La escalera al cielo
No, no es la emblemática canción de Led Zeppelin. Es una historia de las mujeres que participaron en la Larga Marcha china de 1934 (se inició el 16 de octubre) y que tan amablemente, como suele hacer, envía la entrañable Meili Yueguang. Tenía que haberlo publicado en su fecha, pero quería terminar antes con la trilogía sobre Francia, que aún colea con la convocatoria formal de huelga general el 5 de noviembre y la prohibición de manifestaciones desde la de este fin de semana, convocada por los "chalecos amarillos". Veremos.
La Larga Marcha la comenzaron 86.000 integrantes del Partido Comunista y solo la terminaron vivos 8.000 el 22 de octubre de 1936. Fueron dos años de combates y caminatas –recorriendo casi 12.500 kilómetros, atravesando 18 cordilleras y 24 ríos, calzando sandalias hechas de hierbas secas, marcharon un promedio de 50 kilómetros diarios y participaron en alguna batalla cada 72 horas, mientras eran perseguidos por ataques aéreos y cientos de miles de soldados enemigos del Kuomintang (KMT)
La Larga Marcha fue una retirada estratégica, después de que los comunistas comprendieran que ya no podían resistir el Quinto Cerco del KMT, pero no fue una retirada hacia la nada. Quien tenga interés en profundizar, que lo haga por su cuenta. Pero tened valor: pasad de esa mierda conocida como wikipedia, una página directamente vinculada a la CIA.
Porque lo que envía Meili es totalmente diferente de la interpretación clásica: la participación de las mujeres en ella. De esos 86.000 integrantes del PC no más de 3.000 eran mujeres, y de ellas apenas 390 terminaron la Larga Marcha con vida. Un aporte para quienes se han entusiasmado con ese cuento de hadas de las kurdas, de los destacamentos de mujeres que han vendido como "los únicos del mundo". La ignorancia es muy atrevida: ya hubo un regimiento aéreo en la Unión Soviética compuesto únicamente por mujeres, el que ha pasado a la historia como "Las brujas de la noche", en la lucha contra los nazis en la II Guerra Mundial, y hubo un Regimiento Independiente Femenino (500 integrantes), dentro del Ejército Rojo chino, que durante esta Larga Marcha tuvo un papel fundamental en el buen éxito de la misma. Pero claro, estas historias nunca tendrán acogida en Occidente. Sobre todo, viendo el papel que han tenido los y las kurdas como fuerzas de choque pro imperialistas.
Este es el texto de Meili.
Mujeres soldados del Ejército Rojo durante la Larga Marcha
Desde octubre de 1934 hasta octubre de 1936, fue un instante fugaz en el largo curso de la historia, pero para aquellas mujeres soldado del Ejército Rojo que valientemente se embarcaron en la Larga Marcha, representó una serie de pruebas a vida o muerte. Miles de mujeres soldado del Ejército Rojo participaron en la Larga Marcha sin temor a las dificultades.
En el Ejército Rojo Central había solo 32 mujeres, entre ellas 30 cuadros y 2 soldados. De estas, 27 cuadros y 2 soldados completaron la Larga Marcha. Entre ellas figuraban destacadas revolucionarias como Cai Chang, Kang Keqing, Deng Yingchao, Liu Ying y He Zizhen. Ocupaban puestos de relativa importancia en aquel entonces: en 1934, Cai Chang y Kang Keqing fueron elegidas miembros y suplentes del Comité Ejecutivo Central de la República Soviética China, respectivamente; Deng Yingchao y Liu Ying fueron secretarias generales del Buró Central durante la Larga Marcha; y He Zizhen fue secretaria confidencial de la Comisión Militar Central.
En el Segundo Ejército del Frente había más de 20 mujeres soldados del Ejército Rojo. En noviembre de 1935, Ren Bishi y He Long dirigieron el Segundo y el Sexto Cuerpo del Ejército Rojo desde el oeste de Hunan para iniciar la Larga Marcha. Entre ellos, el Sexto Cuerpo del Ejército Rojo incluía a Li Zhen, Zhang Jilan, Chen Luoying, Chen Congying, Zhou Xuelin y Qi Yuande, mientras que el resto eran mujeres soldados del Ejército Rojo pertenecientes al Segundo Cuerpo del Ejército Rojo. Fue en esta fuerza donde nació la primera generala de la República Popular China: Li Zhen, la única mujer generala que recibió rangos en la primera ceremonia de ascensos del Ejército Popular de Liberación en 1955.
