Intimidad estratégica sin confianza
Hay gente que lee esta página que no tiene remedio: si se habla de ejemplos de niños, contesta con submarinos; si se habla de la admirable resistencia de Cuba, responde con lo buena buenísima que es Rusia. Así que para aclarar algo las cosas para algunos, aquí van un par de cuestiones. La primera es buscar una explicación, a ser posible con algo de lógica, de esta cosa publicada por el principal negociador ruso, nombrado directamente por Putin, con EEUU para el país 404, antes conocido como Ucrania, cuando el supuesto atentado contra Trump del otro día.
"La promoción izquierdista de la violencia política es malvada". Así habla este tipo, uno de los principales exponentes del sector euroatlántico existentes en el Kremlin. Ni siquiera se molesta en recoger lo que publicó la prensa rusa, lo hace con una occidental. ¿Extraño? Para nada. Este tipo, al igual que todos los euroatlánticos, no han expresado ni una sola crítica a EEUU, a Trump en concreto y para ser más preciso, por la agresión a Irán. Sencillamente han pasado por ella como la luz por el cristal, sin tocarla ni mancharla. Siguen anclados en el "espíritu de Anchorage", en los supuestos acuerdos alcanzados entre Putin y Trump en agosto del año pasado y que aún no se han cumplido. Eso sí, las críticas al zombi conocido como Unión Europea, son recurrentes, como si fuese el único elemento que distorsiona o dificulta el "espíritu de Anchorage".De nuevo el tipo este euroatlántico y uno de los diseñadores de la política actual exterior de Rusia.
Os podría poner decenas de cosas de estas de un tipo, el principal negociador sobre al país 404 y la futura inversión de EEUU en Rusia si se cumple el "espíritu de Anchorage", que no ha escrito ni una sola cosa contra EEUU ni contra Trump en estos más de dos meses de agresión contra Irán.Pero las cosas de este sector euroatlántico empiezan a cansar, y mucho, no solo a la gente común y corriente sino al otro sector, el euroasiático, del que, por ahora, su cabeza más visible es el ministro de Exteriores, Lavrov. Como en todas partes, también hay encuestas en Rusia y esta es la del CIS de allá, el instituto demoscópico oficial hablando sobre el nivel de confianza en los políticos.
No son solo las cuestiones internas las que están haciendo que la popularidad de Putin esté a la baja, aunque supere con mucho a cualquier otro, sino la cuestión del país 404 y la cuestión de la política exterior. Mishustin es el primer ministro, Medvedev fue presidente cuando la invasión a Libia pero hoy juega el papel de malo dentro del Consejo de Seguridad y Zyuganov es el secretario general del Partido Comunista. No os entusiasméis con el apoyo a Zyuganov y al PC. El Kremlin, ese que acusa a los "izquierdistas" de todo, está realizando una campaña de descrédito hacia el PC brutal, con detenciones incluidas. Mucha estatua de Lenin, alguna de Stalin, pero lo que representaron no se puede ni mencionar. Hay gente que está en la cárcel por ello. Por ejemplo, en el Distrito de los Uralesse ha detenido a toda una célula del PC del "Círculo Marxista de Ufá" alegando que planeaban una "toma violenta del poder y el establecimiento de un régimen comunista en Rusia y Baskortostán". Como prueba de sus "intenciones terroristas", el tribunal citó el hecho de que los marxistas de Ufá estudiaban la "Declaración de los Derechos del Pueblo Trabajador y Explotado", texto escrito por Lenin que sirvió de base para la primera Constitución Soviética de 1918. Esto es solo para que os situéis de cómo están las cosas dentro de Rusia y de lo que representa este sector, muy peligroso tanto a nivel interno como externo. Y para este 9 de mayo volveremos a ver el Mausoleo de Lenin tapado con cartón, como desde hace mucho tiempo.
