martes, 11 de agosto de 2026

El paraguas con agujeros

No dejarse comer el coco por el estercolero mediático occidental debería ser la premisa de mucha gente. Por ejemplo, con todo lo que se ha dicho del "acuerdo de defensa mutua" firmado la semana pasada por Arabia Saudita, Turquía y Pakistán. Intentaré explicar cómo hay que ver este hecho.

Lo primero es que sí marca un punto de inflexión en Oriente Próximo y Lejano. Una nota añadida: eso de "Oriente Medio" es un invento colonial de un imbécil de Cambridge en la época en que India era colonia de Gran Bretaña y ese tipo, al ver un mapa en el que las posesiones inglesas iban desde India a las islas, pasando por esa zona del mundo árabe-musulmán que también estaba en su poder, dijo "vamos a llamarle a esto Oriente Medio", y así se ha quedado sin que los presuntamente alternativos se cuestionen ni siquiera si esta denominación es correcta o incorrecta. La denominación correcta sería Magreb para la zona del norte de África y Mashreq para ese fantasmagórico "Oriente Medio". Pero si esto es muy lioso, podéis utilizar la traducción, Poniente y Levante. De hecho, si soléis ver la previsión del tiempo en cualquier televisión no dicen "viento de Oriente Medio", sino viento de Levante (o de Poniente). Incluso podéis ir más allá y cuando estéis en un puerto y habléis con un pescador le podéis decir "hoy hace un viento de Oriente Medio que corta el hipo". Imaginad la respuesta: "eres gilipollas". Así que id echando a la basura el lenguaje colonial. 

A lo que voy. El sistema de seguridad de Oriente Próximo y Lejano ha sido dominado por EEUU durante muchos años, pero ya no es así. Irán se ha encargado de ello. El acuerdo entre Arabia Saudita, Turquía y Pakistán establece que "cualquier ataque armado contra cualquiera de los tres países se consideraría una amenaza a su seguridad compartida", lo que ha sido interpretado como una copia del principio de "defensa colectiva" del Artículo 5 de la OTAN y de ahí que los sinseso habituales hablen de "OTAN islámica". No es así ni mucho menos. Y, aún suponiendo que lo fuese, es la señal más fehaciente del nuevo rumbo que están tomando las cosas, alejándose de la dependencia de EEUU y no un refuerzo de la misma.

Para los firmantes, que no serán los únicos aunque hayan sido los primeros, es un paso hacia la reducción de su dependencia exclusiva de EEUU y la ampliación de sus opciones estratégicas. Sobre todo porque aquí aparece un actor semioculto: China. Hay una cosa que China no olvida: Pakistán fue uno de primeros países no socialistas, allá por enero de 1950, que reconoció a la República Popular China tras el triunfo de los comunistas sobre el Kuomintang apoyado por Occidente, EEUU de forma especial. Casi desde 1963 los dos países vienen manteniendo una estrecha cooperación militar por lo que a medida que se profundiza la cooperación en materia de seguridad entre Arabia Saudita y Pakistán se va a prestar mayor atención a la cooperación en materia de equipamiento y defensa con China. Y eso pese a que Turquía es miembro de la OTAN y Arabia Saudita es desde hace tiempo un estado cliente militarmente hablando de EEUU. Pero también buscó la cobertura de China cuando normalizó sus relaciones con Irán. O sea que no todo es como nos cuentan y los flecos son importantes.

Puede que esto sea una quimera, pero también lo es lo otro, lo de "OTAN islámica". En cualquier caso es un punto de inflexión en la formación de un orden multipolar en Oriente Próximo y el sur de Asia. No verlo así es un desconocimiento absoluto de lo que está pasando en el mundo. Porque si algo está dejando en claro la agresión a Irán es que la más que digna respuesta de este país ha empeorado la situación de seguridad de los países del Golfo, vasallos de EEUU, y están que rabian por la incapacidad de EEUU de proteger las rutas energéticas y la estabilidad regional.