El Cuarto Ejército del Frente contaba con el mayor número de mujeres soldados del Ejército Rojo durante la Larga Marcha. Según estadísticas incompletas, el número total de mujeres soldados del Ejército Rojo en el Cuarto Ejército del Frente era de aproximadamente 3000. Poseía el único regimiento femenino organizado e independiente en la historia del Ejército Rojo de Obreros y Campesinos de China, y dos de estos regimientos participaron en la Larga Marcha.
En el 25.º Ejército Rojo solo había siete mujeres soldados. En noviembre de 1934, después de que el hospital general del 25.º Ejército Rojo atendiera a su último grupo de heridos, doce mujeres soldados del Ejército Rojo, encargadas de su cuidado, recibieron repentinamente órdenes de formar un equipo de atención provisional y viajar a través de las montañas para presentarse en el cuartel general del ejército. Entre ellas, Zhou Dongping, Dai Juemin, Yu Guoqing y otras tres fueron autorizadas a acompañar al Ejército Rojo en su traslado como enfermeras acompañantes, y fueron conocidas como las "Siete Hadas". Cinco de ellas sobrevivieron a su llegada al norte de Shaanxi.
Al igual que sus compañeros varones, las mujeres soldado del Ejército Rojo lucharon con valentía y soportaron arduos viajes. Superaron numerosas dificultades, consiguieron provisiones para las tropas, rescataron a soldados heridos y cantaron inspiradoras canciones de batalla, escribiendo así un glorioso capítulo en la historia de la Larga Marcha.
El Regimiento Independiente Femenino, especialmente. Ya era conocido por su arrojo desde que en 1933 resistió un ataque contra el Hospital General del IV Ejército del Frente. La comandante del Regimiento, Zhang Qinqiu, consciente de la superioridad del enemigo y la inferioridad de sus propias fuerzas, decidió superarlo tácticamente. Ordenó a sus soldados que ocuparan rápidamente las alturas, permaneciendo en silencio hasta que el enemigo se acercara y entrara en el rango de tiro óptimo. A su orden, las mujeres soldados desataron toda su potencia de fuego, sembrando el caos entre las filas enemigas. Zhang Qinqiu ordenó pasar al contraataque, consiguió derrotar al enemigo, ejecutó a su comandante y se logró capturar un importante número de armas y municiones.
Las mujeres soldado también participaron en la captura del Paso de Jianmen (1935), ya durante la Larga Marcha, que permitió la construcción de la "escalera del cielo" para que las tropas posteriores pudieran ascender las montañas nevadas y las sangrientas batallas libradas junto al Ejército de la Ruta Occidental en el Corredor de Hexi.
El Ejército Rojo Central contaba con relativamente pocas mujeres soldado. Para facilitar la acción unificada, poco después de su partida, fueron reunidas en un destacamento femenino, con Liu Qunxian como capitana y Jin Weiying como comisaria política.
Tras la entrada del Ejército Rojo en zonas de minorías durante la Larga Marcha, las ventajas de las mujeres soldado del Ejército Rojo para la recopilación de suministros y el apoyo logístico se hicieron evidentes rápidamente. Cuando el Ejército Rojo Central atravesó por primera vez la región de Ma'erkang, el Segundo Regimiento Independiente de Mujeres del Cuarto Ejército del Frente se encargó del aprovisionamiento de alimentos. Para garantizar que las tropas tuvieran suficiente para comer, cumplieron las órdenes con firmeza y trabajaron diligentemente en la recolección de grano. Sin embargo, el Kuomintang llevaba a cabo propaganda anticomunista en la zona, coaccionando y sobornando a los jefes locales, y difundiendo rumores de que el Ejército Rojo era extremadamente peligroso, afirmando que nadie podía prestar ayuda si llegaba el Ejército Rojo y que cualquiera que infringiera esta norma sería severamente castigado según la ley militar. Además, la población local no hablaba mandarín, lo que creó una barrera lingüística en la comunicación. Por lo tanto, el equipo de recolección de grano tuvo que encontrar comerciantes que entendieran mandarín para que actuaran como traductores. En ese momento, la ventaja de género de las mujeres soldados del Ejército Rojo se hizo patente; la población local, al ver que las traductoras iban acompañadas de mujeres aparentemente frágiles, sintió menos temor. En definitiva, las mujeres soldados del Ejército Rojo no solo dieron a conocer las políticas del Ejército Rojo, sino que también recaudaron una cantidad considerable de grano.
