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viernes, 7 de agosto de 2026

Una dura realidad geopolítica

El tema de Ceuta trasciende al Estado español, tiene poco que ver con la OTAN, algo con el Sáhara y prácticamente nada con la inmigración y la situación interna en Marruecos. Ya se ha dicho algo de esto, pero es lo que es: donde hay que mirar es a EEUU y, en menor medida, al IV Reich sionista, antes conocido como Israel. Porque Marruecos está recibiendo un apoyo masivo desde el 15 de julio de este año donde, en una iniciativa sin precedentes, el Congreso de EEUU dijo que tanto Ceuta como Melilla son "territorio marroquí". Hay que decir que la ONU nunca ha incluido a ninguna de las dos ciudades en la lista de territorios pendientes de descolonización.

La iniciativa la presentó el 30 de abril un furibundo sionista, además de anticubano, un republicano llamado Mario Díaz-Balart, que hace muy buenas migas con otro que tal baila, el Secretario de Estado Marco Rubio. Los dos son sionistas de pro y anticastristas de postín. Y uno de los países que tienen entre ceja y ceja es el Estado español. Se aprobó el 15 de julio, aunque el Departamento de Estado no ha respaldado oficialmente el proyecto de ley, al menos hasta ahora, porque la iniciativa carece de fuerza legal mientras no la apruebe también el Senado. El 30 de ese mes se produjo la avalancha de inmigrantes a Ceuta.

Mucha gente ha interpretado esto de una manera fácil, como un intento de "castigar" al Estado español por oponerse al genocidio del IVRS en Gaza y negarse a apoyar la agresión contra Irán al impedir el uso de las bases a EEUU. Seguro que hay algo de esto. 

Así que como me gusta hablar con conocimiento de causa, he ido al documento en cuestión, como veis, y constato que el tema de Marruecos es con el que abre la sección dedicada a Oriente Próximo, a la que siguen Siria, Cisjordania y Gaza y con un pequeño apartado referente al veto al movimiento BDS que trabaja para que haya boicot, desinversiones y sanciones al IVRS (el Secretario de Estado, Rubio, es uno de los autores de la ley que prohíbe el BDS en EEUU). Ni que decir tiene que hay unas cuantas páginas con decenas de disposiciones favorables al IVRS y que se cuantifican en 3.300 millones de dólares como "asistencia anual a la seguridad". 

Por lo tanto, el tema del IVRS no hay que dejarlo de lado porque la historia viene de lejos, de 2020, cuando Marruecos se incorporó a los famosos "Acuerdos de Abraham" (22 de diciembre de ese año), es decir, normalizó sus relaciones con el IVRS... bajo la batuta de Trump, que estaba en su primera presidencia. A cambio, EEUU reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, la antigua colonia española en disputa que las Naciones Unidas, esta vez sí, siguen clasificando como territorio pendiente de descolonización. Marruecos estuvo unos años haciéndose el tonto respecto a eso, diciendo que no los había firmado porque mantuvo sus relaciones con el IVRS "a nivel de oficinas de enlace y de negocios, pero no de embajadas". Sin embargo, en julio de 2023 el IVRS dio un empujón a todo esto reconociendo la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara. Ahora, ayer, Marruecos se ha convertido en el primer país que quiere mandar tropas a Gaza según la "Junta de Paz" de Trump.

La campaña de EEUU y del IVRS se ha ido coordinando desde entonces, calificando al Estado español como "potencia colonial", una campaña que se ha acentuado a raíz de la movilización popular que logró boicotear la Vuelta Ciclista a España del año pasado y a la que se subió el gobierno, que ya antes de ella había protagonizado una campaña dentro del zombi conocido como Unión Europea para que se reconociese al "Estado de Palestina". Es más, ya en marzo de este año se lanzó la idea de una segunda "Marcha Verde" (la primera fue lanzada por Marruecos en 1975 para provocar la retirada española del Sáhara) dado que -tomad nota- "no sería aplicable la cláusula de defensa mutua de la OTAN dado que el artículo 6 del tratado excluye el territorio situado al sur del Trópico de Cáncer". A lo mejor esto os puede ayudar a entender por qué la OTAN, de la que forma parte el Estado español, no ha dicho nada al respecto de lo acontecido en Ceuta estos días pese a que en la cumbre de 2022, celebrada en Madrid y tal vez por ello, sí se acordó incluir en la declaración final una referencia a Ceuta y Melilla como "territorio europeo".

Al mismo tiempo, Marruecos no se ha quedado callado precisamente. No contra el Estado español, sino haciendo el caldo gordo a EEUU y al IVRS. Un medio que se edita en inglés y con sede en EEUU, Al-Monitor, y que lleva un tiempo preocupado por "el papel de China en Oriente Medio" -lo que ya os da una idea de por dónde anda-, viene recogiendo (como de otros países árabes) el "cabildeo", o sea, las campañas de estos países para ganarse el favor de congresistas y senadores. En el caso de Marruecos, este papel habla de que ha gastado 1'6 millones de dólares en ello recientemente y que "ha buscado ganarse directamente el favor de los sectores proisraelíes" junto a los de posturas más belicistas. ¿Cómo? Pues es fácil de entrever: vinculando a los saharahuis con Hizbulá e Irán y presentándose a sí mismo como "un aliado clave en primera línea frente a Teherán". 

Justo lo contrario que el Estado español, que ha negado el uso de las bases de Rota y Morón para los ataques a Irán, lo que ha provocado más de una pataleta de Trump. 

Es más que probable que estemos ante una represalia política cuidadosamente orquestada por parte de EEUU, IVRS y Marruecos, con el objetivo de castigar la postura española respecto a Gaza e Irán. 

Pero también hay otra variante: el uso de Marruecos como ariete para contener o dificultar la creciente cooperación económica y de seguridad de China con Rusia en el norte y el oeste de África. Por eso la crisis de Ceuta es mucho más que una simple oleada de inmigración. El subrayado que os he puesto más arriba puede que os de una pista cuando habla de los "intereses de seguridad nacional" de EEUU.

China y Rusia mantienen buenas relaciones con Marruecos y Argelia (país que apoya al Frente Polisario saharaui) y tienen que navegar por las tensas relaciones entre Marruecos y Argelia sobre el Sáhara Occidental. Con estos dos países China y Rusia tienen que andar con pies de plomo. Por ejemplo, Argelia ha estado dando apoyo al Frente de Liberación de Azawad (FLA) en el norte de Malí, que pide la independencia de la región, y recientemente rompió relaciones diplomáticas con Malí (2025) después de un incidente fronterizo aunque estas relaciones se han restaurado desde entonces (julio de este año) bajo el impulso de Rusia. Y si hay que hacer caso a los rusos, el Frente Polisario también anda dando tumbos ideológicos o coqueteos con el FLA. Los rusos van más allá y hablan de que también pasa lo mismo de los saharauis con otro de los grupos que combaten al gobierno maliense, la explícitamente afiliada a Al Qaeda, Jama’at Nusrat al-Islam wal-Muslimin (Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes), que busca extenderse más allá de Malí, a Burkina Faso y a Níger, es decir, y curiosamente o no tanto, a los países que han roto con el colonialismo europeo (sobre todo francés) y han constituido la Alianza de Estados del Sahel.

Aquí ha intervenido Marruecos, puesto que ha intentado aprovechar la crisis entre Argelia y Malí para ofrecer a la AES (países sin mar) "una ruta segura hacia el Atlántico" a través del Sáhara Occidental. Ahora la AES comercializa sus productos por mar a través de Senegal, pero la situación en este país es muy inestable porque se acaba de romper la alianza que sostiene al gobierno. Por eso ahora la AES, en una iniciativa que lleva adelante Burkina Faso, está negociando otro paso similar hacia el mar a través de Togo.

Así que hay mucha tela que cortar con lo de Ceuta y verlo como una dura realidad geopolítica en la que está metido el gobierno español: los tres pilares en los que España se apoyaba antaño —la seguridad colectiva de la Unión Europea, la OTAN y la garantía de la alianza con EEUU— se están mostrando poco fiables.

Dicho esto, hay que hablar de otra cosita que aparece en el informe en cuestión: la fobia contra Cuba. No voy a entrar mucho más en ello, pero baste lo que dice de los médicos cubanos y de la mentira manifiesta cuando dice que están también prestando sus servicios sanitarios en el Estado español.

Para terminar, os comenté que en Rusia hay elecciones el 20 de septiembre y que desde el Kremlin se está impulsando al Partido Liberal Democrático para que le arrebate al Partido Comunista el segundo puesto tras Rusia Unida. La cobertura que se ha dado a la crisis de Ceuta no ha tenido nada que envidiar a la más carca y fascista de cualquier otro lugar del mundo. Esto incluye a Rusia Today. Ese partido, el Liberal Democrático, lleva como principal punto de su programa la anti-inmigración. La cobertura que se ha hecho de Ceuta le refuerza objetivamente, y lo vamos a ver.

El Lince

lunes, 20 de julio de 2026

Ankara va, Alaska viene

En la penúltima entrada, antes de irme unos días, hablaba de la cumbre de la OTAN que se celebraba en Ankara (Turquía) y añadía que lo que allí dijese o callase EEUU iba a ser determinante para que Putin, en concreto, se caiga definitivamente del burro o siga insistiendo en la cuadradura del círculo del acuerdo con EEUU, eso del "espíritu de Anchorage (Alaska)" que solo está en su cabeza y en la de los euroatlánticos porque hasta el propio EEUU lo rechaza. 

