sábado, 16 de diciembre de 2017

Otro clavo en el ataúd

Febrero de 2018. Irán entra a formar parte de la Unión Económica Euroasiática (UEE), de la que forman parte Rusia, Bielorrusia, Kazajstán, Kirguistán y Armenia. No, no es ciencia-ficción, es lo que se acaba de aprobar en Sochi esta semana que termina. Es el final de la Doctrina Brzezinski, eso de crear un caos en Asia Central para solidificar ad aeternum la hegemonía de EEUU sobre el mundo. Es otro clavo en el ataúd de la hegemonía occidental y su monomanía de sanciones y más sanciones pensando que el mundo sigue siendo tan plano como cuando ellos lo dominaron.

Rusia está proporcionando los clavos y las estructuras para que cada país vaya dando sus propios martillazos. Está empujando sin tanta contención como los chinos y lo hace porque el tiempo corre a su favor.

Nunca habrá que agradecer tanto a Occidente sus guerras como la que lanzó contra Siria en 2011. La intervención rusa, a instancias del gobierno sirio, ha supuesto un terremoto del que una y otra vez vemos secuelas que están reconfigurando el mundo. Rusia ha solidificado su alianza con Irán, ha acercado -peligrosamente para la OTAN y EEUU- a Turquía a su terreno y ha logrado casi lo imposible, que turcos e iraníes estén hora en unas excelentes relaciones.

La beligerancia occidental con sus constantes sanciones contra todo el mundo que no se doblega a sus intereses es el factor más importante que hay que tener en cuenta a la hora de valorar todos estos movimientos porque obliga a una mayor coordinación de objetivos económicos y de política exterior entre los agredidos. Rusia y China se convierten, gracias a la patológica estupidez occidental, en los grandes polos de atracción para estos países.

Eso es lo que intentó evitar Obama cuando aceptó, a regañadientes, el acuerdo nuclear con Irán. Trump ha recorrido exactamente el camino contrario. ¡Bien hecho!, el mundo es ahora mucho más claro y cada vez con mayores garantías de ser más seguro. Porque el mundo es seguro a medida que decrece la hegemonía occidental, injerencista e imperialista hasta la náusea.

¿Por qué hablo de Siria? Porque Siria ha puesto de relieve que EEUU cada vez tiene menos que decir (y ese zombi que es la UE, mucho menos) y que se acerca mucho (junto con ese zombi que es la UE) a la incompetencia tanto militar como diplomática. Es Rusia quien ha derrotado al llamado Estado Islámico, es Rusia la que ha establecido nuevos parámetros para la paz en ese país (como acaba de reconocer el enviado de la ONU al certificar el fracaso, otra vez, de las nunca realizadas Conversaciones de Ginebra) y quien con su apuesta por Astaná marca el calendario y ha logrado fortalecer un nuevo triángulo estratégico (Rusia-Irán-Turquía) que está dejando fuera de juego al tradicional EEUU-Israel-Arabia Saudita.

La entrada de Irán en la UEE abrirá de par en par la puerta para el ingreso de nuevos miembros. Turquía acaba de pedir, también en Sochi, el estatuto de observador. Tayikistán y Uzbekistán son observadores. Pakistán se lo está pensando y Molvadia, Siria y Turkmenistán han presentado a sus parlamentos iniciativas para la adhesión "en el futuro". En el caso de Siria este futuro está muy próximo, tras la victoria en la guerra aunque aún queden flecos de violencia con diferente importancia.

China ha propuesto una Zona de Libre Comercio entre ella y la UEE y ya hay un acuerdo, suscrito el 13 de diciembre, entre Rusia y China y que establece que el marco idóneo de ello será la Organización de Cooperación de Shanghái. Eso supone que hay dos instrumentos, la UEE y la Nueva Ruta de la Seda, que se complementan mutuamente y que dejan fuera de juego a Occidente porque, por si fuese poco, tiene la cobertura político-militar de la OCS.

Sólo quedan los BRICS, también en fase de expansión, para cerrar el círculo que aprisionará a Occidente. La nueva sobre los BRICS es que su banco, el Nuevo Banco de Desarrollo, está estudiando "un panorama amplio de proyectos a financiar en Asia" en un claro desafío al Banco Asiático de Desarrollo hegemonizado por EEUU y Japón. Ni qué decir tiene que son Rusia y China quienes están detrás de ello.

Sumad a todo esto el anuncio oficial de que el gasoducto Corriente Turca (Turk Stream) ha terminado su recorrido por tierras rusas (y por el Mar Negro) y ya se está comenzando a construir en territorio turco, que Irán acaba de anunciar una ampliación del gasoducto con Pakistán y que este país, como he dicho, se está pensando pedir su ingreso en la UEE.

