La piedra en la carretera asfaltada
Hay una teoría sobre que las piedras elevadas en las calzadas romanas tenían como función moderar la velocidad de las cuádrigas. Hay quienes dicen que esto no es así porque su función no era otra que la de ser unos "pasos de peatones", lugares que utilizaba la gente para pasar y eludir el barro. De hecho, cerca del Alcázar andalusí de Córdoba, debajo de un edificio de la Junta de Andalucía, hay unos restos de calzada romana donde hay una piedra muy grande que si no era para moderar la velocidad de las cuádrigas sí que era como una especie de badén o de semáforo de hoy porque estaba a la entrada a la ciudad. El tamaño de la piedra es sorprendente, lo mismo que su ubicación, por lo que lo más probable es que esa fuese su función. Sea como fuese, el hecho es que siempre hay piedras en el camino, obstáculos que nos impiden ir más rápido.
Es lo que hay que decir del montón de acuerdos alcanzados entre China y Rusia tras la visita de Putin a Xi de estos días donde todo ha ido de maravilla excepto que ha aparecido una piedra en esa carretera asfaltada. Es evidente que hay que ser optimistas y apuntar que es ahí donde se está decidiendo el futuro del mundo, entre China y Rusia. ¿Pomposo? Para nada. La cumbre de Beijing entre Xi y Putin ha sido, sin duda, la reunión más importante a nivel mundial de lo que llevamos de año, por no decir de los últimos años. Si todo lo acordado se plasma, tendrá importantes implicaciones geopolíticas porque es como la calzada romana, asfalta el camino para un nuevo equilibrio mundial en el que Occidente ya no es nada de nada. Ni siquiera EEUU. Aunque está la piedra.
China ha dicho de esta cumbre lo siguiente: la relación entre China y Rusia es madura, estable y sólida, construida sobre tres pilares, 1) la buena vecindad permanente, 2) la coordinación estratégica integral y 3) la cooperación mutuamente beneficiosa. Nada de esto hemos oído tras la visita de Trump.
Y no lo hemos oído porque, al contrario que con Trump, los acuerdos alcanzados son tangibles y dado que se firmaron documentos y se hicieron declaraciones conjuntas. Repito que no ocurrió con Trump. No son meras frases dichas en un avión, como hizo Trump, son compromisos específicos sobre cuestiones que afectan no solo a los dos países sino a todo el mundo.
Porque, por ejemplo, se mencionó sin nombrarlos a Irán y Venezuela. La declaración conjunta habla de violación del derecho internacional y de grave amenaza para la estabilidad regional. Textualmente: "Las partes señalan que acciones como los ataques militares traicioneros contra otros países, el uso hipócrita de las negociaciones como pretexto para preparar dichos ataques, el asesinato de líderes de Estados soberanos, la desestabilización de la situación política interna en estos Estados y la provocación de cambios de régimen, así como el descarado secuestro de líderes nacionales para ser juzgados, violan gravemente los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, las normas del derecho internacional y las relaciones internacionales, y causan un daño irreparable a los fundamentos del orden mundial establecido tras la Segunda Guerra Mundial, así como a los fundamentos civilizatorios de la comunicación interestatal. Las partes rechazan categóricamente y condenan enérgicamente estas acciones, afirmando que la injerencia externa destructiva en los asuntos de Eurasia es actualmente el principal factor desestabilizador de la situación en el continente".
Mírese como se quiera, pero es una acusación directa contra la política exterior de EEUU y de sus acólitos occidentales.
Lo mismo en lo que atañe a toda América Latina, donde manifiestan su apoyo al derecho de los estados latinoamericanos a elegir de forma independiente sus propios caminos de desarrollo y socios, oponiéndose a cualquier injerencia externa en la región. Claramente va contra la nueva estrategia de EEUU de controlar todo el continente, aunque en el caso de Cuba se está quedando en solo palabras (al menos por parte de Rusia). Sobre todo, porque insisten en el rechazo a las sanciones que impone Occidente en contra del derecho internacional (Punto IV). Esto supone "una tendencia hacia una creciente rivalidad en el ámbito internacional y un aumento de las tensiones en las relaciones internacionales, alimentadas por las políticas agresivas de varios Estados que operan bajo la lógica de la hegemonía y el pensamiento neocolonialista. Con este fin, invaden la soberanía de otros Estados, obstaculizan su desarrollo económico, científico y tecnológico, y, por consiguiente, crean obstáculos para el surgimiento de un mundo multipolar".
