Mucha tela que cortar
Indagando un poco en las elecciones de Brasil se observan varias cosas interesantes: 1) el voto a Lula en las favelas (asentamientos urbanos informales y precarios de origen popular) fue del 54'7%; 2) el voto a Lula entre las comunidades indígenas (los pueblos originarios) fue del 71%; 3) el voto a Lula en los quilombos (asentamientos fundados por esclavos fugitivos, la esclavitud no ha sido erradicada del todo en Brasil) fue del 72%. Lo lógico sería que estos fuesen los sectores donde más se tiene que volcar, pero de ahí a la realidad hay mucho camino.
Lo curioso aquí es el porcentaje que sacó el neofascista Bolsonaro en las favelas. La razón es cómo se ha vendido, y la gente se lo ha creído, que solo "el esfuerzo personal", "el ser emprendedor" es lo que los va a sacar de la pobreza, no el Estado. Este es el ideal de éxito, el personalismo, el que se extiende por toda América Latina, desde Argentina a Brasil y a cualquier otra parte. Y eso es así porque desde el Estado lo que se ha fomentado ha sido el asistencialismo, el enfoque paliativo que alivia una situación de pobreza pero que no ataca las causas estructurales. Esto ha sido la principal política de los gobiernos supuestamente "progres" tanto de Lula (12 años) como de Dilma (4 años).
Lula ahora promete que va a cambiar su forma de gobernar. Puede que quiera, pero no va a cambiar ni un ápice. Está preso de la abrumadora superioridad de las derechas de todo tipo. Así que llega tarde, muy tarde. Ha ganado una batalla, pero ha perdido la guerra.
Por el momento, ya son miles los trabajadores despedidos por haber votado por Lula. La Fiscalía General del Trabajo reconoce que está gestionando centenares de denuncias de este tipo, de trabajadores que habían manifestado su apoyo a Lula en las redes sociales y que tras las elecciones han sido despedidos. La pregunta que surge es de cajón: ¿qué ha estado haciendo el gobierno de Lula para permitir este estado de cosas? Ahora, cuando tiene mucho menos poder ¿va a meter mano a las empresas? No, para nada.
Y eso que la huida de Bolsonaro a EEUU le ha puesto las cosas un poco más fáciles a Lula. Pero esto es un arma de doble filo. Lula está siendo víctima de lo que él mismo sembró. Porque Bolsonaro está repitiendo las mismas tácticas golpistas del neofascismo latinoamericano. Horas después de aterrizar en Miami publicó una carta en la que se declaraba "el verdadero presidente electo de Brasil". La primera versión de la carta que circuló utilizaba un antiguo escudo de armas de 1889, cuando el país se llamaba Estados Unidos de Brasil; pero la versión publicada tenía la ortografía en inglés, Brazil. Es la misma táctica que utilizó el inefable Juan Guaidó en Venezuela cuando se proclamó "presidente electo" y fue apoyado por medio mundo. Brasil no formalmente, pero sí indirectamente porque Lula se prestó muy agradablemente a satanizar a Maduro.
Bolsonaro está haciendo lo que siempre han hecho los neofascistas, sobre todo los de Cuba y Venezuela: utilizar EEUU como base para presionar a sus gobiernos, abogar por bloqueos económicos y promover campañas internacionales de boicot y desestabilización. Sin olvidar las redes involucradas en ataques terroristas e intentos de golpe de Estado.
Es cierto que la victoria de Lula rompe la racha de victorias electorales de neofascistas apoyados por la administración Trump o políticamente cercanos a ella: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Honduras, Perú. Pero eso no implica una derrota ni mucho menos. No hay más que ver cómo han votado estos países en la Asamblea General de la ONU sobre el bloqueo contra Cuba.
Pero son estas estupideces de EEUU y sus vasallos las que llegan al 46% de las favelas, por ejemplo. Y más allá de las favelas. Para hacer frente a esta agresión contra los pueblos, a esta negación de derechos colectivos, a estas fuerzas que desprecian toda verdad hay que estar armados. Y eso va más allá de los votos. Mucho más allá de los votos, que no representan nada. Hay que armarse ideológicamente. Y entonces todos nosotros, individuos, y países, como Brasil, verán cómo emerge un nuevo orden en el que nos pareceremos mucho a Cuba, a los cubanos, a quienes no será fácil despreciar.

Algunos dirán que Cuba año tras años va perdiendo apoyos en su lucha contra el Imperio y, es cierto, no se equivocan. Pero sigue manteniendo en alto la antorcha de la dignidad de un pueblo que no se doblega y que lucha por su Soberanía. Los indignos son esos 17, 15 de ellos directamente lacayos de USA e Israhell. Los otros 25 abstencionistas son los "ni chicha ni limoná" y los que se ausentaron para no dar la cara, incluida Venezuela, son lo mismo, pero con el NI en mayúsculas.
ResponderEliminarEstá claro que la Solidaridad entre pueblos y Naciones será el escudo que nos haga resistir los embates de los USA y su pandilla de tecnooligarcas y multiBillonarios, de uno en uno seremos presa fácil al igual que ratones frente al gato.
Los tecnooligarcas están interesados en el desmontaje del "Estado Social" y las libertades que se disfrutan en mal llamado "Estado de Derecho", no necesitan guardar las apariencias de un Estado mediador ni de una Justicia imparcial etc. Van a calzón quitado, apuestan por el Fascismo, el Estado duro y sin más tareas que las estrictamente represoras, cuentan para ello con los algoritmos, las fábricas de bulos y las granjas de Bots. Este es el momento histórico de la Historia del Capitalismo No hay vuelta atrás por mucho que se empeñe cierta Izquierda que defiende en el presente un pasado sin futuro.
Ante esta situación todo Gobierno Progre, pseudoprogre, izquierdista o socialdemócrata que no prohiba las Redes sociales propiedad de los tecnooligarcas, todo Gobierno que redoble esfuerzos en formación política y no teja Redes propias estará destinado al fracaso y será la puerta de entrada del neofascismo imperante en los países donde domina un Capitalismo ya caduco y en descomposición.
mientras tanto quizá sería bueno destacar lo ocurrido en Brasil con el fenómeno encabezado por André Janones que ha utilizado plataformas digitales del enemigo para combatir su influencia desde dentro. Ha creado una Red dentro de Whatsapp con una estructura de mando centralizada para combatir de manera organizada los bulos y los algoritmos, creando tendencia y al que se le atribuye la pírrica victoria de Lula.