lunes, 29 de junio de 2020

Satanás y mis dudas

Hay cosas que no entiendo: ¿cómo es que el país bendecido por dios (siempre en minúscula) es el más afectado por el coronavirus? En dios (siempre en minúscula) confiamos, dice su panfletario eslogan nacional. Pues vaya, dios (siempre en minúscula) debe estar tomándose unas vacaciones.

Y como está de vacaciones, en EEUU están buscando alguna razón que explique el desastre interno y externo. Y, a falta de dios (siempre en minúscula), está Satanás (este sí, en mayúscula). Y Satanás está en China y allí tiene un nombre: Partido Comunista.

La paranoia de quienes confían en dios (siempre en minúscula) es de tal calibre que no se conforman con hablar de él, de Satanás, sino de nombrarle de todas las formas posibles aunque la más recurrente es... Stalin. El malo malísimo por excelencia es el culpable de todo. Es sabido que Satanás puede adoptar múltiples formas y una de sus preferidas es reencarnarse en Stalin.

Como no tenía nada que hacer este fin de semana me he dedicado un rato al humor, o sea, a leer lo que dice la página oficial del gobierno (?) de EEUU.

Que China es mala ya lo sabemos, que Satanás (PCCH) es malo malísimo es evidente. Lo que no sabíamos es que Satanás se ha reencarnado: PCCH = Xi Jinping = Stalin. Y esta tríada, que, además, es marxista-leninista, es una amenaza para la forma de vida de EEUU. ¡Vaya por dios (siempre en minúscula)! Aquí están los culpables de todos los males de EEUU. Tres en uno ¿a qué me suena eso?

¿Qué está pasando? Pues que el acuerdo comercial entre EEUU y China está deshaciéndose, que China no está comprando la soja que tenía que haber comprado según ese acuerdo (aduce, con razón, la expansión del coronavirus en EEUU) por un total de 200.000 millones de dólares y que la reelección de Trump está en el alero y no por las estatuas o la rebelión antirracista, sino porque su base, los agricultores, se están comiendo la soja. Literalmente.

EEUU está desesperadamente lanzando una guerra fría contra China, pero no parece que sus vasallos le vayan a seguir tan suicidamente como hasta ahora o cuando la URSS. Aislar a China se está revelando para EEUU imposible, aunque dé vueltas y revueltas como con la OTAN para atar en corto a sus vasallos europeos. El mundo occidental, la famosa "comunidad internacional" sabe que si en alguna parte está la defensa de la globlización es en China, aunque sea con algunas normas chinas y no occidentales.

EEUU está desesperadamente lanzando todas sus amenazas bélicas contra China, con la presencia de tres de sus portaaviones en el Mar del Sur de China, en una clara amenaza de estrangular el comercio marítimo chino por el estrecho de Malaca, por donde pasa el 70% de todo el comercio chino y solo un vasallo le está siendo fiel: Australia. Pero China ha mostrado sus dientes misilísticos que convierten en simples botes los portaaviones.

EEUU está viendo que uno de sus vasallos tradicionales, Japón, se ha negado a aceptar misiles contra China. Está viendo que la Asociación de Estados del Sudeste Asiático (ASEAN) pasa de EEUU. Y está viendo que se ha creado una nueva Asociación Económica Integral Regional en la que están los países asiáticos... más China y Japón.

¿Dónde está dios (siempre en minúscula) cuando EEUU le necesita? No hizo caso a EEUU cuando se desgañitó hablando del "virus de Wuhan" para distraer a la gente de la incompetencia y fracaso social y sanitario de EEUU ni ha lanzado sus plagas bíblicas contra el malo malísimo que ha salido muy eficientemente de la pandemia mientras que esas plagas están asolando todo Occidente. EEUU pensó que dios (siempre en minúscula) le iba a echar una manita descarrilando el poderío económico de China y creando desafección hacia el Partido Comunista y, por elevación, hacia Xi. Pero no. Satanás está demostrando ser más fuerte de lo que se pensaba.

Y eso que Satanás es malo malísimo: Hong Kong, los iugures, Taiwan, Rusia, Venezuela, África, Huawei... Prácticamente no hay sitio donde no esté enredando y dando muestra de su maldad. ¿Cómo la gente no se da cuenta de eso? Por lo tanto, hay que recordarlo una y otra vez: Satanás = PCCH = Xi Jinping = Stalin es quien está detrás de todo. Es la causa de todo el mal que hay en la tierra, especialmente el que está viviendo EEUU.

Trump tendrá que sacar otra vez a pasear la biblia para invocar a dios (siempre en minúscula), a ver si hace algo de caso. Pero seguro que si le hace caso, será para decir que tiene que darse cuenta de su error y que Satanás es un competidor formidable, por lo que tiene que tener una política más pragmática en un etapa geopolítica en la que el poder de EEUU ya no es el que era.