En cuanto a la cooperación militar, la cosa está clara pese a las mierdas periódicas que esparce el estercolero occidental, como el supuesto "entrenamiento secreto" de rusos por parte de chinos. Los dos países se comprometen a profundizar la confianza mutua, mejorar los mecanismos de cooperación y ampliar los ejercicios conjuntos, incluyendo patrullas aéreas y marítimas. Textual: "Ambas partes continuarán fortaleciendo la amistad tradicional entre las fuerzas armadas de los dos países, profundizando la confianza mutua en el ámbito militar, mejorando los mecanismos de cooperación, ampliando la práctica de ejercicios conjuntos, patrullas aéreas y marítimas, reforzando la coordinación e interacción en formatos bilaterales y multilaterales, respondiendo conjuntamente a diversos desafíos y amenazas, y manteniendo la seguridad y la estabilidad globales y regionales".
Un aviso en toda regla no solo sobre el país 404, antes conocido como Ucrania, sino sobre Taiwán. Ahora explicaos esa inmensa tontería publicada por el Financial Times, propiedad de un fondo japonés, es decir, marcadamente anti-chino, sobre que Xi le dijo a Trump que Rusia se iba a arrepentir de la guerra en el país 404.
Aquí hay que hablar de la visión de los dos países sobre el fascismo y neonazismo que crece en Occidente. China y Rusia se comprometen a defender conjuntamente lo que definen como la visión correcta de la II Guerra Mundial, oponiéndose a cualquier intento de reescribir o distorsionar su historia, al tiempo que condenan la glorificación de quienes lucharon junto a las fuerzas nazis y fascistas. Textual: "Las partes tienen la intención de fortalecer aún más la cooperación en la lucha contra la glorificación del nazismo, el fascismo y el militarismo, así como contra los intentos de revivir estas ideologías destructivas y la negación del genocidio. Las partes destacan la importancia de una educación histórica adecuada, la preservación y la inadmisibilidad de profanar o destruir monumentos erigidos en honor de los pueblos de ambos países y de los héroes caídos que lucharon codo con codo en la Segunda Guerra Mundial. Las partes condenan enérgicamente la glorificación de quienes lucharon del lado de los nazis, fascistas y militaristas, colaboraron con ellos y cometieron crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad".
Por no extenderme más, y os remito al documento con el enlace de más abajo, los dos países reconocen, por una parte, el principio de "una sola China", y, por otra, los esfuerzos rusos para "garantizar la seguridad, la soberanía y
la integridad territorial". Una fórmula que, en el contexto de la
operación militar especial en el país 404, adquiere un peso específico
difícil de ignorar.
No solo eso, hay más. Mucho más. No hay más que las versiones en chino y ruso de la declaración, pero si tenéis interés, aquí está en ruso.
Pero, con todo, lo que para mí es más completo y ambicioso es la "Declaración Conjunta sobre el Nuevo Orden Internacional". En ella, China y Rusia proclaman abiertamente que los intentos de gestionar unilateralmente los asuntos globales, imponiendo intereses particulares al resto del mundo al estilo de la era colonial, están condenados al fracaso y son cosa del pasado. El sistema internacional del siglo XXI, argumentan, se encuentra en plena transformación hacia una estructura policéntrica y multipolar, y la mayoría de los Estados ya lo han reconocido. Textualmente: "Los intentos de algunos Estados por gestionar unilateralmente los asuntos globales, imponer sus intereses al mundo entero y limitar el desarrollo soberano de otros países, al estilo de la era colonial, han fracasado. El sistema de relaciones internacionales del siglo XXI está experimentando una profunda transformación, evolucionando hacia un estado de policentrismo a largo plazo y la formación de un nuevo tipo de relaciones internacionales".