Con el ingreso de Irán la UEE rompe el comercio de gas a nivel mundial. Si ahora produce el 21% del gas natural del mundo y el 15% del petróleo, la entrada de Irán va a colocar a la UEE en un lugar preferente y de referencia para el resto del mundo. Si se tiene en cuenta, además, que China y Rusia han firmado un memorando de entendimiento para la compra de petróleo en moneda propia u oro (el petroyuan) el impacto a nivel global va a ser enorme y a nivel interno iraní va a suponer una menor dependencia de la importación de gasolina refinada puesto que la paradoja de Irán es que es un gran productor de petróleo pero tiene muchas dificultades para su refinamiento.

No por casualidad, al mismo tiempo que se anuncia todo esto Gazprom, la empresa rusa controlada por el Estado que monopoliza el gas, dice que su producción ha aumentado el 13% este año. Pregunta tonta, de las mías: ¿qué país ha sido el causante de este aumento con su consumo de gas? ¿no se os ocurre? Pues China.

La Asociación Gran Eurasia está en marcha y cambia radicalmente las reglas del juego, puesto que en la reunión de la Asociación de Países del Sudeste Asiático (ASEAN) del 11 de noviembre varias naciones expresaron su interés en establecer Tratados de Libre Comercio con la UEE. Vietnam ya ha dado el paso.

Esto es lo que está en marcha (y el mapa ya es antiguo puesto que este verano pasado India y Pakistán fueron admitidos como miembros de pleno derecho de la OCS y es más que probable que el año que viene lo sea Irán). Id sumando y seguid con los sueños, cada vez más estúpidos, sobre la hegemonía Occidental.

El Lince

jueves, 14 de diciembre de 2017

¿La montaña parió un ratón?

Ayer se reunió la Organización de la Cooperación Islámica, de urgencia, para abordar la decisión de EEUU de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel y trasladar su embajada allí. El reconocimiento está hecho, el traslado no será hasta dentro de unos cuantos años (unos tres o cuatro a lo máximo) para no sublevar más aún a una calle árabe que sí, que está indignada pero de puertas para adentro. Hace tiempo que los árabes consideran a Palestina un lastre y quieren deshacerse cuanto antes de ella. Sólo los musulmanes no árabes siguen teniendo un apego a Palestina, pero los musulmanes no árabes están muy lejos geográficamente.

El documento que aprobó la OCI es bueno, es casi lo que quería Turquía -que pasa así a ser oficialmente al abanderado de la causa palestina- y obliga, en teoría, a los 57 países firmantes. En él se reconoce a Jerusalén Este como capital del Estado de Palestina y apela a "otras naciones", es decir, no islámicas, a respetar el derecho internacional. Es decir, se ha hecho un llamamiento implícito para que quienes se dicen amigos del pueblo palestino asuman el documento, especialmente ciertos países de África y América Latina sin excluir a Asia. Esto, en sí, es ya un freno a que los vasallos de EEUU en todo el mundo muevan silenciosamente sus embajadas hacia Jerusalén una vez lo haga EEUU.

Por primera vez en años, sobre todo desde las revueltas de 2011 y con la salvedad del ataque a Gaza de 2014, Palestina vuelve al primer plano de la actualidad mundial. Pero no será por mucho tiempo.

Aunque todos los países musulmanes han estado presentes, el diferente nivel de representatividad indica que para unos cuantos esto no es más que otro documento de los muchos que se aprueban y quedan en papel mojado. Así, si han estado presentes jefes de Estado y de gobierno de Irán o Jordania la representación de Arabia Saudita o Egipto ha sido tan baja que es como si de hecho no hubiesen estado.

Arabia Saudita ha silenciado todo lo referente a la OCI y quienes dentro del país se han enterado de las conclusiones ha sido a través de fuentes clandestinas como Al Yazira. Los imanes de las ciudades santas de La Meca y Medina no han abierto la boca sobre Jerusalén, donde está el tercer símbolo religioso para los musulmanes, Al Aqsa, casi diez días después de la decisión de EEUU.

Los Emiratos Árabes Unidos han hecho un seguimiento tan escaso que se ha quedado casi en unos cuantos sueltos en sus medios de propaganda escritos y en una breve mención en las televisiones.

Así que dos que no van a cumplir, y lo vamos a ver pronto. El hecho de que los 57 países hayan evitado introducir no ya sanciones -impensables puesto que en práctica totalidad son vasallos de EEUU- sino simples advertencias (por ejemplo, llevando el caso a la Corte Penal Internacional, a lo que se niega sistemáticamente Abbas) pone de relieve que estamos ante la duda si la montaña parió un ratón. Aunque sea un ratón grande. Sólo queda la posibilidad de una evolución hacia algún otro animal, como el león del desierto, pero también está por ver.

