Una camisa de fuerza
Un chiste aragonés clásico dice que un maño (denominación de los habitantes de Aragón) se encontró con Jesucristo y este le preguntó que a dónde iba, a lo que el maño respondió "a Zaragoza". Ante esta respuesta Jesucristo le dijo "será si dios quiere", a lo que el maño respondió "quiera o no quiera, voy a Zaragoza". Jesucristo se enfadó y le convirtió en rana, arrojándole a un charco. Así pasaron los años y, una y otra vez, cuando Jesucristo le hacía al maño la misma pregunta recibía la misma respuesta, por lo que el maño siempre terminaba siendo rana y en un charco. Jesucristo pensó que después de tanto tiempo el maño se habría arrepentido y le volvió a hacer la pregunta, "¿a dónde vas?", y el maño respondió "o a Zaragoza o al charco". Es decir, no dio su brazo a torcer ni siquiera ante un supuesto dios y sus castigos.
Algo así me pasa a mí, que me he convertido en un aficionado a meterme en charcos. Y un charco es salirse de lo abonimable, es decir, de lo "políticamente correcto" cuando, por ejemplo, hay que decir lo que vengo diciendo de Rusia, a disgusto de algunos, y alguna que otra cuestión de este tipo. Como, por ejemplo, cuando hace justo dos años me posicioné con la Alianza Sarah Wagenknecht-Por la Razón y la Justicia en Alemania. Mis amigos alemanes, que son las fuentes más importantes de todo lo que escribo de allá, habían sido hasta entonces militantes de Die Linke (La Izquierda) y se habían pasado a la ASW. Ni que decir tiene que mis amigos residen en lo que no hace mucho fue la República Democrática Alemana. Entonces se habían celebrado elecciones en Alemania y en la parte este, la ex RDA, los considerados neofascistas de la Alianza para Alemania habían arrasado y la ASW había sacado muy buenos resultados.
Era, por lo tanto, más que previsible lo que ahora ha ocurrido en Sajonia-Anhalt y que tanto revuelo está generando entre los "políticamente correctos". Ha ganado la ApA, y su candidato principal ha hecho esto tras esta victoria. Es de hoy.
Un tipo y una tipa en una moto. ¿Y qué? Pues que la moto y el casco son el símbolo de lo que fue la RDA, porque son una moto y unos cascos fabricados en la RDA. Nada más ganar este tipo está jugando con la nostalgia por la RDA que sienten muchos de sus seguidores, que siempre han sido menospreciados por los alemanes de la otra parte y que casi 40 años después de la unificación siguen siendo humillados, sus puestos de trabajo están peor pagados que en la otra parte y no solo se privatizó todo sino que lo que sobrevivió al despojo quedó como una simple subsidiaria de los monopolios occidentales. Por eso la pobreza en la ex RDA es mucho mayor que la de la otra parte de Alemania.
No se puede decir por ello que quienes han votado por la ApA sea "pequeña burguesía" o lumpenproletariado, porque hay un amplio sector de trabajadores entre ellos. Los análisis que me envían mis amigos de allá, lo mismo que han hecho con la foto, dicen que más de la mitad de los votantes de la ApA han sido personas de entre 35 y 60 años, es decir, en plena edad laboral. No es un partido de trabajadores, pero sí es el partido al que más votan los trabajadores.
Die Linke, que ha tenido 113.000 votos, debería preguntarse el por qué ha perdido cerca de 50.000 votos, qué es lo que supone este partido y por qué se está convirtiendo en un partido de niñatos urbanitas ilustrados. Menos mal que una parte nada desdeñable de este segmento de Die Linke se ha ido a la ASW (se estima que unos 11.000 votos de Die Linke se han ido a la ApA y unos 23.000 a la ASW). Pero entre el original, los Verdes, y la copia, Die Linke, los niñatos urbanitas ilustrados lo tienen claro y apuestan por el original, que también ha recibido votos de Die Linke (unos 5.000) y por eso los Verdes han subido un poco.
Nada de este tipo de cosas veréis en los "políticamente corrrectos". Solo horror porque los suyos han perdido a manos de la ApA. Pero hay una pequeña parte que, como la aldea gala de Astérix, aún resiste: la ASW. Ha conseguido un espléndido 5'27% y casi 70.000 votos. Una parte nada despreciable de ellos ha venido de Die Linke, como os he dicho, de quienes se han sentido engañados por Die Linke cuando el año pasado estos decidieron no solo apoyar a los neonazis del país 404, antes conocido como Ucrania, sino apoyando el rearme contra "la amenaza rusa".
Es algo que los supuestos "progres", los "políticamente correctos" nunca entenderán: el socialismo, no digamos el comunismo, no puede ser reemplazado por una imagen aséptica (es decir, algo frío, sin pasión alguna) y "sofisticada" -situándose por encima de cualquiera, como cuando se calificó de "paletos" a los "chalecos amarillos" franceses- y ni siquiera en sus supuestas buenas intenciones cuando los corazones están llenos de ira por el olvido, la humillación y la falta de concreción de las promesas hechas una y otra vez.
