Dos reuniones, una certeza
Han coincidido en el tiempo una reunión de ministros de Finanzas, Economía y gobernadores de los bancos centrales de los países del G-20 y la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái.
En la primera no hubo una declaración conjunta porque China se opuso a la redacción de la misma dado que se pretendía incluir cosas como "los desequilibrios comerciales", las "políticas no de mercado", los "minerales críticos" y la "deuda soberana", todas ellas claramente dirigidas a China. Si lo hubiese firmado habría sido como tirar piedras a su propio tejado. De hecho, incluso antes de que comenzara, el Secretario del Tesoro de EEUU ya había estado creando deliberadamente un clima de oposición entre China y los demás miembros del G20, presionando a estos últimos para que adoptaran una postura supuestamente unificada afirmando que "hay que abordar el superávit comercial de China de 1'2 billones de dólares, por lo que el resto del mundo tendrá que revisar sus términos comerciales con China". Es decir, volvía a hacer lo mismo que con Irán aunque sin verbalizarlo: "O con nosotros o con los chinos".
Pero, además, está la pretensión de EEUU de que los países del G-20 aprobasen "garantizar la navegación libre, segura y predecible en el Estrecho de Ormuz por su impacto en el comercio energético". China ha mostrado su disposición a no brindar a EEUU -país agresor- una cobertura multilateral en esta cuestión vital.
La reunión del G20 estuvo plagada de desencuentros, desde la no invitación a Sudáfrica, país miembro, a la vuelta de Rusia al mismo aunque el ministro ruso no posó para la foto final por las presiones de Europa, a las que cedió EEUU, los ataques y las acusaciones contra China... Es decir, ya había comenzado con mal pie y terminó peor.
En la segunda sí que hubo declaración final y ocurrió justo lo contrario. Se esperaba que India diese plantón porque de la OCS es miembro de pleno derecho Irán y por esa razón el tema de la agresión a este país por parte de EEUU y el IV Reich sionista, antes conocido como Israel, ocupó un lugar preferente y son conocidos los lazos de India y el IVRS. Pero no ocurrió nada de eso e India firmó el documento final de la OCS en el que se condenan los ataques contra Irán calificándolos como violaciones del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas "que crean graves riesgos para la paz y la seguridad internacionales". Pero no acaba aquí la cosa, sino que la OCS también habla de Gaza, utilizando casi los mismos términos, y añadiendo que "una solución integral y justa a la cuestión palestina es el único camino hacia la estabilidad en la región".
Además, la declaración vuelve a arremeter contra las sanciones occidentales, calificadas como "medidas coercitivas unilaterales incompatibles con las normas de la ONU y la OMC y perjudiciales para la economía mundial"; un lenguaje que abarca simultáneamente las sanciones estadounidenses contra Irán, las sanciones occidentales contra Rusia y la presión arancelaria sobre la India. Respecto a la cuestión nuclear, respaldaron directamente la posición de Irán, afirmando el “derecho inalienable” de cada miembro a la energía nuclear con fines pacíficos y declarando que las medidas que restringen ese derecho son contrarias al derecho internacional.
La imagen que dejan las dos reuniones es muy esclarecedora: el caos en la primera y la unanimidad en la segunda. La conclusión que se saca es, también, clara: el mundo multipolar se consolida y crece. Y lo hace porque de la OCS forman parte Bielorrusia, China, India, Irán, Kazajistán, Kirguizistán, Pakistán, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán. Todos los jefes de Estado miembros estuvieron presentes, como asimismo el presidente molgol Khurelsukh (país observador), Erdogán (socio de diálogo, pero que ha dicho que Turquía pedirá su membresía), Aliyev (Azerbaiyán es socio de diálogo) y representantes de alto nivel de Armenia, Egipto, Laos, Vietnam y Togo. La presencia de estos tres últimos países es importante porque es la primera vez que acuden a una cumbre de la OCS.
Mientras que la reunión de ministros de Finanzas del G-20 fue vacía, lo que indica cuál será el resultado de la cumbre oficial de jefes de Estado, la de la OCS terminó con la firma de 28 documentos que abarcan áreas como la seguridad, la cooperación económica y entre pueblos y el desarrollo organizacional. También se establecerá un centro de cooperación internacional sobre aplicaciones de inteligencia artificial para los países miembros de la OCS, con sede en China.
Una de las propuestas centrales presentadas por Irán en la cumbre de la OCS fue la creación de un Banco de Desarrollo de Shanghái, cuya estructura de capital se basaría en las monedas nacionales de los estados miembros y estaría respaldada por sistemas independientes para el comercio y las liquidaciones financieras. Es algo que a partir de ahora está en estudio y que, si se aprueba, irá mucho más allá del Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS, que dentro de diez días también celebrará su cumbre anual. Porque la declaración final dice lo siguiente: "Los países miembros apoyan la aceleración del proceso de conexión de un banco autorizado designado por la República Islámica de Irán al trabajo del consorcio". ¿Sanciones occidentales, las de EEUU con eso de "Operación Marginado Económico"? Pensadlo mejor cuando os rebocéis en la mierda del estercolero mediático occidental.