Otra cosa, Satanás tiene múltiples caras, es obvio. Una de ellas es la descrita, pero antes tenía la de Marx. Como lo oís. La secta china Falun Gong (investigad por ahí) acaba de editar un instructivo libro, que se está distribuyendo gratis en Ucrania, con el sabroso título "Marx y Satanás". De todas las estupideces que recoge hay una sabrosa: el cuento que Marx escribió para dos de sus hijas, Jenny y Laura, titulado "Hans Röckle y el diablo". Hans es un mago que vive al límite, siempre con deudas, y que un día vende su alma al diablo para salir de la miseria. Eso le hace fabricar juguetes magníficos pero que le van haciendo cada vez más esclavo de ellos porque exigen más y más consumo de todo, ropa, accesorios, etc. Marx criticaba el capitalismo y sus hijas se divertían. Pero esto es satánico. Mal asunto.

Por cierto, la República Democrática de Alemania, ya desaparecida, rodó una exitosa película infantil sobre este cuento.



 El Lince

jueves, 25 de junio de 2020

Desactualizaciones actualizadas

La falsificación de la historia que se viene realizando en Occidente desde hace años sobre el fascismo y quién lo derrotó está encontrando dos tipos de respuestas: por una parte, en Rusia la gente, el pueblo llano, se está cansando de tanta estupidez occidental y presionando a Putin y sus seguidores para que de una vez por todas ponga los puntos sobre las íes. Es así como hay que entender el discurso que hizo ayer en la conmemoración del 75 aniversario de la victoria sobre el fascismo y que se resume en una obviedad: fue la URSS y el Ejército Rojo quienes lo hicieron. Por otra, la gente llana está actuando por su cuenta y consiguiendo romper tabúes, yendo más alla, o sobrepasando, al propio Putin.

Esto, en Rusia, es incuestionable y se llega a extremos de absoluta paranoia como lo que se puede ver en la catedral de las Fuerzas Armadas, donde se mezcla tanto el cristianismo como el comunismo. Y llega casi al absurdo cuando el pope principal, equivalente al papa ortodoxo, dice en su inauguración que el comunismo es poco menos que maligno y que no debe volver jamás.

Echad un vistazo (para apreciar bien los detalles, ponedlo en grande)


Pero por muchos discursos, por muchas poses, el pueblo ruso tiene claras las cosas, cada vez más. Aunque eso no se traduzca, aún, en hacer sombra a un Putin que muy hábilmente intenta llevar este sentimiento soviético a su molino.

Desde hace 18 años, invariablemente, en las encuestas de los 100 personajes más influyentes de la historia de Rusia se colocan en los primeros lugares dirigentes soviéticos. Especialmente, Stalin, que sigue siendo el primero. Putin es el segundo. Lenin, es el cuarto, después de Puskin. Y siguen mariscales soviéticos y solo aparece un miembro de la realeza: Catalina la Grande.

Esto se sustenta en un sentimiento cada vez más extendido de que Stalin jugó un papel positivo en la historia de Rusia: el 70% dice que es positivo, frente al 20% que dice que es negativo y el resto no se pronuncia. Y buscando las razones, se llega a una conclusión doble: la primera, la constatación de que es la historia rusa; la segunda, la agresión occidental contra la memoria de la guerra y quién fue el que venció realmente al fascismo y quién estaba al frente de esa victoria.

Así que dicho y hecho. En Rusia se han multiplicado las ciudades donde se reponen estatuas derribadas hace 30 años, durante la etapa más prooccidental de la franquicia alcohólica de Yeltsin, tanto de Lenin como, sobre todo, de las que quedaban de Stalin tras la "desestalinización" promovida por los soviéticos tras su muerte.

Lo más curioso es la resistencia de los ayuntamientos, en su mayoría en manos de Rusia Unida, el partido de Putin, para oponerse a ello: "la reposición de estas estatuas es una desactualización". Pero no ha servido de nada. Incluso la justicia rusa ha tenido que tragar y dar la razón a los promotores cuando éstos han dicho que entonces hay que demoler todas porque no son actuales.

Así que dicho y hecho: en varias ciudades rusas se han inaugurado estos días estatuas de Stalin, modestas y sin grandes pretensiones, pero ahí están: Demianovo, Kitaevskoye, Irkutsk, Novosibirsk, Bor...


Se han actualizado las desactualizaciones porque para los rusos la victoria sobre el fascismo es muy actual.

Occidente no lo entenderá nunca: cuanto más oculte, tergiverse y falsifique la historia más fácilmente la historia volverá. Occidente está glorificando el fascismo, y el antifascismo tiene una cuna muy sólida en Rusia, a pesar de quienes gobiernan este país. Fijaos que en la catedral de las Fuerzas Armadas aparecen murales con las imágenes de quienes hiceron posible la victoria sobre el fascismo. Eso los rusos no lo van a olvidar tan fácilmente como se pretende y se cree. Y menos, con la falsificación histórica que se está haciendo.

