viernes, 10 de julio de 2020

Sembrando vientos

Los movimientos de EEUU son cada vez más desesperados en casi todo el mundo. Consciente de su pérdida de poder y de su declive hegemónico ha decidido arremeter con todo lo que tiene contra China, ya verdadera superpotencia mundial y factor geopolítico.

Si hay un pueblo ignorante en el mundo, ese es el estadounidense. Normal, y no es algo achacable a Trump, que no es sino la consecuencia de lo anterior. Pero sí hay algo que se puede achacar directamente a Trump: su absoluto desconocimiento de la evolución del mundo desde 2008 y de la realidad de los pueblos que no son EEUU. También es consecuencia de lo anterior.

Hay sobre todo dos situaciones en las que esto es evidente: Irán y, por supuesto, China. Con Irán la "campaña de máxima presión" está teniendo el efecto contrario de lo que se pretendía, y no será porque no se conoce la idiosincrasia iraní de que preferirán "comer tierra" antes de ceder a las presiones. Pueden atacar sus instalaciones, matar a sus generales, a sus científicos (y todo gratis, sin que la maravillosa y democrática "comunidad internacional" mueva una pestaña) pero Irán seguirá firme en lo que considera sus tres grandes patas de política exterior: Siria, Irak y Hizbulá. Por no hablar de su derecho a la energía nuclear.

EEUU va de fracaso en fracaso. Por no recordar lo que está ocurriendo el Líbano (y a donde ha descatado a sus principales representantes políticos y militares para presionar al gobierno), ahí está su reciente fracaso, de la semana pasada, intentando que la ONU extendiese el embargo de armas contra Irán. Como era lógico, China y Rusia se opusieron y los vasallos europeos se atrevieron a criticar a EEUU, aunque poniendo más énfasis en Irán, por haber roto el acuerdo nuclear y haber provocado esta situación.

Una situación que se resume en que China e Irán acaban de firmar un acuerdo estratégico (sic) de 25 años de duración. Curiosamente, quien lo hizo público fue el ex presidente Ahmadineyad criticando el oscurantismo con que se había firmado. Pero ni el gobierno iraní ni el chino lo han desmentido y, por el contrario, se hará público dentro de poco. Un acuerdo que rompe toda la estrategia estadounidense porque incluye desde ventas de petróleo a contratos de infraestructuras y mejoras de las capacidades aéreas de Irán, incluyendo las militares.

En acuerdo establece inversiones de casi 500.000 millones de dólares, más de la mitad (280.000) en petróleo, gas y productos petroquímicos. Y esta cantidad se satisfará en los primeros cinco años de vigor del acuerdo. Es decir, la política de sanciones (ilegales, según el derecho internacional) se debilita sobre manera porque los dos países tienen unas excelentes relaciones con Pakistán, la principal frontera de ambos.

China e Irán se garantizan un rico comercio de petróleo, gas y productos petroquimicos y lo más importante es que no se hará en dólares. Y, además, China consigue un descuento de entre el 12 y el 20% en petróleo y gas, sobre todo, por lo que miel sobre hojuelas.

Eso repercute, además, en Arabia Saudita, que si ya no es el principal proveedor petrolero de China (lo es Rusia) con este acuerdo pasará a ser el tercero, detrás de Irán. Supongo que se puede visibilizar cómo Trump y Pompeo se tiran de los pelos y el saudita Bin Salman de la barba.

Y hay más. China va a acelerar que su bolsa de petróleo tenga un papel mucho más activo del de ahora en el mercado global de petróleo. Si ahora maneja alrededor del 14% de todo el comercio petrolífero tras el acuerdo con Irán el salto será espectacular. Sobre todo, porque al no utillizar el dólar se refuerza el renminbi y el que se utilize esta moneda.

Esto es lo que hay detrás de los intentos de EEUU de prohibir a China el uso del dólar (aunque por el momento solo sean bravatas) y para eso Hong Kong juega un papel. A medida que HK sea sancionado por EEUU en cuestión del uso del dólar se moverá mucho más rápido la internacionalización del yuan o renminbi vinculada a los contratos de petróleo.

Las tácticas gansteriles de EEUU no están dando resultado, todo lo contrario. Siembran vientos y recogen tempestades. Si alguna mente (?) hubo en EEUU que teorizó sobre que Rusia y China no se atreverían a desafiar a EEUU y no acudirían en ayuda de Irán se equivocó sin duda. No solo han acudido en su ayuda, sino que lo han reforzado. Se refuerzan mutuamente. Es más, me atrevo a decir que sin EEUU el acuerdo chino-iraní no habría sido tan fácil ni tan rápido.

El viento estadounidense ha provocado la tempestad de la consolidación de la alianza Rusia-China-Irán.

Porque, en paralelo, China y Rusia están negociando un nuevo gasoducto, el segundo, atravesando Mongolia. Una de las cláusulas de la tregua en la guerra de aranceles impulsada por EEUU contra China era que los chinos tenían que seguir comprando petróleo y gas a EEUU. Pero a medida que EEUU aumenta su beligerancia, China reduce sus compromisos. No es sensato seguir con ellos cuando te insultan una y otra vez.

Así que nada, que EEUU siga sembrando vientos porque lo que está haciendo, en realidad, es acelerar el viento de la historia. Pero para saber de qué va esto hay que saber quien era Eric Hobsbawm y oirle contar, al oído, que cuando era niño y su niñera le negó una moneda a un niño chino que pedía, este dijo a modo de maldición: "ojalá te toquen vivir tiempos interesantes". En EEUU no saben historia, aunque ahora hay un cursillo acelerado con las estatuas. Así que cuando hayan derribado todas las estatuas tal vez haya un segundo cursillo acelerado sobre cómo EEUU pierde su hegemonía sembrando vientos y desatando tempestades.

El Lince


martes, 7 de julio de 2020

Capital: Beirut

Una gente que suele trabajar el mundo árabe me dijo hace un tiempo que "lo de Líbano" estaba interesante. Pues sí, pero no como lo interpretaban. Las revueltas comenzaron a finales de octubre del año pasado, se reprodujeron en enero y han resurgido otra vez, con timidez, tras el primer relajamiento de la pandemia. Al principio fueron impulsadas por el Partido Comunista contra el robo, la explotación y la corrupción. Luego se fueron extendiendo y se planteó como un desafío a un sistema (sancionado por la Constitución, impuesta por el colonialismo francés en 1943 antes de conceder la independencia) de reparto religioso y confesional, con los cristianos en posición dominante, los sunnitas como segundos y los chiítas como los parias. Pero de eso han pasado 80 años y aunque se ha reformado en algunos aspectos sigue sancionando la división de poder como entonces.

Se decía que quienes protestaban iban más allá de la división religiosa y que por primer vez se protestaba también contra Hizbulá, que es la principal fuerza que sostiene al gobierno aunque solo tiene dos ministros y no en carteras importantes. Pero cometieron un error: apoyar un gobierno de tecnócratas para, supuestamente, eludir el reparto de poder sectario y religioso. Y resultó que los tecnócratas son lo que son: gentes afines, o a sueldo, del FMI y/o Banco Mundial y/o grandes multinacionales occidentales.

Y en esas se está, resumiendo mucho el tiempo transcurrido desde entonces. La última movilización de más o menos importancia fue a finales de abril. Hasta ahora. Y ahora resurge de nuevo. La pregunta es por qué.

Pues porque Beirut se va a convertir en la capital del mundo y los dos mundos en puja, el occidental y el oriental, están peleando por ella. Me explico.

Los tecnócratas que reclamaban los manifestantes, tan alabados por los medios de propaganda occidentales, hacen lo único que saben hacer: dirigirse al FMI y/o al BM para pedir dinero, préstamos que hay que devolver en condiciones leoninas como es conocido. Pero el FMI y/o el BM exigen una serie de condiciones para conceder tales préstamos, sobre todo privatizaciones (más aún) y destrucción de lo poco público que hay en Líbano. Supongo que la canción os suena.

Y entonces surge la reacción donde no se esperaba: en Hizbulá. Porque este partido, o este movimiento político-militar, como prefiráis, sin el que nada es posible en Líbano, hizo un anuncio que trastocó todo (y lo aceleró): dijo que había que dejar de mirar hacia Occidente y sus instrumentos y que había otras posibilidades, como China.

Shock total. ¿Hizbulá pidiendo ayuda a China? Pues sí. Simplificando, así es.

Si en Oriente Próximo hay alguien que no habla por hablar es Hizbulá. Y cuando su secretario general dijo eso el pasado 16 de junio todo el mundo entendió. Por lo tanto, hay que darse prisa. Y una forma de darse prisa es recuperar las movilizaciones para que así, presionando al gobierno de tecnócratas, se llegue a un acuerdo en las condiciones que pretenden el FMI y/o el BM. Hay que parar como sea a China.

Tanto lo entendió todo el mundo que EEUU aceleró la aprobación de la llamada "Ley César" para apretar aún más las tuercas a Siria y a Líbano, país que depende comercialmente de su vecino tanto para importar como para exportar. Cerrar la puerta siria es cerrar la puerta libanesa. Es decir, de nuevo un tanto para que los tecnócratas hagan lo que tienen que hacer, y rápido. Entre otras cosas, porque el FMI y/o el BM ya han dicho que van a añadir cláusulas a sus préstamos para que los ministerios que controla Hizbulá no puedan acceder a ellos.

Lo que dijo Nasralá fue muy sencillo: "hay que buscar un realineamiento con China para poner fin a la dependencia de Líbano de Occidente". Y dijo algo más: "tengo información que es absolutamente definitiva, si no estoy seguro de ello no lo diría, de que las compañías chinas están listas para traer dinero para infraestructuras".

Porque China se ha dirigido formalmente al gobierno libanés para invertir en electricidad, gas, puertos, carreteras y ferrocarriles. Vamos, la Nueva Ruta de la Seda.

Eso ha provocado una gran conmoción al gobierno (y a la sociedad). Por una parte, teme a EEUU; por otra, tiene la oferta china en la mano. La exclusividad del FMI y/o BM ya no son las únicas cartas de la baraja. Pero las manifestaciones tienen como función precisamente romper esa ecuación porque, ¡oh sorpresa!, se dice que no a China. Y se dice con un anticomunismo primario dado que es la compañía Sinohydro, estatal, la que encabeza la oferta (aunque hay otras que son privadas). Al ser Sinohydro estatal se añade la coletilla que ahora es habitual, "el propietario es el Partido Comunista de China", y se sataniza la oferta. Aunque eso, precisamente, es una garantía en sí porque es inmune a las sanciones (ilegales, según el derecho internacional) de EEUU y que se impondrían sin duda alguna.