Aparentemente, allí lo que se decidió fue institucionalizar la estrategia de resistencia frente a Rusia, dando una imagen de unidad con aquello del "apoyo inquebrantable" al país 404, antes conocido como Ucrania, con el compromiso de alcanzar los 70.000 millones de euros en asistencia militar en 2027 (y el compromiso más lejano de otros 70.000 para el 2028), así como "ampliar la cooperación en la industria de defensa" -sobre todo en la producción de drones- y "ayudar a Ucrania a desarrollar la capacidad de fabricar sistemas de misiles Patriot". La imagen del majara Trump y del bufón Zelenski juntos debería haber sido suficiente para que los euroatlánticos, Putin en concreto, se cayesen del burro. Pero no. Y más cuando está en marcha una nueva ronda de sanciones contra Rusia impulsada por el propio Trump, que acaba de decir, ayer, día 19, que "los republicanos deberían incluir a Irán en el proyecto de ley de sanciones contra Rusia", añadiendo que "la propuesta [de sanciones del rusófobo recién muerto  Lindsey Graham] es muy importante". Porque, además, Trump presionó a la OTAN para que se comprometiera a un aumento acelerado del gasto militar y del armamento. Contra quién está claro.

El Kremlin sigue insistiendo en la cuadratura del círculo con lo del "espíritu de Anchorage" y ahora va y dice que "casi un año después de la cumbre ruso-estadounidense en Alaska, el "espíritu de Anchorage" sigue siendo un elemento clave en el proceso de paz ucraniano" y que "Rusia se ha aprovechado al máximo del mismo". 

Puede ser que yo no me entere de nada. Puede ser. Pero o bien esto se interpreta como más de lo mismo, la negativa de los euroatlánticos (Putin incluido) a enfrentarse a EEUU, o como el penúltimo intento de apostar por un muerto con la esperanza de que quede en el imaginario colectivo lo de "positivo" que haya tenido, si es que lo ha tenido, semejante engendro. Es decir, que alguien del Kremlin ya ha visto que la cosa no da más de sí, aunque harán todo lo posible y lo imposible por negar la realidad. Es un discurso para consumo interno, preparando a la gente para las elecciones del 20 de septiembre y que no haya mucha erosión en el apoyo a Putin y a Rusia Unida. Para eso, entre otras cosas, se está desviando la atención hacia la inmigración, como en otros países occidentales, y dando pábulo a los discursos xenófobos y neofascistas como los que representa el Partido Liberal Democrático, entre otros, y en quienes se confía el que arrebaten al Partido Comunista la segunda plaza entre el electorado. Eso pone de manifiesto hacia dónde va Rusia a nivel político interno.

Pero voy por partes. La cumbre de la OTAN en Ankara considera a Rusia como la única amenaza a largo plazo para la OTAN y garantiza la financiación de la guerra contra ella a través del país 404 durante al menos dos años (140.000 millones de euros). Nada nuevo. ¿O sí? Porque el que los EEUU de Trump lo aprobasen deja en muy mal lugar a los euroatlánticos y toda su parafernalia sobre el "espíritu de Anchorage". Los alarmistas de siempre, los que temen que la guerra nuclear esté a la vuelta de la esquina, dicen que la OTAN "ha subido la apuesta acelerando la guerra contra Rusia". Y lo argumentan en las inversiones en defensa, en la industria militar y el apoyo al país 404. Pueden decir lo que quieran, pero no hay dinero ni lo habrá ni a corto ni a medio plazo. El país 404 es la sangría de Europa, y más cuando Irán sigue manteniéndose firme con Ormuz y en el hipotético caso de que ceda, el tránsito petrolífero y gasístico tardará al menos un lustro en normalizarse. El compromiso de Ankara es alcanzar el 5% del PIB para gastos de defensa... para el 2035. Mucho suponer que Europa llegue hasta ese año. Porque es Europa la que está sosteniendo la OTAN. 

Hace cuatro años me invitaron, como ponente, a participar en la constitución de la Coordinadora Estatal Contra la OTAN y las Bases y mantuve que es más importante abogar por la salida de la UE que por la salida de la OTAN. No creo haberme equivocado. Y mucho menos cuando en el apartado 3 de la declaración final de Ankara se dice lo siguiente: "Los aliados europeos de la OTAN y Canadá, en colaboración con Estados Unidos, asumen una mayor responsabilidad en la defensa de la Alianza del Atlántico Norte, una Alianza modernizada. Estamos construyendo el futuro: una Europa más fuerte, con una OTAN más fuerte". El orden de los factores aquí sí es importante, y lo importante es Europa. Obsérvese lo de "en colaboración con EEUU". Significativo. Y un dato curioso cuando menos: desde la cumbre que se celebró en Madrid en 2022, China siempre ha estado incluida -como amenaza, por supuesto- en la declaración final de la OTAN, pero en esta ocasión no habla para nada de China. Sin embargo, un día después del término de esta cumbre de la OTAN en Ankara el zombi conocido como Unión Europea arremetió contra China calificándola de "enemigo". Sobre eso irá la siguiente entrega.

La cumbre de la OTAN no fueron más que palabras: no hay ninguna iniciativa que vaya más allá del conflicto, que se alarga hasta el año 2027 como poco (con la aquiescencia de Rusia). Nada de diálogo. La imagen de la OTAN es que abandonan por completo la búsqueda de una solución política a las cuestiones que planteó Rusia hace mucho tiempo, la última vez en diciembre de 2021. La imagen de la OTAN es que apuesta por prolongar la guerra para así ganar tiempo para el rearme de Europa mientras busca imponer el máximo coste militar, económico y político a Rusia mediante sanciones, ataques con drones y misiles de largo alcance y un continuo desgaste en el campo de batalla. 

Aquí entra EEUU. El anuncio de Trump de que el país 404 eventualmente tendría la capacidad de producir sistemas de misiles Patriot fue políticamente simbólico y así es como parece que lo ha interpretado Rusia. Salvo que se fabriquen en cualquier país europeo de la OTAN y se transfieran después al país 404. Pero a eso Rusia no dice nada. O bien da por hecho que no será así.

En cualquier caso, la OTAN sigue insistiendo en la "capitulación rusa", algo que los psicópatas y drogadictos que nos gobiernan (porque nos dejamos) han expresado una y otra vez. Pero una cosa son los deseos y otra la realidad, como se está demostrando en los constantes avances rusos. Por eso lo que hay que interpretar de esta cumbre de la OTAN es que se intenta ganar tiempo para el rearme, donde los gobiernos de todo tipo están aumentando los presupuestos de defensa, expandiendo la capacidad industrial y reconstruyendo sus ejércitos. Y eso no se puede hacer de la noche a la mañana. Eso son años. Como poco, hasta 2035 y ellos mismos lo dicen así. Mucho tiempo y van a pasar muchas cosas. Entre otras ¿existirá para entonces Europa tal como la conocemos? 

Por eso la cumbre de la OTAN ha dejado claro que el país 404 es su "baluarte estratégico" para lograr todo lo anterior añadiendo que "Ucrania contribuye a la seguridad transatlántica". Pues muy bien, palabras y solo palabras. Porque no hay un pero, sino muchos. Desde la desaparición de la URSS, y subida en la ola de EEUU, la OTAN ha establecido una doctrina en la que la superioridad tecnológica, las armas de precisión, la maniobra rápida y las campañas decisivas son suficientes para derrotar a un enemigo. Han vivido de la ilusión de machacar a los débiles (Libia, por ejemplo). Y no han tenido, ni tienen, en cuenta, que Rusia no es débil. De lo poco que queda del pensamiento soviético en la Rusia de hoy, el pensamiento militar ruso siempre ha considerado el tiempo, el espacio, la movilización industrial, la profundidad operacional y el desgaste no como signos de fracaso estratégico, sino como instrumentos de victoria.

Así que aquí estamos, con una OTAN que quiere atacar pero que no sabe cómo salir de la guerra que impone Rusia. Sí, insisten en lo de los drones y en el ataque "a la profundidad estratégica de Rusia", pero eso, hoy por hoy, son más efectos propagandísticos que reales aunque hagan un daño relativo. Suponiendo que alguien en Occidente tuviese medio milímetro de cerebro, vería que la cosa no se centra en las ganancias territoriales, que las hay por parte de Rusia, sino en la destrucción sistemática del poder de combate del enemigo, que es lo que hace Rusia. El territorio se puede recuperar. Los soldados experimentados, los oficiales entrenados y el equipo escaso son mucho más difíciles de reemplazar. Esto es algo que ni Occidente, ni por supuesto la OTAN, entienden. Y la OTAN ya no tiene mucho más que ofrecer porque sus "wunderwaffen", sus armas maravillosas arden maravillosamente bien. Una tras otra. Por mucho que se rearmen, por mucho que amenacen, están muy por detrás de Rusia en casi todo lo armamentístico. Y, además, necesitan las tierras raras de China, a la que Europa acaba de calificar de "enemigo". ¿De verdad alguien cree en todas esas tonterías que dicen?

Así que no hay que hacer mucho caso de lo que dice la OTAN. ¿La alianza militar más poderosa del mundo? Cuentos. Porque enfrente tiene a una potencia nuclear aunque esta potencia se desespera porque EEUU no la hace casito. Y ni una ni otra van a usar las armas nucleares. Pese al miedo que algunos tienen y difunden.

Lo más alucinante es que ahora, como he dicho más arriba, todavía hay una campaña diseñada desde el Kremlin alabando el "espíritu de Anchorage". Alucinad: "A pesar de la falta de acuerdos firmados, la reunión entre Vladimir Putin y Donald Trump transformó la situación del conflicto". Porque "Moscú está recibiendo señales de Estados Unidos de que Washington pretende continuar sus esfuerzos de mediación en Ucrania" aunque eso no será hasta que esté "resuelta la situación en el Golfo Pérsico, que aún dista mucho de ser estable". El lenguaje que el Kremlin utiliza no es inocente: evita cualquier crítica a EEUU que, junto con el IV Reich sionista -antes conocido como Israel-, son los causantes de la agresión que ha desencadenado eso de que "la situación en el Golfo Pérsico no es estable".

