El derecho de victoria
En los ámbitos académicos que tienen que ver con la geopolítica y, en concreto, con el Derecho Internacional Público, hay un laaaargo debate sobre si la ONU es una institución obsoleta o no en este nuevo mundo en marcha. Quienes defienden que no son, precisamente, los defensores de las nuevas instituciones como los BRICS, por mucho que aún estén en pañales, y por eso países relevantes en todo este entramado como China y Rusia defienden con ahínco el derecho internacional. Quienes dicen que sí son los que ven cómo desaparece su hegemonía día tras día, hora tras hora, y se encastillan en eso de "orden internacional basado en reglas" aunque de vez en cuando apelen a la ONU para sus intereses (véase el caso de Gaza, por ejemplo).
Viene esto a cuento de lo que está ocurriendo entre China y Japón después que este último país (de hecho un protectorado de EEUU desde 1945) haya entrado en una fase claramente militarista llegando a amenazar directamente a China por el tema de Taiwán. La respuesta de China ha sido espectacular, y me ciño solo a nivel diplomático porque en los otros aspectos no ha hecho más que empezar y Japón ya está sintiendo las consecuencias.
La indignación china por el comportamiento de la primera ministra de Japón, revisionista de la historia, como cualquier occidental, y una reconocida pro-nazi, como lo es la plutocracia de Bruselas, ha llevado al país a realizar una práctica muy, pero que muy inusual pero legal: ha recordado a Japón que China tiene todo el derecho a usar la fuerza aplicando tres artículos de la Carta de la ONU, el 53, el 77 y el 107. Y ha hecho algo más que está poniendo los pelos de punta a todo el Occidente colectivo: ha enviado una carta en este sentido al secretario general de la ONU. Porque lo que China dice es que está dispuesta a aplicar "el derecho de victoria".
Que China haya dado este paso es muy notorio. Nunca en la historia de China como República Popular, es decir, desde 1949, había lanzado una advertencia, porque lo es, de este calibre. Y lo ha hecho amparándose en la Carta de la ONU que es considerada el principal pilar del derecho internacional. Lo explico brevemente.
El artículo 53 establece que se pueden aplicar "medidas coercitivas" sin el consentimiento del Consejo de Seguridad de la ONU contra aquellos estados que hayan sido enemigos durante la II Guerra Mundial. El 77 se refiere a la administración fiduciaria, como fue el caso del Japón sometido a EEUU directamente en la postguerra. El 107 dice que ninguna disposición de la ONU "invalidará o impedirá las acciones ejercidas o autorizadas como resultado de la IIGM contra un estado enemigo", es decir, del llamado Eje que componían Alemania, Italia, Japón y sus respectivos aliados como Tailandia, Rumanía, Finlandia, Hungría, Bulgaria, Croacia o el Estado español con aquello de la "División Azul" y los países bálticos (Lituania, Estonia y Letonia, que también aportaron sus propias "divisiones azules" en apoyo de los nazis).
En virtud de estos artículos de la Carta de la ONU, y es lo que ha hecho China, se pueden realizar legalmente "acciones coercitivas" contra esos países si sus actividades suponen "la realización de políticas agresivas", y esas acciones coercitivas no tienen que pasar por el Consejo de Seguridad de la ONU.
Se puede discutir si la Carta de la ONU fue redactada por las potencias vencedoras de la IIGM, que sí, y si ello les daba poderes especiales, que también y ahí está el derecho de veto. Pero lo que no se puede discutir es que esto sigue plena y legalmente vigente. He aquí el por qué de ese laaaargo debate del que os hablaba.