Si el gobierno fuese sensato aceptaría la propuesta china porque, además, China ofrece negociar una parte del pago en moneda local, o sea, la libra libanesa, algo totalmente impensable para el FMI y/o BM. Pero no se habla de sensatez, sino de vasallaje.

En esas está la cosa cuando aparece otro jugador: Irán. De nuevo de la mano de Hizbulá, aunque Irán nunca ha estado fuera de Líbano. E Irán hace la misma oferta que hizo a Venezuela: combustible. Y a pagar en libras libanesas.

Supongo que pilláis que en los dos casos el dólar desaparece como moneda de las transacciones financieras. Y supongo que pilláis lo que eso significa en un país que una vez fue llamado "la Suiza del mundo árabe".

Va a ser divertido seguir las vicisitudes del gobierno libanés, si se somete a las presiones de EEUU mientras pierde estas opciones chinas e iraníes (y siguen los cortes de electricidad, el hambre y demás, o sea, por lo que protestaban los manifestantes que consiguieron la aparición de los tecnócratas) o muestra una valentía de la que hasta ahora carece. Y eso vale, también, para quienes participaron y/o participan en las revueltas.

La aparición de Irán tiene otro componente: en unos momentos en los que muy probablemente ha sido atacado de nuevo (las explosiones recientes en sitios de investigación nuclear), el ofrecer combustible a Líbano supone presionar tanto a Egipto, porque los petroleros tienen que pasar por el Canal de Suez, como a EEUU que se ve en una tesitura muy similar a la de Venezuela. Y con el estrecho de Ormuz como fondo recordando que esa es la gran baza iraní. Incluso siendo mal pensado, sería más que probable que Irán y Egipto llegasen a un acuerdo para que los barcos no llegasen a Líbano pero sí a Siria y desde allí transferirlo a Líbano rompiendo la famosa "Ley César".

El Lince

jueves, 2 de julio de 2020

Sandías, nabos y moho

Estos días ha habido dos cosas electorales que son significativas: en Francia, las elecciones municipales han supuesto una cierta derrota de Macron y un cierto ascenso de las listas unitarias de "izquierda" con los ecologistas al frente; en Rusia, la reforma constiticional favorable a Putin ha logrado un porcentaje muy amplio de votos pero lo significativo es que casi el 25% de quienes han votado lo han hecho en contra. Eso significa que la oposición a Putin comienza a tomar cuerpo y que esa oposición es por la izquierda. Pero me voy a centrar en Francia.

El resultado de las elecciones municipales se puede ver de muchas maneras, desde las favorables hasta las desfavorables. Los optimistas, necesitados de alguna victoria tras tantas derrotas, dicen que ha "reverdecido la izquierda" porque ha habido un "tsunami ecologista" que se ha llevdo por delante el macronismo. Los pesimistas, que el macronismo ha resistido en las zonas rurales y que solo en las ciudades, y hay que matizar en cuáles, ha recibido el revés.

Nada del otro mundo, si no se tiene en cuenta la abstención de casi el 60% (por una abstención similar se han echado pestes de la "dictadura" venezolana en otras ocasiones, hablando de desafección, de crisis, de deslegitimación, etc.).

Por diseccionar un poco la cosa, las alianzas que se han articulado alrededor de los verdes han sido de socialistas y comunistas, lo que hasta ahora era La Francia Insumisa. Pero LFI ha desaparecido en estas elecciones básicamente por los verdes, que se negaron en redondo en la mayoría de los casos a coaliciones si no las dirigían ellos. Esta fue la postura de uno de los mayores oportunistas de la historia moderna, Daniel Conn-Bendit (sí, el ídolo del famoso Mayo del 68), pese a que LFI había conseguido muy buenos resultados en la primera vuelta.

LFI se había dado un tiro en el pie al apostar por la "geometría variable" en las alianzas y abandonar su esencia de actuar como "delegado político" de los diversos movimientos sociales y políticos, no solo los "chalecos amarillos", sino quienes peleaban contra el nuevo régimen de pensiones, mucho mas restrictivo, y la privatización sanitaria. Eso es lo que han utilizado los verdes para llevarse el gato al agua aunque LFI aún juega un papel de primer orden dentro de todas esas coaliciones aunque sus candidatos hayan sido muchos menos que los verdes y tiene en sus manos, por ejemplo, conseguir la alcaldía de Marsella.

El resultado en algunas de las principales ciudades, por la importancia demográfica que tienen, hay que reseñarlo pero sin alharacas. Solo hay que recordar ejemplos como los de Madrid o Barcelona, por ejemplo, como emblemas de "los ayuntamientos del cambio" y lo que no cambiaron. Así que, cuando menos, precaución a la hora de dar botes de alegría y de repetir el mantra de que los verdes son como las sandías: verdes por fuera y rojas por dentro.

La pregunta que hay que hacerse antes de ponerse a comer sandías y a dar botes de alegría es qué hay detrás de la derrota aparente de Macron, de la derrota aparente de los fascistas (que pese a todo se han hecho con una alcaldía importante) y que ha desorientado a la "izquierda" hasta difuminarse en estas listas unitarias. Pues lo que hay detrás son los "chalecos amarillos", cuyo surgimiento y movilizaciones solo muy tardíamente contaron con el apoyo de quienes ahora aparecen como ganadores. Ellos fueron quienes se opusieron al colorín verde sin sustancia de Macron y de la UE. A su carro se han sumado los demás. Pero sumarse al carro no quiere decir que lo asuman, sino que lo van a controlar y a reconducir. No hay que olvidar que la sandía es verde, sí, pero también el moho.

Los "chalecos amarillos", reprimidos con saña por Macron, están en el origen de todo porque gracias a ellos todos, menos Macron, pueden decir que han ganado: los verdes, los fascistas, la izquierda y la derecha no macronista.

Pero son los verdes quienes centran todo el foco, y en su interior no todo es rojo ni mucho menos. Tal vez en vez de compararlos con las sandías haya que hacerlo con los nabos, rojos por fuera y blancos por dentro. Vuelvo a los ejemplos de Madrid y Barcelona. Los verdes no solo son ambigüos sino que no tienen una política única respecto a temas supuestamente centrales para ellos como la infraestructura y la vivienda. Las diferencias entre lo que pasa en ciudades como Lyon, Estrasburgo o Burdeos, por mencionar solo tres, son evidentes y parecen partidos distintos.

Ahora, y no ha pasado una semana, ya hay carreras entre quienes apuestan por mantener la coalición de cara a las elecciones presidenciales -pero encabezada por ellos- y quienes prefieren ir en solitario. Quedan dos años para las presidenciales y cómo actúen las nuevas alcaldías será determinante para ver si son algo nuevo o más de lo mismo.

Porque hay cosas que chirrían, y mucho. Por ejemplo, todos sin excepción son partidarios de la Unión Europea. De nuevo el capo Conn-Bendit aquí, europarlamentario desde 1994 y vividor a costa de ello. Y eso en unos momentos en los que el 58% de la población francesa dice que la UE no sirve para nada, "irrelevante" es la expresión que se utiliza, y que así ha quedado acreditado con la pandemia.

Me voy a centrar en este personaje, Conn-Bendit, porque es el gurú y es un peligro. Es vicepresidente del grupo parlamentario de los verdes en el Parlamento Europeo y es más beligerante que nadie... con China. No es nuevo, ya en 1999 apoyó la guerra de agresión de la OTAN contra Yugoslavia.

El mes pasado se presentó una llamada Alianza Interparlamentaria sobre China y Conn-Bendit es partidario de ella junto con los verdes alemanes, por ejemplo. Estar al mismo lado que los impresentables como Marco Rubio y otros no es problema para tan insigne ecologista. Por eso en el Parlamento Europeo son muchos los verdes que están adhiriéndose a la campaña contra China. Y antes, contra Rusia.

Así que cuidadito con los verdes porque estamos entre sandías y nabos, sin olvidar que el moho también es verde.

El Lince

lunes, 29 de junio de 2020

Satanás y mis dudas

Hay cosas que no entiendo: ¿cómo es que el país bendecido por dios (siempre en minúscula) es el más afectado por el coronavirus? En dios (siempre en minúscula) confiamos, dice su panfletario eslogan nacional. Pues vaya, dios (siempre en minúscula) debe estar tomándose unas vacaciones.

Y como está de vacaciones, en EEUU están buscando alguna razón que explique el desastre interno y externo. Y, a falta de dios (siempre en minúscula), está Satanás (este sí, en mayúscula). Y Satanás está en China y allí tiene un nombre: Partido Comunista.

La paranoia de quienes confían en dios (siempre en minúscula) es de tal calibre que no se conforman con hablar de él, de Satanás, sino de nombrarle de todas las formas posibles aunque la más recurrente es... Stalin. El malo malísimo por excelencia es el culpable de todo. Es sabido que Satanás puede adoptar múltiples formas y una de sus preferidas es reencarnarse en Stalin.

Como no tenía nada que hacer este fin de semana me he dedicado un rato al humor, o sea, a leer lo que dice la página oficial del gobierno (?) de EEUU.

Que China es mala ya lo sabemos, que Satanás (PCCH) es malo malísimo es evidente. Lo que no sabíamos es que Satanás se ha reencarnado: PCCH = Xi Jinping = Stalin. Y esta tríada, que, además, es marxista-leninista, es una amenaza para la forma de vida de EEUU. ¡Vaya por dios (siempre en minúscula)! Aquí están los culpables de todos los males de EEUU. Tres en uno ¿a qué me suena eso?

¿Qué está pasando? Pues que el acuerdo comercial entre EEUU y China está deshaciéndose, que China no está comprando la soja que tenía que haber comprado según ese acuerdo (aduce, con razón, la expansión del coronavirus en EEUU) por un total de 200.000 millones de dólares y que la reelección de Trump está en el alero y no por las estatuas o la rebelión antirracista, sino porque su base, los agricultores, se están comiendo la soja. Literalmente.

EEUU está desesperadamente lanzando una guerra fría contra China, pero no parece que sus vasallos le vayan a seguir tan suicidamente como hasta ahora o cuando la URSS. Aislar a China se está revelando para EEUU imposible, aunque dé vueltas y revueltas como con la OTAN para atar en corto a sus vasallos europeos. El mundo occidental, la famosa "comunidad internacional" sabe que si en alguna parte está la defensa de la globlización es en China, aunque sea con algunas normas chinas y no occidentales.