A lo que vamos. En la visita del ministro de Exteriores iraní a Moscú (27 de abril), Putin dijo lo siguiente: "Vemos con qué valentía y heroísmo el pueblo iraní lucha por su independencia y soberanía… Por nuestra parte, haremos todo lo que convenga a sus intereses". A primera vista esto es una declaración inequívoca del apoyo de Rusia a Irán, pero entonces a qué viene lo que de inmediato añadió el portavoz de Putin y asesor de política exterior al decir: "Analizaremos lo que ha dicho y, a la luz de la conversación de hoy, las señales que hemos recibido tanto de los estadounidenses como de los israelíes. Y luego veremos qué hacer". ¿Cómo que a la luz de las señales que se han recibido de EEUU y del IV Reich sionista, antes conocido como Israel? Rusia está jugando a tres bandas claramente, y os recuerdo lo que dijo Putin hace un año con respecto a la relación Rusia-IVRS.
En otras palabras, Rusia sopesará a Irán como defensor frente a EEUU-IVRS como atacantes, medirá sus respectivas fortalezas y luego elegirá de qué lado ponerse en la lucha. Así hay que interpretar la visita del ministro iraní, que no es la primera porque también se produjo hace un año tras la anterior agresión. Y así hay que interpretar que al día siguiente de esta visita, Putin y Trump hablasen por teléfono. La versión rusa de esa conversación está aquí.
A lo que asistimos en estos momentos es a una "intimidad estratégica sin confianza" entre Rusia e Irán. Es una asociación pragmática dentro de un marco mucho más amplio que la relación bilateral, el euroasiático, para resistir la coerción occidental y evitar el aislamiento estratégico. Eso no es malo ni mucho menos: cada uno sabe dónde está el otro y hasta dónde va a llegar. Esto es importante porque no hay que interpretarlo como una señal de aislamiento o de dependencia, sino que Irán está diversificando su alcance estratégico y Rusia sí es un nodo fundamental, junto a China, de ello. Especialmente si se fortalecen los BRICS+.
Irán sabe que Rusia apoyó, al igual que China, las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el programa nuclear, incluyendo las sanciones, y que en función de ello bloqueó la entrega de los misiles de defensa aérea S-300 ya en 2010. También es verdad que tuvo un papel importante en el acuerdo nuclear de 2018 y que mantuvo su compromiso con la construcción del reactor nuclear de Bushehr. Por lo tanto, la relación entre Rusia e Irán es de cal y arena y esto explica el por qué no hay una alineación digamos "ideológica". Es un compromiso pragmático forjado por la necesidad, en el que los dos países confían uno en otro en ámbitos específicos y se mantienen muy cautelosos, sobre todo Irán, ante una excesiva dependencia. La cooperación es real, pero la confianza es condicional.
Porque hay espinas clavadas que aún no se han sacado. Una de ellas es Siria. Según la versión iraní, Rusia dejó en la estacada a Al-Assad; según la versión rusa, no merecía la pena luchar cuando la otra parte no quería hacerlo. Sea como fuese, es algo que aún anda coleando.
Por lo tanto, lo que hay por parte de Rusia es no salvar a Irán militarmente, sino garantizar que no pueda ser aislado, debilitado ni derrotado estratégicamente. Esto, en sí, ya es mucho. Olvidaos de la ayuda militar. No es tan importante como la diplomática y la que funcione por otros canales. Por eso es importante el veto ruso-chino en el Consejo de Seguridad de la ONU, porque no aísla a Irán y obliga a retratarse al resto de países. Y porque ambos países, junto con China, han ampliado sus mecanismos para sortear las sanciones, incluyendo intercambios de divisas, cooperación energética (como Bushehr) y sistemas de pago alternativos. Insisto en la importancia de los BRICS+. Su fortalecimiento, en estos momentos, es vital para todo lo que está pasando y para el nuevo mundo que está en marcha y al que quiere ahogar un Occidente moribundo que ve cómo su hegemonía de desvanece.
Suponed por un momento que estoy en lo cierto cuando digo que asistimos a una arquitectura nueva, más amplia, donde los roles se cumplen a la perfección. Rusia, por ejemplo, aporta profundidad estratégica, tecnología militar y protección diplomática. Irán contribuye con capacidades asimétricas y redes regionales. China ofrece escala económica y alternativas financieras. Plataformas como BRICS+ y la OCS brindan coordinación y legitimidad, pero no solidaridad. No obligan a sus miembros a alinear posiciones, a prestarse ayuda mutua en situaciones de crisis ni a subordinar las prioridades nacionales a la disciplina del bloque. Un buen ejemplo de lo que digo es que los Emiratos Árabes Unidos han abandonado la OPEP, pero no los BRICS+.