Como no es inocente decir que "la etapa diplomática a la que alude el "espíritu de Anchorage" ha reportado considerables beneficios a Rusia" porque "juzgar esto según la escala de si se logró la paz o no es un error porque lo que hay que tener en cuenta es si el equilibrio de poder ha cambiado". Si se refieren a lo que dice el punto 3 de la declaración de la OTAN que os he puesto, aciertan. Si no, supongo que vosotros estáis como yo, un poco perplejos, así que no está de más que nos lo expliquen: "Rusia inicialmente no se hacía ilusiones sobre la plena implementación de los acuerdos: la resistencia de Europa y de los opositores de Trump dentro de Estados Unidos era demasiado fuerte. Por lo tanto, la tarea clave se veía de otra manera: lograr la retirada de Estados Unidos de la fase activa del conflicto, o al menos reducir radicalmente su participación en él. Once meses después, podemos afirmar que este objetivo se ha logrado en gran medida. Si bien los estadounidenses siguen compartiendo datos de inteligencia satelital y vendiendo armas a los europeos para Ucrania, este nivel de colaboración es muy diferente al de la administración Biden, cuando Washington era el principal donante y coordinador". 

Por utilizar un dicho castellano, quien no se contenta es porque no quiere. U otro: nada es verdad ni mentira, todo depende del color del cristal con que se mira. Y si no, que se lo pregunten al ministro de Exteriores ruso, que lleva meses desgañitándose contra el "espíritu de Anchorage". Igual es porque no cree ni en espíritus ni en fantasmas y por eso va por ahí con camisetas de la URSS.

Es alucinante que el Kremlin siga insistiendo en que "hemos extraído el máximo provecho del "espíritu de Anchorage" dado que hemos logrado, de alguna manera, facilitar la vida de los soldados en el frente, aliviar la carga de nuestros fabricantes y ganar tiempo y recursos. Además, no detuvimos los combates, no le dimos al enemigo un respiro para que reforzara sus fuerzas, pero al mismo tiempo, nosotros mismos pudimos invertir recursos teniendo en cuenta que podría avecinarse un conflicto mucho más grave, que requeriría gastos incomparablemente mayores". Puede que estemos ante la botella medio llena o medio vacía, en la que cada uno ve lo que le interesa, por añadir otro dicho.

La cumbre de la OTAN no es otra cosa que una representación teatral en la que los espectadores, nosotros, o nos asustamos (muchos) o nos reímos (pocos). Sí, la OTAN se ha crecido con la inacción rusa: ha atacado la tríada nuclear rusa, ha infligido daños, considerables o no, a las minas y las instalaciones de exportación rusas, y ha normalizado la piratería en alta mar. Ante ello, Rusia ha hecho la vista gorda y ha ido retrasando, una y otra vez, sus famosas y fantasmagóricas "líneas rojas". Es sabido que Rusia reacciona tarde y muy lentamente. Como con lo del acuerdo de granos firmado en 2022 con la ONU y que Rusia, pese a haber dicho por activa y por pasiva desde 2023 que la ONU no lo cumple, no lo ha denunciado. Otra de sus líneas rojas que no son líneas rojas aunque ahora esté atacando los puertos del país 404, sobre todo el de Odesa. Si es un cambio, tres años más tarde, no está mal. Otro dicho: nunca es tarde si la dicha es buena (esto va para los putinistas, para que se puedan agarrar a algo).

Así que las grandes preguntas son: ¿ve el Kremlin la reunión de Ankara como yo, como una representación teatral? y, si no es así y sigue insistiendo en que la amenaza no proviene de EEUU sino de Europa, ¿va a seguir reaccionando tarde y lentamente, como dicen los "siloviki"? Porque si ve esta cumbre de Ankara como una nueva agresión la única salida es la que vienen proponiendo los militares desde hace un año y a la que se oponen los euroatlánticos del Kremlin: abandonar las restricciones e ir a por todas para no dar tiempo al tiempo que busca Europa. 

P.D.- Ya que hablo de Libia, aunque sea tangencialmente, aquí está un movimiento espectacular: Libia se acaba de adherir al Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos de China (CIPS), con lo que China se asegura una nueva vía de suministro de petróleo ajena al dólar y eliminando, además, a los bancos (occidentales) intermediarios. 

Y ya que hablo de China y de Rusia, un dato que refuerza a los eusoasiáticos frente a los euroatlánticos: el suministro de petróleo ruso a China ha crecido un 31'1% en este primer semestre del año frente a 16'7% durante el mismo tiempo el año pasado. En este mismo semestre, y también según la Administración General de Aduanas de la República Popular China, sus exportaciones de automóviles de pasajeros a Rusia aumentaron un 134'7%. En el mismo tiempo del año pasado fue del 42'6%.

El Lince

lunes, 6 de julio de 2026

Debemos levantarnos

El titular no solo tiene que ver con Irán, sino con Rusia. Así que comienzo por aquí: desde octubre vengo insistiendo en que la lucha entre los autoatlánticos y euroasiáticos dentro del Kremlin es cada vez más encarnizada y que mientras los primeros sigan controlando el Kremlin no habrá ningún enfrentamiento con EEUU porque en ello les va su poder y su dinero. Ninguno. Pero, a su pesar, desde EEUU no se han dejado querer pese a todas las desmedidas y sonrojantes adulaciones que se han hecho tanto a EEUU como a Trump. Sin ir más lejos, ayer el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, volvió a lisonjear a Trump al decir "el presidente Trump mantiene una postura bastante coherente, y todas estas invenciones sobre él, que supuestamente cambia de opinión como una veleta, por supuesto que no son ciertas". ¿Él solo? No, ni por asomo. El plenipotenciario negociador con EEUU, directamente elegido por Putin, es un xenófobo de cartel, un protofascista que nunca ha emitido ni una sola crítica a EEUU ni a Trump ni siquiera con la agresión a Irán y de quien os he puesto numerosos ejemplos como este, pero el penúltimo también va en la misma línea:

También el penúltimo intento de llegar a un acuerdo con EEUU ha sido la llamada de Putin a Trump con la excusa del 250 aniversario de la independencia de EEUU. Es una llamada que se produce un poco antes de la cumbre de la OTAN en Turquía (7 y 8 de julio) y donde lo que allí diga o calle EEUU será determinante para que Putin, en concreto, se caiga definitivamente del burro o siga insistiendo en la cuadradura del círculo del acuerdo con EEUU, eso del "espíritu de Anchorage" que solo está en su cabeza y en la de los euroatlánticos porque hasta el propio EEUU lo rechaza. Putin ha aprovechado la derrota de los neonazis del país 404, antes conocido como Ucrania, en Konstantinovka para intentar recuperar ese famoso "espíritu" y así se lo dijo a Trump. Así que "Putinistas del mundo, uníos", porque si yo había anticipado que Putin esperaría a las elecciones del 20 de septiembre para insistir en la negociación o en la mano dura, ahora los plazos se acortan. A su pesar. Putin ya no tiene más margen de maniobra, cada vez es más evidente la participación de EEUU en los ataques contra las refinerías rusas, y lo más previsible es que tenga que soltar la cuerda con la que sujeta a los militares desde hace un año y que ya se ha visto obligado a aflojar un poco.

Solo por comparar, esta es la felicitación de China a EEUU.

 

Dicho esto, toca abordar ciertas imágenes cruciales en el funeral por Jamenei y los otros asesinados el 28 de febrero por EEUU y el IV Reich sionista, antes conocido como Israel, al inicio de la agresión contra Irán. 

La primera es esta, unas imágenes en directo de la televisión iraní:


El hombre del pelo y barba canosa que enfocan las imágenes es Hadad Adel, el padre de la mujer del hijo de Jamenei, Mojtaba, quien es hoy su sucesor al frente del país. Si os fijáis bien, veréis que estrecha la mano efusivamente y dedica unos segundos a hablar con todos menos con uno, el ministro de Exteriores Araghchi. El desprecio es evidente. Y con el presidente Pezeshkian da la impresión de que es este quien le retiene porque Adel hace un claro movimiento para irse rápido.

Es conocido que el actual Jamenei está en contra del acuerdo y las conversaciones con EEUU -no en vano mató a su padre, mujer e hija- y que aceptó ante el compromiso expreso del gobierno, una especie de pacto de honor, de que no se desviarían ni una coma de lo pactado en el memorando de entendimiento. Hay muchas interpretaciones sobre la actitud de Adel, si lo hizo como suegro o como representante de Jamenei. Quedaos con lo que queráis, pero el mensaje es más que evidente: una parte importante del país no confía en absoluto en el gobierno, repleto de pro-occidentales, y en especial del ministro de Exteriores. Y lo hace visible en un día tan señalado y por televisión.

El gobierno no puede apaciguar a la calle y deja traslucir que quien controla realmente al país es la Guardia Revolucionaria (fijaos en el abrazo de Adel con el militar), que el gobierno tiene poco margen de maniobra y mucho menos tras este gesto visto por todo el país.

La segunda es que entre las delegaciones oficiales árabes y musulmanas, representadas por primeros ministros, ministros y presidentes del parlamento o enviados especiales del gobierno, estuvieron Afganistán, Arabia Saudita, Azerbaiyán, Bangladés, Egipto, Irak, Líbano, Omán, Pakistán, Palestina, Qatar, Tayikistán, Túnez, Turkmenistán, Turquía, Uzbekistán y Yemen. También acudieron representantes oficiales de Burkina Faso, donde hay una importante comunidad musulmana. 

Eso dice bastante de dónde está cada cual y lo más sorprendente es que falló uno inesperado: Argelia. El por qué no fue es un misterio, pero ya se está diciendo que sucumbió a las presiones de EEUU. Pero, hasta ahora, Argelia no ha dicho ni una palabra del por qué no acudió. Os recuerdo que votó en el Consejo de Seguridad de la ONU -único país árabe ahí- a favor de la famosa "Junta de Paz" de Trump para Gaza, por lo que provocó que Rusia y China se tuviesen que abstener. Esto va para los que hablan de tal o cual alianza con tal o cual país o la compra aviones de este o del otro. O sea, que el movimiento se demuestra andando y no con palabras más o menos bonitas que, en el caso de la agresión a Irán, ni siquiera han aparecido.