Pero Occidente solo se mira el ombligo, hasta extremos nauseabundos. Incapaz de entender, siempre con su superioridad y su mirada colonial envuelta en mentiras manifiestas.

Mi querida amiga Danielle me manda desde Francia dos perlas a cual más sabrosas: una, referente a Venezuela, recuperando los medios de propaganda la figura de Guaidó, que anda escondido dicen que en la embajada francesa (de alguna manera hay que amortizar el costo que supone); y otra con los plumillas de una televisión anunciando que no cubrirán las movilizaciones de los "chalecos amarillos", ahora que se renuevan, porque en otras manifestaciones fueron criticados, zarandeados y vilipendiados y apelan a que los "chalecos amarillos" han atacado la sacrosanta libertad de expresión.

Pues bien, como la historia juega malas pasadas, alguna álma cándida en vista de la preocupación por la "libertad de expresión" de la cadena ha recuperado una vieja historia de esta misma emisora de televisión (BFM-TV, la principal cadena solo de noticias en Francia) el día del funeral de Fidel Castro en Cuba (4 de diciembre de 2016). El equipo de enviados especiales de la cadena estaba en Santiago de Cuba esperando el momento de la llegada de las cenizas de Fidel y alguna alma cándida (o no) de la cadena ha recuperado un audio de esos enviados especiales relatando lo siguiente:
- "Hay mucha emoción ambiental, así que ahora tenemos que encontrar un disidente", dice uno. 
- "No parece ser fácil", indica el otro.  
- "En ese caso, llamemos a París", termina el primero.

Ni qué decir tiene que no encontraron al famoso disidente o, al menos, no apareció en su crónica y se tuvieron que comer lo de "emoción ambiental".

Pero esto es Occidente en estado puro y así nos cuentan sus cuentos los medios de propaganda, sin tener en cuenta a los pueblos, ni lo que piensan ni sus emociones. ¡Y menos mal que no se han enterado de lo de Rusia! O sí y, simplemente, lo ocultan como es habitual.

 El Lince

sábado, 20 de junio de 2020

Entre el compromiso directo y el marginal

Los movimientos en Venezuela en favor de la estabilidad y la emancipación son conocidos, pero en otros países de América Latina están ocurriendo algunas cosas interesantes, sobre todo en dos: México y Argentina.

En México, el gobierno de López Obrador ha dado a conocer un documento interno del llamado Bloque Opositor Amplio que revela cómo los oligargas y los partidos políticos que se han repartido el pastel durante decenios han formado una alianza para derrocar al gobierno con la ayuda de EEUU y de Wall Street. Aunque López Obrador está muy lejos con sus acciones de cumplir con su promesa de "poner fin a la noche oscura del neoliberalismo en México", sí ha dado unos tímidos pasos para luchar contra la pobreza y la corrupción y eso le ha grangeado la animadversión de los de siempre, de las élites oligárquicas (y no solo).

Con ser esto importante, también ha dado dos o tres pasos en política exterior que le han enfrentado a EEUU, desde el asilo y refugio a Evo Morales tras el golpe militar a la reciente decisión de vender gasolina a Venezuela. Lo de Evo es más emblemático que otra cosa, pero lo de Venezuela es "casus belli", y así lo ha entendido EEUU que el jueves pasado dijo que sancionaría a las compañias y directivos que se atreviesen a vender algo a Venezuela.

Pero lo importante no es eso, sino que la amenaza mafiosa de Trump se produjo inmediatamente después de que el gobierno mexicano hiciese público el documento del llamado Bloque Opositor Amplio. La denuncia fue el 9, la reacción estadounidense el 18. En política no hay casualidades, tenedlo en cuenta, sobre todo porque una de las cosas que se leen en ese documento interno es esta:


No es nuevo, pero sí merece la pena reseñar que esta gente siempre insiste en lo mismo: el discurso a través de los medios de propaganda.

Y si los medios de propaganda de la burguesía son beligerantes con México (y con todo el mundo que se mueve un poquito) no os quiero contar cómo están con lo que está pasando, también, en Argentina, aunque por otras razones.

En un sorprendente anuncio, el gobierno de Alberto Fernández dijo el 9 de junio (coincidiendo con la revelación por el gobierno mexicano de la estrategia desestabilizadora en México) que iba a nacionalizar una de las principales empresas comercializadoras de soja del país.

