lunes, 26 de octubre de 2026

El alivio (casi conmovedor)

Lula ha ganado las elecciones presidenciales en Brasil. Mucha gente ha respirado con alivio. Un alivio casi conmovedor. Muy bien. Lula es la "soberanía nacional", con muchos matices, frente al entreguismo del neofascista Bolsonaro. Pero la pregunta es qué tipo de soberanía es la que se está defendiendo. Si es "anti Trump" se queda corta. Si es en contra de los intereses del imperialismo estadounidense, bienvenida sea. Si eso sirve para que se terminen las idas y venidas que ha tenido con los BRICS, corregidas en los últimos meses de su presidencia, mucho mejor.

Brasil no es un país fácil. Para comprender lo que ha pasado hay que profundizar en la historia de este país. Para comprender el auge del neofascismo es fundamental recordar que se trata de un país capitalista con una desigualdad social extrema y una alta concentración de riqueza, donde diversas facciones de la burguesía poseen condiciones casi inquebrantables para el dominio y la reproducción política. A ello hay que sumar su control, como en todas partes, de los mal llamados medios de comunicación, su control de todos los estamentos de seguridad (Ejército, Policía) que en estos años de presidencia de Lula no se han cortado un pelo en defender tanto el golpe militar de 1964 como las pretensiones del neofascista Bolsonaro y el apoyo al intento de golpe de Estado de Bolsonaro padre tras lae elecciones de 2022 y por el que 1.200 personas fueron procesadas. Sumad a ello el control casi total de los jueces.

Y, a todo ello, se suma el control casi absoluto del parlamento, del senado y de los gobernadores. De hecho, el Partido del Trabajo está en una situación bastante precaria: Lula solo tendrá el apoyo garantizado de 130 diputados federales (de un total de 513), 15 senadores (de 81) y 5 gobernadores de los 27. Así que la tarea de Lula por aprobar algo digno en la cuestión social va a ser muy ardua, si es que lo puede hacer. No hay que olvidar que el PT tiene una plataforma política muy moderada y que cuando ha gobernado ha sido manteniendo buena parte, por no decir toda, del marco macroeconómico neoliberal. 

Por lo tanto, Lula está, mucho más que antes, en manos de lo que en Brasil se conoce como "o Centrão". No es un partido, sino un bloque informal de partidos influyentes, principalmente de centro y centroderecha. Los une no tanto la ideología como un enfoque pragmático del poder: están dispuestos a apoyar a un presidente de izquierda o de derecha si obtienen beneficios políticos y económicos. La respuesta de qué va a pasar es bastante fácil de adivinar. Lula ha prometido gasto social e inversión pública, pero sus socios no están por la labor hoy por hoy y dudo que lo estén mañana.

Sin embargo, financiar estas expectativas contrapuestas se está volviendo cada vez más difícil. La deuda pública de Brasil es del 82'9% del PIB, la tasa de interés de referencia es del 13'75% y la inflación anual es del 4'58%. Lula promete gasto social e inversión, pero el Parlamento buscará fondos para sus regiones y los mercados financieros exigirán disciplina fiscal. Por lo tanto, para el nuevo presidente, las negociaciones presupuestarias van a ser tan importantes como la política exterior.

Hay quien dice que apuntar todo esto en unos momentos en los que América Latina está ahogada es casi contrarrevolucionario; que al menos ahora, con el triunfo de Lula, América Latina coge un poco de aire. Sin duda. Y si se me apura un poco, la propia Europa. No hay más que ver lo que ha dicho la psicópata von der Leyen, la condesa presidenta de la Comisión Europea: "Felicitaciones a mi amigo Lula por su victoria electoral. La democracia y el multilateralismo han triunfado en Brasil. La asociación entre Europa y Brasil está floreciendo. Permaneceremos a su lado en los años venideros. Juntos, continuaremos trabajando estrechamente por un comercio libre y abierto , un orden mundial basado en normas y ambiciones concretas para nuestro clima". ¡Toma ya! La condesa hablando de "multilateralismo". Bueno, una muestra más de cómo se va a cortejar a Lula, ya aprisionado por los resultados internos, para que siga con los vaivenes de los BRICS.

