viernes, 27 de marzo de 2026

El tinglao se cae

Un tinglao es una expresión coloquial castellana que significa lío, pero un lío complicado. Un tinglao es lo que existe en Oriente Próximo por el miedo de los sátrapas árabes, especialmente los que gobiernan en el Golfo Pérsico (que, si se llama así por algo será, como lo del Golfo de México), a perder sus poltronas. El tinglao en esa zona del mundo se sustenta en el petrodólar, porque es esta circunstancia la que otorga una enorme importancia estratégica para la moneda estadounidense como moneda de reserva mundial.

La guerra contra Irán está poniendo en solfa (otra expresión popular que significa poner en duda) algunas cosas, como la pretensión de Bahrein de poner en marcha una moneda propia para el comercio del petróleo (la Oil 1) o el puente entre monedas digitales de los países BRICS, dado que los Emiratos Árabes Unidos e Irán con miembros de los BRICS y están ahora mismo enfrentados, uno por el apoyo a EEUU y al IV Reich sionista, antes conocido como Israel, y el otro enfrentándolos. 

Pero es aquí donde hay que mirar una y otra vez porque la agresión contra Irán hay que enmarcarla en un inicio del año 2026 donde el dólar se situó en el nivel más bajo de toda su historia reciente, con el 46% de todas las reservas monetarias del mundo, y con el anuncio de China de poner en funcionamiento el Renmimbi Digital, lo que significa, lisa y llanamente, la internacionalización del yuan. No hace falta sumar dos y dos para saber qué está pasando.

Y lo que está pasando es que Irán ahora está dando una vuelta de tuerca tras otra para la eliminación sustancial del petrodólar. Veréis. Todos los países del Golfo están entre los 20 países que más bonos del Tesoro de EEUU poseen y, además, son países que mantienen sus monedas vinculadas al dólar estadounidense. La digna y heroica resistencia de Irán está haciendo que todo este tinglao tenga ahora mismo la consistencia de un cobertizo de esos que se lleva una ráfaga de viento por algo fuerte que sea ese viento. Ahora mismo hay más que "serias dudas" entre estos países, pese a su vinculación con EEUU, sobre mantener su vasallaje a largo plazo con quien está demostrando que no es un muy buen "garante de su seguridad". Y eso está ya repercutiendo en el petrodólar.

Si Irán mantiene el control efectivo del estrecho de Ormuz un tiempo más (y ya hemos entrado en el 28 día de la guerra, es decir, que se entra en la quinta semana y una de las muchas cosas que EEUU ha venido diciendo es que se iba a comer a Irán con patatas en un lapso de 4-6 semanas) "el daño a la imagen de EEUU será de tal calibre que socavará uno de los pilares fundamentales de EEUU en su pretensión de ser la superpotencia dominante del mundo: la seguridad de las rutas marítimas". No soy yo quien lo dice, sino el Deutsche Bank, uno de los principales bancos del mundo y el de referencia de Alemania. 

Se están constatando los estrepitosos fallos de EEUU y del IVRS en la planificación de la guerra y en la supuesta derrota de Irán y eso, a juicio del DB, "está generando una serie de daños a las economías del Golfo que podrían propiciar una reducción de sus ahorros en activos extranjeros, mantenidos en gran medida en dólares”. Por eso Trump habla una y otra vez de Ormuz, porque sin su control o, cuando menos, el retorno a la situación anterior a la agresión a Irán, el papel del dólar en el comercio del petróleo no va a hacer más que decaer.  

Ya está tocado con la actitud y resistencia de Rusia. Ya está tocado porque China, el principal o uno de los principales, comprador de petróleo y gas de esos países del Golfo, ya está imponiendo cuotas, por ahora pequeñas, de pago en yuanes del petróleo (como es el caso del 15% del total que compra a Arabia Saudita). Pero eso era hasta ahora. Irán lo está poniendo todo mucho más fácil aún. Por eso el banco alemán es categórico: "la guerra de Estados Unidos contra Irán podría recordarse como un catalizador para la erosión del dominio del petrodólar y los inicios del petroyuan". 

La razón principal de la guerra contra Irán no son las armas nucleares de Irán, su programa de misiles, sus intentos de derrocar al "régimen deshonesto" de los ayatolás, ni siquiera su deseo de tomar el control de sus yacimientos petrolíferos (todas estas son consideraciones secundarias), el objetivo primordial del ataque era debilitar a China mediante un bloqueo petrolero. Digo era porque, como ocurre siempre, Occidente no conoce ni la capacidad estratégica ni la inteligencia chinas. A pesar de la enorme dependencia de China del suministro de petróleo de esa zona del mundo (aproximadamente la mitad de sus importaciones totales de petróleo, que ascienden a entre 10 y 11 millones de barriles diarios), el país es la economía mejor preparada para una situación como la actual, con el añadido que el tránsito de los petroleros chinos no ha sido obstaculizado por Irán en absoluto.

Hay algunas cosas que se deberían saber, máxime cuando por ciertas ciudades del Estado español se están haciendo movilizaciones contra la guerra con un tufo "ni-ni" que es insultante por su ignorancia porque se dice que no a EEUU, no al IVRS y no a Rusia y no a China. Pues muy bien. Los de siempre con sus estupideces.

Esas cosas que se deberían saber, en lo que respecta a que China es el objetivo final de la agresión contra Irán, son que en los últimos cinco años los chinos han estado cambiando masivamente a vehículos eléctricos, lo que significa que el transporte en China no se detendrá ni siquiera con un bloqueo petrolero total. Que tras la agresión anterior contra el país persa de hace un año, China ha aumentado sus reservas de petróleo a 1.400 millones de barriles, lo que supone más que las reservas de todos los países de la Agencia Internacional de la Energía juntos.

