miércoles, 29 de abril de 2026

Entre el ingenio y la solidaridad

Dejando por un momento a Irán, hay que mirar a Cuba. Y no por las amenazas del majara, sino porque está en un proceso de aceleración de la transición energética con el apoyo de China y de Rusia, aunque hay que insistir en que el bloqueo estadounidense sigue complicando, y mucho, la existencia de Cuba como país independiente.

Cuba lleva meses viviendo entre colapsos totales a nivel económico, apagones no solo intermitentes sino casi totales también, con fábricas paralizadas, con campos sin riego, con... Y eso en una isla con un clima caluroso por definición. La culpa, casi totalmente, se debe al bloqueo energético impuesto por EEUU. Ahora que el zombi conocido como Unión Europea está hablando del "derecho de navegación", refiriéndose a Ormuz, no estaría demás que apelase al derecho de navegación para los propios cubanos y apelase a levantar el bloqueo organizando una "coalición de dispuestos" como dice que quiere hacer con Ormuz (es broma, los vasallos europeos nunca, jamás, acaso, ni, se enfrentarán a su amo y señor; quien diga que lo han hecho en Irán no tiene ni idea: los europeos fueron imprescindibles en el prólogo de la agresión porque extendieron a través de sus embajadas los satélites Starlink para la coordinación de las protestas de enero y su "inactividad" de debió a que creyeron, y apoyaron, que Irán caería "en tres días"). O Venezuela, que está más cerca y también se está comportando como una buena vasalla de su señor.

Pero Cuba es mucha Cuba. En Cuba se resumen las dificultades con un dicho: "no es fácil". Y no lo es. Por eso su ministro de Energía da la cara una vez sí y otra también y explica a la población qué se está haciendo, qué es lo que pasa, qué se puede esperar para el futuro y el por qué es importante otra característica cubana, el ingenio. Por ejemplo, diciendo que a pesar de todos los pesares, Cuba ha logrado un hito: frenar el descenso de producción nacional de petróleo y aumentar un poco su extracción, un rubro que estaba de capa caída por la falta de recursos tanto financieros como de repuestos. Poco a poco se ha ido recuperando hasta llegar a la mitad (2'2 millones de toneladas) de lo que se extraía antes de la nueva agresión de EEUU. 

 
Con la ayuda de China y de Rusia, la previsión es que se termine el año 2026 con una producción de 3'3 millones de toneladas, con lo que se habrá recuperado dos terceras partes de la producción total (4'2 millones de toneladas) que había en situación normal, antes del secuestro de Maduro a primeros de este año. Pero eso, como veis, no soluciona los problemas porque la producción no es suficiente para el consumo de los hogares y de las fábricas. Sigue necesitando combustible importado. Aquí es donde entra Rusia.

A finales de marzo envió un petrolero con 100.000 toneladas de petróleo. No es la solución porque Cuba necesita casi 1'5 millones de toneladas más para mantener el mismo nivel que antes de la agresión de EEUU, pero es una ayuda concreta. Eso son 10 barcos al mes, y no solo de petróleo sino de diésel, gasolina y gas. Pero Cuba se las ingenia y dado que tiene un alto nivel científico, ha logrado por sus propios medios refinar su petróleo -muy viscoso, con mucho azufre y otros contaminantes- en diésel y fuel oil para reducir la dependencia externa. Lo del petrolero ruso es una ayuda, sin duda, pero se necesita aún más y Rusia ha dicho que enviará otro (aunque en el momento de escribir esto aún no hay nada confirmado con fecha), pero si el ritmo es el de uno al mes o cada dos meses no será más que un parche. Importante, pero parche. E insuficiente. 

Aquí hay que hacer una puntualización: Rusia no quiere, bajo ningún concepto, enfrentarse a EEUU porque todavía sigue anclado en lo que los euroatlánticos del Kremlin llaman "espíritu de Anchorage", los acuerdos alcanzados entre Putin y Trump en agosto de 2025 sobre el país 404, -antes conocido como Ucrania- y que no se han cumplido por parte estadounidense. Por eso tanto Rusia como EEUU han salido con la cabeza alta con este petrolero enviado: los primeros, por haber desafiado "el cerco estratégico" impuesto por los piratas estadounidenses, los segundos por haber actuado "con benevolencia" al haber aceptado su paso porque era "ayuda humanitaria". Así los dos han salvado la cara. Siempre habrá quien diga ¿y lo del apoyo a Irán? No es un enfrentamiento con EEUU, el apoyo a Irán es más diplomático que otra cosa, y Rusia se está aprovechando, y mucho, del precio del petróleo (hoy está a 114'6 dólares, casi el triple de lo que pretendía la UE -44'10 dólares- en su paquete de sanciones aprobado en enero).