EEUU está desesperadamente lanzando todas sus amenazas bélicas contra China, con la presencia de tres de sus portaaviones en el Mar del Sur de China, en una clara amenaza de estrangular el comercio marítimo chino por el estrecho de Malaca, por donde pasa el 70% de todo el comercio chino y solo un vasallo le está siendo fiel: Australia. Pero China ha mostrado sus dientes misilísticos que convierten en simples botes los portaaviones.

EEUU está viendo que uno de sus vasallos tradicionales, Japón, se ha negado a aceptar misiles contra China. Está viendo que la Asociación de Estados del Sudeste Asiático (ASEAN) pasa de EEUU. Y está viendo que se ha creado una nueva Asociación Económica Integral Regional en la que están los países asiáticos... más China y Japón.

¿Dónde está dios (siempre en minúscula) cuando EEUU le necesita? No hizo caso a EEUU cuando se desgañitó hablando del "virus de Wuhan" para distraer a la gente de la incompetencia y fracaso social y sanitario de EEUU ni ha lanzado sus plagas bíblicas contra el malo malísimo que ha salido muy eficientemente de la pandemia mientras que esas plagas están asolando todo Occidente. EEUU pensó que dios (siempre en minúscula) le iba a echar una manita descarrilando el poderío económico de China y creando desafección hacia el Partido Comunista y, por elevación, hacia Xi. Pero no. Satanás está demostrando ser más fuerte de lo que se pensaba.

Y eso que Satanás es malo malísimo: Hong Kong, los iugures, Taiwan, Rusia, Venezuela, África, Huawei... Prácticamente no hay sitio donde no esté enredando y dando muestra de su maldad. ¿Cómo la gente no se da cuenta de eso? Por lo tanto, hay que recordarlo una y otra vez: Satanás = PCCH = Xi Jinping = Stalin es quien está detrás de todo. Es la causa de todo el mal que hay en la tierra, especialmente el que está viviendo EEUU.

Trump tendrá que sacar otra vez a pasear la biblia para invocar a dios (siempre en minúscula), a ver si hace algo de caso. Pero seguro que si le hace caso, será para decir que tiene que darse cuenta de su error y que Satanás es un competidor formidable, por lo que tiene que tener una política más pragmática en un etapa geopolítica en la que el poder de EEUU ya no es el que era.

Otra cosa, Satanás tiene múltiples caras, es obvio. Una de ellas es la descrita, pero antes tenía la de Marx. Como lo oís. La secta china Falun Gong (investigad por ahí) acaba de editar un instructivo libro, que se está distribuyendo gratis en Ucrania, con el sabroso título "Marx y Satanás". De todas las estupideces que recoge hay una sabrosa: el cuento que Marx escribió para dos de sus hijas, Jenny y Laura, titulado "Hans Röckle y el diablo". Hans es un mago que vive al límite, siempre con deudas, y que un día vende su alma al diablo para salir de la miseria. Eso le hace fabricar juguetes magníficos pero que le van haciendo cada vez más esclavo de ellos porque exigen más y más consumo de todo, ropa, accesorios, etc. Marx criticaba el capitalismo y sus hijas se divertían. Pero esto es satánico. Mal asunto.

Por cierto, la República Democrática de Alemania, ya desaparecida, rodó una exitosa película infantil sobre este cuento.



 El Lince

jueves, 25 de junio de 2020

Desactualizaciones actualizadas

La falsificación de la historia que se viene realizando en Occidente desde hace años sobre el fascismo y quién lo derrotó está encontrando dos tipos de respuestas: por una parte, en Rusia la gente, el pueblo llano, se está cansando de tanta estupidez occidental y presionando a Putin y sus seguidores para que de una vez por todas ponga los puntos sobre las íes. Es así como hay que entender el discurso que hizo ayer en la conmemoración del 75 aniversario de la victoria sobre el fascismo y que se resume en una obviedad: fue la URSS y el Ejército Rojo quienes lo hicieron. Por otra, la gente llana está actuando por su cuenta y consiguiendo romper tabúes, yendo más alla, o sobrepasando, al propio Putin.

Esto, en Rusia, es incuestionable y se llega a extremos de absoluta paranoia como lo que se puede ver en la catedral de las Fuerzas Armadas, donde se mezcla tanto el cristianismo como el comunismo. Y llega casi al absurdo cuando el pope principal, equivalente al papa ortodoxo, dice en su inauguración que el comunismo es poco menos que maligno y que no debe volver jamás.

Echad un vistazo (para apreciar bien los detalles, ponedlo en grande)


Pero por muchos discursos, por muchas poses, el pueblo ruso tiene claras las cosas, cada vez más. Aunque eso no se traduzca, aún, en hacer sombra a un Putin que muy hábilmente intenta llevar este sentimiento soviético a su molino.

Desde hace 18 años, invariablemente, en las encuestas de los 100 personajes más influyentes de la historia de Rusia se colocan en los primeros lugares dirigentes soviéticos. Especialmente, Stalin, que sigue siendo el primero. Putin es el segundo. Lenin, es el cuarto, después de Puskin. Y siguen mariscales soviéticos y solo aparece un miembro de la realeza: Catalina la Grande.

Esto se sustenta en un sentimiento cada vez más extendido de que Stalin jugó un papel positivo en la historia de Rusia: el 70% dice que es positivo, frente al 20% que dice que es negativo y el resto no se pronuncia. Y buscando las razones, se llega a una conclusión doble: la primera, la constatación de que es la historia rusa; la segunda, la agresión occidental contra la memoria de la guerra y quién fue el que venció realmente al fascismo y quién estaba al frente de esa victoria.

Así que dicho y hecho. En Rusia se han multiplicado las ciudades donde se reponen estatuas derribadas hace 30 años, durante la etapa más prooccidental de la franquicia alcohólica de Yeltsin, tanto de Lenin como, sobre todo, de las que quedaban de Stalin tras la "desestalinización" promovida por los soviéticos tras su muerte.

Lo más curioso es la resistencia de los ayuntamientos, en su mayoría en manos de Rusia Unida, el partido de Putin, para oponerse a ello: "la reposición de estas estatuas es una desactualización". Pero no ha servido de nada. Incluso la justicia rusa ha tenido que tragar y dar la razón a los promotores cuando éstos han dicho que entonces hay que demoler todas porque no son actuales.

Así que dicho y hecho: en varias ciudades rusas se han inaugurado estos días estatuas de Stalin, modestas y sin grandes pretensiones, pero ahí están: Demianovo, Kitaevskoye, Irkutsk, Novosibirsk, Bor...


Se han actualizado las desactualizaciones porque para los rusos la victoria sobre el fascismo es muy actual.

Occidente no lo entenderá nunca: cuanto más oculte, tergiverse y falsifique la historia más fácilmente la historia volverá. Occidente está glorificando el fascismo, y el antifascismo tiene una cuna muy sólida en Rusia, a pesar de quienes gobiernan este país. Fijaos que en la catedral de las Fuerzas Armadas aparecen murales con las imágenes de quienes hiceron posible la victoria sobre el fascismo. Eso los rusos no lo van a olvidar tan fácilmente como se pretende y se cree. Y menos, con la falsificación histórica que se está haciendo.

Pero Occidente solo se mira el ombligo, hasta extremos nauseabundos. Incapaz de entender, siempre con su superioridad y su mirada colonial envuelta en mentiras manifiestas.

Mi querida amiga Danielle me manda desde Francia dos perlas a cual más sabrosas: una, referente a Venezuela, recuperando los medios de propaganda la figura de Guaidó, que anda escondido dicen que en la embajada francesa (de alguna manera hay que amortizar el costo que supone); y otra con los plumillas de una televisión anunciando que no cubrirán las movilizaciones de los "chalecos amarillos", ahora que se renuevan, porque en otras manifestaciones fueron criticados, zarandeados y vilipendiados y apelan a que los "chalecos amarillos" han atacado la sacrosanta libertad de expresión.

Pues bien, como la historia juega malas pasadas, alguna álma cándida en vista de la preocupación por la "libertad de expresión" de la cadena ha recuperado una vieja historia de esta misma emisora de televisión (BFM-TV, la principal cadena solo de noticias en Francia) el día del funeral de Fidel Castro en Cuba (4 de diciembre de 2016). El equipo de enviados especiales de la cadena estaba en Santiago de Cuba esperando el momento de la llegada de las cenizas de Fidel y alguna alma cándida (o no) de la cadena ha recuperado un audio de esos enviados especiales relatando lo siguiente:
- "Hay mucha emoción ambiental, así que ahora tenemos que encontrar un disidente", dice uno. 
- "No parece ser fácil", indica el otro.  
- "En ese caso, llamemos a París", termina el primero.

Ni qué decir tiene que no encontraron al famoso disidente o, al menos, no apareció en su crónica y se tuvieron que comer lo de "emoción ambiental".

Pero esto es Occidente en estado puro y así nos cuentan sus cuentos los medios de propaganda, sin tener en cuenta a los pueblos, ni lo que piensan ni sus emociones. ¡Y menos mal que no se han enterado de lo de Rusia! O sí y, simplemente, lo ocultan como es habitual.

 El Lince

sábado, 20 de junio de 2020

Entre el compromiso directo y el marginal

Los movimientos en Venezuela en favor de la estabilidad y la emancipación son conocidos, pero en otros países de América Latina están ocurriendo algunas cosas interesantes, sobre todo en dos: México y Argentina.

En México, el gobierno de López Obrador ha dado a conocer un documento interno del llamado Bloque Opositor Amplio que revela cómo los oligargas y los partidos políticos que se han repartido el pastel durante decenios han formado una alianza para derrocar al gobierno con la ayuda de EEUU y de Wall Street. Aunque López Obrador está muy lejos con sus acciones de cumplir con su promesa de "poner fin a la noche oscura del neoliberalismo en México", sí ha dado unos tímidos pasos para luchar contra la pobreza y la corrupción y eso le ha grangeado la animadversión de los de siempre, de las élites oligárquicas (y no solo).

Con ser esto importante, también ha dado dos o tres pasos en política exterior que le han enfrentado a EEUU, desde el asilo y refugio a Evo Morales tras el golpe militar a la reciente decisión de vender gasolina a Venezuela. Lo de Evo es más emblemático que otra cosa, pero lo de Venezuela es "casus belli", y así lo ha entendido EEUU que el jueves pasado dijo que sancionaría a las compañias y directivos que se atreviesen a vender algo a Venezuela.