Alberto Fernández no se parece en nada a López Obrador. Llegó a la presidencia a bordo de una coalición construida alrededor del objetivo principal de derribar a Macri por lo que no se pueden esperar medidas radicales de su gobierno dado que en su inmensa mayoría sus componentes, y cuadros intermedios, son partidarios de la política monetarista neoliberal. Por eso me parece relevante este anuncio. Si se tiene en cuenta lo que está haciendo el gobierno argentino con la renegociación de la deuda, el temor a lo que hagan los acreedores, y demás, es una sorpresa, desde luego.

Por unos instantes casi tuve la tentación de pensar en una vuelta a la política de los últimos años de Kirchner, aunque eso es imposible hoy por hoy. Kirchner nacionalizó durante las diferentes fases de su mandato empresas de todo tipo (ferrocarril, naval, petróleo, carreteras, aeropuertos, etc) y lo que acaba de hacer el gobierno se enmarca ahí, en ese terreno.

Es un giro brusco y notable a sus propuestas y acciones anteriores porque esta empresa es la principal en cuanto a exportación de granos, tanto soja como trigo. Lo de la soja es importante dado que Argentina se está consolidando como el tercer gran exportador de soja a China, después de Brasil y de EEUU. Pero con el enfrentamiento entre EEUU y China, con China cada vez comprando menos soja a EEUU, Argentina tiene todas las de ganar. De ahí la importancia y el relieve de la nacionalización de esta empresa.

Aunque solo es la nacionalización de una empresa fundamental para el comercio exterior argentino en estos momentos, es una iniciativa muy importante porque no solo va a regular mucho mejor el mercado de divisas sino que va a influir, si se quiere parcialmente, en los precios de los alimentos básicos a nivel interno. Es decir, se ajusta un poquito la especulación, y más en tiempos de pandemia.

Tal vez alguien de allá me pueda complementar o rebatir esta apreciación, pero desde fuera se ve como un retomar los viejos caminos del peronismo si es que es un inicio de algo más y no se queda ahí.

En unos momentos en que la pandemia está volviendo a hacer relevante al Estado, es decir, está dando protagonismo al actor público sobre el privado, hay que reseñarlo para que el capitalismo no explote el intervencionismo estatal para proteger sus ganancias como hace siempre y luego solicitar rápidamente la privatización otra vez. Esa es la diferencia entre el compromiso directo del Estado con su población y con lo público y que no se quede solo en un compromiso marginal y puntual.

Estas acciones son importantes para devolver la gestión de las industrias estratégicas al Estado, restando de ellas la lógica de la ganancia de los capitalistas y poniéndolas al servicio de la mejora de las condiciones de vida de la gran mayoría de la población.

El Lince





miércoles, 17 de junio de 2020

Pasito a pasito

Tras la bofetada y el sueño, la realidad. Una realidad que se cimenta tanto en la bofetada como en el sueño y que supone un paso más en el proceso de emancipación de Venezuela.

La derrota estrepitosa de la aventura militar del fascismo venezolano auspiciado, apoyado y financiado por EEUU y sus vasallos europeos y latinoamericanos dio paso al pánico en este sector y a la división. Ahora que se han convocado elecciones, hay quien va a participar y quien dice que no. EEUU ha dicho que no, ellos dicen lo mismo que su amo. La UE critica y amenaza en "otra demostración de la soberbia y nostalgia colonialistas que aún perviven en las venas corporativas de las élites dominantes del viejo continente", como bien dice Venezuela. Y el famoso Grupo de Lima, que se deshace como Colombia, hacen lo propio. Es el último recurso porque una vez que se celebren esas elecciones ya nada será igual. Y veremos lo que pasa.

Pero mientras, Venezuela va dando pasito a pasito hacia su emancipación.

Por una parte, reforzando el acuerdo con Irán de suministro de gasolina. Al envío de los cinco petroleros a finales de mayo le van a seguir otros en breve, hasta dos al mes según el Ministerio de Petróleo iraní. No es solo solidaridad, es también necesidad. Irán es autosuficiente en gasolina desde hace mucho tiempo, por lo que el envío de petroleros cargados de gasolina a Venezuela entra dentro de la lógica. Se ha dicho que Irán da lo que no tiene. Falso, como casi todo lo que se dice en Occidente, porque Irán dispone de una buena cantidad de gasolina para vender no solo por ello sino, curiosamente, por las sanciones (ilegales, según el derecho internacional) de EEUU.

Pero esa autosuficiencia tiene un problema: el almacenamiento. Al vender mucho menos de lo que venía haciendo -por la agresión de EEUU- Irán tiene que darlo salida de alguna manera y una muy eficaz, tanto económicamente como políticamente, es suministrarla a Venezuela. Así que pronto veremos un nuevo convoy sin la menor duda.

El acuerdo es bueno para los dos países y está claro que no lo van a desaprovechar.

