El mercado, la pitón y el bufón
Estamos en el bloqueo del bloqueo y en los discursos para tontos (ellos, nosotros, los occidentales) que nos creemos todas las tonterías manifiestas que se vomitan desde EEUU y el IV Reich sionista, antes conocido como Israel. Que si no pasan barcos, que sí que pasan. Cada cual se cree lo que se quiere creer, aunque el hecho es que algunos barcos sí pasan. En cualquier caso, hay que seguir haciendo algún análisis del momento histórico que estamos viviendo.
Puede que la situación se mantenga o puede que no. Por lo tanto, la probabilidad de acertar es del 50%, aunque es probable qu4 se mantenga por el hecho de que se haya logrado otro alto el fuego de 10 días en Líbano por evidente presión de Irán, aunque el colaboracionista primer ministro libanés dice que ha sido por méritos de otros y no de Irán. Si bien los gobiernos del IVRS y de Líbano intentan desesperadamente presentar este alto el fuego como el resultado de negociaciones directas, es evidente que se trata de una consecuencia de la presión iraní previa a una segunda ronda de conversaciones en Islamabad. aunque con el IVRS siempre hay un pero: ha sido Trump quien lo ha anunciado sin la aprobación del IVRS.
Lo cierto es que estamos en lo siguiente: la principal demanda de Irán es una garantía permanente por parte de Estados Unidos de que no declarará la guerra a Irán en el futuro y la retirada de su presencia militar en Oriente Próximo. La principal demanda de EEUU se centra en la apertura del estrecho de Ormuz. Otras demandas, como el abandono por parte de Irán de su programa de armas nucleares y la entrega del uranio enriquecido, ya se habían casi logrado en las negociaciones previas a la guerra y fueron saboteadas por EEUU; mientras que el "cambio de régimen" ha desaparecido hace tiempo de las demandas estadounidenses, aunque no del IVRS. Precisamente porque las demandas principales de ambas partes no eran excluyentes, y porque Irán accedió a abrir el estrecho de Ormuz durante las negociaciones, este alto el fuego que está a punto de concluir (o no) ha sido posible, salvando así las apariencias de Trump.
Pero Irán obtuvo algo tangible. Antes de la guerra, Ormuz era una vía marítima internacional de libre circulación, sobre la cual Irán no tenía control. Mediante esta guerra, Irán recuperó ese derecho. Las exigencias de Estados Unidos se centran en la apertura de Ormuz, no, como debería ser, en el restablecimiento de la libertad de navegación. En otras palabras, el control iraní del estrecho de Ormuz se ha convertido en un hecho consumado, a pesar de que, de hecho y de derecho, supone una violación del derecho internacional pero ¿a quién le importa eso hoy, cuando está siendo pisoteado por Occidente desde hace 27 años, desde la agresión contra la ex Yugoslavia? El derecho internacional está muerto, por lo que no merece la pena insistir en ello, mal que nos pese.
Tras el anuncio del alto el fuego en Líbano, asistimos a una, por no decir la principal lucha de poder fuera de la mesa de negociación entre EEUU y el IVRS, si le puede contener el primero al segundo, porque Irán sí puede lograr -como ya hizo en Irak- que sus aliados acepten cualquier decisión que tome.
Sin embargo, el resultado final de esta guerra de agresión iniciada por EEUU y el IVRS ya está decidido. Independientemente de si el desenlace es otra vez la guerra, la paz o, más probablemente, una combinación de negociaciones y combates, las ganancias y pérdidas de EEUU, el IVRS y el propio Irán son claras.
1.- Asistimos a la reconfiguración del panorama de Oriente Próximo donde las ganancias y las pérdidas de cada cual hay que ponerlas en la balanza para ver cuáles son las determinantes.
Por ejemplo, es evidente que Irán ha sufrido grandes pérdidas en dirigentes, duras a nivel económico (con decenas de universidades bombardeadas, por dar un dato) y eso provoca que los daños, ya cifrados por Irán en 270.000 millones de dólares, sean difíciles de recuperar en poco tiempo aunque no tanto como se estima en Occidente. Sin embargo, las ventajas de Irán superan con creces sus desventajas. En primer lugar, el sistema iraní es más fuerte. Los ataques de EEUU y el IVRS han propiciado una gran convergencia entre el nacionalismo iraní y la teocracia, que antes eran muy diferentes. Por lo tanto, el espíritu combativo del gobierno y la población iraní es más fuerte, mientras que los llamados moderados que pierden el culo por Occidente no tienen margen de maniobra.
2.- Se ha consolidado la posición de Irán como potencia regional y ha permitido a Hizbulá resurgir y demostrar su formidable capacidad de combate; mientras que en Irak las milicias shiíes han logrado lo que no había conseguido el gobierno: la expulsión de las tropas occidentales del país.