La imagen de este tipo en esa moto, con ese casco, trae inevitablemente a la memoria a Nanni Moretti cruzando Roma en su moto ("Querido diario", película de 1993) para expresar líricamente (los edificios, los barrios) su pesar por la muerte del Partido Comunista Italiano (se disolvió en 1991, cuando comenzó la llamada "reunificación" de Alemania tras caer el muro de Berlín y se "reestructuró" en un engendro denominado Partido Demócrata de la Izquierda que, como Die Linke, también es rusófilo y amiguito de los neonazis del país 404). En esa película, el momento cumbre es cuando Moretti llega con su moto al Idroscalo de Ostia, el lugar exacto en la periferia industrial donde fue asesinado el cineasta y pensador Pier Paolo Pasolini, en lo que es un tributo a la memoria histórica e intelectual de Italia de la que Pasolini era uno de sus referentes: marxista, antifascista radical y crítico con la deriva derechista (eurocomunismo) del PCI.
Pero no es el caso. El tipo alemán no es Moretti, ni mucho menos Pasolini. Está en la otra orilla. Pero puede jactarse, con razón, de haber infligido una rotunda derrota a los cristianodemócratas (CDU) tanto a nivel federal como a nivel local. Porque Merz y los suyos, junto a los socialdemócratas, los Verdes y Die Linke, se han encerrado ellos solos en un búnker que está mandando a la mierda a la otrora poderosa Alemania al renunciar a los baratos gas y petróleo rusos.
Aquí es donde entra la ASW. Los ataques contra esta formación no han parado desde que se fundó, hasta el extremo de habérsela negado espacios en los medios de comunicación que solo a última hora, y en función de las encuestas, uno de ellos se atrevió a abrir. Uno solo. Mientras, el estercolero mediático multiplicaba sus coberturas con los socialdemócratas, los Verdes e incluso Die Linke para convertir a estas fuerzas en lo suficientemente representativas como para que pudiesen impedir el gobierno de la ApA y minusvaloraba a la ASW, augurando que no superaría el 3%. A pesar de ello no ha sido así y la ASW es quien tiene la llave de lo que pase. Ya en las elecciones federales de 2025 la ASW consiguió casi 2'5 millones de votos, quedándose a 9.000 de conseguir representación parlamentaria y eso fue gracias a la campaña sostenida en su contra tanto por el resto de partidos como por el estercolero mediático.
Es por eso que uno de los ejes del programa de la ASW es "una reforma radical de la radiodifusión pública" junto con las cuestiones sociales clásicas (educación, sanidad, pensiones) o la política energética y el fin de las sanciones contra Rusia junto con una reforma de la inmigración. Por esto último ha sido calificada por los "políticamente correctos" como "formación rojiparda", jugando con el color de las camisas pardas nazis.
La ASW es pragmática y ya ha dicho que está dispuesta a llegar a un consenso en dos temas donde hay puntos en común: la energía y la paz con Rusia. No se busca una coalición con la ApA, pero sí se abre la puerta a una colaboración en estas áreas.
Esto es pecado mortal para el resto de formaciones alemanas, porque lo que prima es su rusofobia. No es otra cosa que lo que está ocurriendo en toda Europa, donde la caquistocracia que gobierna Bruselas, y el resto de gobiernos de los países, siguen negándose a ver la realidad de los desafíos del mundo tal como son. Los "políticamente correctos" siguen hablando de "izquierda", esa que no tiene ninguna raíz popular y no solo eso, que no tiene ninguna opción concreta que ofrecer y que escupe sobre la soberanía de sus países (deberían ver a Islandia) por su rusofobia y su miedo cerval a romper el juego burgués.
La locura que se ha instalado en todo este sector "políticamente correcto" solo se puede tratar con una cosa: una camisa de fuerza. Porque la pregunta que hay que hacerse es ¿seguimos con nuestros sesudos análisis -es un decir- y críticas al avance del fascismo, más o menos blando, o nos conectamos con la realidad? Algo de esto es lo que ofrece la ASW. Porque en caso contrario, como dicen mis amigos alemanes, o bien nos ponemos a nosotros mismos la camisa de fuerza que hay que poner a los "políticamente correctos" o pasamos a la clandestinidad. O eso o la cárcel. Aunque, bien mirado, alguno tendría tiempo para leer clásicos como "Cuadernos de la cárcel", de Antonio Gramsci. Y así aprender qué es el concepto de hegemonía, el papel del consenso que tanto agrada al sistema dominante para subordinar a la gente, cómo el poder usa para su dominio una mezcla de coacción y consenso, qué es el bloque histórico, qué la revolución pasiva... En fin, se tendría tiempo para hacer algo que los "políticamente correctos" no hacen nunca: pensar.
Una última cuestión de mis amigos alemanes: "puede que los votantes de Sajonia-Anhalt no hayan identificado a sus verdaderos amigos (una pequeña concesión a la histeria generalizada por los "políticamente correctos"), pero sí han identificado claramente a sus enemigos. Una de las cosas que dice la ApA es que hay que abandonar la UE. Ya veremos lo que hace cuando gane a nivel federal, pero es una consigna efectiva hoy por hoy".
El Lince

Los fascistas no necesitan abolir la "democracia" liberal porque esta ya les hace gran parte del trabajo, cuando no directamente actúa de formas casi indistinguibles de ellos.
ResponderEliminarLos psicópatas del parlamento europeo ya hablan abiertamente de construir campos de concentración para inmigrantes, ¿que diferencia hay entre eso y un régimen abiertamente fascista?
Y sobre el apoyo incondicional a los neonazis ucranianos o al ente sionista mejor ni hablamos. Con "democracias" liberales así, ¿quien necesita de dictaduras reaccionarias?