lunes, 29 de junio de 2026

Cuando la ciudad duerme, la mafia despierta (I)

Era el año 1991 cuando terminé el doctorado. Ese mismo año me fui a Cuba porque el motivo de mi tesis tenía que ver con ese país. Allí viví un tiempo largo, investigando y viviendo literalmente, en el sentido de vivir y de empaparme de un país, de una cultura, de una idiosincrasia como hay pocas en el mundo. Viví el tiempo duro, durísimo, del "período especial" como consecuencia de la desaparición de la Unión Soviética y viví lo que hoy también se vive: cómo la Rusia de Yeltsin, amparada y protegida por Occidente, abandonaba a Cuba a su suerte. 

Allí conocí y conviví con personalidades relevantes del socialismo latinoamericano como José Bell Lara, todavía vivo y uno de los impulsores de una revista pionera en el desarrollo del pensamiento político y social de la Cuba revolucionaria que se llamó "Pensamiento Crítico" (1967-1971); Cintio Vitier (muerto en 2009), impulsor de la revista cultural "Orígenes", un referente en el compromiso político y social de la cultura latinoamericana; Carlos Tablada, que tenía sus más y sus menos con el gobierno porque acababa de publicar "El pensamiento económico de Ernesto Che Guevara"; Marta Harnecker, mi "madre" y la de muchos cuando nos iniciamos en el estudio del marxismo (y aquí tenéis lo que escribí en su muerte); Ernesto Gómez Abascal, el imprescindible embajador cubano en Oriente Próximo y otro maestro que me enseñó mucho de esos lugares (también escribí en su muerte)..., en fin, mucha gente. 

Como consecuencia de mi estancia y de mis investigaciones escribí un extenso artículo en una revista ya desaparecida, "África-América Latina. Cuadernos" (el último número se editó en 2013, pero ha sido la mejor en este terreno con mucha diferencia), que no tuvo término medio: o fue alabado profusamente o denostado con ferocidad. De las alabanzas no hay que hablar, de las denostaciones sí porque provinieron fundamentalmente de los de siempre, de los trostkistas que por aquel entonces solo bebían de lo que publicaba Janette Habel (todavía vive) sobre el desastre que era Cuba y para quien vaticinaba un desastre inminente en la revista "Inprecor" y que creo que sigue existiendo al menos en Francia. El vaticinio no pudo ser más demoledor: "el artículo es una mierda y a Cuba le quedan seis meses". Puede que mi artículo fuese una mierda, pero Cuba no cayó en seis meses y 34 años más tarde sigue dando guerra. Una buena muestra del ojo clínico y capacidad de análisis de esta peña.

Ya entonces se comenzaba a discutir sobre las reformas económicas que había que impulsar para salir de la situación y se comenzaban a vislumbrar dos bandos, incluso tres: el que miraba a la socialdemocracia europea, sobre todo la española, con quien fue ministro de Exteriores a la cabeza, Roberto Robaina, al que le gustaba vestir bien y vivir mejor, o Carlos Lage, vicepresidente del Consejo de Estado y en muy buenas relaciones con la burguesía vasca de Neguri; quienes apostaban por el modelo vietnamita, y quienes lo hacían por el modelo chino.

Descartados los "proeuropeos" (Lage fue depuesto en 2009, Robaina en 1999), quedaban los pro vietnamitas que tuvieron un momento de gloria al rebufo del proceso "Doi Moi" ("Renovación") de Vietnam (2011) en el que se proclamaba la "economía de mercado de orientación socialista". Y hubo varios intentos de implementar ese modelo, aunque con muchas dudas y cautelas. Algo de esto fue lo que impulsó Raúl Castro cuando quedó formalmente al mando del país tras la renuncia de Fidel (2008) y no lo hizo mal. Varias de esas reformas fueron incluidas en la Constitución Cubana en 2019, que es la que está vigente. Fue entonces cuando se introdujo el reconocimiento a la propiedad privada, la inversión extranjera y el libre mercado, aspectos que se han ido ampliando a través de leyes económicas posteriores.