Hay que ser optimistas. Todo esto es la respuesta lógica a la prepotencia neocolonial occidental, a las sanciones, a las agresiones militares, al aislamiento del diferente. Occidente no lo ha logrado, pero sí ha hecho que los estados agredidos se adapten y se coordinen en bloques que no son rígidos, que conservan sus autonomías como países al tiempo que se benefician del agrupamiento anti-presión occidental. El mérito de Rusia es que fue quien empezó todo esto por necesidad, no por convicción como lo demuestra la resistencia suicida de los euroatlánticos. El demérito es que es incapaz de terminar de romper el cordón umbilical con el que su élite euroatlántica, que es quien controla el Kremlin, quiere aún vincularse con Occidente.
Aquí hay que hablar algo del otro actor en la sombra: China. En las conversaciones en Pakistán de los días 10 y 11 de abril entre Irán y EEUU hubo un elemento no presente pero determinante. Reproduzco: "En esta sala no hay Israel. Ni Arabia Saudí. Ni Emiratos Árabes Unidos. Ni UE. Ni Naciones Unidas. Ni OIEA. Pero hay dos figuras ausentes que determinaron cada detalle de esta reunión. La primera es Asim Munir, Jefe del Estado Mayor del Ejército de Pakistán. Durante las últimas seis semanas ha sido el único canal de comunicación extraoficial que ha funcionado de forma fiable entre Islamabad y Teherán, y entre Islamabad y Pekín. La ubicación, la agenda y la distribución de los asientos de esta reunión pasaron por sus manos. No está en la sala de conferencias. Pero no hay nada que ocurra en esa sala de conferencias que él no supiera de antemano. La segunda es el embajador chino en Pakistán. Simplemente tiene que estar disponible cuando Asim Munir necesita hacer una llamada telefónica. Su presencia no es la de un participante en la negociación. Es la de ser 'la razón por la que esta reunión se celebra en Islamabad en lugar de en Ginebra'”. Hace unos días, Bahréin presentó una resolución ante el Consejo de Seguridad de la ONU para reabrir el estrecho de Ormuz. Once votos a favor. China y Rusia, un veto. A partir de ese momento, ningún acuerdo internacional sobre Ormuz que no cuente con el consentimiento de China podrá salir del Consejo de Seguridad. Vance está en Islamabad porque no tiene otro lugar adonde ir. Reúna estos cinco hechos: Ghalibaf representa a la Guardia Revolucionaria Islámica, no al Ministerio de Asuntos Exteriores iraní. Vance se encuentra en un país donde Estados Unidos no tiene embajador. Israel, Arabia Saudita y la UE están ausentes de la sala. Asim Munir es el coordinador invisible. El embajador chino es el veto invisible".
Quedaos con lo que queráis pero, como en el teatro, tan importante es la escena como lo que hay entre las bambalinas. Y a lo mejor os ayuda a entender el por qué China está respondiendo a EEUU como lo está haciendo, lo penúltimo con la prohibición a las refinerías de que hagan caso de las estupideces y amenazas de Trump. Lo hizo el día 2: "Las sanciones estadounidenses que incluyen a las cinco empresas petroquímicas chinas en la lista de Nacionales Especialmente Designados, junto con la congelación de activos y la prohibición de transacciones, no serán reconocidas, aplicadas ni acatadas en China".
China lo ha hecho teniendo en cuenta cuatro factores principales: 1) si la medida a la que responde viola el derecho internacional o las normas básicas de las relaciones internacionales; 2) el impacto potencial en la soberanía, la seguridad y los intereses de desarrollo de China; 3) el impacto potencial en los derechos e intereses legítimos de los ciudadanos chinos, las personas jurídicas y otras organizaciones, y 4) otros factores relevantes.
Pero es que, además de las refinerías, EEUU apuntaba al Banco de Kunlun. Este banco es, tras la expulsión de Rusia y de Irán del sistema occidental de transacciones financieras internacionales SWIFT, el que utilizan estos dos países para comerciar con China y romper las sanciones a través del CIPS chino.
Así que os recuerdo que en relaciones internacionales no hay casualidades. Y que lo que ocurre nunca hay que verlo como una historia aislada. Y que hay que tener siempre un mapa a mano.
El Lince