Arabia Saudita, Turquía y Pakistán no están intentando separarse completamente de EEUU, sino más bien ampliar sus opciones con otros estados a medida que la hegemonía occidental decae y el nuevo mundo multipolar se asienta y crece. Si esto no os parece correcto voy a utilizar una expresión muy fácil de entender: lo que han hecho estos países es reducir los riesgos de una dependencia absoluta respecto a EEUU. Siendo un poco más optimista y yendo un poco más allá, estamos asistiendo a un fortalecimiento de la autonomía estratégica de esos países mediante la ampliación de sus alianzas.

Así que llegado aquí, hay que rechazar eso de "OTAN islámica" por simple. Va más allá porque estamos ante una alianza entre los recursos energéticos (Arabia Saudita), la industria de defensa (Turquía) y las armas nucleares (Pakistán). Pero a pesar de las apariencias, no es un bloque potencialmente poderoso. Sin subestimar, pero tampoco sin sobrestimar. Y esto es así por varias razones: la primera, porque ya en septiembre del año pasado Arabia Saudita y Pakistán firmaron un "acuerdo estratégico de defensa mutua" que no se ha traducido no ya en ataques contra Irán, sino contra los hutíes de Yemen. Supongo que a estas alturas esto está claro, como lo está el papel mediador de Pakistán con Irán. Como tampoco se ha visto a los sauditas lanzando misiles contra los talibanes afganos en su breve enfrentamiento con Pakistán.

Los de mente calenturienta dirán que para estos países la amenaza es Irán, luego es contra este país contra el que va dirigida esta alianza. Tampoco es así. Para Turquía, Irán es un socio y no un enemigo. Turquía está encantada con los misiles que lanza Irán hacia las fuerzas kurdas. Y Pakistán necesita buenas relaciones con Irán aunque solo sea porque China, su principal socio político y militar, tiene muchos intereses en Irán. 

¿Qué queda entonces? ¿tal vez el IV Reich sionista, antes conocido como Israel? Tampoco. Arabia Saudita necesita al IVRS para contener a Irán y su supuesta "expansión regional" a través de sus aliados del Eje de la Resistencia. De hecho, el IVRS no considera este acuerdo como una amenaza militar directa, pero reconoce que "es consecuencia del fracaso de la guerra contra Irán, que se esperaba que cambiara el panorama de Oriente Medio". 

Por lo tanto, esta alianza no tiene un enemigo ni claro ni definido. Se ha creado por lo dicho anteriormente, para fortalecer su autonomía estratégica ampliando sus alianzas. Objetivamente, esto beneficia a China y a Rusia. Si es como digo, un distanciamiento de EEUU, estos dos países están de enhorabuena, porque además refuerza el mundo multipolar que ellos encabezan. 

No hay que olvidar tampoco que no hace mucho Arabia Saudita y EEUU firmaron un acuerdo nuclear, lo que le brinda a los sauditas la oportunidad de enriquecer uranio en su propio territorio. Sin embargo, a las 48 horas de la firma del acuerdo, Trump dijo que Arabia Saudita primero tendría que adherirse a los Acuerdos de Abraham, una condición que no estaba incluida en el propio acuerdo. La firma de este pacto es posterior a todo esto, en una muestra del malestar de los sauditas con EEUU.

Durante mucho tiempo se ha venido diciendo que toda esta zona del mundo dependía del "paraguas protector" de EEUU. La más que digna reacción de Irán contra el ataque que viene sufriendo ha dejado claro para todos que las bases estadounidenses en esa zona del mundo solo tenían como objetivo proteger los intereses de EEUU y el IVRS. Irán ha hecho varios agujeros en ese supuesto paraguas y por ellos se está colando el agua que se lleva la hegemonía occidental.

El Lince

2 comentarios:

  1. Hay otra manera mucho más objetiva para denominar lo que desde la orilla oeste del Atlántico llaman Oriente Medio y desde la orilla nuestra Próximo Oriente.
    Es «Asia Occidental», término que se está abriendo paso en los media de todo el Sur Global y que parece promovido por los paladines del mundo multipolar

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