Se puede hablar de cómo está el equilibrio de poder. O, en términos marxistas, de la correlación de fuerzas. Es algo histórico porque ya desde el primer gobierno del PT, allá por el año 2002, esta formación se impuso un compromiso con sectores de la burguesía a cambio de que esta no pusiese muchas trabas a una cierta redistribución de la renta a través de programas de bienestar social, como el "hambre cero". Hay mucho que hablar de ello, y os insisto en que visitéis la etiqueta Brasil. 

Lo mejor que se puede decir es que los gobiernos de Lula (y de Dilma Rousseff) han sido de "reformismo moderado", evitando abordar cuestiones demasiado espinosas (como el conflicto entre el trabajo y el capital). Pero, a diferencia de Venezuela o Bolivia, por ejemplo, nunca se apoyó -excepto en ocasiones muy puntuales, como unas elecciones- en la movilización de masas ni en fortalecer la conciencia política de la ciudadanía para fortalecer su gobierno. Y eso ha llevado a la campaña de persecución contra Lula (estuvo encarcelado por ello) durante la presidencia de Bolsonaro padre, y al auge del neofascismo de ahora. Y a la vista de los resultados tras estas elecciones, fuera de la reelección de Lula, la cosa no pinta nada bien. 

El PT ha relegado la educación política de la gente y la confrontación directa, e indirecta, con las élites hasta el punto de que hoy es ya imposible de recuperar por mucho que la movilización de última hora haya logrado mantener a Lula en la presidencia. En el PT gusta la frase de "compromiso y pragmatismo" para abordar las presidencias de Lula y Dilma. Bueno. Lo cierto es que los grandes problemas que afectan al sustento de la población siguen sin resolverse: un transporte público caro e ineficiente; infraestructuras frágiles e inadecuadas en las vastas zonas periféricas urbanas; oleadas de delincuencia violenta, a menudo asociadas con los enclaves territoriales de los cárteles de la droga o las milicias ilegales; y un mercado laboral saturado, incapaz de proporcionar empleos y salarios dignos. No hay que olvidar que no ha sido hasta hace un par de semanas, es decir, en plena ofensiva electoral para esta segunda vuelta, cuando en Brasil se impuso la semana laboral de 40 horas, que el tándem Lula-Dilma había mantenido en 44 como consecuencia de sus pactos con los sectores de la burguesía.

Aquí es donde han entrado a saco los evangelistas, en los grupos marginados social, política y económicamente, con una red de apoyo ante la ausencia del Estado. Y esta gente ha sido uno de los puntales de Bolsonaro y el neofascismo. Esto ya no se va a poder desmantelar, si es que Lula lo intenta. Porque ahora sería el momento, con el neofascismo tocado y cuando la movilización de última hora -de última hora- ha sido grande entre la clase trabajadora, los sindicatos, los partidos que se proclaman de izquierda, los movimientos sociales ha sido capaz de demostrar su poder y de generar divisiones y fisuras entre diferentes sectores de la burguesía.

La cosa no está fácil, eso es evidente. Por eso digo que a nivel interno Brasil ya está perdido. Lula solo va a tener algo de maniobra en la política exterior, y eso en sí ya es bastante. Se suele olvidar que Bolsonaro padre no retiró a Brasil de los BRICS, y eso no es por ideología precisamente sino por conveniencia. China representa casi el 30% de las exportaciones de mercancías de Brasil, mientras que EEUU representa alrededor del 11%. Por lo tanto, incluso un presidente cercano a EEUU no podría desviar la economía brasileña de China sin consecuencias. Por eso Lula va a jugar la carta de la "soberanía estratégica", incluso con vaivenes en los BRICS, para no molestar a nivel interno a sus socios y mostrar que no está vinculado a un solo bloque.