Por otra, mostrando que el nivel de organización popular en Venezuela está dando muestra de buen hacer y de control de la situación. Las imágenes de coches y motos haciendo cola ante las gasolineras antes de la llegada de los petroleros iraníes han desaparecido como por encanto, tanto dentro como fuera de Venezuela. La magia que nos entretiene se queda en paños menores ante este arte de los medios de propaganda para hacer aparecer y desaparecer un tema.

Pero ahora hay un por qué: porque mostrarlo significa mostrar un nivel de organización popular que rompe discursos y esquemas. Pensad que es propaganda si queréis, pero pensad también que es una realidad.


El Lince

lunes, 15 de junio de 2020

Verdades, mentiras y miedos

Sobre todo, miedos. Hay un refrán castellano que dice: dime de lo que presumes y te diré de lo que careces. Esto es lo que hay que aplicar a Occidente en general pero, de forma específica, a la OTAN. Toda la fraseología de "valores ", "libertades", "solidaridad" y demás es eso, fraseología vacía de contenido. No hay que ir muy lejos ni muy atrás en el tiempo, basta con mirar lo que está ocurriendo con estos más de tres meses de pandemia y lo que ha hecho y hace Occidente.

La debilidad de Occidente es estructural, por más que se empeñen nada va a ser como antes y su declive se ha acelerado en estos tres meses largos de forma irreversible.

Es el caso de la OTAN, un monstruo voraz pero casi sin dientes. Pese a que la moribunda Unión Europea aprobó de tapadillo un montante de 8.000 millones de euros (cuando no ha dado todavía ni un céntimo para la pandemia) para sus aventuras neocoloniales, sobre todo en África (en un patético juego de influencias: como decir América para EEUU, Asia para China, África para Europa), y renovando su alianza con la OTAN, desde esta estructura eso sabe a poco.

Poco porque la OTAN, aún sin rechazarlo, sigue insistiendo en que no es ahí donde hay que mirar sino hacia otro lado. Hacia el eje China-Rusia "que amenaza el poder occidental" (sic).

El perro faldero mayor de EEUU, el secretario general de la OTAN (socialdemócrata noruego, recuerdo, que en su juventud se destacaba como pacifista y propulsor de "Noruega fuera de la OTAN") acaba de reiterar el discurso de EEUU: China es una amenaza "creciente" para Europa. Eso sí, para que no falte la justificación de la existencia de la OTAN, añadió que "junto con Rusia".

"El ascenso de China está cambiando fundamentalmente el equilibrio de poder global", dice. Obvio. "Multiplica las amenazas a nuestras sociedades abiertas y las libertades individuales y aumentando la competencia por nuestros valores y formas de vida". Falso. "La OTAN no ve a China como el nuevo enemigo o un adversario, pero ya tienen el segundo mayor presupuesto de defensa. Están invirtiendo fuertemente en capacidades militares modernas, incluidos misiles que pueden llegar a todos los países aliados de la OTAN. Los vemos en el Ártico, en África, invirtiendo en nuestra infraestructura crítica. Y están trabajando cada vez más junto con Rusia". Miedo.

Es el discurso de EEUU, no el de Europa (por ahora).

Y está pidiendo por su boca ayuda para EEUU porque como bien reconoce, "en el nuevo equilibrio global ni siquiera EEUU puede darse el lujo de hacerlo solo [enfrentarse al eje chino-ruso]". Verdad. Este ejercicio de sinceridad va un poco más allá: "en comparación con China, incluso EEUU ya no es la superpotencia más grande". Verdad y miedo.

Por todo ello hay que hacer un llamamiento a "las naciones con ideas afines", o sea, a todos los vasallos occidentales que no están en la OTAN, para frenar todo esto. Es decir, para poner puertas al campo. Es un intento zafio de defender el orden establecido tras la II Guerra Mundial, basado en los parámetros establecidos por EEUU y Europa. Se justificaba por la existencia de la URSS. La URSS desapareció, Rusia era una franquicia alcohólica de Occidente con Yeltsin y la OTAN siguió y siguió. Rusia se liberó del alcohólico Yeltsin y resurgió de sus cenizas, y la OTAN, que había seguido y seguido, recuperó el discurso de la amenaza y justificó así, a posteriori, por qué había seguido y seguido.

Pero el mundo iba más allá y por otros caminos. Un mundo que estaba callado y con un país milenario a la cabeza: China. Y con la primera crisis capitalista de 2008, China despertó defintivamente e impulsó una política de compromiso económico global que ha dejado con el culo al aire a Occidente. Eso es antes de la Nueva Ruta de la Seda. Pero la NRS se asienta en ello y le ha permitido a China estar presente en todos los mercados del mundo con reglas que no son las occidentales, con instituciones que no son las occidentales y con estándares que no son los occidentales.

