Sigue la fábula
Emulando a Esopo, y no es fácil, sigue la fábula. En este caso los toros (en una fábula los animales tienen el papel central) son Rusia y China. Y con quien ya está hablando el león naranja es con el toro negro. No olvidéis esto. El Kremlin está lleno de euroatlánticos que babean por reestructurar las relaciones económicas con EEUU. Sus intereses, y sus bolsillos, están en juego. Por lo tanto, Rusia nunca, jamás, acaso, ni se enfrentará a EEUU si no hay un ataque directo de EEUU contra Rusia. Todo lo que está pasando en el país 404, antes conocido como Ucrania, corrobora letra por letra este discurso. De nada vale que los putinistas (por cierto, vuelvo a lo mismo: "putinistas del mundo, uníos") intenten justificar lo que tiene poca justificación. Y no me refiero a Venezuela (donde los rusos están repitiendo, palabra por palabra la misma disculpa que en Siria), sino al país 404 y a la estrategia rusa allí.
Dicho esto, hay algunas cosas sobre las que pensar. El secuestro de Maduro significa que EEUU ataca principalmente el sistema de mando y de control, siguiendo la estrategia del IV Reich sionista, antes conocido como Israel. En eso tiene toda la razón Delcy Rodríguez cuando habla del "matiz sionista" del ataque. Y EEUU lo hace porque no tiene recursos para librar una guerra de desgaste como la está haciendo Rusia en el país 404. Todo lo que puede hacer es lo que ha hecho (a parte de bombardear, pero sin tropas), con la finalidad no tanto de cambiar el gobierno como de hacerlo más dócil. Eso es lo que subyace de la patada que ha dado Trump a la payasa del Nobel.
Así que la cuestión es si el toro negro está comprendiendo o no las amenazas del bufón Zelenski contra Putin en su discurso de fin de año o el ataque con drones contra la residencia de Putin. Que Rusia haya ido corriendo a la embajada de EEUU en Moscú para presentar las pruebas de dicho ataque al agregado militar de EEUU solo puede arrancar una sonrisa a los estadounidenses.
Trump se ha reído de Rusia abiertamente comparando su "brillante y rápida" operación con la de Rusia en el país 404. Con risa o no, el daño a la imagen del liderazgo político ruso es innegable. Rusia tiene ahora todas las cartas en la mano, como diría Trump, para actuar igual con Zelenski y compañía, pero no lo va a hacer. Cuanto más lo retrase, peor.
Rusia es pasiva y hace todo esto por lo del principio: los euroatlánticos. Pero lo más grave es que la pasividad rusa, aunque Venezuela está a muchos kilómetros de distancia, no hace más que poner la mosca detrás de la oreja de sus aliados. Y los irá perdiendo de uno en uno si sigue actuando así.
La lógica de todo lo que está pasando es que Rusia tiene que desarrollar una cooperación no solo política y económica con sus aliados, sino también militar. Y aquí insisto en algo: está por ver si esa cooperación se desarrolla o no con Irán, y no solo en la venta de armas, de esas que había proporcionado a Venezuela y que no han servido para nada. El por qué es otra cuestión.
En este contexto, los euroasiáticos en Rusia tienen una buena razón para impulsar un acuerdo de este tipo con China. La lucha de poder en Rusia después de lo de Venezuela va a ser apasionante.
Porque ahora tanto Rusia como China tienen problemas. Si EEUU se hace finalmente, por las buenas o por las malas, con el petróleo de Venezuela, tendrá en sus manos una fenomenal palanca con la que meter en cintura a los dos países. Por mucho que se diga, EEUU no necesita el petróleo de Venezuela. Pero su control supondrá un enorme porcentaje del suministro mundial. Eso pone en manos de EEUU el mercado petrolero y deja fuera de juego a la OPEP y, por lo tanto, a Rusia.
Alguien ha dicho por aquí que EEUU intenta volver a los años 80. Y es cierto, pero no como se apunta sino como referencia para ver cómo el petróleo remodeló el mundo. Entonces Reagan logró desplomar los precios, y si ya Rusia está vendiendo con descuento por las sanciones, entonces prácticamente será comido por servido. La ganancia, si es que hay, será mínima. Entonces sí que estará en problemas. Y, por cierto, la deuda de Venezuela con Rusia en estos momentos está en los 6.000 millones de dólares solo en materia petrolera. Si hay un cambio de gobierno, esa deuda será cancelada sin la menor duda.
Con China puede que no pase lo mismo. EEUU ya ha ofrecido a China una parte en el pastel aunque no tiene por qué hacerlo porque le basta con cortar el suministro venezolano a China directamente, como ya intentaba hacer antes del secuestro de Maduro. Sin embargo eso reforzaría a los euroasiáticos en Rusia y, consiguientemente, habría un acercamiento mucho mayor entre Rusia y China. Resulta bastante significativo que EEUU haya actuado un día después de la visita de un alto cargo chino a Venezuela, con reunión con Maduro incluida.
En lo anterior hay un hecho que definirá si es una hipótesis que se queda en eso, hipótesis, o adquiere rasgos de certeza: el pueblo venezolano. Por el momento hay una aparente tranquilidad que es difícil de analizar, por lo que no queda más que esperar y ver. Y especular con la trascendencia de lo acaecido poniendo la vista en otros lugares.
El Lince



