jueves, 2 de julio de 2026

Cuando la ciudad duerme, la mafia despierta (y II)

Así que aquí estamos, en que Cuba desprecia el método ruso de la "perestroika" (otra vez, ya lo hizo en 1991 cuando el "período especial") y apuesta claramente por el método chino. Y lo hace porque el método chino ha demostrado su vigencia para la supervivencia y desarrollo de un país que mantiene, mal que les pese a muchos, especialmente a los defensores de las centenarias tortugas de las Galápagos, una importante infraestructura socialista. Esta es la lección que Cuba ha terminado aprendiendo, tarde, pero lo está haciendo.

No hay que olvidar que Gorbachov privatizó sectores estratégicos clave de la URSS y desmanteló sus agencias de planificación de la noche a la mañana mientras que China procedió con cautela y pragmatismo haciendo lo contrario que se hizo en los últimos años de la URSS. Por ejemplo, suavizando las restricciones al capital privado, manteniendo sectores estratégicos bajo control público; preservó y mejoró gradualmente su sistema de planificación; el sector público se fortaleció en lugar de disolverse; y, lo más importante, el poder político del Partido Comunista nunca fue cuestionado. Sobre Deng Xiaoping se ha escrito mucho, pero hay algo en lo que la clavó cuando defendió los "Cuatro Principios Cardenales": el liderazgo del PC es innegociable, la vía socialista de China es innegociable; teniendo esto en cuenta, se permite operar a los mercados, ampliando los proyectos exitosos y abandonando lo que suponga un fracaso. Y no olvidéis tampoco que Deng se apoyó en Zhou Enlai, quien pese a morir dos años antes de que Deng lanzase su propuesta, ya había comenzado a diseñar la misma senda: "los mecanismos de mercado pueden utilizarse como instrumentos para desarrollar las fuerzas productivas, siempre que permanezcan subordinados al poder político de la clase trabajadora y a la construcción socialista".

Vuelvo a decir que esto se basa en la NPE de Lenin, y el propio Lenin lo dijo con claridad: "no debemos temer el crecimiento de la pequeña burguesía y el pequeño capital; lo que debemos temer es la hambruna prolongada, la miseria y la escasez de alimentos". Indudablemente Deng llevó la NPE leninista al límite, pero los resultados de China son innegables a nivel interno y externo: quiérase o no, China sigue siendo un país socialista liderado por el Partido Comunista, ha sacado a cientos de millones de personas de la pobreza y ahora se erige como el defensor más ferviente de la causa multipolar y antiimperialista global. Mucho más que Rusia, por supuesto.

¿Y los "progres" qué? Ya digo que no dan ni medio céntimo por Cuba, a la que dan por perdida. Curioso que lo hagan cuando son incapaces de ir más allá de su manzana, si es que llegan, en la sociedad en la que viven. Véase el caso español, sin ir más lejos, y quienes estén allende los mares que hagan lo mismo con sus países respectivos. Y luego que juzguen, si es que pueden, a una isla que lo ha dado todo por su población y por la emancipación de los pueblos. Como recordatorio, Sudáfrica seguiría con el apartheid y Namibia no sería hoy independiente, y Angola no sería el país que es hoy, sin la victoria de Cuito Canavale. Por eso lo primero que hizo Nelson Mandela cuando fue excarcelado fue visitar a Cuba y a Fidel Castro

La apuesta de Cuba hoy es la misma que tuvo éxito en China: mantener a un sector privado emergente en una posición subordinada y dependiente, en lugar de permitirle convertirse en un rival en ascenso. Mientras persista esta situación, Cuba seguirá el camino de las reformas y la apertura chinas, no el de la "perestroika" soviética.

Mientras que Rusia hace hoy lo mismo que hizo Yeltsin en 1991, o sea, nada o muy poco (como el acuerdo farmacéutico recientemente firmado), es China quien está dando la cara y donde el bloqueo es más letal: la cuestión energética. He dicho, y repito, que Rusia, mientras estén los euroatlánticos en el control del Kremlin, nunca se va a enfrentar a EEUU y que el petrolero que llegó fue con acuerdo con EEUU, lo que permitió salvar la cara tanto a Trump como a Putin