Además, ha habido un problema con este petrolero enviado: no pudo entrar en la bahía de Cienfuegos, donde se encuentra la principal refinería de Cuba, por lo que hubo que transportar el petróleo a otros barcos que sí podían entrar, y eso alargó el tiempo para que pudiese ser usado. Y luego está la distribución una vez refinado. Una distribución que no llega a todos los sitios porque hay que priorizar. En estos momentos, según dice el ministro de Energía, Cuba distribuye 800 toneladas diarias, la mitad más o menos de lo que se necesita, por dos razones: para evitar apagones inmediatos por el rápido consumo y para tener un margen de maniobra ante la situación.

¿Y cuál es el papel de China? Pues como es un país que necesita el petróleo para su propio consumo, una parte importante de él importado, solo puede ayudar a Cuba de una manera: con las energías renovables. En 2025 se calculaba que la energía renovable suponía en Cuba el 3%, ahora se estima que es del 10% de la generación de energía. Esto se debe a China, que ha enviado instalaciones solares y sistemas de almacenamiento. Su principal función es, como dice el ministro, "estabilizar la frecuencia de una red debilitada por el envejecimiento de las centrales termoeléctricas". Para que os hagáis una idea, una de las ganancias de China por la agresión a Irán es que está vendiendo tecnología limpia, paneles solares, vehículos eléctricos y baterías, como churros. Las ventas en los dos meses de agresión a Irán se han incrementado un 30%. A Cuba se la están suministrando gratis, por solidaridad e internacionalismo.

También aquí Cuba está haciendo lo mismo que con el petróleo: priorizar. Priorizar la agricultura (arroz, maíz, soja, tabaco) y a las industrias que producen para la exportación. ¿Doloroso para la gente? Seguro, pero necesario para evitar una quiebra de la producción.

También prioriza con el gas licuado, del que importa el 80% y que se está destinando únicamente a hospitales, comedores y producción estratégica.  

¿Difícil, verdad? El "no es fácil". Pero de nuevo el ingenio cubano: se ha puesto en marcha lo que llaman "transición cultural" y en la que los molinos de viento y las plantas de biogás están cumpliendo una importante función. Muchos de ellos y de esas plantas se habían abandonado y ahora vuelven a estar activos porque es más fácil su conexión a la red eléctrica y esto ayuda a los paneles solares portátiles que se destinan a profesores, a médicos y a los niños. 

Esto es Cuba, haciendo malabares con el ingenio y la solidaridad. Poco o mucho, dos países muy lejanos están ayudando o intentando ayudar. Y lo hacen en mayor medida que México, Brasil y Colombia, los países supuestamente "progresistas" de América Latina y que podrían, si quisieran, romper el bloqueo enfrentándose a EEUU. Porque de Venezuela mejor no hablar. Como lo cortés no quita lo valiente, México sí ha hecho pequeños gestos de "ayuda humanitaria", pero lo que necesita Cuba es petróleo, y ahí se ha echado para atrás. Recuerdo lo que dijo su presidenta a principios de este mes. Son países que protestan "enérgicamente" contra este nuevo bloqueo, contra esta piratería marítima, contra esta violación de la libertad de navegación y del derecho internacional, contra esta ley del más fuerte y la selva, pero que se cuidan, sin embargo, de no quebrantarla ellos mismos.

El ingenio no es solo en estos casos. Hay ciencia detrás. Como en el innovador fármaco cubano para el tratamiento del Alzheimer que se está produciendo en Cuba y que pone de manifiesto la resiliencia de una nación que se esfuerza por innovar bajo las limitaciones del bloqueo estadounidense y las amenazas de una invasión. Se llama NeuroEPO, de producción nacional y una lucha pionera contra la progresión de la enfermedad de Alzheimer. NeuroEPO, también conocido como NeuralCIM, es un aerosol nasal que revierte o ralentiza los síntomas de la enfermedad de Alzheimer. 

Se ataca a Cuba por su sistema político. Un medicamento que combate la pérdida de memoria y afecciones de salud relacionadas es algo más que un mensaje sorprendente: un proyecto socialista financiado con fondos públicos que, lamentablemente, no puede ayudar a millones de personas que lo necesitan en todo el mundo debido a las agresiones de EEUU y a la inacción de (casi) todo el mundo. 

Para endulzar algo más la cosa, en Cuba hay un grupo infantil que es un fenómeno, "La Colmenita". Os dejo con él y una canción de Silvio Rodríguez. También es una nuestra del ingenio y creatividad cubana.

El Lince

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