Pero lo importante no es eso, sino que la amenaza mafiosa de Trump se produjo inmediatamente después de que el gobierno mexicano hiciese público el documento del llamado Bloque Opositor Amplio. La denuncia fue el 9, la reacción estadounidense el 18. En política no hay casualidades, tenedlo en cuenta, sobre todo porque una de las cosas que se leen en ese documento interno es esta:


No es nuevo, pero sí merece la pena reseñar que esta gente siempre insiste en lo mismo: el discurso a través de los medios de propaganda.

Y si los medios de propaganda de la burguesía son beligerantes con México (y con todo el mundo que se mueve un poquito) no os quiero contar cómo están con lo que está pasando, también, en Argentina, aunque por otras razones.

En un sorprendente anuncio, el gobierno de Alberto Fernández dijo el 9 de junio (coincidiendo con la revelación por el gobierno mexicano de la estrategia desestabilizadora en México) que iba a nacionalizar una de las principales empresas comercializadoras de soja del país.

Alberto Fernández no se parece en nada a López Obrador. Llegó a la presidencia a bordo de una coalición construida alrededor del objetivo principal de derribar a Macri por lo que no se pueden esperar medidas radicales de su gobierno dado que en su inmensa mayoría sus componentes, y cuadros intermedios, son partidarios de la política monetarista neoliberal. Por eso me parece relevante este anuncio. Si se tiene en cuenta lo que está haciendo el gobierno argentino con la renegociación de la deuda, el temor a lo que hagan los acreedores, y demás, es una sorpresa, desde luego.

Por unos instantes casi tuve la tentación de pensar en una vuelta a la política de los últimos años de Kirchner, aunque eso es imposible hoy por hoy. Kirchner nacionalizó durante las diferentes fases de su mandato empresas de todo tipo (ferrocarril, naval, petróleo, carreteras, aeropuertos, etc) y lo que acaba de hacer el gobierno se enmarca ahí, en ese terreno.

Es un giro brusco y notable a sus propuestas y acciones anteriores porque esta empresa es la principal en cuanto a exportación de granos, tanto soja como trigo. Lo de la soja es importante dado que Argentina se está consolidando como el tercer gran exportador de soja a China, después de Brasil y de EEUU. Pero con el enfrentamiento entre EEUU y China, con China cada vez comprando menos soja a EEUU, Argentina tiene todas las de ganar. De ahí la importancia y el relieve de la nacionalización de esta empresa.

Aunque solo es la nacionalización de una empresa fundamental para el comercio exterior argentino en estos momentos, es una iniciativa muy importante porque no solo va a regular mucho mejor el mercado de divisas sino que va a influir, si se quiere parcialmente, en los precios de los alimentos básicos a nivel interno. Es decir, se ajusta un poquito la especulación, y más en tiempos de pandemia.

Tal vez alguien de allá me pueda complementar o rebatir esta apreciación, pero desde fuera se ve como un retomar los viejos caminos del peronismo si es que es un inicio de algo más y no se queda ahí.

En unos momentos en que la pandemia está volviendo a hacer relevante al Estado, es decir, está dando protagonismo al actor público sobre el privado, hay que reseñarlo para que el capitalismo no explote el intervencionismo estatal para proteger sus ganancias como hace siempre y luego solicitar rápidamente la privatización otra vez. Esa es la diferencia entre el compromiso directo del Estado con su población y con lo público y que no se quede solo en un compromiso marginal y puntual.

Estas acciones son importantes para devolver la gestión de las industrias estratégicas al Estado, restando de ellas la lógica de la ganancia de los capitalistas y poniéndolas al servicio de la mejora de las condiciones de vida de la gran mayoría de la población.

El Lince





miércoles, 17 de junio de 2020

Pasito a pasito

Tras la bofetada y el sueño, la realidad. Una realidad que se cimenta tanto en la bofetada como en el sueño y que supone un paso más en el proceso de emancipación de Venezuela.

La derrota estrepitosa de la aventura militar del fascismo venezolano auspiciado, apoyado y financiado por EEUU y sus vasallos europeos y latinoamericanos dio paso al pánico en este sector y a la división. Ahora que se han convocado elecciones, hay quien va a participar y quien dice que no. EEUU ha dicho que no, ellos dicen lo mismo que su amo. La UE critica y amenaza en "otra demostración de la soberbia y nostalgia colonialistas que aún perviven en las venas corporativas de las élites dominantes del viejo continente", como bien dice Venezuela. Y el famoso Grupo de Lima, que se deshace como Colombia, hacen lo propio. Es el último recurso porque una vez que se celebren esas elecciones ya nada será igual. Y veremos lo que pasa.

Pero mientras, Venezuela va dando pasito a pasito hacia su emancipación.

Por una parte, reforzando el acuerdo con Irán de suministro de gasolina. Al envío de los cinco petroleros a finales de mayo le van a seguir otros en breve, hasta dos al mes según el Ministerio de Petróleo iraní. No es solo solidaridad, es también necesidad. Irán es autosuficiente en gasolina desde hace mucho tiempo, por lo que el envío de petroleros cargados de gasolina a Venezuela entra dentro de la lógica. Se ha dicho que Irán da lo que no tiene. Falso, como casi todo lo que se dice en Occidente, porque Irán dispone de una buena cantidad de gasolina para vender no solo por ello sino, curiosamente, por las sanciones (ilegales, según el derecho internacional) de EEUU.

Pero esa autosuficiencia tiene un problema: el almacenamiento. Al vender mucho menos de lo que venía haciendo -por la agresión de EEUU- Irán tiene que darlo salida de alguna manera y una muy eficaz, tanto económicamente como políticamente, es suministrarla a Venezuela. Así que pronto veremos un nuevo convoy sin la menor duda.

El acuerdo es bueno para los dos países y está claro que no lo van a desaprovechar.

Por otra, mostrando que el nivel de organización popular en Venezuela está dando muestra de buen hacer y de control de la situación. Las imágenes de coches y motos haciendo cola ante las gasolineras antes de la llegada de los petroleros iraníes han desaparecido como por encanto, tanto dentro como fuera de Venezuela. La magia que nos entretiene se queda en paños menores ante este arte de los medios de propaganda para hacer aparecer y desaparecer un tema.

Pero ahora hay un por qué: porque mostrarlo significa mostrar un nivel de organización popular que rompe discursos y esquemas. Pensad que es propaganda si queréis, pero pensad también que es una realidad.


El Lince

lunes, 15 de junio de 2020

Verdades, mentiras y miedos

Sobre todo, miedos. Hay un refrán castellano que dice: dime de lo que presumes y te diré de lo que careces. Esto es lo que hay que aplicar a Occidente en general pero, de forma específica, a la OTAN. Toda la fraseología de "valores ", "libertades", "solidaridad" y demás es eso, fraseología vacía de contenido. No hay que ir muy lejos ni muy atrás en el tiempo, basta con mirar lo que está ocurriendo con estos más de tres meses de pandemia y lo que ha hecho y hace Occidente.

La debilidad de Occidente es estructural, por más que se empeñen nada va a ser como antes y su declive se ha acelerado en estos tres meses largos de forma irreversible.

Es el caso de la OTAN, un monstruo voraz pero casi sin dientes. Pese a que la moribunda Unión Europea aprobó de tapadillo un montante de 8.000 millones de euros (cuando no ha dado todavía ni un céntimo para la pandemia) para sus aventuras neocoloniales, sobre todo en África (en un patético juego de influencias: como decir América para EEUU, Asia para China, África para Europa), y renovando su alianza con la OTAN, desde esta estructura eso sabe a poco.

Poco porque la OTAN, aún sin rechazarlo, sigue insistiendo en que no es ahí donde hay que mirar sino hacia otro lado. Hacia el eje China-Rusia "que amenaza el poder occidental" (sic).

El perro faldero mayor de EEUU, el secretario general de la OTAN (socialdemócrata noruego, recuerdo, que en su juventud se destacaba como pacifista y propulsor de "Noruega fuera de la OTAN") acaba de reiterar el discurso de EEUU: China es una amenaza "creciente" para Europa. Eso sí, para que no falte la justificación de la existencia de la OTAN, añadió que "junto con Rusia".

"El ascenso de China está cambiando fundamentalmente el equilibrio de poder global", dice. Obvio. "Multiplica las amenazas a nuestras sociedades abiertas y las libertades individuales y aumentando la competencia por nuestros valores y formas de vida". Falso. "La OTAN no ve a China como el nuevo enemigo o un adversario, pero ya tienen el segundo mayor presupuesto de defensa. Están invirtiendo fuertemente en capacidades militares modernas, incluidos misiles que pueden llegar a todos los países aliados de la OTAN. Los vemos en el Ártico, en África, invirtiendo en nuestra infraestructura crítica. Y están trabajando cada vez más junto con Rusia". Miedo.

Es el discurso de EEUU, no el de Europa (por ahora).

Y está pidiendo por su boca ayuda para EEUU porque como bien reconoce, "en el nuevo equilibrio global ni siquiera EEUU puede darse el lujo de hacerlo solo [enfrentarse al eje chino-ruso]". Verdad. Este ejercicio de sinceridad va un poco más allá: "en comparación con China, incluso EEUU ya no es la superpotencia más grande". Verdad y miedo.

Por todo ello hay que hacer un llamamiento a "las naciones con ideas afines", o sea, a todos los vasallos occidentales que no están en la OTAN, para frenar todo esto. Es decir, para poner puertas al campo. Es un intento zafio de defender el orden establecido tras la II Guerra Mundial, basado en los parámetros establecidos por EEUU y Europa. Se justificaba por la existencia de la URSS. La URSS desapareció, Rusia era una franquicia alcohólica de Occidente con Yeltsin y la OTAN siguió y siguió. Rusia se liberó del alcohólico Yeltsin y resurgió de sus cenizas, y la OTAN, que había seguido y seguido, recuperó el discurso de la amenaza y justificó así, a posteriori, por qué había seguido y seguido.

Pero el mundo iba más allá y por otros caminos. Un mundo que estaba callado y con un país milenario a la cabeza: China. Y con la primera crisis capitalista de 2008, China despertó defintivamente e impulsó una política de compromiso económico global que ha dejado con el culo al aire a Occidente. Eso es antes de la Nueva Ruta de la Seda. Pero la NRS se asienta en ello y le ha permitido a China estar presente en todos los mercados del mundo con reglas que no son las occidentales, con instituciones que no son las occidentales y con estándares que no son los occidentales.