Pero lo de China es otra historia. Gracias al apoyo chino, Cuba ha triplicado su producción de energía solar y ahora ya supone el 20% del total de generación de electricidad, además de financiar un programa de 92 plantas solares que se espera cubran casi la mitad de las necesidades de electricidad diurna de Cuba para 2028, y su  cooperación en el sector energético abarca equipos para la red eléctrica, almacenamiento de baterías y asistencia técnica. Como dicen en Cuba, "cada kilovatio que Cuba produce a partir del sol es un kilovatio que el bloqueo energético no puede alcanzar". Eso por no hablar de las toneladas de arroz enviadas a la isla (60.000 toneladas enviadas desde que comenzó el acoso de EEUU este año, las últimas 15.000 toneladas llegaron el 30 de junio a Santiago de Cuba). Ya lo ha dicho el Secretario del Tesoro de EEUU respecto a cómo China es el único país del mundo que no se doblega ante EEUU al decir, refiriéndose a Irán, que "solo China se atreve a comprar petróleo iraní; los demás temen nuestras sanciones". Eso vale para todos también respecto a cómo se comportan con Cuba y el petróleo: Rusia, México, Brasil,... 

Además, el 4 de junio tuvo lugar un seminario teórico conjunto chino-cubano (con la sorprendente participación también del embajador ruso) sobre "modernización socialista mediante la planificación del desarrollo científico". 

Para un país asediado que atraviesa una delicada y arriesgada transición económica, la existencia de China como aliado, una China que proporciona alimentos, tecnología, inversión y apoyo diplomático, no es un factor insignificante. 

Pero siempre habrá quien diga que es una victoria para Trump y Rubio. Sin embargo, no tiene nada que ver con la claudicación de Venezuela. Porque Cuba sigue haciendo internacionalismo donde puede y se la llama, como con el tema de los médicos. Y nunca olvidéis que Cuba internacionalista manda más médicos al mundo que la OMS, UNICEF y Médicos sin Fronteras juntos. Eso es internacionalismo y lo demás, tonterías. Y porque lo que busca EEUU no es otra cosa que un retorno al país pre-revolucionario, un paraíso para el capital extranjero y una colonia de facto.

¿Hay riesgos? Sí. Pero conociendo a los cubanos, la postura que acaban de adoptar se basa en una idea con la que China lleva experimentando casi 50 años: un Estado socialista que conserva el poder político, la propiedad pública de infraestructuras estratégicas y el control sobre la planificación y la redistribución puede utilizar los mercados y el capital extranjeros para desarrollarse sin volverse dependiente de ellos. Dependerá de la capacidad del PCC para superar la inercia burocrática.

Por lo tanto, el rechazo de Cuba al socialismo no es real y está siento malinterpretado por los de siempre. La economía de la isla es ahora una construcción única y completamente artificial, como un traje de supervivencia. 

EEUU sigue buscando el derrocamiento del gobierno, pero el PCC es fuerte y no hay nada, ni visos, de qué lo reemplazaría. Ni siquiera hay una Machado con Nobel para las fotos. Y Cuba puede que haya hecho una oferta que ha paralizado a EEUU: consultas sobre la compensación por las propiedades estadounidenses nacionalizadas durante los primeros años del gobierno revolucionario aunque contabilizando antes las pérdidas que Cuba sufrió y sufre a causa del embargo ilegal estadounidense. Por eso la supuesta "justicia" de EEUU acaba de fallar diciendo que una cosa está bien, la primera, pero otra no, la segunda.

Antes de Fidel Castro, las propiedades de los ciudadanos estadounidenses en la isla consistían en hoteles, burdeles, casinos y plantaciones de caña de azúcar, donde —y cabe recalcar esto— se explotaba a la población. No existían otros activos económicos significativos, y los verdaderos dueños solían ser mafiosos. Por ejemplo, el casino más grande pertenecía a Meyer Lansky, fundador del Sindicato Nacional del Crimen, apodado "el contable de la mafia", y la nacionalización cubana prácticamente lo arruinó. El segundo actor más importante era la familia Trafficante, con sede en Florida, que posteriormente asesoró a la CIA en el asesinato de Fidel Castro.   

Una de las razones por las que EEUU reaccionó con tanta calma ante la revolución y el derrocamiento de Batista fue precisamente esta: Cuba se estaba convirtiendo en un paraíso para los mafiosos. Sin duda, tienen herederos, pero pagarles una indemnización pondría al gobierno estadounidense en una situación incómoda. Pero como las cosas no han salido bien en Irán, EEUU aún tiene a Cuba en el punto de mira, así que si la propuesta cubana es aceptada, y a Trump lo que le fascina es el dinero, veremos cómo se compensa a los herederos de la mafia estadounidense. Esto recordará una vez más a todos cómo es EEUU y su política exterior: cuando la ciudad duerme, la mafia despierta.

El Lince