Ahora se está en una situación tan difícil o más que la de 1991, y nos encontramos con lo mismo que me encontré con el famoso artículo: hay quien ya da por perdida a Cuba. Y en esta ocasión ya no ponen plazos de seis meses, sino de ya mismo. No tan rápido.

Resulta curioso, pero que muy curioso, que quienes llevan años desproticando contra China por capitalismo ahora salgan en defensa de Cuba cuando está comenzando a hacer lo mismo que hizo China. Lo mismo. Porque ha llegado la hora de los prochinos en Cuba. Así hay que interpretar los cambios profundos que se están realizando en el modelo económico cubano: un programa de 23 ejes estratégicos y 176 medidas aprobado por unanimidad este mes por la Asamblea Nacional. 

Prochinos y fidelistas, puesto que aquí está Fidel redivivo cuando decía que hay que ver cada crisis como una oportunidad para adoptar la evolución necesaria para preservar la esencia de la Revolución: una soberanía basada en tener en cuenta las necesidades de los más vulnerables, los más desfavorecidos, los que más sufren los efectos de la crisis. Se están interpretando estas reformas como el fin de la Revolución cubana, pero sin escuchar lo que dicen los cubanos. Es una situación excepcional y se están aplicando medidas urgentes pero que siguen la misma lógica que las impulsadas por Raúl en estos últimos quince años: el uso controlado de los mercados y la inversión extranjera para desarrollar las fuerzas productivas, mientras el Partido Comunista conserva el poder político y la propiedad pública de los sectores estratégicos. No es una retirada ni un abandono, es mirar definitivamente al modelo chino y no solo a nivel teórico sino porque es China, y no Rusia, quien está realmente siendo solidaria con Cuba en materia de energía, alimentación y relaciones interpartidistas. 

Perder de vista el contexto histórico que provoca o acelera estas reformas es no tener en cuenta cómo se originan y algo peor: no tener ni idea de geopolítica, ni de historia, ni de nada. Cuba está haciendo lo que otros estados socialistas asediados hicieron para defenderse: desarrollar sus fuerzas productivas, en sus propios términos, pero bajo condiciones que no eligió. En eso tanto China como Vietnam son dos ejemplos, especialmente China. Porque aquí es donde con mayor claridad el Partido Comunista conserva el poder político y la propiedad pública de los sectores estratégicos.

Lo que acaba de aprobar la Asamblea Nacional, y el texto completo lo tenéis aquí, es que se abandona el requisito de que los inversionistas extranjeros se asocien con una empresa estatal, se permite la operación de grandes empresas privadas, se autorizará a los bancos privados, se fomentará el desarrollo inmobiliario privado y se facilitará que inversionistas nacionales y extranjeros adquieran participaciones en empresas estatales, algunas de las cuales se transformarán en sociedades anónimas. Al mismo tiempo, se incentivará activamente a los cubanos residentes en el extranjero a invertir, donar, importar tecnología y establecer empresas en su país. Las empresas estatales, que siguen siendo el pilar de la economía, gozarán de mayor autonomía en materia de inversión, contratación, fijación de precios y gestión financiera, mientras que los municipios contarán con mayores facultades para promover el desarrollo local. También se eliminará el tope salarial, que ha provocado la emigración de muchos profesionales cualificados.

La agricultura, el sector más afectado por la crisis actual, está recibiendo una atención especial. Se asignarán tierras en barbecho a quienes deseen cultivarlas, se ampliarán los sistemas de usufructo y los productores se beneficiarán de un mejor acceso a semillas, equipos y fertilizantes importados, así como del derecho a participar directamente en las exportaciones. Fundamentalmente, la tierra sigue siendo propiedad nacional: lo que se amplía es el derecho a usarla e invertir en ella, no el derecho a acumularla. El sector financiero se abrirá a una mayor participación privada y extranjera bajo regulación estatal; el sector energético se está reorientando fuertemente hacia las energías renovables; y las tecnologías digitales, el software y la inteligencia artificial se aplicarán a la agricultura, la sanidad, la logística, el turismo y el comercio.

Se acaban las subvenciones generalizadas y serán sustituidas por ayudas específicas para los más vulnerables (pensionistas, familias con hijos que padecen enfermedades crónicas y barrios desfavorecidos), pero la responsabilidad del Estado en materia de sanidad, educación, seguridad social y protección social se mantiene inalterada.