China no impone nociones de "democracia" porque se basa en el respeto, en la no injerencia, en la multipolaridad y en la diplomacia. No impone politicas de ajuste estructural en los países donde está presente. No lo ha hecho ni siquiera en Grecia, o en Portugal, o en Italia, donde también está presente.

Sí ha tenido una actitud más "agresiva", si se quiere utilizar esa palabra, en el Mar del Sur de China construyendo islas artificiales que son su "primera línea de defensa" en una zona por la que pasa más del 70% de todo su comercio y que está permanentemente bajo amenaza de estrangulamiento por EEUU. Porque EEUU tiene siempre al menos tres de sus 11 portaaviones en esa zona.

Pero China es mucha China, sobre todo teniendo a Rusia junto o detrás. Por eso este tipo sabe que la OTAN, por sí sola, no puede hacer gran cosa y reclama algo impensable hasta ahora: "necesitamos usar la OTAN más políticamente".

Esquizofrenia pura, por no decir miedo absoluto. La OTAN es una "alianza militar", no política. No fue con política con la que se bombardeó Yugoslavia en 1999, ni con la que se bombardeó Afganistán en 2001, ni con la que se invadió Irak en 2003, ni Libia en 20011, ni...

La postura de este pollo, porque no es gallo, es de subordinación absoluta a EEUU y a los intereses de seguridad nacional de EEUU. Pero pone de relieve que EEUU, a pesar de sus bravatas, está a la defensiva en el Mar del Sur de China y no solo ahí: no hay ninguna respuesta militar viable, ni por parte de EEUU en solitario ni por la OTAN en comandita, a la proyección de poder de China. Por eso el secretario general de la OTAN está pidiendo ayuda a países como Japón, Australia, Corea del Sur y otros. La debilidad de EEUU y de la OTAN queda al desnudo, otra vez.

El fin de la hegemonía occidental es evidente y lo que se hace es sonar la campanilla a ver si vienen los vasallos en su ayuda.

El Lince

viernes, 12 de junio de 2020

El corto vuelo de los "progres"

De nuevo voy a hacer gala de mi única experiencia: meterme en charcos.

Se ha puesto de moda la demolición de estatuas y monumentos que recuerdan a ciertos personajes como expresión de racismo y de colonialismo. Bien, sin problemas. Los que hasta ayer eran considerados "portadores de la civilización" (o sea, defensores y exportadores de los valores occidentales) ahora son considerados seres abominables. Bien, sin problemas.

Los poderes reales se han comenzado a movilizar y protegen emblemas, como George Washington (que era independentista, sí, pero también un esclavista y sus estatuas no se han derribado, por cierto) o Winston Churchil, que era un genocida (que se lo pregunten a los indios).



Lo mismo está pasando en Bélgica o en Italia. Por dar un dato, la ciudad de Milán debe gran parte de su esplendor a un tipo que legitimó la posesión de niñas etíopes como esclavas sexuales durante la colonización de ese país y hay unas cuantas estatuas de él. O las de los conquistadores españoles como Hernán Cortés que tiene una en la que pisa, literalmente, un ídolo azteca.

Toda esta ola de contestación radical de los símbolos del racismo y del colonialismo (y eso es la base del eurocentrismo y de la hegemonía occidental) está bien. Pero se queda ahí. No hay un rechazo del eurocentrismo ni del occidentalismo en su visión de la historia ni, sobre todo, se contextualiza a lo que pasa hoy.

El genocidio y la esclavitud de los pueblos nativos/originarios de América Latina, África o cualquier otra parte del mundo está en la base del desarrollo económico, político y cultural de Occidente. Incluso del Occidente "progre". Y como han dejado en claro personajes como Trump, Jeanine Yánez o Bolsonaro, para una parte considerable de la gente, fundado en raíces bíblicas.

Si queréis empaparos de algunas de estas cosas y alguna de estas contradicciones os recomiendo un libro imprescindible: "Contrahistoria del liberalismo", de Doménico Losurdo.

Porque leyéndolo veréis que los "progres" que están derribando estatuas para alejarse de la imagen de la esclavitud o del racismo mantienen todos y cada uno de sus preceptos porque no se ha abolido la esclavitud cuando no se ha abolido el trabajo asalariado que en casi todas partes se asemeja cada vez más al trabajo esclavo en nombre de la competitividad. No tenéis más que ver lo que se ha hecho en la crisis del 2008 con la destrucción de los derechos laborales y no tenéis más que ver lo que se está proponiendo por parte de los empresarios, y que avalan los gobiernos, con la de ahora.

El libro que os recomiendo es muy, pero que muy útil. Su idea central es que el pensamiento liberal, lo que hoy llamanos "progres", a pesar de todas sus declaraciones sobre la dignidad y libertad del individuo convive sin problemas con una gran hostilidad hacia la democracia, entendida como participación de las mayorías en la vida pública. Una hostilidad que se explica por dos elementos patológicos clásicos: el clasismo y el racismo.

Losurdo lo disecciona muy bien hablando de Locke (que se oponía al absolutismo monárquico o a la iglesia católica pero que defendía la esclavitud), de Tocqueville (que elogiaba la lucha por la independencia y la libertad de EEUU pero se horrorizaba ante la revuelta de los parisienses reclamando justicia social), y de muchos otros.

No todo era homogéneo en los siglos XVIII-XIX y no lo es hoy. Quienes eran minoría entonces, lo son hoy. Pero más allá de ello, la tradición dominante ha permanecido inalterable hasta ahora y que se cimenta en una concepción antidemocrática donde las haya (democracia representativa frente a democracia participativa) que Losurdo explica con claridad: la democracia de los señores, del "pueblo de los señores" que se sustenta en la opresión, y el exterminio, de quienes no son señores. Es decir, los esclavos, los siervos, los indígenas, los campesinos, los trabajadores asalariados, las minorías étnicas...

Losurdo habla de "los ideales liberales" y especifica tres: libertad, autogobierno y propiedad. Pero con la precisión de un cirujano, los disecciona: la libertad va a aparejada con la dominación, sea en forma de la esclavitud (y eso conduce al racismo), sea en forma de servidumbre (clasismo); el autogobierno es para los señores y se excluye a las mayorías sociales, y la propiedad incluye la expropiación de quienes no tienen derechos (genocidio).

En definitiva, Losurdo acierta definiendo al liberalismo (hoy considerados "progres") como una "fuerza conservadora" porque al tiempo que aspira al poder político se esfuerza por mantener y, sobre todo, respaldar al poder económico, que es lo que justifica la nueva esclavitud.

Así que mucho derribar estatuas y ponerse de rodillas, pero solo es imagen, por simbólica que sea. La furia iconoclasta no da paso a la desobediencia civil, se desarrolla en el terreno de lo simbólico y no de las relaciones de poder. Si pasase de ahí, otro gallo cantaría (y el poder no se arrodillaría para quedar bien y darse golpes de pecho, desde luego).

El Lince

miércoles, 10 de junio de 2020

Cruzar el río sintiendo las piedras

El tema de la digitalización de la moneda china, el renminbi (moneda del pueblo, literalmente) o yuan es muy importante y no parece que se haya entendido muy bien. No es fácil, desde luego. Pero cuando un país, y no cualquiera, da este paso hay que poner toda la atención porque ya se ha abierto la puerta del futuro y no se va a cerrar.

China ha estado trabajando en la digitalización de su moneda desde hace mucho tiempo, desde 2014, cuando se amenazó a Rusia con impedir sus transacciones financieras a través del sistema SWIFT (transacciones financieras internacionales) -que funciona casi totalmente en dólares- como consecuencia del referédum de autodeterminación de Crimea y la posterior anexión a Rusia. Estas acciones matonescas del gran matón, EEUU (y está a punto de hacer lo mismo con Siria, pues en breve aprobará una ley para ello), no pasan desapercibidas para países como China.

Entonces, en 2014, China no hizo ningún movimiento público ni crítica pública. Pero comenzó a moverse para no estar bajo el yugo del dólar. Todo eso se concretó en 2016 con dos movimientos, el Banco Asiático de Inversión en Infraestucturas  y la creación de la Bolsa de Oro de Shanghai. Dos años más tarde, dio el impulso al petro-yuan. Y ahora se digitaliza la moneda, en el momento oportuno dada la debilidad manifiesta (política, social, económica y militar) de EEUU. Son varias las ciudades en las que se está probando su uso a nivel interno, pero sobre todo hay que tener en cuenta el factor externo.

Una de las razones, si no la principal, es la lucha contra el crimen financiero, el lavado de dinero y la corrupción. Las tres cosas son elevadas en China, especialmente en Hong Kong. Ya os comenté al inicio de las protestas en Hong Kong que la ley de extradición que se pretendía, y que se abolió tras las protestas, tenía como principal objetivo controlar y combatir a la mafia económica y empresarial de Hong Kong porque China venia advirtiendo al mundo, sin que se hiciese el menor caso, del aumento vertiginoso de delitos económicos y transacciones financieras sospechosas que se habían triplicado en cuatro años.

Con la digitalización de la moneda, que está controlada y subordinada al Banco Central, o sea, al Estado (en contra de las criptomonedas clásicas), se pueden rastrear las transacciones financieras para localizar más fácilmente de dónde sale o llega el dinero. Eso va a reducir sustancialmente el crimen financiero, el lavado de dinero y la corrupción. Ni qué decir tiene que se engarza perfectamente en la campaña anti-corrupción que lanzó China a gran escala el año pasado.

Además se va a controlar la fuga de capitales. En unos momentos en los que la guerra económica lanzada por EEUU va a ir a más y donde Trump está promoviendo el retorno de empresas y capitales a EEUU desde China, la digitalización del yuan lo dificulta de todas todas. Porque se endurece el control de exportación de divisas, tanto para empresas como para particulares, por supuesto, aunque eso no supone que lo parará del todo aunque sí lo reducirá notablemente. Como digo, al contrario que otras monedas digitales, como el bitcoin, por ejemplo, el que el Banco Central esté detrás es una garantía de ello y de que las empresas que quieran defraudar o retirar sus capitales no tendrán tanta libertad para hacerlo. Es, por lo tanto, mucho más segura y garantizada por el Banco Central de China por lo que será mucho más estable y no dará pie a la especulación como el bitcoin, por ejemplo.