Volviendo al funeral, Irán se comportó como lo que es: una potencia política y religiosa. A cada participante en el homenaje, y según iban llegando individualmente frente al ataúd de Jamenei y los otros asesinados, se les iba leyendo una aleya (versículo) del Corán diferente, en virtud de cómo considera a Irán a unos u otros. La prensa árabe no ha tenido más remedio que titular así: "Las recitaciones del Corán en el funeral de Alí Jamenei revelaron que Teherán hablaba como un vencedor, no como un doliente".

Fue el caso de Arabia Saudita, que fue recibida con el siguiente versículo: "En verdad, hubo una señal para vosotros en los dos grupos que se enfrentaron: un grupo que luchaba en el camino de Dios, y el otro, incrédulo. Vieron con sus propios ojos que los creyentes eran el doble de numerosos, y por eso fueron derrotados. Y Dios ayuda a quien Él quiere. Ciertamente, en esta realidad hay una lección para quienes tienen discernimiento" (Al Imran 3:13). Se refiere a la batalla de Badr (13 de marzo del 624 de nuestra era, año 2 del calendario musulmán) donde una fuerza musulmana muy inferior en número y mal equipada derrotó a un ejército mucho mayor "por la voluntad de Dios" puesto que este, compuesto por los Quraysh, aunque también era de la península arábiga, había rechazado el islam. 

Está claro que es una referencia evidente a la victoria sobre EEUU y el IVRS. Y es algo más: es un guiño a Arabia Saudita y no una burla. Interpretadlo como queráis. Pero hay un hecho que indica que es un guiño: Irán ha recibido de Arabia Saudita, el mismo día del inicio del funeral, 5 aviones Boeing 777 usados en lo que interpreto como una buena forma de iniciar el proceso de compensación por la guerra.

El caso del versículo dedicado al representante de Líbano: "Si les hubiéramos ordenado sacrificarse o abandonar sus hogares, pocos habrían obedecido. Si hubieran hecho lo que se les aconsejó, sin duda habría sido mucho mejor para ellos y les habría dado mayor tranquilidad" (An-Nisa, versículo 66). Aqúi sí hay una regañina explícita al comportamiento del gobierno libanés.

Hubo versículos coránicos de aliento para los representantes de Hamás, Yihad Islámica Palestina, Frente Popular de Liberación de Palestina, Hizbulá, Ansarolá, Fuerzas de Movilización Popular..., es decir, para el Eje de la Resistencia y también para cada uno el versículo fue diferente. Sobre todo para mis amigos en zapatillas, los hutíes de Ansarolá, a quienes se leyó el versículo 29 de la Sura Al-Fath (La Conquista), uno de los pasajes más profundos del Corán: "Mujámmad [Mahoma] es el Mensajero de Alá. [Los creyentes] que están con él son severos con los que se niegan a creer, pero misericordiosos entre ellos. Los verás [rezando] inclinados y prosternados, anhelando alcanzar la misericordia de Alá y su complacencia. En sus rostros se encuentran las huellas de la prosternación. Así fueron descritos en la Torá; mientras que en el Evangelio se los compara con una semilla que germina, brota, se fortalece, cobra grosor y se afirma en su tallo, causando alegría a los sembradores. Para que se indignen los que se niegan a creer. A los que crean y obren rectamente, Alá les ha prometido el perdón y una recompensa grandiosa". Es decir, presenta a los hutíes como implacables ("severos con los que se niegan a creer") pero un movimiento unido, leal, con disciplina y con crecimiento firme frente a la presión.

También los hubo para China, India y Rusia, cada uno el suyo. El de China hablaba de buenas noticias y de que "la victoria solo proviene de Alá"; el de Rusia de que "el resultado final pertenece a los justos"; el de India, que "no vacile ni se entristezca".

Así con todos. Por cierto, de América Latina solo dos países demostraron dignidad acudiendo con representación oficial: Cuba y Nicaragua. Que Venezuela no haya asistido, con todo lo que hizo Irán en su defensa, es deleznable, y no valen excusas como lo del terremoto. Nada extraño después del nauseabundo comunicado emitido por la Cancillería de Exteriores tras el inicio de la agresión a Irán, donde se acusa a este país por la defensa que hizo de su soberanía. Sumad a ello que Venezuela no manda petróleo a Cuba, pero sí al IV Reich sionista, antes conocido como Israel.

Lo que está claro es que el ejemplo de Irán y el mensaje van más allá de este país y del shiísmo. Nos atañe a todos: debemos levantarnos. Todavía hay mucha gente que habla el mismo idioma aunque en lenguas diferentes en muchas partes del mundo, gente que se niega a doblegarse. Incluso en Rusia, donde el lenguaje está ¿cambiando? ¡Quién sabe! Porque quien ha dicho esto es la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores (que no del Kremlin): "Acabaremos con esa escoria terrorista neonazi, no renunciamos a la paz, pero... la metodología de persuasión ha cambiado".

En Irán, en el shiísmo, el rojo es símbolo de venganza, de firmeza contra la opresión, valentía y búsqueda de la justicia. El rojo se ha visto a miles en el comienzo de los funerales por Jamenei y los otros asesinados. Un mensaje que demuestra que quienes buscan la libertad en todo el mundo no olvidarán los crímenes, los asesinatos y la sangre de los mártires, y se mantendrán firmes en el camino de la resistencia, la justicia y la búsqueda de la lucha frente al sionismo y el imperialismo globales. Eso es lo que dice esta canción, "debemos levantarnos".

El Lince

viernes, 26 de junio de 2026

Misión incumplida 

Hasta ahora hemos hablado nosotros, los occidentales, incluyéndome a mí, aunque con un evidente sesgo pro-iraní. En mi caso es indudable, con las prevenciones de que quienes gobiernan Irán son pro-occidentales. Por eso creo que llega el momento de escuchar a los propios iraníes. Y lo que dicen es esto: 

"I.- La reciente guerra impuesta a la República Islámica de Irán por Estados Unidos y su aliado sionista se basó en numerosos objetivos ambiciosos y de gran alcance, entre ellos el "cambio de régimen", el desmantelamiento del programa nuclear iraní, la destrucción de su capacidad misilística y la contención de su influencia regional.

En cambio, Irán no solo sobrevivió a la ofensiva militar más intensa y sin cuartel de su historia moderna, sino que emergió más fuerte, más cohesionado y más influyente que nunca.

El Memorando de Entendimiento firmado digitalmente la semana pasada entre los presidentes de Irán y Estados Unidos es una prueba de la victoria estratégica de Irán. Cada cláusula refleja el éxito de Teherán en el campo de batalla y el fracaso de Washington en el mismo.

Objetivo 1: “Cambio de régimen”: una fantasía que murió en el campo de batalla

Estados Unidos lanzó una guerra ilegal y no provocada con el objetivo declarado públicamente de derrocar a la República Islámica. Durante décadas, Washington había soñado con un Teherán dócil, maleable y libre de la independencia ideológica y estratégica que ha caracterizado a Irán desde la Revolución Islámica de 1979, liderada por el imán Jomeini.

La guerra se presentó como el momento en que ese sueño finalmente se haría realidad.

La estrategia se basaba en la clásica doctrina estadounidense de "cambio de régimen": bombardeos aéreos masivos, estrangulamiento económico, guerra psicológica y el fomento de una quinta columna dentro de la sociedad iraní. Se partía de la premisa de que la presión sostenida quebraría el sistema y desencadenaría un levantamiento popular contra el gobierno.

En cambio, ocurrió lo contrario.

El liderazgo de Irán se mantuvo intacto y unificado. El asesinato del amado Líder de la Revolución Islámica no fracturó el sistema, sino que lo fortaleció.

El pueblo iraní, que los estrategas occidentales habían supuesto que se alzaría contra su gobierno bajo la presión de la guerra, salió a las calles por millones.

Noche tras noche, durante más de 110 días consecutivos, los iraníes se han manifestado en apoyo del liderazgo y las fuerzas armadas del país. La campaña "Janfeda" (Autosacrificio) se convirtió en un fenómeno nacional, donde ciudadanos comunes expresaron su firme compromiso con el sistema que gobierna la República Islámica y las fuerzas armadas.

La fantasía del “cambio de régimen” no se desvaneció por maniobras diplomáticas, sino porque nunca se fundamentó en la realidad. El sistema iraní demostró su resiliencia. Sus instituciones funcionaron bajo una presión extrema. Sus fuerzas armadas lucharon con cohesión y valentía, manteniendo la eficacia operativa a pesar de la pérdida de altos mandos.

Y, lo más importante, su pueblo se negó a traicionar a su nación. La comunidad de inteligencia estadounidense cometió un error de cálculo catastrófico. Habían asumido que la presión económica se traduciría en descontento político, pero se tradujo en desafío. Habían asumido que los ataques militares doblegarían la voluntad del pueblo, pero la fortalecieron.

El memorando de entendimiento no incluye ninguna disposición para un “cambio de régimen” porque Estados Unidos simplemente no pudo lograrlo. Es una admisión por parte de Washington de que su proyecto fracasó. El sueño estadounidense de un Irán post-Islámico está prácticamente muerto, y la guerra lo demostró sin lugar a dudas.

Objetivo 2: Destrucción del programa nuclear de Irán: un fracaso total

El programa nuclear fue una de las principales justificaciones de la guerra no provocada. Washington y Tel Aviv afirmaron que Irán estaba acelerando su desarrollo hacia un arma nuclear y que la acción militar era necesaria para evitarlo.

Los ataques contra las instalaciones nucleares de Irán —primero en junio del año pasado y ahora durante la Guerra del Ramadán— tenían como objetivo retrasar el programa años, si no destruirlo por completo. La meta era el "enriquecimiento cero": el cese total de las actividades de enriquecimiento de uranio de Irán, el desmantelamiento de sus centrifugadoras y la eliminación de todo el uranio enriquecido del territorio iraní.

