Una dura realidad geopolítica
El tema de Ceuta trasciende al Estado español, tiene poco que ver con la OTAN, algo con el Sáhara y prácticamente nada con la inmigración y la situación interna en Marruecos. Ya se ha dicho algo de esto, pero es lo que es: donde hay que mirar es a EEUU y, en menor medida, al IV Reich sionista, antes conocido como Israel. Porque Marruecos está recibiendo un apoyo masivo desde el 15 de julio de este año donde en una iniciativa sin precedentes, el Congreso de EEUU dijo que tanto Ceuta como Melilla son "territorio marroquí". Hay que decir que la ONU nunca ha incluido a ninguna de las dos ciudades en la lista de territorios pendientes de descolonización.
La iniciativa la presentó el 30 de abril un furibundo sionista, además de anticubano, un republicano llamado Mario Díaz-Balart, que hace muy buenas migas con otro que tal baila, el Secretario de Estado Marco Rubio. Los dos son sionistas de pro y anticastristas de postín. Y uno de los países que tienen entre ceja y ceja es el Estado español. Se aprobó el 15 de julio, aunque el Departamento de Estado no ha respaldado oficialmente el proyecto de ley, al menos hasta ahora, porque la iniciativa carece de fuerza legal mientras no la apruebe también el Senado. El 30 de ese mes se produjo la avalancha de inmigrantes a Ceuta.
Mucha gente ha interpretado esto de una manera fácil, como un intento de "castigar" al Estado español por oponerse al genocidio del IVRS en Gaza y negarse a apoyar la agresión contra Irán al impedir el uso de las bases a EEUU. Seguro que hay algo de esto.
Así que como me gusta hablar con conocimiento de causa, he ido al documento en cuestión, como veis, y constato que el tema de Marruecos es con el que abre la sección dedicada a Oriente Próximo, a la que siguen Siria, Cisjordania y Gaza y con un pequeño apartado referente al veto al movimiento BDS que trabaja para que haya boicot, desinversiones y sanciones al IVRS (el Secretario de Estado, Rubio, es uno de los autores de la ley que prohíbe el BDS en EEUU). Ni que decir tiene que hay unas cuantas páginas con decenas de disposiciones favorables al IVRS y que se cuantifican en 3.300 millones de dólares como "asistencia anual a la seguridad".
Por lo tanto, el tema del IVRS no hay que dejarlo de lado porque la historia viene de lejos, de 2020, cuando Marruecos se incorporó a los famosos "Acuerdos de Abraham" (22 de diciembre de ese año), es decir, normalizó sus relaciones con el IVRS... bajo la batuta de Trump, que estaba en su primera presidencia. A cambio, EEUU reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, la antigua colonia española en disputa que las Naciones Unidas, esta vez sí, siguen clasificando como territorio pendiente de descolonización. Marruecos estuvo unos años haciéndose el tonto respecto a eso, diciendo que no los había firmado porque mantuvo sus relaciones con el IVRS "a nivel de oficinas de enlace y de negocios, pero no de embajadas". Sin embargo, el julio de 2023 el IVRS dio un empujón a todo esto reconociendo la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara. Ahora, ayer, Marruecos se ha convertido en el primer país que quiere mandar tropas a Gaza según la "Junta de Paz" de Trump.
La campaña de EEUU y del IVRS se ha ido coordinando desde entonces, calificando al Estado español como "potencia colonial", una campaña que se ha acentuado a raíz de la movilización popular que logró boicotear la Vuelta Ciclista a España del año pasado y a la que se subió el gobierno, que ya antes de ella había protagonizado una campaña dentro del zombi conocido como Unión Europea para que se reconociese al "Estado de Palestina". Es más, ya en marzo de este año se lanzó la idea de una segunda "Marcha Verde" (la primera fue lanzada por Marruecos en 1975 para provocar la retirada española del Sáhara) dado que -tomad nota- "no sería aplicable la cláusula de defensa mutua de la OTAN dado que el artículo 6 del tratado excluye el territorio situado al sur del Trópico de Cáncer". A lo mejor esto os puede ayudar a entender por qué la OTAN, de la que forma parte el Estado español, no ha dicho nada al respecto de lo acontecido en Ceuta estos días pese a que en la cumbre de 2022, celebrada en Madrid y tal vez por ello, sí se acordó incluir en la declaración final una referencia a Ceuta y Melilla como "territorio europeo".