Y por si eso fuese poco, está el tema del SWIFT. Con la digitalización se refuerza de manera significativa la alternativa china al mismo, el Sistema de Pagos Interbancarios de China, que mitigará de manera clara el impacto de las sanciones (ilegales según el derecho internacional) que impone EEUU a países y empresas. Y ya hay bancos rusos e iraníes, por ejemplo, asociados al SPIC con lo que cuando esté plenamente operativa, que se estima sea en 2022, el canal de elusión de sanciones se habrá ensanchado. De ahí el interés de EEUU en Irán, o en Venezuela, o en Siria. O en Corea del Norte. Si estos países resisten hasta 2022 ya sí se podrá decir con toda rotundidad que el imperialismo estadounidense es historia.

A nivel interno, ningún comerciante podrá rechazar el pago con la moneda digital.

Se puede argumentar que la digitalización de la moneda es una forma de control de la población. Pudiera ser, pero mirad ahora lo que está pasando en nuestros países y lo que hace Hacienda con nosotros, sin ir más lejos.

Pero no me cabe duda alguna que la principal razón es el deseo de salir del sistema dólar porque si se generaliza su uso fuera de China estaremos ante el fin del dólar como moneda hegemónica. Y tampoco tengo ninguna duda que no falta mucho para que EEUU ponga en marcha una medida similar porque es mucho lo que se está jugando.

Tanto la pandemia como las revueltas están mostrando la verdadera cara de EEUU. Es como el retrato de Dorian Gray, aparentemente joven pero podrido por dentro. El famoso "excepcionalismo" está por los suelos. Eso hace que también lo esté el dólar porque si no recuerdo mal, en la facultad te enseñaban que las monedas establecen el equilibrio entre los fundamentos económicos internos y las percepciones extranjeras de fortaleza o debilidad de una nación.

El dólar es la principal moneda de reserva del mundo, todavía, aunque estos 20 años del siglo XXI ha bajado de representar el 71'90% de todo el comercio mundial al 61'63% actual. Y sigue bajando aunque se dé la paradoja de que haya habido un aumento coyuntural de su cotización como consecuencia del "refugio seguro" al que recurren las burguesías de todo el mundo el momentos de crisis. Pero, como digo, es coyuntural y ya hay quien vaticina que se va a debilitar hasta el 35% como EEUU no controle la pandemia (a medio plazo) ni las revueltas (a corto plazo) sobre todo porque EEUU está ya, de forma oficial, en recesión.

En el primer caso, está a punto de llegar a los dos millones de contagiados por el coronavirus y supera los 112.000 muertos, casi el 30% de todos los muertos a nivel mundial. En el segundo, son ya 12 días de revuelta y aunque hay de todo en ciertas zonas se está trascendiendo del racismo y yendo a más, contra los políticos corporativos (sean demócratas o republicanos), la corrupción y con tímidos planteamientos de clase.

Por eso es importante el movimiento chino, porque se ha hecho en el momento oportuno aunque todavía quedan un par de años para ver su efecto. Hay un proverbio chino que dice que cuando se cruza un río hay que sentir las piedras debajo de los pies, es decir, que no se puede ir a lo tonto porque te puedes hundir. Traduciéndolo a la situación actual: hay que experimentar el camino, pero basándose en el paso que se ha dado y que es firme para ver si el siguiente también lo es, y el otro, y así, de piedra en piedra, se pasa sin problemas el río. ¿Que se tarda más? Cierto, pero el paso es seguro.

Y ese proverbio, por cierto, era la consigna de cabecera de uno de los fundadores del Partido Comunista chino, Chen Yun, participante en la Larga Marcha y economista sin formación universitaria pero sagaz como pocos en este ámbito y en el laboral, donde fue un destacado dirigente hasta el triunfo revolucionario de 1949. Cosas del destino, o no, el caso es que su hijo es quien preside hoy el Banco de Desarrollo de China (dependiente del Consejo de Estado), uno de los tres grandes bancos del país y el que impulsa las políticas de desarrollo del gobierno.

El Lince


lunes, 8 de junio de 2020

La brújula de los piratas

Como muchas otras cosas, la brújula la inventaron los chinos, aunque hay quien dice que fueron los olmecas. Sin la brújula no se habría desarrollado el comercio, sobre todo marítimo, y sin ella los piratas (y los corsarios) no hubiesen tenido su momento de esplendor. Puede que una de las más famosas del mundo sea la de Jack Sparrow en "Piratas del Caribe", una brújula que solo indica lo que tú quieres que indique y no el norte magnético.

Y esta debe ser la brújula que está hoy en día en el sitio preferente del escritorio de los vasallos europeos de EEUU. Al menos, en cuatro de ellos: Alemania, España, Francia e Italia.

Entretenidos como estamos con el bicho, el coronavirus, los Ministerios de Defensa de la UE no han parado para salir del parón. Me explico. El bicho ha parado todo: las maniobras de la OTAN que iban a ser "las más grandes de la historia" pese a la incapacidad manifiesta de la OTAN de tomar decisión alguna sobre cómo ayudar a sus países miembros en el desastre de la pandemia y, sobre todo, el aumento de la financiación militar que se pretendía al rebufo de las amenazas y presiones de Trump para que se aumentase el presupuesto de aportación de cada país a la OTAN.

Entretenidos como estamos con el bicho, nos hemos perdido que la moribunda Europa había decidido, a propuesta de Finlandia, país que está presidiendo la UE este primer semestre del año, reducir el 60% del presupuesto militar -previsto inicialmente en 20.000 millones de euros- porque no era considerado el momento de meterse en aventuras de ete tipo porque la gente se echaría encima. Es decir, que se había rebajado el presupuesto a 8.000 millones de euros.

Con cierta ingenuidad supuse que iban a ir con algún tiento y que esa cantidad iba a ser aprobada dejando pasar un tiempo tras la pandemia y/o que se haría a escondidas. Pues lo han hecho, a escondidas, pero lo han hecho.

El 4 de junio la UE, esa que lleva 93 días sin tomar una decisión sobre qué y cómo hacer con el desastre social y económico que ha provocado la pandemia (solo hay planes), aprobó de tapadillo esos 8.000 millones de euros, cantidad renovable cada cuatro años y con el propósito básico de "financiar operaciones militares en países extranjeros". La mano de Francia en sus antiguas colonias de África está bien a la vista. ¿Y a que no sabéis quién es el artífice? Pues el ínclito Josep Borrell, el Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores y de Seguridad que el día 2 propuso la unión del Fondo Africano de Paz y el Mecanismo Atenea (del que forman parte todos los países de la UE menos Dinamarca, por voluntad propia, y que tiene cinco de sus seis puntos de intervención en África -el otro es en Bosnia-). Solo que Borrell, un visionario, añadió que además de África esos 8.000 millones de euros se tenían que utilizar, también, "en la región del Mediterráneo". ¿Otra vez las "primaveras" árabes? Pues no, para nada, miedo simple y llano a una migración masiva, otra vez.

Ya sabéis que a mí me gusta investigar los temas y seguirlos, no ponerlo y listo. Esto no son setas, que surgen de manera espontánea. Y me encuentro con que cuatro países, Alemania, España, Francia e Italia, llevan meses, al menos dos, presionando para ello y que el 29 de mayo las ministras de Defensa de estos países enviaron una carta al resto de sus colegas de la UE, y al ínclito Borrell -al que llaman "querido Josep"- para que se dejen de tonterías "pacifistas" (o sea, que se preocupen por la sanidad, por ejemplo) y se "reafirmen en su compromiso de mejorar la cooperación europea en materia de seguridad y defensa".

Y aquí sale la brújula de Jack Sparrow. Porque estos piratas no tienen una brújula al uso, marcando el rumbo hacia el norte europeo, supongamos que para reforzar la UE con una cierta equidistancia entre EEUU y China o Rusia por ejemplo, sino que su brújula indica a las claras lo que quieren: "fortalecimiento del pilar europeo con la OTAN". Hago notar que tres de esos países, Alemania, España e Italia, tienen gobiernos de coalición en los que están los mal llamados socialdemócratas (nuevos, tipo Unidas Podemos, o viejos). Es decir, no son piratas sino corsarios.

Con ser esto relevante, lo es también, o más, que para estos piratas la importancia de la OTAN es tal que apelan a Gran Bretaña -aunque no la citan expresamente- para que colabore en los programas de Cooperación Estructurada Permanente (PESCO) "lo antes posible". El eufemismo que utilizan es hacer un llamamiento a "terceros países no comunitarios".

La cosa no es baladí. Alemania asumirá el próximo semestre la presidencia de la UE y ya se está marcando el camino. Por una parte, apariencia de "autonomía". Por otra, mantenimiento de la sumisión OTAN.

Estos cuatro países lo dicen gráficamente en el punto 4 de la carta que os menciono: lo llaman "brújula estratégica" y dicen que hay "necesidad de una comprensión común de las amenazas y desafíos a los que se enfrenta Europa". Y gracias a esta "brújula estratégica", la UE "mejorará su habilidad para actuar rápida y decisivamente" al tiempo que se comprometen a mejorar "la coherencia de las herramientas de la UE", "el compromiso con el fortalecimiento del pilar europeo en la cooperación UE-OTAN" y "con otras organizaciones internacionales", entre las que se menciona a la ONU.

La brújula de Jack Sparrow funcionaba sin necesidad de tacto alguno, pero siempre que su dueño estuviese cerca. Los piratas actuaban por su cuenta y riesgo. Los países de la moribunda UE no son piratas, con simples corsarios a sueldo de su amo y señor estadounidense. Por eso su brújula funciona como la de Jack Sparrow: porque su dueño siempre está cerca.

P.D.- Abundando en lo mismo, el ministro de salud alemán ha tenido el cuajo de decir que "una especie de OTAN para el cuidado de la salud haría que la UE esté más preparada para pandemias" y evitaría el espectáculo que está dando ahora por su inacción. A este pollo no se le ha ocurrido nada mejor que la OTAN para hacer una comparación. Este es el nivel (y la brújula).

El Lince

viernes, 5 de junio de 2020

Las cosas claras

Llega un momento en que el hartazgo llega a tal nivel que hay que dar un puñetazo encima de la mesa, o un zapatazo en la ONU como hizo Juschov en 1960. También el momento es ahora. Dos movimientos diferentes, pero complementarios, en un mismo momento. Los dos movimientos han sido hechos por China, con la digitalización del yuan, y ahora por Rusia con otro anuncio espectacular: "Rusia se reserva el derecho a usar su arma nuclear en respuesta a un ataque nuclear u otra arma de destrucción masiva, llevada a cabo en su contra y/o sus aliados, así como en caso de un asalto masivo con armas convencionales que ponga en peligro la existencia misma del Estado".

