lunes, 21 de septiembre de 2026

Del cliché de los idiotas a la impresión de la posibilidad alternativa

Supongo que lo esperabais después de las elecciones en Sajonia-Anhalt: el análisis de lo ocurrido en otras dos elecciones en Alemania donde, para resumir, estamos ante el chiclé de los idiotas y la impresión de la posibilidad alternativa.

Un cliché es un lugar común, una idea o una expresión demasiado repetida o formularia. Una impresión es, en una de sus acepciones, una idea o concepto poco definido que se tiene de algo. Así hay que interpretar lo ocurrido en las elecciones en Mecklemburgo-Pomerania Occidental (el cliché) y en Berlín (la impresión). 

En el primer caso el cliché del miedo a Alternativa para Alemania no ha tenido el menor efecto entre la gente, preocupada por otras cosas y si algo ha tenido de efecto ese cliché ha sido precisamente a favor de la APA. En el segundo, la impresión ha jugado a favor del otro, de Die Linke, porque se ha atrevido, en contra de la dirección federal, a plantear un programa "de máximos" muy alejado de la moderación y derechización de esa dirección federal.

Por partes. En Mecklemburgo la ApA ha arrasado aunque los socialdemócratas, aún bajando, han sido los principales beneficiarios del voto del miedo que ha arrastrado a todo el resto de los partidos del sistema. Y eso porque, al igual que lo ocurrido en Berlín con Die Linke, aquí la socialdemocracia se ha revestido con un discurso más "izquierdista" y totalmente enfrentado con el de la dirección federal.

En Berlín, Die Linke (la Izquierda) ha ganado con un programa sorprendente para lo que es hoy la progresía occidental. Lo voy a detallar un poco porque si encontráis algo parecido en las propuestas de los progres habituales en vuestros países, es mera coincidencia (un dicho que significa algo fortuito o accidental):

1.- Un nuevo impuesto sobre las villas de lujo por valor de más de 4 millones de euros, cuyos ingresos deberían financiar la congelación de los alquileres y la construcción de nuevas viviendas públicas en la ciudad (los precios aquí se han disparado en los últimos 20 años).

2.- Aumento del impuesto sobre las segundas residencias no alquiladas.

3.- Cierre de operaciones de compraventa de acciones, transacciones corporativas mediante las cuales los grandes fondos evitan pagar impuestos de registro comprando acciones de bienes inmuebles en lugar de edificios físicos individuales.

4.- Exención total del impuesto sobre la compra de la primera vivienda para familias de bajos ingresos.

5.- Reintroducción del impuesto sobre el patrimonio, con una exención inicial de 1 millón de euros de patrimonio neto y tipos progresivos del 1% al 5% para quienes tengan un patrimonio superior.

6.- Financiar el transporte público urbano gratuito o casi gratuito, las guarderías y la modernización de las escuelas.

7.- Aumentar el impuesto de sociedades para las multinacionales al 25%.

8.- Un impuesto especial sobre los beneficios extraordinarios acumulados por los gigantes energéticos.

A esto añadid otra cosa: pese a que no hace mucho tiempo la dirigencia de Die Linke en Berlín siguió el discurso pro-nazi de apoyo al país 404, antes conocido como Ucrania, y pro-genocida de apoyo al IV Reich sionista, antes conocido como Israel, para esta elección ha evitado en lo posible hablar del primero y se ha distanciado del segundo, hasta el extremo de que este partido ha sido duramente criticado por ello por el estercolero mediático calificando a este partido de "antisemita".

Esta es la razón por la que el 42% de la juventud (menos de 24 años) le ha votado, así como el 48% de menos de 35 años. Es este segmento de población quien tiene más problemas con la vivienda, como en toda Europa. Así que cuando alguien plantea cosas como las anteriores han acudido en masa a votar por ese alguien, sabiendo, o seguramente sin saber, que esas propuestas no son más que una quimera muy bonita, de imposible cumplimiento. De hecho, sus dos pretendidos socios de gobierno, los socialdemócratas y los verdes, ya han dicho que nanai a este programa "de extrema izquierda". Unos, los socialdemócratas, añadiendo que "rechazamos expresamente cualquier forma de socialización". Otros, Los Verdes, afirmando que no van a apoyar estas propuestas de "antisemitas". Die Linke, si tiene alguna posibilidad de gobernar, es con el apoyo de estos dos.

Si hay que ceñirse a las promesas de ese programa de Die Linke, hay una visión redistributiva centrada en combatir la especulación financiera, abordar la emergencia de la vivienda y reformar profundamente el sistema tributario local y nacional. Porque la vivienda en Berlín es el tema central, algo que viene desde el año 2000 como consecuencia de las privatizaciones tras la desaparición de la República Democrática Alemana y la consiguiente aparición, en enormes proporciones, de un parque de viviendas privadas en manos de unos pocos grupos empresariales. Por ejemplo, uno de los buitres especulativos, Vonovia, es propietario de 140.000 apartamentos en Berlín. Es solo una muestra de un menú en el que las grandes entidades financieras y los fondos de inversión privados gestionan entre 200.000 y 250.000 apartamentos en Berlín.