Una vez más se habla de EEUU y sus lacayos, pero el mensaje está directamente dirigido al Sur global. Textualmente: "No existe un camino universal hacia el desarrollo en el mundo, ni países o pueblos de 'primera clase'. Las diferencias naturales entre los Estados en un mundo tan diverso y complejo no deben ser un obstáculo para el desarrollo de relaciones equitativas, respetuosas y mutuamente beneficiosas entre ellos. Es fundamental respetar las decisiones y los modelos de desarrollo de cada Estado soberano. La democratización de las relaciones políticas internacionales y la construcción de una economía global más abierta redundan en el interés fundamental de todos los países. Los enfoques unilaterales para resolver problemas comunes, la hegemonía y las políticas coercitivas de cualquier tipo son inaceptables".
Llegado aquí, con esta exposición de una carretera asfaltada hacia la multipolaridad, hay que hablar de la piedra para reducir la velocidad: el gasoducto Poder de Siberia 2, del que se viene hablando desde hace tres años y que es el único escollo real de la relación entre Rusia y China. Pese a todos los logros de esta visita, en esto se ha avanzado muy poco. Hay, sí, un "entendimiento general", pero no un cronograma para su desarrollo. Eso es grave porque indica profundas divergencias sobre el mismo. Putin lo ha dicho claramente: "no es un proyecto de caridad, por ninguna de las partes". China necesita el gas, y Rusia no quiere precios de risa. En unos momentos en los que Ormuz está rediseñando las rutas de las materias primas, y China importaba mucho gas de Qatar, esto es una baza que claramente está jugando Rusia. Cabe aquí hacer una reflexión sobre si esto es una resistencia de los euroatlánticos, que propugnan un acuerdo con EEUU, o una cuestión puramente comercial. Bajo mi punto de vista, esto último no es tan creíble como lo primero.
Sin embargo, es China quien tiene más probabilidades de ceder porque con la agresión a Irán, tras el éxito de EEUU en Venezuela, está claro para todo el mundo que el objetivo final de EEUU es privar a China de sus proveedores de energía más fiables. Y Rusia se está aprovechando de ello.
El Lince
"ataques militares traicioneros contra otros países, el uso hipócrita de las negociaciones como pretexto para preparar dichos ataques, el asesinato de líderes de Estados soberanos"
ResponderEliminarHuy, eso son palabras mayores dentro de lo que suele ser habitualmente la mesura y finura del lenguaje diplomático. Más claro no lo pueden escribir para que lo entiendan sin excusas los aludidos.
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"Sin embargo, es China quien tiene más probabilidades de ceder porque con la agresión a Irán, tras el éxito de EEUU en Venezuela, está claro para todo el mundo que el objetivo final de EEUU es privar a China de sus proveedores de energía más fiables. Y Rusia se está aprovechando de ello."
¿Y qué líderes mundiales no lo harían? China y Rusia comparten bastantes intereses, pero desde un punto de vista maquiavélico en el buen sentido del término (o sea realista), Putin aprovecha la ocasión para financiarse en un futuro que se supone cercano con los ingresos derivados de ese gasoducto; principalmente debido a los evidentes gastos de la guerra contra Ucrania. Aliados sí, amigos no (las personas tienen amigos, los países lo dudo mucho).
Sería ingenuo creer que si China tuviese acceso a materias primas energéticas tan abundantes como para poder exportarlas, no fuese a hacer lo mismo con otros países aliados.
Si queréis desconfiar totalmente de las intenciones rusas debido al gran poder que todavía podrían tener los dichosos euroatlánticos sobre el Kremlin, estáis en vuestro derecho. No obstante, Rusia también es un país capitalista, por lo que el negocio también es el negocio digamos...Aunque su capitalismo se basa en su amplia oferta de recursos naturales, lo cual es la nota discordante frente al capitalismo financiero (casino) de occidente. China también es un país capitalista, por mucho que gobiernen los aparentes comunistas, si bien pienso que defiende el capitalismo industrial por antonomasia hoy día (la fábrica mundial).