jueves, 11 de junio de 2026

El modelo del futuro, pero ¿cuál?

Por terminar con el jugoso Foro Económico Internacional de San Petersburgo celebrado la semana pasada, donde se expusieron dos visiones antagónicas sobre cómo terminar el conflicto en el país 404, antes conocido como Ucrania, hubo también un acalorado debate entre el modelo de futuro a seguir en la Rusia actual: o el occidental, que es el que defienden los euroatlánticos -al igual que una salida rápida del país 404- o el chino.

Uno de los defensores del modelo chino fue el secretario general del Partido Comunista de la Federación Rusa, Zyuganov. Incluso hay quien dice que el propio Putin lo defendió, sin mencionarlo, al menos en tres cuestiones: inteligencia artificial, plataformas digitales y sistemas autónomos tecnológicos. Mucho decir, pero para dar oxígeno a los putinistas, digamos que es así. 

Muchas de las intervenciones abordaron el panorama de transformación global que vivimos, donde el poder se desplaza de Occidente al Este y donde la importancia de los centros económicos y políticos que todavía son controlados por Occidente está disminuyendo de forma acelerada. Este es uno de los logros del Foro de San Petersburgo.

El debate está donde siempre: o el viejo mundo, representado por EEUU, o el nuevo, representado por China. Muchos oradores, Putin entre ellos, remarcaron que los próximos años van a seguir marcados por una feroz lucha por la soberanía y que solo quienes luchen podrán sobrevivir. Aquí se elogió a China (con una amplia representación, y de alto nivel, en este foro) por muchas cosas, pero en especial por su capacidad para mantener su independencia en la digitalización, gracias al control que ejerce sobre sus propias plataformas, software y hardware, que fabrica internamente. Este es un tema que preocupa a mucha gente en muchas partes del mundo, la dependencia en estos ámbitos de Occidente.

Putin no podía mantenerse al margen de este debate en su discurso. Y lo hizo a medias, porque todas las plataformas tecnológicas rusas siguen los parámetros estadounidenses, no chinos. Ese es el error, la absoluta dependencia mental de los euroatlánticos hacia todo lo que proviene de Occidente, de EEUU en particular. Por eso tanto empeño e interés que han venido mostrando desde 2014 porque hubiese presencia de EEUU en el foro, y este año lo han logrado.

Este es un campo en el que se internó Zyuganov: "el desarrollo económico de China bien podría ser una preocupación importante para el presidente, incluso cuando habla de un uso más eficiente de los recursos y las inversiones, la inadmisibilidad de operaciones lentas, costosas e irrazonables, y la necesidad de facilitar la vida a los empresarios y a los ciudadanos en general. Sin embargo, es improbable que las directivas que abogan por una mayor automatización y un aumento de la productividad tengan eco en la burocracia rusa, a menudo aún supeditada a sus propios intereses, incluso en tiempos de guerra". 

Y añadió algo más: "muchos estamos convencidos de que la guerra traerá consigo una renovación de la élite y que el rígido ejército de los 'chinyovniks' (burócratas) será reemplazado por estructuras orientadas a la eficiencia, impulsadas por una visión del mundo". 

¿Qué visión? Aquí está el meollo de la cuestión que se viene dilucidando desde octubre, cuando la división entre los euroatlánticos y los euroasiáticos traspasó los muros del Kremlin. Porque si bien es elogiosa la lucha que se está llevando adelante en Rusia contra la corrupción, los euroatlánticos abogan por la "paciencia al abordar las zonas grises de la economía" porque, argumentan, "una campaña anticorrupción excesiva corre el riesgo de sofocar las iniciativas existentes". Para mí es un misterio descifrar cuáles son esas iniciativas.

Os recuerdo que Zyuganov tiene un alto nivel de popularidad, lo que está haciendo que la campaña contra el Partido Comunista sea muy potente -incluso encarcelando a sus miembros-, y por eso estuvo presente en el foro. Y no perdió la ocasión para arremeter contra el ministro de Finanzas, uno de la flor y nata de los euroatlánticos, porque no prioriza la financiación a docentes, médicos, vivienda y servicios públicos. 

Lo importante de la presencia de Zyuganov en este foro es no solo lo que dijo, por ejemplo que "la vida obligaría inevitablemente a la dirigencia a estudiar las experiencias soviética y china y a dar un giro decisivo hacia la izquierda", sino que mantuvo reuniones tanto en el foro como fuera de él con "miembros del Distrito Militar Central, gobernadores, científicos destacados y líderes empresariales".

De estas reuniones lo relevante es lo de "miembros del Distrito Militar Central", una de las cinco divisiones administrativas del ejército ruso pero con una importante presencia en el país 404, en concreto donde se están desarrollando fuertes combates: la zona de Pokrovsk, en Donetsk. Porque aquí hay que hablar de lo de siempre: la popularidad del ejército supera a la de Putin desde hace casi un año. Pinchad en el gráfico para hacerlo más visible.


El apoyo al ejército es del 76% (43% mucho, 33% bastante), a Putin el 71%. La sociedad lo sabe, y los euroatlánticos, también. Incluido Putin. 
 
Por eso hay que hacer otra mención al comentario de Zyuganov sobre que "la guerra traerá una renovación de la élite". Ya os dije que todo gira en torno al 20 de septiembre, cuando se celebren las elecciones en Rusia. El objetivo de los euroatlánticos es que el PC deje de ser la segunda fuerza política para así afianzar su poder y su estrategia pro-occidental, pero según están las cosas eso tampoco serviría de mucho ni para el control de la situación externa ni interna. Sobre todo porque la popularidad y credibilidad de Putin empieza a resentirse. No cumplió lo que dijo en las elecciones presidenciales de 2024, de hacer ajustes en un gobierno trufado de neoliberales, por lo que se verá obligado de hacer algún gesto ahora. Por ejemplo, con la elección de un/a gobernador/a del Banco Central. Por ejemplo, con la destitución de alguno de sus más cercanos asesores. Por ejemplo, con el ascenso de algún militar.
 
En cualquier caso todo eso, si es que se da, no será hasta después de las elecciones. Entonces se verá si esa famosa frase de Putin de "la guerra está llegando a su fin" se concreta en conversaciones o en mano dura.  
 
El Lince

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