estudiantes ya se han sumado profesores, universitarios, bomberos y agricultores, junto a un número considerable de obreros. Los sindicatos dicen que van a arropar la convocatoria de mañana.  

Un dato para los incautos de siempre, esos que siguen hablando de "valores" y de "democracia" como signo de identificación de Occidente: van ya 8.000 detenidos en estas protestas, 2.700 de ellos ya han pasado por los juzgados y se cuentan por cientos los heridos de una u otra consideración, como manos amputadas por granadas lanzadas por la policía, ojos arrancados por impactos de pelotas de goma y mandíbulas destrozadas por lo mismo. Son cifras que superan a las del famoso "mayo del 68" y a las de la represión a los "chalecos amarillos" de 2019-2020. Cómo será la cosa cuando el propio gobierno ha reconocido 215 estudiantes heridos y 85 profesores. No cabe duda que son más, muchos más porque siempre hay gente que no acude a los centros sanitarios. Junto a ello, 400 institutos y escuelas secundarias están clausuradas administrativamente por considerarlas "activas" en las movilizaciones. Incluso están prohibidas las reuniones en las inmediaciones de estos edificios.

Esto, por cierto, está también comenzando a pasar en la Comunidad de Madrid, con denuncias expresas por participar en la huelga educativa del pasado miércoles. 

Como dijo una vez el historiador Eric Hobsbawm al observar el rumbo del mundo tras la desaparición de la URSS y la ofensiva neoliberal que se llevaba por delante las conquistas sociales, "los ojos no pueden estar cerrados todo el tiempo". Salvo que estés muerto, claro. Física y mentalmente.

P.D.- Zambia se suma a los países que comercian con China en yuanes, sin usar el dólar o el euro. Ya son 29 en todo el planeta.  

El Lince

martes, 13 de octubre de 2026

La cuestión de la vivienda

Alguna que otra vez me he metido en cuestiones internas del Estado español (más conocido como España, para otras latitudes) y ahora lo retomo por la cuestión de la vivienda, que ha desatado un insólito movimiento social -que no político, por mucho que se haya arrastrado a los sindicatos a convocar una huelga general, al menos hasta ahora-, de la misma forma en que el año pasado se produjo con el boicot a la vuelta ciclista a España con el tema de Palestina y el rechazo a la participación de un equipo sionista.

En la ciudad en la que vivo, que no llega a los 50.000 habitantes, se ha generado un movimiento de simpatía con las acampadas que están extendiéndose por todo el Estado reclamando el fin de los desahucios y una vivienda digna. Al acercarme a ese movimiento me encontré con jóvenes muy jóvenes y hablé con varios de ellos, incluyendo a quienes encabezaban ese movimiento. Surgieron algunas preguntas como ¿son revolucionarios estos jóvenes? No, para nada. No lo son porque no están organizados, ni formados. Aunque sí hay una organización política juvenil (la Coordinadora Juvenil Socialista) que está realizando una importante labor en esa dirección, y con ideología. En donde vivo o no han llegado todavía o son escasos porque no hay carteles ni propaganda. En otros lugares, como es el caso de Catalunya, la organización juvenil Arran (Raíz) está haciendo algo parecido.

La movilización, como con Palestina, surge por la emoción, no por el convencimiento. Pero en la perspectiva de Marx, Engels y Lenin, estos jóvenes están agudizando las contradicciones del capitalismo y han puesto al desnudo a los "socialistas burgueses" (definición del "Manifiesto del Partido Comunista") que posan frente al espejo todas las mañanas (ahora más), practican la grandilocuencia (todos los días) pero que se derrumban a la primera de cambio (como ha ocurrido con toda la "progresía", desde Podemos a Sumar y otros). El espectáculo que se está dando es el de cómo se empujan para, posteriormente, ser los primeros en venderse.

Precisamente, "El Manifiesto del Partido Comunista" dicen que se ha convertido en tendencia en las búsquedas por internet gracias a la movilización por la vivienda. Bienvenida sea. 

Lenin dijo que los fracasos enseñan más que muchos éxitos, si es que ha habido alguno más allá de la subida del salario mínimo con esta gente que va de "progresista". Así que tal vez estemos ante otro. Solo que esta vez es la juventud quien lo va a sentir. La juventud no es una clase social ni mucho menos, pero sí es quien tiene capacidad para cuestionar el futuro. Veremos.

