La mierda de Judas
Si algo queda claro del ataque contra Irán es que EEUU está dispuesto a romper su palabra dada en cualquier momento simplemente porque no considera iguales a aquellos a quienes se la dio. ¿Lo acaban de entender los euroatlánticos del Kremlin? Puede que sí. Los euroatlánticos, Putin y los suyos, aún siguen insistiendo en "el espíritu de Anchorage" y en lo acordado hace casi un año con Trump por necesidad, no por convencimiento. Pero las tensiones internas cada vez son más notorias, con los euroasiáticos cada vez más pujantes viendo lo que se ve y ahora, hoy, el Kremlin acaba de decir algo sorprendente: "Rusia se retirará de las negociaciones con Ucrania si no se cumplen sus demandas". Habrá que esperar a ver si es cierto o es otra de las famosas "líneas rojas" que se dibujan una y otra vez, y con un retroceso una y otra vez entre las viejas y las nuevas. Pero lo que ya es cierto es que esas demandas ya no son las originales, son lo que denomino "la medalla de plata", las segundas en cuestión.
Esto no surge de la nada, sino de la agresión contra Irán en medio de las negociaciones. Otra vez repitiendo el mismo escenario que antes de la anterior agresión, en junio de 2025, y con el mismo resultado: la agresión.
Bombardear Irán en medio de las negociaciones, matar de hambre a Cuba (y aún está por ver si Rusia envía petróleo o no), cometer genocidio contra los palestinos... Son los símbolos de la miseria política y cultural de un EEUU que manda sobre todo Occidente. Un Occidente que está desapareciendo y que todo lo que se ve es un intento, mortal y desesperado, por evitarlo. Todo lo que estamos viendo y oyendo como excusas para atacar a Irán hay que meterlo en el mismo tubo con el que Colin Powell justificó el ataque contra Irak en 2003. Una y otra vez es la misma mierda, la mierda de Judas. Esta es una expresión popular que significa un ansia desmedido por la avaricia (el petróleo y el gas) y la traición.
Y, al igual que entonces, 2003 con la agresión a Irak, se matan niñas. Entonces la que hasta un poco antes fue Secretaria de Estado de EEUU con Clinton, Madeleine Albright, justificó el asesinato de 500.000 niños iraquíes con un "ha merecido la pena" porque se había derrocado a Saddam Hussein. Ahora no han dicho nada, pero lo repetirán: está mereciendo la pena porque se ha asesinado a Jamenei.
EEUU, Trump, estaba envalentonado por el fácil secuestro de Maduro, por la piratería en el Caribe y más allá, por la sumisión de gran parte del mundo (principalmente de Europa) a sus caprichos. Pero con Irán no le ha valido hasta ahora. La estrategia de EEUU está clara: envalentonado con el miedo cerval de Venezuela (que acaba de "suspender" 19 contratos petroleros con otras tantas compañías en el lago Maracaibo, en la Faja del Orinoco y en otros lugares por presión de EEUU, y varios de estos contratos por no decir todos son de compañías rusas y chinas) se ha dirigido a Irán intentando hacer lo mismo. Si lo logra, EEUU consigue de hecho controlar las principales reservas de petróleo del mundo. Y aquí tenemos otro momento Albrigth: el ataque a Irán ha merecido la pena porque nos hemos quedado con el petróleo. El fin justifica los medios.
El Sur Global ve que se trata de la destrucción de cualquier sistema de gobierno o gobernante que sea objetable para EEUU, ni siquiera porque sea un obstáculo sino simplemente porque así lo quiere y puede permitírselo según las reglas de ese mismo “mundo estadounidense”. De hecho, ¿por qué desperdiciar meses en diplomacia, buscando compromisos y desarrollando posiciones comunes, si puedes simplemente matar a cualquiera que no esté de acuerdo contigo? Parece, solo lo parece, que en Rusia algo de esto se está entendiendo. El representante ruso en las conversaciones sobre el país 404, antes conocido como Ucrania, se lo ha trasladado a los EEUU. Habrá que esperar y ver a los días 4 y 5 de marzo para comprobar hasta dónde llega la nueva "línea roja" de Rusia.