La victoria de Lula no significa un triunfo para la izquierda. El presidente controla el gobierno, la derecha, clásica o neofascista, controla una parte muy significativa del parlamento, del senado y las regiones, y los intereses económicos trascienden las líneas ideológicas, cada vez más difuminadas entre la pretendida "izquierda" y la derecha. Desconocerlo es estar en las nubes y eludir la gran pregunta: bajo qué condiciones podrá Lula conformar una mayoría para gobernar el país.


El Lince

5 comentarios:

  1. "De hecho, el Partido del Trabajo está en una situación bastante precaria: Lula solo tendrá el apoyo garantizado de 130 diputados federales (de un total de 513), 15 senadores (de 81) y 5 gobernadores de los 27."

    Pues vaya, nada de triunfalismo pues, como he visto esta tarde (hora local) entre algunos españoles y brasileños comentando la noticia...

    "Lo mejor que se puede decir es que los gobiernos de Lula (y de Dilma Rousseff) han sido de "reformismo moderado", evitando abordar cuestiones demasiado espinosas (como el conflicto entre el trabajo y el capital). Pero, a diferencia de Venezuela o Bolivia, por ejemplo, nunca se apoyó -excepto en ocasiones muy puntuales, como unas elecciones- en la movilización de masas ni en fortalecer la conciencia política de la ciudadanía para fortalecer su gobierno."

    Ese modo de gobernar me recuerda a la vieja canción del "progresismo" socioliberal europeo, del cual la última muestra es el gobierno español actual, ya en tiempo de descuento (crucemos los dedos). Un asistencialismo paternalista que no llega ni al nivel del ya marchito estado del bienestar socialdemócrata. Como para pedirle peras al olmo, de que entren en conflicto con el capital...

    "Lo cierto es que los grandes problemas que afectan al sustento de la población siguen sin resolverse: un transporte público caro e ineficiente; infraestructuras frágiles e inadecuadas en las vastas zonas periféricas urbanas; oleadas de delincuencia violenta, a menudo asociadas con los enclaves territoriales de los cárteles de la droga o las milicias ilegales; y un mercado laboral saturado, incapaz de proporcionar empleos y salarios dignos."

    Un brasileño me dijo una vez con cierto humor negro, que su país es el "más rico del tercer mundo".

    "Aquí es donde han entrado a saco los evangelistas, en los grupos marginados social, política y económicamente, con una red de apoyo ante la ausencia del Estado. Y esta gente ha sido uno de los puntales de Bolsonaro y el neofascismo."

    La proliferación de los evangelistas en Brasil es para hacérselo mirar, y desde luego es un factor no sólo desmotivador de la contestación social, sino un acicate para el neofascismo. A ello añadiría otro aspecto de la sociedad brasileña que me deja perplejo, por no decir, enfadado. Me parece que parte de la población brasileña, incluso entre la clase trabajadora, inexplicablemente tiene una imagen idealizada y prestigiosa de EE.UU. (me gustaría equivocarme, pero...).