Sin embargo, la infraestructura nuclear de Irán permanece intacta. Las instalaciones de enriquecimiento siguen funcionando. Las centrifugadoras siguen girando. El objetivo de "enriquecimiento cero", tan anhelado por Israel y sus aliados estadounidenses, ha sido abandonado de facto.

Los científicos nucleares iraníes, a pesar de haber sido blanco de campañas de asesinato durante años, han continuado su trabajo incluso en medio de la guerra. Las instalaciones nucleares subterráneas sobrevivieron al bombardeo y el programa nuclear del país demostró su capacidad de resistencia.

El memorando de entendimiento refleja esta realidad. Irán no se compromete a desmantelar su programa nuclear. No hay suspensión del enriquecimiento. No hay transferencia de uranio enriquecido. El único compromiso relacionado con la energía nuclear en el acuerdo es la reafirmación por parte de Irán de su promesa, en virtud del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), de no producir armas nucleares, un compromiso que Teherán siempre ha mantenido y que es totalmente coherente con su programa nuclear pacífico.

Estados Unidos se ha visto obligado a aceptar que los derechos nucleares de Irán no son negociables.

Esto representa un giro radical en los objetivos estadounidenses. Estados Unidos inició la guerra con la intención de acabar con el programa nuclear de Irán. Terminó la guerra al aceptar que dicho programa es permanente.  

Objetivo 3: Debilitar el poder misilístico defensivo de Irán – Fortalecerlo en su lugar

El programa de misiles de la República Islámica era otro objetivo primordial. Los estrategas estadounidenses e israelíes creían que un bombardeo incesante paralizaría la capacidad de producción de Irán, destruiría sus arsenales y mermaría su capacidad de proyección de poder.

El objetivo era dejar a Irán indefenso e incapaz de tomar represalias. Se lanzaron mil ataques aéreos contra instalaciones de producción de misiles, depósitos y plataformas de lanzamiento. El objetivo era destruir la capacidad de Irán para amenazar a sus adversarios o defenderse.

En cambio, la industria misilística iraní se ha fortalecido. La guerra proporcionó un campo de pruebas real para la tecnología iraní. El uso de municiones y equipos antiguos allanó el camino para sistemas más nuevos y avanzados.

Las ciudades subterráneas de misiles de Irán, excavadas en las profundidades de las montañas, demostraron ser resistentes a las bombas antibúnker. Las líneas de producción nunca se detuvieron. De hecho, se aceleraron.

El cálculo estratégico de los planificadores iraníes resultó profético. Al distribuir las instalaciones de producción por todo el país, situándolas a gran profundidad bajo tierra y manteniendo cadenas de suministro redundantes, Irán se aseguró de que ninguna campaña de bombardeos pudiera paralizar su industria misilística. Estados Unidos podía destruir objetivos en la superficie, pero no podía alcanzar el corazón de la producción de misiles iraní.

El memorando de entendimiento no menciona el programa de misiles de Irán. No se discutió ni se negoció. Ni siquiera se puso sobre la mesa. Incluso el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, admitió el martes que no figuraba en la agenda durante las conversaciones mediadas por Islamabad.

Estados Unidos se ha visto obligado a aceptar que la capacidad misilística de Irán es una realidad con la que tiene que convivir. El programa que supuestamente debía ser destruido ahora es más fuerte que nunca, y Estados Unidos ha firmado un acuerdo que ni siquiera lo menciona.

Objetivo 4: Contención de la influencia regional de Irán – Ampliado

Washington y Tel Aviv esperaban utilizar la guerra para reducir la influencia regional de Irán. Querían desmantelar el Eje de la Resistencia, aislar a Teherán y reconfigurar el mapa regional a su favor. La estrategia consistía en separar a Irán de sus aliados en Líbano, Palestina, Siria y Yemen, y crear un nuevo orden regional que excluyera a Teherán.

En cambio, la influencia de Irán se ha expandido significativamente. El Frente de Resistencia es más cohesionado y poderoso que nunca. La guerra demostró que Irán no puede ser aislado, que sus aliados son socios estratégicos y que cualquier solución a la seguridad regional debe incluir a Irán.

Hezbolá, Ansarullah, Hamás y los grupos de la resistencia iraquí lucharon junto al ejército iraní, coordinando sus esfuerzos y demostrando la profundidad de la relación estratégica. Este eje demostró ser una alianza genuina, no un conjunto de aliados.

La guerra también puso de manifiesto la debilidad del sistema de alianzas regionales estadounidense. Los estados del Golfo Pérsico, que habían dependido del paraguas de seguridad estadounidense durante décadas, observaron con horror cómo las bases estadounidenses eran atacadas sistemáticamente y la capacidad de disuasión de Estados Unidos se derrumbaba.

La metáfora del "tigre de papel" adquirió un nuevo significado cuando los misiles iraníes impactaron en el corazón de la infraestructura militar estadounidense en la región. Las monarquías del Golfo Pérsico, ante la realidad del poderío militar iraní, se han visto obligadas a replantearse sus estrategias regionales.

Por eso, el Memorando de Entendimiento exige explícitamente el cese de la agresión del enemigo en todos los frentes, incluido el Líbano. Irán no solo se protegió a sí mismo, sino también a todo el Eje de la Resistencia. La inclusión del Líbano en el acuerdo es un claro reconocimiento de que el papel regional de Irán es ahora una realidad permanente e innegociable. Estados Unidos ha reconocido, de hecho, que no puede eliminar la influencia de Irán; debe adaptarse a ella.

Se suponía que la reciente guerra contra Irán sería el principio del fin para la República Islámica. En cambio, fue el principio del fin para la hegemonía estadounidense en la región.

II.- El reciente memorando de entendimiento entre Irán y Estados Unidos para poner fin a la guerra ilegal e impuesta a la República Islámica marca un momento crucial en las relaciones internacionales contemporáneas, que desafía fundamentalmente las suposiciones convencionales sobre la eficacia de la presión militar y la diplomacia coercitiva.

Durante décadas, Washington partió de la premisa de que la "máxima presión" —sanciones económicas, agresión militar y aislamiento diplomático— podría obligar a Irán a capitular ante sus exigencias maximalistas e irrazonables.

Los acontecimientos posteriores a la Guerra del Ramadán han refutado categóricamente esta tesis. Lo que ocurrió no fue la rendición de Irán ante la presión externa, sino más bien el colapso de dicha presión frente a una increíble resiliencia nacional, una adaptación estratégica y una concepción de la gobernanza basada en el principio de que "la humillación está lejos de nosotros".

El entendimiento que Irán logró no le fue impuesto, sino que fue moldeado por las realidades que Irán creó a través de su resistencia indomable, su poder disuasorio y su capacidad para transformar la firmeza militar en victoria política.

El principio de Ashura como doctrina estratégica

Para comprender la postura de Irán, es necesario entender el marco cultural e ideológico que fundamenta su respuesta a la presión occidental. El principio de Ashura, inspirado en el martirio del Imam Hussein (la paz sea con él) y sus compañeros en las llanuras desérticas de Karbala, ofrece algo más que inspiración religiosa; constituye una doctrina estratégica de resistencia digna y necesaria ante una adversidad abrumadora.

Tal como lo expresó el portavoz del IRGC, el general de brigada Hossein Mohabi, las fuerzas iraníes luchan "con la cultura de Ashura y consideran la rendición una deshonra para sí mismas", reconociendo que en esta batalla desigual, "nuestro combatiente o gana o muere como mártir".

Refleja un cálculo fundamental sobre la naturaleza del poder y los límites de la coerción material en la escuela de pensamiento de Karbala, que se encuentra en el corazón de la República Islámica.

Inspirándose en las enseñanzas de Ashura, la nación iraní jamás se rendirá ante las potencias hegemónicas mundiales, pues ha adoptado el lema «nunca a la humillación» como principio rector. Este marco religioso y cultural transforma la resistencia de una opción táctica en un imperativo existencial. Cuando los iraníes dicen «nunca a la humillación», no alardean, sino que expresan un compromiso civilizatorio que ha sido puesto a prueba a lo largo de los siglos.

Fundamentalmente, este principio ha demostrado su relevancia operativa. Frente a un adversario con recursos y experiencia militar superiores, Irán ha recurrido al diseño estratégico y a la preparación para hacer retroceder al enemigo. Como afirmó recientemente Mohammad Bager Qalibaf, presidente del Parlamento iraní y jefe del equipo negociador, Irán no es militarmente más fuerte que Estados Unidos, pero ha librado una guerra asimétrica y ha logrado hacer retroceder al enemigo.

El enemigo, por el contrario, poseía recursos pero carecía de coherencia estratégica.

El estrepitoso fracaso de la “presión máxima”

La piedra angular de la estrategia estadounidense hacia Irán ha sido la denominada campaña de "máxima presión", una política basada en la premisa de que el estrangulamiento económico provocaría un colapso interno o una capitulación política.

Esta suposición ha resultado ser un error catastrófico. La estrategia se basaba en tres pilares: sanciones económicas paralizantes, aislamiento diplomático y agresión militar. Sin embargo, casi un año después de su reinstauración, ninguno de sus objetivos se ha cumplido.

El sector petrolero iraní, principal objetivo de estas sanciones ilegales, sigue operativo. A pesar de la intensificación de las sanciones, la producción de crudo iraní se ha estabilizado en torno a los 3,2 a 3,4 millones de barriles diarios en 2026. Esta cifra supera los niveles de producción registrados durante el primer mandato de Trump, cuando la producción cayó por debajo de los 2 millones de barriles diarios.

Las razones de esta resiliencia son estructurales: el exceso de oferta mundial de petróleo ha limitado el poder de negociación del mercado, China ha absorbido más del 80 por ciento de las exportaciones marítimas de crudo de Irán, y la infraestructura de Irán para evadir las sanciones ha evolucionado desde tácticas improvisadas hasta convertirse en redes sistemáticas.