Dicho esto, hay que volver a Irán, que está respondiendo mucho mejor de lo que mucha gente esperaba. Voy a dejar un campo al "internacionalismo" diciendo que puede, tal vez, acaso, que los acuerdos con China y Rusia estén detrás de ello.
Queda claro que EEUU y el IV Reich sionista, antes conocido como Israel, esperan una lucha por el control del Estado como mal menor, optando por el cambio de gobierno. Pero lo que se está viendo es que se ha logrado elegir a un nuevo líder espiritual en muy poco tiempo (lo mismo que ha ocurrido con la respuesta militar: en junio del año pasado se tardó 12 horas en responder, ahora se han tardado 90 minutos). Jamenei era muy mayor y ya había designado sucesor. El provisional, por el momento, se llama Alireza Arafi.
Os dije que no había estado nunca en Irán, pero sí conozco el shiismo de mis estancias en Líbano. Lo primero que os hago notar es que lleva un turbante blanco (sheikh), mientras que el de Jamenei era negro (sayyid). Igual habéis visto esta palabra en alguna ocasión al mencionar a Jamenei. Eso significa que Jamenei era un descendiente directo de Mahoma a través de su hija Fátima y su primo Alí, mientras que Arafi no lo es pero sí un creyente con gran fe. Esto lo cuento porque el sayyid representa sabiduría y respeto, algo a tener muy en cuenta porque Jamenei fue quien emitió la fatwa, el edicto religioso que prohibía las armas nucleares en Irán que su sucesor puede, o no, mantener. Si Irán aguanta, lo más probable es que veamos otro Irán al que conocemos ahora en estas cuestiones.La resistencia a EEUU y al IVRS cuenta con el apoyo de una parte significativa de la población y la élite. La ideología de la República Islámica es el pegamento que une el mosaico de pueblos conocido como Irán. Reemplazar la República Islámica por un estado laico va a llevar a la desintegración del país y a su transformación en otra Libia. O mejor dicho, en Libia al cuadrado, dada su población, tamaño y fuerzas armadas.
Y, además, y a diferencia de Venezuela (afortunadamente), los iraníes tienen una estrategia para la victoria. Trump y Netanyahu no pueden seguir bombardeando indefinidamente. Los ataques de respuesta iraní a las bases estadounidenses en el Golfo Pérsico están haciendo que estos países estén ejerciendo una fuerte presión a EEUU porque el daño económico que están sufriendo es ya considerable, por mucho que ahora anden diciendo que van a "responder" a Irán por la "injusta agresión" que dicen estar sufriendo. Todos los años de sumisión, de "estrechas relaciones con EEUU", todas las "garantías de seguridad" que supuestamente representaban las bases estadounidenses se están yendo a la mierda. Se está viendo lo frágiles que son. Si hay respuesta social y popular en estos países es otro cantar, pero ya está quedando de manifiesto que sus gobernantes están desnudos.
Este es uno de los principales objetivos de Irán en estos momentos: maximizar el coste de la agresión para los árabes, añadiendo el cierre del estrecho de Ormuz (y ya van tres petroleros atacados directamente, a lo que se añade el que la mayor empresa de transporte marítimo, Maersk, acaba de anunciar la suspensión de sus barcos no sólo a través de este estrecho, sino también a través del Canal de Suez y el Estrecho de Bab el-Mandeb) por el que estos países del Golfo exportan la mayoría de su petróleo.
El otro es cerrar cualquier espacio a la quinta columna iraní, por lo que demostrar la voluntad de resistir, militarmente y en las calles, hace inútil cualquier protesta contra el gobierno y destroza la campaña de EEUU-IVRS de "cambio de régimen".
Y, por supuesto, resistir militarmente y asegurarla durante un tiempo largo, más de los 12 días que duró la agresión de hace un año, va a obligar a EEUU a elegir una estrategia diferente, como mínimo. Y ya no serán sus términos los que se impongan, como ha pretendido hasta ahora y con esta agresión.
Aún hay muchas preguntas y pocas respuestas. Solo cabe esperar cómo evolucionan las cosas estos próximos días.
El Lince