Ya en 2021, cuando Die Linke estaba en el gobierno de Berlín formando parte de una coalición con los socialdemócratas y Los Verdes, planteó ciertas iniciativas como estas que se tuvo que tragar cuando, tras amenazar con dejar el gobierno y dejarlo en minoría, no se atrevió a hacerlo finalmente. Entonces se había celebrado un referéndum donde por abrumadora mayoría la población había votado la expropiación, con indemnización y publicidad, de esos apartamentos en manos de los buitres especulativos. Ahora, dicen, la situación cambia porque son ellos la fuerza preponderante y no la minoritaria y por eso plantean "la aplicación inmediata" de ese referéndum. 

Esto evidencia una cosa: cuando alguien abandona las cuestiones secundarias, muy secundarias, y se centra en las principales, la gente lo tiene claro. Pese a que a nivel federal, como digo, Die Linke tiene las mismas posturas que el resto de partidos burgueses y no ofrece ninguna perspectiva de cambio real. Es por eso que hablo de que Berlín da la impresión de una posibilidad alternativa que, al no cumplir, y no lo hará, romperá en mil pedazos la imagen "revolucionaria" de que se puede cambiar algo desde dentro.

En cualquier caso, es muy pronto para lanzar las campanas al vuelo porque es más que probable que cristianodemócratas, verdes y socialdemócratas reediten el gobierno que tienen ahora con una coalición pese al abrumador triunfo de Die Linke. La presión para ello va a ser brutal y la moderación y derechización de la dirección federal de Die Linke no va a ayudar en nada a los de Berlín. 

Aquí tengo que hablar de la Alianza Sarah Wagenknecht-Por la Razón y la Justicia. Aunque ha subido se ha quedado a las puertas de entrar en los parlamentos de Mecklemburgo y de Berlín pero, en este último, sí ha entrado en los parlamentos distritales. Hay que hacer una aclaración: es como si en el Estado español no hubiesen entrado en el parlamento pero sí tuviesen representación en los autonómicos. En Berlín hay 12 distritos y la representación de la ASW es de 23 representantes, habiendo logrado un porcentaje del 7'1% en Marzahn-Hellersdorf (6% Los Verdes, 7'4% los socialdemócratas) y 7% en Lichtenberg (8'9% Los Verdes y 8'6% los socialdemócratas). No son malas cifras para una formación que acaba de llegar. Si hace dos meses hablaba de esta formación como de algo de esperanza, ahora me reafirmo en ello.

Y aunque sea una reincidencia, la postura de los socialdemócratas en Mecklemburgo y de Die Linke en Berlín ha sido diferente de la mantenida por las direcciones federales de ambos, a lo que hay que añadir una postura más pacifista que la beligerante no solo de sus propios partidos sino de los cristianodemócratas.

Otro sitio donde ha habido elecciones ha sido en Rusia, donde el Partido Comunista ha mantenido el segundo puesto (casi el 14%) aunque perdiendo más de un millón de votos que han ido a Rusia Unida. Voy a estar unos días fuera dando un par de conferencias y no puedo profundizar en ello porque los datos de la inmensa Rusia tardan en llegar. Si hay ocasión, me referiré a ellos a la vuelta.

La primera impresión es que el ataque sufrido por Rusia los tres días (18-20) en que se han celebrado las elecciones, ejecutado por el país 404 pero con el asesoramiento, apoyo y planificación de objetivos por los angloamericanos, solo ha servido para apuntalar aún más a Rusia Unida. Los euroatlánticos del Kremilin están frotándose las manos por ello, aunque reconozcan - de puertas a dentro, eso sí - que la aprobación del ataque se ha dado en EEUU. La participación electoral ha sido muy alta para los parámetros rusos (casi el 57%) y eso ha disparado a Rusia Unida en votos debilitando a quienes, como el PC, se oponen a la política interna del Kremlin. Se ha optado por reforzar al poder en vez de criticarlo. Otra deuda que tienen los euroatlánticos con EEUU.

El Lince 

1 comentario:

  1. Es en tiempos como estos donde se vuelven más aparentes las limitaciones del parlamentarismo burgués. Obviamente, recuperar un discurso verdaderamente izquierdista y abandonar las pretensiones de "moderación" (claro, moderación según las reglas dictadas por las élites empresariales) ayuda a conseguir mejores réditos electorales.

    Lastimosamente, no creo que eso sirva para contener a la marea fascista por mucho tiempo. La historia ha demostrado incontables veces que, en tiempos de crisis, es solo cuestión de tiempo antes de que la burguesía les entregue el poder, voluntariamente o no.

    Por cierto, el ataque de los ucranazis con drones ha dejado al menos 2 muertos y daños serios en una refinería de petróleo clave. Veremos si los pusilánimes de Moscú se ponen serios con el régimen de Kiev de una vez o por el contrario siguen con sus discursos de moderación y línea rojas que ya no intimidan a nadie.

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