Quizás lo más revelador haya sido la admisión de los propios funcionarios estadounidenses sobre la ineficacia de las sanciones. Tras la firma del memorando de entendimiento, el vicepresidente JD Vance se vio obligado a reconocer que las disposiciones del acuerdo sobre las exportaciones de petróleo iraní no constituían una concesión importante, ya que lo que había impedido sus ventas de petróleo no eran las sanciones, puesto que estas, en aquel momento, habían perdido prácticamente toda su eficacia.

Esto representa un notable retroceso respecto al objetivo declarado de Trump de reducir a cero las exportaciones de petróleo de Irán, un deseo que el ministro de Petróleo iraní, Mohsen Paknejad, afirmó que "nunca lograrán".

El fracaso de la máxima presión trasciende el ámbito económico. Irán ha demostrado que las amenazas y la coerción externas no generan fragmentación, sino cohesión. El manual de desestabilización —guerra económica, intimidación militar, operaciones encubiertas y manipulación de la información— ha llegado a su límite.

En lugar de aislar a Irán, esta estrategia ha desestabilizado regiones enteras y afianzado ciclos de guerra, al tiempo que ha reforzado la firmeza y la resiliencia iraníes. Estados Unidos, tras agotar sus herramientas tradicionales, se encuentra en una fase peligrosa donde la retórica se ha vuelto más temeraria y el respaldo abierto a los disturbios, las amenazas públicas de uso de la fuerza y ​​el abandono de la moderación diplomática señalan un cambio de la coerción calculada a la escalada impulsiva.

Una diplomacia de fuerza

La diferencia fundamental entre las negociaciones actuales y los esfuerzos diplomáticos anteriores radica en el contexto estratégico. Como enfatizó el negociador principal, Qalibaf, las negociaciones se llevan a cabo ahora desde una "posición de fuerza", con el "estandarte de la victoria en el campo de batalla" como respaldo para la diplomacia.

Esto representa una inversión fundamental del paradigma tradicional, donde la diplomacia solía abordarse desde una posición de debilidad o desesperación. Irán ha trascendido el modelo lineal que separa la guerra de la diplomacia, optando en cambio por ambas simultáneamente.

Este enfoque de doble vía ha demostrado ser decisivo. Si bien los canales diplomáticos permanecieron abiertos, las fuerzas armadas iraníes demostraron que cualquier intento de aprovechar el clima de calma para obtener ventaja militar se encontraría con una respuesta firme e inmediata.

El valor estratégico del estrecho de Ormuz —donde Irán mantiene un control efectivo— ha funcionado como palanca de negociación, garantía y recordatorio constante de los límites de la coerción militar. Como señaló un análisis, Irán ha utilizado el estrecho no solo como un activo militar, sino también como un medio para «transformar la resistencia en el campo de batalla en influencia diplomática».

Las negociaciones en sí mismas han servido como método de lucha más que como señal de retirada, sin dejar lugar a la rendición ni a eslóganes vacíos. Este enfoque se basa en el reconocimiento expresado por el general Yadollah Javani, alto comandante de la Guardia Revolucionaria Islámica, de que "el adversario debe asumir el costo de sus acciones y comprender que no puede imponer sus demandas mediante la presión y las amenazas".

La experiencia de Irán ha demostrado que el adversario debe asumir las consecuencias de sus acciones imprudentes y temerarias, y comprender que no puede imponer sus demandas mediante la presión y las amenazas. Este entendimiento representa un reconocimiento de que la agresión militar ilegal y no provocada no produjo los resultados deseados.

Fundamentalmente, este enfoque ha generado un amplio consenso interno. El reconocimiento de que la diplomacia debe ser la voz elocuente del poderío militar se ha convertido en un principio unificador. Este consenso refleja la comprensión de que los logros militares deben, en última instancia, traducirse en ventajas políticas y jurídicas.

Como señaló Qalibaf, toda guerra que termine en victoria, si no se plasma en un documento legal y político y esas victorias no quedan registradas, no aportará ningún beneficio.

Implicaciones para la región y más allá

La experiencia iraní tiene profundas implicaciones para los países de la región y para el orden internacional en general. Demuestra que la premisa de que una potencia dominante puede imponer su voluntad mediante sanciones y amenazas militares ha sido cuestionada fundamentalmente.

En un mundo multipolar caracterizado por potencias emergentes y nuevos marcos multilaterales de cooperación, la coerción unilateral puede profundizar la resistencia en lugar de imponer la sumisión.

El memorando de entendimiento representa el reconocimiento de que los objetivos estratégicos no pueden lograrse únicamente mediante la fuerza o la presión. Lo que ha ocurrido es que el enemigo ha aceptado los términos posibilitados por la firmeza y la fortaleza de Irán. La lección es que las naciones que se mantienen firmes pueden obligar a sus adversarios a aceptar nuevas realidades.

Este es el mensaje perdurable de Ashura y del levantamiento del Imam Hussein contra el corrupto déspota omeya, adaptado a las complejidades de la política moderna.

La resistencia inquebrantable, combinada con la adaptación estratégica y la demostración de poder, puede transformar la presión militar y política en victoria estratégica. El entendimiento alcanzado por Irán no es un punto final, sino un hito en una lucha más larga, en la que la dignidad, la soberanía y el rechazo a la humillación siguen siendo los principios fundamentales de la política nacional.

A medida que el orden mundial sigue evolucionando, la experiencia iraní ofrece un caso de estudio convincente sobre cómo las naciones pueden afrontar confrontaciones asimétricas y convertir la resistencia en resultados políticos tangibles".

De mucho de lo que se dice aquí debería ser consciente Rusia. El problema es el mismo: los pro-occidentales. En Irán, por ahora, están supeditados a los militares de la Guardia Revolucionaria. En Rusia es al revés, son los militares quienes están supeditados a los pro-occidentales. Lo deseable también sería decir "por ahora", pero eso no es tan claro.

Tan es así que a pesar de lo que acaba de reconocer el Secretario de Estado de EEUU sobre la entelequia del "espíritu de Anchorage" (ha dicho que nunca ha habido tal) al que se aferran como desesperados los euroatlánticos, aún se va a recibir en el Kremlin a los dos enviados de Trump. Lavrov puede seguir desgañitándose contra el "espíritu de Anchorage" (lo acaba de volver a hacer en un discurso, también el día 24) en un ejercicio de descarga física y emocional, pero la realidad es la que es, y no es otra que lo que he dicho una y otra vez: los euroatlánticos del Kremlin nunca, jamás, acaso, ni se enfrentarán a EEUU.

Esta gente no tiene remedio. Y quienes les apoyan, por acción o por omisión, tampoco.

El Lince

martes, 23 de junio de 2026

El parque jurásico y la evolución

Irán sigue demostrando que tiene la sartén por el mango a nivel externo mientras que a nivel interno comienza una estrecha vigilancia de la Guardia Revolucionaria sobre el gobierno, repleto de pro-occidentales. Por el momento se le deja hacer, veremos con el paso de las semanas. La GR sabe que la fuerza de Irán reside en su falta de confianza en los procedimientos occidentales y en su constante disposición a actuar por encima del gobierno. Este está ya haciendo llamados a la sociedad iraní para que abandone las calles por la noche. La respuesta es un rotundo: "Abandonaremos las calles cuando nuestro líder nos lo ordene". Es decir, la desconfianza en el gobierno es alta y no se le va a permitir desviarse ni un milímetro de lo pactado. Porque ya hay cosas que han desaparecido del lenguaje iraní como las reparaciones de guerra.

Mientras tanto, el mundo sigue evolucionando al margen del parque jurásico que es Occidente.

Estos días el mundo universitario occidental está muy revuelto. Por una parte, quienes siguen anclados en el pasado siguen insistiendo en que ellos son lo más de lo más. Son como el insecto que se conserva en ámbar o en resina: está fosilizado aunque mantiene la apariencia de su esbeltez como cuando estaba vivo. Por otra, hay quienes se han visto obligados a avanzar y a reconocer lo obvio, que las universidades occidentales solo son relevantes para los payasos del Nobel o del paleto Premio Cervantes.

Da la casualidad, o no, que se han cruzado dos informes sobre las "principales universidades del mundo" y no pueden ser más dispares. Quienes son como el insecto fosilizado siguen insistiendo en lo de siempre: Occidente es lo más de lo más. Lo fue y aparenta seguir siéndolo.


Quienes nos dedicamos a estas cosas vemos que este rango sigue inalterable... ¡desde 2004! Es una burla el que mientras la economía de Gran Bretaña se cae a cachos, con una tasa de crecimiento en los últimos 20 años del 0'6% del Producto Interior Bruto, ese al que se agarra Occidente para mantener la ficción de su superioridad pero que no vale para nada, se siga manteniendo que son sus universidades las principales del mundo. Pero como no se puede tapar el sol con un dedo, afirma ufano: "las universidades chinas están alcanzando rápidamente a las instituciones británicas y estadounidenses". 

¡Ah, se me olvidaba: esto se elabora en Gran Bretaña, que todavía se sigue creyendo que es alguien en el mundo! Gran Bretaña, como todo Occidente, no es más que una fantasía grotesca, un parque jurásico que bajo el manto de la monarquía se hunde en su propia miseria y mediocridad.

La Oficina de Estadísticas Nacionales de Gran Bretaña ha publicado su último informe y en abril el país estaba así en términos de contribución al PIB por sectores. 

Solo por esto ya es suficiente para que quienes tengan medio milímetro de cerebro se cuestionen no ya la metodología de tal engendro sobre la superioridad universitaria occidental, sino su realidad. Pero esto es Occidente, esta es la calidad educativa y esta es la ficción en la que vive. Es como el anciano que sonríe mirando una foto amarillenta de su juventud.

Así que no merece la pena hablar más del tema, salvo para que veáis cuál es el gen occidental. 