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  2. En la Brasil capitalista hay mucho más patriotismo, que en el los demás paises capitalistas, de hecho, como bien dice el Lince, Bolsonaro no se salio de los BRICS, ahora bien, habria que preguntarse el porqué no se salió? Pues por lo que he dicho anteriormente. Muchisimos de ellos, a pesar de sus diferencias economicas, son patriotas, y, para muestra un botón, cuantos años atrás, los EEUU introdujo con cantidades multimillonarias a ese país a los evangelistas sionistas? Y han conseguido anular o eradicar ese amor a su país, no en la clase pudiente, en las más pauperrimas, lo han conseguido? No, lo único que han conquistado, es el cambio ideológico de las ideas politicas, pero no les ha servido de nada, porque el patriotismo que manda en Brasil es el de el capitalismo, y este no va a ceder, ya que el busca el poder en toda sudamerica, al igual que lo buscan los americanos del norte, pero, estos tienen dentro de su propio país la cuarta columna, qué, no es otra, que, muchas empresas multinacionales brasileñas, como por ejemplo: JBS. Braskem. Nubank. Itaú Unibanco. Ambev, y, muchas más, todas ellas, dominan practicamente, una gran parte de la economia de los americanos de a pie, bien de una manera, o, bien de otra, como la alimentación procesada (comida basura) y bebidas de todo tipo, ellos han aprendido muy bien de los chinos, con sus empresas, y agricultura de tres cosechas anuales, no van a permitir que se lo quiten, por eso Bolsonaro (padre) no se salio de los BRICS. Este poder economico de Brasil, no le interesa que mande el Bolsonaro padre, ni el hijo, ahora habria que preguntarse el porqué? Pues psicólogicamente, seria un enfrentamiento idirecto con los EEUU, tanto economicamente, cómo militarmente, y eso no les interesa, ni a China, ni a ellos, prefieren que sea un sucedaneo de izquierdas, con vaivenes de todo tipo. Se acuerdan de Egipto? Cuando los Coptos perdieron el poder en el gobierno, ante los musulmanes? Pero quien tenia el dinero, y el poder de mandar? Y quien mandaba realmente? Pues eso, en Brasil está pasando algo parecido, según mi punto de vista psicológico...

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    1. "En la Brasil capitalista hay mucho más patriotismo, que en el los demás paises capitalistas, de hecho, como bien dice el Lince, Bolsonaro no se salio de los BRICS, ahora bien, habria que preguntarse el porqué no se salió?"

      Yo diría que no se salió por "patriotismo...del bolsillo". El negocio económico que tiene Brasil con los demás BRICS es mayor que el que se lleva con EE.UU.(el propio Lince lo ha escrito así), así que las cuentas les salen a los líderes brasileños, sean del color que sean...Si le llamas patriotismo a ese cálculo en torno a la pasta, aceptaría pulpo como animal de compañía.
      Como dijo el emperador romano Vespasiano "el dinero no tiene olor", y el de los BRICS, por supuesto tampoco les huele mal a los Bolsonaro y Lula de turno.

      "el patriotismo que manda en Brasil es el de el capitalismo, y este no va a ceder"

      Me he rascado la cabeza tratando de encontrar un sentido lógico a esta afirmación, más cuando es evidente la tendencia izquierdista de este blog. Sin ser un experto en Marx y compañía, tengo entendido que según el marxismo, el capital y sus detentadores no tienen patria. Otra cosa es el poder militar y político, pero esa ya sería geopolítica o geoestrategia (digo yo).


      https://marx.es/citas/el-capital-no-tiene-patria

      No sé, a lo mejor puedes refutar a Marx argumentando lógicamente por qué el capital sí puede tener patria.

      ""psicólogicamente, seria un enfrentamiento idirecto con los EEUU, tanto economicamente, cómo militarmente, y eso no les interesa, ni a China, ni a ellos, prefieren que sea un sucedaneo de izquierdas, con vaivenes de todo tipo."

      Estoy de acuerdo contigo en que el sucedáneo de pseudo-izquierda les conviene por ahora en Brasilia, pero a largo plazo el conflicto indirecto (o quién sabe si directo) me parece inevitable, en tanto en cuanto Brasil es pieza imprescindible de los BRICS, y el trumpismo ha dejado bien clarito que retoma y actualiza la doctrina Monroe: América (el continente entero) para los (norte) americanos.

      "Cuando los Coptos perdieron el poder en el gobierno, ante los musulmanes? Pero quien tenia el dinero, y el poder de mandar? Y quien mandaba realmente?"

      Con esta referencia a supongo que Egipto, me he perdido (vuelvo a rascarme el cráneo). O no explicas bien el ejemplo de la comparación, o estoy demasiado despistado hoy. ¿En qué puntos comunes entre Egipto y Brasil te basas para comparar ambas situaciones nacionales?

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    2. El dinero, es el que no tiene patria, pero sí, las personas, nadie quiere estar en una situación de apatrida.