Así que aprovechando estas fiestas pasadas he releído "Contribución al problema de la vivienda", de Federico Engels. Mis interlocutores en el movimiento juvenil pro-vivienda y antidesahucios de mi ciudad no tenían ni idea de su existencia. Resumiendo, Engels sitúa el origen del problema en que la escasez y la miseria de la vivienda no son un accidente, sino una consecuencia directa del modelo capitalista y del crecimiento descontrolado de las ciudades industriales; insistía en que no se puede solucionar el problema convirtiendo a los obreros en propietarios de sus casas mediante pagos a plazos; consideraba que los precios del suelo hacían muy difícil el acceso a una casa para un obrero "dejándolo a merced, del crédito, la usura y los vaivenes del empleo"; insistía en que el capitalismo necesita la penuria de vivienda y los alquileres altos porque esto presiona a la baja los salarios de los trabajadores y genera rentas para la burguesía y, por ello, la única solución real es que el problema habitacional no se puede resolver dentro del sistema capitalista y solo mediante una expropiación de viviendas vacías o la construcción pública.

Esto último lo imprimí y se lo regalé. Flipaban, porque Engels escribió esto en 1872. Les pregunté si había cambiado algo desde que se escribió eso o no y primero no supieron qué responder y luego dijeron que no. 

Es evidente que toda lucha se desarrolla en un tiempo y en un lugar específico, que no es lo mismo lo que están reivindicando los jóvenes en Francia y en Bélgica que en el Estado español, aunque aquí hay ciertas similitudes con lo que ha llevado a Die Linke a ganar las elecciones en Berlín. Incluso ahora comienzan en Italia. En Francia y en Bélgica se escucha cada vez con más frecuencia la crítica al sistema en materia de empleo y formación, en el Estado español y en Berlín lo hacen por la vivienda. Los discursos de unos y otros no confluyen, esperando que sea "por ahora", como diría Chávez. En Francia la protesta juvenil está recibiendo el apoyo de la clase obrera, en el Estado español está por ver. 

Entramos en un momento interesante, con tres huelgas generales convocadas el 30 de octubre (Italia), el 5 de noviembre (Francia), y el 11 de noviembre (Estado español). En Portugal hay una "manifestación nacional descentralizada" para el 17 de octubre. La cosa se mueve, aunque las razones son diferentes. Sin olvidar la histórica subordinación de la supuesta "progresía" a la caquistocracia europea (sin hacer hincapié en la disfunción entre la creciente necesidad de recuperar el "estado de bienestar" que se ha ido cercenando desde que desapareció la URSS -vivienda, salud, educación, pensiones- y el rearme y el gasto militar) y la colaboración sin precedentes que han tenido los sindicatos con todo esto. Y que solo ahora, cuando se les azuza desde la calle y el fascismo crece, se atreven a levantar el culo de sus cómodos sillones.

¿Cómo calificar a estos jóvenes? ¿como "socialistas utópicos"? Porque la cuestión de la vivienda se ha convertido en un tema recurrente tanto para el capitalismo supuestamente humanista (como el PNV, por ejemplo) como para la "progresía". Y los "socialistas utópicos" fueron mordazmente desmantelados por Marx y Engels precisamente porque confluían en muchas ocasiones con el "reformismo empresarial". 

Engels creía que los trabajadores serían quienes liderarían la revolución habitacional, no los inquilinos, pero lo que lo indignaba, y de ahí su obra sobre la vivienda, eran las injusticias sufridas por quienes están atrapados en programas supuestamente subvencionados que, en realidad, eran trampas diseñadas para beneficiar a todo un sistema socioeconómico del que eran víctimas. En este sentido, fue un verdadero visionario.

Engels, en su obra, no tuvo el menor reparo en enfrentarse a gente como Pierre-Joseph Proudhon y Emil Sax, el primero anarquista y el segundo "reformador social". Proudhon propuso acabar con los propietarios privados transformando los alquileres en pagos para la compra gradual de las viviendas por parte de los inquilinos: creía que esto pondría fin a la relación de explotación entre propietario e inquilino que causaba tanto sufrimiento en aquel momento. Sax creía que poseer una casa y un jardín transformaría a los trabajadores en capitalistas, permitiéndoles obtener ingresos o beneficios de los bienes raíces en tiempos difíciles, y mejorando además su autoestima. Proudhon y Sax ofrecieron soluciones que no solo no cuestionaban la existencia del derecho a la propiedad privada, sino que incluso lo reforzaban: creían sinceramente que la propiedad de la vivienda entre el proletariado era "potencialmente revolucionaria".