Al contrario que el "período especial", ahora no hay vías de escape por el férreo cerco y bloqueo de EEUU. Pero no por eso hay que desesperar, y ya os lo comenté también, porque el gobierno está dando la cara. Y gracias a las medidas impulsadas por Raúl Castro, hay ya un camino trazado aunque ahora lo que se hace es asfaltarlo y ensancharlo. No se puede defender a Cuba y criticar a China. Aunque hay una diferencia esencial: Cuba no es China ni tiene sus recursos. Y tampoco el entorno es favorable, con un nazismo creciente en todas las partes del mundo.

Los caminos de China, de Vietnam, de Corea del Norte, de Laos (los otros cuatro países que se definen socialistas hoy en día) tienen una raíz común: la Nueva Política Económica impulsada por Lenin en 1921 que se basaba en los mercados y la iniciativa privada para reactivar una economía devastada por la guerra civil impulsada por los occidentales (11 países acudieron en ayuda de los contrarrevolucionarios "blancos"), mientras los bolcheviques conservaban el poder estatal y la supremacía industrial. Sobre esto escribí en 2020 titulándolo "Evitar las ilusiones". Aunque claro, siempre hay audaces que se atreven a criticar a Lenin y a quien haga falta, viviendo en sus pequeños grupos y anclados en el pasado. Son como si alguien hubiese acompañado a Darwin en su viaje y al llegar a las islas Galápagos solo hubiese visto unas tortugas centenarias en lugar de darse cuenta de la evolución.

El PC cubano sigue siendo el factor determinante del Estado, un estado que controla el sistema bancario, las posiciones estratégicas y la facultad de recaudar impuestos, regular y redistribuir la riqueza. Mal que les pese a muchos, incluidos los supuestamente "progres", Cuba no sigue la "perestroika". Y eso es una garantía de supervivencia.

Si os preguntáis el por qué del título de esta entrega, la respuesta en la segunda parte. Como aperitivo sobre lo que aquí se dice y lo que vendrá en esa segunda entrega, aquí tenéis un coloquio en la televisión cubana sin tapujos y sin pelos en la lengua. 


El Lince  

2 comentarios:

  1. "de las denostaciones sí porque provinieron fundamentalmente de los de siempre, de los trostkistas que por aquel entonces solo bebían de lo que publicaba Janette Habel (todavía vive) sobre el desastre que era Cuba y para quien vaticinaba un desastre inminente en la revista "Inprecor" y que creo que sigue existiendo al menos en Francia."

    Mentiría si escribiese que me sorprende la vieja noticia de quiénes la emprendieron contra lo que el gobierno cubano entonces promovía en semejante situación apurada. No era la primera vez que algún trostkista la tomaba contra la Cuba de Castro, por lo que he oído. No me extraña. Y no digo más de esta parte.

    "Descartados los "proeuropeos" (Lage fue depuesto en 2009, Robaina en 1999), quedaban los pro vietnamitas que tuvieron un momento de gloria al rebufo del proceso "Doi Moi" ("Renovación") de Vietnam (2011) en el que se proclamaba la "economía de mercado de orientación socialista". Y hubo varios intentos de implementar ese modelo, aunque con muchas dudas y cautelas."

    Mi impresión acerca de la economía vietnamita tras las reformas "renovadoras" (desde mi perspectiva de no profesional), es que fue un intento de "nadar y guardar la ropa", que parece no contentar del todo a nadie dentro y fuera de ese país. Se ha permitido la propiedad privada de empresas (para inquietud de los más apegados al socialismo), por lo que se ve más en el sur, pero sigue habiendo empresas públicas (para impaciencia de los capitalistas liberales de turno), justificadas por A o por B. Parece un éxito o un fracaso parcial, según se vea el vaso medio lleno o medio vacío. Quienes tenían dudas y cautelas en Cuba tenían su parte de razón al final.

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  2. Podría decirse quizás que mientras el gobierno vietnamita dejó la cuerda bien larga al introducir ciertos elementos capitalistas en su economía, en cambio el gobierno chino ha atado más " en corto" a tales elementos, por si acaso...

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