Al mismo tiempo, Marruecos no se ha quedado callado precisamente. No contra el Estado español, sino haciendo el caldo gordo a EEUU y al IVRS. Un medio que se edita en inglés y con sede en EEUU, Al-Monitor, y que lleva un tiempo preocupado por "el papel de China en Oriente Medio" -lo que ya os da una idea de por dónde anda-, viene recogiendo (como de otros países árabes) el "cabildeo", o sea, las campañas de estos países para ganarse el favor de congresistas y senadores. En el caso de Marruecos, este papel habla de que ha gastado 1'6 millones de dólares en ello recientemente y que "ha buscado ganarse directamente el favor de los sectores proisraelíes" junto a los de posturas más belicistas. ¿Cómo? Pues es fácil de entrever: vinculando a los saharahuis con Hizbulá e Irán y presentándose a sí mismo como "un aliado clave en primera línea frente a Teherán".
Justo lo contrario que el Estado español, que ha negado el uso de las bases de Rota y Morón para los ataques a Irán, lo que ha provocado más de una pataleta de Trump.
Es más que probable que estemos ante una represalia política cuidadosamente orquestada por parte de EEUU, IVRS y Marruecos, con el objetivo de castigar la postura española respecto a Gaza e Irán.
Pero también hay otra variante: el uso de Marruecos como ariete para contener o dificultar la creciente cooperación económica y de seguridad de China con Rusia en el norte y el oeste de África. Por eso la crisis de Ceuta es mucho más que una simple oleada de inmigración. El subrayado que os he puesto más arriba puede que os de una pista cuando habla de los "intereses de seguridad nacional" de EEUU.
China y Rusia mantienen buenas relaciones con Marruecos y Argelia (país que apoya al Frente Polisario saharaui) y tienen que navegar por las tensas relaciones entre Marruecos y Argelia sobre el Sáhara Occidental. Con estos dos países China y Rusia tienen que andar con pies de plomo. Por ejemplo, Argelia ha estado dando apoyo al Frente de Liberación de Azawad (FLA) en el norte de Malí, que pide la independencia de la región, y recientemente rompió relaciones diplomáticas con Malí (2025) después de un incidente fronterizo aunque estas relaciones se han restaurado desde entonces (julio de este año) bajo el impulso de Rusia. Y si hay que hacer caso a los rusos, el Frente Polisario también anda dando tumbos ideológicos o coqueteos con el FLA. Los rusos van más allá y hablan de que también pasa lo mismo de los saharauis con otro de los grupos que combaten al gobierno maliense, la explícitamente afiliada a Al Qaeda, Jama’at Nusrat al-Islam wal-Muslimin (Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes), que busca extenderse más allá de Malí, a Burkina Faso y a Níger, es decir, y curiosamente o no tanto, a los países que han roto con el colonialismo europeo (sobre todo francés) y han constituido la Alianza de Estados del Sahel.
Aquí ha intervenido Marruecos, puesto que ha intentado aprovechar la crisis entre Argelia y Malí para ofrecer a la AES (países sin mar) "una ruta segura hacia el Atlántico" a través del Sáhara Occidental. Ahora la AES comercializa sus productos por mar a través de Senegal, pero la situación en este país es muy inestable porque se acaba de romper la alianza que sostiene al gobierno. Por eso ahora la AES, en una iniciativa que lleva adelante Burkina Faso, está negociando otro paso similar hacia el mar a través de Togo.
Así que hay mucha tela que cortar con lo de Ceuta y verlo como una dura realidad geopolítica en la que está metido el gobierno español: los tres pilares en los que España se apoyaba antaño —la seguridad colectiva
de la Unión Europea, la OTAN y la garantía de la alianza con EEUU— se
están mostrando poco fiables.
Dicho esto, hay que hablar de otra cosita que aparece en el informe en cuestión: la fobia contra Cuba. No voy a entrar mucho más en ello, pero baste lo que dice de los médicos cubanos y de la mentira manifiesta cuando dice que están también prestando sus servicios sanitarios en el Estado español.
El Lince