3.- Sentarse a negociar con EEUU no solo ha expuesto y exacerbado las contradicciones entre EEUU y el IVRS, como ahora se ve en el caso del alto el fuego en Líbano, sino que también ha puesto al descubierto las contradicciones dentro del equipo de Trump. Esto beneficia claramente a Irán, y puede, tal vez, acaso, que esta haya sido la recomendación de China a Irán.
4.- Se ha destrozado el mito de EEUU como "guardián de la seguridad" en Oriente Próximo. La mayoría de los países del Golfo están que trinan. Han sufrido ataques a gran escala por parte de Irán debido a las bases militares estadounidenses situadas dentro de sus fronteras y la presencia militar estadounidense se convirtió en un riesgo para la seguridad de estos países, además de las pérdidas económicas que están sufriendo. Hay de todo, pero la desilusión con EEUU es mayoritaria entre la población y gran parte de las élites. Esto es ya, en sí, una victoria estratégica de gran alcance para Irán en esta guerra.
5.- El IVRS ha sufrido grandes pérdidas, por mucho que la censura quiera impedir su conocimiento concreto, y está en una situación muy difícil. Irán ha asestado un duro golpe a la hegemonía del IVRS en Oriente Próximo.
6.- La imagen pública de EEUU y el IVRS está por los suelos, incluso dentro de los EEUU. Esto representa el daño más significativo para el IVRS.
7.- La alianza implícita entre el IVRS y los estados suníes contra Irán ha sido otro pilar fundamental de la seguridad sionista. Esto ya se comenzó a tambalear cuando China hizo su entrada a lo grande en Oriente Próximo impulsando la reconciliación saudí-iraní a principios de 2023. Después de esta agresión es difícil imaginar que se pueda recuperar esa alianza (salvo con los Emiratos Árabes Unidos). Aquí hay que tener en cuanta los intentos de mediación de cuatro países suníes: Pakistán, Arabia Saudita, Egipto y Turquía.
8.- EEUU puede intentar venderlo como quiera, pero el hecho es que está perdiendo a nivel externo e interno. La economía ha sufrido un duro golpe debido al aumento de los precios de la energía. El índice de aprobación de Trump ha caído al 39%, el más bajo desde que asumió el cargo.
9.- Pero lo que está detrás de todo el desbarajuste de EEUU es una fuerte caída del mercado bursátil y el enorme riesgo de un colapso financiero. Este es el talón de Aquiles de EEUU. El mayor daño causado por esta guerra ha sido el enorme impacto que está teniendo en la economía mundial y en el (des)orden internacional. No solo ha puesto en entredicho la seguridad energética de medio mundo, sobre todo de Occidente, sino también la estabilidad del orden financiero global. El dólar está más débil que nunca y el petrodólar está a punto de pasar a la historia. Irán ha resultado ser un adversario más que digno, pero el verdadero es el famoso mercado. Trump no está derrotando ni al petróleo ni a la bolsa de EEUU. Irán puede resistir un bloqueo, pero la bolsa no. Lleva toda la semana como los dientes de una sierra, pero cada vez que sube ese diente está mellado. La sensación que se tiene es que ahora mismo es como una serpiente pitón que se enrosca alrededor de la Administración Trump y está comenzando a apretar en firme.
10.- No ayuda para nada el reciente informe del Fondo Monetario Internacinal que ha tenido que "reconsiderar la trayectoria de crecimiento en el mundo" dados los efectos desastrosos de la agresión estadounidense y sionista contra Irán. En su último informe, publicado la primera semana de abril, el FMI rebaja sus previsiones económicas para 2026-2027, advirtiendo que "la inestabilidad geopolítica podría desencadenar la mayor crisis energética de los tiempos modernos". Si os molestáis en leerlo, está aquí. Seguro que en EEUU se ha hecho. En cualquier caso, dice que loa inflación va a llegar al 4'4% de media, que las materias primas van a subir el 19% y que la estanflación (alza de precios, paro y recesión) está a la vuelta de la esquina como la guerra contra Irán no pare. Esta es la única posibilidad que tiene hoy el mundo de evitarlo, parar la agresión a Irán. Y, sin que sirva de precfedente, dice algo que alborotará a los armamentistas descerebrados de Occidente: "los riesgos asociados al aumento en el gasto en defensa también pueden generar presiones inflacionarias, debilitar la sostenibilidad fiscal y externa, y poner en riesgo el gasto social". Como siempre, dependerá de nosotros el que nos dejemos camelar con lo del rearme, la amenaza rusa y demás zarandajas.
El Lince
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