La OCI ha sentado un realineamiento para el tema palestino, con dos aliados de EEUU (Jordania y la mal llamada Autoridad Palestina) intentando mantener el equilibrio pero ya haciendo movimientos para zafarse de la tutela de sauditas. Esto, que es claro en el caso jordano, está por ver en el caso palestino pero la supervivencia de Fatah y Abbas está en ello. Cuentan las malas lenguas árabes que Arabia Saudita y Egipto han hecho casi de todo para evitar que Jordania, que tiene relaciones con Israel, acudiese con su jefe de Estado a la cumbre de la OCI, pero la situación en Jordania es tan caliente que o iba o estallaba el país. Incluso Abbas fue condicionado para que no fuese personalmente, pero como las encuestas dicen que el 70% de los palestinos quieren su dimisión "inmediata", tuvo que acudir poniendo en riesgo ni más ni menos que 10.000 millones de dólares que, dicen, ofreció Arabia Saudita como ayuda económica si no asistía y aceptaba las propuestas sauditas.

¿Es esto un desafío a Arabia Saudita y EEUU? Está por ver, pero si los símbolos son importantes la imagen que queda es la de uno, el jordano, y otro, el palestino, flanqueando a Erdogan en al foto final de la OCI.


Hasta hace un par de años estos dos eran enemigos naturales de Turquía por su apoyo a los Hermanos Musulmanes, que son muy potentes en Jordania y el caso de Hamás en Palestina es evidente. Hoy parece que son sus aliados. Es más, parece que se cobijan bajo sus alas.

Desde un punto de vista militante, lo que se ha hecho ha sido insistir en lo obvio y casi sin intención de molestar a EEUU. No hay confrontación política con EEUU ni se da ningún paso práctico. Sólo una vaga amenaza, muy tenue, de llevar el caso a la ONU donde EEUU tendría que escenificar que incumple el derecho internacional de forma expresa.

Desde el punto de vista geopolítico, la cumbre de la OCI supone un realineamiento evidente en toda la zona que va mucho más allá de Palestina. Por ejemplo, Rusia ha estado presente en esta cumbre expresamente invitado y con el argumento de que 20 millones de sus habitantes son musulmanes. Turquía está poniendo tierra de por medio respecto a EEUU y la OTAN y lo hace muy deprisa. Eso no quiere decir mañana, ni pasado mañana. Pero el camino ya está comenzando a ser transitado y eso dificulta, y mucho, la estrategia de EEUU en la zona.

Tal vez sea el momento oportuno de recordar una encuesta de esta primavera, mucho antes de que se ganase la guerra de Siria, en la que se apuntaban datos muy curiosos y esclarecedores.




El Lince


lunes, 11 de diciembre de 2017

Tal vez pasado mañana

La decisión de Trump de reconocer Jerusalén como capital de Israel está dando mucho que hablar. Pero se está mirando donde no se debe, para variar.

Los países árabes están aceptando la paz con Israel de la misma forma que la aceptó Japón en la II Guerra Mundial: con humillación. Japón estaba vencido, pero había una posibilidad remota de que continuase resistiendo o esa resistencia se pudiese reavivar en el futuro. Eso había que matarlo de raíz y se lanzaron dos bombas atómicas, innecesarias desde el punto de vista militar, para humillar al país y obligarle a que aceptase la paz según la diseñó EEUU. Pues eso mismo es lo que está ocurriendo ahora mismo con Jerusalén.

El reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel es la bomba atómica que EEUU lanza contra los países árabes para que acepten la imposición de una paz con Israel. Derrotados varias veces -con la excepción de Hizbulá, que no es Estado- en enfrentamiento directos, ahora han sido derrotados otra vez en enfrentamientos indirectos (Siria) y sus movimientos para lograr la paz intentando conseguir algún tipo de contraprestaciones (la propuesta presentada por Arabia Saudita no hace mucho) han sido respondidos de la única forma que EEUU e Israel lo entienden: la humillación.

Es decir, que si quieren que se les haga caso en su estrategia sectaria de guerra contra Irán tienen que pasar por las horcas caudinas y aceptar las humillantes condiciones de los vencedores. Los historiadores romanos recogieron ese hecho histórico con todo detalle, cómo los soldados romanos fueron desarmados, despojados de sus vestimentas de guerra y obligados a pasar de uno en uno debajo de una lanza horizontal que estaba sujeta a otras dos clavadas en el suelo para que así tuviesen que agachar casi medio cuerpo para cruzarla. Es decir, se veían obligados a inclinarse ante los vencedores de una manera deshonrosa.

