El pan para mañana
Hay un refrán castellano que dice "pan para hoy, hambre para mañana". Con ello se quiere decir que cuando se piensa solo en lo inmediato se está ya apostando por problemas en el mañana. Dicho de otra manera: las soluciones a corto plazo son la mejor forma de encontrar problemas en el futuro.
Este año India preside los BRICS y aparentemente está dando una de cal y otra de arena (otro refrán castellano: cuando las cosas contrarias, positivas y negativas, se alternan) como lo del acuerdo con EEUU sobre la no compra de petróleo ruso (y esto está por ver) y la compra del venezolano en sustitución (y algo de esto sí está pasando). Y, sin embargo, ya hay un anuncio de India que si llega a puerto y se concreta para la cumbre programada en octubre va a cambiar todo el panorama del mañana porque ya no habrá hambre.
India está acompañando esta iniciativa con otra también de calado porque representa un paso significativo en la reestructuración de las liquidaciones globales. Su objetivo es crear un puente entre las monedas digitales de los bancos centrales de los BRICS. Es decir, implementar un mecanismo de liquidación PvP (pago contra pago), mediante el cual las monedas se intercambian simultáneamente y sin riesgo crediticio. Esto significa que las liquidaciones entre, por ejemplo, el renminbi digital y la rupia electrónica podrían realizarse directamente a través de un libro de contabilidad distribuido, sin el uso de SWIFT occidental ni la participación obligatoria del dólar.
India no lo hace porque sí, sino que cumple con el compromiso alcanzado entre los BRICS el año pasado, bajo la presidencia de Brasil, en la que se pedía la "interoperabilidad de los sistemas de pago de los países miembros para mejorar la eficiencia de las transacciones transfronterizas".
Pero no lo hace solo por eso: el petróleo ruso se ha convertido en una de las palancas de presión de EEUU hacia India y este país necesita un canal de pagos adicional, menos vulnerable al control externo. La propuesta de las monedas digitales que hace es una de las pocas opciones que puede promocionarse como un proyecto tecnológico sin ser etiquetado como antidólar porque no es formalmente una moneda alternativa. Así se evita un berrinche (o lo mitiga) de EEUU pero, a la vez, supone si no una independencia sí una autonomía financiera respecto al dólar y a las presiones de EEUU.
En cualquier caso, esto sirve para comprar el pan de mañana. Pero ese pan hay que hacerlo, elaborarlo con harina y la harina sale principalmente del cereal. Por lo tanto, en lo que están los BRICS es en la creación de una bolsa de cereales que garantice el pan de mañana. Esto va mucho más adelantado que el puente de monedas digitales porque ya se ha debatido y acordado en una reunión del grupo de trabajo sobre competencia en los mercados alimentarios, celebrada en Egipto la semana pasada (los días 12 y 13). Aquí se acordó que esta bolsa comience con "cultivos de cereales clave" (trigo, maíz, centeno, avena y arroz) para posteriormente ampliarlo a otros como la quinoa (un guiño a Bolivia, que acaba de cambiar a un gobierno derechista) y, más adelante, a otros productos alimenticios como la carne y el pescado.
Con ello, "los BRICS crean una oportunidad para que el mercado de granos sea más justo y predecible (...), protegiendo a productores y consumidores de la escasez artificial y la especulación de precios. El proyecto pretende convertirse en una herramienta importante para fortalecer la seguridad alimentaria y promover la competencia".
El lanzamiento de una bolsa de cereales intra-BRICS permitirá a los miembros y socios de la asociación económica interestatal cambiar a pagos en monedas nacionales, reduciendo su dependencia del dólar. También garantizará precios de cereales y fertilizantes independientes de Occidente (ahora es la bolsa de Chicago la que dicta los precios de ambos) y simplificará la logística para los países fortaleciendo su seguridad alimentaria.
Esto fortalece la posición de los BRICS como centro agrícola global porque genera independencia financiera con el abandono de las transacciones en dólares y reduce el riesgo de sanciones occidentales (Rusia es el primer país productor de trigo del mundo), proporciona precios justos y reduce los costos para los principales productores (China, India y Rusia lo son de trigo; China y Brasil de maíz; China, India, Indonesia y Vietnam de arroz) y consumidores (China, India, Brasil, Rusia, Indonesia, Egipto, Sudáfrica..., es decir, todos los BRICS y por defecto el Sur Global, también gran parte de Europa, pero es otro cantar).
Todo lo que está pasando hay que enmarcarlo en estos movimientos anti-occidentales, y EEUU es el primero que se ha dado cuenta del calado de todo ello. Dividir los BRICS, o debilitarlos, ha sido desde el primer momento uno de los objetivos de la Administración Trump y no solo con el tema de la desdolarización. Esta es otra razón para ello.
El Lince