Entre los que dicen que todo esto está obsoleto están no solo los occidentales, por supuesto, sino algunos de otras latitudes. Incluso en Rusia. La pregunta pertinente es por qué Rusia no ha invocado estos mismos artículos contra Alemania, Rumanía, Bulgaria, Croacia, Japón y todos aquellos que están en guerra indirecta contra ella a través del país 404, antes conocido como Ucrania. La respuesta que escuchas en algunos sectores de Rusia es que no había que alentar "a los belicistas y locos" y que ahora está por medio la OTAN. Lo primero se puede entender, lo segundo no porque la OTAN ya está participando en la guerra contra Rusia. Lo mismo se puede decir del caso japonés porque este país, al ser de hecho un protectorado de EEUU, tiene también acuerdos militares parecidos con EEUU y la propia OTAN.
Hasta aquí todo más o menos correcto. Pero el hecho de que China haya dado este paso nos indica que la siempre comedida China está dejando de serlo y que le están tocando tanto los pies que no está dispuesta a seguir aceptándolo mucho más tiempo. Son cosas como estas las que hay que tener en cuenta a la hora de pensar en planes de paz para el país 404 y el por qué EEUU tiene, o parece que tiene, tanta prisa por llegar a algún acuerdo. Y no solo es porque los rusos lo tienen todo a favor a nivel militar.
El paso dado por Japón no es solo revisionismo histórico y revanchismo, como lo es en el caso europeo, sino un claro intento de crear otro foco desestabilizador para el nuevo mundo en marcha, en este caso a China. La gran pregunta es si Japón está jugando el mismo papel que Gran Bretaña en marzo de 2022 cuando presionó al país 404 para que no aceptase el acuerdo de paz que estaba casi firmado con Rusia y que ha llevado al país 404 a la situación de ahora. Si había alguna posibilidad de que el tema de Taiwán se resolviese pacíficamente, eso ahora está a punto de saltar por los aires.
Todo esto hay que verlo siempre en la perspectiva del retroceso de EEUU. Por ejemplo, en EEUU se está extendiendo -y forma parte también de la oposición a Trump- la idea de que a pesar de las amenazas de Trump de "aplastar" a China con los aranceles y demás, ha sido China quien ha doblegado a EEUU. La conclusión en estos momentos en EEUU es que "China, en todos los sentidos, se encuentra en una posición diplomática, estratégica y tecnológica más ventajosa que nunca".
Sumad a ello también el tema de Venezuela, uno de los socios preferentes de China en América Latina, y encontraréis cómo los desafíos agónicos de Occidente, hegemonizado por EEUU, se dan en todas partes del mundo para intentar evitar lo inevitable: su pérdida de hegemonía.
Así tenemos dos "amenazas" claras con las que intentar frenar ese colapso hegemónico occidental: en Europa, la "amenaza rusa"; en Asia, la "amenaza china". Mismo discurso para mismos borregos en estas dos partes del mundo y con el mismo fin: la militarización y el rearme para intentar evitar el declive occidental.
El Lince
Respecto al debate en torno a la ONU, no sé si esa organización es obsoleta... Yo la considero más bien inoperante e injusta.
ResponderEliminarNo son pocos los países que piden reformarla, entre ellos, algunos miembros de los BRICS.
El problema es que la opción que propone Occidente es aún más injusta (no sé si inoperante) que lo que existe ahora.
Japón es un país que carece de recursos propios. De hecho, a finales del siglo XIX y principios del XX se lanzó a la conquista de un imperio en Asia precisamente por eso, para poder modernizarse e industrializarse y no verse subyugada por las potencias coloniales de Occidente. Eso no solo no ha cambiado, sino que actualmente se ha vuelto más acuciante si cabe.