Ni qué decir tiene que los árabes harán lo mismo. Arabia Saudita ha impuesto ya como condición a la mal llamada Autoridad Palestina que reniegue de Jerusalén Este como capital de una hipotética Palestina independiente -y esto sí que va para las calendas griegas, es decir, algo que no se producirá nunca- y nombre su capital en una localidad que se denomina Abu Dis, cercana a la Jerusalén ocupada.

La mal llamada Autoridad Palestina no ha hecho otra cosa que patalear, pero no ha sido capaz siquiera de impulsar una movilización de rechazo a la medida de EEUU y, ni mucho menos, a la propuesta saudita.

Lo mismo se puede decir de Hamás, que pese a lanzar un llamamiento a una Tercera Intifada, está sorprendentemente callado a la espera de acontecimientos.

¿Y cuáles pueden ser esos acontecimientos? Pues da la casualidad (es un decir, en política internacional no hay casualidades) que Putin ha estado hoy en Siria donde se ha entrevistado con Assad, que mañana va a El Cairo para entrevistarse con su nuevo amigo Sisi y que pasado mañana estará en Ankara para verse con Erdogan. No hace falta ser muy hábil para ver que lo que se está tratando es algo más que el tema sirio y que lo que se está cocinando es una respuesta, o una falta de ella, a la decisión de EEUU de reconocer Jerusalén como capital de Israel.

Porque también da la casualidad de que pasado mañana también estará en Ankara el presidente iraní (luego de nuevo el eje Rusia-Irán-Turquía) y que lo hace en el mismo momento, y con la excusa, de que el miércoles se celebrará en Ankara una reunión "de urgencia" de la Organización de la Conferencia Islámica con un único punto a tratar: Jerusalén. La OCI se ha doblegado siempre a los intereses, y el dinero, de Arabia Saudita y logró que se condenase a Irán, por ejemplo, y a Hizbulá este mismo año. Pero eso fue antes de Jerusalén.

Turquía preside en estos momentos la OCI, está enfrentado a Arabia Saudita y ha considerado a Israel como "estado del terror" al condenar la represión contra las limitadas protestas de rechazo a la decisión de EEUU sobre Jerusalén. Es decir, estamos a dos días de que se visibilice (o no) la ruptura entre el mundo árabe y el islámico. Es decir, que estamos a dos días de ver el recorrido que tiene la guerra contra Irán, que se limitaría única y exclusivamente a un sector árabe-israelí y que ya no sería ninguna cuestión sectaria sunní contra shíi.

Si Turquía (que está muy molesta con EEUU por el apoyo al fallido golpe de Estado de hace año y medio, por el constante apoyo estadounidense a los kurdos -que están callados sobre Jerusalén, por cierto-  y que acaba de retirar sus tropas de un ejercicio de la OTAN por considerar que no se trataba al país adecuadamente: de forma textual se ha dicho que "el comportamiento de la OTAN hacia Turquía ha sido brutal y deshonroso") logra imponer su visión en la OCI pondrá en serios problemas a EEUU-Israel-Arabia Saudita porque se extenderá también a Yemen, donde Turquía ya ha dicho que "se está derramando sangre musulmana". El matiz es importante porque no dice árabe, sino musulmana.

Si pasado mañana, de vuelta al terreno de las hipótesis, Turquía vence será la primera vez en la historia que la batuta del liderazgo del tema palestino pasará de estar en manos árabes a estar en manos no árabes (Turquía y, de rebote, Irán y puede que también Qatar, que se vengaría así de su bloqueo) y Palestina ser convertirá en un problema musulmán. Y esto es algo que siempre ha buscado Irán y que refuerza aún más su papel y su prestigio. En esta situación, cualquier -y digo cualquier- actuación israelí en Siria, por ejemplo, se vuelve totalmente explosiva por no decir suicida.

Al mismo tiempo, si pasado mañana pasa todo esto -de nuevo la hipótesis- el cambio que se dará en Palestina será radical: Fatah será arrojado al basurero, quedando ya formalmente como colaboracionista, y se encumbrará a Hamás como el auténtico representante del pueblo palestino. Esto es lo que está esperando Hamás que ocurra, de ahí su actitud tan cauta ahora.


El Lince

miércoles, 6 de diciembre de 2017

O súbditos o libres

Lo repito, porque ya lo dije hace justo un año: la disyuntiva hoy en el Estado español (España, para otras latitudes) está entre ser súbditos o ser libres. Hoy se celebra el día de la Constitución del 78 y todos, sin excepción, incluyendo a Unidos Podemos, han demostrado que son súbditos. Solo los irreductibles, repartidos por acá y por allá, mantienen que hay que seguir luchando por ser libres.