      Hay que conocer a los brasileños, y yo se de buena tinta, que ellos tienen mucho orgullo hacia su patria (no como otros...) ellos saben muy bien, que tienen un país muy extenso, y que tienen de todo, y no van a permitir que otro, les robe ese poder, para ponerlos como al resto de los vecinos, pero, tambien saben que militarmente no pueden contra los EEUU, y ahora, y, en estos momentos enfrentarse a ese país seria una ruina total, y, más sabiendo que tienen bases, y lacayos, dispuestos a colaborar, con los EEUU, de ahí que no haya salido el Bolsonaro, que hubieses hecho tú, en el puesto de Bolsonaro, siendo amigo del trompas, darias el país, cómo lo ha hecho la susodicha de Venezuela? O le hubieses traicionado al trompas, qué harias? En la política, hay muchas cartas que jugar, pero, hay que saberlas jugar bien y, a su debido tiempo...

      Y en lo que concierne a los Coptos, me refiero, a que estos perdieron el gobierno, pero, los árabes no tenian dinero, pero, sí los Coptos, así, que los árabes, tenian que hacer, practicamente todo lo que querian los del dinero, y en Brasil, ha ganado Lula, sí, pero podrá hacer esas reformas prometidas a la sociedad, siendo una minoria en el parlamento, ya, que tiene 130 diputados, de 513, dime, cómo se puede hacer algo? A eso me referiero, no es tan dificil de entender, ya que el Lince lo dice muy claro, y, con muchisima lógica, creo que debieras leerte otra vez el texto...

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  3. Hay varias cosas muy interesantes en este artículo.
    Los "evangelistas" no son lo principal, pero dejaré de lado lo importante por algo que parece urgente. Usar el concepto general "evangelista" oculta que en realidad, lo que hay en Brasil son los neopentecostalistas, los cuales llevan la teología del Fin de los Tiempos que dio forma al sionismo cristiano angloamericano. Es una creación yanqui, parte de la guerra ideológica del imperio. Nació en Eeuu, no solo es fuerte en Brasil, también en Eeuu.

    El neopentecostalismo es una forma de religio romana, que por el año 300 llevó a Constantino a reemplazar el politeísmo por el cristianismo. ¿Por qué lo hizo? Porque los romanos politeístas preferían ser diezmados (matar uno de cada diez), antes que ir a la guerra. Los cristianos, en cambio, obedecían al obispo.
    Actualmente, los neopentecostales también obedecen a su "pastor".

    ¿Y que ordena el neopentecostalismo?:
    El Mandato de las Siete Montañas (Dominionismo)
    Esta influyente visión teológica sostiene que, antes del fin de los tiempos, los cristianos deben tomar el control e influenciar las siete esferas principales de la sociedad:
    • Gobierno
    • Educación
    • Medios de comunicación
    • Economía y Negocios
    • Entretenimiento y Artes
    • Familia
    • Religión
    Bajo esta premisa, la participación en la política y las instituciones del Estado ya no es vista como "mundana", sino como un deber profético para instaurar un orden piadoso.

    La similitud entre el reemplazo del del politeísmo por el cristianismo y el reemplazo del catolicismo por el neopentecostalismo, es bastante evidente: Los católicos no se interesan por dominar la sociedad como si lo hacen los neo pentecostales. Al igual como en su momento hizo Constantino, fuera los católicos, bienvenidos los pentecostales.

    Como lidiar con una religión, no conozco. Entiendo que hay una situación muy, muy difícil y de gravísimo pronóstico. Pareciera que un punto clave está en la red de apoyo a los sectores marginales. Pero construir una red de apoyo a esos sectores que compita con la red neopentecostal puede ser impedido si el parlamento, donde hay una fuerte bancada neopentecostal. En fin, no tengo ideas para este tema.

    Los neopentecostales también son fuertes en Centroamérica y el Caribe. Tienen espíritu misionero, habiéndose extendido por Africa e incluso Corea del Sur.
    No es de extrañar, la religio siempre ha sido una fuerza poderosísima, y, al parecer, todo indica que el imperio actual ha decidido reemplazar las religiones preexistentes por esta nueva religión neopentecostal.

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