Una humillante derrota
No solo la que está propugnando Irán a EEUU, sino la que acaba de proporcionar Islandia a las ambiciones expansionistas del zombi conocido como Unión Europea. No han tenido efecto las artimañas gubernamentales (un ejecutivo supuestamente "progresista") ni de la caquistocracia de Bruselas. No se ha creído en las promesas. Se ha creído en la soberanía, el modelo económico del país y el control de la pesca y la agricultura frente a la injerencia europea. Ni siquiera se han dejado amedrentar por los desvaríos del majara Trump sobre Groenlandia, a veces confundiendo esta isla con la propia Islandia, y que han sido amplificadas por los gobernantes islandeses. Y eso que Islandia es miembro fundador de la OTAN y que tiene un acuerdo "de seguridad" firmado con EEUU desde 1951. Aunque también tiene un "acuerdo de seguridad" con el zombi europeo en cuestiones marítimas, ciberseguridad y la seguridad económica.
El pueblo islandés, orgulloso, independiente y lúcido, ha dado a Europa una lección sobre lo que significa ser libre. Islandia es hoy el único pueblo con sentido común del continente europeo. Islandia es un país pequeño, un David que ha vencido a Goliat.
El euro, la seguridad, la "creatividad" han sido considerados por la mayoría del pueblo islandés como instrumentos de subordinación. No solo eso: evaluaron, con frialdad y con razón, que si se les despojaba de su soberanía se verían obligados a seguir una agenda bélica que no desean. La caquistocracia de Bruselas lo llama "defensa", pero la realidad es que se destinan cada vez mayores cantidades de dinero -que salen de la educación, de la sanidad y de otras cuestiones sociales- al gasto militar.
Tampoco han querido tener nada que ver con el tema del país 404, antes llamado Ucrania. Su gobierno ya es uno de los que más sanciones imponen a Rusia, pero una cosa es esa y otra que se destinen partidas presupuestarias a armar a los neonazis. El zombi conocido como Unión Europea acaba de otorgar 90.000 millones de euros a los neonazis, pero los islandeses no quieren que eso salga de sus bolsillos.
No es la primera vez que Islandia hace lo debido, al contrario que el resto de países del continente europeo. Ya en 2008, durante la crisis bancaria que generó la gran crisis capitalista -de la que aún no se ha salido- se nacionalizaron los grandes bancos del país. A diferencia de otros países, el Estado permitió que los antiguos bancos quebraran en su operativa especulativa exterior, reestructuró el sistema bajo nuevas entidades públicas más pequeñas y, aunque solicitó créditos al FMI, salió de la crisis casi sin arañazos.
Eso pasó hace casi 20 años y parecía olvidado. Incluso por el zombi europeo, que quería que otros estados (Moldavia, el país 404 e incluso Georgia) se viesen en el espejo de Islandia y sus supuestos deseos de incorporarse a la UE. El zombi se creía revivir, se veía incluso guapo, atractivo. Pero no ha sido así. Islandia ha roto el espejo.
Ha hecho algo más: ha demostrado que cuando se pide opinión a la ciudadanía, pese al bombardeo sistemático a través del estercolero mediático, esta rechaza con rotundidad a la caquistocracia y lo que representa. Se puede discutir sobre si Islandia lo que ha hecho ha sido optar por la ruptura, que no, o por la soberanía política, que sí. Pero lo que no se puede discutir es que los islandeses han optado por mantener el control de sus intercambios económicos. Sin imposiciones desde Bruselas. Es decir, se ha optado por el realismo, lo que no es contradictorio con el mundo multipolar que está en marcha, que ya existe y lo veremos con la cumbre de los BRICS de este año (12 y 13 de septiembre).
Ha quedado claro que el zombi conocido como UE no representa ni un modelo ni una opción viable cuando se apuesta por la soberanía. Leyendo lo que se ha dicho en Islandia, se ha rechazado la deriva de Europa hacia formas más centralizadas de totalitarismo, la convicción de que la adhesión implicaría la transferencia de poderes cruciales y el temor a que ciertas decisiones de política exterior de la UE pudieran exponer a los Estados miembros a riesgos internacionales, en particular el de verse involucrados en una guerra de agresión contra Rusia. También ha tenido un papel apreciable (no grande, pero tampoco discreto) "la alineación con regímenes corruptos y genocidas". Es decir, en el primer caso se está hablando del país 404 y en el segundo del IV Reich sionista, antes conocido como Israel.
¿Quienes querían lo contrario? Los niñatos urbanitas de la capital, básicamente. Esos que no saben lo que es una vaca o, en este caso, un salmón. Y ni mucho menos saben lo que son los agricultores o los pescadores. Solo conocen los cartones de leche y los ahumados envasados.
P.D.- EEUU ha vuelto a atacar a Irán y este ha respondido con rapidez. El petróleo vuelve a subir y el entreguismo de Venezuela es épico. Pero nada es lo que parece. Se está celebrado la reunión de ministros de economía del G-20, antecesora de la cumbre, y en ella el Secretario del Tesoro de EEUU ha dicho que cada semana habrá nuevos anuncios de sanciones relacionadas con Irán. Esto pone de relieve una cosa: las que se anunciaron hace una semana son un absoluto fracaso. Por eso este psicópata ha repetido en el G-20 la misma amenaza de hace una semana: "O están con nosotros, o están con los iraníes".
Del G-20 forma parte China, que ya ha dicho que esas amenazas se las puede meter por el culo EEUU. Por eso el psicópata estadounidense ha dicho en el G-20 que "hay que abordar el superávit comercial de China de 1'2 billones de dólares, por lo que el resto del mundo tendrá que revisar sus términos comerciales con China". Es decir, vuelve a hacer lo mismo que con Irán aunque sin verbalizarlo: "O con nosotros o con los chinos". Se supone que eso es el capitalismo, la ley de la oferta y la demanda. Por lo tanto, estamos ante otra muestra más de los famosos "valores democráticos" occidentales.
Del G-20 también forma parte Rusia. Y está habiendo reuniones entre Rusia y EEUU en este marco.
También hoy ha empezado la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái y la primera reunión de calado ha sido entre Putin y Xi. La segunda, entre Putin y Modi.
El Lince
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