Durante el franquismo se decía que "la letra, con sangre entra". Hoy, en el neofranquismo, lo que entra a palos es la Constitución. Hay que romper con este régimen neofranquista (y monárquico) del 78 y a nivel estatal hay muy pocas organizaciones que lo mantienen en sus genes. Una de ellas es la Candidatura d'Unitat Popular catalana. Surgida desde un ámbito municipalista ha llegado a convertirse en un grano en el culo para todos, especialmente desde que por su impulso los Comités de Defensa de la República se han convertido en los nuevos "soviets".

Ahora que se conmemora el centenario de la Revolución de Octubre, la CUP es lo que más se parece a los bolcheviques mientras que Unidos Podemos son los mencheviques. Los unos, empujando. Los otros, frenando y reculando.

Los modernitos, las modernitas de UP acuden hoy a rendir pleitesía al monarca y sus señores. Veréis las fotos. Para enmarcar. Mientras tanto, hay presos políticos; hay censura (como la de ayer impidiendo los espacios electorales de la CUP; hay represión (como la de ayer, con la policía requisando carteles de la CUP y multando a sus militantes); hay jueces que imputan condenas de hasta 30 años a los cargos de la Generalitat mientras en Bélgica dicen que a lo sumo serían seis meses si se procesa a los allí exiliados.

Mientras tanto, hay gente que mantiene sus convicciones a pesar de todo. Gente que habla de libertad para los presos, de golpe de estado del 155, de movilización social, de clases populares, de destruir el régimen neofranquista (y monárquico) del 78, de defender la República, de programas sociales.

La cuestión vuelve a estar donde siempre ha estado: entre la obediencia o la insumisión. O súbditos o libres.




El Lince

domingo, 3 de diciembre de 2017

Cuando el que empuja es Rusia y no China

Mientras China anda -todavía- con pies de plomo en su enfrentamiento con EEUU, Rusia ha puesto el acelerador. Es muy sorprendente que las cuatro grandes noticias de la semana pasada a nivel internacional (prescindiendo del lanzamiento del misil por parte de Corea del Norte) tengan como protagonista a Rusia tanto por sí sola como impulsora del empuje de los BRICS para romper la tutela de Occidente en cuestiones económicas.

Rusia se está hartando de EEUU, de la UE y de todo lo que huela a Occidente. Tiene mucho que ver el hecho de que el año que viene se van a celebrar elecciones allá, que hay una fortísima presión para que Putin repita y rompa esa curiosa alternancia que tiene con Medvedev (yo presidente, tú primer ministro y viceversa) y que ya queda más que claro que no hay que esperar nada de nada de los "socios occidentales".

La semana pasada Rusia dio cuatro pasos que dejan buen claro por dónde van las cosas:

1.- Anunció oficialmente una "compra masiva de oro" como "garantía contra sanciones y riesgos económicos y geopolíticos". En este último trimestre del año Rusia ha comprado 63 toneladas de oro, situando sus reservas en las 1.801 toneladas y convirtiéndose ya en el quinto país del mundo en cuanto a reservas de oro tras EEUU, Alemania, Italia, Francia y China. Ya prácticamente pisa los talones a los chinos, que tienen unas reservas de 1.842 toneladas de oro.

Al mismo tiempo, ha comenzado a imponer su propia cotización del oro en la Bolsa de Valores de Moscú con el aval del Banco Central de Rusia. Eso significa que ahora que China está lanzando de forma activa un "contrato de futuro" para el petróleo, es decir, la posibilidad de comerciar o bien en la moneda local del país en cuestión o en oro, esto cambia radicalmente las reglas del juego en el mercado petrolero ya que permitirá a los exportadores evitar el uso total del dólar estadounidense.

No se debe olvidar que Rusia es el principal suministrador de petróleo a China y que exporta unos 10 millones de barriles diarios. Esto va a significar que en cuanto se solidifique esta tendencia se va a convertir en un nuevo, y definitivo, punto de referencia para muchos países, especialmente los asiáticos, dejando al margen a los tradicionales, como el Brent (Londres) o el WTI (Suiza), dominados por el dólar y gestionados por Occidente.

Rusia y China, por iniciativa del primer país, ya han firmado en setiembre de este año un Memorando de Entendimiento para desarrollar el comercio conjunto de oro a partir del primer trimestre de 2018. En ese memorando se establece que serán Moscú y Shanghai los centros que centralizarán ese comercio.

2.- Junto a ello, Rusia está preparando una emisión de bonos en yuanes por importe de 6.000 millones. China es el mayor socio comercial de Rusia, por lo que esta medida refuerza a los dos países y se desvinculan así un poco más del dólar. Esto va a impulsar los intereses de China sobre la internacionalización del yuan.