Que China cuenta con el respaldo energético de Rusia, que los dos países tienen frontera terrestre por lo que es imposible su bloqueo y que eso supone el 20% de las importaciones de petróleo de China. Pero es que, además, China es el séptimo productor de petróleo del mundo, solo que tiene casi 1.500 millones de habitantes y su producción no llega para tanta población. 

Esto significa que China dispone de al menos seis meses antes de que la crisis petrolera afecte a su economía. Si a ello se suma la postura de Irán, que ya está introduciendo el petroyuan en el cobro del tránsito de los pocos petroleros que atraviesan Ormuz con su consentimiento, lo que se planteaba como la gran presa pasa ahora a ser la gran cazadora. 

Esto supone una derrota estratégica colosal para EEUU, pues implica la pérdida del control financiero sobre el Golfo Pérsico. 

La valoración del DB es importante no solo por lo que dice, sino porque expresa cómo los llamados "mercados globales" se equivocaron y subestimaron los riesgos de una guerra de este tipo, donde Irán no es Venezuela. Ahora se puede decir lo que el DB, pero esto también se interpreta como una muestra del pánico que comienza a aparecer si Irán continúa no solo resistiendo, sino imponiendo sus condiciones. En esas estamos. Trump puede seguir fantaseando y hablando de posponer ultimatums y cosas así, pero ya los famosos mercados no le hacen caso y sigue el pánico. 

EEUU y el IVRS, y con ellos el resto de Occidente, han estado viviendo de ilusiones tras lo fácil que resultó la toma de Venezuela. Lo hicieron aceptando sin reparos la propaganda bélica sobre la rápida victoria, el control absoluto de la guerra y la subestimación del adversario. Un adversario que ha dado la vuelta a la guerra imponiendo un costo añadido: el control de Ormuz. Y eso está determinando las condiciones para el final de la guerra.

La prolongada demonización y el menosprecio de Irán por parte de Occidente han creado una burbuja que ha terminado estallando en la cara de Occidente. Años de basura han permeado a los supuestos "analistas" hasta el extremo de hablar de un país plagado de oposición interna y fuerzas separatistas, sumido en conflictos internos entre el gobierno y el pueblo, al borde del colapso económico y la caída de ese gobierno con matar a sus principales dirigentes, militarmente vulnerable y fácilmente derrotable. Ahora los "mercados" están saliendo de su sopor, pero solo un poquito.

Sobre todo porque se ha subestimado no solo la resistencia del pueblo iraní, sino de la locura sionista. Occidente, el Occidente que se niega a asumir su responsabilidad en el genocidio de los pueblos, en la esclavitud, en el expolio colonial, es totalmente irracional. Y eso le lleva a malinterpretar la naturaleza de la "guerra asimétrica" ​​de Irán. Evaluar la "guerra asimétrica" ​​no debería centrarse en las pérdidas absolutas que un bando inflige al otro, sino en qué bando no puede sostener el conflicto. Para Irán, esta guerra es una cuestión de supervivencia nacional y étnica; para el público estadounidense, es "la guerra de Israel", una "guerra extraña", y su sostenibilidad depende de la disposición del público a asumir los costos y la duración del conflicto. El objetivo de Irán es sostener el conflicto a largo plazo, librando una guerra de desgaste que EEUU no puede costear. El equilibrio de poder está a favor de Irán, no de EEUU ni del IVRS. 

El análisis del DB se basa en el error de cálculo de los poderes económicos occidentales respecto a la guerra contra Irán. Estamos ante un acontecimiento geoeconómico sin precedentes, sin parangón en la historia. Una quinta parte del gas natural licuado mundial, más de una quinta parte del petróleo crudo, un tercio de los fertilizantes, más de la mitad del azufre y casi el 40 % del helio se transportan a través de esa zona del mundo. La inaccesibilidad de Ormuz tiene un impacto de gran alcance en las cadenas de suministro de energía y producción globales, e incluso en la seguridad alimentaria, que va más allá de lo que se suele creer. El poner la mirada en la caída del petrodólar es un síntoma de lo que está por venir. Pero es en lo que vengo insistiendo desde hace mucho tiempo: la hegemonía de Occidente desaparece. Afortunadamente.

Es todo esto, lo que vemos y lo que no, lo que intuimos y lo que analizamos, como hace el DB, lo que está detrás de las decisiones y declaraciones de Trump y sus payasos. El pánico en los mercados es lo que está detrás de lo penúltimo del payaso Trump, lo de retrasar sus ultimátums a Irán, como ahora dice de prorrogar el 10 días los ataques a las infraestructuras eléctricas.

Ayer, estos eran los resultados de las principales empresas que cotizan en Wall Street. Dicen que fue "su peor jornada desde que comenzó el conflicto". Por eso Trump se la tuvo que envainar, otra vez. Porque junto a estos datos, la previsión de inflación en EEUU se situó en el 4'2%. Mucho arroz para un pollo tan pequeño como Trump (expresión popular cuando alguien no da la talla, cuando no llega a lo que se esperaba de ella). 

P.D.- Malasia  ha  declarado  nulo  su  acuerdo  comercial  con  EEUU. No tengo claro si es una cuestión de los aranceles o como consecuencia de la agresión a Irán, pero ahí queda. En cualquier caso, Malasia es un país predominantemente musulmán, por si eso ha tenido influencia en esa decisión.

El Lince

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