ResponderEliminarPor otra parte, su economía lleva virtualmente estancada desde hace décadas. Un país que en los 70 y 80 del siglo pasado se convirtió en puntero en el desarrollo de nuevas tecnologías, ha dejado de ser el referente en ese sentido. Sigue siendo un gigante industrial, pero ya a una distancia abismal de China (lo mismo que Alemania) y políticamente, como bien ha dicho el Lince, es un protectorado estadounidense. A decir verdad, su espectacular desarrollo económico y tecnológico después de la Segunda Guerra Mundial se vio finalmente frenado al acabar el siglo XX precisamente por la presión de Washington, que no estaba dispuesto a admitir que un estado vasallo le comiera el terreno. Bien sabemos que ese tipo de presiones no han servido de nada frente a China. Además, últimamente Japón está pasando por serios apuros financieros (ver:https://futurocienciaficcionymatrix.blogspot.com/2025/11/la-lenta-descomposicion-del-sistema.html).
Si a esto le sumamos que cuenta con una población sumamente envejecida (China enfrentará el mismo problema en una o dos décadas), este nuevo aventurismo militar se entiende menos todavía. Japón no tiene nada que ganar, y sí mucho que perder, en un conflicto con China. Pero, como se suele decir, allá ellos. Me da a mí que han decidido seguir la misma senda suicida que los europeos, camino de una irrelevancia cada vez mayor, con un único fin; apuntalar como sea la decadente hegemonía de Estados Unidos.
Saludos
La moneda japonesa estaba a 300 yenes por dólar allá en los 70 y el problema de la deuda podría resolverse con relativa facilidad si les dejaran, que no es el caso. Por cierto, pese a lo que dicen algunos en esa bitácora el estado del bienestar no es insostenible, lo insostenible es la codicia de la plutocracia, pero para resolver eso habría que ponerle el cascabel al gato y reconocer que el capitalismo sólo funciona para unos pocos y la socialdemocracia se aplicó por el miedo a un rojerío que ya ni está ni se le espera porque está debatiendo sobre el sexo de los ángeles.
EliminarJapón y Alemania no son estados soberanos desde 1945, si no entendemos esto veremos las decisiones que toman como irracionales (en lo económico y en lo geopolítico) cuando sólo lo son ignorando los intereses de EEUU y La City. Japón tuvo un millón de muertos de hambre en la posguerra y tragó miseria hasta que la Guerra de Corea hizo que sus nuevos amos les permitieran despegar para tener un portaaviones frente a las costas de Asia; una vez China se convierte en la factoría de los EEUU los japoneses eran prescindibles y su economía fue dinamitada con los Acuerdos de Plaza (revalorización del yen y supresión de la planificación económica y del control al flujo de capitales, en parte lo que se exige ahora de China) El plan tenía una falla y es que los chinos estaban aprovechando la palanca productiva no para convertirse en otro apéndice de los anglosajones, sino para partirles el espinazo. Como decía Deng, el mercado es un excelente esclavo pero un pésimo amo, por eso en la China dinástica al mercader se le vigilaba con lupa. De hecho la experiencia burguesa de 1911-1949 fue un desastre que no resolvió ni uno solo de los problemas heredados de las Guerras del Opio y de la propia inoperancia imperial.
Sin embargo, si Alemania es un apéndice complaciente con sus amos el caso japonés parece diferente: son asiáticos y conservan un vínculo con sus tradiciones que no es mera pose. Zalameros con Trump y antes con Biden, han firmado acuerdos comerciales muy importantes con China y Corea del Sur y mantienen tratos con Rusia con mayor naturalidad que la UE. Vi a muchos turistas chinos y rusos por allí (algún ruso con la banda roja de la OME en las mangas, por cierto), aunque los primeros van a menguar en número si la primera ministra no aprende a tener la boca cerrada. Japón todavía intenta jugar a dos bandas; algunos interlocutores decían que no veían a Japón salir adelante sin la protección de EEUU, otros defendemos que dicha protección es pura subordinación y que mantenerla es un suicidio. Están en el alero. Veremos si optan por la vertiente oriental, la potencia ocupante está descomponiéndose tan rápido que se abre una ventana de oportunidad clave. Pero si no la aprovechan ahora esa misma descomposición acelerada puede hacer que se les arroje contra China en un gesto desesperado, y en efecto eso acabaría con ellos.
Saludos.