3.- En paralelo a la compra de oro, Rusia está disminuyendo sus reservas de bonos del Tesoro de EEUU, es decir, está vendiendo esos bonos.

4.- Pero no sólo eso. El 24 de noviembre, Rusia confirmó que los BRICS están estudiando cómo establecer su propio sistema de comercio del oro. La importancia de ello es crucial para el nuevo mundo que se está estableciendo y para el hundimiento, un poco más, de Occidente. China, Rusia, Sudáfrica y Brasil están entre los principales países productores de oro del mundo (en los puestos 1, 3, 7 y 11). China y Rusia son los dos principales importadores y consumidores de oro físico del mundo. Por lo tanto, los BRICS se convertirían en los principales actores en el mundo sobre el oro y eso en unos momentos en los que se ha abierto la puerta a la incorporación de nuevos miembros.

Y es que a pesar de las tonterías habituales de los propagandistas occidentales, los datos económicos de Rusia son mucho mejores de lo que se dice como reconoce uno de esos propagandistas, Bloomberg.


La tendencia es irreversible, aunque aún falta mucho para que el dólar pierda su hegemonía total. Pero a partir de 2018, y en cuanto todo lo anterior esté en funcionamiento, dejará de suponer el 80% de todas las transacciones financieras internacionales y bajará, de golpe, hasta el 73%. A partir de aquí esa bajada será constante. Y Rusia está a la vanguardia para que ello sea así.

El Lince

viernes, 1 de diciembre de 2017

El camino hacia el infierno

Voy a aclarar algunas cuestiones a pedido de Eugenio. Habla de un viaje que hizo un enviado del Partido Comunista de China a Corea del Norte, tras el XIX Congreso del Partido el pasado mes de octubre, y que como consecuencia del mismo los dos países habrían acordado el mantenimiento y un cierto impulso a las relaciones económicas. Simplemente no es cierto. Lo que se ha dicho es de cara a la galería, para tranquilizar conciencias pudibundas que son incapaces de ver el giro dado por los chinos en su política exterior.

Que China no quiere el colapso total de Corea del Norte es más que evidente. Que China ha sido quien no ha querido una repetición de lo ocurrido con Irak, cuando se impusieron unas draconianas sanciones que causaron la muerte de un millón de niños de menos de cinco años -es decir, toda una generación- y, también hay que decirlo, sanciones que contaron con el apoyo de China y de Rusia, también es cierto. Por eso yo digo que se ha dejado a Corea del Norte a dos dedos de la muerte, pero no se la ha matado. Pero que China está imponiendo sus propias sanciones unilaterales, al margen de las del CSONU -que son las únicas obligatorias de seguir según el derecho internacional- también es cierto.

Por ejemplo, Corea del Norte ha denunciado públicamente que China ha dejado de suministrar gasolina y diésel desde el mes de octubre. Esta es una petición histórica de EEUU, que ha vuelto a solicitar ahora tras el lanzamiento del nuevo misil.

El viaje de Song Tao, que sólo es Jefe del Departamento de Enlace Internacional del PCCh, es decir, ha sido un viaje de partido a partido y no de Estado a Estado, se ha producido cuando las relaciones entre los dos países están en su punto más bajo, cuando China ha demostrado en la ONU que es cada vez más duro con Corea del Norte y, lo más importante, que China ha decidido no solo tomarse en serio las sanciones sino ser un co-impulsor de las mismas junto a EEUU. Los rusos han dicho que así fue.

Es cierto, también, que hasta septiembre la dureza china no duraba mucho, un par de meses para aplacar a EEUU, y luego abría agujeros bastante grandes para que pasase todo tipo de ayuda y las cosas, sobre todo los negocios, sus negocios, volviesen a ser como siempre. Pero hasta septiembre. Ahora no es así ni mucho menos.

Mirad la secuencia:

- En septiembre China suspendió la importación de mariscos frescos (aunque mantiene los congelados), al igual que la de minerales que se ha reducido a un escaso 13%.

- En octubre China anunció que las empresas conjuntas no continuarían sus operaciones a partir de enero de 2018. También ordenó el cierre de los restaurantes norcoreanos en Dandong, Sheyang y otras ciudades fronterizas con lo que unos cuantos cientos de trabajadores norcoreanos tendrán que volver y su país dejar de recibir esas divisas.

- En noviembre se ha notificado a las empresas chinas que emplean a trabajadores norcoreanos que se abstengan de renovar los contratos. Se calcula que unos 30.000 trabajadores norcoreanos se quedarán sin trabajo en un breve lapso de tiempo.