Pero sí merece la pena que os recuerde que ya en 2018 os comenté que China había comenzado a publicar sus propias revistas científicas después de que dos años antes comenzase un movimiento, "Más Marx, menos Occidente", en las universidades que se extendió a todos los ámbitos educativos acusando al gobierno de "estar viciado por las prácticas occidentales" y obligó al gobierno a comenzar a retirar de sus sistemas educativos el método occidental. Como digo, en 2018 China comenzó a publicar sus propias revistas científicas y se prohibió a las universidades seguir la costumbre occidental de utilizar las citas de los artículos que se publican en las revistas científicas occidentales como condición para los contratos de personal.

Cuatro años más tarde, en 2022, tres de las principales universidades chinas, las de Renmin, Nanjing y Lanzhou, se retiraron de las clasificaciones universitarias internacionales. El argumento fue que "hay que centrarse menos en Occidente y más en la autonomía educativa china y sus características". La reacción de Occidente fue ignorar el movimiento, como podéis ver más arriba y especialmente el Times Higher Education (THE) World University Rankings, el entonces baranda de este tipo de calificaciones (ya no lo es). Y sigue en ello.

Pero otros reaccionaron, como la revista Nature, también británica, que dijo que "este movimiento [de las universidades chinas] puede hacer que las clasificaciones internacionales de ranking universitario sea menos representativo a nivel mundial". Y comenzaron a cambiar. Desde entonces, sus informes anuales (ver aquí el de 2023, y aquí el de 2024) reconocieron el cambio radical en el sistema universitario mundial: no son las universidades occidentales quienes dominan, sino las chinas. Eso fue determinante para provocar un cambio en el paradigma de este tipo de recopilaciones sobre la excelencia universitaria, situando a Nature como la revista científica de referencia a nivel mundial.

El informe que acaba de publicar Nature sobre el año 2025 deja a Occidente por los suelos. Nada menos que 18 de las 20 principales universidades con chinas. Pinchad en el gráfico para verlo con mayor claridad. 


Por supuesto que no aparece ni una de Gran Bretaña, puesto que solo es el insecto fosilizado en el ámbar o en la resina. Y Estados Unidos está muy cerca de serlo también. Y no digamos el resto de Europa, inexistente. No busquéis a la Sociedad Max Planck de Alemania, considerada "una de las mayores redes científicas de Europa", no busquéis al Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS), otro de los "mayores institutos de investigación de Europa". No están, eso por hacer referencia dos de las punteras en ámbitos científicos, de esos que tanto gustan a los del Nobel. Y no están porque año tras año bajan en esta lista, siendo superados por instituciones chinas.
 
Pero por si tenéis dudas, el estudio de Nature es mucho más exhaustivo que el otro y dice lo siguiente, traducido para su mayor comprensión (gracias a s8a).  

 El caso de Química es paradigmático. 


Ahora preguntaos el por qué de la absoluta superioridad en las tierras raras o el por qué los Nobel siempre a occidentales, entre una de las muchas estupideces que hace un Occidente fosilizado, como el insecto en el ámbar o en la resina.  

Todo lo de Occidente se ha quedado obsoleto, especialmente en educación. Por el contrario, China se ha colocado en la estratosfera, ha escalado posiciones en la cadena de valor, dominando diversos sectores, desde los vehículos eléctricos hasta la electrónica y las energías limpias. Está compitiendo de tú a tú con Estados Unidos en inteligencia artificial y descubrimiento de fármacos, y se encuentra a la vanguardia de tecnologías futuras como la computación cuántica y la fusión nuclear. Esto es lo que dice Nature en su resumen. 

No es solo una cuestión de cifras, sino que refleja el crecimiento explosivo de China que ningún país occidental, ni siquiera EEUU, puede seguir. De ahí el miedo, de ahí las amenazas, de ahí todo lo que se está viendo en contra de China. Y, sobre todo, porque ese crecimiento explosivo se da en la educación superior.

En total, y según Nature, entre las 100 mejores universidades del mundo, 51 son chinas. Para que os hagáis una idea de cómo están las cosas por países, o sea, de esas 49 restantes, la cosa es así:

¿Sorprende que no aparezca ninguna universidad rusa? A mí no. Tras la desaparición de la URSS, los prooccidentales se apresuraron a destruir todo lo que tuviera que ver con la Unión Soviética. Una de esas cosas fue la educación. Tan es así que en 2003 Rusia se sumó al Plan Bolonia europeo (cuatro años antes que España, por ejemplo). El Plan Bolonia es la mercantilización de la universidad y una cantera para las empresas, tirando a la cuneta el papel de lugar de formación y desarrollo humano y pasando a ser una mera fábrica de mano de obra (si es que se consigue trabajo) y, además, pagando mucho más por ello, como con el escándalo de los máster. Pero no fue hasta mayo de 2022 cuando se retiró del mismo, y no por decisión propia precisamente sino como consecuencia de la agresividad europea tras la famosa "operación militar especial" en el país 404, antes conocido como Ucrania. Porque unas de las cosas que hizo Europa fue retirar a Rusia de los convenios universitarios (colaboración académica, científica y de movilidad). Rusia siempre, como bien dijo en el Foro de San Petersburgo el "siloviki" Andrey Bezrukov, actúa tarde y con lentitud. Él se refería a la cuestión del país 404, pero es aplicable a todo. 

Tan es así que solo ahora, en 2026, o sea, cuatro años después de haber abandonado el Plan Bolonia y haber estado casi en una parálisis universitaria total, el gobierno ha aprobado (el pasado día 19) "las normas para un proyecto piloto de transición a un nuevo sistema de educación superior". Ese plan piloto, a la velocidad del Kremlin repleto de pro-occidentales, los euroatlánticos, va a tardar otro tanto en comenzar a concretarse. Así que no habrá universidades rusas de calidad en mucho tiempo porque está previsto que dicho plan se concrete en 2030, aunque ya hay 6 universidades que lo están aplicando de forma experimental y se espera que el curso que viene lo hagan otras 11 más. Este "proyecto piloto" se centra específicamente en "matemáticas y mecánica, informática y ciencias de la información, seguridad informática, física y astronomía, medicina, agronomía, ingeniería mecánica y transporte, administración pública y municipal, economía, lingüística, publicidad y relaciones públicas". O sea, si os fijáis, en casi todo en lo que destaca China. No está mal, tarde pero abandonando un poco la fosilización y mirando un poco al este.

Por dar un poco de oxígeno a los putinistas me referiré a un refrán ruso: "Rusia se toma su tiempo para ensillar el caballo, pero cuando coge impulso es muy difícil de frenar". A la espera de que así sea (antes de morirnos de viejos, claro).

P.D.- China respondió la semana pasada a las nuevas sanciones impuestas por EEUU con una amplia represalia en dos frentes: prohibiendo a los departamentos gubernamentales comprar productos de 46 contratistas de defensa estadounidenses e incluyendo en una lista negra a 10 empresas que no pueden recibir exportaciones chinas de doble uso. Están incluidas Lockheed Martin Corporation y Raytheon Missiles & Defense, por ejemplo. Con ser importante, lo más revelador es que se añade a las dos empresas emblemáticas del esfuerzo estadounidense por reconstruir su cadena de suministro de tierras raras, así que toda esa fanfarria occidental sobre el "romper el monopolio chino en tierras raras", del que se acaba de hablar en el fantasmagórico G-7, no va a ir a ninguna parte. Salvo a la propaganda, claro. En eso es en lo único en que el parque jurásico occidental es insuperable: todavía hace buenos carteles entretener a una sociedad fosilizada.

El Lince

lunes, 15 de junio de 2026

Hay incógnitas aún, pero...

Irán ha ganado, EEUU ha perdido, el IV Reich sionista -antes conocido como Israel- ha sido derrotado. Nada será igual a partir de ahora, con independencia de que el acuerdo se firme definitivamente el viernes o no. 

Hay cosas que Irán tiene que explicar, como el que haya desaparecido al menos inicialmente eso del cobro en yuanes a los petroleros y graneleros que transiten por Ormuz (y desde Irán se dice que lo que hace es ofrecer "un tránsito gratuito" durante los 60 días de conversaciones tras la firma, pero que luego "se diseñarán y recaudarán las tasas necesarias para los servicios de navegación y seguros en el Estrecho de Ormuz"), o el papel de EEUU y sus vasallos del Golfo en la reconstrucción de Irán por valor de 300.000 millones de dólares, pero lo que es innegable es que los iraníes han ganado.

Irán ha ganado porque hay dos logros tangibles en el memorando acordado: eliminar de la agenda de negociación dos demandas estratégicas no solo de EEUU y del IVRS, sino de sus vasallos europeos: limitar las capacidades de misiles y cortar el apoyo al Eje de la Resistencia. Solo tenéis que recurrir al estercolero mediático occidental para ver qué es lo que ha venido diciendo desde el inicio de la agresión, y antes. Tras la sorpresiva y decisiva respuesta inicial de Irán, se añadió también el tema de los drones. Todo eso ha desaparecido e Irán insiste en que "nada de esto está previsto que se aborde en las próximas etapas de las negociaciones".

Irán ha ganado porque las futuras negociaciones se centrarán exclusivamente en cuestiones nucleares, el levantamiento de sanciones y cuestiones económicas.

Hasta aquí el análisis del acuerdo. Ahora bien, la lucha interna dentro de Irán va a ser, está siendo ya, apasionante. El acuerdo ha llegado precedido de una movilización impresionante en las calles exigiendo que no se firmase nada y que continuase el enfrentamiento con EEUU y el IVRS. Tras 116 días de apoyo incondicional al gobierno y a los soldados, especialmente a la Guardia Revolucionaria, y después de que cada dirigente, moderado o no, prooccidental o no, agradeciera efusivamente -incluso entre lágrimas- a la sociedad este apoyo, es lo más lógico que la calle manifieste su opinión. Y no es favorable al acuerdo. 