Este es el punto de partida crucial de "Contribución al problema de la vivienda" porque, para Engels, el derecho a la propiedad privada no era en absoluto liberador para los trabajadores; constituía el principal arreglo institucional que permitía la expansión urbana capitalista, abarcando la miríada de características de la economía política (salarios, mercado, valor, precio, dinero) que había visto operar en Manchester y que eran responsables de graves desigualdades, explotación e injusticias atroces. Para él, lejos de apoyar el derecho a la propiedad privada, cualquier movimiento revolucionario debe reconocer su papel central en la creación de una sociedad enfrentada a la profundamente impulsada y moldeada por los intereses de la acumulación capitalista a expensas de los trabajadores. 

Han pasado 150 años desde la publicación de esta obra y sus conclusiones siguen impactando porque aún hoy parecen vigentes. Pero han pasado 150 años y muchas cosas, como el mantra del "capitalismo popular" que es el que está defendiendo la derecha clásica (y la otra, la pretendida izquierda) basado en la compra de viviendas y que es la causa directa y principal de la actual escasez de vivienda asequible en muchos países. 

La postura de la derecha (la clásica y la "progre") es que los trabajadores no se quejan tanto si de repente se ven inmersos en el mundo más seguro de la propiedad de la vivienda y el pago de hipotecas: una filosofía que es universal en todo Occidente. Es algo que comenzó con la primera ministra británica Thatcher y que se está llevando a cabo, sobre todo, en el Estado español en estos momentos y, de forma mucho más clara, en Madrid.

Teniendo en cuenta todo esto y la urgente necesidad de identificar las flagrantes asimetrías en el poder económico y político, y luego exigir responsabilidades a quienes han sido negligentes con respecto a cómo su propia ingeniería financiera cínica ha devastado a grandes comunidades poblacionales, cada vez más empobrecidas, quizás nunca haya habido un momento más oportuno para invocar y reconsiderar los escritos de Engels, para restablecer el valor del suelo urbano como una creación social colectiva. Porque es la especulación inmobiliaria lo que hace que la vivienda sea inaccesible. En lugar de construir viviendas para vivir, para personas con necesidad urgente de vivienda, se construyen como mercancías. Ya lo dijo no hace mucho un ministro del PSOE, ese que hoy se quiere poner a la cabeza del movimiento antidesahucios y pro-vivienda. Con este sistema político y económico, eso es imposible. Por eso la obra de Engels, "Contribución al problema de la vivienda", sigue siendo actual y de obligada referencia. Porque Engels pone los puntos sobre las íes. Porque el valor de uso de la vivienda tiene prioridad sobre el valor de cambio, la vivienda sobre el beneficio.

Y, mientras tanto, otra de las cosas que no sabían los jóvenes del movimiento antidesahucios de mi ciudad: el zombi conocido como UE va a gastar 574.000 millones de euros en armamento este año 2026. Mientras no se tengan en cuenta cosas como esta, estos movimientos emocionales son interesantes, pero burbujeantes. Hay que ir más allá de lo coyuntural, por muy bonito que sea. Los alemanes algo de esto están viendo y por eso el rechazo en las calles y más allá del servicio militar obligatorio. Mucho de lo que está pasando en ciertas partes de Europa tiene que ver con el declive del zombi europeo como consecuencia del desquiciamiento de quienes lo dirigen por la guerra contra Rusia. 

Por ejemplo, el Estado español ha enviado a los neonazis del país 404, antes conocido como Ucrania, 3.795 millones de euros desde 2022. Esto supone el equivalente a haber construido un mínimo de 12.000 y un máximo de 27.000 viviendas de 90 metros cuadrados, dependiendo de las zonas.

Los gobiernos europeos están destinando ingentes recursos económicos al militarismo y a la guerra indirecta en el país 404 contra Rusia. Eso es lo que está provocando la escasez de fondos de estos gobiernos. En otras palabras, sus supuestas dificultades fiscales son una decisión política, no un dilema misterioso. A esto se suma la complicidad de Europa en la guerra genocida israelí contra los palestinos, así como en la agresión de EEUU contra Irán, Yemen, Cuba, etc., son otros factores. Y todavía hay que escuchar -sin que haya reacción- a psicópatas lamebotas (literalmente) como el secretario general de la OTAN diciendo que hay que impulsar la industria militar, al tiempo que pide recortes drásticos en el gasto público y el bienestar social para financiar este militarismo temerario. Sin que haya habido reacción social alguna. Hasta ahora.