A ello hay que añadir que se ha "sugerido" a las empresas de viajes que dejen de gestionar sus giras por Corea del Norte (que es ahora mismo el país preferido para los chinos como destino turístico, un poco como lo fue Cuba durante un tiempo para muchos "progres" por aquello de que cambiaría cuando muriese Fidel) y que los vuelos de la compañía aérea norcoreana están suspendidos, formalmente por "falta de pasajeros".

El monto total en el que se calcula que va a costar todo ello a Corea del Norte es de unos 200 millones de dólares anuales.

Además, el gobierno chino ha dicho a las provincias de Liaoning y Shandong que deben preparse para "hacer sacrificios" debido a las sanciones contra Corea del Norte porque gran parte de la población vive, directa o indirectamente, del comercio con Corea del Norte.

Hasta septiembre es cierto que China ha sido muy táctica con las sanciones y que permitía que se las torease al cabo de un tiempo. Hasta septiembre.

La postura china hasta entonces era muy fácil de seguir: mientras una Corea del Norte con armas nucleares es "peligrosa y desestabilizadora", como decía Beijing, el colapso del país -guerra o unificación con Seúl- era una "amenaza superior" que lo anterior. De ahí que permitiese, cuando no alentase, la permeabilidad de esas sanciones. Pero eso ha cambiado totalmente.

China ha abandonado a Corea de Norte porque no quiere un enfrentamiento con EEUU, especialmente si EEUU pone en marcha lo que se conoce como "sanciones secundarias", que irían dirigidas contra las empresas chinas y establecerían un precedente peligroso puesto que China se vería obligada a tomar represalias, y eso es lo que no quieren los chinos mientras no esté asentada su estrategia de Nueva Ruta de la Seda.

Supongamos, y es un suponer que yo no veo, que China cree que actuando así obliga a Corea del Norte a volver al redil chino y que negociará algún acuerdo político con Beijing para sacudirse de encima la presión, sobre todo de las sanciones. Supongamos que una de las cosas que Corea del Norte plantea a China es algo así como "conservo mis armas nucleares y, a cambio, acepto vuestras sugerencias en otros temas", tanto internos como externos. ¿Qué va a decir China cuando mantiene que la península tiene que desnuclearizarse? ¿Corea del Norte ha llegado hasta aquí para decir ahora que no, al estilo de Puigdemont y los suyos (-querido Azotea, hay que ver un poco más allá, con independencia de resultados electorales y otros cuentos-)? No es creíble.

China está alineada con EEUU en este asunto sin la menor duda. Los chinos se caracterizan por muchas cosas, una de ellas el lenguaje. Este párrafo es muy claro: "El enfrentamiento entre los Estados Unidos y la RPDC es asimétrico. Ambas partes se miran a los ojos. Sin embargo, Estados Unidos se encuentra en una habitación cálida y Corea del Norte se encuentra en la nieve helada".

美朝对峙是非对称的,双方互瞪着眼睛,但是美方站在暖洋洋的房间里,朝鲜站在冰冷的雪地上。

Viene a decir que Corea de Norte tiene que ceder si no quiere que las cosas vayan a peor porque "China ha hecho todo lo posible por ayudar a mantener el sustento básico de Corea del Norte". Ha hecho, no hace ni está haciendo. Sobre todo por lo que viene después, que es demoledor: "En la era de la globalización, es imposible para China luchar por una ayuda económica a Corea [del Norte]".

Por supuesto que me puedo equivocar, es más, me encantaría equivocarme. Pero como dice un refrán castellano, y en referencia a que si China y Corea del Norte continúan comerciando con normalidad o que ese comercio se incrementa, "el camino hacia el infierno está empedrado de buenas intenciones". Las intenciones no cuentan, lo que cuentan son los hechos y ahora mismo son los que son.

El Lince

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Objetivo a la vista

Corea del Norte (República Popular Democrática) lo ha vuelto a hacer. Ha probado un nuevo misil y todo el mundo coincide en que su programa está tan avanzado que todas las tonterías que se decían sobre sus capacidades, que estaban muy retrasados, que aún le faltaban unos años para dar el paso que ahora han dado se han demostrado falsas.

Corea del Norte viene demostrando, una y otra vez, que no se arredra ni ante EEUU ni ante China. Porque la situación ahora hay que verla como lo que es: EEUU amenaza desde fuera, con portaaviones y bombarderos, pero China amenaza desde dentro. Por que si son conocidas las sanciones impuestas no sólo por la ONU (11 de septiembre) sino unilateralmente por EEUU, es mucho menos conocido que China ha hecho exactamente lo mismo: sancionar unilateralmente a Corea del Norte.