Aquí entra en juego Pakistán, que será la sede de la cumbre de la OCS del año que viene y que está jugando un papel importante en la crisis surgida tras la agresión estadouunidense-sionista contra Irán. Porque "el mecanismo de cooperación económica de la OCS se encuentra actualmente en una fase de desarrollo acelerado, con avances significativos en áreas como el comercio, la inversión, las finanzas, el transporte y la tecnología". Depende por lo tanto de Pakistán ahora mismo que esto siga siendo así.
Hay que anotar que el presidente iraní estuvo presente en esta cumbre. No es una coincidencia, por lo tanto, que EEUU decidiese romper, otra vez, su palabra cuando dijo (como hizo Rubio) que se habían abandonado los ataques contra el país persa. Por lo tanto la pregunta que cualquiera tiene que hacerse es cuál es el papel de la OCS en ello. Las mentes perversas occidentales -un decir lo de mentes cuando lo que prima es el encefalograma plano- siguen insistiendo, al igual que con los BRICS, que este tipo de estructuras no son nada porque hay "diferencias de intereses" y, lo más importante para ellos, que no hay "alianza militar" entre sus miembros. Al contrario que todas las estructuras occidentales, "la OCS opera sobre la base de los principios de apertura, no injerencia, igualdad y respeto mutuo".
Ni la OCS ni los BRICS tienen voluntad alguna de participar en todos los asuntos de conflictos e inestabilidad que hay en el mundo, pero sí son percibidos cada vez más como instrumentos eficaces para salvaguardar los intereses de los estados miembros y defender la justicia internacional. Por eso es importante el apoyo que ha recibido Irán. Porque cuando la OCS habla de "la necesidad de salvaguardar la soberanía, la seguridad y la integridad territorial de Irán" se está metiendo el dedo en el ojo de Occidente. Y si se tiene en cuenta las reuniones que ha tenido el presidente iraní con casi todos los presidentes asistentes se puede decir sin meter la pata que se han abierto muchas posibilidades de una mayor interacción de Irán con todos los países de la OCS en materia de energía, transporte, comercio, finanzas y cooperación tecnológica. Por lo tanto el bloqueo y las sanciones de EEUU, aunque hagan daño, son más fácilmente llevaderas. En este contexto, esto es particularmente importante para Irán. No necesita trasladar toda su cooperación exterior al marco de la OCS, sino que puede seguir impulsando proyectos específicos a través de canales bilaterales, al tiempo que utiliza la plataforma multilateral de la OCS para mantener vínculos políticos y económicos más amplios.
Volviendo al documento final, hay otra cosa que llama poderosamente la atención: no hay mención alguna al conflicto en el país 404, antes conocido como Ucrania.
Sí a los "derechos humanos", abordados así: "Los Estados miembros destacan la indivisibilidad, la interdependencia y la interconexión de todos los derechos humanos y recuerdan el carácter universal de las obligaciones de respetar los derechos y las libertades fundamentales, oponiéndose al uso de "dobles morales", en particular en materia de derechos humanos, así como a la injerencia en los asuntos internos de los Estados soberanos".
Lo mismo con las famosas sanciones occidentales. La OCS "apoya la mejora y la reforma del sistema de gobernanza económica mundial", para lo cual "apoyarán y fortalecerán un sistema multilateral de comercio abierto, transparente, justo, inclusivo y no discriminatorio, basado en principios y normas internacionales universalmente reconocidos, que promueva el desarrollo económico mundial, garantice un acceso equitativo a los mercados y proporcione un trato especial y diferenciado a los países en desarrollo". Traducido: se está apoyando la presencia de los países del Sur global en instituciones como el Banco Mundial, el FMI o el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento.
Por lo tanto, "se oponen a las medidas coercitivas unilaterales que contravienen la Carta de las Naciones Unidas y otras normas de derecho internacional, así como las reglas y principios de la Organización Mundial del Comercio, perjudican los esfuerzos para garantizar la seguridad internacional, incluidos sus componentes alimentarios, energéticos y humanitarios, y afectan negativamente a la economía mundial".
Como he dicho más arriba, el mundo multipolar se consolida y crece. Al contrario de Occidente, especialmente el zombi conocido como Unión Europea, que se parece cada vez más a un hámster dando vueltas a la rueda. Tanto EEUU como Europa y el resto de sus vasallos son iguales al hámster: perdidas todas las guerras en el ámbito militar, se empecinan en lo mismo una y otra vez: las sanciones. En el caso del zombi europeo, contra Rusia especialmente, sin darse cuenta de que se perjudica más a sí mismo que a la rueda. Rusia ha reorientado sus exportaciones, incluso con ganancias espectaculares puesto que su petróleo ahora se vende con una prima de 7 a 10 dólares por encima del Brent. Eso es por el tipo de petróleo. Incluso lo está vendiendo a este precio a China. El estercolero mediático occidental ha dicho innumerables veces que China o India compran petróleo ruso "a precio de ganga", que hay descuentos increíbles, y ahora resulta que el petróleo ruso tiene una prima espectacular. Es decir, que si hoy el Brent está a 96'15 dólares en el momento de escribir esto, el petróleo ruso se está vendiendo a entre 103 y 116 dólares. En el penúltimo paquete de sanciones el zombi europeo de junio puso el precio tope al petróleo ruso en 47'6 dólares. Así que Rusia lo está vendiendo a mucho más del doble de ese "precio tope". Bien hecho, caquistocracia de Bruselas. A seguir así.
El Lince