China no impone nociones de "democracia" porque se basa en el respeto, en la no injerencia, en la multipolaridad y en la diplomacia. No impone politicas de ajuste estructural en los países donde está presente. No lo ha hecho ni siquiera en Grecia, o en Portugal, o en Italia, donde también está presente.

Sí ha tenido una actitud más "agresiva", si se quiere utilizar esa palabra, en el Mar del Sur de China construyendo islas artificiales que son su "primera línea de defensa" en una zona por la que pasa más del 70% de todo su comercio y que está permanentemente bajo amenaza de estrangulamiento por EEUU. Porque EEUU tiene siempre al menos tres de sus 11 portaaviones en esa zona.

Pero China es mucha China, sobre todo teniendo a Rusia junto o detrás. Por eso este tipo sabe que la OTAN, por sí sola, no puede hacer gran cosa y reclama algo impensable hasta ahora: "necesitamos usar la OTAN más políticamente".

Esquizofrenia pura, por no decir miedo absoluto. La OTAN es una "alianza militar", no política. No fue con política con la que se bombardeó Yugoslavia en 1999, ni con la que se bombardeó Afganistán en 2001, ni con la que se invadió Irak en 2003, ni Libia en 20011, ni...

La postura de este pollo, porque no es gallo, es de subordinación absoluta a EEUU y a los intereses de seguridad nacional de EEUU. Pero pone de relieve que EEUU, a pesar de sus bravatas, está a la defensiva en el Mar del Sur de China y no solo ahí: no hay ninguna respuesta militar viable, ni por parte de EEUU en solitario ni por la OTAN en comandita, a la proyección de poder de China. Por eso el secretario general de la OTAN está pidiendo ayuda a países como Japón, Australia, Corea del Sur y otros. La debilidad de EEUU y de la OTAN queda al desnudo, otra vez.

El fin de la hegemonía occidental es evidente y lo que se hace es sonar la campanilla a ver si vienen los vasallos en su ayuda.

El Lince

viernes, 12 de junio de 2020

El corto vuelo de los "progres"

De nuevo voy a hacer gala de mi única experiencia: meterme en charcos.

Se ha puesto de moda la demolición de estatuas y monumentos que recuerdan a ciertos personajes como expresión de racismo y de colonialismo. Bien, sin problemas. Los que hasta ayer eran considerados "portadores de la civilización" (o sea, defensores y exportadores de los valores occidentales) ahora son considerados seres abominables. Bien, sin problemas.

Los poderes reales se han comenzado a movilizar y protegen emblemas, como George Washington (que era independentista, sí, pero también un esclavista y sus estatuas no se han derribado, por cierto) o Winston Churchil, que era un genocida (que se lo pregunten a los indios).



Lo mismo está pasando en Bélgica o en Italia. Por dar un dato, la ciudad de Milán debe gran parte de su esplendor a un tipo que legitimó la posesión de niñas etíopes como esclavas sexuales durante la colonización de ese país y hay unas cuantas estatuas de él. O las de los conquistadores españoles como Hernán Cortés que tiene una en la que pisa, literalmente, un ídolo azteca.

Toda esta ola de contestación radical de los símbolos del racismo y del colonialismo (y eso es la base del eurocentrismo y de la hegemonía occidental) está bien. Pero se queda ahí. No hay un rechazo del eurocentrismo ni del occidentalismo en su visión de la historia ni, sobre todo, se contextualiza a lo que pasa hoy.

El genocidio y la esclavitud de los pueblos nativos/originarios de América Latina, África o cualquier otra parte del mundo está en la base del desarrollo económico, político y cultural de Occidente. Incluso del Occidente "progre". Y como han dejado en claro personajes como Trump, Jeanine Yánez o Bolsonaro, para una parte considerable de la gente, fundado en raíces bíblicas.

Si queréis empaparos de algunas de estas cosas y alguna de estas contradicciones os recomiendo un libro imprescindible: "Contrahistoria del liberalismo", de Doménico Losurdo.

Porque leyéndolo veréis que los "progres" que están derribando estatuas para alejarse de la imagen de la esclavitud o del racismo mantienen todos y cada uno de sus preceptos porque no se ha abolido la esclavitud cuando no se ha abolido el trabajo asalariado que en casi todas partes se asemeja cada vez más al trabajo esclavo en nombre de la competitividad. No tenéis más que ver lo que se ha hecho en la crisis del 2008 con la destrucción de los derechos laborales y no tenéis más que ver lo que se está proponiendo por parte de los empresarios, y que avalan los gobiernos, con la de ahora.

El libro que os recomiendo es muy, pero que muy útil. Su idea central es que el pensamiento liberal, lo que hoy llamanos "progres", a pesar de todas sus declaraciones sobre la dignidad y libertad del individuo convive sin problemas con una gran hostilidad hacia la democracia, entendida como participación de las mayorías en la vida pública. Una hostilidad que se explica por dos elementos patológicos clásicos: el clasismo y el racismo.