P.D.- No habrá elecciones en Palestina, inicialmente convocadas para el 28 de noviembre. Los movimientos alternativos a los colaboracionistas de Fatah, cristalizados en la "Lista Nacional Unificada" acordada por Hamas, la Yihad Islámica y la Corriente de Reforma Democrática, una facción liderada por Mohammed Dahlan, un antiguo alto cargo de Fatah, ha hecho saltar todas las alarmas a los colaboracionistas y sus patrocinadores occidentales. 

La duda del Frente Popular para la Liberación de Palestina sobre integrarse en ella o no ha sido determinante para su anulación. Dos días después de que se hiciese público el acuerdo unitario presentó su propia propuesta, llamada "Iniciativa de Salvación Nacional", que justifica por "la división de la política palestina" y por "la persistencia de un enfoque político que, en muchos de sus términos y mecanismos, sigue anclado en la era anterior al 7 de octubre, como si la realidad no hubiera cambiado". 

Para el FPLP, "la naturaleza de la guerra ha cambiado, el círculo de amenazas y los peligros de desplazamiento y desarraigo se han ampliado, el futuro de Gaza se ha reevaluado, la actividad de asentamientos en Cisjordania se acelera y la presión sobre Jerusalén y los refugiados se intensifica". Por eso propone "una vía de transición basada en el diálogo, el consenso y la reconstrucción de instituciones representativas que conduzcan a elecciones", y esas condiciones no se dan en la actualidad. En definitiva, justifica su iniciativa en que "va más allá de la simple reorganización de las relaciones entre las distintas facciones; se trata de un intento de desplazar el debate de la lucha por posiciones y legitimidad a la construcción de capacidad nacional, y de la gestión de la división a la reconstrucción de la política sobre la base de la contradicción fundamental con la ocupación".

Esta postura ha sido crucial para que Fatah, aprovechando su mayoría en el Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina, haya decidido retrasarlas hasta septiembre del año que viene. Donde estaremos en las mismas. Hay que recordar que ni Hamás ni la Yijad están en la OLP, pero sí el FPLP. Sin embargo, en la actualidad en el CE de la OLP no hay representación del FPLP porque existe una cláusula interna que dice que solo se puede formar parte del mismo si se acepta la unidad nacional. El FPLP está por ella, pero no con las premisas de la mal llamada Autoridad Palestina. Por ello, el CEOLP tiene "vacantes sin cubrir" hasta que organizaciones como el FPLP, Hamás o la Yijad (estas dos organizaciones no forman parte de la OLP) acepten esa premisa que va más allá de ella, porque también se implica el reconocimiento expreso de los Acuerdos de Oslo y los "compromisos internacionales", es decir, el apoyo a la Junta de Paz de Trump. Sí hay representantes de otras facciones palestinas como el Frente Democrático de Liberación de Palestina, el Partido Popular de Palestina (ex Partido Comunista) y la Unión Palestina Democrática.

Según la información de la mal llamada Autoridad Palestina, el retraso de las elecciones "tiene como objetivo brindar un espacio para un diálogo nacional integral que fortalezca la unidad nacional, la unidad del territorio y del sistema político palestino, y que aborde los desafíos que enfrenta el proceso electoral". Pues muy bien, las tonterías "legalistas" habituales.

P.D.- En Irlanda del Norte los antifascistas pararon una marcha de lealistas -protegida por un imponente contingente policial- durante trece días en el puente de Garvaghy Road. El lema era "No pasarán. Ni un paso atrás. Ni ahora ni nunca". Y no pasaron. No es una cuestión religiosa (eso de lealistas=protestantes, irlandeses=católicos) sino política. La marcha de los lealistas británicos (es decir, partidarios de seguir subordinados a la monarquía británica y radicalmente anti-independentistas) contaba con la asombrosa cifra de 3 millones de libras esterlinas (3'6 millones de euros) en "medidas de seguridad" para los organizadores y en los gastos que la policía tenía que hacer para lograr el paso, además del apoyo judicial y político con eso de que "cumple la legalidad" y todas esas zarandajas. No fue suficiente. Los antifascistas ganaron. Cuando hay decisión, y cabeza, todo es posible. Y un reconocimiento especial a esta persona que, en apoyo a esa acción, acudió con esta pancarta reivindicando a los internacionalistas irlandeses de las Brigadas Internacionales en defensa de la II República española. 

La solidaridad con el antifascismo español viene de lejos en Irlanda. Por ejemplo, este irlandés, Christy Moore, lo ejemplifica en esta hermosísima canción-homenaje a esos brigadistas internacionales que combatieron, y algunos murieron, defendiendo la II República: "Viva la Quinta Brigada". La canción termina diciendo "recordémoles esta noche". Y siempre.

El Lince