La hegemonía occidental está herida de muerte, especialmente la de EEUU. Por eso es más peligrosa que nunca y por eso hay que parar, de una vez por todas, cualquier atisbo de locura final. Es lo que acaba de hacer Rusia, dejando las cosas claras, bien claras.

Si os fijáis, y el subrayado es mío, Rusia no habla solo de sí misma, sino de sus aliados. No se definen, pero está claro cuáles son y, en primer lugar, China. Lo que ha publicado ahora son los "Fundamentos de la política nuclear de Rusia" y en unos momentos en los que EEUU anda tonteando con la militarización del espacio, se está retirando de todos los controles de armas que había firmado con la URSS y que mantenía vigentes con Rusia y cosas así.

Esto se ha publicado el 2 de junio, así que ha ido casi en paralelo con el anuncio chino de la digitalización del yuan. Dos movimientos que se complementan y que se hacen en el mismo momento, cuando EEUU está mostrando su cara más cruda y su debilidad más manifiesta. Por eso, como pasa con los animales heridos, es más peligroso y por eso hay que dar el puñetazo encima de la mesa. Algo así como decir: si sigues por ahí buscando follón te vas a encontrar con algo mucho más gordo.

Es un aviso, también, para los vasallos europeos de EEUU, que están acogiendo cada vez en mayor medida armas estadounidenses (Polonia es el ejemplo más claro). Y es una medida que, al mismo tiempo, aleja un poco más cualquier peligro de guerra porque el aviso es contundente.

Que Rusia haya dado este paso ahora, cuando EEUU, a pesar de la rusofobia (porque se ha acusado a Rusia de estar detrás de la revuelta, como ha hecho Condoleezza Rice, quien fuese Secretaria de Estado con Bush) se pretende invitar a Rusia a una "refundación del G-7 para convertirlo en un G-11 (los países supuestamente más industrializados) con la finalidad de aislar a China, es sintomático de hasta dónde están llegando las cosas. La idea es de Trump y lo que quiere es que a sus vasallos europeos y Japón se sumen Australia, Corea del Sur e India (junto a Rusia).

Eso pone de manifiesto varias cosas: la primera, que la relación de Rusia con EEUU no va a mejorar ni a corto ni a medio plazo mientras EEUU no cambie y Rusia avisa de hasta dónde puede llegar; la segunda, que Rusia no va a aceptar la "invitación"; la tercera, que China puede estar segura de que la alianza estratégica entre los dos países es muy fuerte porque si hoy hay en el mundo un aliado clave para Rusia, ese es China.

No se sabe cuántas cabezas nucleares puede tener China, aunque EEUU habla de 300. Es decir, que se situaría al mismo nivel que Israel o Francia, por ejemplo. Es probable que China, a medida que aumente la agresión de EEUU, aumente su arsenal si es que no es mayor. Pero lo que es seguro es que con el anuncio que acaba de hacer Rusia, tiene un respaldo asegurado.

La capacidad occidental para dominar la política internacional desaparece muy rápidamente. Incluida la cuestión armamentística, donde la calidad del armamento ruso y chino supera, y con mucho, al occidental. Por eso solo las armas nucleares son el punto de equilibrio. Y por eso Rusia anuncia que se acabó y que si hay que llegar ahí, llegará.

Ya nada es como hace unos pocos años y todo comenzó en 2008, cuando la otra gran crisis capitalista a la que ahora el COVID-19 deja pequeña. Ya entonces quedó claro que el G-7 es incapaz de manejar el mundo, aunque Rusia no fue expulsada del mismo hasta 2014.

Plantear ahora la vuelta de Rusia al G-7 es intentar volver al pasado, pero el pasado ya no existe. Hay otro mundo y la pandemia está acelerando la transferencia del poder político internacional hacia Eurasia. Y sin China, ahora nada es posible. Y si Rusia regresara ahora al G-7 significará que está renunciando a la posición de poder muncial que ha alcanzado en estos seis años gracias, entre otras cosas, a su alianza con China.

Así que no, no lo hará. Y, al mismo tiempo, con el anuncio de respuesta nuclear deja bien clarito de qué lado está. Mientras EEUU presiona por un lado (con la OTAN), intenta extender la mano por otro. Rusia no está por la labor y el zapatazo que caba de dar lo vuelve a dejar muy claro: quiere ser un jugador clave en el nuevo mundo multipolar, sin renunciar a nada (y mucho menos, a las armas nucleares).

El Lince

miércoles, 3 de junio de 2020

El momento oportuno

Tras la burla, llega el momento de ponerme serio. Pero no con EEUU, si no a costa de EEUU. Porque lo que está ocurriendo es el acelerador de muchas cosas, especialmente la que importa: la desdolarización.

Lo he dicho y lo repetiré: EEUU no tiene ya nada más que un solo poder, el económico. Ni el militar, ni el político y ni siquiera el social si es que este último lo tuvo alguna vez más allá del mundo peliculero. EEUU es un matón de barrio que solo se atreve con los pequeños y que recula cuando otro grande le hace frente. Mucha parafernalia verbal contra China, mucha aprobación de leyes, mucho de todo pero que solo ha servido como acelerador de la respuesta china.

Los chinos son, ante todo, confucionistas y su concepto del tiempo no es el nuestro. Ellos siempre miran a largo plazo, siempre, y no solo es algo que reflejó Mao. Pero llega un momento en el que el largo plazo de China empieza a acortarse. Y ahora es el momento oportuno.

Dos son los movimientos que hay que tener en cuenta, que en realidad son uno y consecuencia de lo mismo: de la agresión económica de EEUU.

EEUU utiliza al arma económica (las sanciones) porque no tiene otra. Meteros eso en la cabeza y dejad de autojustificaros con la historia del "imperio" (el sueño y la pesadilla). EEUU no es ningún imperio, es una Roma ardiendo, literalmente, y sosteniéndose solo y únicamente por el dinero. Hasta ahora.

Cuando el Congreso Nacional del Pueblo chino anunció la semana pasada que elaboraría una ley de seguridad nacional para Hong Kong, el matón de barrio hizo el movimiento en falso definitivo: amenazar con retirar a China del sistema SWIFT (las transacciones financieras internacionales) donde el dólar es la moneda única. Solo se ha hecho con Irán, dos veces, en 2012 (lo que obligó al país persa a aceptar el acuerdo nuclear con EEUU, China Rusia, Francia, Gran Bretaña y Alemania) y en 2018 (cuando EEUU abandonó unilateralmente este mismo acuerdo nuclear). Pero se ha amenazado a Rusia con lo mismo (en 2014, cuando el referéndum de Crimea) y ahora a China.

No sirve de mucho porque China tiene su propio sistema de transacciones financieras, el Sistema de Pagos Interbancarios de China (CIPS, en inglés), que representa ya entre el 10% y el 29% del comercio exterior chino, dependiendo a quién se haga caso. Según los datos chinos (los más favorables, pero también de los que hay que fiarse), el CIPS movió el año pasado, en diversas monedas, incluyendo el dólar, un equivalente a 2 billones de euros con un aumento del 97% respecto a 2017 y del 233% a 2018. Por dar más cifras, de los 176 bancos e instituciones financieras, chinas y extranjeras, que inicialmente se sumaron al CIPS se ha pasado a los 2.266, y subiendo.

Es decir, que aunque el porcentaje de transacciones financieras chinas a través del SWIFT se mantiene alto, no es estrangulador ni mucho menos y estaría por ver si el resto de vasallos occidentales aceptaría tal decisión. China (o Rusia) no son Irán, desde luego. Y si con Irán hay una pequeñísima revuelta europea, con China ya sería total. Algo que no se puede permitir EEUU.

Pero EEUU tiene que aparentar que sigue siendo el baranda mundial, y por eso recurre a la amenaza económica porque sabe que es su única baza. Y aunque sea totalmente improbable que se ejecute, China acaba de dar el paso definitivo para el fin del dólar como moneda mundial: la digitalización del yuan.

La historia no viene de ahora, sino del año 2008. ¿Recordáis lo que pasó entonces? La otra gran crisis capitalista. China lo vio y, al tiempo que salvaba al mundo, comenzó a moverse para hacer del renminbi o yuan una moneda internacional. Así, presionó para que se incorporase en las monedas de reserva del Fondo Monetario Internacional (que se resistió casi durante dos años, aunque finalmente tuvo que tragar en 2015 y está operativo desde 2016) como Derecho Especial de Giro. Desde entonces, el yuan representa el 1'9% de los DEG del FMI aunque cada vez es mayor el número de bancos centrales de todos los países que lo incorporan a sus monedas de reserva.

China, una vez logrado ese objetivo, se limitó a esperar y ver lo que hacía el resto del mundo. Fue presionando hacia su moneda por otras vías, como con la creación del Banco Asiático de Inversión en Infraestructiras (BAII) en 2016, la Bolsa de Oro de Shanghai (2016) y el petro-yuan (2018). Si os fijáis, la secuencia es la misma: un movimiento cada dos años. Luego este año toca hacer otro. Y ya se ha hecho.

China acaba de anunciar oficialmente que pone en marcha la digitalización de su moneda. Lo hace cuando acaba de terminar la sesión anual del Congreso Nacional del Pueblo en la que se ha certificado el giro hacia adentro del país, es decir, hacia el consumo interno. No es una cuestión solo del coronavirus, sino de la realidad porque el consumo interno creció el año pasado el 64%, mucho más que el comercio exterior. Eso significa, lisa y llanamente, que China se va a convertir, aún más, en el destino final de las relaciones comerciales del mundo. Y eso le va a dar el impulso final al yuan porque la realidad es la que es y es China quien domina el comercio mundial.

China está recogiendo el desafío de EEUU, recogiendo y amplificando. De momento, la digitalización se está probando ya en cuatro ciudades: Shanghai, Shenzhen, Xiongan y Hainan. No han sido elegidas al azar (los chinos no hacen nada la azar), sino por sus características y significación. Shanghai es la ciudad más grande de China (23 millones de habitantes), además de un gran núcleo financiero; Shenzhen (13 millones) es el espejo socialista donde China está reflejando al Hong Kong capitalista; Xiongan (2'5 millones), es llamada "la ciudad de los sueños" porque en ella se están llevando a cabo los principales experimentos urbanísticos tanto ecológicos como sociales y con tecnologías punta; y Hainan (10 millones) es, después de Hong Kong, el principal puerto de libre comercio.