La consigna del Partido era "No le quites ni una sola necesidad, ni un solo hilo al pueblo". Esto formaba parte de las "Tres Reglas de Disciplina y Ocho Puntos de Atención", publicadas en 1928. Las Tres Reglas incluían: Obedecer las órdenes en todas las acciones; no tomar nada de la gente, ni siquiera un hilo; y entregar todo lo capturado. Los Ocho Puntos eran: hablar con cortesía; pagar con justicia por lo que se compra; devolver todo lo que se pide prestado; pagar por cualquier daño causado; no golpear ni insultar a la gente; no dañar los cultivos; no abusar de las mujeres; y no maltratar a los cautivos. Con estas prácticas bien definidas, que contrastaban enormemente con el enfoque brutal de los nacionalistas, los terratenientes feudales y los señores de la guerra, los comunistas obtuvieron apoyo popular allá donde iban. Más que una retirada, la Larga Marcha se convirtió en una oportunidad para la masificación del Partido en el interior del país.
Gracias a la escrupulosa observación y cumplimiento de ello durante la Larga Marcha, en la que se recorrieron diez regiones de minorías étnicas, donde vivían los pueblos Miao, Yao, Zhuang, Dong, Tujia, Shui, Li, Buyi, Gelao, Naxi, Yi, Tibetano, Bai, Qiang, Hui, Dongxiang y Yugu, se pudo no solo avanzar, sino conseguir el apoyo de todos estas minorías. En especial, sin el apoyo del pueblo Yi el Ejército Rojo jamás habría logrado atravesar Daliangshan, en Sichuan. En consecuencia, allí se formó un destacamento especial del Ejército Rojo del Pueblo Yi Chino.
Las mujeres soldado del Ejército Rojo tienen un lugar en la historia de la Larga Marcha. En ese largo viaje, al igual que sus camaradas varones, superaron dificultades fisiológicas y ambientales, enfrentando sin temor las adversidades y los peligros, y sin miedo al derramamiento de sangre ni al sacrificio. Jamás buscaron un trato especial por su género, ni utilizaron sus posiciones para beneficio personal. Siempre respetaron conscientemente la disciplina revolucionaria, manteniendo la autodisciplina y la vigilancia. A menudo arriesgaron ser perseguidas por el enemigo para salvar a sus camaradas. Las mujeres soldado del Ejército Rojo que completaron la Larga Marcha son un valioso activo para el Partido y el país, y pioneras y modelos a seguir para las mujeres de hoy.
Foto de algunas de las 390 supervivientes de la Larga Marcha e imagen de la última viva, Wang Quanying, con 106 años.
Meili Yueguang
P.D.- Las elecciones en Brasil son determinantes para el futuro de América Latina. No siento ninguna simpatía por Lula ni por lo que representa (podéis echar un vistazo a lo que pienso en la etiqueta Brasil), pero es tal la inmensidad de la injerencia que está habiendo a favor del neofascista Bolsonaro que casi hay tentación de apoyarle. Sin embargo, con los resultados de la primera vuelta a nivel parlamentario, Brasil ya está perdido a nivel de política interna. Solo hay un clavo para agarrarse para apoyarle: los BRICS. Ningún otro.
Así que nada mejor que esta canción de un clásico cantada por otro clásico (con ayuda). Por si alguien tiene la tentación de llorar tras este domingo.

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