Losurdo lo disecciona muy bien hablando de Locke (que se oponía al absolutismo monárquico o a la iglesia católica pero que defendía la esclavitud), de Tocqueville (que elogiaba la lucha por la independencia y la libertad de EEUU pero se horrorizaba ante la revuelta de los parisienses reclamando justicia social), y de muchos otros.

No todo era homogéneo en los siglos XVIII-XIX y no lo es hoy. Quienes eran minoría entonces, lo son hoy. Pero más allá de ello, la tradición dominante ha permanecido inalterable hasta ahora y que se cimenta en una concepción antidemocrática donde las haya (democracia representativa frente a democracia participativa) que Losurdo explica con claridad: la democracia de los señores, del "pueblo de los señores" que se sustenta en la opresión, y el exterminio, de quienes no son señores. Es decir, los esclavos, los siervos, los indígenas, los campesinos, los trabajadores asalariados, las minorías étnicas...

Losurdo habla de "los ideales liberales" y especifica tres: libertad, autogobierno y propiedad. Pero con la precisión de un cirujano, los disecciona: la libertad va a aparejada con la dominación, sea en forma de la esclavitud (y eso conduce al racismo), sea en forma de servidumbre (clasismo); el autogobierno es para los señores y se excluye a las mayorías sociales, y la propiedad incluye la expropiación de quienes no tienen derechos (genocidio).

En definitiva, Losurdo acierta definiendo al liberalismo (hoy considerados "progres") como una "fuerza conservadora" porque al tiempo que aspira al poder político se esfuerza por mantener y, sobre todo, respaldar al poder económico, que es lo que justifica la nueva esclavitud.

Así que mucho derribar estatuas y ponerse de rodillas, pero solo es imagen, por simbólica que sea. La furia iconoclasta no da paso a la desobediencia civil, se desarrolla en el terreno de lo simbólico y no de las relaciones de poder. Si pasase de ahí, otro gallo cantaría (y el poder no se arrodillaría para quedar bien y darse golpes de pecho, desde luego).

El Lince

miércoles, 10 de junio de 2020

Cruzar el río sintiendo las piedras

El tema de la digitalización de la moneda china, el renminbi (moneda del pueblo, literalmente) o yuan es muy importante y no parece que se haya entendido muy bien. No es fácil, desde luego. Pero cuando un país, y no cualquiera, da este paso hay que poner toda la atención porque ya se ha abierto la puerta del futuro y no se va a cerrar.

China ha estado trabajando en la digitalización de su moneda desde hace mucho tiempo, desde 2014, cuando se amenazó a Rusia con impedir sus transacciones financieras a través del sistema SWIFT (transacciones financieras internacionales) -que funciona casi totalmente en dólares- como consecuencia del referédum de autodeterminación de Crimea y la posterior anexión a Rusia. Estas acciones matonescas del gran matón, EEUU (y está a punto de hacer lo mismo con Siria, pues en breve aprobará una ley para ello), no pasan desapercibidas para países como China.

Entonces, en 2014, China no hizo ningún movimiento público ni crítica pública. Pero comenzó a moverse para no estar bajo el yugo del dólar. Todo eso se concretó en 2016 con dos movimientos, el Banco Asiático de Inversión en Infraestucturas  y la creación de la Bolsa de Oro de Shanghai. Dos años más tarde, dio el impulso al petro-yuan. Y ahora se digitaliza la moneda, en el momento oportuno dada la debilidad manifiesta (política, social, económica y militar) de EEUU. Son varias las ciudades en las que se está probando su uso a nivel interno, pero sobre todo hay que tener en cuenta el factor externo.

Una de las razones, si no la principal, es la lucha contra el crimen financiero, el lavado de dinero y la corrupción. Las tres cosas son elevadas en China, especialmente en Hong Kong. Ya os comenté al inicio de las protestas en Hong Kong que la ley de extradición que se pretendía, y que se abolió tras las protestas, tenía como principal objetivo controlar y combatir a la mafia económica y empresarial de Hong Kong porque China venia advirtiendo al mundo, sin que se hiciese el menor caso, del aumento vertiginoso de delitos económicos y transacciones financieras sospechosas que se habían triplicado en cuatro años.

Con la digitalización de la moneda, que está controlada y subordinada al Banco Central, o sea, al Estado (en contra de las criptomonedas clásicas), se pueden rastrear las transacciones financieras para localizar más fácilmente de dónde sale o llega el dinero. Eso va a reducir sustancialmente el crimen financiero, el lavado de dinero y la corrupción. Ni qué decir tiene que se engarza perfectamente en la campaña anti-corrupción que lanzó China a gran escala el año pasado.