El pasado mes de octubre el Partido Comunista de China celebró su XIX Congreso. En él ganó claramente el aparato frente a la pequeña minoría maoísta y una de las cosas que se aprobaron fue la ruptura oficial con el hasta ahora denominado "Consenso de Beijing", es decir, una política exterior diferenciada de la occidental y basada en tres principios como la no injerencia, la multipolaridad y la diplomacia. Después de este congreso, el "Consenso de Beijing" ya es historia porque lo que se aprobó es "un enfoque más activo en la política exterior".

Eso se ha traducido en tres hechos relevantes:
1.- China a dado el visto bueno al derrocamiento de Robert Mugabe en Zimbabwe esta semana pasada;
2.- ha renormalizado las relaciones con Corea del Sur, incluida la actividad económica que había sido suspendida hace un año como consecuencia del despliegue de misiles estadounidenses THAAD (y que no solo no se han quitado, sino que han aumentado su número) sin que Corea del Sur se haya movido un milímetro respecto a su sumisión a EEUU, es decir, China se aleja un poco más de Corea el Norte,
3.- ha introducido sus propias sanciones contra Corea del Norte, como la cancelación de las empresas conjuntas, la prohibición de vuelos civiles y el turismo chino hacia allá.

Rusia ha contado que en las sanciones impuestas por la ONU el 11 de septiembre, por unanimidad (también con el voto ruso),  los chinos "fueron casi tan duros como los EEUU" en cuanto a los términos en que se impondrían y que fueron quienes más presión ejercieron "sobre los países menos resueltos del Consejo de Seguridad", aunque no menciona a esos países. Sin embargo, ya os dije que la propia Rusia había sido presionada por China para que no vetase esa resolución.

El giro chino en política exterior es tan evidente como peligroso. Está adoptando claramente una postura imperialista similar a la histórica de EEUU y donde más se pone de manifiesto es en Corea del Norte. Los más cautos con lo que está pasando, con el giro en U dado por China en su política exterior, piensan que China está tratando de ganar tiempo y reducir las tensiones con EEUU siendo muy dura con Corea del Norte. Pero después del XIX Congreso eso no son más que conjeturas bienintencionadas que no pueden ocultar la realidad. EEUU ha pedido una reunión urgente del CSONU y vamos a ver qué hace y dice cada quién pero constando dos cosas: que la famosa "comunidad internacional" no tiene ninguna influencia en Corea del Norte porque este país muestra una gran confianza en su camino y que las condenas y probables nuevas sanciones no van a hacer la menor mella en su comportamiento.

Por lo tanto, es muy probable que la nueva prueba de misiles llevada a cabo por Corea del Norte tenga dos destinatarios: EEUU y China. Y los dos parece que han recibido el mensaje porque se han puesto, al unísono, a enredar en el Consejo de Seguridad de la ONU para dar una nueva vuelta de tuerca a las sanciones. Si el 11 de septiembre dejaron a Corea del Norte a dos dedos de la muerte, ahora va a ser a uno y medio. Pero los norcoreanos han demostrado, están demostrando que nada les va a desviar ni un milímetro de su objetivo, que cada vez tienen más cerca: completar su programa armamentístico nuclear como garantía de supervivencia. Los casos de Irak y Libia nunca como ahora están más presentes.

Corea del Norte dice que está en la fase final de su programa y es muy probable que para el año que viene anuncie formalmente la consecución de su objetivo. Ha desarrollado todo a un ritmo mucho más rápido de lo esperado por amigos y enemigos y el año 2018, cuando se celebra el 70 aniversario de la fundación de la República Popular Democrática de Corea (nombre oficial), será el año definitivo para ello.

Entonces, y solo entonces, se podrá hablar de conversaciones porque, como dijo un alto funcionario norcoreano en octubre, "antes de que podamos iniciar la vía diplomática con la administración Trump, queremos enviar un mensaje claro de que la RPDC tiene una capacidad defensiva y ofensiva confiable, real, para contrarrestar cualquier agresión".

Es decir, volvemos a lo de siempre: Corea del Norte no oculta su disposición a negociar, pero asegurando claramente su retaguardia o, lo que es lo mismo, su sistema político. De nuevo los ejemplo de Irak y Libia están en primer plano.

Mientras tanto, y tal vez ya como el reconocimiento de una rendición ante la realidad, Corea del Sur anuncia que los servicios secretos delegan sus poderes sobre "investigación anticomunista".

Corea del Sur ha sido condenada en reiteradas ocasiones por "violaciones de los derechos humanos y abusos de autoridad" al aplicar la "investigación anticomunista" a todo tipo de actividades, tanto políticas como sociales y sindicales. En virtud de la ley surcoreana, los servicios secretos no son enjuiciables y la censura es habitual en todo lo referente a Corea del Norte si no se hace referencia a las deserciones y cuestiones similares.

El Lince