¿Qué ha llevado a los miembros del gobierno a firmarlo? En primer lugar, su propia posición puesto que no hay que olvidar que es pro-occidental. En segundo lugar, ha sido presentado este texto final, así como otros anteriores, a Rusia y a China, que han venido presionando para que se firmase. Esto lo han reconocido los propios iraníes. En tercer lugar, y así ha sido reconocido por Pakistán, la implicación de varios países de la zona, sobre todo Qatar y Arabia Saudita, incluso Turquía, en el mismo lo que supone un acercamiento sin precedentes a Irán. Estos países han elegido proteger con uñas y dientes sus industrias petrolera y gasística, muy golpeadas por Irán, y si no abandonando a EEUU sí haciendo gala de una ambigüedad que beneficia a Irán y perjudica a EEUU.

El presidente Pezeshkian, el ministro de Exteriores y el presidente del Parlamento llevaban dos días intentando apaciguar a la calle. Ahora lo vuelven a hacer y Pezeshkian acaba de comparecer públicamente en la televisión para decir lo siguiente: "Si todas las disposiciones del memorando de entendimiento se implementan correctamente, será considerado un documento honorable para el país". Aquí está el meollo de la cuestión, si todas y si se implementan correctamente. Estas son las incógnitas, y no lo que haga o deje de hacer el IVRS.

Esta es la gran cuestión del día, pero hay más aunque no de tanta importancia. O sí. Puede que mayor aún. 

En enero os hablé del Proyecto MBridge que impulsa China junto a Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Tailandia por el que los bancos centrales de estos países realizan transacciones financieras en monedas digitales respaldadas por sus bancos centrales y reduciendo significativamente el tiempo así como las comisiones, con lo que se producen dos cosas: se eliminan los riesgos y se incentiva la desdolarización. Hasta ahora era una cuestión solo de estos cuatro países, pese a que Rusia y Brasil también utilizaban el PMB de forma limitada. 

Pero eso era hasta ahora. El viernes China anunció que el PMB va a iniciar su "lanzamiento comercial" desde Hong Kong. Eso significa que se abre a la presencia de otros países, y no dudéis que serán muchos, muchos más que los BRICS, quienes acudan presurosos. Y no será para comerciar en dólares o en euros precisamente.

Junto a esto, un chascarrillo. Putin llamó por teléfono a Trump para felicitarle por su 80 cumpleaños, le alabó, le doró la píldora. El comunicado oficial está aquí, y hay párrafos sonrojantes como "Permítanme reiterar que la conversación fue informal y, diría yo, con un toque de humor. Incluso les revelaré un secreto: a Donald Trump no le agrada mucho el número 80, porque está rebosante de energía y vitalidad". No os lo perdáis, aunque también se habló de otras cosas.

Sin embargo, hoy es el 70 cumpleaños de Xi Jinping y Putin le ha felicitado con un telegrama. Mucho más correcto pese a no haber sido en persona: "Bajo su liderazgo, la República Popular China ha logrado impresionantes avances en el desarrollo económico, social, científico y tecnológico, fortaleciendo constantemente su posición en el escenario mundial. Y usted goza, con toda razón, de un gran prestigio tanto entre sus compatriotas como en el extranjero".

En cualquier caso, alguien le debería haber dicho a Putin que en China, y en el caso de los funcionarios, no se menciona el día del nacimiento, sino solo el mes. Los chinos creen en el cálculo de un horóscopo personal (八字) y consideran que sus cumpleaños son un asunto privado para ellos y sus familias. No obstante, algunos chinos sí celebran el cumpleaños según el calendario lunar. Así que si alguien quiere felicitar a Xi, que espere al 22 porque el quinto día del quinto mes lunar este año es ese día.

Como digo, no es más que un chascarrillo pero os ayudará a entender un poco más a China. 

El Lince

jueves, 11 de junio de 2026

El modelo del futuro, pero ¿cuál?

Por terminar con el jugoso Foro Económico Internacional de San Petersburgo celebrado la semana pasada, donde se expusieron dos visiones antagónicas sobre cómo terminar el conflicto en el país 404, antes conocido como Ucrania, hubo también un acalorado debate entre el modelo de futuro a seguir en la Rusia actual: o el occidental, que es el que defienden los euroatlánticos -al igual que una salida rápida del país 404-, o el chino.

Uno de los defensores del modelo chino fue el secretario general del Partido Comunista de la Federación Rusa, Zyuganov. Incluso hay quien dice que el propio Putin lo defendió, sin mencionarlo, al menos en tres cuestiones: inteligencia artificial, plataformas digitales y sistemas autónomos tecnológicos. Mucho decir, pero para dar oxígeno a los putinistas, digamos que es así. 

Muchas de las intervenciones abordaron el panorama de transformación global que vivimos, donde el poder se desplaza de Occidente al Este y donde la importancia de los centros económicos y políticos que todavía son controlados por Occidente está disminuyendo de forma acelerada. Este es uno de los logros del Foro de San Petersburgo.

El debate está donde siempre: o el viejo mundo, representado por EEUU, o el nuevo, representado por China. Muchos oradores, Putin entre ellos, remarcaron que los próximos años van a seguir marcados por una feroz lucha por la soberanía y que solo quienes luchen podrán sobrevivir. Aquí se elogió a China (con una amplia representación, y de alto nivel, en este foro) por muchas cosas, pero en especial por su capacidad para mantener su independencia en la digitalización, gracias al control que ejerce sobre sus propias plataformas, software y hardware, que fabrica internamente. Este es un tema que preocupa a mucha gente en muchas partes del mundo, la dependencia en estos ámbitos de Occidente.

Putin no podía mantenerse al margen de este debate en su discurso. Y lo hizo a medias, porque todas las plataformas tecnológicas rusas siguen los parámetros estadounidenses, no chinos. Ese es el error, la absoluta dependencia mental de los euroatlánticos hacia todo lo que proviene de Occidente, de EEUU en particular. Por eso tanto empeño e interés que han venido mostrando desde 2014 porque hubiese presencia de EEUU en el foro, y este año lo han logrado.

Este es un campo en el que se internó Zyuganov: "el desarrollo económico de China bien podría ser una preocupación importante para el presidente, incluso cuando habla de un uso más eficiente de los recursos y las inversiones, la inadmisibilidad de operaciones lentas, costosas e irrazonables, y la necesidad de facilitar la vida a los empresarios y a los ciudadanos en general. Sin embargo, es improbable que las directivas que abogan por una mayor automatización y un aumento de la productividad tengan eco en la burocracia rusa, a menudo aún supeditada a sus propios intereses, incluso en tiempos de guerra". 

Y añadió algo más: "muchos estamos convencidos de que la guerra traerá consigo una renovación de la élite y que el rígido ejército de los 'chinyovniks' (burócratas) será reemplazado por estructuras orientadas a la eficiencia, impulsadas por una visión del mundo". 

¿Qué visión? Aquí está el meollo de la cuestión que se viene dilucidando desde octubre, cuando la división entre los euroatlánticos y los euroasiáticos traspasó los muros del Kremlin. Porque si bien es elogiosa la lucha que se está llevando adelante en Rusia contra la corrupción, los euroatlánticos abogan por la "paciencia al abordar las zonas grises de la economía" porque, argumentan, "una campaña anticorrupción excesiva corre el riesgo de sofocar las iniciativas existentes". Para mí es un misterio descifrar cuáles son esas iniciativas.

Os recuerdo que Zyuganov tiene un alto nivel de popularidad, lo que está haciendo que la campaña contra el Partido Comunista sea muy potente -incluso encarcelando a sus miembros-, y por eso estuvo presente en el foro. Y no perdió la ocasión para arremeter contra el ministro de Finanzas, uno de la flor y nata de los euroatlánticos, porque no prioriza la financiación a docentes, médicos, vivienda y servicios públicos. 

Lo importante de la presencia de Zyuganov en este foro es no solo lo que dijo, por ejemplo que "la vida obligaría inevitablemente a la dirigencia a estudiar las experiencias soviética y china y a dar un giro decisivo hacia la izquierda", sino que mantuvo reuniones tanto en el foro como fuera de él con "miembros del Distrito Militar Central, gobernadores, científicos destacados y líderes empresariales".

De estas reuniones lo relevante es lo de "miembros del Distrito Militar Central", una de las cinco divisiones administrativas del ejército ruso pero con una importante presencia en el país 404, en concreto donde se están desarrollando fuertes combates: la zona de Pokrovsk, en Donetsk. Porque aquí hay que hablar de lo de siempre: la popularidad del ejército supera a la de Putin desde hace casi un año. Pinchad en el gráfico para hacerlo más visible.


El apoyo al ejército es del 76% (43% mucho, 33% bastante), a Putin el 71%. La sociedad lo sabe, y los euroatlánticos, también. Incluido Putin. 
 
Por eso hay que hacer otra mención al comentario de Zyuganov sobre que "la guerra traerá una renovación de la élite". Ya os dije que todo gira en torno al 20 de septiembre, cuando se celebren las elecciones en Rusia. El objetivo de los euroatlánticos es que el PC deje de ser la segunda fuerza política para así afianzar su poder y su estrategia pro-occidental, pero según están las cosas eso tampoco serviría de mucho ni para el control de la situación externa ni interna. Sobre todo porque la popularidad y credibilidad de Putin empieza a resentirse. No cumplió lo que dijo en las elecciones presidenciales de 2024, de hacer ajustes en un gobierno trufado de neoliberales, por lo que se verá obligado de hacer algún gesto ahora. Por ejemplo, con la elección de un/a gobernador/a del Banco Central. Por ejemplo, con la destitución de alguno de sus más cercanos asesores. Por ejemplo, con el ascenso de algún militar.
 
En cualquier caso todo eso, si es que se da, no será hasta después de las elecciones. Entonces se verá si esa famosa frase de Putin de "la guerra está llegando a su fin" se concreta en conversaciones o en mano dura.  
 
El Lince