Además se va a controlar la fuga de capitales. En unos momentos en los que la guerra económica lanzada por EEUU va a ir a más y donde Trump está promoviendo el retorno de empresas y capitales a EEUU desde China, la digitalización del yuan lo dificulta de todas todas. Porque se endurece el control de exportación de divisas, tanto para empresas como para particulares, por supuesto, aunque eso no supone que lo parará del todo aunque sí lo reducirá notablemente. Como digo, al contrario que otras monedas digitales, como el bitcoin, por ejemplo, el que el Banco Central esté detrás es una garantía de ello y de que las empresas que quieran defraudar o retirar sus capitales no tendrán tanta libertad para hacerlo. Es, por lo tanto, mucho más segura y garantizada por el Banco Central de China por lo que será mucho más estable y no dará pie a la especulación como el bitcoin, por ejemplo.

Y por si eso fuese poco, está el tema del SWIFT. Con la digitalización se refuerza de manera significativa la alternativa china al mismo, el Sistema de Pagos Interbancarios de China, que mitigará de manera clara el impacto de las sanciones (ilegales según el derecho internacional) que impone EEUU a países y empresas. Y ya hay bancos rusos e iraníes, por ejemplo, asociados al SPIC con lo que cuando esté plenamente operativa, que se estima sea en 2022, el canal de elusión de sanciones se habrá ensanchado. De ahí el interés de EEUU en Irán, o en Venezuela, o en Siria. O en Corea del Norte. Si estos países resisten hasta 2022 ya sí se podrá decir con toda rotundidad que el imperialismo estadounidense es historia.

A nivel interno, ningún comerciante podrá rechazar el pago con la moneda digital.

Se puede argumentar que la digitalización de la moneda es una forma de control de la población. Pudiera ser, pero mirad ahora lo que está pasando en nuestros países y lo que hace Hacienda con nosotros, sin ir más lejos.

Pero no me cabe duda alguna que la principal razón es el deseo de salir del sistema dólar porque si se generaliza su uso fuera de China estaremos ante el fin del dólar como moneda hegemónica. Y tampoco tengo ninguna duda que no falta mucho para que EEUU ponga en marcha una medida similar porque es mucho lo que se está jugando.

Tanto la pandemia como las revueltas están mostrando la verdadera cara de EEUU. Es como el retrato de Dorian Gray, aparentemente joven pero podrido por dentro. El famoso "excepcionalismo" está por los suelos. Eso hace que también lo esté el dólar porque si no recuerdo mal, en la facultad te enseñaban que las monedas establecen el equilibrio entre los fundamentos económicos internos y las percepciones extranjeras de fortaleza o debilidad de una nación.

El dólar es la principal moneda de reserva del mundo, todavía, aunque estos 20 años del siglo XXI ha bajado de representar el 71'90% de todo el comercio mundial al 61'63% actual. Y sigue bajando aunque se dé la paradoja de que haya habido un aumento coyuntural de su cotización como consecuencia del "refugio seguro" al que recurren las burguesías de todo el mundo el momentos de crisis. Pero, como digo, es coyuntural y ya hay quien vaticina que se va a debilitar hasta el 35% como EEUU no controle la pandemia (a medio plazo) ni las revueltas (a corto plazo) sobre todo porque EEUU está ya, de forma oficial, en recesión.

En el primer caso, está a punto de llegar a los dos millones de contagiados por el coronavirus y supera los 112.000 muertos, casi el 30% de todos los muertos a nivel mundial. En el segundo, son ya 12 días de revuelta y aunque hay de todo en ciertas zonas se está trascendiendo del racismo y yendo a más, contra los políticos corporativos (sean demócratas o republicanos), la corrupción y con tímidos planteamientos de clase.

Por eso es importante el movimiento chino, porque se ha hecho en el momento oportuno aunque todavía quedan un par de años para ver su efecto. Hay un proverbio chino que dice que cuando se cruza un río hay que sentir las piedras debajo de los pies, es decir, que no se puede ir a lo tonto porque te puedes hundir. Traduciéndolo a la situación actual: hay que experimentar el camino, pero basándose en el paso que se ha dado y que es firme para ver si el siguiente también lo es, y el otro, y así, de piedra en piedra, se pasa sin problemas el río. ¿Que se tarda más? Cierto, pero el paso es seguro.

Y ese proverbio, por cierto, era la consigna de cabecera de uno de los fundadores del Partido Comunista chino, Chen Yun, participante en la Larga Marcha y economista sin formación universitaria pero sagaz como pocos en este ámbito y en el laboral, donde fue un destacado dirigente hasta el triunfo revolucionario de 1949. Cosas del destino, o no, el caso es que su hijo es quien preside hoy el Banco de Desarrollo de China (dependiente del Consejo de Estado), uno de los tres grandes bancos del país y el que impulsa las políticas de desarrollo del gobierno.

El Lince