Está previsto que para el 2021 se añadan otras ciudades a la lista y que en 2022 esté prácticamente operativo para acoger a los Juegos Olímpicos de Invierno. Ese será el pistoletazo de salida a nivel mundial porque quienes participen o asistan, y serán muchos miles de extrajeros, solo van a utilizar la moneda local y desde sus aplicaciones móviles. Y ese será el comienzo del fin definitivo del dólar como moneda hegemónica. Seguirá siendo importante durante unos años más, pero no decisivo como es ahora.

La economía occidental está de capa caída, tanto en EEUU comoe en sus vasallos europeos y asiáticos; se enfrenta a una contracción pronunciada y prolongada de la que no va a salir con la facilidad que en 2008 porque, a diferencia de entonces, China ahora no va a tirar del carro. Y si de la crisis del 2008 el mundo capitalista aún no había salido (véase el caso español o italiano, sin ir más lejos), y han pasado 12 años, no hace falta imaginarse cuánto tiempo tardará en reparar alguna de las grietas de ahora. Porque el destrozo es mucho mayor.

Es en este escenario en el que China hace este movimiento. Acelerará la cohesión de la Nueva Ruta de la Seda contrarrestando el unilateralismo y la hegemonía de EEUU porque a medida que se extienda el yuan digital EEUU perderá su "poder nuclear" monetario. Y es, también, el golpe definitivo al lavado de dinero de las mafias occidentales que se hace en Hong Kong.

P.D.- Como no me puedo resistir a la burla, dentro de la tragedia, aquí tenéis a un convoy de las fuerzas del régimen dictatorial de Trump tras una emboscada de las fuerzas democráticas negras con el apoyo de la "oposición democrática y rebeldes moderados".



Y como no me puedo resistir a otro tipo de lenguaje, un recordatorio de los pioneros blancos antirracistas y antifascistas. The Almanac Singers, grupo en el que estaban dos clásicos como Woody Guthrie y Pete Seeger.

 

 
El Lince

lunes, 1 de junio de 2020

Un espectáculo hermoso para la vista

Racismo en Estados Unidos, protestas en Estados Unidos. Protestas que han dejado imágenes épicas. Un espectáculo hermoso para la vista. Y esta frase no es mía, es de Nancy Pelosi, la baranda en jefe del Partido Demócrata de Estados Unidos... dicha en septiembre de 2019 refiriéndose a las protestas de Hong Kong y un poco antes de que el Congreso aprobase la Ley de Derechos Humanos y Democracia en Hong Kong.

Así que viendo las protestas en EEUU no puedo más que dar la razón a la Pelosi: es un espectáculo hermoso para la vista.

Sería fácil hablar de "la revuelta de los excluidos", de  ponerme serio y trascendental y hablar de "instantes de deslumbrante conocimiento de la realidad estadounidense", de cómo el racismo y la exclusión están tan arraigados en EEUU como la coca-cola y la comida basura. De cómo la violencia estatal no es solo un asunto de policías porque es estructural. De cómo "el faro del mundo libre y democrático" muestra sin vergüenza su rostro y su verdad. Sería fácil hablar de cómo es precisamente por ello por lo que hay que apoyar a quienes protestan en EEUU y sonreír diciendo, como Nancy Pelosi con Hong Kong, que estamos asistiendo a un hermoso espectáculo y ojalá se convierta en algo mayor.

Pero, mientras tanto, he decidido ir por otro camino mientras veo este hermoso espectáculo.

Y me imagino a los chinos, al Congreso Nacional del Pueblo que ahora acaba de reunirse, aprobando una Ley de Derechos Humanos y Democracia para los Negros en EEUU y amenazando con sanciones a EEUU si no respeta sus derechos y si militariza la situación con el envío de la Guardia Nacional y el Ejército.

¿Ah, que esto último ya lo ha hecho EEUU? Cierto, por eso EEUU es el país excepcional, por ser el primero en todo. No había caído, así que daré un rodeo.

Elaboraré entonces un mapa de quién es quién y qué representa ahora mismo en EEUU, al estilo de lo que EEUU ha venido haciendo en Siria.


El rojo representa a las fuerzas del régimen dictatorial de Trump, en sus diversas variantes.
El verde a la "oposición democrática y los rebeldes moderados", en sus diversas variantes (1).
El amarillo a las fuerzas democráticas negras que quieren empoderamiento político y social, en sus diversas variantes y sin apoyos externos.
El morado a los mexicanos, dejando la invasión callada de los "espaldas mojadas" y haciéndola de forma abierta para recuperar lo que perdieron, partiendo de una columna de resistencia histórica de la Baja California.

A la vista de ello, y dado que EEUU es un estado fallido, la comunidad internacional exige la salida inmediata del poder del dictador Trump y el inicio de una transición democrática. En caso de no hacerse así, impondrá sanciones a EEUU (y Venezuela y Cuba facilitarán esas sanciones de inmediato con un bloqueo naval). La ONU está dispuesta a acoger en Ginebra negociaciones entre los diferentes actores estadounidenses para redactar una nueva norma constitucional y reconocer los derechos de los negros. La UE estudiará el posible envío de alguna fuerza militar para ayudar a las fuerzas democráticas negras y encabezará una coalición internacional para oponerse al dictador.

Divertido si no fuese trágico. Sobre todo porque Trump acaba de nombrar a los antifascistas (a quienes acusa de las revueltas) de Antifa como "organización terrorista", es decir, en román paladino: vía libre para los asesinatos. Por parte de la policía y de las milicias racistas y supremacistas.

Explico la nota (1): ha sido el gobernador de Minnesota, un demócrata del pàrtido de mi muy admirada Nancy Pelosi (sin ella no hubiese sido posible este titular), quien ha dicho que las protestas son "terrorismo interno" y ha ido un poquito más lejos al decir que no solo es una cuestión de "extremistas ideológicos" sino que se puede tratar de "una desestabilización internacional". Es lo que tienen los "progres", aquí y allí. Y a este partido pertenece el "super progre" Bernie Sanders, tan jaleado por los "progres" del mundo mundial.





 PD.- Como sabéis, estos días he estado viendo los medios de propaganda árabes, sobre todo del Golfo Pérsico pero también de Jordania y Egipto (incluyo a los que se editan en EEUU y en Londres) con el tema de los petroleros iraníes a Venezuela y ¡oh, sorpresa!: solo se han hecho eco del asesinato y de la revuelta en EEUU los dos primeros días, ahora el tema está desaparecido. Es decir, cinco días sin decir nada. La pregunta que se hacían cuando llegaron los petroleros iraníes sin que EEUU interfiriese, tal y como había anunciado, aún les está resonando en la cabeza y han decidido, simplemente, ocultarlo. Lo que no se dice, no existe (aunque haya internet, esto siempre tendrá un recorrido menor que las televisiones, por ejemplo, entre ciertos sectores sociales; y no digamos los periódicos). Los vasallos tiemblan mucho, pero que mucho más, cuando el amo aparece desnudo.

El Lince

viernes, 29 de mayo de 2020

Los perros ladran, pero la caravana pasa

Es un viejo proverbio árabe que no se sabe de cuándo pero se estima que de allá por los siglos XI-XII. Y es lo que hay que decir cuando el quinto petrolero iraní está a punto de llegar a Venezuela.

Quienes sigáis esta página sabréis que el mundo árabe ha sido relatado y retratado en múltiples ocasiones, producto de varios años de recorrerlo. Así que no me es desconocido, aunque sí últimamente algo aburrido. Pero cuando se conoció la noticia del acuerdo Irán-Venezuela, o Venezuela-Irán, me tomé la molestia de ver qué decían los propagandistas árabes sobre el tema y lo he venido siguiendo hasta ahora.

En todos los países del Golfo Pérsico circuló un único titular: "Washington está decidido a evitar que los petroleros iraníes lleguen a Venezuela". Se hacía con regocijo y al leer esta propaganda la sensación que me quedó es que no era tanto un deseo como una orden, que las monarquías del Golfo estaban diciendo a EEUU lo que tenía que hacer (aunque bien es cierto que ayudó la fanfarronada habitual de Trump de que Venezuela estaba "rodeada").

Mal asunto: los petroleros han llegado. La decepción es enorme, aunque no se desesperan (del todo) y ahora se dice que EEUU tiene la opción de capturar los petroleros cuando regresen de vacío y que de no hacer nada "la reputación de EEUU está en juego" porque "si el desafío iraní termina sin respuesta de EEUU alentará a Teherán a enviar más petroleros y, además, alentará a otras partes sujetas a sanciones a hacer lo mismo".

Los sumisos hacen alarde de una cosa, de su impotencia, y muestran a las claras que sin EEUU no son nadie, que Irán está muy por encima de ellos (lo mismo habría que decir de Venezuela respecto a los países latinoamericanos).

En lo que no había caído yo hasta que lo he leído en estos medios de propaganda es en que Irán y Venezuela, Venezuela e Irán, han cronometrado todo y en fechas emblemáticas para los musulmanes: así, el primer petrolero llegó a aguas venezolanas el 24 de mayo, el día del Eid al-Fitr, el fin del Ramadán. Ayer os hablaba de que los dos países han hecho un acto que trasciende el simbolismo y no me equivoqué porque Irán ha transmitido un mensaje demoledor al mundo musulmán en una de sus fechas sagradas. Y eso se nota ahora, según lo que voy leyendo, porque en los países árabes este hecho no ha pasado desapercibido y ha sido, casi, como una afrenta para ellos: honrar el Ramadán abofeteando a EEUU.

El mundo árabe, especialmente el Golfo Pérsico, está viviendo entre la sorpresa y el enojo. El que los petroleros iraníes "estén haciendo un desafío impresionante y sin precedentes al país más grande del mundo" no entraba en sus cálculos, por lo que se preguntan, perplejos, "¿qué está pasando?".

Pues pasa que hay voluntad política de dos países de reforzar su soberanía y dejar de ser sumisos y vasallos a EEUU. Y pasa que la pandemia ha puesto al desnudo las vergüenzas del Occidente neocolonial y, sobre todo, de EEUU.

Y aunque EEUU responda, seguramente en el lado más débil, Venezuela, vemos la velocidad a la que el mundo está cambiando. Irán y Venezuela, Venezuela e Irán, han puesto en valor la geopolítica de los pequeños, del "sur-sur".

El Lince